Título: E Mare Libertas
Título del capítulo: Secreto vergonzoso
Género: Familia/Humor?
Clasificación: G / K
Prompt: #8 "Pies"
Palabras: 331
Sealand, la futura gran nación envasada en un diminuto cuerpo, escondía un pequeño aunque vergonzoso secreto. Ningún otro país debía saberlo, ¡si se enteraban podrían dificultarle su camino hasta convertirse en una asombrosa potencia!
—¿Cómo está el agua, Pete? —preguntó Tino entrando al baño.
—Perfecta, mami —le sonrió, mientras se hundía en el agua tibia y en las blancas burbujas de la tina. Sabía que el mayor haría lo de siempre: el finés se le acercó, remangándose la camisa y tomando el champú para lavarle el cabello.
Pasó un buen rato (un lavado, un enjuague, otro lavado, otro enjuague, el acondicionador y un último enjuague) y entonces Peter se permitió estirar sus brazos y piernas fuera de la tina, aunque apenas salían de ésta. Tino tomó una toalla se secó las manos para acto seguido salir del baño. No obstante, cuando pasó a su lado, observó los pies de su hijo. Unos segundos después una sonrisa pícara se instaló en su rostro e instantáneamente en el de Sealand también.
—¿Pero qué tenemos aquí? —preguntó con voz juguetona y el menor rió.
—Son mis pies, mami —levantó una pierna para mostrarle uno de ellos y movió sus pequeños dedos. Entonces el mayor lo tomó con delicadeza.
—¿Sabes qué hicieron estos deditos el otro día? —Peter volvió a reír: cada vez que se bañaba, madre e hijo hacían el mismo juego de los dedos—. Este dedito se fue al mercado, este dedito compró un huevito, este dedito lo cocinó, este dedito le puso sal, y este dedito… ¡se lo comió! —importante fue la carcajada que soltó el niño y que resonó por el lugar cuando Tino terminó de jugar con cada uno de los dedos; tomándolos entre sus manos y jugueteando con dulzura y delicadeza.
Sí, Peter Kirkland, el Principado de Sealand, adoraba jugar con su mamá Finlandia cuando se encontraba chapoteando en la tina. Un secreto algo vergonzoso, si se trataba de una potencial gran nación.
¿Pero quién iba a enterarse?
