Primero que todo quiero pedir mil disculpas por la demora; pero estoy en los últimos exámenes de la universidad y apenas y he tenido tiempo para leer los fic's a los que les tengo alerta D!

Espero les guste el capitulo que viene, ya está por terminar esta historia; espero pronto actualizar ''Besos en un Tren'' y ''su Papi''; supongo que subiré unos 2 capítulos el fin de semana

Gracias a la gente que lee este fic, y a los fic que me inspiran xD (que por cierto están en mis favoritos)


En el capítulo anterior:

Solo minutos más tarde sentí su liberación, y sabia exquisita. La trague y saboree toda.

Escuche un ruido de algo metálico rompiéndose y en instantes estaba rodeada por los brazos de Edward.

-Eso, amor, fue realmente espectacular- dijo Edward mientras se acercaba a mis labios para besarlos.

-Pues te debo advertir que esto aun no termina.

Capitulo 5

Edward me tenía totalmente acorralada entre su cuerpo y la cama mientras me besaba con pasión. Su lengua recorría mi boca sin tregua alguna y su sabor inundaba mi paladar, mientras yo me aferraba a su espalda acariciándola suavemente.

Se alejo de mi solo para mirarme con una sonrisa y una expresión traviesa y en milésimas de segundos me encontraba sin mi sostén de látex.

- Me gustaba mucho tu ropa, pero es injusto que yo esté desnudo y tu- dijo haciendo un tierno puchero que hacía que se viera tan sexi, no pude evitar lanzarme hacia él y devorarme sus labios mientras el acariciaba mis senos con sus manos.

Se separo de mí, y fue bajando lentamente besando mi cuello, mi clavícula hasta al fin, llegar a mis senos.

Era un placer indescriptible, Edward lamia mis pezones rosados y erectos mientras que con otra mano lo acariciaba el que estaba desatendido. No podía evitar gemir de placer.

Las manos de Edward fueron bajando lentamente mientras acariciaba mi cuerpo tenuemente, mientras se colocaba encima de mí, apretándome fuertemente, y otra vez sin darme cuenta me había sacado los pequeños shorts.

- supongo que a parte de mi nadie te ha visto con esta ropa ¿cierto?- me estaba mirando fijamente, sabía que aunque le hubiera encantado la ropa y la sorpresa para él era más importante que solo él me hubiera visto así.

-claro mi amor- le dije mientras le sonreía coqueta- ¿no te gusto?- mientras lo miraba entre mis pestañas y le hacia un puchero.

Me miro de arriba abajo con lujuria, sus pupilas se dilataron notablemente y con una mueca y voz ronca susurro- tú definitivamente intentas matarme.

Y sin más vueltas me volvió a besar profundamente, con pasión pero también con amor. Bajando lentamente por entre el valle de mis senos, mi estomago, bajo mi diminuta tanga y comenzó a lamer mi entre pierna. No puede evitar gemir fuertemente, Edward definitivamente era perfecto en to-do y me estaba demasiado placer. Mientras lamia y succionaba suavemente mi clítoris introdujo un par de dedos en mi cavidad que estaba completamente húmeda y bombeaba suavemente pero con pasión haciéndome retorcerme de placer y sin más, llegue al orgasmo gritando su nombre, mientras el lamia con total atención todos mis jugos.

Se levanto, tomándome junto con él y apretándome contra su cuerpo, con su nariz recorría mi mandíbula, tal como lo hacía cuando era humana ''apreciando mi buqué''

-sabes delicioso mi amor, me fascinas- me comenzó a besar con fuerza, me tomo de los glúteos y me presiono contra la pared. Estábamos completamente desnudos y sentía como nuestros sexos se rosaban y no podíamos evitar gemir entrecortadamente, estar con Edward sin duda era lo mejor que me había pasado en la vida.

- Edward, po-por faa-vor- le pedía casi gritando, no podía aguantar la sensación de su mano izquierda acariciando mi seno, mientras la derecha me tenia afirmada de un glúteo y con sus largos dedos de pianista acariciaba mi muslo interno dándome placer.

Mientras me miraba a los ojos se introdujo duramente en mí haciéndome chillar de placer y comenzó a embestirme fuertemente, sentía como mis senos chocaban contra su duro y esculpido torso y eso no hacía nada más que excitarme.

La pared vibraba tras nosotros, y si duda, si seguíamos a ese ritmo iba a terminar destruida.

Edward lo debe haber notado porque me alejo de ella, y poso su otra mano también en mi trasero y tras unas cuantas estocadas más llegue a un increíble clímax. Mi esposo embistió unas veces más y sentí su semen llenarme y marcarme como suya.

Me soltó lentamente para que quedara de pie en el suelo, y con una mano me atrajo a él para besarme.

- te amo mi vida, sin duda ha sido mi mejor cumpleaños

- tranquilo mi amor, aun nos quedan unas horas para que disfrutes tu regalo