Y éste es el último capítulo... ¡Gracias a todos los q me enviaron un mensaje, y también aquellos que leyeron! n///n
Pensé seriamente en agregar el capítulo que sugeriste, Kiro-chan, pero simplemente NO PUDE... ¿por qué? NI IDEA *no hay más aclaraciones XD*
Por cierto, con mi libreta... TODO ESTA PERDIDO. No sólo xq me betaron de la escuela (cosa lamentable: siempre iba a patearles el trasero a los amigos de aniki en Yu-Gi-Oh) sino... uyyy... no quiero ni decirles: es lamentable y eso me tiene muy triste...
¡JOJOJOJOJOJO! ¡ILUSA SI CON ESO CREE QUE ME HA VENCIDO! No se preocupen! volveré a comenzar el capítulo ¡NO PASA NADA! MUAJAJAJAJAJAJAJA
Gracias y hasta la próxima n///n
Capítulo 6
Pasaron rápidamente los ansiados siete meses y medio…
El vientre de Moyashi creció de golpe durante el cuarto mes, y debido a que era su primer bebé, la administración escolar le dio incapacidad por el resto de su embarazo. Por su parte Lavi trabajó como burro, y gracias a un dinero ahorrado que poseía, pronto pudo comprar una casa grande, amplia y que dejaba entrar la luz el sol.
Enseguida se mudaron y empezaron a decorar el cuarto del bebé: Usagi pintaba conejos blancos, amarillos, rosas y azules en todas las paredes, y Moyashi se inclinaba por las notas musicales bailando
La noticia no tardó en llegar a oídos de sus familias, quienes los felicitaron y ansiaban la llegada del primer nieto… pero Panda, el abuelo de Lavi, se quejó un poco porque ése bebé le haría ver que ya estaba MUY viejo.
El impacto atravesó las paredes de su intimidad y en menos de lo que pudieron imaginar sus alumnos ya les llenaban de obsequios: ropita de colores, juguetes, bañeras, cobertores, etc. En tan sólo cinco meses tuvieron todo lo necesario… y a base de puro regalo…
Walker, al ya poder relajarse, leía libros sobre medicina y pediatría: según él porque quería estar preparado… y el pelirrojo… bueno, sí que no tenía tiempo para esas cosas, pero no quitaba que siempre fueran detallista y cariñoso con su esposo e hijo.
Por supuesto que vinieron los antojos… y los del ojigris no eran raros, ni tampoco la cantidad, sino la hora en que los quería: por ejemplo, eran las 21:10 pm y de repente se le antojaba una enorme paleta de hielo sabor fresa; al día siguiente, a las 6:00 am quería un enorme bote de helado napolitano… a las 13:30 deseaba un ramen bien caliente… y así seguían y seguían y seguían las variaciones de horario y comida…
Otro detalle era la curiosa ropa que Usagi le compraba… claro que eran las clásicas batas, pero los escogía en colores "curiosos" y con dibujos "curiosos": una de color gris con unas ranitas haciendo galletas, otra de color vino con ratones bailando, una más en verde con un circo de pulgas… según Lavi porque:
"-Me moría de la curiosidad verte con ellas"
Más o menos en eso rodaron los siete meses y medio… hasta que un 17 de agosto, a eso de las 11:00 am comenzaron los dolores de parto. Afortunadamente era sábado y su pareja estaba en casa
Llegaron al hospital alrededor de las 11:30 am. Walker fue atendido inmediatamente mientras él llenaba algunos documentos. Cuando terminó, por inercia o curiosidad, dio una visita a los cuneros: había tantos bebés, en unos carritos raros… todos ellos ya tenían la cintilla en su muñeca indicando la hora de nacidos, sus padres y su nombre
Y ya con carrera se dirigió a la sala de espera; no quería que su hijo naciera mientras perdía el tiempo en otras cosas…
Tomó asiento y aguardó…
…
…
…
…
-Me pregunto… -se dijo -¿Cómo será mi hijo?... ¿y será niño? ¿Qué tal si es una niña? ¡¿O mellizos?! ¡Kya! ¡Serían tan genial! – miraba a las enfermeras caminar de un lado a otro –"¡Me muero de curiosidad! ¡Ya quiero conocerlo!" –suspiró largamente –"Curiosidad… ésa poderosa e impertinente curiosidad siempre ha sido el móvil principal de mis acciones" –sonrió -"Recuerdo que gracias a ella conocí a Allen… también que se me declarara… por curiosidad finalmente pude darle seguridad para que me dejara hacerle el amor… con ella le propuse matrimonio… me enteré de que podía tener hijos… ¡Vaya! Estas cosas sí que me dejan pensando" –comenzó a jugar con sus manos –"¿Qué hubiera sido de mí si aquella vez hubiera ignorado la curiosidad por Allen? Mmmmm… creo que no vale la pena imaginarlo…"
-¿Sr. Lavi Bookman? –se acercó de repente un médico
-¡Sí! –se levantó de un salto -¡Soy yo! ¡Soy yo!
-Soy el Dr. Prescott, un placer
-Igualmente, ¡¿Qué pasó?! ¡¿Todo salió bien?!
-De maravilla –sonrió –Me alegra informarle que su pareja está en perfectas condiciones… al igual que sus hijos
-¿Hijos?
-¡Así es! Felicidades: es padre de unos sanos y hermosos mellizos
-¡Kya! ¡Eso es fantástico! -¡Ya lo sabía! Jojojojojo su sexto sentido se lo decía. Le estrechó la mano -¡Gracias! ¡De verdad muchas gracias!
-No es nada. Ya los pasamos a una habitación –caminó a la derecha –Sígame por favor
Lo guió por varios pasillos… y en menos de 5 minutos se hallaron frente a la habitación 125
-Aquí es –le indicó –En un rato volveré para revisarlos con más calma
-¡No hay problema!
De esa forma el doctor se retiró y dejó a un emocionado conejo…
Tomó aire, dio un par de saltitos, se golpeó ligeramente las mejillas y se decidió a entrar
…
…
…
Adentro había un buró, un pequeño sillón, una cama donde yacía Allen y una cuna en la que…
-¡Lavi! –le llamó feliz cuando lo vio -¡Ya era hora de que llegaras!
-Cierto –terminó de entrar y se acercó - ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?
-Muy adolorido –sonrió –No pensé que esto de tener bebés fueran tan doloroso… ¡pero no es nada que un poco de descanso no repare!
-Entiendo… -le besó dulce y profundamente – Bien hecho, hiciste un grandioso trabajo –se sentó en el colchón -¡¿Y bien?! ¡Vamos! ¡Ya es tiempo de que los niños conozcan a su padre!
-Sí, lo sé –acercó la cuna y adentró las manos; sostuvo con delicadeza un bultito en un cobertor azul – Primero te presento a tu hijo –se lo extendió -¡Cárgalo!
Y así lo hizo, aunque con extremo cuidado
-¡Wooo! ¡Allen, es precioso! –expresó estremecido -¡Es mi viva imagen!
Era pequeño pero fuerte, de una carita fina y delicada, ya se distinguía un color plateado en su cabecita… ¡olía muy bien! Y en un instante… en un pequeño instante abrió los ojos… ¡eran de color gris!
-Y tu hija se parece en todo a mí… sólo que con el color de tu cabello y ojos –ya tenía el bultito rosa entre sus brazos –Sin duda será toda una belleza cuando crezca –sonrió y le miró -¿Cómo los llamaremos?
-Mmmm… para él me gusta Derek… -jugaba animadamente con su manita, la que ya se aferraba con fuerza a su dedo índice –Y para ella… ¡Dahna!
-¡Se oyen bien!
-¡Esto es lo más emocionante que haya vivido, Allen! –sonrió travieso -¡No me importaría pasar por esto unas cinco veces más!
-Lo dices porque a ti no te metieron al quirófano y te rajaron la panza
-¡No seas así! Recuerda que te advertí que quería mi propio equipo de beisbol
-Si, claro, como no –dijo sarcástico –Lo siento, pero no quiero pasar por lo mismo otra vez
-¿De verdad?
-Sip
Mmmm… eso estaba despertando una vez más su curiosidad… esa poderosa, impertinente, maravillosa y juguetona curiosidad… aquella que lo había llevado hasta ése momento…
Ahora que lo pensaba… toda su felicidad se la debía a ella… cosa extraña, pues casi siempre era tomada como desconsideración e insulto al sentido común…
Pero era diferente con él, definitivo
Si había alguna cosa que agradecerle a Dios, esa sería su curiosidad: sin ella nunca hubiera podido ser tan feliz como lo era ahora…
Y con ella, aseguraba, encontraría la forma para convencer a su Moyashi de tener al equipo completo de beisbol, incluyendo al aguador
-¿Sabes, Allen?
-¿S-Si? – se estremeció al percatarse de su mirada: esa extraña y curiosa mirada que SIEMPRE le indicaba que algo placentero, pero NADA bueno le sucedería -¿Q-Que pasa?
-Parece… que has despertado mi curiosidad nuevamente
Lo sabía
-Maldición
…
…
…
…
…
Si la curiosidad mataba al gato… sin lugar a dudas bendecía al conejo
FIN
