DISCLAIMER: Hoy cuando abrí los ojos por la mañana me asaltó una verdad muy dolorosa, que me persigue todos los días de mi vida: no soy dueña de nada del universo de Harry Potter, y todo es sin fines lucrativos; aunque me cueste creerlo.
Tras varias amenazas de muerte en forma de inofensivos reviews, y mucho tiempo después, decidí continuar el fic. Pero ahora sí, este es el último capitulo.
Fuertes golpes en la puerta interrumpieron a Hermione en su tarea de besar a Harry, quien, frunciendo el seño, habló.
-gue le suceddde a ese basilisco ¿no puedde esperar para ir al baño?-
La castaña echó un vistazo a Harry… en realidad trato de enfocarlo, pero los altos niveles de alcohol en su sangre se lo impedían, mientras el moreno hacia lo mismo. Cuando ambos lograron mirarse fijamente –a excepción del baño, pues el muy gamberro no dejaba de moverse- se quedaron serios por unos momentos.
Hasta que un ataque de risa espontaneo los ataco a ambos. Pasados unos segundos, ni sus carcajadas ni los golpes en la puerta habían cesado así que la castaña, secándose las lagrimas y a pesar del dolor de estomago, tomo a Harry de la mano.
-vamos Harry… desaparenoshh- el moreno apretó la mano de su amiga entre las suyas y giro, pero el conocido jalón en la parte media del cuerpo y la presión en los oídos nunca llego. Abrió los ojos.
-Desaparecenosh ya-
-Eso intentoo, joder!- Harry puso su mejor cara de concentración –con labios apretados y ceño fruncido incluidos- y repitió el movimiento, pero igual que la vez pasada, nada sucedió. El chico se inclinó para recoger la ropa de ambos y le entregó a Hermione la suya
-Vísdtete rápido- ella obedeció sin poner mucha oposición, quizá por el mismo asunto del Wisky. El moreno hizo lo propio, y una vez que tenían todo puesto (mal abotonado y muy arrugado) Harry tomó la mano de Hermione y se dirigió a la puerta. Giró el picaporte y una mujer entró hecha una ráfaga a uno de los cubículos y ambos estallaron en risas alcohólicas una vez más. Pusieron su mejor cara de no acabamos de medio fajar en el baño y caminaron –o lo intentaron- hasta salir de aquel lugar.
La calle estaba muy vacía y pasaba un auto cada mucho. Hermione, fastidiada de tratar de mantener el equilibrio, se quitó los tacones y los sostuvo en una de sus manos, mientras su amigo tenía la mano extendida hacia la calle, esperando algún taxi.
La chica se paró de puntitas y lo besó, porque por muy amigos-hermanos que fueran, el condenado besaba como seguramente solo los dioses deberían besar y ella, bueno… era una chica! Y tenía derecho a estar caliente de vez en cuando. Y borracha; muy borracha.
Harry la agarró de la cintura y fue bajando el brazo poco a poco hasta tenerla abrazada de la cintura. Y hubieran seguido así si el taxista no se hubiera detenido a su lado.
Se separaron y él abrió la puerta de atrás para dejar a Hermione pasar, y luego le siguió.
-Buenas noches ¿A dónde los llevo?
La castaña medio balbuceó la dirección de su departamento y jaló a Harry de la camisa para acercarlo a ella y volver a adueñarse de su boca; mientras el taxista los veía por el espejo retrovisor de vez en cuando y murmuraba un esa juventud de ahora que ellos no escuchaban o fingían no escuchar.
Y así continuaron, llenando ese carro con sonidos húmedos y con un conductor que empezaba a sentirse incómodo por tan fogoso comportamiento.
De pronto, el taxi se detuvo. Harry abrió la puerta, dejando a la chica pasar. Sacó un billete y se lo dio al hombre.
-Consherve el camdioo- y siguió a Hermione hasta su habitación.
Ella prendió la luz al entrar a la habitación y lanzó sus llaves en cualquier dirección y cuando Harry se introdujo en el lugar, apagó la luz que ella acababa de encender. La tomó de la cintura y volvió a besarla y movió su lengua por la boca de su amiga, mientras una mano se coló por la blusa y llegó hasta uno de sus pechos, que respondió al tacto de forma adecuada. Le desabrochó el sostén con un movimiento torpe y la despojó de su blusa. Hermione se separó de él y le ayudó en la tarea, quitándose la falda y las bragas mientras le veía a los ojos, con dificultad.
Harry se abalanzó sobre ella y la castaña cayó a la cama con su amigo encima. Una vez más, volvía a sentir como el moreno tenía la entrepierna dura y caliente. Pero le gustaba estar así: con él encima, sintiéndolo en toda su extensión.
El chico comenzó un sugestivo movimiento de caderas y ella le tomó del trasero, apretándolo más hacia su cuerpo. Harry sonrió dentro del beso: porque tenía a Hermione desnuda y excitada debajo de él mientras dentro de sus venas, el alcohol y la sangre hacían el amor.
Bajó por el cuerpo de ella e hizo un camino de ginnys susurrados (que Hermione nunca llegó a escuchar) y besos, desde el busto hasta el ombligo. Metió sus manos entre los muslos de la castaña y los separó lentamente para hacerse lugar en medio de ella. Volvió a besarla y mientras lo hacía, tomó su erección con la mano que no estaba usando para sostenerse y no aplastarla, y con un empujón pronto estuvo dentro de su amiga. Y se sentía bien… muuuy bien.
Hermione estaba llena de Harry, desde su intimidad hasta su boca y le gustaba como se sentía todo aquello. Con los ojos cerrados y él encima. Cuando Harry la dejó de besar, ella comenzó a gemir en cada embestida, mientras se mordía los labios y se llevaba las manos al cabello, revolviéndolo; o tocaba la espalda de Harry llena de marcas de músculos; o las pasaba por toda la cama… era solo que no sabía que hacer con ellas.
Sus pechos se movían de arriba abajo con cada entrada y salida de aquel miembro a su cuerpo.
Él parecía insaciable, o no sabía que quería. Pasaba las manos por todo su cuerpo, la besaba con lengua y sin ella, ponía los brazos duros para no aplastarla y a veces se recostaba sobre su busto y le respiraba en el cuello. En algún momento metió la mano bajo su espalda y le levantó el torso para después volverse y dejarla a ella encima. Hermione apoyó las manos en el estómago de Harry, con músculos bien delineados, y se movió de arriba abajo. Tenían ambos los ojos bien cerrados y la castaña comenzó a sentir en el vientre como que ya estaba muy cerca de llegar, y mientras más se acercaba, más le subía por la garganta un gemido intenso.
Harry llegó después, y cuando Hermione se recostó sobre él, aún a horcajadas sobre su pelvis, el moreno la abrazó y le besó el cabello.
Cuando a la mañana siguiente Harry abrió los ojos, paulatinamente fue dándose cuenta de las cosas:
Primero: la cabeza le dolía peor que si le hubieran lanzado una maldición Cruciatus.
Segundo: a menos de que durante la noche hubiera cambiado la disposición de los muebles, el color de las paredes, las sábanas y todo lo demás, aquél no era su departamento.
Tercero: estaba desnudo
Así que tragó saliva –que mal sabor de boca se traía- y miró a su lado.
Y entonces casi se desmaya porque esa cabellera tan frondosa y despeinada y tan castaña solo podía ser de Hermione. Si, si. Hermione su amiga-hermana.
Comenzó a recordar y ahí estaba todo lo ocurrido la noche anterior, registrado en su cerebro. La mayoría de las personas tienen el privilegio de olvidar lo que hacen cuando están borrachas; pero no él. No señor. Harry recuerda con detalle todo lo que hace y eso no termina en otra cosa que cruda moral. Moral y física.
Miró a todos lados pero no encontró ningún reloj así que se levantó de la cama con cuidado y buscó su ropa entre el collage del suelo. Camisa, ropa interior y pantalón. Todo en orden. Caminó al baño de su amiga y una vez dentro, se lavó la cara y miró su rostro en el espejo. Vio al chico de los lentes redondos, la cicatriz escondida tras mechones de cabello negro, y piel medio morena con ojos bien verdes. Y suspiró.
No tenía idea de si debería despertar a Hermione o irse sin despedirse
¿Ella recordaría lo sucedido?
Si lo hacía, ¿debían hablar al respecto?
Y si no ¿tenía él que decirle algo?
¿Y si alguien se enteraba?... ¿Y si Ginny se enteraba?
Y si…
Pero no pudo continuar, porque un cúmulo de alcohol de la noche anterior y comida ya procesada comenzó a subirle por la garganta y Harry se dio la vuelta a tiempo de abrir la tapa del bacín antes de vomitar en él. Todo eso era asqueroso y no tenía idea si el malestar fue provocado por la desintoxicación alcohólica o por las dudas.
Aquello iba a ser, definitivamente, algo difícil de explicar.
Y para colmo, se embriagaron antes de que Hermione le diera algún consejo útil sobre que hacer con Ginny. Aunque después de todo esto, quizá intentar regresar con la pelirroja no era buena idea –pero no era su culpa, sino más bien de alguna clase de predisposición genética por las chicas de ese estilo-.
Quizá quedarse allí encerrado en el baño de la castaña para siempre era una buena idea. O en el suyo propio; pero encerrado al fin y al cabo. O evitar los pubs. Los pubs acompañado de chicas-mejoresamigas-hermanas. Sí, eso era lo más sensato.
Se lavó la boca y tras echarse una última mirada al espejo, entró al cuarto de nuevo. Hermione seguía en la misma posición –que se veía bien incómoda- y le dio pena que se quedara así. Decidió que aunque iba a irse sin despedirse, ateniéndose a las consecuencias que eso conllevaba, no la dejaría ahí desnuda. Escogió lo primero que encontró en uno de los cajones y la vistió, rogando a Merlín y a Dumbledore que ella no se despertara. Y no lo hizo.
Y Harry se escabulló por la puerta del dormitorio, luego de la entrada principal; tomó un taxi y entró a su departamento. Se metió a cocina y preparó un café bien cargado para ver si se le quitaba la resaca.
Lo necesitaría para cuando en un rato suene el teléfono y una Hermione que finge indiferencia le pida que hablen. Y él lo hará. Solo que no tiene ni idea de qué le va a decir.
T A N I T A barrueta; quien al parecer, insiste en dejar inconcluso el asunto.
