Reneesme se iba a quedar con Rose, y cuando al fin termino la fiesta me acerque a Edward y le susurré al oído ''¿Quieres venir a cobrar tu regalo?''.En menos de 2 segundos estábamos afuera, mi esposo me llevaba de la mano y me tironeaba un poco apresurándome.

Creo que estaba un poco impaciente. Y yo también

En pocos segundos llegamos a nuestra casa, pero nunca antes este viaje se me había hecho tan largo. En cuanto atravesamos la puerta Edward se acerco a darme un beso, pero yo lo parte y le dije en un susurro ''acompáñame a nuestro dormitorio''.

Llegamos ahí en l nada de tiempo, mientras Edward me agarraba del trasero, le corri la mano y lo acerqué a la cama

Le tape la vista con uno de esos antifaces para dormir, esperando que no pudiera ver nada. Lo senté en la cama y le ordené que me esperara.

Me encerré en el baño y me puse el traje que tenía preparado para esta noche. Era una minúscula tanga negra, sobre ella unos pantaloncillos de látex cortísimos que se amarraban a los lados, permitiendo que se vieran mis muslos y mis caderas. Un sostén de látex muy pequeño. Me maquillé los ojos bien negros y los labios muy rojos, y me rocié con un poco de un spray que me pasó Alice, que hacía que mi piel brillara y quedara un poco como si estuviera sudada pero con exquisito aroma floral.

Salí del baño (todo esto en menos de 5 minutos) y Edward estaba en la orilla de la cama, totalmente impaciente, lo pude adivinar ya que tenía sus manos en puños y podía ver que su pantalón estaba tenso en la parte de la ingle.

Me acerque a él lentamente, mientras él inspiraba de forma profunda.

-Hueles exquisito Bella, ¿Ya me puedo quitar la venda?

-No amor, aun me queda algo que hacer contigo.

Tome unas esposas metálicas muy gruesas, las que se vieron más resistentes en la tienda y ate una parte al cabecero de nuestra cama, la quinta cama, que ahora era de fierro forjado.

-Edward necesito que te sientes en medio de la cama.

Me obedeció lentamente, tomándose su tiempo y haciéndolo con delicadeza. Debe haber estado muy curioso por saber lo que iba a ver porque ni siquiera chistó. Cuando estuvo en medio, le tome una muñeca y le coloque la esposa. Con un leve ''click'' supe que estaba completamente cerrado.

- ¡¿Qué rayos?! – me dijo mi esposo con un tono que demostraba su total sorpresa.

-Amor, es parte de la sorpresa, no las vayas a romper- mientras le hablaba con el tono más sensual que podía, coloque la otra esposa en su otra muñeca y Edward quedó con los brazos abiertos en cruz y las piernas estiradas sobre la colcha de la cama.

Me coloque de pie en medio de la cama, y le quité el antifaz, pude (con mucha satisfacción) ver como sus ojos se abrían y me miraba de abajo a arriba una y otra vez con su boca ligeramente abierta.

- Wow Bella, estas in-cre-í-ble – lo dijo con voz ahogada y pude ver que cada vez se hacía menor el espacio entre sus jeans.

Me puse a horcajadas en sus piernas y me acerque a él.

- Mmm, amor, creo que estas muy vestido-. Tire de su polera verde y esta se desgarro al instante, permitiéndome ver su torso desnudo y me di el gusto de acariciarlo muy lentamente con la yema de mis dedos, haciéndolo aun más lento en su abdomen. Escuche como Edward dejó escapar un gemido.

-Bella-dijo enfurruñado-porque tengo que estar atado. Dejame tocarte. Amor, por favor.

Dijo mirándome con sus ojos oscurecidos por la excitación, él sabía que si quería podía romper fácilmente las esposas, pero sabía que eso me haría enojar. Y como me había enseñado Rose, lo mejor para mantener a nuestros esposos a raya era ''quitarles el sexo cuando se porten mal''.

-Amor, déjame darte su sorpresa, ¿Puedes cierto?-Le dije mientras me acercaba y lamia su cuello- yo se que puedes cariño, solo disfruta, hoy es tu día.

Me aleje un poco de él y le saque la ropa que le quedaba, tirando lejos sus zapatillas y sus jeans, creo que incluso se rompieron. Edward se echó hacia atrás siguiendo mi consejo, solo disfrutar. Me coloque en cuatro, mis manos al lado de su torso y mis piernas rozando sus muslos. Le sonreí y empecé a lamer su pecho bajando lentamente por su abdomen, hasta el borde de su bóxer. Escuchaba su respiración errática y pasé mi lengua por su miembro, sobre la delgada y punto de romperse tela negra de sus bóxers Calvin Klein. Escuché como soltó un jadeo, y esto me estaba excitando mucho, incluso ya podía oler mi excitación.

Era la primera vez que hacia algo así, con Edward nuestra vida sexual no era muy atrevida, debido a que con una hija pequeña no te puedes permitir muchas cosas, incluso solo habíamos hecho 4 posiciones distintas y nunca habíamos tenido sexo oral, solo nos habíamos masturbado mutuamente. Además que después de la venida de los Volturis muchas veces Reneesme tenía pesadillas y pasaba la noche con nosotros.

Sentir el miembro de Edward tan excitado bajo esa tela solo hizo que deseara saborearlo, y no me pude aguantar y arranque sus bóxers rompiéndolos en muchos pedazos, liberándolo. Empecé a masajearlo, de arriba hacia abajo, abarcando toda su gran envergadura, sintiendo como se endurecía aun más bajo mi tacto.

Edward gemía y estaba con los ojos cerrados. No pude evitarlo más y metí su punta en mi boca, envolviéndola con mi lengua.

-Be-e-lla-Edward me estaba mirando entre atónito, excitado y complacido. Yo solo pude sonreírle y meter todo su pena en mi boca (bueno, todo lo que podía). Edward estaba gimiendo descontroladamente, y yo me sentía cada vez más mojada.

Estuvimos no sé si segundos, minutos u horas así, pero lo estaba disfrutando y sabía que mi esposo también, y eso solo me hacia disfrutarlo aún más.

- Bella cre-e-e-o que me voy – decía entre gemidos, mientras su miembro palpitaba e mi boca

-Solo hazlo, deseo sentirte, quiero saborearte amor

Solo minutos más tarde sentí su liberación, y sabia exquisita. La trague y saboree toda.

Escuche un ruido de algo metálico rompiéndose y en instantes estaba rodeada por los brazos de Edward.

-Eso, amor, fue realmente espectacular- dijo Edward mientras se acercaba a mis labios para besarlos.

-Pues te debo advertir que esto aun no termina.