Por fin terminando este fic que, para serles sincera me costo mucho poder llevarlo a un desenlace, pero muchas gracias a todos los que lo leyeron, espero que este ultimo cap sea de agrado y dejen reviews ya sean malos o buenos siempre son bien recividos y sin mas por el momento les dejo este ultimo cap.

Mattane

Aquello que se puede cambiar

Capítulo VI

-Tú- articulo de manera torpe

-Cuanto tiempo sin verte Kanda- la forma en la que le había llamado lo dejo de una pieza-Vamos di algo- su mirada era fría, inexpresiva, despectiva, vacía, su voz se encontraba en el mismo estado que su mirada, ninguna de las dos demostraba emoción alguna.

-¿Qué te paso?

-Quien llegaría a pensar que el "gran" Yu Kanda se llegaría a preocupara por alguien más aparte de sí mismo- se burlo de él y agrego- Pero creo que tienes derecho de saber que fue lo que me paso. Viaje por diversos lugares hasta llegar a un pequeño pueblito no muy lejos de aquí, me entere de mi trágico pasado y del trágico futuro que me espera, lo puedo evitar pero como todo cambio siempre se requiere de un sacrificio- sonrió de forma burlona-Y no creo que ese sacrificio sea tan importante.

Guardaron silencio por un rato, el se dedico a analizarla, busco algún rastro de la antigua Yuun pero solo obtuvo una mirada despectiva, su físico también era diferente, traía el cabello a la altura del cuello, las puntas de este estaban alzadas, los rasgos de su cara se mantenían fríos y serios, ya no eran expresivos, su cuello era adornado por una fina bufanda morada la cual en el centro estaba bordada una cruz, traía una gabardina de color negro, se cerraba hasta la cintura por varias correas, traía unas botas de un color negro-violáceo, le llegaban hasta la rodilla y en la parte superior de estas se encontraban una correa, traía un pantalón que le llegaba al muslo también de color negro, colgaba un cinturón a la altura de su cadera y en ambos lados de este estaban un par de pistolas.

-Tú no eres Yuun

-Claro que lo soy- camino con paso juguetón - ¿O, será que tu esperabas ver a tu querida Yuun?- no recibió más respuesta que un perpetuo silencio-Lo esperabas- empezó a reír de manera escandalosa y burlona

-Cállate- cerró sus puños con fuerza muestra del coraje que estaba comenzando a sentir

-Pero, no somos tan diferentes- llegó hasta donde estaba él, colocó sus brazos alrededor del cuello del samurái, se paró de puntitas y acabo besándolo, la respuesta por parte de él fue la esperada, se separó de ella de una manera brusca y esto solo provoco que la joven estallara en carcajadas- Pobre de ti, tu querida Yuun desapareció, no creo que la vuelvas a ver

-Cállate

-Será mejor que me valla antes de que comiences a llorar- siguió con sus burlas-Aparte no me gusta hacer esperar a las personas, con permiso- en un movimiento rápido la tomo por la muñeca impidiendo que esta siguiera avanzando

-No te pienso dejar ir

-Me esperan, así que suéltame- trató de zafarse más fue inútil

-Yu-kun déjala entrar, Komui la espera- se escucho la voz del pelirrojo proveniente del golem de Kanda-También dice que la acompañes hasta su oficina- el japonés solo frunció el seño y comenzó a caminar sin esperar reacción alguna por parte de ella.

-Te lo dije- lo alcanzo cuando dijo esto

-Cállate de una buena vez- amenazo

-¿Si no que?- preguntó y esto provoco al samurái, en menos de lo que ella se lo esperaba se encontraba sujeta por el cuello y aprisionada contra la pared, le costaba trabajo respirar.

-No dudare en matarte- dicha su amenaza o más bien su sentencia la soltó y siguió con su camino

-Nunca lo había visto así- murmuro por lo bajo mientras trataba de parar el temblor de su cuerpo- Tranquilízate y sigue caminando- se dijo y alcanzó al moreno. Llegaron a la puerta de la oficina de Komui en poco tiempo

-Me largo- la dejo y siguió con su camino

-Gracias- el tono burlón siguió haciendo su aparición

-Tsk

-Bueno- toco la puerta en espera de autorización de entrar

-Adelante- se escucho casi de manera automática

-Con permiso- entró en el despacho del supervisor encontrándose con el orbe verde del joven Bookman-Supongo que él está aquí como Bookman

-Eso es correcto- dijo Komui tomando un poco de café-Por favor siéntate- con un leve movimiento de cabeza le indico el sillón que estaba enfrente de su escritorio

-Gracias

-No creí llegar a verte y menos después de tu ida tan repentina

-No tenía planeado regresar, pensaba citarlo en algún otro lugar

-Pero algo te hiso venir aquí, más tu visita no es para recordar viejos tiempos, te escucho.

-Como usted ha dicho tengo otro fin, conozco de un modo u otro que el corazón ya lo tienen ustedes, más esto es algo que es preferible mantener oculto, sus sospechas eran correctas, el corazón está fragmentado en dos personas.

-Con mayor razón es importante mantenerlos a salvo

-Se equivoca, entre menos actúen de manera sospechosa y protectora para con ellos, menos sospechas llegarán a levantar.

-Entiendo, más ¿cuál es el punto que te trae aquí?- la expresión de la joven cambio de manera drástica

-¿A qué se refiere?- pregunto un tanto nerviosa

-No creo que tu viaje de tres meses y tu repentina visita solo haya sido para decirnos que el corazón está en un albino y en una china- los ojos tanto del joven Bookman como de la ex general se abrieron de par en par-Algo más te trae aquí- hiso una pausa la cual aprovecho el pelirrojo para hablar

-Por la forma en la que usted está hablando concluyo que ya sabía que el corazón estaba en ellos dos.

-No podía esperar menos de ti Lavi-kun- dijo con una leve sonrisa en sus labios-Aunque por mucho que ellos compartan el corazón- su semblante cambio a uno sombrío-¡No tengo planeado aceptar lo de ellos dos! ¡Ese pulpo de Allen no me va a quitar a mi querida Lenalee-chan!- aquellas palabras sorprendieron todavía más a Yuun, no sabía que se había perdido la confesión de su amigo, el inició de algo que el siempre había querido al igual que la persecución de Komui en contra del albino, se daba cuenta de que su ida había sido el peor error que cometió; sin darse cuenta unas cuantas lagrimas traicioneras comenzaron a deslizarse por sus mejillas.

-Tiene razón- ambos la voltearon a ver notando las marcas de las lágrimas- En mi viaje me enteré de eso junto con el desorden de recuerdos que me habían hecho los Noah creando a Tsubasa, ella era la pieza primordial de su juego, cuando la creyeron desaparecida ella aun mantenía parte de su esencia en mí, fue por eso que Tykki y Road pudieron llegar aquí, me fui para evitar que todo esto se viera perjudicado- por más que trataba de detener su llanto este se negaba a ceder a sus intentos-Descubrí que ellos sabían que yo podía ser la llave para poder destruir todas las inocencias que ustedes ya tenían, fui un vil experimento de ellos, mi futuro pintaba peor que mi pasado, ya que ellos…- tuvo que callar ya que el hipar del llanto se seguía haciendo presente.

-Yuun- murmuro Lavi

-Ellos programaron a Tsubasa con un detonante que liberaría las órdenes dadas, eso facilitaría todavía más el trabajo, ellos no se verían involucrados y la traición sería provocada por una de su mismo bando, los exorcistas quedarían como seres poco confiables y los Noah podrían seguir haciendo lo que les placiera- limpio las lagrimas que corrían por sus mejillas y prosiguió- Por el propio bien de todos ustedes era mejor que yo me fuera y buscara una forma de deshacerme de Tsubasa, no encontré respuesta alguna hasta que llegué a un pequeño pueblo no muy lejos de aquí, ellos me mostraron que yo había nacido ahí y que mis padres habían sido asesinados por akumas, sabían cuál era mi situación ya que siempre les informaban como iban con los experimentos, eso fue extraño pero me dijeron que si había una forma de cambiar mi futuro si en realidad quería proteger su futuro, tenía que dejar aquello que yo más quisiese.

-Eso explica porque trataste a Yu de esa manera – dijo el pelirrojo de forma pensativa-Pero estoy seguro que eso de olvidarte o deshacerte de lo que más quieres es una trampa, piénsalo si los Noah hicieron eso contigo quien dice que no han estado siguiendo cada uno de tus pasos y planeando cada una de las cosas que te van a suceder.

-Lo hacen, el pequeño pueblo que visite antes de irme estaba completamente destruido, fue uno de los primeros lugares en visitar de ahí busque la forma de mejorar el futuro que había visto, llegue a Londres y fue ahí donde me deshice de Tsubasa, más eso no sirvió de mucho ya que el futuro solo empeoro.

-Lo conociste- hablo otra vez Komui- Parece que aun no se podía ir sin dejar ese asunto pendiente- tenía la taza entre sus manos y su vista estaba clavada en el líquido de color café-Ese anciano lo conocí poco después de nuestro primer encuentro, me comento varias cosas e incluso menciono que aun tenía asuntos por atender y que, por mucho que su vida estuviera a punto de extinguirse no dejaría este lugar hasta cumplir con su último asunto- tomo otro sorbo de su café y prosiguió-No me dio muchos detalles de ese asunto que era realmente importante para él, solo menciono que yo tenía que ayudarle, ya que una vez que el hubiera cumplido con ese propósito dejaría de existir y su nieta quedaría sola a la deriva- un silencio sepulcral inundó la habitación, Lavi solo observaba la escena atónito por lo que escuchaba mientras que Yuun limpiaba las lagrimas que seguían saliendo-Puedo imaginarme que una vez que terminaste de hablar con el este solo se desvaneció- Yuun no pronuncio palabra alguna- ¿Qué fue lo que te dijo?- las lagrimas seguían desbordándose por sus ojos, su respiración aun seguía entrecortada y su mente estaba completamente confundida

-No es necesario que la fuerce a recordar algo que la lastime- comento el joven Bookman

-En este caso es necesario saber que le dijo, como ya escuchaste ella puede ser la llave para el final de la orden oscura, su abuelo conocía más de lo que solía decir.

-En el estado en el que se encuentra no va a servir de mucho que nos diga las cosas, está confundida- el tono de voz de Lavi cada vez se notaba más molesto-Se que estoy aquí como Bookman, pero aun así ella es mi amiga.

-Lavi entiende que en estos momentos toda información que obtengamos es de suma importancia para la guerra en la que estamos.

-Las guerras siempre son iguales, y esta es la guerra más absurda

-Lavi tranquilízate, entiende la situación en la que nos encontramos

-Entiendo a la perfección eso pero, forzar a alguien que es como de la familia a recordar algo que por el momento le perturba, es algo cruel- el pelirrojo se encontraba con ambas manos sobre el escritorio del supervisor, su mirada emanaba cierto aire de ira y su tono de voz ya estaba fuera de control-Déjela que al menos se tranquilice, que su mente este más en claro y es seguro que podrá contarnos todo, pero en el estado en el que…- fue interrumpido por la voz de Yuun.

-Basta- sus ojos se encontraban rojos e hinchados-Lavi estás aquí como Bookman, no como un exorcista o un amigo, no puedes dar tu punto de vista y menos perder los estribos de esa manera- Lavi solo la miro para después quitar sus manos del escritorio y regresar al lugar donde antes estaba-Komui, no recuerdo que me dijo, tengo todo confuso, dame tiempo- pidió con un poco de suplica en su tono de voz.

-Yuun, tu viniste para contarnos todo, para hacernos saber qué es lo que nos espera y que podemos hacer para evitarlo, entiendo cómo te sientes pero es necesaria esa información- Lavi cerro los puños con fuerza, no podía creer que Komui estuviera insistiendo tanto en este asunto y mas viendo que esto no ayudaba para nada a Yuun-Yuun tranquilízate, piensa en claro y dime qué fue lo que te dijo tu abuelo

-¡Basta!- dijo mientras salía corriendo del despacho de Komui, dejo en el solo a Komui y a Lavi

-No vallas por ella- dijo con tranquilidad

-¿Qué estás diciendo?

-Te pedí que estuvieras aquí como Bookman debido a que ella es la clave para dos aspectos, uno para destruir la orden oscura, por los motivos que ya escuchaste y dos para salvar a un segundo exorcista- el silencio volvió a reinar hasta que Komui decidió seguir con su explicación- Veras, cuando hable con su abuelo me explico todo en lo que consistía su futuro y que habría ciertas decisiones que la guiarían hacía cualquiera de los dos caminos que ya tenía predestinados, sabía que tarde o temprano ella terminaría en la orden oscura como un exorcista más pero, que para ese entonces ella ya habría sufrido varias cosas que la inclinarían más hacía un lado que hacía el otro, pero que si las cosas iban bien en este lugar podría ayudar a alguien querido por ella, pero- se detuvo un poco y soltó un suspiro-Ella ya estaba tan consternada por todas las modificaciones que le habían hecho que ya no sabía que era cierto y que no, no entendía nada de su entorno y menos de lo que ella estaba pasando y recordando- recargo sus codos sobre el escritorio y entrelazo sus manos recargando sobre ellas su mentón-Fue ahí cuando ella se fue, dejo a todos y a todo aquí, pensó que esa era la mejor solución pero solo siguió el plan que ya estaba trazado, cayó en la trampa del enemigo y huyo por la confusión.

-Llegando así a Londres- concluyo el sucesor de Bookman

-Eso es correcto una vez ahí su abuelo solo le dijo todo lo que ella sabía y conocía pero con otras palabras, ella comprendió que lo que habían creado en ella había dejado de existir, sus sentimientos y pensamientos se pusieron en claro y le explico que el hecho de haberse separado de Tsubasa modificaría de manera drástica su futuro pero que podría cambiarlo, que ya tenía un destino trazado pero el camino para llegar a ese destino ella lo iba a estar eligiendo entre cada una de las acciones que ella realizase, pero antes de poder quedarse con aquello que ella quisiera tendría que ponerle a prueba

-Así que la orden aun sigue en peligro al igual que los exorcistas y por lo mismo la presionaste a tal grado que ella huyera de aquí para…

-Terminar alado de él. Eso fue lo que el anciano me pidió sabía que su nieta era distraída y que siempre pondría al resto de las personas antes que ella y que si eso implicaba dejar a su ser más querido lo haría. Las cosas no las podemos tomar a la liguera, pero hay veces en las que si no se da un pequeño empujón a la situación estas se pueden ir por el camino menos indicado, su abuelo sabía que si ella no recibía esto terminaría por ser la llave de la destrucción de la orden y de todo lo que conlleva.

-Conociendo a Kanda terminara por enojarse- el semblante de ambos se ensombreció y empezaron a sudar frió.

La joven corría por los diversos pasillos de la orden, las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y después las abandonaban dejando así un rastro en el aire el cual después desaparecía, corría sin un rumbo en específico, simplemente quería salir de ahí, quería dejar todo aquello que la atormentaba.

-Justo cuando me había tomado la decisión de comportarme así con él para evitar el futuro que vi, me atacan de esa manera derrumbando todo lo que construí, no puedo más con esto- las lagrimas seguían saliendo como las vil traicioneras que eran, quería que pararan, más estas seguían sin ceder-Maldita sea ¿qué pasaría si me lo encuentro ahora? No sabría qué hacer, mi estado es deplorable-seguía corriendo, giraba hacia la derecha después a la izquierda, seguía un tramo de largo subía y baja las escaleras, si le preguntaran hacia donde se dirigía ni ella misma sabría la respuesta para tal pregunta, solamente quería escapar. Se detuvo después de un rato, su cuerpo le pedía un descanso y su respiración se quería tranquilizar, se recargo en una pared en busca de apoyo-¿Dónde diablos estoy?- pregunto mientras buscaba algún indició que indicará su dirección o al menos un lugar conocido para ella-Me perdí- dijo con ironía, se resbalo por la pared hasta terminar sentada, doblo las piernas y se abrazo a ellas-Por lo menos aquí voy a poder estar tranquila- recargo su cabeza sobre sus rodillas y dejo que las lagrimas volvieran a traicionarle, sus mejillas estaban completamente empapadas, sus ojos seguían hinchándose y enrojeciéndose, aparte de lo cansada que ya se sentía se le sumo un fuerte dolor de cabeza por culpa del llanto-¿Hace cuánto que no lloraba de esta forma?- se preguntó, las respuesta era imprecisa-Un mes, un año, tal vez más, no recuerdo la última vez que lloré de esta forma- se abrazó con más fuerza al recordar lo sucedido hace algunos momentos en la entrada de la orden-Kanda- murmuro-Perdóname, no era mi intención hacerte eso- hundió su rostro en sus piernas y siguió con su llanto-Tonta, siempre existen otras maneras de arreglar las cosas pero ¿cómo corriges un futuro?- esa respuesta nadie se la podía dar, si bien era cierto cada uno corregía o deformaba su futuro de acuerdo a como actuaban pero, si uno no sabía qué hacer simplemente te quedas estancado en un lapsus de tiempo el cuál, te gustase o no siempre seguiría su camino, esas cosas se las repetía una y otra vez Yuun, más en esos momento le eran inútiles, eran solo pensamiento que se llevaba el viento y se los traía de regreso una y otra vez volviéndose un ciclo sin fin, ya no podía aguantar más todo aquello, quería salir de ahí, pero no tenía las fuerzas suficientes para levantarse y seguir corriendo, solamente quería dormirse y que al despertar, como todo niño pequeño, estuviera muy lejos de ahí y que todo lo sucedido solo fuese un mal sueño, se dejo llevar por su deseo y el cansancio, se recostó sobre el frío el suelo y cerró los ojos, no tardo mucho tiempo en caer profundamente dormida más aun así seguía llorando y entre sueños sus labios solo pronunciaban el nombre de una persona-Kanda.

La noche era fría, el cielo estaba completamente nublado y como último detalle aquella noche era una de tormenta. Los pasillos de la orden se encontraban en silencio, solamente se escuchaban las gotas al estrellarse en los muros de esta y los estruendos que provocaban los truenos, la mayoría de los seres que habitaban la orden se encontraban en los brazos de Morfeo a excepción de un joven espadachín que se encontraba dando vueltas en su cama sin lograr conciliar el sueño, se levanto de golpe al escuchar el sonido de un de los truenos-¿Qué diablos me pasa?- se sentó al borde de su cama, agacho la cabeza dejando que sus largos y finos cabellos cayeran sobre sus hombros-Es solo una estúpida tormenta- el humor del japonés estaba notablemente irritado-Tranquilízate Kanda- paso su mano por su cabello y soltó un suspiro, sabía a la perfección que su mal humor no era provocado por la tormenta o por el hecho de no poder dormir, más bien fue provocado por una pequeña de cabello negro-Ella ya no es la que tu conociste- se dijo, más algo lo impulsaba a saber qué es lo que la había traído aquí y sabía quién tenía la respuesta a esa pregunta y sin pensarlo dos veces se paró de su cama tomo una playera que tenía sobre una silla y se la puso, salió de su cuarto y camino por los pasillos de la orden, la luz que había en ellos era poca y debes en cuando se alumbraban gracias a los relámpagos, conocía el camino que lo llevaría a donde Komui pero algo lo ínsito a girar en otra dirección, dio vuelta en una esquina y siguió un largo pasillo, la luz cada vez se hacía más escasa, volvió a girar en otra esquina y subió unos cuantos escalones, camino por otro largo pasillo en el cual no había luz alguna, un relámpago callo y alumbro todo el pasillo dejando así ante la vista del japonés un pequeño bulto, camino hacia su dirección con paso lento, cayó otro y pudo distinguir la figura de aquel bulto, se acerco ahora con prisa y se agacho a lado suyo, los relámpagos seguían cayendo alumbrando a la adormilado figura femenina, su cabello, por muy corto que estuviese, cubría su rostro, su cuerpo temblaba y su respiración daba muestras de que no tenía mucho tiempo de haber dejado de llorar, con una mano quito sus cabellos de su rostro, la contemplo, se veía tan indefensa, linda, tierna, se veía tal cual y como él la recordaba, observo su rostro y pudo observar que sus mejillas tenían marcas, ella había estado llorando, se pregunto el porqué de su llanto pero la respuesta le vino de forma inmediata al escuchar su nombre y un perdóname pronunciado por esos labios que más de una vez le habían hecho soñar, por una de sus mejillas corrió una lagrima y termino por caer en el frio suelo-Pequeña tonta- murmuro, la tomo entre brazos y la saco de aquellos pasillos, sabía que su cuarto seguía sin ser ocupado por alguien y que ese sería el mejor lugar para llevarla pero no quería separase de ella y menos ahora que sabía o al menos se imaginaba, que todo lo que había pasado había sido una farsa, mañana sería otro día en el cual se podría dedicar a interrogarla pero por lo pronto esta noche solo quería velar por su sueño.

Amaneció sin mucha prisa y los ojos grises de la chica se abrieron con pereza, se reincorporo de manera lenta mientras frotaba sus ojos para tratar de acoplarse a la luz que se colaba por una de las ventanas.

-¿Dónde estoy?- soltó un pequeño bostezo

-Por fin despiertas Yuun- la voz le era familiar-Estas en la enfermería, te trajeron en la noche- se apresuro a contestar la jefa de enfermeras-Hace un rato que se fue

-¿Quién se fue?- pregunto un tanto curiosa y extrañada

-Perdonaras pero, esa información aun no se te puede ser dada

-Usted ha dicho que alguien me ha traído aquí y supongo que esa misma persona es la que se ha ido hace rato- la jefa de enfermeras solo asintió- Más usted no planea decirme de quien se trata- otra vez solo asintió-Siendo así la situación, gracias pero es momento de que me valla, tengo que terminar una plática con el supervisor y después de eso me iré de aquí- quito las cobijas que le cubrían y se calzo.

-El supervisor debe de estar con el equipo científico, lo más probable es que no te pueda atender en estos momentos, ve a darte una vuelta y después lo vas a buscar- la jefa de enfermeras ordeno unos cuantos papeles que tenía y agrego-No creo que tu idea de irte tan pronto sea conveniente-dicho esto camino hacia la salida y dejo a la de orbes grises sola.

-Como sea- dejo la cama al igual que la enfermería, camino por los pasillos en busca de Komui, pero si bien sabía que a esa hora nunca le iba a atender decidió ir a atender las necesidades que su estomago le pedía. Se detuvo enfrente de las puertas del comedor decidiendo si entrar o no al lugar.

-No te van a decir nada- volteo la cabeza mirando a la persona que le acaba de decir aquello-Es más la mayoría ya saben que estas aquí.

-¿Qué?

-Vamos, que si tu estomago sigue con esos ruidos me va a dejar sordo- dijo el albino mientras empujaba a la susodicha dentro del comedor.

-Allen, detente de una buena vez- ordeno, más el ingles la ignoro de forma olímpica y ordeno tanto su comida como la de ella-Allen- volvió a decir más volvió a ser ignorada

-Muy bien- dijo con una sonrisa en su rostro-Buen provecho- con esto comenzó a devorar la pila de comida que tenía delante suyo, dentro de pocos minutos el comedor ya se encontraba lleno y la pila de la comida de Allen se encontraba a la mitad, poco a poco fueron llegando sus antiguos compañeros y tomaron lugar en la mesa junto con ella. Las cosas no habían cambiado dentro de su ausencia, la mayoría que pasaba a lado de esa mesa le saludaban y le comentaban lo felices que estaban por su regreso, pudo observar a todos menos a cierto samurái.

-¿Buscabas a alguien?- pregunto la china

-No

-Kanda salió, regresara un poco más tarde- comento mientras daba un bocado a su comida

-No lo estaba buscando a él- dijo terminando su desayuno-Ahora si me disculpan tengo asuntos que tratar con tu hermano- se levanto de la mesa y camino en dirección a la salida.

-Así que piensas seguir con tu plan- dijo Lenalee-No lo vas a esperar, simplemente te vas.

-No tengo nada que hacer con él- les daba la espalda imposibilitándoles ver sus cristalinos ojos

-¿Cómo es posible que digas eso?- la china se paró de su lugar perdiendo un poco los estribos-Yo no te creo nada de lo que estás diciendo.

-Me tiene sin cuidado alguno si me crees o no- trataba de controlar su voz ya que sabía que si se excedía un poco se darían cuenta del estado en el que estaba-No tengo nada más que hacer en este lugar y menos tener algo que hacer con él.

-Yuun, no puedes desaparecer eso de la noche a la mañana.

-Pasaron tres meses, nunca me fue a buscar.

-Lo dejaste especificado en la carta que le dejaste, sabes cómo es el y más si se trata de ti.

-Ese es un tema que prefiero no tratar.

-Lo prefieres así, ya que sabes que te va a doler reconocer aquello que mantienes oculto- ninguna de las dos se movía de su lugar, el comedor se encontraba en completo silencio-¿A qué le temes?-aquella pregunta logro tensar todo el cuerpo de la morena.

-Me voy de aquí- dio un paso y se quedo petrificada en ese lugar

-¿Le temes a lo que puedes sentir por él?- no recibió respuesta alguna y eso molesto más a la china-Yuun, responde…-más esta guardo silencio al ver que el joven samurái estaba parado en la entrada del comedor.

-Me largo- camino de forma nerviosa y evito chocar mirada con la del samurái. El ambiente se volvió tenso en el momento en el que ella pasó a lado suyo, más las expectativas de todos se fueron cuando el no hiso nada, ni siquiera le dedico una mirada, solo se quedo ahí de pie.

-Yu-kun- dijo el pelirrojo para tratar de amenizar el ambiente

-Te he dicho estúpido Usagi que no me llames por mi primer nombre- dijo esto más no lo amenazo como solía hacer

-Bueno ven a desayunar, no esperábamos que estuvieras aquí tan pronto- el pelirrojo sonría, más esta desapareció cuando vio que el samurái ya no estaba por los alrededores.

-Parece que no le ha sido muy grato el momento- comento la china

-Por algo tenía que pasar- Lavi colocó uno de sus codos sobre la mesa y se recargo sobre su mano-Luego se les pasara, por el momento lo mejor será dejarlos tranquilos-

-Tonto Lavi- murmuro una castaña-Me sitas en un lado y no apareces- la castaña cargaba varios libros en brazos y con trabajos lograba visualizar por donde caminaba-Y para el colmo el panda me manda a llevar estos libros a la biblioteca- seguía rezongando-¿Qué fue lo que hice esta vez para merecer esto?- agacho su mirada perdiendo de vista el camino y a cualquier persona que se cruzase por su camino-¿Qué más me puede pasar?- pregunto a la nada y recibió como respuesta un choque con otra persona, los libros salieron volando por s lados cayendo esparcidos por el suelo y ambas personas se encontraban de espaldas-Justamente lo que me faltaba- dijo mientras comenzaba a levantar los libros.

-La próxima vez Okamimori fíjate por dónde vas-aquella voz la hiso voltear de manera apresurada.

-Maestra- dijo un tanto perpleja-Regreso

-Solo vine a atender algunos asuntos, no te hagas ilusiones-se paró de su posición y sacudió su ropa.

-¿Por qué se va tan pronto?

-Todos parecen tener problemas con el hecho de que me valla así de pronto.

-No es normal en usted, todo lo que conoce y quiere esta en este lugar.

-No hay nada que me haga mantenerme en este lugar, esa es mi decisión.

-Pero usted…

-No hay peros, ya no hay nada de valor en este lugar, solo me trae malos recuerdos, no podré dejar de tener esta inocencia por lo mismo no podre dejar de ser una exorcista y menos dejar de luchar contra los akumas, más eso no implica que yo permanezca en este lugar.

-Piensa dejar todo, solo para evitar el sufrimiento-concluyo

-Este lugar es solo una atadura, los lazos que se crean en el mismo solo hacen más fuerte esa falta de libertad, no necesito nada de esto- sentía un nudo en la garganta y las ganas de echarse a llorar, sabía que ella tenía razón, sabía que solo tal vez ella sería la única que la haría entrar en razón y más que nada por el hecho de que no la había tratado lo suficiente como para temerle como el resto.

-Le teme a algo más, a algo que usted no puede controlar, podrá ser una perfecta actriz y hacerles creer a todos que usted no desea más este lugar, que con todo su ser anhela dejarlo, pero, yo sé que no es así, le teme a algo más, ha algo que va más allá de su propio entendimiento.

-Mientes- logró articular-Nada de lo que dices es cierto.

-Ambas lo sabemos, tanto usted como yo, ambas lo hemos experimentado solo que hay una pequeña diferencia yo logre superar eso usted no planea hacerlo y no creo que a un futuro lo haga- termino por levantar los libros del suelo y ella también se enderezó-Sabe algo, me ha decepcionado, no es lo que yo esperaba.

-¿Qué?- giro sobre sus talones para mirarla de frente más solo observo la espalda de su subordinada y como esta se alejaba-Maldita sea- se giro y volvió a caminar.

Ambas iban en distintas direcciones y sus pensamientos caminaban en rumbos semejantes, ambas querían saber la verdad, una ya la conocía pero le gustaba escucharla, mientras que la otra solamente quería conocerla, quería dejar un punto en claro.

-Aun no es momento- dijo la morena mientras camina en dirección al despacho de Komui.

-¿Por qué justo ahora?- pregunto un samurái-Justo en ese momento- el rostro de Kanda se encontraba perturbado, su voz estaba en el mismo estado y sus pensamientos trataban de encontrar alguna respuesta factible para el-¿Por qué tuve que entrar justo en ese momento?- su mente no entendía el porqué de su constante interés y perturbación.

-Yu-kun- dijo un muy alegre Tiedoll

-General

-¿Qué te sucedió hijo mío?- pregunto el general mientras se acerca al japonés con un semblante de padre preocupado por su hijo pequeño

-No soy tu hijo- dio unos cuantos pasos hacia atrás para evitar ser abrazado por su maestro.

-Vamos Yu-kun sabes que te quiero como si lo fueras

-Más no lo soy y deje de decirme por mi nombre- lo esquivo y siguió con su camino.

-Kanda, ¿qué es lo que te tiene en ese estado?- la voz de Tiedoll cambio de forma drástica-Desde ayer estas actuando de esa manera.-Kanda detuvo su andar-¿No tendrá nada que ver con ella?- aquella pregunta fue un golpe bajo para el-Parece ser que así es- concluyo.

-No tiene nada que ver con ella-dijo de forma cortante

-Ya veo, solo te aconsejo que no te quedes callado como es tu costumbre- dio vuelta sobre sus talones y dejo al samurái parado en su lugar sin mover un solo músculo.

Sus pensamientos iban a mil por hora, pero mantenía su decisión firme de no hacer nada, sabía que ella no se iba a ir dentro de un buen tiempo, contaba con el hecho de que no la iban a dejar ir así de fácil, destenso su cuerpo y siguió con su camino.

-Ya te lo he dicho todo Komui, ahora déjame ir de una buena vez- esa voz lo detuvo-No tengo nada más que hacer en este lugar- giro su cabeza en dirección de donde provenía aquella voz-Conocías de antemano mi plan- la voz provenía del otro extremo del pasillo-No me voy a quedar aquí, así que quítame de una buena vez estas ataduras, ya te dije que mi abuelo no me dijo nada que no supiera ya, solo me ayudo a ordenar mis ideas, desaparecer los recuerdos creados y dejarme una tarea que no planeo hacer.

-¿No lo entiendes Yuun?- pregunto Komui

-No hay nada que entender, no planeo seguir con esto, es absurdo- Kanda observaba la escena, atento a cualquier cosa que pasase.

-¿Absurdo para quién? – pregunto Lenalee que hasta ese momento permanecía callada.

-¿Hasta cuándo planeas seguir con esto?- pregunto Ayame-No eres lo que esperaba, creí que afrontabas todos los obstáculos que se ponían enfrente, que no te dabas por vencida, pero estaba muy equivocada-la morena se quedaba estática atenta a todo lo que escuchaba en su contra-Eres una completa cobarde- aquello fue tan seco que el golpe podía ser papable.

-¿Cobarde?- pregunto incrédula-Crees que todo lo que estoy haciendo es por cobardía. No sabes lo equivocada que estas- la actitud que había tenido el día anterior estaba haciendo su aparición otra vez-Cobardía es seguir viviendo bajo el techo de esta estúpida orden, es saber que por más que intentes hasta lo imposible nunca vas a obtener el final que uno espera y que por ello mejor te quedas sin hacer nada, cobardía es no decir lo que tú tienes con ese tonto conejo, cobardía sería seguir diciendo que todos ustedes son mi familia y que aquel samuraí-señalo con su dedo índice- es lo más importante para mi, eso sería una cobardía, temerle a la realidad, temerle a lo que ya es inevitable, por favor quítense esa tonta idea de la cabeza de que yo soy la misma Yuun que todos ustedes conocieron, ella dejo de existir hace tres meses.

-Mentirosa- pronuncio una molesta Lenalee

-Mentirosa- clavo sus orbes grises en los violetas de la china-Lo soy porque no digo lo que tu esperas oír.

-Basta.

-Basta, dices basta una vez que provocas algo, no seas cobarde, afronta de una buena vez el hecho de que esa Yuun ya no existe.

-Detente- su frágil cuerpo se encontraba temblando muestra del llanto que se estaba obligando a detener.

-Te lo digo una vez más Komui, quítame esto y déjame ir- los ojos de la joven se encontraban sumamente perturbados.

-Cuídate- dijo el supervisor quitando los amarres de las manos de ella-Has lo que creas que es mejor para ti- la joven movió las muñecas para quitarles lo entumido, observo las leves marcas rojas que estaba sobre ellas y sin decir ni una sola palabra se alejo de ellos. Sus pasos eran rápidos, agiles, pero dudosos, su pulso la traicionaba al igual que las lagrimas, sus sentimientos se derrumbaban junto con sus ideales, pensaba que si con aquello no lograba que el admitiera lo que sentía por ella al menos lograría que la odiase y que por ese odio la buscara para terminar con su vida, pero ninguna de las dos cosas pasaría, Kanda Yu no era de esas personas, el simplemente la observo pasar de lado, le dedico una mirada fría y después la ignoro, aquello fue más que suficiente para entender que lo había perdido por completo, hecho correr esperando salir pronto de aquella pesadilla, esperando salir de aquel lugar que la aprisionaba, simplemente esperando.

El pasillo quedo con las mismas personas, pronto llegaron el moyashi y el joven bookman, observaron como aquella figura se alejaba dejando a su paso un mar de sentimientos, lo que todos ellos esperaban nunca sucedió, no al menos en ese momento, no en ese día, tal vez solo ocurriría en la mente e imaginación de ellos.

Esperar, era un lujo que no se podían dar, esperar era algo que no tenía lugar.

El japonés, camino en dirección contraría a la de ella, los demás solo observaron, no creían lo que sus ojos les mostraban, si alguna vez ello se habían querido de manera honesta sería ese sentimiento el que haría que cualquiera de los dos fuese por el otro, pero si todo había sido un truco barato creado por alguien estos momentos serían los que revelarían la verdad de las cosas.

-¿No planeas hacer nada?- pregunto el albino

-Vas a hacer lo mismo que ella- concluyo el pelirrojo

-Solo que tu ni una sola respuesta nos vas a dar- y estaban en lo cierto, el no diría ni una sola palabra. Siguió caminando ignorando todo lo que ese par le decían.

-Allen, para- dijo la china-Puede que aun haya esperanza, a veces hay cosas que si se pueden cambiar, solo que requieren medidas extremas para que las personas entiendan lo que pueden llegar a perder.

La joven ya había tomado las cosas que había traído consigo, dio un último vistazo a su cuarto y salió de el. Camino por los pasillos en dirección de la salida, no tenía ya nada más que hacer en ese lugar, empezaría de nuevo, olvidaría todo lo que había ocurrido en aquel lugar y haría una nueva vida.

-Gracias- dijo mientras miraba por última vez el cuarto donde la habían recibido, le dio la espalda y se dispuso a salir por la puerta. Los recuerdos la atacaron, uno detrás de otro y en ellos solo aparecía una persona-Kanda- murmuro, movió la cabeza de un lado a otro tratando de borrar de su mente la figura de aquel japonés, más esto fue inútil. Cerró fuertemente los ojos y trato de pensar en otras cosas, funciono y cuando los abrió creyó que ya lo alucinaba, sus ojos o su subconsciente le engañaba ya que podía jurar de que lo veía en el marco de la puerta, con esa cara indescriptible y su pose de autosuficiencia-Esto es solo otro alucine- se dijo a sí misma con la idea de tratarse de convencer, más eso fue en vano-No eres real-se dijo por última vez y se dispuso a salir de la habitación, más una mano la tomo por el brazo y le detuvo su andar

-Ya hasta me alucinas-esa voz no mostraba otra cosa que no fuera satisfacción.

-Cada vez se vuelven más reales.

-Y sigues siendo igual de incrédula

-Ya desaparece.

-Por lo que veo estas asustada, y como sigues sin creer que yo soy real te lo tendré que comprobar.

-Basta, entiéndelo de una buena vez, yo no quiero nada contigo- trato de zafarse de su agarre más en un movimiento ágil terminaron los dos en el interior del cuarto-Desaparece de una buena vez Kanda.

-Maldita sea Yuun-un golpe seco cayó sobre la pared-¿Tan difícil es creer que no te voy a dejar ir?

-Eso no es lo difícil de creer, sino que…-guardo silencio y bajo la cabeza evitando la mirada del samurái-No lo entenderías

-¿Cómo planeas que lo entienda si no te dignas a decirme nada?

-No habría diferencia si te lo dijera

-Pruébame

-Tengo cosas importantes que hacer como para seguir perdiendo mi tiempo con alguien que no es real.

-Si serás testaruda- se alejo un poco de la figura femenina, lo suficiente como para poder cerrar la puerta y no moverse de ese lugar

-Kanda déjame salir.

-¿Para qué huyas como suele ser tu actual costumbre?

-¿Qué?

-Lo que acabas de escuchar- el tono de voz del japonés se escuchaba cada vez más molesto- Por eso te vas solo para huir.

-¿Crees que esa decisión la tome porque si? Si es así estás muy equivocado.

-No me vengas otra vez con el maldito cuento de que es para evitar que el futuro que viste se vuelva realidad- su paciencia estaba llegando a su límite y no sabía durante cuánto tiempo más podría aguantar-Ambos ya sabes que aquello ya desapareció, si vas a buscar o decir una escusa al menos espero que sea la verdad y no un hecho del pasado.

-¿Cómo demonios tú sabes de eso?

-Pregunta tonta

-Komui-murmuro mas para sí que para el samurái-No me sorprende que te lo haya contado.

-Dijo mucho más.

-¿A qué te refieres?

-Deja de hacerte la tonta porque eso no te va, bien sabes de lo que estoy hablando.

-Y por lo mismo cuando viste que ya me iba no hiciste nada, porque en ese momento, ahí en los pasillos no era importante.

-No lo entiendes o simplemente te niegas a creerlo- solo un sonoro suspiro y prosiguió-En ese momento Komui no me había dicho nada, después de que te soltó y te fuiste yo me fui a su oficina a cuestionarle todo lo que le habías contado.

-Deja de mentir.

-Te cuesta tanto poder creer que en realidad eres importante para mí- aquello fue más una afirmación que una pregunta.

-No sería difícil de creer si en realidad fuera verdad.

-El hecho de que este aquí, tratando de hacerte entender que no te vayas no te dice que es la verdad- volvió a concluir

-Bien que pudo haber sido un encargo, como sueles hacer

-Tsk- chasqueo la lengua y cerró los ojos con resignación- En pocas palabras diga lo que diga no te hará cambiar de opinión.

-Estas en lo correcto.

-De acuerdo- se movió de su posición y camino los pocos pasos que la separaban de ella-Más puede ser que si hago algo entiendas que en realidad todo lo que te digo es verdad.

-Aléjate de mí- su corazón comenzó a latir con fuerza y los nervios la comenzaban a asechar.

-No- fue lo único que articulo antes de tomarla por la cintura y atraerla hacia él, ella no se movió ni en defensa propia, se quedo quieta, dejándose llevar por el momento, sus alientos chocaban entre sí y sus respiraciones parecían una, la poca distancia que quedaba entre ellos se fue haciendo cada vez menor hasta que sus labios se encontraron formando así un beso; ella paso ambas manos por el cuello de él atrayéndolo así un poco más, por reacción el profundizo el beso, disfrutando el sabor de ella, comprobando así que aun le quería, que todo aquello solo había sido una mentira creada por su miedo y desconfianza, se tuvieron que separar por la falta de aire, encontrándose así con la mirada de ternura de Kanda, que solamente a ella era capaz de dedicar-¿Ahora me crees?- ella no atino a decir o formular algo coherente en su mente, todo aquello le parecía irreal, un sueño del cual no quería despertar-Te amo- le soltó así de repente.

-¿Qué?

-Lo que acabas de escuchar.

-Kanda, si no es verdad no lo vuelvas a decir, más si hay una posibilidad de que todo esto sea real y no un sueño y que tu estas siendo sincero…- no la dejo terminar ya que la volvió a besar tratándole de transmitir todo lo que significaba para él, al igual que todos sus sentimientos, se separaron por la causa de que ella comenzó a hipar por causa del llanto.

-Lo que te digo es la verdad, te amo, eres lo más importante para mí, tú fuiste capaz de cambiarme, espero poder tener ese mismo efecto en ti, Yuun- las lagrimas no dejaban de caer por sus mejillas y sus ojos mostraban un miedo y una inseguridad semejante a la de un niño chiquito, Kanda no hiso otra cosa más que abrazarla de la forma más protectora que pudo y ella correspondió dicho abrazo, estar envuelta en aquello brazos la tranquilizo poco a poco comenzando así, a dejar de llorar.

-Perdóname- articulo entrecortadamente la chica.

-No hay nada que perdonar- se quedaron así durante un tiempo el cual fue eterno para ellos-¿Aún así planeas irte?

-No- Kanda deshizo el abrazo y el tomo una mano, salieron ambos de aquel cuarto dejando todas las cosas de la morena dentro del mismo.

Más de uno dentro de la orden noto a la pareja salir, pero preferían mantener sus dudas dentro de su cabeza aunque todos estaban seguros que eso significaba que Yuun no se iría, que aquellos que habían apostado debían de pagar, pero si de algo estaban seguros era de que Komui tenía razón, que aunque él fuera un segundo exorcista y estuviera buscando a otra persona su personalidad era diferente a la anterior, y que eso había influido en el hecho de encontrar a aquella persona que era lo más importante para él, encontrando así a esa persona.

No sabían que podían esperar de un futuro, solo sabían que por el momento ambos estarían juntos y que de una forma y otra aprenderían a sobre llevar las dificultades que les aconteciesen.

Fin