Despues de varios días de ausencia les dejo el otro cap el cual no se si sera el ultimo pero tenga por seguro que se espera una continuacion. Lleva una dedicatoria para Lavihime espero que te guste

Mattane

Aquello que se puede cambiar

Capítulo V

El comedor quedo en completo silencio esperando por el nombre de la susodicha –Soy Okamimori Ayame- dijo haciendo una pequeña reverencia a modo de saludo-

-Serek Yuun- dijo mientras comenzaba a caminar en dirección a la salida-Sera mejor que te vayas a descasar, mañana te va a esperar un día muy largo- salió del comedor con paso lento, su semblante no demostraba ninguna expresión, caminaba pensativa por los pasillos de la orden, sin tomar importancia haciendo donde estos la dirigieran –Una aprendiz- bufo- Yo que quería gozar de la libertad y me salen con que tengo que andar cuidando a alguien mayor- soltó en forma de desahogo-

-Ese es el trabajo de un general Yuun-chan- volteo algo confusa ante aquel nombre

-General Tiedoll

-Cuanto tiempo sin vernos Yuun-chan

-Bastante diría yo

-La última vez estabas como una linda niña y ahora eres una hermosa general

-El tiempo sí que lo cambia todo- dijo con un aire de tristeza- no he visto a Daisya, dentro del tiempo que he estado consiente

-El…-trago con un poco de pesadez dejando caer unas cuantas lágrimas-

-Ya veo, si no es mucha indiscreción ¿Hace cuánto que sucedió?- pregunto con sutileza-

-Tiene más o menos un año o un poco menos

- ¿Su inocencia?

-Fue destruida antes de que el muriera

-Cuantas cosas han cambiando, nunca pensé que él fuera a morir en batalla

-Cuándo me enteré fue un gran golpe para mí, pero por algo debió de haber sucedido

-Debe de tener razón

-¿Qué opinas de tu aprendiz?

-Que es un completo desastre, tiene mucho que aprender aparte de que parece que ni conoce a su inocencia

-Tienes mucho por delante, no te desesperes. Veras los alumnos son como flores, requiere cuidado, dedicación, tiempo, cariño y mas que nada paciencia para que estas crezcan, más si a estas no se le aplica nada de estos cuidados, se marchitan y por lógica mueren, sin tener la posibilidad de que después de que se marchiten vuelvan a florecer

-Como siempre dice palabras muy profundas y sabias, aunque, al mismo, tiempo bastante bizarras- el general solo estallo en carcajadas- Creó que ustedes es una de las personas que no cambiara por mucho que pase el tiempo

-Todo cambia por muy pequeño que sea este- se estiro un poco quitándose la pereza- Será mejor que me valla, mañana parto otra vez y tengo que irme a muy temprana hora

-Valla con cuidado

-Tú también, ya que el camino que te espera va a ser muy pesado y largo- ante este comentario la joven lo interrogó con la mirada, pregunta que nunca tuvo una respuesta ya que el general solo sonrió y se marchó

-Es seguro, nunca cambiara-puso en marcha otra vez su caminata, tomando ya un rumbo decidido, su dormitorio, ahí sí podría descansar y poner en orden sus pensamientos

Ayame POVS

Caminaba por los pasillos de manera inconsciente, no tenía ni la menor idea de porque, mi ahora maestra, me trataba de una manera tan despectiva, apenas la había conocido y me trataba de esa forma

-¿Qué diablos le hice?

-Nada, simplemente ella es así- aquellas palabras provinieron de un pelirrojo que paso a lado mío

-Lavi -dije sorprendida, ya tenía mucho que no lo veía y tenía planeado no volverlo a ver dentro de un rato- No se supone que eres un Bookman y que por lo mismo te fuiste -le solté

-Soy el aprendiz de un Bookman- camino en mi dirección logrando que mi espalda chocara con la pared –Y por lo mismo te tuve que dejar- como disfrutaba el ponerme en esta situación el conejo ese –Pero estoy seguro que estabas ansiosa de volverme a ver

-Ni lo sueñes usagi- dije librándome de su aprisionamiento- Es más, tengo la esperanza de irme en una misión y no volverme a topar con tu feo rostro

-Me rindo contigo

-Valla ahora entiendo porque pusiste la cara que pusiste cuando me viste entrar al comedor- me coloque en su espalda y me acerque lo suficiente como para que mi aliento rozara su cuello –Sabes que no soy como las demás y eso es lo que más te molesta

-Molestarme, no

-Te molesta de sobre manera

-Me intriga, me intrigas

-¿Te intrigo?- solté una gran carcajada

-Soy un Bookman y veras que tarde o temprano voy a saber de ti, si pude una vez que no pueda otra

-Eso lo quiero ver usagi, pero hasta entonces vete con cuidado- di media vuelta y me dirigí a mi dormitorio, no tenía ganas de hacer nada y menos después del mal sabor de boca que él me acaba de dejar-Tonto usagi, ya vera quien es el que se va a arrepentir de todo esto- una sonrisa malvada se dibujo en mi rostro y fue con la misma con la cual me fui a dormir.

A altas horas de la mañana

-Okamimori será mejor que te levantes de una buena vez- levante mi almohada y la coloque sobre mi cabeza- No tengo todo tu tiempo, te levantas o te vas a arrepentir- para tratar de callar a la voz le avente la misma almohada y me imagine que di en el blanco ya que esta se callo

-Por fin podré seguir durmiendo un poco más

-¡AYAME OKAMIMORI, SI SERAS UNA APRENDIZ INSOLENTE!- ese grito me hizo saltar de mi cama y acabar en el piso

-Ge…general- dije asustada por la mirada asesina que tenía- Perdone no sabía que era usted

-De eso ya me di cuenta, tienes 5 minutos para estar en la sala de entrenamientos

-Entendido- salio de mi cuarto cerrado con "sutileza" la puerta- Tengo como maestra a un demonio

-No creo que sea ningún demonio en comparación a Cross Marian

-¿Qué demonios haces aquí Lavi?

-Pasaba a saludar, aparte de que como escuche mucho escándalo me supuse que te estaban regañando

-Sal de mi cuarto

-No te entiendo, cuando te conocí no eras así conmigo

-Vamos Lavi eso ya tiene mucho de haber sucedido, ahora ambos sabemos que entre tu y yo no puede haber nada

-Entonces admites que quieres algo conmigo

-Yo no he admitido nada

-Entonces, no quieres nada conmigo

-Tampoco dije eso- coloque mis dos manos sobre mi boca al darme cuenta de que había metido la pata –Sal de mi cuarto

-¿Ayame?

-Sal de mi cuarto- lo empuje fuera de el y cerré la puerta tras de si –Maldición ya voy tarde

-La voy a matar- la nueva general movía de forma impaciente un pie al no ver señal alguna de su nueva pupila –Es seguro que lo hago

-Perdone la tardanza ya estoy aquí- dijo, respiraba con cierta dificultad por la carrera que había tenido que emprender para poder llegar a tiempo

-Al menos ya estas aquí, empieza a calentar

Lo joven no dijo nada y solo se resigno a acatar las órdenes ya dichas. El lugar era lo suficientemente grande como para saber que con dar 10 vueltas a un buen ritmo empezarías a caer cansado.

-Acelera ese paso, llevas la mitad- dijo de forma fría la general

-¡ES ALLEN!

-Tsk- por el pasillo se podría observar a dos jóvenes uno poseedor de una cabellera plateada y el otro con una negra

-¿Yuu?- desvió su mirada al ver como aquellas dos personas cruzaban la puerta -¿Qué hacen aquí?-

-Tenía razón ella se encontraba en este lugar- dijo el maldecido de forma burlona, la general solo los observaba de una manera poco agradable –Bueno a lo que veníamos, Komui necesita a tu "discípula"

-¿Para?

-No nos dijo, solo nos pidió que viniéramos por ella

-Ya veo- volteo en dirección a la castaña, encontrándola plácidamente sentada -¿QUÉ DEMONIOS TE CREES QUE ESTAS HACIENDO?

-Perdón, yo creí, más bien pensé…

-Da lo mismo te quiere ver Komui- la susodicha se paro como recorte y salió del lugar acompañada del Moyashi, dejando solos al japonés y a una no muy feliz morena.

El silencio se volvió a hacer presente entre ambos como ya era costumbre en cada uno de sus encuentros "accidentales" ya que casi siempre eran planeados por Lenalee, Lavi o por el mismo Allen.

-Lo hicieron otra vez- comentó Yuun-

Después de eso se quedaron callados, ella simplemente no podía verlo a la cara, mantenía su mirada clava en el suelo y debes en cuando la alzaba un poco para ver la reacción de Kanda, la cual siempre era la misma, fría e inexpresiva. Por su parte el japonés realizaba las mismas acciones a diferencia de que el la mantenía en el techo, como si éste pudiera llegar a tener algo de interesante. Cualquiera que pasara por ahí encontraría la escena un cuánto encantadora ya que ambos trataban de actuar de forma indiferente sin darse cuenta que tenían un leve sonrojo sobre sus mejillas.

-Será mejor que me valla- Antes de que siga con este incomodo silencio- pensó- Nos vemos después- la joven se dispuso a salir pero se vio interceptada por los brazos del japonés- ¿Yuu?- pregunto extrañada

-Pequeña amenaza- dijo mientras la sostenía con mayor firmeza, desvió su mirada al suelo mostrando el porqué la sostenía de esa forma –Fíjate por donde caminas

-Gracias- dijo mientras se soltaba de su agarre y se disponía a seguir con su camino

-Yuun- su voz se podía oír ronca, entrecortada y temblorosa, algo realmente raro en Yuu Kanda

-¿Qué sucede?- la observo durante un rato, sus ojos la recorrían de los pies a la cabeza y viceversa, una y otra vez hasta que por fin paro en los ojos grises que lo habían cautivado más de una vez y claro estaba que nunca iba a admitir que aquello había sucedido. Camino con paso lento pero seguro hacia donde ella estaba, el corazón de ambos latía con fuerza y a un ritmo bastante apresurado.

Ayame POVS

Caminaba por los pasillos de la orden sin rumbo fijo aparentemente, Allen simplemente se dedicaba a llevarme de un lado a otro sin llegar a ningún lado, estaba cansada y harta de no saber a dónde me llevaba. Lo seguía un poco atrás ya que resentía el "calentamiento" que me había hecho dar mi maestra, harta de tanto caminar sin sentido me detuve en seco y me metí en uno de los cuartos que estaba más cerca, una vez dentro suspire. Pase mi vista por el lugar, era amplio, tenía un pequeño estante donde había diversos libros, pergaminos, mapas, entre otras cosas que se podían consultar, había una cama y un ropero, busque alguna foto o alguna pista de saber a quién pertenecía dicho cuarto, mas no encontré nada, simplemente una gran decepción. Me dispuse a salir, coloque mi mano en el picaporte cuando sentí que este giro, busque un lugar donde esconderme encontrando el ropero, pensé que sería muy fácil que me encontraran en ese lugar, pase otra vez mi vista decidiéndome por debajo de la cama, era un lugar tan mas obvio que a nadie se le ocurriría buscar ahí, tomada la decisión me metí debajo de ésta. Escuche el rechinido que hiso la puerta al abrirse, el sonido de los pasos secos entrando al cuarto, camino en distintas direcciones como si buscase algo, hasta que paro en seco.

-Estas fuera de lugar- Esa voz la reconocí al instante, no cambia ni la menor duda pertenecía a Lavi, porque de tantos cuartos me tuve que acabar metiendo en el de él. Maldito carma ¿ahora qué había hecho?- ¿Quién te pudo haber movido de lugar?- se movió una pisca de su lugar y se agacho, mi respiración se detuvo en ese momento, mi pulso se acelero y por instinto cerré mis ojos –Así que aquí fue donde acabaste- abrí un ojo para ver si me hablaba a mi y valla sorpresa me lleve cuando vi que no estaba enfrente de mi, su posición me dejaba ver que estaba dándome la espalda, suerte la mía- Bueno es hora de regresar con el panda jiji- vi como se reincorporaba, escuche sus paso alejarse y hasta no estar segura que el ya no estaba salí de debajo de su cama –Fuiste tu- alce la mirada al ver que estaba sentado sobre el pequeño estante con una mirada tan más picara que provoco una gran ira en mi -¿Qué haces aquí?

-Busque un lugar para descansar

-Y mi cuarto fue la mejor opción

-No sabía que era tu habitación, de haberlo sabido ten por seguro que no estaría en el

-Más bien yo creo que el destino nos muestra que tú y yo debemos de estar juntos

-Vamos Lavi, saca de una buena vez esa idea de tu cabeza, entre tu y yo no va a suceder ni sucederá nada

-¿A qué le temes?

-A ti no, eso tenlo por seguro- decidí poner mi plan en marcha y hacerle entender de una buena vez y por todas, el hecho de que no podía haber nada

-Vamos Ayame, dejémonos de hacernos tontos y dejemos de una buena vez las cosas en claro

-¿Hay algo que aclarar?- pregunté mientras caminaba en su dirección –Yo que sepa no- una vez enfrente de el coloque mis brazos alrededor de su cuello y cambie mi tono de voz –Más bien, ¿qué es lo que quieres escuchar?

-¿Qué estas haciendo?

-Nada, solo quiero saber que es lo que buscas- me acerque un poco mas a el a tal grado que mi nariz rozo la de el, nuestros alientos chocaron e incluso podía sentir el ritmo de su corazón -¿Algo te sucede Lavi?- lo último provoco un leve temblor en él, su mirada se encontraba fija en la mía, sus manos luchaban en contra del deseo de tocarme, mantenía un control que se debía de admirar.

-Ayame, si juegas con fuego te puedes quemar- dijo mientras cedía ante el deseo y la tentación, se acerco un poco más a mi, sus labio rozaban los míos y sus manos se encontraban rodeando mi cintura- Y creo que ya te has quemado- cuando vi sus intenciones trate de alejarme mas ya fue tarde, en un movimiento rápido colocó sus labios sobre los míos, creí que solo haría eso más la sorpresa fue bastante grande cuando me empezó a besar, empezó lento pero de una manera muy tierna, por más que lo intentaba mi cuerpo no respondía ante lo que yo pedía, quería alejarme de él, mantenerme lejos pero, no podía, regrese al mundo cuando sentí su lengua pidiendo permiso para entrar en mi boca, decidí olvidar todo lo planeado y dejarme llevar por todo lo que sentía por el-No que no cedías

-No arruines el momento después tendrás todo el derecho de reclamarme lo que quieras- me acerque a su cuello y lo comencé a besar y a dar pequeños mordisco sobre el

-No tendría porque reclamarte, solo quería saber que aun me querías, que aun sentías lo mismo por mi, no podría soportar saber que me has dejado de querer

-Lavi

-Bookman me prohibió el volverte a ver, por lo mismo le puse un fin a todo, no quería verte dañada y menos destrozada por alguien como yo

-Usagi no baka

-Te extrañe como no tienes ni la menor idea Ayame- me acerco a el y me beso otra vez pero ahora de una manera completamente diferente, ahora estaba seguro y confiado de que le permitiría ir tan lejos como yo lo quisiera.

Entre besos y mordiscos nos acercamos a la puerta y le pusimos el seguro, mas valía prevenir que lamentar, me recostó en su cama y mi miro con una interrogativa, yo solo asentí, lo atraje una vez mas y lo volví a besar, mis manos recorrían su cuerpo, el cual estaba bastante bien formado, quité su chamarra y playera y pude observar lo que mis manos ya habían tocado, el pidió igualdad y realizo lo mismo, en un movimiento rápido me coloque sobre de el. Seguimos con caricias, besos, mordiscos y gemidos reprimidos.

-¿Estas segura?- yo solo asentí, su mirada aun mostraba desconfianza y de alguna manera tenía que hacerlo entender que quería estar solo con el así que una vez más tome la iniciativa y empecé a desabrochar su cinturón, el no puso pero alguno, mas sin embargo, el también realizo lo suyo con la falda que, de alguna manera le estorbaba. Ambos quedamos con la ropa interior, la cual en cierta manera ya era el mayor limitante.

-¡¿QUÉ DIABLOS TE SUCEDE?!- una voz proveniente del pasillo nos hiso brincar a los dos -¡SUFRES DE CAMBIOS DE HUMOR!

-¿Qué sucede?- ambos nos reincorporamos y nos vestimos

-Tsk- ese chasquido de lengua fue más que suficiente para saber de quienes se trataba

-¡AHOARA EVADES EL TEMA!- el sonido de los pasos iba de un lado a otro

-Molestas con tantos gritos- salimos del cuarto con cautela encontrándonos con Lenalee y Kanda

-¿Qué sucede?- pregunté, solo recibí una mirada amenazadora por parte de ambos

-ERES UN IDIOTA KANDA

-Lenalee, vete mejor a dormir- observamos un poco más la escena y los vimos desaparecer

-Siento que me perdí de algo- Lavi solo asintió

Tomamos la idea de seguir con lo que habíamos empezado, más a los pocos minutos vimos pasar a Kanda por el pasillo dando grandes zancadas

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L os pasillos se encontraban desiertos a esa hora, solo se podía escuchar el sonido de unos pasos, que por la fuerza que tenían se podría deducir que la persona que los producía iba enojada. Kanda, caminaba no de muy buen humor por los pasillos, cuarto por el que pasaba, persona a la que despertaba. El samurái buscaba algo, no, más bien buscaba a alguien, a una pequeña que no se dignaba a aparecer

-¿Dónde diablos te has metido Yuun?- lo ocurrido momentos antes lo habían dejado bastante consternado ya que ella solo se había dedicado a decir lo que sentí a y después salir corriendo del lugar.

Flash back

Por primera vez dentro de ese encuentro se miraban a los ojos, ninguno de los dos decía algo, no querían terminar con aquel acercamiento, en cambio querían acortar la distancia. Uno de los dos era el que más se sentía raro en aquella situación ya que nunca creyó posible que el pudiera llegar a sentir algo así por alguien. La pequeña se acerco a él, tomo aire y con decisión lo atrajo hacia si.

-Yuu-kun- su voz estaba temblorosa-Veras yo quería decirte- trago saliva y suspiro- Me gustas, eres lo mas preciado para mi y no me gustaría llegar a perderte- se paró de puntas y le dio un pequeño beso en los labios después de aquello se alejo de el y emprendió carrera sin esperar respuesta alguna, simplemente corrió lo mas que pudo, sentía como su corazón latía con fuerza, como todo se derrumbaba por un simple impulso.

No quería saber nada de nadie y por lo mismo se dirigió a su lugar favorito en la orden, aquel lugar donde el cielo se podía apreciar en su máximo esplendor, donde, según ella, sus sueños y pensamientos no tenía un límite, aquel pequeño jardín que solo conocía ella. Se tumbo en el suave césped y observando el cielo estrellado dejo corren sus lágrimas, hasta que no pudo más y callo profundamente dormida con la esperanza de que todo hubiera sido un sueño.

Fin Flash back

Siguió su instinto en vez de a su fiel "lógica", guiándolo a un pequeño jardín oculto dentro de su cuarto de meditación, muchos lo definirían como un jardín de cuento de hadas, mientras que otros lo tomarían como algo inexistente, pero para el significada una esperanza de encontrar a aquella pequeña que se había escabullido o mas bien desaparecido de la orden. Se adentro en el jardín encontrándose con una figura pequeña, frágil e indefensa ante cualquier peligro que la acechase, pero más que nada, a una jovencita plácidamente dormida, aunque su semblante mostraba tristeza y miedo.

Se sentó a lado de ella observándola complacido de ser el protector y dueño de su corazón, una leve sonrisa asomo su rostro al escuchar su nombre pronunciado por ella; acarició con delicadeza su cabeza y después su cabello.

- Si serás igual que antes- murmuro, la tomó en brazos y la sacó de aquel lugar, tenía la intención de llevarla a su habitación, más sabía que no estaría tranquilo dejándola en aquel lugar y menos cuando sintió una lagrima caer sobre su mano, se detuvo y la observo, noto las marcas de aquellas lágrimas en su rostro.

-Pequeña molestia- siguió caminando llevándola al dormitorio de el, al menos ahí la podría cuidar y velar por su sueño. Una vez frente a la puerta ella abrió los ojos dando un brinco que casi logro que ambos terminaran en el suelo.

-Yuu…yuu-kun- un leve sonrojo coloreo sus mejillas

-Eres bastante difícil de hallar

-¿A que te refieres?

-El lugar donde te encontrabas no es fácil de encontrar

-Me podrías bajar- pidió de manera infantil lo cual produjo una sonrisa en él -¿Te divierto?

-Tsk- dijo mientras la baja y abría la puerta del cuarto –Entra

-No es mi cuarto- observo el interior y pudo encontrar una especie de reloj de arena, en el cual en vez de haber arena había una flor de loto con varios pétalos ya caídos -¿Qué es?

-Nada que te importe

-Me voy- dio vuelta sobre sus talones y antes de irse agregó –Lo que te dije hace un rato mejor ignóralo- eso fue mas que suficiente para que la "gran perfección" de Kanda se fuera y siguiera sus impulsos, en menos de dos zancadas llegó a donde se encontraba ella, la tomó por la cintura y la atrajo hacia el, con una mano tomo su rostro con delicadeza y la acerco al suyo, sus alientos se mezclaban, mas el quería que ese mínimo espació que aun existía desapareciera, aun con las facciones frías e indescifrables la beso, se separaron con mucha dificultad y preguntó -¿Qué haces?

-No me diste tiempo de decirte nada, tu eres la única que me hace actuar diferente, ni siquiera soy yo- todo aquel que viera a Yuu Kanda actuando y diciendo esas cosas pensaría que al pobre samurái lo habían drogado o simplemente que aquel era un impostor todo menos que el fuese Yuu Kanda

-Te estas burlando de mi

-No lo hago, ni siquiera se porque me tomo el tiempo para decirte este tipo de cosas

-Entonces ignoremos todo lo que ha ocurrido en estos últimos momentos- en su voz se podía detectar ironía, sarcasmo y enojo

-Maldita sea, no lo entiendes, me gustas, tu eres la persona que me mostro que puedo llegar a querer, que puedo llegar a sentir algo más- estas últimas palabras dejaron a la pequeña general sobre su lugar, quieta, inmutable, sin palabra alguna que pudiera explicar como es que ella se sentía en ese momento

-¿En… serio?- preguntó con miedo

-No soy de las personas que se andan con rodeos- lo volteo a ver esperando todo menos que el estuviera justo a sus espaldas –Entonces…- no lo dejo terminar ya que lo beso y lo tumbo cuando le salto en sima

El momento pudo haber sido enternecedor, pero justo en el momento en que ella estaba más feliz un aura obscura apareció frente de ellos, de donde salieron tanto Tykki como Road.

-Vez, ese exorcista nos sirvió de mucho- dijo la pequeña

-Pero aun así no me gusto la idea de que fuera el quien la liberara

-El punto era su liberación, cosa que ya sucedió, así que todo va a pedir de boca

-Como sea

Ambos exorcista se levantaron del suelo en forma amenazadora esperando cualquier señala que pudieran utilizar como amenaza y empezaran un ataque.

-Tykki tu entretén al exorcista, yo voy por nuestra buscadora

-Será un honor

Ambos Noah salieron al ataque como ya lo había dicho. Road encerró a Yuun en uno de sus mundos mientras que Tykki con un simple ataque había logrado separar a Kanda del lado de Yuun

-Como quitarle un dulce a un bebé- dijo Tykki

-Vámonos esto fue más fácil de lo que me imagine

El mundo donde se encontraba Yuun era uno completamente retorcido ya que eran sus recuerdos, los cuales, no tenían ni orden ni sentido alguno, simplemente eran como pedazos de una mala película sin editar.

-Esto no es real- se dijo, las imágenes de hace unos momentos volvieron a aparecer en su mente sintiendo que algo ardía en su interior y recordando algo de su pasado.

Flash back

-Muy bien hecho, lograron conseguir esta inocencia, aunque, ¿Están seguros que es inocencia?

-Bastante seguros, el traerla aquí nos ha dejado así las manos- enseñaron sus manos con varios rasguños y quemaduras

-Entonces se ha podido materializar, es bastante interesante, ella servirá para nuestro objetivo. Tykki encárgate de ella.

El moreno con sumo cuidado la saco de aquel salón llevándola a un cuarto de la gran mansión del Conde, que planeaba precisamente, solo el lo sabía, no había querido comentar nada con nadie, solo que necesitaba a esa inocencia en particular, mas parecía que su plan había sido modificado al encontrarse con que se había materializado.

-Yuun- llamo una vez –Serek- intento otra vez –Yuun Serek- una tercera mas no obtuvo respuesta alguna –Pequeña dama- la movió un poco para que al menos así fuera mas fácil –Yuun- esta vez funciono, abrió poco a poco los ojos, un tanto desorientada pero consciente

-¿Dónde estoy?

-En casa del Conde

-Así que lograron sellarme

-Así es

-¿Qué van a hacer conmigo?

-No lo sé

-Ya veo

-El Conde tiene planes, planes que comparte con nosotros, pero todo lo relacionado contigo o lo que planea hacer contigo no nos comenta nada, solo lo esencial para saber que hacer

-Interesante

-¿Cómo es posible que te hayas podido materializar?

-Simple, encontré aquello que me motiva, más bien aquella persona que es importante para mí

-Y por lo mismo terminaste en tu forma original

-Yo no tengo forma, y ustedes mejor que nadie lo sabe

-Más parece que tú eres diferente

-No lo soy solo, encontré algo valioso a lo cual debo de cuidar

-¿Qué fue lo que vimos hace rato?

-Mi verdadero poder, el cual ustedes pudieron sellar al igual que aquel sentimiento que yo tanto apreciaba

-Entonces tengo la ligera sospecha de que podrás volver a ser como eras si te encuentras con esa persona otra vez

-Tal vez

Después de aquella conversación se le dictaron órdenes de servir como buscadora de inocencias o de personas que fueran compatibles con las mismas, muy a u pesar acepto el trabajo olvidándose que ella era parte de lo que se estaba dedicando a destruir.

-Escapa, tu no perteneces a este mundo, tienes un vida, alguien que espera volverte a ver, búscalo y cuando lo encuentres regresare, pero ese momento solo lo puede presenciar el, solo el, no dejes que nadie mas lo vea y menos tus captores, no puedes ni debes regresar con ellos mas si eso llegase a suceder ten por seguro que ser querido sabrá qué hace. Ahora ¡CORRE!- dicho esto la joven corrió lo mas que pudo, no tenía un rumbo fijo solo sabía que tenía que irse de ese lugar y encontrar a aquella persona con la cual mantenía una promesa.

Fin flash Back

Abrió los ojos de golpe, puso en orden, todos y cada uno de sus recuerdos, encontrando así la forma de salir de aquel lugar o más bien de aquella ilusión.

La joven Noah se sorprendió al ver que su mundo se había destruido y que su objetivo se había desvanecido

-No creo que siga viva- comento Tykki-

-Maldición, vámonos- ambos Noahs desaparecieron fracasando en su misión y dejando a un samurái bastante molesto

-¿Yuu?- pregunto la general –Me alegro que seas tú, tenía algo que mostrarte pero no me queda fuerza suficiente, me siento muy cansada- sus ojos se cerraron y su respiración se alentó, el japonés solo se quedo observándola hasta que sintió la mano de alguien sobre su hombro. Le quitaron a la pequeña para llevarla a urgencias, la vio alejarse mas no salía de su trance, Lavi, Lenalee e incluso Allen lo trataron de hacer regresar mas este seguía perdido, sus ojos se encontraban aun en la dirección por la cual se la había llevado más, sus pensamientos estaban en momentos anteriores.

Pasaron algunos días y después de estos no se volvió a decir nada del estado de Yuun, se empezaron a correr rumores de que había fallecido, pero esto no era cierto ya que cierto día había dejado su uniforme junto con una carta en el cuarto de Yuu, este nunca comentó nada sobre el asunto, si ya era frío y cortante ahora era peor.

Tres meses después de que ella despareció Kanda había tenido que ir a una misión de la cual regresaba como siempre, cansado y sin ganas de ver a nadie pero justo cuando estaba enfrente de la puerta pudo divisar a una figura que solo en sueños lo había logrado atormentar

-Tú- fue lo único que su boca pudo articular.