Los personajes conocidos por ustedes, NO ME PERTENECEN.Salvo los que son inventados, los cuales son de mi completa autoria, al igual que la historia.


Libro de Aphrodite Stewart

Capitulo uno

- Te amo- me repetía con una voz cargada de lujuria.

- ¡OH, cállate! –masculle contra sus labios, mientras me posicionaba con fiereza sobre ellos

-Maldición, Aphrodite… - si continuaba hablando, le partiría esa hermosa boca suya.

- ¿Quieres callarte? – le regañe.

Y allí continuaron los juegos. Sus manos me rodearon atrayéndome más a él.

Me empujo contra la pared y empezó a besar mi cuello. Yo no hacia más que gemir ¡Es que maldición! El conocía el punto exacto, conocía mi límite, el punto de frenesí, de locura. Me conocía mejor que yo misma.

- ¿Aquí y ahora, amor? – preguntó apartándose de mi cuello.

- ¿No era que no habías esperado tanto por este momento? – le pregunté con malicia

- No es gracioso, Aphrodite. No creo que esto sea lo correcto, yo…

- Siempre lo correcto. Este no eres tú. ¡Esto de ser de los niños buenos, te ha cambiado completamente!- señalé, exasperada.

- ¿A mi? ¡Por favor! Tus 'amiguitas' si que te han hecho cambiar – dijo sarcástico.

- ¿Ahora odias a mis 'amiguitas'? Bueno, quizás si las odias… Aunque no me queda claro luego de la sesión de 'masajes' que tuviste con Agustín - ¡Infeliz!

- ¿Cómo lo supiste? – preguntó, poniéndose tenso.

- Es una respuesta bastante fácil. Fue Agus quien me lo dijo. Debería mandarte al infierno…

- No podrías aunque quisieras – me dijo riendo

- ¿Es chistoso esto?

- Créeme que es lo más gracioso que he escuchado hoy. Por lo menos.

- Eres infantil, inmaduro e idiota. ¿Lo sabias?

- Si, soy todo eso. Y así es como me amas – su expresión cambió completamente. Tomo mi rostro con ambas manos, y besó mis labios con ternura. Ya no estaba esa lujuria que había manifestado segundos antes.

Eso me había enamorado de él. Su ternura. Además de su perseverancia, su fidelidad y compromiso ante sus ideales, su sinceridad… cosa que valoraba por sobre todo.

- Si, así es como te amo-admití. Rodee su cuello, y lo atraje hacia mi, para besarlo.

Nuestro beso se intensifico, y mis manos recorrieron ansiosas los contornos se su pecho, haciendo que se le escaparan varios gemidos. Por lo cual yo solo sonreí

- Amor... – me advirtió

- ¡shut up! – y no volvió a hablar.

Continúo nuestro beso, y sus manos subieron el vestido que llevaba hasta mi cintura, para luego dejarme contra la pared más cercana. Mis manos ansiosas no se dejaron esperar y llegaron a donde estaban sus pantalones, para tratar de bajarlos rápidamente.

Los desabroche, y mientras empezaba a bajarlos, sus manos me frenaron. Levantó mi rostro a su altura para que sus labios hambrientos no dejaran espacio libre en mi boca. Nuestro beso estaba cargado de amor y pasión. La mezcla perfecta.

No me importaba si nos llegaban a descubrir, no me importaba si nos llegaba a ver Bella o cualquiera de las divas, el director o algún miembro de su familia, los Vulturis. Yo quería ser uno con Demetri. Lo necesitaba muchísimo más que al aire.

Aunque mis planes fallaron en el momento en el cual se aparto bruscamente de mi, y yo enfoque la mirada en la sombra que se encontraba tirada en el piso. ¡Mierda!.

- ¡Shh…! - dije aun con la respiración entrecortada.

Baje mi falda como pude y trate de alejarme de Demetri, para alcanzar a Agustín.

- Detente en este preciso instante – murmuró en mi oído- No sacaras nada con ir a verle. Absolutamente nada

- ¡OH claro! ¡¡Tú ni te imaginas!! Si el le dice algo a Bella de que estábamos haciendo esto... yo... yo…

- Escúchame- me dejo frente a él – Solo comprobemos quien es… Probablemente este borracho y luego no recuerde ni quien es… ¿Lo ves? - vimos como nuestro observante se arrastraba, en un claro estado de borrachera.

- Pero y...

- ¡Agus! ¡Aguus! - escuchamos unos gritos, los cuales pude identificar perfectamente. Ellos provenían de los labios de Chris.

- Es Chris… ¿lo ves? Seguro nos vio-mi temor se acrecentaba cada segundo un poco más.

- Solo calma…-tomó mi mano, y me miró- ¿Qué más da si se enteran?

- ¡Tú estás loco! Nadie, absolutamente nadie puede enterarse de los nuestro y…

- Pero si son tus amigos deberían entender…

- ¿Quieres empezar una discusión ahora? Pues créeme que no estoy para escuchar tus alegatos ni nada. - le interrumpí

- Aphrodite…

- No. Lo mejor será que me marche y tú sigas tu camino, ¿está bien? - Demetri lograba sacarme pronto de mis casillas.

Caminé a largas zancadas y refunfuñando, para encontrarme con mi querida amiga.

- ¿Dónde demonios te habías metido? - me cuestionó Chris, mientras se acercaba a mi.

- Estaba ocupada… - susurré en su oído

-¡Sucia! - rió por lo bajo.- No preguntare que hacías… Mis pobre oídos virginales no quieren saber nada.

- ¡Cierra la boca!- le atajé

- ¿Haz visto a Agus? - su expresión paso de la alegría a la preocupación- Lo he estado buscando pero aun no se nada de él.

- Yo te acompaño a buscarlo -le señale.

Caminamos a través del patio, y nada. Sugerí que fuésemos por donde Demetri y yo nos encontrábamos y allí estaba. ¡No puede ser! ¿Nos habrá visto? ¡Dios, Dios!

- Agus está en un estado deplorable- dijo Chris, simulando horror-Vamos antes de que algún Vulturi nos acuse… ya veo a Demetri o Jane acercándose… agrr ¡soplones! - alegó Chris. Tomamos a nuestro amigo, aunque fue una tarea entre fácil y difícil. El lado simple se basaba en… ¡Lo poco que pesaba este niño! Me sorprendía lo delgado que se encontraba… Y el difícil, era porque nuestro estado no estaba muy lejano al de él. Me sentía un 'poco' mareada.

- Chicas… - nos dijo alguien a nuestra espalda. Yo fui la primera en voltearme y me encontré con la inquisidora mirada de Alec.

- Tú… ¿qué demonios haces aquí?- pregunté

- Yo solo… ¿Necesitan ayuda? Si quieren puedo llevar a Agustín a su cuarto sin que nadie se entere- dijo nervioso.

- ¿Podremos confiar en ti?-dijo Chris, mirándolo con los ojos entrecerrados.

- Yo… le tengo un gran…ca-cariño a Agus. Él es …bueno… yo no lo acusaría nunca, así que por favor, confíen en m-mi

Me constó bastante confiar en sus palabras y por lo que pude ver en el rostro de mi amiga, para ambas fue lo mismo. Aunque tampoco quería dejar a Agus en su habitación, ya que si lo hacía no tendría posibilidad de regresar.

Probablemente era mejor mantener a Chris y al resto de las divas alejadas de él y en mi vigilancia. Luego de lo que, supongo, él vio y conociéndolo, no sería capaz de guardarse un secreto a menos que no busqué algo a cambió.

Aunque para ser sincera, esta noche él no estaba para dar declaraciones, y si podía, cosa que dudaba, nadie le creería. Suspiré.

Así que preferí 'escoltarlo' hasta su habitación. Peor sería que lo pillaran en semejante estado. No me perdonaría jamás el haberlo dejado.

Aceptamos a que Alec nos ayudase, así que tomó a Agus y pasó su brazo alrededor de su cuello. Probablemente con esto, mi 'príncipe de hielo' tendría que hacerme un altar y guardar el secreto de lo que vio, para siempre.

A veces suelo ser demasiado ingenua… solo a veces.

Caminamos en silencio, revisando a cada instante si alguien se asomaba. Y al parecer hoy era la noche de 'suerte' de mi amigo. No había nadie por lo que los dejamos a ambos en la habitación. Pero Chris insistió en dejar a Agus en su cama, pero yo le dije que sería mejor que Alec lo hiciera.

Con Chris regresamos a la fiesta, y nos encontramos con una gran sorpresa. Las hermanitas Cullen continuaban acaparando la atención, y bailando al centro de la pista.

Aunque mayor fue mi sorpresa, cuando vi que la rubia, Rosalie, se acercaba sonriendo a… Demetri.

- Esa si que es buena manera de acostumbrarse al internado - murmuró Chris, mirándolas con una expresión de sospecha.

- ¿Ellas con toda la atención? Esto requerirá de una venganza por parte de Bella… - y por parte mía, agreguen mi fuero interno. Siempre éramos nosotras las que dejábamos boquiabierto a la mayoría, por no decir a todos, en las fiestas. Esto realmente era un golpe bajo. Y para peor, esa rubia oxigenada hablando con mi novio.

- ¿Qué demonios es todo ese alboroto? - Bella se acercó a nuestra posición, y tal como esperaba, quedo boquiabierta.- ¿Qué se supone que planean las nuevecitos?

- Esto es demasiado- concluyo Ale, acercándose a nosotras.

- Debemos hacer algo… Simplemente esto no puede quedar así- dijo Bella. Para nosotras esto era herir nuestro orgullo, pasarnos a llevar de la peor manera.

Éramos las diosas. Las únicas autorizadas para llamar la atención del internado.

No podíamos dejar que unas recién llegadas nos arrebataran nuestro lugar de esa manera.

- Hey… ¿y dónde demonios se metió Agus?-cuestionó Ale

- Este… él se fue a su habitación. Creo que no se sentía muy bien- se apresuro en contestar Chris.

- Bueno, que se joda - rió Bella- Debemos continuar con la fiesta, ¿no?-preguntó cuando miró nuestras expresiones.

Empezamos a beber un poco más y luego estábamos algo así como 'muy mareadas'.

- Los hombres son una verdadera mierda- señalo Ale.

- Estoy cien por cien de acuerdo contigo, amiga- le respondí- Solo sirven para revolcarse con ellos… Luego debes desecharlos como botellitas de plástico. - me carcajeé

- Yo creo que debemos hacer lo mismo con estos Cullen, ¿qué me dicen? - sugirió Chris.

- ¡Yo pido a Jasper! - grité.

- ¡Yo a Emmett! - pidió Chris.

- Para mí, está Edward. Ese cobrizo nació para mi - dijo Bella, riendo.

- Es obvio que yo quiero al 'papito' ese… Carlisle. Espero que me haga clases de biología personalizadas - y todas reímos.

- ¡¡Zorra!! , te meterás con un hombre casado. Definitivamente eres digna de ser llamada una 'Diva'- dijo Bella-Yo creo que -dijo posando su mirada sobre Chris, y luego en mi- Ustedes, deberían seducir a Jasper y Emmett. Tarea fácil, ¿no creen?

- Chupado - dijo Chris

- Más que fácil-afirmé. ¿Seducir a Jasper? No era una mala opción, para nada.-Pero será mejor que me largue… Debo empezar con mi tarea. - reí.

Así que me aparte del rincón en donde nos encontrábamos, para buscar al bombón de Jasper.

Cuando lo vi… ¡Dios!, era demasiado bueno. Su pelo y esa pose que tenía. Parecía ser un soldadito. Reí en mi fuero interno ante tal… ¿'comparación'?

Y Allí estaba. Vestía un terno color gris oscuro, una corbata color mostaza que llevaba suelta, además de ir con dos botones sin abrochar. Su camisa era de color café. Estaba con una copa en sus manos, y miraba a las musarañas.

- Hola- le dije sonriendo.

- He…hola- me miró sin expresar emoción alguna.

- ¿Qué tal estás? ¿Cómo va tu bienvenida?

- Si- suspiró- Va bien.- y eso fue todo lo que dijo. Lo miré por varios segundos, hasta que me cansé.

- Bueno, será mejor que me retiré. Creo que tu estás algo ocupado… - le señalé incómoda. ¿Yo incómoda? Esto si que era un suceso.

- ¡Allí estabas! - apareció gritando… ¿Francesca?

- Te estaba esperando. - le rió nervioso.

- Aphrodite…- mi miró incómoda.

- ¡Va! - me aparté bruscamente de ellos, echando mi pelo hacía atrás.

¿Qué se cree ese tal Jasper? Me las pagaría a como de lugar.

Volví hacía donde se encontraban mis amigas, que les faltaba poco por observar elefantes azules volando. Supuse que se había fumado sus porros.

- Adoro esos colores. Está todo taaaan lindo.- decía Chris, dando saltitos.

-Están mal, chicas. -dije. Bella continuó riendo sola, al igual que todas las que estaban allí.- Ya niñas… ¡por favor!

- Aphro, mi vida. Nosotrass noo estamos mal, es so-solo quee tú estás demasiado s-sobriaa - rió Chris.

- ¡Aphrodite-dite-dite!- Ale se abalanzó sobre mí, riéndose fuertemente-¿Sabías que te quiero mucho?- Definitivamente para Ale la mezcla de alcohol y drogas no era buena. No hacía más que decir estupideces.

- ¡Vamos, vamos! -parecía su madre, pero igual me siguieron. Ale se fue por un lado con Bella, hablando un montón de idioteces que no entendí.

Fui en dirección a mi cuarto, el cual compartía con Chris. Ella se fue directamente a dormir, imposibilitada de hacer cualquier otra cosa. Pero yo señale que quería ir a fumar antes. Así que fui al patio, y me senté en una orillita.

Prendí el cigarro.

- ¿Se supone que no está permitido que fumes?-susurró una voz a mi espalda. ¡Por la santísima mierda!

Quise salir corriendo, así que me paré lentamente y luego tomé impulso para correr fuertemente, pero una mano me atajo.

- Tranquila… No diré que te vi aquí. ¡Shhh!... - me dijo- Si continuas gritando, será otra persona la que te delate.- ¿Estaba gritando? En ese instante mordí mi labio inferior.

Aun no sabía quien demonios me estaba hablando, por lo que alcé la mirada, y me encontré con la sonrisa del nuevo alumno.

- ¿Edward? - le pregunté- UPS… no creas que yo... eh… tú...

- Shhh... ya te dije. No diré nada. -me sonrió cálidamente- Tranquilízate. Deberás no quiero ser el 'soplón' -rió

- Gracias, enserio. ¿Y tú que hacías dando vueltas a esta hora? - inquirí

- Nada... conociendo supongo. Además que aun siento el pitido de la música en mis oídos, por lo que preferí salir un rato. Pero tú no estabas en la fiesta… Quiero decir, que no vi a ninguno de tus amigos luego.

- OH, es que Agus -puntualicé.- se sentía algo cansado, por lo que subió luego a su habitación.

- Si me di cuenta… - miró en dirección al suelo, frunciendo los labios.- En fin… Pero, ¿y ustedes? Se supone que son un grupo o ¿me equivoco?

- Sip, somos un grupo. 'Las Divas'- reí por el apodo ridículo que teníamos.- En el están: Agustín, Alexandra, Bella, Christina y yo… Aphrodite.

- Si, ya se tu nombre. - rió, como si se estuviese acordando de algo- Supongo que por ser ustedes las más populares, debo tener conocimiento de sus nombres y cosas por el estilo.

- Eso creo - respondí riendo. Deberás este tal Edward, me estaba cayendo bien. Aunque no podía decir lo mismo de sus hermanitas.

- Creo que el sueño te está ganando. ¿Te dejo cerca de tu habitación? - me preguntó, preocupado.

- No es necesario… No deseo molestarte -¿Manifestando buenos modales con un hombre? Que me parta un rayo en dos, por favor.

- No es molestia, aunque debes mostrarme por donde ir.- rió avergonzado.

Lo miré y me encontré con una sorpresa.

- ¿Qué te sucedió? ¿Porqué estas… mojado?- le pregunté frunciendo el ceño.

- Cosas que pasan… Mejor será que nos marchemos-dijo serio, apartando la mirada bruscamente.

Por esa mirada decidí cambiar el tema. Luego, nos fuimos caminando y conversamos un poco.

- Así que... ¿las Divas?- preguntó, tratando de ocultar una sonrisa.

- Es bastante ridículo, lo sé... -dije, sonriendo también

- Para nada… Es solo algo… ¿extraño? Eso creo - dijo asintiendo- Y bueno esa tal... ¿Bella? - dijo aclarándose la garganta- ¿Es hija del director, verdad?

- Si, lo es- dije con sospecha. ¿Estará Edward interesado en mi amiga? Para ella sería una buena noticia.

- Ajá- y esa fue toda respuesta que recibí. Este chico era bastante cortante, pero me caía bien ¿Será porqué a pesar de todo, nos parecemos un poco?

No hablamos más, hasta que llegamos a la puerta de mi habitación.

- Bueno aquí es-le dije

- Mmm... aquí te dejo entonces. Fue un gusto conversar contigo

- Para mi también lo fue. Espero que duermas bien

- Los pocos minutos que tengo para hacerlo… ¿Sabes la hora qué es?

- No…

- Son las 5 de la mañana… ¿Las clases empiezan a las 8, cierto?

- ¡Demonios! Amaneceré con unas ojeras que me llegaran al suelo- Esto si que era un desastre. Esperaba que el maquillaje cubriese algo del horror que sería mi rostro.

Me parece estúpido que hagan clases luego de una fiesta organizada por ellos mismos.- movió la cabeza decepcionado-.

- Realmente mañana no hay clases… Darán una especie de 'feriado', por lo que oí - señale.

- Bueno, te dejare dormir de todos modos. Para que puedas ocultar parte de tus ojeras -rió- Que descanses.

Se posiciono a mi altura y beso mis mejillas. Nos despedimos y me fui a acostar.

Mientras llegaba a mi habitación, no podía dejar de pensar en lo sucedido esta noche. Primero estaba el 'encuentro' que había tenido con Demetri, y el desastroso final que tuvo.

¿Qué demonios se suponía que debía hacer? Si es que nos había visto y conociéndolo, Sweet sería capaz de guardar el secreto, pero no sin pedir algo a cambio. Tendría que prepararme para lo que fuese que quisiera pedir. Lo que fuese.

No podía dejar que el secreto que he guardado por años, se descubriese así. Menos por un estúpido incidente, resultado de una maldita calentura.

Al parecer el día de mi castigo había llegado. Dios se había demorado mucho en dármelo.

Aunque es mi culpa. Al parecer, Demetri se ofrece solo. Lo imagino con un cartel que dice: 'Chico de 17 años, mide 1,92. De músculos contorneados, ojos color miel y cabellera café, busca novia desesperadamente'. Lo odiaba.

Demetri era algo… 'pretencioso' y egocéntrico en ocasiones. Y ahora, conociéndolo, se pondrá peor. Sólo por acaparar la atención de la 'nueva'. Y no es que Demetri no disfrutase lo suyo en ello.

Por ello, desde mañana, le demostraría a quien le pertenecía. Era mío y se acaba la discusión

Y por otro lado, estaba ese infeliz de Jasper. No se como puede tener un hermano tan gentil, y él ser un maleducado. Sumado a que, ¡le prestó más atención a esa don nadie que a mi!

Me dieron ganas de ponerme a chillar y tirar de mis cabellos por la 'gran' noche que había tenido, aunque en vez de eso, cubrí mi cara con la almohada, y deje que las lágrimas de rabia que tenia guardadas, salieran con gran rapidez y sin el menor atisbo de sonido.

Fue un real suplicio todo lo que pase. Y todo empeorara mañana.

Espero poder hablar con Agus lo más pronto posible.

Ojala.


¡MI LIBRO! , osea, el de mi personaje *0* XD Aunque me da lata no seguir con el de Agus.. ¡Lo adoro! :3

Como siempre,

Cajita verde :3