Cito: El mundo de Harry Potter me ofende tanto, que por lo general suelo desmembrarlo con mis historias.
Perfect Lionheart.
En algún lugar de Londres, en un inmenso orfanato para niños bajo el nombre de "Santa Catherine", residía un pequeño chico de cabello azabache y ojos color jade.
Sus cuidadores atendían su cuerpo con atentamente, intentando otórgale el mejor servicio que puedan gracias a las "modificaciones" que las máquinas del jovencito habían realizado. El director de la institución, un hombre bajo el nombre de Jhon McMillan, hurgaba entre sus papeles privados, intentando conseguir nuevamente los papeles de ingreso del joven por el cual se fugaban los recursos de la institución.
Después de un rato, se dio por vencido, arrojándose sobre su inmenso sillón en un intento por calmar sus destrozados nervios, el orfanato en el que estaba laborando poseía una población de alrededor de cuatrocientos sesenta y ocho (468), niños y adolescentes.
Todos ellos ameritaban un gasto enorme, y para una institución que dependía de la caridad, era aun más difícil el distribuir equitativamente lo necesario para vivir.
Pero todo se fue literalmente a la basura una vez ingresó el joven Potter, quien para mantenerle con vida, había que suministrarle cuidados médicos especializados, lo cual era costoso, y él no podía darse esos lujos, no en su situación.
Muchas veces intentó desconectar las máquinas que mantenían respirando al jovencito, pero mientras más lo intentaba, más imposible le resultaba, lo mismo sucedía con todo aquel que tratase de eliminar la treta silente en la que el chico se había convertido.
Él joven Potter sin desearlo, se había transformado en una entidad cancerígena que lentamente estaba devorando al ente que lo sostenía con vida.
Abrió los ojos ligeramente, intentando distraer su cabeza con cualquier cosa que residiese en su oficina privada, no pudo evitar arquear una ceja cuando observó sobre su anaquel mas lejano, una solitaria carpeta que juraría nunca antes había observado.
Rogándoles tanto a Dios, como a la Reina de que fuese el documento que necesitaba, se alzó con urgencia y en menos de cinco pasos, tomó la carpeta, suspirando de alivio y emoción al leer en su identificador. "HARRY JAMES POTTER"
Con avidez leyó el documento con tal de descubrir de donde había surgido el jovencito, y que enfermedad lo agobiaba en tal forma.
Lo que encontró no le ayudó en lo absoluto, según los registros, el chico se encontraba en perfecto estado, tanto emocional como físico, lo único inusual eran las remarcas de "atención especial, debido a una conducta peligrosa y errática." Lo cual, era lo mas estúpido que había leído en su vida, ¿Cómo un niño que estaba a punto de cumplir dos meses en cama, podría comportarse de esa forma?
Cerró la carpeta y la ubicó sobre su escritorio, frustrado de que no pudiese ayudarle en lo absoluto con el caso que el chico presentaba.
Lo único que le quedaba era el transferirlo, el milagro es que en su condición, la probabilidad de que alguien se atreviese a aceptarlo al representar una obvia carga monetaria, seria sumamente cercano a una maravilla.
--
Harry James Potter, abrió sus ojos bruscamente, ignorando las señales en sus retinas de que debía cerrarlas nuevamente al estar la luz lastimando sus órganos oculares.
Las nano-máquinas habían alcanzado un nivel aceptable de energía, y su programación inteligente, había rediseñado los planes que su creadora forjó originalmente, con tal de aligerar la carga que el cuerpo del joven portador sufriría.
Su primer objetivo seguía siendo el mismo, pero la cantidad de datos que ingresarían en ella se modificaron con tal de amoldar las necesidades básicas de la misión primaria.
Luna Lovegood, sería ahora quien transmitiría el "virus" en el cuerpo de Ginevra Weasley, con tal de lograr que la niña tuviese más posibilidades de adaptarse gracias a que ahora contará con mayor tiempo disponible. Su paquete de datos, que poseía información genérica al no haber estado con vida como para grabar y categorizar en nano-máquinas sus recuerdos.
Sus memorias y situaciones en las que el objetivo convivió con cada uno de ellos, serian insertados en la chica, junto a un programa de adaptabilidad que Hermione había creado, con tal de que la joven aceptare lo que estaba por venir.
Además de un sistema de emergencia creado por Luna, con tal de regular la agresividad de la chica, al parecer tanto Hermione como ella no aceptarían ser menos dominantes que en la oportunidad en que la mujer era tan solo un espectro.
Su sociedad sería equitativa, pero comprendían que la naturaleza de la Weasley era ser un Alpha, lo cual le llevaría a intentar usar sus habilidades para establecer dominio sobre las otras chicas, y ambas que pronto portarían más de doscientos años en conocimientos en sus relativamente jóvenes cuerpos, no aceptarían que una niña (En comparación con ellas) intentase enseñarles el como vivir.
Esa fue, según Hermione, la única desventaja del viaje en el tiempo, Ginny sería alguien especial, pero solo el transcurrir de los años dirá si sé transformará en la amiga que aprendieron tanto a amar, como despreciar en el futuro.
Las máquinas se apoyaron firmemente en el núcleo mágico del chico, tomando poder de su huésped con tal de obligarlo a moverse según sus órdenes, Harry se alzó, ignorando que su cuerpo estaba apenas cubierto por una genérica bata hospitalaria y nada más.
Su anatomía simplemente se desvaneció, dejando atrás todo sistema médico que confirmase que aun estaba con vida.
Las alarmas se dispararon, y un gran contingente de personas corrió (Con macabra esperanza) en dirección del chico que tanto mal estaba causando a la institución.
Valla sorpresa se llevaron cuando encontraron que su cama estaba absolutamente vacía.
--
Un niño moreno de apenas ocho años de edad, caminaba silente y pasivo en dirección de una peculiar edificación ante él, con un único objetivo en su mente, o al menos aquella que estaba programada.
El encontrarse con su primer meta, una niña de siete años llamada Luna Lovegood, futura amiga y en un porvenir muy lejano, amante. Alzó su mano con tal de abrir la puerta utilizando su magia para hacerlo, ignorante de que el apéndice restante que no estaba en uso en ese instante, estaba tomando lentamente la forma de una garra metálica, con el objetivo de inyectarle a la chica el paquete de datos directamente a su torrente sanguíneo.
Al menos ese era el objetivo primario hasta que el sistema de reconocimiento de tretas y calamidades activó sus censores.
Él chico observó hacia el sótano de la estructura a la que estaba penetrando, sus datos indicaban que una gran cantidad de energía se estaba acumulando en la zona, y que dos seres orgánicos se encontraban terriblemente cerca de tal inestabilidad.
Un pequeño banco de datos se disparó en su memoria. "Si es posible, quisiera salvar a mi madre." Comprendiendo que había llegado a tiempo para salvar a la mujer, emprendió en carrera rumbo al sótano, ignorando que sus pasos habían alertado a la madre de su objetivo, que inadvertida se alejó de la fuente de su futuro perecer con tal de descubrir quien había entrado en sus dominios.
--
Selene Lovegood, se encontró con una terrible sorpresa al alcanzar la puerta y encontrarse con el rostro enrojecido de un jovencito no muy mayor que su pequeña, expulsando gran cantidad de energía hacia ella, su peso parecía incrementarse severamente ante sus esfuerzos, y su hija se aferraba aterrada a su pierna mientras temblaba de miedo ante la presencia casi maligna del niño.
Fue entonces, cuando se dispuso a terminar todo el peligro con un bien ubicado hechizo, que escuchó una enorme explosión a su espalda, la fuerza de la misma le arrojó junto a su pequeña en dirección del chico, que ahora podía ver era un claro enemigo, alzó su varita para eliminar la treta, solo para escuchar la voz de su hija entre todo el desastre que ocurría a su espalda.
"¡Mami, mira, el fuego no avanza!" Expresó sorprendida su pequeño ángel, logrando al menos llamar su atención por un fragmento de segundo, por un instante su respiración se detuvo al ver que una barrera mágica impedía que el fuego avanzare hacia ellas.
La inteligente mujer comprendió de inmediato que su experimento había fallado terriblemente, y que el niño aquí presente no solo había salvado su vida al realizar lo imposible. (Magia sin varita) Sino que probablemente la de su pequeña Luna también, comprendiendo que el chico no resistiría por mucho más, tomó a la pequeña en sus brazos y corrió en dirección del moreno, tomándolo con brusquedad de su torso e interrumpiendo su concentración al alejarlo de lo que dentro de poco se convertiría en todo un infierno.
Concentrándose lo suficiente, desapareció con un "POP" y reapareció en las afueras de su casa, escuchando una enorme explosión a su espalda, mientras respiraba agitada por el esfuerzo de su aparición en conjunto.
Estuvo a punto de agradecerle al desconocido, cuando una enorme presión se posó sobre ella, arrojándola lejos, al mismo tiempo que la separaba de su pequeña, el pánico la poseyó al caer al suelo con delicadeza, mas no por ello, sino por el grito adolorido que su hija estaba ofreciéndole al mundo.
Se reincorporó lo más rápido que pudo solo para observar que la garra del chico estaba aferrada férreamente al brazo de su pequeña, que seguía gritando adolorida de lo que fuese el niño estuviese haciéndole.
Todo agradecimiento en la madre desapareció ante sus acciones recientes, se alzó sobre sus pies y se dispuso a levantar su varita, cuando el silencio y desplome de su pequeña paralizó de inmediato su corazón. El peor escenario se le vino a la mente, y encolerizada emprendió carrera en contra del pequeño monstruo que acababa de lastimar a su progenie.
De nuevo una gran presión sobre su cuerpo la aferró al suelo con brusquedad, observando más detalladamente al chico, pudo comprender que de alguna forma, seguía realizando magia sin varita, una muy poderosa magia.
Él chico de cabello negro sujetó a su pequeña en sus brazos, ignorante de que la madre intentaba luchar en contra de la fuerza que le reprimía en contra del suelo, más aun cuando ella solo tenía ojos en la herida sangrante de su primogénita. El chico para su confusión caminó hacia ella, sus instintos le indicaban que deseaba terminar el trabajo, pero su corazón aun albergaba esperanzas de que fuese por otra razón.
"Misión cumplida, la madre de Luna ha sido salvada de la muerte, y la transferencia de los paquetes ha sido completada con éxito." La mujer observó al chico completamente ensimismada, su voz era tan innatural en un niño, tan fría, tan oscura.
"Cuide de Luna, sus "regalos" causarán problemas en ella por alrededor de cinco meses, sus nuevas habilidades le serán útiles en el oscuro futuro que nos espera." El chico le liberó de inmediato, dejando que ella acudiese en dirección del cuerpo que milagrosamente había parado de sangrar, solo para ahora respirar agitada, como si estuviese sufriendo un severo caso de fiebre.
Selene tomó a su pequeña en brazos y la examino de pies a cabeza, pero para cuando dirigió su mirada inquisidora en dirección del niño, se dio cuenta de que había desaparecido tan misteriosamente como apareció.
Varios "POP" en la cercanía, le informaron a la mujer de que los Aurores finalmente habían llegado al responder a la gran cantidad de magia emitida en el lugar, en conjunción con la explosión.
Nunca estuvo más agradecida de verlos.
Luna por su parte, a pesar de la fiebre que se comenzaba a formar gracias a que su cuerpo se negaba a lo inevitable, empezaba el largo proceso de rehabilitación con tal de re-adquirir todo el conocimiento que había almacenado ella misma en su paquete de datos.
Curiosamente, inactivo en la parte más profunda de su ser, un nuevo paquete de datos, diseñado para Ginevra Weasley, esperaba a ser transferido cuanto antes, gracias a que según los datos históricos de la rubia, la pelirroja acudía repetidamente a su casa en este periodo de tiempo.
Solo bastaba esperar a que se recuperase lo suficiente como para infectarla lo antes posible.
--
Hermione lloraba adolorida de las burlas con las cuales le llamaban una y otra vez en el instituto, estaba agotada de intentar el hacer amigos, solo para que ellos se burlasen de ella por sus dientes y cabello, ni qué hablar con su gusto por leer.
Estaba solitaria, aun rodeada de personas se sentía exiliada del grupo, como un fenómeno, nombre por el que solían llamarle los niños más crueles.
Fue por eso que gritó aterrada cuando el sonido de algo colisionar en contra del árbol más cercano, jamás esperaba encontrar a alguien en este lugar.
Volteó en dirección de la cacofonía, solo para suspirar alarmada por la condición en la que se encontraba el ahora identificado niño, corrió de inmediato para socorrerlo, sólo para ser sorprendida por la mano del joven, que corto su piel con solo tocarla, gritó adolorida, llamando la atención de sus profesores en la lejanía.
Un calor desconocido se adentró en ella casi de inmediato, y justo cuando su cuerpo colapsó agotado, la mano le soltó y el chico desapareció, borrando toda evidencia de que alguna vez estuvo allí.
Hermione estaba tendida en el suelo, su brazo sangrante cerraba lentamente, mientras los profesores se acercaron a ella temiendo lo peor.
Tiempo después, cuando la niña estaba en la sala médica del instituto, y contra todos los cuidadosos planes que había trazado su versión futura, lo increíble sucedió.
No solo uno de sus mechones de cabello se había tornado completamente blanco, sino que el Psicólogo de su escuela, le había marcado como posible suicida. Incrementando sin que lo deseara el nivel de seguridad sobre ella, además de dolor innecesario sobre sus padres que sé culpaban por la situación de su pequeña.
--
Harry, se "deslizó" de regreso al orfanato, en un lugar recluido con tal de poder desplomarse, el sonido de su cuerpo golpeando todas las latas de basura serviría como alarma para cualquiera, pronto lo vendrían a buscar, sus máquinas se encargarían de arreglar sus recuerdos, y más importante aun, corregir el sentimiento de "liberarse de él" que se había instaurado debido a la inestabilidad económica.
Conociendo bien a Dumbledore, esta situación no escapará de él, por lo que arreglaría con algo de suerte el problema económico que acongojaba a la institución por su culpa.
Por ahora lo más importante era descansar su maltratado y agotado cuerpo, mucho más cuando sus nano-máquinas no tenían otra misión más que mejorar su anatomía con tal de regresarlo a ser Lord Grievous.
Lamentablemente, los cálculos de su computador celular, le indicaban que estaría al máximo de su poder a finales del sexto año.
--
Seis meses después, Luna infectó exitosamente a su mejor amiga. Mientras que Hermione acudía algo enojada con la situación en la que se encontraba, al psicólogo que sus padres habían contratado para ella, con tal de tratar con su baja autoestima.
No podía esperar a recibir su carta de invitación, la rutina y el aburrimiento le estaban carcomiendo, por lo que lo único que podía hacer para diferenciar esta infancia de su anterior, era el ser diametralmente distinta a la niña estudiosa que alguna vez fue.
Después de todo, poseía dos centenas de años en conocimientos encima, un poco de experiencia en diversión no le caerían nada mal.
Continuara…
Opinen, como dije en el capitulo anterior, mas Reviews, capitulo mucho mas rápido.
