Habíamos terminado de decorar la casa, todo en colores plata, azul cielo y purpura oscuro, con muchos globos en esos tonos y bueno, sinceramente dudaba que Edward se fijara en eso.

Hace unos momentos habían llegado todos los invitados, Alice se había empecinado en que debíamos invitar a todo la manada y a vampiros que habían prestado su ayuda cuando vinieron los Volturis, porque desde esa vez nos habíamos vuelto muy amigos, sobre todo Edward con Benjamín y Garrett. Además, todos tenían ganas de ver a Reneesme, sobre todo las amazonas.

Había comida para los lobos, y Carlisle (por orden de la duende del demonio como llama Edward y Emmet a Alice) había traído sangre del Hospital para que nuestros invitados estuvieran a gusto, y Esme la había metido en botellas de vino para que combinaran con la decoración.

- Bella, creo que es hora de que llames a Edd- dijo Alice, que no lo podía ver ya que él estaba con Reneesme- se que está por llegar pero sabes que no tengo ninguna seguridad y no quiero que la sorpresa se estropeé.

- Claro- tome mi celular de la mesa de centro y rápidamente me encontraba llamando a mi esposo- Cariño ¿Dónde estás?

- Hola amor, camino a casa, fuimos con Nessie al cine y aun concierto de música clásica a Seattle, yo creo que llegamos en unos 10 minutos- decía mi Edward con voz alegre, podía imaginar su sonrisa al otro lado del teléfono, se escuchaba música muy bajita y un leve sonido de ruedas, supongo que venía a máxima velocidad-. Amor, Nessie quiere hablar contigo-dijo riendo, supongo que nuestra niña estaba saltando en el asiento, de forma muy parecida a como lo hacía su tía Alice.

-Claro amor, pásamela- escuche una leve risita y su voz cantarina- ¡Mami, Mami! Fuimos al cine con papi y era una película muy linda y después vi a unas ''gente'' que tocaba música clásica y tocaban muy bonito el violín y papi me compro muchas cosas que a mí me gustaban y nos reímos mucho y ¡Mami! te compramos cosas a ti y también ¡Mami! Me dio una tarjeta que se llama gifcard así le pude comprar ¡muchos regalos a él y a los abuelitos y a mi Mami Rose!

Pasaba cada vez que salía con Edward, Reneesme podía estar hablando una semana entera de lo que había hecho con su papá, de verdad hay hijos que admiran a su papá pero Reneesme lo idolatraba. Al igual que él a ella.

-Muy bien cariño, apúrate en llegar con papá, cuídalo mucho y dile que se apresure, que lo estamos todos esperando en la casa de los Abuelitos-sabia que Edward me escuchaba-Los amo mucho, nos vemos en unos minutos.

-Si mami, adiós, yo y papi también te amamos.

Colgué y ahí fue cuando me asalto una duda enorme

-Alice, ¿cómo lo haremos para que Edward no se dé cuenta de la sorpresa?, podemos habérselo ocultado estos días, pero al llegar a casa sentirá el olor de todos aquí, además verá los autos

-Cuñada, recuerda que yo soy un genio, es bien simple, solo le pediremos a Zafrina que le cree una ilusión muy franca a Edward de que todo está normal, eso incluye los aromas, además Benjamín hará que el viento sople hacia otro lado para no correr ningún riesgo y por lo que veo – crispo su rostro levemente- no se dará cuenta de nada-finalizó con una gran sonrisa.

-Esta enana piensa en todo- dijo Emmett con su enorme sonrisa enmarcando su rostro- Edward se va a llevar la sorpresa de su vida, bueno en realidad no-enarco una ceja y me miro- se debe haber llevado la sorpresa de su vida cuando le diste la bomba de que iba a ser papi, no sé cómo no murió otra vez de la pura impresión. Todos rieron fuertemente, yo solo intenté matarlo con la mirada.

Escuchamos que un auto se acercaba por la carretera y supimos de inmediato que era él por la velocidad de este. Me alisé un poco el diminuto vestido celeste pálido en el que me había metido Alice y tomamos todos nuestras posiciones, y esperamos que se acercaran a la puerta. Era innecesario que apagáramos las luces ya que Edward nos vería de forma igual con las luces encendidas o no.

Se escuchaba la voz de Nessie que venía contándole entusiasmada como Cosmo* le recordaba a su tío Emmett porque era súper tonto, a lo que Emmett puso una mueca y todos intentamos con todas nuestras fuerzas no reírnos.

- Papi, ¿yo también puedo tener padrinos mágicos?

- ¨pero amor, para que quieres padrinos mágicos si tienes todo lo que quieres, o ¿Hay algo que quieres y no tienes o puedas tener?

- Un hermanito quiero

Todos nos miramos con una mueca extraña, Reneesme nunca había manifestado esos deseos de tener un hermanito ni nada por el estilo, sabía que no podía tenerlos.

-Pero princesita, tu sabes que no podemos tener más bebes, que tu eres un milagro- le dijo Edward con evidente emoción en su voz.

- Si se, por eso necesito los padrinos mágicos, o quizás, Santa me pueda traer uno

- ¿y si yo te regalo una mascota serías más feliz?

- Ya soy feliz – le dijo Reneesme con voz de explicarle a un niño pequeño y bobo- pero de todas formas quiero la mascota papi.

En ese momento la manilla se giró y entraron las dos personas más importantes de mi vida, mi esposo y mi hija. El con unos jeans claros un poco ajustados en mi opinión, pero lo que le quedaban increíbles y una camiseta verde también un poco ajustada y una chaqueta de cuero café haciendo que se viera magnifico y mi pequeña con una polera azul larga con pequeñas flores celestes y unas legins azules y unas zapatillas celestes y con una chaqueta muy parecida a la de su padre en color azul. Parecían dos ángeles del cielo.

Quedaron estáticos en la puerta con la misma expresión de shock cuando todos gritamos ¡SORPRESA! A la vez. Se veían idénticos, hasta la forma en que sus ojos empezaban a mostrar comprensión.

Me adelante hacia ellos.

-Feliz cumpleaños mi amor- dije besando a Edward en los labios, a lo que él respondió gustoso con un eso calmado pero que demostraba sorpresa y felicidad.

Reneesme nos quedó mirando con cara de interrogación y se le llenaron los ojos de lágrimas.

- Mamá porque yo no sabía, no pude sorprender a papi también

Se escucho ¡aww! Generalizado a ver a Reneesme entre molesta y triste.

-Cariño, pero es que tú eras nuestra arma secreta, así que participaste y mucho- le dijo Rose, adelantándose y felicitando a Edward – Feliz cumpleaños hermanito, espero y te guste nuestro regalo- y le cerró un ojo.

-Si Edward-dijo Emmett acercándose y dándole un abrazo, haciendo que Reneesme protestara que se ahogaba- Lo disfrutaras mucho-y soltó una enorme carcajada, y Alice también.

Yo aun tenía extendido el escudo, la idea era que todo en el día de hoy fuera sorpresa. Poco a poco fueron pasando todos a felicitar a Edward y él se veía realmente feliz, a cada rato decía que ''no entendía como rayos no se había dado cuenta'' y entre risas y conversaciones se fue pasando la tarde y la noche, Reneesme solo había aceptado a alejarse de su papá con Zafrina, Jacob o Rose.

- Oigan, creo que es hora de que Edward habrá sus regalos-dijo Alice con un rostro malicioso.

Si yo hubiera sido humana me hubiera puesto roja de inmediato, de solo pensar en lo que le tenía preparado a Edward para esta noche.