¡Holaaa! Ya vuelvo a estar aquí . perdón por la tardanza… ¡Pero es que los estudios me han tenido tan ajetreada! No he tenido tiempo para nada... y hoy que recién he llegado de vacaciones aprovecho para continuar esta historia saludos, y espero que os guste :)
3. Palabras Inesperadas
Rangiku estaba paralizada, las palabras no podían salir de su garganta, no podía hablar, no podía dejar de sonrojarse, y tampoco podía dejar abrir más i más los ojos, sorprendida de lo que acababa de escuchar.
- ¿Qué pasa? ¿No recuerdas aquella carta en la que expresabas tu amor hacia mí? –
- S-Si que la recuerdo… mu-muy bien además… Pero, ¿Que tiene que ver eso ahora? Acaso… ¿Es por ello por lo que estoy aquí?- preguntó.
- Que lista eres Rangiku. Pues sí acertaste, quería hablar contigo sobre eso desde ya hace mucho tiempo… Pero, ¿Sabes? No pude responderte a ella porqué durante aquel momento porqué… - suspiró – no puedo mentirte, durante aquel tiempo estuve preparando mi traición hacia la Sociedad de Almas. Pero ahora tengo el tiempo suficiente para responderte. –
- Y después de hacerme esperar tanto tiempo, ¿No sería mejor que no me respondieras? Sabes, en realidad ya he olvidado ese asunto. – intentó fingir su olvido, pero él era demasiado listo.
- No te creo, ¿Y sabes por qué?-
- ¿Por qué gran Aizen-sama? – seguía haciéndose la dura.
- Porqué…- Acarició su suave mejilla y ella se estremeció ante el contacto.- ¿Ves? Te delatas tu sola, me sigues amando como el primer día y lo sabes. – Rangiku se sonrojo ante tal verdad.
- Dime, ¿Cómo podría amar a alguien tan malvado como tú? Y aunque te siguiera amando, nunca traicionaría a mis compañeros… Y menos a mi capitán. Antes, moriría. –
- ¿Estás convencida de tus palabras? – Aizen se acercó más a su cara para intimidarla.
- Al 100. –
- De acuerdo, déjame de mostrarte lo contrario.- Paso sus manos por la estilizada cintura de la chica y junto sus labios casi a los de ella, dejando unos escasos centímetros de distancia.
Rangiku abrió los ojos en ese momento sorprendida para finalmente girar la cara para que no viera su sonrojo.
- ¿Has visto? Tenía razón mi querida Rangiku-chan. – sonrió triunfante.
Se sonrojó más aún, así que decidió cambiar la situación.
- Aizen-sama, ¿Tendría el detalle de dejarme a solas para cambiarme de ropa? Es que como usted antes me dijo que no quería ver este uniforme – se agarró el cuello de aquel traje de shinigami inocentemente –pues, me gustaría cambiarme ¿Le importa?- quería evadir ese momento de su memoria, la vergüenza que estaba pasando era enorme.
- Si quieres puedo ayudarte a cambiarte… Tengo muchas ganas de estar contigo… Ya me entiendes, ¿Verdad?-
- No, no le entiendo Aizen-sama y tampoco tengo ningunas ganas. Y ahora si me disculpa, - se dirigió hacia su cama donde estaba su nueva ropa y la cogió - ¿Puede salir de mi habitación? –
- Aquí mando yo, si no quiero salir no salgo i punto.- Dijo un poco enfadado.
- Como quiera, entonces me cambiaré igual – cogió el traje y se metió en el baño y cerró con llave. Él, sorprendido esperó para verla con la ropa nueva, tenía cierta curiosidad.
Poco rato después Rangiku salió con el traje y Aizen sorprendido por lo bien que le quedaba se quedo boquiabierto y con los ojos abiertos de par en par.
El traje era muy parecido al de Orihime, blanco y negro, pero tenía un cierto toque que mando hacer Aizen para ella, un escote desde el cuello hasta debajo del pecho, parecido al de su traje de shinigami. La verdad, el escote le quedaba perfecto, no era ningún pervertido en verdad… Pero tanto tiempo al verla así uno acababa acostumbrándose.
- ¿Tan mal me queda para que me mires con esa cara?- la voz de la chica lo saco de sus pensamientos.
- Al contrario… - se acercó a ella y la cogió de una mano y la acercó a su cuerpo para abrazarla. – Te queda muy bien… Demasiado bien… –
- ¿Que no te das cuenta? Por más que me acerques a ti, ¡Ya no me gustas, ya no te quiero, y nunca estaré contigo! – le dolió decir esas palabras, pero quería dejar de sufrir por él de una vez.
- Rangiku no te mientas a ti misma, ¡Sabes que me amas tanto o más como yo a ti! –
- ¿Q-Que tú me amas… a mi? – estaba muy sorprendida… hasta el punto de que al oír esas palabras, sus ojos empezaron a llenarse de lagrimas. Y luego cayeron por su rostro.
- No llores preciosa… - le seco las lagrimas con sus pulgares – Por favor.- Y la abrazó de nuevo pero con más ternura que antes.
- De acuerdo. Eso intentaré. – Aún estaba un poco emocionada pero se abrazó a él con un poco de vergüenza. Levantaron sus rostros, se miraron, empezaron a unir sus caras, estaban a pocos milímetros de su primer beso cuando llamaron a la puerta.
- Aizen-sama dentro de poco comenzará la reunión, requerimos su presencia si es posible.- Aizen hundido por no haber podido besarla se aparto de ella.
- Ahora tengo unos asuntos que atender, luego vengo y seguimos donde lo habíamos dejado, ¿Vale? – Rangiku asintió con la cabeza. – Hasta luego. – salió por la puerta dejándola sola.
Al verlo salir por la puerta se quedo allí sin saber qué hacer, así que decidió salir a dar vueltas para conocer el lugar. Empezó a pasear por los largos pasillos, tantos que… Se acabo perdiendo. Poco después de dar muchas vueltas encontró una puerta. Se paró delante con curiosidad, ya que hacía rato que no encontraba ninguna. Puso su mano en el pomo y la abrió. Dentro pudo distinguir entre la oscuridad una figura femenina.
- ¿Quién es? – le resultaba familiar esa voz, una voz muy dulce.
- Esto… Disculpe es que me he perdido con tanto pasillo y pensé que podría ayudarme a volver a mi habitación… - la figura femenina se levanto.
- ¿Rangiku-san? – sabia su nombre, ¿Cómo?
La figura se acerco a la única luz que entraba por la ventana, un rayo de luna. Finalmente pudo verla del todo…
- O-O-¡Orihime! – corriendo las chicas una hacía la otra se abrazaron entre palabras. – ¡No sabía que te encontraría aquí preciosa! –
- ¡Rangiku-san que alegría verte! ¡Menos mal que está aquí! ¡Me siento tan sola! – la joven empezó a llorar desconsoladamente.
- ¡No, no, no Orihime, no llores por favor! – acarició su cabeza como a un niño pequeño que recién se había despertado de su sueño. – Tranquila, estoy contigo, no pasa nada. – Tenía la sensación de ser como una madre para ella, a pesar de no ser tan pequeña, Rangiku era mucho más mayor que ella.
- Rangiku-san ¿También te han capturado? – preguntó dudosa.
- Más o menos preciosa, pero ahora no te preocupes por eso cariño. –le sonrió para tranquilizarla.
No pensaba nunca encontrarse a Orihime allí. Sabía que estaba secuestrada, pero no pensaba verla allí jamás. Estaba más delgada, sus facciones eran más duras y la veía diferente, más adulta. Aunqué por dentro seguía siendo la chica de quince años más cariñosa que había conocido.
¡Y hasta aquí el capítulo de hoy! Espero que os haya gustado - Lo he hecho con todo el cariño :) Dejenme reviews ¡Por favooor! Muchísimas gracias por leer y ¡Hasta pronto!
(espero que sea más pronto esta vez) jajajaja ¡¡saludos!!
Rangikuu-Chan,
