Rurouni Kenshin es propiedad de Nobuhiro Watsuki, Jump Comics (Sueisha) y sus respectivos colaboradores. Esta historia sólo pretende entusiasmar a fans o futuros fans para la dicha serie, sin ningún ánimo de lucro.

Por y para fans

Datos de interés

"…" Lo que dice un personaje

Texto en cursiva Lo que piensa un personaje

--------- Cambio de escena

Entre la flor y el sauce

Capítulo 11 – ¿Lucha?

Escrito por CiNtUrO-cHaN

"¡NO, NO, NO¡Sigues cogiéndola mal¿Y qué diantre crees que haces con el movimiento del pie izquierdo¿Danza¡Debe ser un movimiento rápido y fuerte, suave y ágil, como el de un águila justo antes de lanzarse en picado¿Es que tu pequeña mente no logra desentrañar la profundidad de mis versos poéticos, tan bien redactados y sumamente explicativos¡No en vanos eres mi minikui deshi¡ARGH, me sacas de quicio!"

Kaoru le hubiera querido matar (y no sólo con la mirada). Encima de tener que aguantar ese DURÍSIMO entrenamiento, intentándolo hacer lo mejor que podía, encima de eso… ¡tenía que aguantar su faceta poética de escritor errante!… Kami-sama dame fuerzas… pensó la chica, suspirando.

Recordaba con claridad (con demasiada claridad, a su juicio) los sucesos de la noche anterior.

Flash-back

"…Sino, me quedaré aquí y me convertiré, tal y como me propuso Hiko-shishou, en un discípulo permanente. No volveré más a Tokio, y jamás nos volveremos a ver"

M-Mou… ¿de dónde he sacado el valor para decirle esto a ÉL¡Ánimo Kaoru, tú puedes¡Ganbare!

Sin embargo, toda la auto-alegría que me había infundido se truncó al ver sus ojos tan llenos de… tristeza, desolación. Era la segunda vez que le veía así. La primera vez fue cuando volvió de su primer reencuentro con Enishi. Nunca imaginé que le volvería a ver así, y ahora mira… ¿Estaba siendo realmente justa con él?

Sí, Kaoru. ¡Lo haces por ambos! No puedes permitirte seguir siendo una debilucha. Él acaba de decir que quiere la Kaoru débil. ¡Pues no señor! Yo quiero hacerme fuerte… ¡Y él no tiene derecho a recriminarme nada, ni a ponerme carita de cordero degollado¡No, no, no!

…Pero aún así me duele verle en este estado…

"Dos meses, de gozaru ka?"

Salí inmediatamente de mis pensamientos para observarle. Entre tanto monólogo interior me había olvidado que Kenshin seguía allí, a centímetros de distancia. Le miré a los ojos, oh-oh, grave error… Por un momento me quedé hechizada… En ellos había algo… una luz, un brillo, algo… Algo que no había visto brillar nunca. Su mirada parecía decir algo como 'muy bien, acepto el reto'. No pude evitar sonrojarme levemente, pero no por eso me dejé embelesar. Todo estaba yendo que ni pintado, y ahora no podía echarlo todo por la borda con la típica escena de debilucha enamorada.

Yo asentí "Dos meses"

Para mi sorpresa, Kenshin se dio la vuelta. Miré de reojo a Hiko-shishou, pero él seguía imperturbable. Volví a mirar a Kenshin, el cual cada vez se alejaba más y más de mí… Y de repente, se paró y se giró levemente. No alcancé a verle el rostro, el cual seguía tapado por su cabellera, pero sí que oí sus palabras.

"Dentro de dos lunas llenas volveré aquí. Y pobres de vosotros que no sigáis aquí" Me quedé un tanto asustada, pero creo que esa indirecta iba más para shishou "Kaoru-dono" Yo me giré rápidamente hacia él, esperando "Entrena, mejora, conviértete en un experto espadachín. Todos te respaldamos"

Yo sonreí con atrevimiento "Eso mismo pienso hacer" Él seguía andando. Justo antes de perderse entre los arbustos, me pareció oír algo más. No sé si fue producto de mi imaginación, la cual en el fondo quería oír eso, o si fue real. Sólo puedo decir que oí un lejano 'lo siento'…

Fin del flash-back

Hiko miró la posición del sol y bebió un poco más de sake "Por esta mañana ya hemos terminado"

Kaoru no se sintió para nada aliviada, y miró a su maestro como si se tratara del ojo del huracán. Su maestro tenía por costumbre hacerle hacer mil mandobles al aire para 'terminar de entrenar', y así retomar el entrenamiento de la tarde con mayor fortaleza. Así que no era de extrañar que la 'belleza kendoka' no las tuviera todas. Sin embargo, ocurrió un milagro.

"Hoy te perdono novecientos mandobles. Cuando hayas terminado, ven conmigo a la cabaña" dijo él, levantándose pesadamente de su roca, dejando perpleja a su alumna.

"¿D-Dice que me perdona novecientos mandobles¿Sólo hago cien, entonces?"

Hiko se detuvo en sus pasos y se giró "Si insistes, hoy podrías hacer veinte mil…"

"¡No, no! No insisto, shishou, sólo quería saber el por qué de este cambio de… hábitos" Kaoru sonrió tímidamente, con una ligera gotita en la nuca. Lo último que necesitaba era un maestro molesto.

Por un momento, a Kaoru le pareció que los ojos de su maestro brillaban de una forma especial. Se giró totalmente hacia ella y puso una sonrisa pícara "Hoy, minikui deshi, este todopoderoso hombre te enseñará a cocinar"

Kaoru puso los ojos como tacitas de te.

Cinco minutos después…

"¡CIEN!"

Kaoru sonrió, satisfecha. No se había cansado para nada. Tiró el bokken al suelo y se dirigió al a cabaña. Abrió la puerta y se disponía a decir jovialmente que había terminado, cuando vio una cosa que, de ése día en adelante, iba a aparecer en todas sus pesadillas…

Hiko.

La tez de Kaoru palideció.

Con.

Abrió la boca formando un triángulo con la punta hacia abajo.

Delantal.

Puso dos puntitos oscuros como ojos.

¡ROSA!

Hiko pareció adivinar sus pensamientos "¿Qué pasa¿Nunca nadie te ha regalado algo que no quisieras y tuvieras que aceptar? Además, no es un delantal tan feo… Creo que me sienta muy bien, agudiza mi perfecto cuerpo, hohoho" dijo él, empezando a reír al estilo kitsune.

Kaoru cerró la puerta tras de ella. Acababa de perder el poco respeto que tenía hacia su maestro.


Yahiko suspiraba sonoramente. No parecía muy contento. Como 'huésped' que era de Aoiya, Misao le había encargado dos o tres misiones que cumplir. Dichas misiones consistían en fregar los platos, barrer la entrada del comercio, sacar el brillo al suelo, entre otras pocas tareas. Además, como toque personal de la chica ninja, Yahiko tenía un precioso lazo lila en el pelo, cortesía de la hermana gemela de Tae. Por su parte, Sanosuke había salido junto a Megumi a ayudarla con las compras. Pero de Kenshin no se sabía nada.

"Hum, ayer por la noche se fue muy trastocado. ¿Crees que encontró a Kaoru?" preguntó Misao absente, mientras hacía una pausa para comer junto a Yahiko. El descendiente de samuráis se encogió de hombros.

"Lo sabremos cuando vuelva"

"Ése es otro punto, tarda mucho¿no crees? Tanto si la encontró como si no ya tendría que haber vuelto. Ya pasa del mediodía. ¿Tal vez le ha pasado algo…?"

Yahiko sonrió con sorna "Recuerda que hablamos de Kenshin"

Misao sonrió "Sí, supongo que sí… ¿Sabes? Me muero por hablar con Kaoru. Me gustaría verla, hace tiempo que no charlamos. Y seguro que a ella le irá bien conversar con una mujer, tan acostumbrada como está a tratar con hombres indisciplinados y críos. ¡Cualquiera se hartaba de vosotros!"

Yahiko murmuró algo como "Se autodenomina mujer, y es peor que el Rey de los Infiernos, dictadora, que no es más que una dictadora que se aprovecha de un niño para hacerle hacer los trabajos difíciles"

Misao lo oyó.

Yahiko salió por la ventana.


Aoshi se movía con parsimonia, con su habitual yukata de entretiempo y su rictus imperturbable. Se encontraba andando con rumbo fijo a paso lento pero seguro. Instantes antes había atravesado la urbana Kyoto. Ahora, sin embargo, se encontraba en el principio de un bosque, con perfil montañoso. Un tiempo más tarde, se encontraba en el monte Hiei. Siguió avanzando hasta llegar a lo que en su día fue la mayor fortaleza que amenazaba el futuro del país. Como ex aliado que era, se conocía un par de caminos secretos para lograr llegar hasta la cúspide sin tener que sufrir ninguna incidencia por culpa de los derrumbamientos. En breve llegó a lo que quedaba de la superficie donde se libró el Gran Combate, aunque ahora sólo quedaban escombros.

Los claros, gélidos pero rápidos ojos de Aoshi inspeccionaron el lugar en décimas. Su visión no pasó desapercibida el rurouni, con su habitual gi chillón y su menos provocativo pelo anaranjado. Aoshi sonrió interiormente (ojo¡interiormente!) y se dirigió hacia él.

"Aoshi, no esperaba que vinieras, de gozaru yo" dijo Kenshin, aún estando de espaldas a él, sin moverse un ápice "¿Cómo sabías que estaba aquí?"

"De la misma forma que tú supiste que Seta estaría aquí" respondió él. Kenshin sonrió y se giró "¿Encontraste a la chica Kamiya?"

Kenshin, aún sonriendo, esbozó una mirada triste "Hai de gozaru"

Aoshi miró al rurouni a los ojos "Así que no quiere volver, al fin y al cabo" dijo, entendiéndolo todo al instante.

Kenshin sonrió "Me da dos meses de margen. Está bajo la tutela de shishou, y dice que la está entrenando para vencerme. Quiere probarnos a todos que es digna, pero no hace falta que lo haga, ya lo sabemos que lo es" dijo el rurouni, más para él que para Aoshi.

"Si ella creyera que vosotros así lo creéis, no habría montado todo este número. Yo creo que esa mujer necesita probarse a sí misma que puede hacerlo"

Kenshin se dejó caer en una de las numerosas y enormes piedras del alrededor "Supongo que tienes razón. Pero no sé cómo voy a aguantar dos meses así. Ella está entrenando para derrotarme. ¿Qué se supone que tengo que hacer yo? Le dije que aceptaba el trato, que lucharía contra ella, pero ambos sabemos que no lucharé en serio. Y estoy asustado"

Aoshi parecía algo sorprendido de que el famoso asesino, el gran patriota, fuera tan franco. Sobretodo le sorprendió el hecho que era la primera vez que oía a Battousai, a Kenshin Himura, decir 'estoy asustado'.

Kenshin, el cual pareció adivinarle el pensamiento, sonrió "Soy perfectamente consciente que no podré luchar en serio con ella. Y además, se me notará. Ella lo sabrá, y aún se enfurecerá más, creyendo que no la tomo en serio. Por eso me puso un motivo para que luchara en serio. Me dijo que si no luchaba en serio se quedaría con shishou como discípulo permanente. Pero aún así no seré capaz, lo sé. No podré"

Aoshi no dijo nada. Kenshin prosiguió "Aoshi. ¿Qué harías tú si Misao hubiera malinterpretado algo, si creyera algo que no es, y se fuese de tu lado¿Qué harías si Misao te pidiera que lucharas contra ella, y que si no lo hicieras en serio, ella se iría para siempre?"

Después de unos breves segundos, Aoshi respondió "No hay malentendidos entre nosotros"

Kenshin insistió "¿Pero y si los hubiera¿Y si ella se enfadara contigo, hasta tal punto de llorar por ti, de hacer centenares de kilómetros sólo para derrotarte¿Y si estuviera dispuesta a irse definitivamente de tu lado¿Te quedarías tan ancho? Yo no podría"

"Está claro que somos hombres diferentes" fue lo único que dijo Aoshi antes de girarse y empezar a andar "Todos están preguntándose dónde estás. Yo no les diré que te he visto aquí" murmuró, ya de espaldas y a unos metros de él. Kenshin no dijo nada.

Justo cuando creía que se iba sin agregar nada más, Aoshi volvió a pararse. Seguía de espaldas.

"No"

Kenshin parpadeó.

"Iría a buscarla" hubo una pequeña pausa, y prosiguió "Pero no dejaré que llore por mí. Ya lo hizo una vez, y Misao no se merece volver a llorar nunca más. A diferencia de ti, que parece que vives en las nubes sin darte cuenta de lo que tienes en la tierra, yo vivo constantemente para los que me rodean, y antes de decir nada pienso si lo que voy a decir podría dañar a alguien, o si podría entristecer a alguien, especialmente a Misao. Todo esto ha ocurrido porque te has confiado de la estabilidad. Nada es estable en esta vida. Siempre hay cambios, los quieras o no. La chica Kamiya se hartó de la estabilidad; quería avanzar contigo, pero tú no se lo permitiste. Puede que seas hábil con la espada, pero en asuntos del corazón la chica Kamiya te supera de largo"

Kenshin se quedó estático, observando la fina figura del antiguo okashira del Oniwabanshu desaparecer entre las sombras.


Se oyó un gran 'BOOOOOOM' y un sinfín de pájaros salieron volando de las ramas de los árboles donde estaban instalados. La cabaña de Hiko de poco no sale volando también, y ni que decir sus dos ocupantes, ambos chamuscados.

Kaoru tenía los ojos agrandados, y una sonrisa triangular. Observaba el lugar donde instantes antes había la comida "N-Nunca llegué a imaginar que mi estofado combinado con sus verduras producirían una reacción química que las hiciera estallar…" murmuró, con voz entrecortada.

Hiko, aún medio en trance, se defensa "¿Se puede saber QUÉ RAYOS le pones a tu estofado¿Es que no has seguido mis instrucciones¡A la que me voy a buscar agua tú ya estás destrozándome mi hogar¡Si es que no puedo despistarme ni un momento contigo!"

"¡S-Sumimasen Hiko-shishou! A-Ahora lo limpio todo" murmuró Kaoru, cogiendo unos harapos de ropa y empezando a limpiar la deshecha general.

"Oh genial, acababa de lavarlo" se lamentó Hiko, mirando su delantal ahora ya no tan rosa, salpicado por la mezcla inestable de su minikui deshi "Creo que esto nos llevará tiempo" se lamentó.

Kaoru empezó a limpiar el desastre orgánico sumida en sus pensamientos, especialmente en la noche que se encontró con Kenshin. No pudo evitar ruborizarse, esa noche había algo especial en él, y con esa mirada de pasión que…

"Pensando en mi baka deshi¿eh?"

Kaoru pestañeó al encontrarse delante de una cara psicópata que sonreía con labios de media luna. Antes de que Hiko reaccionara, Kaoru ya le había implantado una silla en la cabeza "¡No me pegue esos sustos, hombre ya!"

"…pero he adivinado"

Kaoru murmuró algo ininteligible y siguió limpiando.

Hiko se quedó meditabundo unos instantes y sugirió algo "¿Qué te parecería entrenar tus tan poco disciplinados dotes de camuflaje?"

Kaoru arqueó las cejas "¿Ninjutsu?"

Él asintió "En un combate nunca sabes qué puede ocurrir. Y una de las poderosas armas de las mujeres kunoichi es su flexibilidad, su agilidad, su rapidez y su poco peso para moverse con libertad sin ser vistos… aunque tú tendrías que peder unos quilitos"

Pofff…

"…Así que¿qué te parecería ir a hacerles una visita al Aoiya una noche de éstas?" propuso Hiko sensei, con la marca de un puñetazo en su mejilla derecha.

A la chica le brillaron los ojos, aunque parecía tener sus dudas "Pero…si me ven…"

Hiko sonrió "No te verán, no si vas conmigo. Ni mi estúpido discípulo ni el Okashira ni el cabeza de pollo se enterarán. Y así podrás ver qué tal van las cosas por allí"

Kaoru sonrió "¡Vale!"


"¡AAATHEM!"

"Yagh, qué asco¡haz el favor de girar la cara cuando estornudes, estúpido tori-atama!" frunció Megumi, con disgusto.

Sanosuke frunció el ceño "¡Usted me perdone, su real alteza!" respondió él, irónico. Ambos habían salido a comprar algunas cosas de parte de Misao, y ahora que anochecía volvían al hostal.

"Oye¿no es ése de ahí Ken-san?" exclamó Megumi, señalando unos metros más allá, en un cruce de calles comerciales que llegaban hasta Aoiya.

"Pues es verdad… ¡EEEH, KENSHIN!" el hombre de la cicatriz se giró ante su llamada. Sanosuke y Megumi se dirigieron hacia él "¿Se puede saber DÓNDE te habías metido¡Estábamos preocupados!"

"Cierto. ¿Encontraste a Kaoru-chan, Ken-san?"

Kenshin resopló y sonrió "Siento haberos preocupado, no era ésa mi intención" hizo una pausa para retomar el aliento y prosiguió "Encontré a Kaoru-dono"

Hubo un momento de silencio. Megumi y Sanosuke se miraron expectantes, y luego miraron al rurouni "¿Y…?"

Kenshin hizo su mejor cara de niño bueno "Pues que de momento no vuelve"

"¿Cómo!"

"¿Por qué no!"

Fueron las dos reacciones simultáneas de ambos. Kenshin no pudo más que apreciar cuán parecido era el temperamento de esos dos.

"Estará bajo la tutela de Hiko-shishou durante dos meses, entrenándose. Luego haremos un combate"

Megumi frunció un cejo "¿Tú contra quién, contra Kaoru-chan?" Kenshin asintió "¡Esa cría se ha vuelto loca¿Por qué demonios no vuelve con nosotros de una vez, después del escándalo que ha montado¡Esto es el colmo¡Me voy a la montaña a traerla de vuelta, y si hace falta la traeré a rastras¡Vamos que si lo hago¡Habrase visto¡Me saca de quicio¡AARHG!"

"Eh, Megitsune, date un respiro¿quieres?" bufó Sanosuke. Megumi le hizo caso, cosa extraña. Luego Sanosuke se encaró hacia Kenshin "¿Y a santo de qué Jou-chan quiere luchar contigo?"

"Para probarnos que no es tan débil como, según ella, nosotros creemos" respondió él.

"¡Megitsune, te acompaño a la montaña a buscarla!"

Kenshin casi se cae de bruces "Cho-chotto mate, Sano. Su decisión es comprensible. Al fin y al cabo, vino aquí para probar eso desde un buen principio, de gozaru ka" Sanosuke no dijo nada "Además, dijo que si no luchaba en serio se quedaría con shishou para siempre"

"¿Y qué piensas hacer entonces, Ken-san?" preguntó Megumi "¿De verdad vas a luchar contra Kaoru-chan en serio?

Kenshin bajó la cabeza "Yo…"

"…"

"…No lo sé. No lo sé…" fue lo único que respondió, con su mirada escondida entre su flequillo. Megumi y Sanosuke se miraron.

"Bah, tienes dos meses para planear algo" dijo Sanosuke, con su tono desenfadado de siempre "De momento intenta descansar un poco¿quieres?"

"Bien dicho" respondió Megumi "Será mejor que vayamos tirando hacia el Aoiya, Misao debe estar que trina esperando la compra"

Kenshin empezó a andar tras ellos, y murmuró un débil "Arigatou, de gozaru yo".

Sanosuke y Megumi sonrieron mutuamente, al menos habían alegrado un poco al rurouni… ni que fuese momentáneamente.

Fin del cap.11

CONTINUARÁ

El rinconcito de Cintu

1) Acerca de que Kaoru tardara cinco minutos en hacer 100 mandobles al aire, pues os diré que me entretuve con un pequeño palo y di diez mandobles al aire lo más rápido que pude, y luego multipliqué el tiempo por diez. Si yo hubiese tardado unos diez minutos o menos, es de suponer que Kaoru, ya muy acostumbrada a esto (y supongo que con más bíceps que yo XD) tardaría la mitad, más o menos. En fin, simples conjeturas, pero me gusta hacer mis fics realistas XD (acordaros que hasta me entretuve a contar los kilómetros que iba a hacer Kenshin de Tokio hasta Kyoto –cara de pro, xD).

2) Tengo la sensación que en la escena de Aoshi hablando con Kenshin, he pintado a Aoshi como un detective. Lo entendía todo sólo con un par de palabras, el estilo Shinichi XD

-.-.-.-.-.

¡Hola a todo el mundo! Sí, sí, sigo viva, no se me ha tragado la tierra… Wow, parece mentira que el cap.10 fuese publicado el 17 de diciembre… T.T! Lo siento MUCHO, de verdad. Entre pitos y flautas he andado muy atareada, y sólo podía escribir un rato cada dos o tres semanas… GOMEN NASAI!

No prometo que esta situación vaya a cambiar, todo lo contrario… Sigo teniendo exámenes, y a parte de eso, del 14 al 18 de marzo me voy con el instituto (el 19 es mi cumpleaños, se aceptan regalos XD), y en semana santa también me voy… así que… XD…

¡EN FIN! Muchas gracias a todos aquellos fieles lectores que me envían sus reviews, e-mails, o comentarios lo que sea. Muchas gracias¡en serio! Y perdonad que haya tardado tanto en escribir este capítulo, y que no sea largo como los anteriores, pero en fin…

30 de abril del 2005