¡Holaaa! Ya vuelvo a estar aquí presente para seguir con esta historia :) espero que os guste -

2. El Reencuentro

Rangiku ya había llegado a la ciudad de Karakura, dónde vivían Ichigo y sus compañeros. No sabía a dónde ir ni cómo hacer para poder colarse en El Hueco Mundo e introducirse en Las Noches.

Encontró un parque y se sentó en uno de los columpios y empezó a pensar.

"¿Porqué estas tan lejos de mí? Solo pienso en el momento en que te vuelva a ver frente a mí y poder sentirte a mi lado… ¿Qué puedo hacer para verte? En ningún momento hubiera deseado más la aparición de un espada que ahora… Os lo suplico… ¡Apareced!"

- ¿Eres tú Matsumoto Rangiku? –


Mientras, Hitsugaya acababa de llegar a Karakura, no sabía dónde ir, donde buscarla, donde… Encontrarla.

Desesperado sin saber qué hacer, solo iba de un lado para otro, saltando de tejado en tejado hasta que llego a parar a un parque en el que la vio a lo lejos sentada en un columpio y con expresión triste.

Iba a acercarse a ella cuando vio a un Espada parado delante de ella…

Se escondió para pasar desapercibido y poder escuchar lo que pasaba…


Una voz la saco de sus pensamientos…

En ese instante se levanto, agarró el mango de su zampakutoh y levantó la vista.

Delante de ella había un chico moreno de ojos verdes y con un extraño agujero en la garganta.

- ¿Eres un Arrancar?- le preguntó dudosa.

- Sí. Mi nombre es Ulquiorra Schiffer y he venido a por tí porqué Aizen-sama requiere tu presencia. Puedes soltar tu zampakutoh que no tengo intención de matarte. –

Ella abrió los ojos muy sorprendida.

"¡Sosuke quiere verme! Me da igual si es para matarme, o para cualquier otra cosa… ¡Solo me importa que quiere verme!"

- Está bien, llévame hasta él. Solo una pregunta¿Cómo ha sabido que estoy aquí? –pregunto dudosa.

- No lo sé eso yo¿Estás lista? – dijo él con insistencia.

- Si si, cuando tú quieras… - "En el fondo tengo miedo de ir a Las Noches, tengo miedo de morir, pero, luego pienso que todo esto es por él. Solo él me da fuerzas para seguir adelante…"

Ulquiorra abrió un enorme agujero en el cielo y luego los dos se introdujeron en el.


Después de escuchar esa conversación se movió para estar más cerca y poder entrar en el Hueco Mundo.

"¿¡Como eres tan incauta Matsumoto¿¡Como tienes valor de hacer eso?! Como tienes valor de… - suspiró - No entiendo cómo puedes hacer eso…Pero tranquila, yo estaré cerca de ti."

Cuando el gran agujero estaba a punto de cerrarse, Hitsugaya entró vigilando cada paso que daba y logró esconderse para tener a Rangiku vigilada de cerca por si pasaba algo con ese Arrancar.


Después de andar y andar durante mucho rato por los largos pasillos que forman Las Noches, finalmente llegaron al lugar donde se dirigían.

Allí vio a más Arrancares y a alguien que llamó su atención por completo…

Ichimaru Gin.

- ¡Hola Rangiku-Chan! Cuanto tiempo sin verte. ¿Cómo estás? – le dijo con su característica sonrisa.

- No creo que te interese mucho Gin¿Verdad? –

- Yo que lo decía por ser simpático… Jo Rangiku-Chan, que mala eres… -

- Da igual¿Dónde está Aizen? – pregunto ella con impaciencia.

- Tranquila Rangiku-Chan no tardará en venir¿Tantas ganas tienes de verle? – dijo acercándose a ella.

- Tengo ganas de saber que quiere de mí. Y luego poder irme. –

- No no Rangiku-chan, no puedes irte de aquí, Aizen-sama te requiere aquí para completar su plan. –

- ¿Qué plan? –

- No puedo hablarte de ello encanto, en todo caso Aizen-sama te explicará lo que crea necesario. –

En ese momento una gran puerta se abrió y de ella salió una sombra, era su sombra pensó, como nadie ella conocía el contorno de su cuerpo y su altura.

Se le aceleró el corazón tanto que pensaba que sufriría una taquicardia a ese paso.

Paso cerca de ella y en ese momento notó como su corazón dejo de acelerar y se le paró en seco.

Avanzó unos pasos más y se sentó en su trono.

- Bienvenida a Las Noches Rangiku... – dijo él.


Hitsugaya no sabía qué hacer, si aparecer y atacar, o esperar.

Sabía que lo primero sería un suicidio, una estupidez, pero quería llevarse a su Teniente lejos de allí para que no sufriera más por ese maldito hombre llamado Aizen.

Prefirió esperar escondido en los largos pasillos de Las Noches y pedir refuerzos. No tenía idea de cómo lo haría, pero algo pensaría, si no como podía ser el llamado niño prodigio de la Sociedad de almas.


Rangiku se paralizó por completo, no sabía que decir, que hacer. Era el momento más importante de su vida. Todo se decidiría en ese momento.

- Vaya, gracias Aizen-sama – dijo vacilando, quería hacerse la dura y la fuerte delante de él para no levantar ninguna sospecha entre las demás personas de esa gran sala.

- Te veo muy seria Matsumoto¿Algún problema? – preguntó.

- Para nada señor, solo me gustaría ir por faena y saber para que requiere usted mi presencia… – Debía mostrarse fuerte ante él… Fuerte y valiente como en realidad era ella.

- Todo se sabrá a su debido tiempo, no tengas ninguna prisa, de momento te llevaré a tu habitación – se levanto de su asiento y se acercó a ella – ¿Vamos? – comenzó a caminar.

Ella siguió sus pasos lentamente y se colocó detrás de él.

- Dime Matsumoto – hablo de repente, - ¿Por qué has aceptado venir aquí? –

- Tú lo sabes muy bien Aizen-sama, tu y yo tenemos un tema pendiente del que hablar. –

- Entiendo, habrá tiempo suficiente para hablar de ello. –

Unos pasos después freno frente una puerta y la abrió.

- Esta será tu habitación pasa, - entró detrás de la chica – La ropa que deberás ponerte está ahí encima, en cuanto puedas cámbiate… No soporto ver ese uniforme de shinigami de nuevo… - se dio la vuelta.

- Pero, Aizen-sama requiero hablar con usted ahora… -

- Todo a su debido tiempo Matsumoto… - dijo con voz un poco molesta.

- Pero…Si yo únicamente quiero saber para que me necesita usted… Gin, quiero decir Ichimaru, me dijo que soy necesaria para sus planes. No tengo ninguna característica especial y… -

- No, no la tienes. – Negó Aizen.

- Entonces¿para qué me necesita? – No podía seguir con esa duda…

- ¿Enserio quieres saberlo? –

- Sí. –

Empezó a acercarse a ella y al ver el avance de él, Rangiku empezó a retroceder hasta que chocó contra la pared. Cuando llegó delante de ella, posó sus dos manos a los lados de su cara y se acercó a escasos milímetros a la de ella, la cual cosa a ella la izo enrojecer notablemente.

- ¿Qu-Qué e-estás hac-haciendo? – las palabras salían entrecortadas de su boca.

- Solo te diré una cosa querida, tiene que ver mucho con cierta carta que nunca te llegué a contestar – le confesó mirándola fijamente a los ojos.


¡Y hasta aquí el capítulo de hoy! Espero que os haya gustado - Dejenme reviews ¡Por favooor¿Sean buenos si? Muchísimas gracias y ¡Hasta pronto!

RanGikuu-Chan,,