ReBaSaNDo_aL_DeSTiNo


(&&&- Cambio de escena)


CAPÍTULO 12

Acontecimientos

Era ya de noche, casi madrugada, cuando el timbre interrumpió su conversación. Ese día el mismo en que Sesshoumaru salió del hospital parecía alargarse hasta el infinito. Si fuese por él, Lin hubiera dormido ahí pero ella le expresó su deseo de marcharse y como de ninguna forma iba a dejarla irse en taxi, pensó en algo más, una simple cosa que se vio interrumpida cuando tuvieron que ir a atender la puerta. Al hacerlo estaba ahí de pie un hombre bajito y de rasgos feos, similares a los de un sapo, pero su expresión preocupada le confería cierta ternura, o por lo menos así le pareció a la joven.

- ¡Señor Sesshoumaru! –exclamó el recién llegado- No pude venir antes…

- Lin, él es Jaken, mi representante. -la joven hizo una atenta reverencia, aunque el otro casi ni la miró, muy abstraído en pedir disculpas por su demora.- Va a pasarse así toda la noche, mejor vete a casa. –le explicó él sin atender los susurros del otro.

Caminaron hacia la parte en la que estaban estacionados los autos y las motocicletas, la reportera se preguntaba si Sesshoumaru podría manejar con la férula en el tobillo o por qué no simplemente le pidió un taxi. Cuando estuvieron en el centro de todos los vehículos, con Jaken justo detrás de ellos, Sesshoumaru habló de nuevo.

- ¿Cuál te gusta?

- Eh… no sé… -se quedó mirando dubitativa, sin la menor idea de por qué la pregunta- Este de aquí… ¿con ese fue que…? –la pregunta no alcanzó a abandonar sus labios cuando él asintió, estaban justo al lado del convertible rojo con el que él la arrolló.- Me gusta éste.

El piloto se le quedó viendo con seriedad, como siempre inexpresivo sin dejarle entender su perplejidad, de todas las opciones que tenía ahí… tuvo que elegir ese exactamente, el que debería odiar, el que él mismo estuvo a punto de vender por haber sido el instrumento que le hizo daño, pero cuando encontró la sinceridad en las palabras de Lin, sólo asintió y tomó las llaves que descansaban en el parabrisas, el sitio usual en que las dejaba para no confundirlas.

- Es tuyo. Ve a casa. –se las extendió pero ella no las tomó, a su espalda pudo escuchar la exclamación de sorpresa de Jaken.

- Claro que no.

- Es sólo un detalle.

- Una flor es un detalle, un disco es un detalle, esto… no es un detalle… es… es demasiado… no puedo. –cuando fue claro que ella no pretendía decir que sí, él le tomó una mano y dejó ahí las llaves.- Sesshoumaru… ni siquiera sé conducir. –le confesó apenada y halagada, aunque para nada convencida de aceptar semejante cosa, si ni siquiera se podía imaginar el precio de aquello.

- Es tuyo de todas formas, sólo voy a tener que enseñarte a conducirlo. –con un movimiento delicado le quitó las llaves y las puso en su lugar. – Aunque no va a ser ahora y necesitas transporte. Jaken, llévala a su casa. -la orden fue muy clara y ni Lin ni el aludido dieron mucho crédito, aunque Sesshoumaru se veía hasta más serio de lo usual.

- Pero… -intentó protestar el representante.

- Llévala casa.

- Sesshoumaru no. Puedo pedir un taxi. –se excusó ella, apenada.

- Te va a llevar a casa. –ahora el tono serio de su voz sonaba casi a una amenaza mortal.

- Pero… -volvió a intentar articular el otro.

- Ahora.

Durante un par de segundos todo fue silencio, Lin no le conocía bien esa cara, la faceta de mandar y que sus palabras sólo fueran obedecidas… así simplemente y aunque quizás pudo haberlo predicho, ahora la imagen que tenía de él era la de un hombre mucho más dulce, un caballero que a pesar de su apariencia de hielo guardaba muchos misterios cálidos. Al final Jaken murmuró un "sígame señorita" y Sesshoumaru la besó para despedirse, ella aturdida por la secuencia de hechos, obedeció con las mejillas teñidas de rojo.

&&&

- Disculpa la demora, mi querida Kikyo. –Naraku se apresuró a saludarla como de costumbre con esa galantería fingida, besó el dorso de su mano.

- No fue mucho tiempo. –lo excusó ella lamentando que sólo se tardara diez minutos, a ella le hubiera agradado tener más tiempo a solas.

Un mesero fue y él ordenó. Era ya tarde, el bar resultaba agradable, música suave de fondo y pocas luces de colores alumbrando, la temperatura controlada parecía tenerlos cómodos a todos, los hombres sin saco y las mujeres libres de cubrir sus cuerpos de más. Naraku sacó una cajetilla de cigarrillos y le ofreció uno a Kikyo, ella no era asidua a esas cosas, pero ya que estaba cambiando su vida ¿por qué no? Por lo menos el ardor en su garganta la distraería un poco de su indeseada compañía.

- Me extrañó tu invitación, supuse estarías demasiado ocupado con el trabajo, tienes que encontrar un piloto que tome el lugar de Onigumo.

- Eso está finiquitado, el reemplazo estaba haciendo fila.

- Lo haces sonar tan fácil. – Kikyo le sonrió pareciendo natural, deseando engañarlo para que le contara cosas, para que le confirmara todas las sospechas.

- Si no te involucraras tanto con tus pilotos, mi querida Kikyo, sabrías lo sencillo que es encontrar reemplazos. Escuché que tus padres se marcharon ya. –él cambió de tema mientras le llevaban su bebida.

- Ya sabes cómo son. –le explicó ella tomándose antes un segundo para aplacar el ardor del cigarrillo.

- Tienen suerte de tener una hija tan talentosa como tú, una mujer capaz de manejarlo todo a la perfección, aún siendo tan joven.

- Gracias, señor, pero me das más crédito del que merezco. –ella sonrió cordial y dio un sorbo de su vaso rogando porque el utilizar el término "señor" la ayudara a poner algo de distancia entre ella y él. No deseaba que se le salieran las cosas de control.

- ¿Qué planeas para tu futuro?

Kikyo se quedó pensando una respuesta adecuada cuando el celular de Naraku sonó y se excusó para contestar lejos, donde ella no pudiera oírlo. La joven suspiró y antes de que tuviera tiempo de crear algo para decirle cuando volviera, un mesero interrumpió.

- Señorita, disculpe, el señor de esta mesa pidió que se le entregaran las llaves de su auto… un Ferrari gris oscuro… luego de estacionarlo. –el desconocido le dio a Kikyo el juego de llaves- Sólo necesito que llene unos datos.

Le pasó una ficha y primero fue fácil hacerlo, el nombre de su acompañante y datos del auto, como le dijeron era un Ferrari gris oscuro y con seguridad último modelo, además conocía las primeras dos letras de las placas. Antes de que ella le informara al chico que le hacía falta información, Naraku regresó.

- ¿Tus placas son MN… y..? –preguntó con naturalidad.

- MNR235. –él le contestó sin poder ocultar su sorpresa ¿era tan observadora para hasta saber eso? Si según él ese auto no lo conocía. – Me impresionas, señorita, tu inteligencia... –le dijo él para sacarle el secreto cuando el mesero se fue y ella el entregó sus llaves.

- Eres tan predecible como mis padres, todas las placas de tus autos tienen esas iniciales.

Kikyo apagó el cigarrillo y le sonrió levantando su vaso para darle otro sorbo, ver a ese sujeto sorprendido y dejarle claro que ella no era sólo una niña tonta más, casi logró alegrarla.

- Pero no me respondiste… ¿qué planes tienes para tu futuro?

- Seguir con la escudería, fuimos campeones el año pasado y pretendo que eso no cambie.

- Claro, en el aspecto profesional tiene mucho sentido, señorita, pero… ¿y en el personal? –la pregunta maliciosa de Naraku la alteró un poco y Kikyo no pudo hacer más que encogerse de hombros- Entonces tengo esperanzas todavía ¿te imaginas lo maravilloso que sería? No sólo tenerte a mi lado siempre, sino que haríamos una alianza poderosa en las pistas, garantizaríamos los primeros dos lugares.

- Señor, se está adelantando un poco ¿no cree? –la joven sonrió y dio un sorbo más a su bebida pensando casi desesperada por un nuevo tópico para sacar a relucir antes de que el camino de la conversación siguiera para sitios indeseables como hablar de matrimonio con él.

&&&

Era ya tarde, pasadas las tres de la mañana cuando el teléfono celular de Inuyasha sonó, desconcertado y adormilado contestó sin fijarse en el número de donde provenía la llamada, al hacerlo pudo escuchar mucho ruido en el fondo, como la música amortiguada del baño de un centro nocturno o algo similar.

- ¿Quién es? –preguntó a quien quiera que estuviera del otro lado.

- Soy una… amiga… algo así, de Kagome.

- ¿Qué pasó? –dijo él esta vez más alarmado por el obvio estado de ebriedad e la desconocida del otro lado.

- Tienes que venir por ella. Tom ó algo… no sé qué… -después un comentario de alguien más interrumpió y varias voces rieron, Inuyasha ya estaba de pie, todavía confundido y ahora preocupado ¿qué demonios hizo esa niña? Y… ¿por qué lo llamaban a él?

- ¿Dónde están?

- Orange Cat. Te esperamos en la salida.

Después todo fue silencio detrás de la línea. Inuyasha se apresuró a ponerse lo primero que tuvo a la mano y mientras manejaba –bastante rápido- al sitio, se iba planteando la posibilidad de llamar a Kikyo, quizás era mejor entregar a su pequeña ex-cuñada en su casa… o todo dependería de cómo estaba. Ojalá no fuera necesaria la visita al hospital. Cuando se estacionó en el lugar pactado pudo ver a varias chicas ahí, entre ellas a Kagome, otras la sostenían apenas en pie y el rostro de la chica estaba como en blanco, dormida y despierta al mismo tiempo, iba con un vestido negro corto y unas medias del mismo color, si no estuviera tan preocupado hubiese podido admirar lo bella que lucía.

- ¿Eres Inuyasha? -preguntó una de ellas mientras él se apresuraba hacia Kagome.

- Sí. ¿Qué le paso? ¿Kagome? ¿Estás bien?

La chica abrió los ojos y los enfocó en él, después le sonrió por unos instantes y después las lágrimas le anegaron los ojos y empezó a murmurar disculpas mientras se aferraba a él, por lo menos no estaba tan mal.

- Que guapo eres. –observó una de las muchachas anónimas y luego le extendió el bolso de Kagome. – Toma, es suyo.

- Eh… gracias… y gracias también por llamar.

Sin voltear atrás para verlas regresar a su centro de diversión Inuyasha sentó a su amiga en el lugar del copiloto y le puso el cinturón de seguridad sin que ella protestara, no hacía nada más que llorar. Así hicieron todo el camino al departamento del chico, quien finalmente pensó que si se quedaba con él esa noche sería mejor para ella y para Kikyo, una manera fácil de ahorrarles el trago amargo a las dos, pero… ¿desde cuándo era él un "buen samaritano"? Definitivamente eso no se repetiría más.

Una vez dentro de su departamento el chico buscó el celular de ella y lo utilizó para mandarle un mensaje de texto a la hermana, intentó hacerlo sonar informal, sólo para avisarle que pasaría la noche en casa de unas amigas… y funcionó, pues la respuesta de Kikyo llegó pronto "Está bien. Diviértete y cuídate. Asiste a clases mañana. Te quiero". Un peso menos de encima. Lo siguiente era averiguar qué demonios tenía así a Kagome.

- ¿Qué fue lo que tomaste? –le preguntó estando ella sentada en el sillón y él de rodillas enfrente suyo.

- No sé… ellas me dieron… y dijeron que iba a estar bien… -le murmuró medio consciente.- Y que lo iba a olvidar todo.

- No eres de mucha ayuda. –la regañó sin pensar y de inmediato ella empezó a llorar otra vez.

- Soy estúpida ya lo sé. –la chica hizo un patético intento por ponerse de pie y él la detuvo.

- ¡No digas eso! Vamos a que te laves la cara, no creo que puedas bañarte en esas condiciones.

Así con cuidado y paciencia fueron al baño, donde él le mojó el rosto y un poco el cabello para después hacérselo hacia atrás y que no le estorbara, y recordó el cuidado que ella le dio la noche en que lo encontró en circunstancias similares, pensó que ropa limpia y algo de café la harían sentirse mejor. La ayudó a llegar a su recámara y sacó una pijama de él, le quedaría grande pero serviría bien, se la dejó ahí y le dijo que se cambiara para ir a hacer café. Inuyasha cerró después la puerta y fue para encender la cafetera y esperar.

Todo el café se hizo y él regresó a la puerta de la habitación, tocó y la llamó por su nombre varias veces, ya era tiempo más que suficiente para que estuviera lista, pero Kagome no respondió ¿se habría quedado dormida? Con mucha cautela abrió esperando no sorprenderla a la mitad del cambio, pero la chica estaba aún sentada en la cama, con el vestido y las medias todavía encima, a su lado la pijama sin tocar, pero estaba despierta.

- Te dije que te cambiaras.

Cuando lo escuchó ella se limitó a alzar los brazos, como un niño en espera de que mamá haga el trabajo y él esbozó una mueca de disgusto… tal vez dejarla así sería mejor. Pero en ese momento notó la tela rasgada del lado derecho en su cadera con un feo rasguño o corte, había algo de sangre alrededor, aunque no se veía grave. Frustrado y desesperado no tuvo más opción que sacarle con cuidado el vestido por la cabeza y mirándola lo menos posible –aunque no por eso pudo evitar sonrojarse- le puso la playera de él, afortunadamente era larga y le cubría bastante. Después la haló para ponerla de pie y quitarle las medias, lo cual fue tarea mucho más complicada porque cada inevitable roce con la piel tersa de sus piernas le aceleró el corazón. Inuyasha estaba seguro que esa era la noche más embarazosa de su vida, ojalá que Kagome no recordara nada al día siguiente y así el podría mentirle y decirle que se cambió sola.

Cuando la tuvo ya en pijama llevó el botiquín de primeros auxilios para limpiarle la herida y ponerle una gasa o algo. Todo el tiempo ella simplemente se dejó hacer, despierta pero perdida en su mundo de lágrimas, llorando en silencio por alguna razón que aún desconocía, pero de seguro que tenía que ver con ese novio suyo. Poco después le llevó una taza grande con café y se la puso entre las manos, Kagome dio un sorbo e hizo una mueca, al parecer era demasiado agrio para su gusto, pero tendría que soportarlo así.

- Lo siento… no quería que la llamaran, no otra vez. –le confesó de repente la joven y él entendió que se refería a Kikyo.

- Pues entonces no debiste beber así ¿por qué lo hiciste?

Kagome suspiró con más lágrimas ocupando el lugar de las anteriores y dejó la taza por ahí, después se quedó quieta un momento antes de arrojarse a los brazos de Inuyasha y esconder el rostro en su pecho, él, consternado, la abrazó de vuelta.

- Se fue… Kouga se fue… -murmuró casi inteligible con las palabras deformadas por el esfuerzo de superar el nudo en su garganta.

Inuyasha ya no supo qué decirle y se limitó a dejarla desahogarse, la envolvió cálido y preocupado sintiendo su pena, deseando poder confortarla de verdad… y sintiendo resentimiento por el otro hombre, ése que la tenía así. Mientras se quedaron en esa posición él se dio cuenta de que a pesar de su impotencia, de no poder ayudarla más, se sentía bien a su lado, con algo cálido en su interior. Sólo no supo el bien que le hizo a Kagome sentirse protegida, aunque fuera sólo por una noche.

&&&

Lin y Sesshoumaru llegaron al aeropuerto, él no deseaba estar ahí en muchas formas, no era asunto suyo propiciarle transporte a ese otro hombre, pero los incesantes celos lo llevaron a hacerlo, necesitaba verlo y verla a ella con él para tener una prueba de que todo era su paranoia y no había nada de qué preocuparse. Ya pasó tres semanas. las mismas acontecidas desde su accidente, en recuperación física y desidia que le dejaron tiempo de sobra para imaginarse muchas cosas. Era tiempo de comprobar y descartar cosas con sus propios ojos.

No tuvieron que esperar mucho porque el avión llegó a tiempo, ahí de pie en donde todos los pasajeros se reunían con familia, Sesshoumaru pudo saber quién era ése que esperaban, porque justo cuando un hombre joven de cabello castaño igual a sus ojos apareció, ella le apretó la mano con más fuerza y él la saludó a lo lejos.

Cuando Kohaku pasó la línea que a Lin no se le permitía cruzar, ella soltó la mano de Sesshoumaru y corrió los pocos pasos que la separaban de su amigo, él soltó la maleta y la recibió. En el instante en el que se tocaron, ella pasó ambos brazos por su cuello y él la rodeó por la cintura, así se quedaron unidos, de una forma bastante efusiva.

Sesshoumaru los miró y se fijó en el rostro del hombre, ya que ella le daba la espalda y cuando se topó con la mirada de Kohaku no le gustó lo que vio en ella, un par de ojos impasibles y retadores, junto con una sonrisa burlona y protectora… o posesiva. El piloto sintió que toda la sangre le hervía sin cesar y todo lo que consideró celos paranoicos tomaron un cuerpo tan tangible que casi lo asfixia en su propia rabia.

Cuando por fin se separaron Kohaku dejó un beso en la frente de ella y luego le acarició la mejilla, probablemente enjugándole las lágrimas que Sesshoumaru sabía tendría. Después se aproximaron a él, Lin con la misma sonrisa en el rostro, esa que puso desde que se enteró él vendría.

- Sesshoumaru, Kohaku. –ella los presentó

El piloto asintió con la mirada, muy poco dispuesto a saludarlo conforme las normas sociales, si lo único que deseaba era golpearlo… por otro lado Kohaku pareció querer demostrar algo y le extendió la mano para saludarlo, algo formal y común… que Sesshoumaru no correspondió. Al final el recién llegado sólo le sonrió más y utilizó esa mano para tomar a Lin.

- Eh… bueno… tal vez… ¿qué tal si vamos a almorzar? –preguntó ella sin entender bien el comportamiento de su pareja. – Conozco un excelente lugar.

Sin dar tiempo a que alguno de los dos dijera nada, ella se encaminó… y el silencio perduró. Perceptiva como era podía sentir la tensión emanando de la inexpresividad de Sesshoumaru, pero nunca fue capaz de ligarla con los celos, si Kohaku era alguien a quien amaba profundamente de una forma tan fraternal, no tenía sentido que su pareja encontrara algo malo en eso. Durante todo el trayecto sólo ella habló pocas veces para indicarle a Sesshoumaru el camino. Al estacionarse en la puerta del restaurant unos veinte minutos después, él se detuvo brusco, hostil.

- Tengo algunas cosas que hacer. Una pista para correr. –le dijo a Lin sin mirarla, tomando el atajo para no quedarse ahí, ya hablaría después con ella.

- ¿De verdad? No lo sabía… -murmuró Lin con los ojos castaños en el rostro de Sesshoumaru.

- No es necesario que vengas.

Al escuchar la dureza en sus palabras la joven no pudo evitar sentir como si le clavaran algo en el pecho y no respondió, pues el nudo en su garganta era demasiado grande para dejarla hacerlo, simplemente lo miró atónita, tratando de buscar una explicación lógica para ese comportamiento ¿de verdad tendría que ver con Kohaku?

- Así tenemos tiempo para ponernos al corriente. –empezó a hablar el chico de cabello castaño- Desayunamos y me ayudas a desempacar. Asunto resuelto.

- Claro. –acordó ella y abrió su portezuela mientras su amigo bajaba y su pareja no daba signos de saber que ella continuaba ahí- Llámame cuando regreses. Para saber que estás bien.

Sesshoumaru apenas sintió casi imperceptible y ella al darse cuenta de que no la besaría de despedida, se limitó a acercarse y dejar un beso sutil en su mejilla, él no se movió y ella bajó del auto. Una vez ahí de pie en la puerta del restaurant, Lin se asustó al escuchar el ruido del impresionante motor rugiendo y los neumáticos chirriando cuando él se arrancó y quedaron marcas negras en el suelo por el hule quemado. Al mismo tiempo Kohaku la abrazó sonriendo malicioso, muy consciente de que Sesshoumaru miraba por el retrovisor.

&&&

Para Sesshoumaru fue muy difícil llegar hasta ahí pero lo hizo esperando que fuera el final perfecto para redimir el horrible día en el que cometió error tras error. Nunca debió acompañar a Lin a recoger a su visitante, pues más allá de aplacar sus celos, los encendió más. Y después cuando regresó por la tarde a la ciudad y no la llamó, sí debió haberlo hecho porque cuando ella se comunicó con él estaba muy preocupada… y eso estuvo mal, no deseaba dañarla de ninguna forma. Así que el ir a visitarla a su departamento por la noche era lo único que se le ocurrió para buscar redención en más de una forma. Iba visitarla para quitarle la mala sensación de la tarde y para calmarse a sí mismo, estar un rato solos lo ayudaría a olvidar a ese hombre que decía ser su amigo pero que para nada se comportaba como tal.

Por suerte encontró la puerta abierta y pudo subir sin tocar el timbre, así la sorprendería más, tal vez debió comprar flores o llevarle un detalle pero no se le ocurrió antes, tal vez todavía era hora para salir un rato, aunque fue en motocicleta podrían encontrar algo que hacer en la ciudad y casi sonrió ante el pensamiento de los dos juntos viviendo la noche a solas. Llamó a la puerta y esperó pocos segundos antes de que se abriera.

Muy diferente a lo que pensó ahí no estaba ella, sino él. Kohaku apareció vestido con una toalla que le cubría desde la cintura y todavía con la piel con pocas gotas de agua. Al instante la descarga de ira casi lo abalanza sobre el muchacho, especialmente cuando le sonrió burlón y superior… lo único que lo detuvo fue que el visitante se quitó de ahí y Lin iba llegando justo detrás… vestida con pijama de color lila y el cabello cayéndole por la espalda… mojado.

- Te buscan. –le dijo Kohaku a Lin en tono casi divertido al adentrarse en el departamento.

- Sesshoumaru ¿qué haces aquí? –la expresión de su rostro denotó sorpresa y eso lo irritó más aún.

- Visito a mi novia ¿y él? ¿Qué demonios hace aquí medio desnudo?

- Es mi amigo, no lo iba a dejar pagar hotel…

- No es tu amigo, es tu ex-novio.

Lin no supo qué contestar de inmediato y para tener algo de más privacidad, sólo por si Kohaku podía oírlos, salió del departamento emparejando la puerta tras de sí. Se sintió enojada, frustrada otra vez por el comportamiento de Sesshoumaru, si ella siempre trató a Kohaku así… la ira del hombre de ojos ámbar le pareció incomprensible, fuera de lugar.

- ¿Desconfías de mi? –fue lo único que logró articular y esperó que él respondiera, pero no lo hizo.

Siguiendo un impulso él la tomó por la cintura y la arrinconó contra la pared, fue un movimiento brusco pero no llegó a lastimarla y con urgencia desconocida, la besó. Unió sus labios con pasión que rozaba en la violencia, pero ella le correspondió. Se besaron simplemente, él uniendo sus cuerpos por completo, ella sentía en su espalda el muro frío y contra su pecho y su abdomen los músculos cálidos de Sesshoumaru, percibió el deseo implícito en sus manos que la tomaban por la cintura desesperadas y por un segundo lo olvidó todo. Las respiraciones de ambos se aceleraron, así como sus corazones… pasión… deseo… fuego… electricidad, eso era todo en su universo.

Sesshoumaru despegó rato después sus labios de los de ella y recorrió el camino hasta su oído dejando un camino húmedo y la piel erizada debajo de cada contacto, al final le susurró muy bajito al oído, ronco, masculino, consumido por su propia pasión manifiesta.

- Ven conmigo, quédate esta noche en mi casa, déjalo aquí y escápate.

CoNTiNuaRá...


Hello!!! Emmm espero q les haya gustado :P... se cocinan cosas importantes XD... próximo capítulo (si todo sigue conforme lo planeado) "Tempestad"

Y pues mil gracias por todo su apoyo y paciencia!!!! Ya saben... dudas, aclaraciones, mentadas de madre... jeje... un comentario y listo.

Entonces.... nos estamos leyendo como siempre. Un súper saludo y q tengan una lindísima semana!!!