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(&&&- Cambio de escena)
CAPÍTULO 7
Beso
Estaban ya en las últimas vueltas del circuito callejero, la carrera iba mucho más reñida de lo esperado, pues luego de un inicio desastroso en las vueltas de reconocimiento, Sesshoumaru retomó su ritmo usual y calificó en primer lugar, el mismo que sostuvo casi todo el tiempo, ahora un piloto experimentado iba en segundo muy cerca, persiguiéndolo apenas a centímetros de distancias. En cada curva cuando los dos debían frenar sus autos daban la impresión de tocarse y todos los espectadores contenían el aliento, puesto que ese mismo día mucho rato antes hubo un accidente serio por circunstancias similares.
Lin estaba reunida con el resto del equipo y al igual que todos su corazón latía rápido, preocupada por lo que estaba pasando, hasta que durante le última vuelta cuando ella creyó ver la luz al final del túnel, por fin la parte delantera del coche de Onigumo, el corredor de la otra escudería, rozó la parte trasera del de Sesshoumaru y todo lo demás sucedió en fracciones de segundo. El vehículo de él culebreó un poco, de un lado a otro por fortuna sin rozar las paredes mientras el otro trataba de tomar ventaja y pasar por un lado en una maniobra casi suicida, pero Sesshoumaru jamás permitiría que le arrebataran así una victoria y se aferró a no dejarlo pasar. Por cosa de milímetros le cerró a tiempo el camino y el otro desistió, así resultaron ilesos, en primer y segundo lugar.
En cuanto la bandera de cuadros hondeó Lin sintió como si el alma le regresara al cuerpo, por fin, ya no estaría ahí viéndolo arriesgar la vida, ahora él estaba seguro. La chica sonrió y fue para abrazar a Sango, luego, sin tener la calma de esperar a Sesshoumaru corrió al punto donde las vallas ya no la dejaban pasar. Ahí pudo verlo, pasando por la inspección de rutina, pesarse con todo y su equipo de seguridad y luego dejarlo por ahí. A su alrededor la gente gritaba cosas y ella en realidad no entendía nada, sus ojos y toda su atención se concentraron en él.
Cuando por fin Sesshoumaru pasó la barrera y estuvo a su alcance ella no lo dudo ni meditó, sólo se arrojó a sus brazos y lo rodeó por la cintura recargándose en su pecho y agradeciendo a algún ser superior por regresarlo sano y salvo después de semejante incidente. Todos aquellos que les prestaron atención no pudieron creerlo, ella una jovencita de la prensa que nadie conocía se tomaba semejante confianza con el hombre de hielo, ese que no tenía amigos, que ni siquiera conversaba con los demás… eso casi logró paralizarlos, pero aún más sorprendente resultó la reacción de él, que sólo la tomó por la cintura con un brazo y se quedó ahí de pie, sin mirarla ni a ella ni a nadie más, con su clásica máscara inexpresiva y sin mostrar prisa por soltarse.
- Me alegra que estés bien. –le dijo ella con los ojos bañados en lágrimas cuando alzó la mirada para verle el rostro.
Él la observó por varios segundos, pero no respondió, y cuando la joven pareció darse cuenta de lo que estaba haciendo simplemente lo soltó y él hizo lo mismo, nada más, después Sesshoumaru continuó con su camino hacia la rueda de prensa bajo las miradas todavía anonadadas de todos los que lo notaron.
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- ¿No crees que Kagome se preocupe si no regresas en toda la noche? –preguntó Inuyasha cambiando el canal del televisor por milésima vez.
- ¿Quién dijo que me voy a quedar toda la noche? –le respondió Kikyo con la vista fija también en la pantalla.
Así como estaban era difícil mirarse a los ojos, pero no era necesario, puesto que recostados con los cuerpos entrelazados el dulce aroma que se formaba y la atmósfera eran más que suficientes para llenar sus sentidos.
- Como si fuera a dejarte marchar antes del amanecer.
Él afirmó más su abrazo y ella le dio un leve golpe en algún lugar del pecho, ni siquiera se fijó dónde cayó y después siguió ahí nerviosa y emocionada, ella nunca había compartido semejante intimidad con un hombre y el estar así recostados en la cama mirando la televisión en el cuarto de hotel de Inuyasha, era algo completamente desconocido. Se sentía tan nerviosa como si sintiera que algo más estaba por suceder.
De la misma forma se les fueron los minutos, más de una hora, sin ver nada en especial y conversando a ratos, hasta que él bostezó con cansancio, producto del domingo lleno de actividades, y ella decidió que debería dejarlo dormir y volver a su habitación para hacer lo mismo. Kikyo se deslizó un poco hasta dejar los labios pegados al oído masculino y despedirse, lo cual consideró sería sencillo porque cuando él estaba cansado no era tan necio.
- Buenas noches, me voy a mi habitación. –murmuró y besó el lóbulo de su oreja sintiendo la piel de él erizarse y como un juego siguió dejando un camino descendiente por su cuello, el cual subió otra vez para toparse con los labios de Inuyasha y ahí él respondió el beso.
Sin darse cuenta se envolvieron de pasión, él se giró un poco para hacerla quedar debajo de su cuerpo, así pasó de su boca a su mandíbula, su oreja, toda la extensión de su cuello y un poco más abajo al escote femenino. Con cada segundo que pasaba podía sentir a Kikyo estremecerse entre sus brazos, responder a sus caricias con suspiros y así él mismo iba perdiendo el control, deseando tenerla más cerca, imaginándola desnuda, obsesionándose con estar los dos unidos en un mismo ser.
Cuando Inuyasha volvió un poco en sí, ya estaba completamente acorralándola contra el edredón, sus manos se inmiscuían entre la blusa rosa de ella y él buscaba lugar entre sus piernas, quería sentirla rodearlo y ansiaba más y más seguir probando su piel sin la tela. Pero en ese segundo de cordura se preguntó si estaban verdaderamente coordinados, si ella también lo querría y la miró a los ojos con la pregunta escrita en su expresión de duda. Kikyo no dijo nada, sólo se limitó a sonreír y rodearle la cintura con las piernas mientras sus manos lo atraían por la espalda, deleitándose con lo fuerte que era, lo amplio de sus hombros, la firmeza deliciosa de sus músculos.
Así se besaron de nuevo, convencidos de que en ese momento perfecto estaban sellando con pasión sus vidas, estar juntos, amarse por siempre. Justo como en esa noche perfecta planearían estar por el resto de la eternidad.
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Era martes por la mañana y Lin estaba ansiosa, caminando por toda la sala de su departamento, esperando sólo porque él llegara. Para ese momento en su interior todas y cada una de las emociones que pudo imaginar estaban revueltas, podía sentirlas intensas y palpitantes en cada latido de su corazón. Entre la carrera del domingo anterior y la próxima habría otras dos semanas de diferencia, pero esta vez sería diferente y ella lo vería antes, tenían una especie de cita de trabajo ese mismo día ya que él la invitó para verlo practicar en alguna pista.
A pesar de sólo estarlo esperando cuando el timbre sonó, la sobresaltó, y sin pensarlo se apresuró para responder, claro, del otro lado del intercomunicador escuchó la voz que ansiaba. Un minuto después estaba abajo, vestida tan inapropiada como siempre para esos eventos, con un vestido a la rodilla de color durazno y flores negras pequeñas, él iba casual con pantalones de mezclilla grises y camisa negra, se veían bien, tan espectacular como cada vez… y con los mismos ojos dorados inexpresivos e indescifrables que ya iba conociendo. Él no lo dijo pero Lin notó su mirada recorriéndola y la comisura de sus labios elevarse un poco como en una sonrisa, Sesshoumaru pensaba que se veía bien.
Subieron al auto y comenzaron a andar en silencio, esta vez con el techo puesto sobre sus cabezas para evitar problemas, Lin le agradeció el detalle y él asintió. Así con el motor escuchándose mezclado entre los sonidos de la ciudad que iban dejando atrás, ella recordó por milésima vez la noche del miércoles, de ese día en que no llegó para verlo dar sus vueltas de reconocimiento y después por la noche terminó tomando vino en su habitación.
FLASHBACK
Podía sentirlo cerca, aunque con los ojos cerrados no viera su mirada, estaban así a pocos centímetros de distancia y Sesshoumaru no le dio importancia al vino derramado sobre su camisa, sólo la estaba observando muy de cerca, inclinándose un poco a su altura, respirando tranquilo y en completa calma, qué diferente se sentía ella, nerviosa hasta lo más profundo con el corazón retumbando en su pecho como un estrepitoso tambor.
Así se quedó muy quieta, con el aroma embriagador de la piel masculina llenándole los sentidos y la increíble sensación de sus labios anhelantes, espero y esperó… mucho, hasta que se dio cuenta de que fue demasiado, de que quizás todo era un sueño, una alucinación o tal vez una simple ilusión y él no estaba a punto de besarla. Abrió los ojos con lentitud, sin saber que encontraría y se sorprendió al verlo aún muy cerca, inspeccionándola con los ojos dorados y un aura incapaz de delatar sus emociones ¿De verdad querría besarla o era sólo una chiquilla tonta?
Sesshoumaru estaba quieto, decidiéndose, luchando consigo mismo. En su interior se debatían todos sus pensamiento y emociones, estaban ahí solos, deseaba besarla, si fuera por esa parte de él, ni siquiera se limitaría a eso, sino que pasaría toda la noche viviendo de pasión a su lado, pero no podía porque sabía que no debía hacerlo. No entendía aún muchas cosas, como la inexplicable preocupación que sintió por esa mujer cuando no la vio en las prácticas, ni todos los sentimientos que le despertaba, no podía explicarse por qué deseaba protegerla, tenerla a su lado, escucharla, entenderla… tantas cosas que nunca antes experimentó.
Y al final en el balance de todo aquello, la razón fue más poderosa, él no podía interesarse por nadie y menos cuando estaba en temporada, correr, ganar trofeos, ser el mejor, eso ocupaba su mente y nada más. Así guiado por esa convicción se separó para ir por una toalla y secarse la camisa, no le dijo nada más y se propuso pasar el resto de la velada alejado, distante. Aunque también concedió un poco a sus deseos y se prometió que la tendría cerca para vigilarla, para estar al pendiente de que Lin estuviese bien.
FIN DEL FLASHBACK
- ¿Qué pasó con tu familia? –ella escuchó la voz masculina regresarla al momento y no entendió mucho el sentido de su pregunta, a pesar de saber la respuesta.
- ¿Cómo sabes que algo les pasó? –inquirió desconcertada, viéndolo mientras él dejaba los ojos fijos en el camino.
- En tu departamento, dijiste que no tienes familia.
- Ah… -se quedó recapacitando… sí, quizás lo mencionó cuando estaba cayendo en la inconsciencia- Cuando era pequeña unos hombres entraron a la casa para robar… supongo, supuso la policía que fue para eso, pero algo salió mal y los asesinaron a todos antes de tomar todo lo de valor. Esa noche yo estaba en una pijamada.
Sesshoumaru no respondió nada porque no encontró palabras, en realidad ahora tenía más dudas en la mente, quería saber cómo le hizo para sobrevivir a eso, si alguien más la acogió, si era feliz estando sola… pero tuvo miedo de herirla sacando el tema y prefirió callar. Quizás con el tiempo podría indagar más… aunque le resultara contraproducente y en su pasado descubriera más razones para querer cuidar de ella.
- ¿Y tu mamá? –lo cuestionó la joven pasados unos minutos de sólo el ruido del motor y otros autos escuchándose en la mitad de la carretera- Me contaron que tu papá va a veces a ver las carreras… pero de ella no sé nada.
- Dijiste que no te interesaba mi vida personal. –contestó indiferente y algo cortante, ella desvió la mirada al pavimento y respondió con voz baja, apenada por el mal entendido, eso no era una entrevista sino una conversación ¿no?
- Pregunté porque me interesas tú… no voy a publicar nada de eso. Pero si no quieres responder… lo entiendo.
- Ella vive en Londres, hace un año que hablamos la última vez. No es del tipo de mujer maternal.
- ¿Te pareces más a ella o a tu papá?
- Supongo que a ella.
Lin quiso formar la imagen en su mente, una mujer de piel blanca y mirada inexpresiva ¿de qué color serían sus ojos? También se preguntó cómo se comunicarían si los dos eran de pocas palabras… también, con eso sólo se formó muchas más dudas, pero le dio miedo preguntar sacar un tema indebido a colación.
- ¿Cómo es que conocías a la jefa de mecánicos? –la cuestionó él cambiando el tema, a decir verdad su amistad con la joven con la que no parecía tener nada en común era todo un misterio- No parecen del tipo de mujeres que son amigas.
- Nos conocimos en la preparatoria… no éramos muy unidas al principio… fue hasta que ella me necesitó que nos volvimos cercanas.
FLASHBACK
Lin estaba sentada en la cafetería con toda la mesa llena de amigos y amigas mientras a lo lejos estaba una joven compañera suya, Sango, una chica bonita y extrovertida, se frecuentaban poco pero se llevaban bien. A pesar de que alrededor de ella había pláticas, no pudo prestarles atención, sólo se devanaba los sesos buscando la forma adecuada de acercarse a la otra joven, pues todos sabían por qué ahora estaba sola frente a un almuerzo sin tocar… era la tristeza… el vacío… el haber perdido a su familia unas semanas atrás en un trágico accidente.
Todos lo sabían, Sango tenía un hermano un par de años más chico y eso era todo. Antes de la tragedia ella era alegre y estaba muy involucrada en las cosas de la escuela, pero ya no, pues pocos días atrás un autobús se volcó en la carretera y ahí viajaban no sólo sus padres y su único abuelo, sino los otros pocos parientes y varios trabajadores, pues su familia se dedicaba a la construcción… una empresa familiar que murió tras una falla mecánica en su transporte. Y detrás de eso quedó nada más que una desolación que Lin entendía bien, sentirse sin nada… sin nadie que la amara, ni a quien amar… no era lo mismo que le pasó a ella, en primer lugar por su diferencia en edad cuando se quedaron solas y en segundo, porque Sango todavía tenía a alguien.
Así sabiendo que nunca encontraría un momento "perfecto" para ir y hacer algo por Sango, Lin se puso de pie y abandonó su mesa para ir a sentarse a su lado, la otra apreció extrañada de verla pues al parecer todos sus compañeros entendieron desde el principio que deseaba estar sola. Lo más difícil fue iniciar la conversación.
- Hola… -la saludó tímida.
- Hola. –respondió Sango cautelosa.
- Me preguntaba si hay algo que pueda hacer por ti.
- No, gracias. –dijo extrañada.
- Tal vez… hay muchas cosas en las que no puedo ayudarte… porque… no tengo una casa como los demás, ni nada así, vivo en un orfanato. –al momento Sango la miró sorprendida, no tenía idea de que su compañera de clases fuera huérfana… al igual que ella lo era ahora- Pero justo por eso quizás sí pueda hacer algo por ti. Creo que puedo entenderte…
Por un instante las comisuras de sus labios se elevaron y se sonrieron un poco, todavía pensando en cómo acabar de romper el hielo, indagando en las posibilidades… tratando de no cometer ningún error. Y así dieron inicio a sólo la primera de miles de pláticas que tendían durante los próximos años, en los que el hecho de haberse conectado en ese instante les regalara una amistad más que duradera.
FIN DEL FLASHBACK
- Por eso siempre está obsesionada con la seguridad. –llegó Sesshoumaru a su conclusión, más de dos años trabajando con esa mujer y nunca antes se preguntó cómo es que llegó hasta ahí.
- Sí, fue por eso que decidió dedicarse a los autos… ha sido difícil porque todos son hombres en ese medio, pero ella es muy fuerte. Después de ese día empezamos a hacer todo juntas…
Y así, sin darse cuenta de lo natural que le salía, Lin comenzó a darle largas explicaciones de esos años de su vida, todo de la adolescencia, la preparatoria, y él de repente le preguntaba cosas, siempre en tono indiferente pero ella con el talento, casi don, de leerle las emociones, sabía que de verdad le interesaba. Con esa dinámica el largo camino a la otra ciudad se les hizo más que corto.
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Inuyasha entró tomado de la mano de Kikyo en la habitación impersonal del hospital. Ahí sobre la cama con un suero en la vena estaba Kagome, aún dormía. La pareja se sentó en el sillón del otro lado del cuarto y él la miró atento, Kikyo tenía los ojos puestos en su hermana.
Un rato atrás estando juntos el teléfono de la joven sonó y le informaron del hospital que Kagome estaba ahí, al parecer tuvo mala suerte y el bar en el que se encontraba esa noche sirvió bebidas adulteradas, varios de los clientes se pusieron mal y hubo un escándalo con policías y ambulancias. Por fortuna la chica estaría bien, pero no despertaría hasta dentro de unas horas.
Inuyasha se sorprendió de lo difícil que era eso, ver a su cuñada ahí tendida, indefensa y lastimada y él sin poder hacer nada. Al mismo tiempo se sintió mal por Kikyo y admiró su fuerza porque de camino al hospital le contó cómo esa no era la primera vez que sucedía un incidente así, pero sí la primera en que ella se permitía tener a alguien en quien apoyarse.
Cuando Kikyo lo miró a él, no tuvo que pedirle con palabras nada, Inuyasha lo supo y la abrazó sintiendo como con el paso de los segundos su camisa se mojaba y su pareja suspiraba inconsciente, sin desear hacerlo pero incapaz de poder contenerse. Al separarse por fin, dejaron sus manos unidas y Kikyo comenzó a hablar en voz baja.
- Ella siempre fue mucho más lista que yo. Estas cosas no tienen por qué pasarle… ella es independiente… es… es… mucho más lista que yo. –le reiteró y él cuestionó con la mirada, no tenía idea de la conexión entre sus palabras. – Desde siempre nos exigieron muchas cosas… nuestros padres han sido… estrictos. ¿Sabías que puedo tocar cuatro instrumentos diferentes y hablo cinco idiomas? Tengo un doctorado en administración y hasta tomé un curso de mecánica.
El hombre se le quedó viendo muy fijo ¿ella podía hacer todo eso? Jamás lo sospechó, si era tan joven, a su edad una persona normal estaría cuando mucho haciendo la maestría. La curiosidad en su mirada ámbar fue tanta, que Kikyo hasta le sonrió un poco con un gesto irónico, sí, dicho de esa forma sonaba como un gran currículum, aunque para ella no eran más que cosas que tuvo que hacer.
- Nuestros padres… ellos siempre exigían cosas. –continuó explicándole- Siempre teníamos que ser las mejores de la clase, tomar lecciones extras toda la tarde hasta que fuera hora de cenar, hacer los deberes y dormir… para empezar todo una vez más. A mí no me interesan los idiomas y la música es linda pero… sólo eso. Y sin embargo lo hice, lo sigo haciendo… todo lo que ellos dicen, porque es mi deber, porque si lo hago bien entonces no van a molestarla, y ella va a hacer su vida como quiera. Kagome es mucho más fuerte.
- ¿Ella no lo hizo? –preguntó Inuyasha sacando su conclusión.
- No. Cuando éramos niñas ella evitó por todos los medios tomar las clases que no deseaba, entró en la carrera que ella misma eligió, siempre ha sido lista… mucho más que yo y no ha dejado que la controlen. Pero en algún punto… todo eso cambió y su rebeldía dejó de ser sana. Fue cuando conoció a Kouga.
- ¿Por ese chico? –a esas alturas Inuyasha ya no estaba seguro de nada, no sabía si el novio de Kagome era bueno o malo, así que obtener algo más de información le pareció buena idea.
- Por él empezó a salir en la noche. Al principio pensé que era normal pero cuando él se fue… ella perdió el control, dejó de ser una niña buena, de estar en casa y ahora todo el tiempo le pasan cosas como la de hoy.
Kikyo hizo una pausa y en ese momento el celular de su hermana empezó a sonar, ella lo tomó para silenciarlo pero al ver el número en el identificador se dio cuenta de que era ese muchacho del que hablaban y en un impulso de ira contestó.
- ¿Kagome? –lo escuchó preguntar desde el otro lado, se escuchaba francamente preocupado.
- Soy Kikyo.
- ¿Ella está bien?
- No, no lo está. Deberías saberlo si la dejaste cuando se puso mal. –el reclamo fue resentido y con eso Inuyasha adivinó con quién estaría hablando, se puso alerta preparado para ayudar un poco y calmar a Kikyo.
- ¿Qué le pasó? ¿Están en el hospital? –la voz de Kouga pasó de alterada a casi frenética.
- Sí, estamos en el hospital y ella se va a poner bien, pero no será gracias a ti. No entiendo por qué sigue regresando contigo si sólo le haces daño. –en ese momento el chico de los ojos dorados le puso una mano sobre la mejilla en un gesto consolador, quería tranquilizarla.
- ¡Yo no le hice nada! Se me hizo tarde y le avisé, se supone que nos íbamos a reunir en el bar pero llegué y todo estaba lleno de policías y ambulancias. Quiero hablar con ella ¿en qué hospital están?
Por el volumen en el que Kouga demandaba las cosas, Inuyasha pudo escucharlo y antes de que Kikyo le respondiera, él se acercó para murmurarle palabras con suavidad en el otro oído.
- Déjalo que venga, a Kagome le va a dar gusto verlo y aquí ella está segura. –la joven lo miró sorprendida, alejándose un poco.- Vamos, Kikyo. Confía en mí. –él sonrió y ella negó un poco con la cabeza, más en forma de incredulidad que de contradicción.
- ¡Kikyo contéstame! –gritó Kouga impaciente del otro lado de la línea.
- Estamos en el hospital central. Habitación 153.
Acto seguido ella terminó la llamada y puso el celular por ahí sin fijarse mucho, sólo tenía espacio en la cabeza para preguntarse por la actitud de Inuyasha y plantear en su mente todas las preguntas con las que estaba por bombardearlo luego de semejante actitud ¿por qué se ponía del lado de aquel hombre? ¿Cómo podía considerarlo bueno para Kagome? Y lo más difícil de todo era entender por qué ella misma accedió, quizás, muy en el fondo, ella también sentía que el chico de ojos azules no era tan malo como se esforzaba en creer.
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Era algo tarde ya y Sesshoumaru estaba dejándola en la puerta de su departamento, luego de pasar el día en lo que fueron más lecciones teóricas que prácticas ella entendió muchas cosas y se maravilló de la elocuencia de ese hombre que casi no hablaba. Durante toda la tarde se quedaron sentados en mismo restaurant entre papeles, dibujos y explicaciones, ahora ella entendía mucho más la cinética de las pistas. Cuando anocheció fueron a un parque de diversiones para observar los go-karts, donde él le mostró que los mismos principio aplicaban para cualquier tipo de vehículos, después la cena y ahora sin deseos de dejarlo ir tendrían que separarse para no verse durante un par de días en los que él tendría cosas que hacer fuera de la ciudad y ella no lo acompañaría.
Lin abrió la puerta y con las llaves en las manos se giró para verlo hacia arriba y pensar en la forma adecuada de despedirse y agradecerle ese día, pues ahora por una vez empezaba a disfrutar verdaderamente su trabajo.
- Fue… maravilloso el día de hoy. Muchas gracias. –murmuró la joven en tono bajo, nerviosa y emocionada.
- Aprendes rápido. Estúdialo para que no se te olvide.
- Claro.
Lin sonrió y para él fue demasiado, verla ahí a unos centímetros de distancia, con el cabello cayéndole por la espalda y los hombros, sus ojos castaños resplandeciendo y su voz tranquila y casi temerosa. Como siempre que estaban tan cerca sintió que tenía que estar con ella por sobre todas las cosas, nada más importaba, ni siquiera uno de los preceptos básicos de su vida "No involucrarse con ninguna mujer durante la temporada, abstinencia total para correr mejor". Así, con la voluntad doblegada, amordazada en el suelo y sólo sus deseos en control, la besó.
Bajó su rostro hasta quedar a su altura y unió sus labios con cuidado, despacio, apenas rozándolos. Al instante sintió la respuesta de ella, aunque no se movió pudo percibir un flujo de energía entre ambos, electricidad, calor, emoción… todo fundido en una sola corriente que los envolvió. El sabor dulce del beso lo llenó por completo y ni se le ocurrió resistirse al impulso de abrazarla, la rodeó por la cintura para atraerla hacia sí mismo y le deleitó sentir que Lin buscaba el camino hasta su cuello para entrelazar las manos en su nuca.
Respiraron con calma y jugaron con sus besos, una y otra vez, tranquilo, sin prisas. Se les fue así algo de tiempo, sin recapacitar ni deseos de separarse, hasta que Sesshoumaru se dio cuenta del peligro ahí, de que él podría quererlo todo esa noche pero tal vez ella no y por eso se separó. Terminó el beso y continuó abrazándola unos segundos más antes de también dar un paso hacia atrás y sólo tomarle una mano para besarla y sin palabras ni deseos de hacerlo, se marchó.
Ella se quedó ahí simplemente, de pie, con el cuerpo entero hecho de gelatina cosquilleante y el corazón acelerado, en un mundo sin color ni sonido, pura sensación, sólo el tacto que se quedaría tatuado en su piel por el resto de la noche y todos los días por venir… hasta que pudiera verlo de nuevo.
CoNTiNuaRá...
Hello!!! Q ondas?? Emm... espero que les haya gustado!!!! Creo que ya hacía falta algo como un beso y a ver qué les depara el futuro. Y pues... como siempre, mil gracias por leer, ojalá todo vaya bien y pues cualquier cosa, aclaración, duda, queja, sugerencia, etc. con un comentario xfitas!!!! Se cuidan mucho y la verdad... si no es mucha molestia... q les apreció el beso?
