Hola mis queridos amigos, sé que no tengo perdón de Dios por no publicar nada durante muchísimo tiempo, sé que no hay justificaciones y no pretendo abrumarlos con una laaaaarga explicación, así que les dejo un nuevo capítulo de mi historia... Gracias por todo el apoyo y recuerden que los quiero mucho...
CAPÍTULO V
UNA TRISTE HISTORIA...
Llegamos al castillo de los Volturi, generalmente cuando los vampiros se quedaban con nosotros se les asignaba un cuarto para ellos o compartido con algún nuevo, pero yo no dejaría a mi ángel sola, así que la llevé al mío, pronto tendría que irme pues ya llegaría el momento de hacer nuevos filtros y siendo honestos esta idea me partía el alma pues lo que menos deseaba era alejarme de ella…
-¿Está mejor?- fue lo único que pude decir, ella llevaba ratos de no sollozar, pero tenía miedo de que alguna loca idea se comenzara a maquilar en su cerebro.
-Sí…- dijo firmemente y decidida.
-Por favor, dígame qué le ocurre, por qué está así, qué es lo que piensa…
Ella me miró con desconfianza, su mirada partió e hizo jirones en mi consciencia. Tenía la certeza de que dejarla sola era una mala idea, así que al salir del dormitorio cerré con llave, sabía que nada detendría a un vampiro, pero debía agarrarme a la idea de que si esto pasaba habría un estruendo y por ende se escucharía por la ciudad subterránea. La tarde siguió su curso, nada nuevo en esta monótona y desesperante vida, lo único que me motivaba era el deseo de verla. Llegué a mi cuarto, me sorprendí de verla en un rincón con algunos libros de mi biblioteca personal tirados a su alrededor. Me observó apenada, esto hizo que algo dentro de mí diera un vuelco, incluso debo admitir que mis piernas temblaron, se veía tan adorable…
-Disculpe… ordenaré todo en menos de un minuto…
-No se preocupe, todo lo que hay en este cuarto es suyo también y si su deseo es desordenarlo o desquitarse tirando todo, puede hacerlo…- me miró desconfiada, desde luego yo mismo me hubiera visto de esta manera, la intensidad de mis palabras fueron más allá que la de un simple amigo, o una persona desinteresada; claro que yo no era consciente de eso, quería envolver cada palabra hacia ella con todo el amor que me nacía.
-No era eso, mi interés nunca fue tirar sus pertenencias, estuve leyendo toda la tarde, estos libros son maravillosos… Siempre desee leer algo así, algo que no fuera de religión, ni de Dios, o por lo menos no del Dios de los católicos…- miró a lo lejos, estuve seguro que estaba pensando en sus recuerdos humanos,
-¿En serio?
-Sí…- sonrió y fijó sus ojos en mí…- sabe, realmente no es que odie tanto a lo que somos nosotros, cuando lo miré hace un rato era porque estaba pensando que a pesar de ser unos asesinos, no todos son malos… prueba de ello es usted…- me miró profundamente, y de alguna manera dentro de esa mirada reconocí gratitud…
-¿Yo…?- estaba sorprendido, quise decirle algunas cosas más pero con tan solo verla a los ojos como jamás lo había hecho me quitó las palabras y puso en blanco mi espaciosa mente.
-Sí… usted, usted ha visto por mí desde que llegué a este castillo, estoy segura que el día que nos llevaron a ese cuarto era con la finalidad de algo, yo estaba segura de no volver a ver nada más, tenía un augurio de muerte, por eso lo odié infinitamente… por haberme salvado, por haberme regresado la vida, pues lo que yo más ansiaba en el mundo era la muerte…
-Pero ¿por qué…? ¿Por qué deseaba morir? Recuerdo que dijo algo de su familia… quien la convirtió ¿los mató? ¿Por qué la dejo sola para que la atraparan?- no entendí quién podría tener el corazón tan podrido para convertir a alguien y dejarlo solo, todos los vampiros del mundo conocíamos la regla esencial, y todos los neófitos son vulnerables a no seguirla.
- Antes que nada, parece que conviviremos por mucho tiempo, así que déjeme de llamarme de usted, mi nombre es Carmen – se paró rápidamente, me sonrió inclinándose y estirando su mano, un gesto que probablemente no me esperaba, tardé algunos segundos en cavilar, hasta que por fin hice lo propio, sujeté su mano y la besé al momento de hacer la reverencia apropiada de un caballero a una dama.
-¡Qué bello nombre! Puedes llamarme Eleazar…- le sonreí, ella caminó libremente por el cuarto, hasta que se paró frente a la chimenea, puso leña en ella y la prendió. Un gesto bastante humano pero sumamente agradable, ya que aunque no lo necesitábamos, de alguna manera el fuego tornaba la atmósfera de algo diferente. Después tomó una tela que yo recordaba que Caroline había guardado en el fondo del armario, la estiró y la puso en el suelo, sobre ella se sentó y sujetó sus rodillas al frente de ella, me recordó tanto a las niñas pequeñas, yo estaba anonadado por ella, se veía simplemente hermosa, tan habituada a estar aquí, a mi compañía… nunca imaginé que podría llegar a hablar con ella de nada más que no fuera decidir su propia muerte y ahora estaba a punto de escuchar probablemente su historia, y la razón de sus deseos mortíferos.
-Eleazar, siéntate, ¿no querías respuestas?- me miró retadoramente al momento que sonreía, como un títere me acerqué a ella sin decir ninguna palabra, me posicioné a su lado y la observé- Bien… Mi nombre es Carmen Vega, nací en la ciudad de Oaxaca en 1892, soy mexicana, mis padres eran campesinos de un inglés adinerado de la ciudad, él jamás había tenido contacto con sus trabajadores pues no vivía en Oaxaca y todo lo cuidaban entre mi padre y otro señor, de ese matrimonio nació Vicente, ellos eran una familia muy feliz, hasta que en 1891 el inglés volvió y pidió cuentas a sus encargados, se sentía sumamente feliz por los resultados de las cosechas de manzanas que decidió dar una comida con las familias de sus encargados y la suya. Mi madre poseía una belleza envidiable incluso para las mujeres adineradas, razón por la cual el inglés la tomó como amante abusando de ella hasta que se dio cuenta que esperaba un hijo, ese bastardo fui yo.- Carmen contaba la historia sin rasgo alguno de tristeza, reconocía sentimientos como el coraje y la admiración – Mis padres nunca me aborrecieron, como estoy segura la gente pensaba que era la correcto, y vivieron su vida de la manera más feliz posible, mi hermano era el mejor, cuidaba de mí hasta que cumplí los 12 años y el decidió casarse alejándose de Oaxaca, tres años después mi padre cambió y comenzó a verme de otra manera, a los quince años fue la primera vez que abusó de mí… - cómo odié a ese hombre, deseé tanto poder encontrarlo y hacerlo pagar por haber dañado a mi amada…- él seguía abusando de mí, y había comenzado a beber, mi madre no podía hacer nada, pero jamás se dio por vencida, siguió luchando por mí por no dejar que él me tocara, incluso a sabiendas de las tundas que nos daba a las dos. La última vez, la golpeó tanto que mi madre cayó enferma y mi hermano vino a verla, a la muerte de mamá, Vicente decidió llevarme con él. Ahí conocí la libertad, pero su esposa no estaba muy feliz por eso, así que para no seguirnos amargando, decidí casarme con un joven bastante apuesto de la ciudad de México, nunca lo amé, sólo fue mi escapatoria… Pero pagué caro por eso, pues pronto él me vendió con un hombre dueño de un burdel… La primer noche que yo pasaría ahí desee morir, desee acabar con esta existencia llena de dolor… Fue entonces cuando llegaron, eran 3… guapísimos hasta quedarte ciega, llenos de dinero, pronto acabaron con media cantina, sólo quedábamos algunas chicas vivas, yo estaba segura de morir, por eso no pude evitar sonreír, uno de ellos, de cabello oscuro me miró sorprendido y sonrió, tomó mi mano y me llevó a su carruaje, sentí que quitaba la tela que protegía mi cuello y mi pecho, pensé que probablemente abusaría de mí… ya no temía… muchos lo habían hecho ya, además me agarraba a la idea de que probablemente después de eso me mataría… Pero me mordió… y me llenó de dolor… seguía esperando la muerte y cuando la quemazón se apagó soñé que probablemente me encontraba muerta, pero no fue así… Estaba en un barco, ellos me explicaron qué me había pasado y en qué me había convertido, sinceramente me gustó la idea… Lo que no sabía era de qué nos alimentábamos, y sólo cuando arrasaron con una aldea francesa, matando niños, familias, jóvenes… comprendí que no eran ángeles, si no unos demonios, tal como los que habían abusado de mí…
La miré sintiéndome el demonio más maldito del universo, definitivamente ella era el ángel más bello que podía existir, no sabía que hacer en ese momento, mirándola actuar tan tranquilamente después de esa historia tan horripilante y que me había hecho apretar los puños, comprendí que ella estaba más allá de cualquiera de nosotros los inmortales, sin pensar en una buena mentira, la miré de nuevo y hablé con la verdad...
-Carmen… no sé qué decir… tu historia es totalmente distinta a la mía… yo ansié ser un monstruo, incluso a sabiendas de volverme asesino, lo deseaba pues yo quería poder… por eso le rogué a Aro Volturi que me convirtiera, le rogué ser lo que soy hoy…
Me sentía el mayor tonto del universo, ella sin duda alguna a partir de lo que dije me odiaría, yo era lo que ella en algún momento vió como su salvación y sin quererlo me había convertido en el ser que más odiaba, sin saber por que, la miré por una última ocasión antes de cruzar aquella puerta y salir sin rumbo fijo hacia una oscuridad más tenebrosa que la normal...
Qué tal??? no se les olvide dejar su valiosísima Review, recuerden que es la única recompensa que nos llevamos por hacer esto...
AVISOS: A partir de hoy publicaré cada 2 días por la tarde... PROMETIDO!!!!
JULIE
