ReBaSaNDo_aL_DeSTiNo
(&&&- Cambio de escena)
ADVERTENCIAS!!!... Este cap es más largo de lo normal, más del doble en realidad (lleno de detalles importantes) y contiene un pequeño lemon. Otras notas al final XD
CAPÍTULO 13
Tempestad
Cuando Lin lo escuchó pedirle que se fueran juntos no pensó mucho la respuesta, su cuerpo y su mente estaban separados, la lógica amordazada y el deseo por todas partes, ni se detuvo a pensarlo.
- Sí… -murmuró a duras penas y la respuesta que obtuvo fue otro roce más de sus labios y luego los de él trabajando sobre su piel erizada durante varios segundos más.
- Vamos. –dijo él al fin separándose un poco.
- Mis cosas, voy por mis cosas… -dijo ella apenas coherente.
- Nadie te va a ver salir ahora.
- Pero todos me van ver regresar mañana en pijama. Dame dos minutos. –le sonrió y entró emparejando la puerta, ahí en un sillón vio a Kohaku cómodo aún en toalla bebiendo algo.
- ¿Ya lo despachaste? –preguntó su amigo con tranquilidad.
- Eh… no… yo… voy a ir a su casa. No me esperes despierto.
- ¿Te vas con él?
- Sí… eh… no te molesta ¿verdad? Ya pasamos todo el día juntos y vas a estar más tiempo aquí…
- Está celoso. –afirmó Kohaku con el seño fruncido, poniéndose de pie- Está muerto de celos por mí, te hace una escena y accedes a sus caprichos. Eso no es muy maduro ni de su parte ni de la tuya.
- No creo que sean celos. –murmuró y emprendió camino a su habitación para buscar algo que llevarse. Él la siguió.
- Te está manipulando.
- No Kohaku ¿tan raro es que quiera… que quiera que… pasemos la noche juntos? –Lin tomó una bolsa grande y empezó a guardar cosas básicas, cambio de ropa, cepillo… mientras sus pensamientos desordenados no la dejaban precisar palabras ni elaborar ideas largas, todo era un desorden en su mente.
- Desde luego que no, si eso es lo que él más desea, te lo puedo asegurar, pasar la noche contigo. Para eso te manipula, se hace el ofendido porque estoy aquí sin tener el más mínimo fundamento.
- Ya. –ella detuvo sus acciones cuando casi tenía todo listo, aunque requiriera de irse en pijama- Basta. Eres mi amigo y entiendo que te preocupas por mí. Pero no lo conoces… quizás esa noche cuando te llamé llorando… pues… fue un mal momento, pero él de verdad me quiere.
- Es una súper estrella, acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Pero si tan convencida estás de irte… yo no puedo hacer nada más que ofrecerte mi hombro para que llores cuando él se canse de jugar.
Lin lo miró un poco y después recolectó el par de cosas que le hacían falta, cuando lo tuvo todo decidió que la salida más sencilla era la más pacífica, no deseaba pelear en ese momento. Se acercó lentamente y lo abrazó con ternura rodeándole la cintura, él le correspondió sin entender bien ¿se estaba despidiendo o aceptando quedarse?
- Te quiero y… espero que lo entiendas. Lo amo y sé que él a mí. Regreso temprano en la mañana. –la joven dejó un beso suave en su mejilla y luego se separaron, cuando Lin se giró hacia la puerta abierta de su alcoba para marcharse, Sesshoumaru estaba ahí de pie, en silencio como una estatua de mirada dorada penetrante.
No estuvo muy segura de qué debía hacer, pero intentando evitar más problemas fue con pasos rápidos hasta tomar a su pareja de la mano e incitarlo a que se marcharan… lo que menos necesitaba era un enfrentamiento ahí.
- Ya vámonos. –le dijo en voz baja y por fortuna, él accedió.
Se fueron en silencio y Lin ahogó su exclamación de disgusto cuando al llegar al exterior vio la motocicleta…. ¿no pudo limitarse a llevar un auto? Así con el viento soplando contra todo su cuerpo y cada centímetro de su cerebro puesto en sujetarse con fuerza a la espalda de Sesshoumaru, el camino se le hizo más corto de lo esperado, ni siquiera se fijó durante el trayecto en si alguien se le quedó mirando por la pijama.
Cuando llegaron a estacionar la motocicleta, ella se bajó y emprendió camino al interior de la casa sintiendo como todos los pensamientos confusos de antes le regresaban y empezó a preguntarse si de verdad Kohaku no tendría cierta razón… porque desde luego que Sesshoumaru la amaba ¿cierto? Claro qué sí… pero ¿y si la petición era producto de los celos? Eso no le gustaría nada.
- ¿Quieres algo? ¿Ya cenaste? –le preguntó él cerrando la puerta tras de sí.
- No, digo, sí cené… gracias, así está bien.
- Ve a la habitación, te alcanzo enseguida.
Lin subió las escaleras, recordaba perfectamente a donde se dirigía, la primera puerta a la derecha en la planta alta. La encontró abierta y en perfecto orden como todo lo demás en esa casa, aunque para ese momento ya se sentía insegura y fuera de lugar. Dejó su bolsa por ahí y escuchó un mensaje en su celular, era de Kohaku. "Ya sé que soy insistente, pero si necesitas que vaya por ti, sólo avísame". Lo apagó por mera precaución y fue a mirar por la ventana, Sesshoumaru entró poco después.
- Espero te guste. –llevaba consigo una botella y dos copas, la destapó y sirvió. Al probarlo Lin no pudo ponerle nombre, los vinos no eran lo suyo, pero era dulce y sabía bien. –Te diría que te pongas cómoda, pero creo que lo estás.
- Algo así.
Lin sonrió y apenas trazando el plan en su mente dejó la copa y se acercó a él, quien también hizo lo mismo para recibirla con los brazos abiertos, literalmente, y besarla. Unieron sus labios y pronto profundizaron el beso, Sesshoumaru entró en su boca como si nunca hubiera estado ahí, ansioso, reconociéndola. Buscó con ambas manos el borde de su pijama y las deslizó por su piel suave hacia la espalda para atraerla más.
Un suspiro se escapó de la garganta de Lin y él se deleitó al escucharlo, así inició el corto camino hasta la cama y ambos se recostaron sin interrumpir el beso. Ahí él quedó contra el edredón y ella encima, perfecto, Lin sintió que su plan daría resultado. Separó sus labios y recorrió su cuello, su oído, sintiendo un enorme deseo crecer en su interior, la ropa le estorbaba y cada centímetro de su piel pedía por quedar expuesta, pero todavía no. Deliberadamente se sentó sobre el abdomen de Sesshoumaru y lo miró sonriendo.
- ¿Por qué lo hiciste? ¿No confías en mí? –la pregunta hecha con naturalidad obviamente lo sorprendió con la guardia baja, Sesshoumaru sólo desvió la mirada. – Puedo ser despistada, pero no soy tonta.
- De hecho, supuse que te darías cuenta, nunca pensé que aceptaras. Fue un impulso.
El hombre de los ojos dorados ahora la miraba fijamente e intentó sentarse, pero ella no se lo permitió, en un acto de enorme sensualidad lo tomó por ambas muñecas sujetándolas a los lados y se acercó lentamente hacia su rostro, acostándose sobre él. Sus alientos quedaron a muy poca distancia.
- ¿Confías en mí? –le preguntó en voz muy baja y él no dijo nada- Piensa muy bien tu respuesta.
- Sí. –murmuró él por fin.
- Perfecto, entonces puedes dormir en cualquier otra habitación. –sonriendo traviesa se levantó de la cama y avanzó hacia la ventana sin mirarlo, no fue hasta que puso toda esa distancia de por medio que lo vio otra vez, Sesshoumaru levantó una ceja. – Dos pueden jugar el mismo juego.
El hombre negó un poco con la cabeza y ella por una vez no estuvo segura de cuáles eran sus emociones, por lo menos no sentía enojo, de eso estaba segura. Cuando Sesshoumaru llegó a la puerta se detuvo para vela a los ojos.
- Él quiere algo.
- Me está cuidando. –respondió tranquila, no deseaba pelearse si apenas sentía que su relación comenzaba.
- ¿Y tiene que entrar a la regadera contigo para cuidarte?
- Tú no crees eso de verdad, si lo creyeras, ni siquiera me habrías invitado a venir.
Sesshoumaru no respondió y abandonó el lugar dándole con el silencio la razón, aunque no por eso dejaba de estar loco por los celos, corroído hasta lo más profundo y preguntándose si en verdad eso tan precioso que tenían podría resistir la visita de aquel ex-novio, ojalá que se marchara pronto.
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Lin despertó temprano, tenía cosas que hacer ese día y no deseaba demorarse, abrió los ojos y se estiró sobre la cama. Conocía la rutina de Sesshoumaru él ya estaría levantado, pero no estaba segura de dónde encontrarlo. Salió de la habitación y deambuló por el pasillo llamándolo, pero no contestó, después bajó las escaleras y dio un recorrido por la planta baja, igual sin resultados, cuando empezaba a preguntarse si la habría dejado ahí sola notó la puerta de cristal que daba hacia el jardín trasero abierta por completo, decidió probar suerte. Sobre el barandal había una toalla y él estaba nadando por debajo del agua, Lin sonrió y se acercó a la orilla poniéndose en cuclillas para esperar a que saliera. Sesshoumaru emergió y al notarla ahí casi sonrió.
- Buenos días. –la saludó y tomando impulso del borde se levantó para dejar un beso rápido y tenue sobre sus labios
- Buenos días.
- ¿Dormiste bien?
- Bastante –respondió recordando cómo el aroma a él que impregnaba la almohada la hizo descansar a la perfección- ¿Y tú?
- El sofá no es lo más cómodo, pero me las arreglé.
- Lo siento. –ella desvió la mirada, casi sintiéndose culpable, pero más bien de forma traviesa.
- La próxima vez, voy a dormir contigo. –le afirmó con infinita seguridad.
- ¡Claro que no!
Lin, en un intento por jugar, puso ambas manos sobre los hombros de él e hizo presión queriendo empujarlo en el agua, pero él con mejores reflejos y más fuerza se las ingenió para tomarla de las muñecas y jalarla al interior de la piscina. La joven cayó y él de inmediato la abrazó para sacarla a flote sin la seguridad de si sabía nadar o no, quedaron así flotando con sus cuerpos muy cerca, ella apenas se reponía de la sorpresa.
- ¡Eres un… salvaje, desconsiderado! –lo regañó sin poder evitar reírse.
Él la observó fijamente, hermosa, con la pijama lila oscurecida por el agua y adherida a su cuerpo, los ojos castaños con las pestañas impregnadas de gotas diminutas y su sonrisa natural y sincera, además, sintió su cuerpo muy cerca del de él y no evitó besarla.
Unieron sus labios apenas un poco, sintiendo la suave textura del otro y Sesshoumaru la atrajo más hacia sí en el mismo instante en que la incitó a entreabrir los labios y llenar de pasión su beso. Sin darse cuenta ella le correspondió y lo abrazó también atrayéndolo por la espalda, sin preocuparse por flotar, se sentía muy segura entre sus brazos.
En algún momento Sesshoumaru mordió con suavidad el labio interior de Lin y después lentamente se acercó hacia la orilla con ella rodeándolo por la espalda y ahora también por la cintura con sus piernas. Al llegar a la orilla una de sus manos se posó sobre el cemento para sostenerlos y la otra buscó inmiscuirse debajo de la blusa mojada mientras recorría un camino ya húmedo sobre el cuello de Lin y la escuchaba suspirar y contener la respiración de forma alternada.
- Sesshoumaru… -murmuró ella apenas sin ser consciente de lo que hacía.
Él empezó a quitarle la blusa, aunque así como estaban no fue fácil y ella sin pensarlo lo ayudó, dejó de abrazarlo para sacársela por encima. El piloto la miró así, con el torso desnudo y un sonido de lo más profundo de su garganta se escapó cuando sus labios hicieron contacto con la piel de Lin, marcando una línea descendiente desde su clavícula hasta las formas femeninas, donde jugó un rato deleitándose con el sabor… con la manera tan clara en que eso la hacía sentir… con la sublime manera de perderse él mismo a su lado.
Lin lo sintió y perdió cualquier atisbo de cordura que le quedara, sus manos recorrieron los pectorales y abdominales del él, con cada músculo marcada y delicioso, se movieron casi con vida propia hasta llegar al borde del traje de baño masculino y lo bajaron, dejándolo totalmente desnudo.
- Sesshoumaru. –lo llamó para que la mirara y él lo supo, así que dejó lo que estaba haciendo y enfocó sus ojos dorados en los castaños de ella.
La joven le sonrió más sensual de lo que ella misma se dio cuenta y se hizo hacia atrás, lo poco que pudo hasta tocar el borde de la piscina y se sostuvo a sí misma para dejarle espacio y pudiera terminar de desnudarla… y así dar inicio al último paso, ese que debería terminar en el éxtasis que su cuerpo anhelaba, que ella tanto estaba necesitando ya.
Él entendió el mensaje y con ambas manos bajó por los costados de su cadera, rosando su piel debajo del agua y hasta zambulléndose un poco para dejarla desnuda, junto con el pantalón de pijama le quitó la ropa interior. Ya que la tuvo completamente desnuda no evitó mirarla y maravillarse una vez más con la perfecta criatura que era, sólo lamentó que el lugar le impidiera besar sus piernas y probar la totalidad de su piel, pero la urgencia que crecía dentro de él se lo agradeció.
Se besaron de nuevo, uniendo sus cuerpos, piel con piel ella lo abrazó por el cuello y él volvió a sostenerlos a ambos esta vez con ambas manos sujetas al borde de la piscina, ya no tenía la concentración suficiente para hacer varias cosas a la vez, ahora… sólo la pasión y el deseo lo consumían. Mientras el intruso se colaba en la boca de la joven ella supo que aquello no duraría mucho más, estaba cerca del límite, de resistirse a amarlo, de llegar a la cúspide de todo. Con movimientos ágiles se las ingenió para que él entrara en su cuerpo y al sentirlo adentrarse entre sus piernos no pudo ahogar un sonido de placer que se escapó de su garganta, él perdido totalmente ya la llamó por su nombre repetidas veces.
Los movimientos que hicieron fueron lentos al principio, buscando deleitarse al máximo, él seguía sosteniéndose del borde y ella lo atraía por la espalda y lo rodeaba con las piernas, creando un vaivén suave en el agua tibia. Mientras se besaban apasionadamente su ritmo se incrementó más y más. Por minutos todo fue deseo y placer, sus cuerpos en contacto total, Lin que lo quería más cerca, más dentro de ella como si fuera posible y él experimentando por primera vez en su vida la experiencia de hacer el amor de verdad, de unirse en un solo ser con la mujer que amaba. Hasta que al final con una explosión del más puro placer llegaron al éxtasis y él se derramó en su interior.
Se quedaron así unos momentos más, con gotas de agua y sudor cubriendo sus cuerpos, recuperando el aliento conforme sus respiraciones chocaban, Lin cerró los ojos con todas las sensaciones dibujadas todavía en la piel y unió sus frentes sonriendo y aunque no pudo verlo él hizo lo mismo, abandonado su inexpresividad habitual que ante las circunstancias salía sobrando. Ahora nada más que el amor y los restos de su pasión consumada flotaban en el ambiente.
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Kohaku ya iba a la mitad de su estancia en la ciudad aquella noche, en la que se festejaría de forma íntima el cumpleaños de su hermana, todo estaba planeado y casi por ejecutarse. Lin consiguió comunicarse antes con Kagome y se pusieron de acuerdo, en cualquier momento ella y Sango llegarían al departamento de la reportera para tener las tres un "noche de chicas", o eso fue lo que le dijeron a su amiga, para quien la presencia de su hermano sería una sorpresa, ya que hasta ese momento él no se había comunicado, fingiendo haber olvidado la fecha.
Al principio la reunión fue como lo esperaron, Sango se alegró de su visita y los cuatro compartieron una cena casual, ella les contó cómo todo el día se la pasó con Miroku y Kohaku le exigió que lo presentara, para darle el visto bueno. Después, las pláticas se dispersaron, pasando de uno a otro en esa dinámica en la que a pesar de que no se conocían bien todos, sí lograron sentirse muy cómodos.
- ¿Y? ¿Ya se lo dijiste a m hermana? –preguntó el chico a Lin con una sonrisa que insinuaba cosas.
- No… tú eres el único que lo sabe. –respondió algo tímida, recordando una noticia que recibió esa misma semana y que todavía no era muy capaz de creer.
- ¿Qué pasa? ¿Estás embarazada? –preguntó Sango bromeando mientras daba un sorbo de su bebida preparada.
- ¡Claro que no! –se quejó Lin con vehemencia, sabiendo que era juego.
- ¿Te vas a casar?
- ¡Sango! –la regañó por traer a colación temas de pareja, cuando sí sabía muy bien la relación antagónica de Kohaku y Sesshoumaru… su piloto que cada día estaba más distante, ese hombre que desde la llegada de Kohaku y la mañana en que hicieron el amor, no era el mismo.- Es que… me nominaron para los premios de periodismo este año.
Tanto la mecánica como Kagome sonrieron y la abrazaron para felicitarla, ella les agradeció todavía sin tener muy claro que fuera realidad. Su jefe le habló días atrás para visarle, estaba en la categoría de "Mejor secuencia temática", que era especial para aquellos que, como ella, analizaban en varios reportajes una misma cosa… o una misma persona. Pero era muy difícil e aceptar ¿ella? Si ni siquiera era periodista de verdad… ni le gustaban los deportes… sólo… escribía lo que sabía… lo que fue conociendo de Sesshoumaru. Pero aunque le costara trabajo asimilarlo… sí estaba nominada y según los rumores era una fuerte candidata.
- Ya te facilité las cosas, sólo te falta decírselo a tu superestrella. –se burló Kohaku de Sesshoumaru, como siempre lo hacía.
- Kohaku. –lo llamó con autoridad su hermana mayor- Hazme un favor de cumpleaños y ya deja de molestarla. Te he estado escuchando toda la noche y ya me enfadé, no puedo imaginarme cómo le hace ella para tenerte así todo el día. Parece que estás celoso.
- ¡Bah! Si el celoso es él. –después se rió pero al notar la mirada recriminatoria de Sango, se calmó. – Está bien, nada más porque es tu cumpleaños.
- Gracias Sango… pero creo que ya me acostumbré… deberías escuchar a Sesshoumaru… bueno, casi no he hablado con él… pero es aún peor. –se mordió el labio con ansiedad y poco y después recobró la compostura, sonriendo para amortiguar el ambiente… estaban de fiesta y sus problemas personales no afectarían esa noche.
Por eso se propuso olvidarse por las siguientes horas de la presión que era tener que dividirse entre el novio celoso y distante y el amigo protector y casi posesivo, de tener que decirle a Sesshoumaru que estaba nominada a algo inalcanzable (no tenía ni idea si a él le daría gusto o no ya que los reportajes eran a costa suya), de preguntarse si cuando Kohaku se marchara, Sesshoumaru volvería a ser el mismo de antes y de dudar en seguir aceptando ese comportamiento… porque en el fondo algo le decía que estaba mal.
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Estaba cerca el fin de semana, otra carrera que ganar, y la vida de Kikyo era un desastre que nadie conocía. Tenía mil cosas amontonadas en la cabeza, el trabajo, la presión eterna de sus padres, la preocupación por ver a Kagome triste todo el tiempo, su propia tristeza… y ahora también Naraku. En un principio aceptó verlo sólo por tener el pretexto de estar saliendo con alguien, después, siguió para obtener datos… evidencia que soportara su teoría de que él era malo y deshonesto… pero para ese momento las cosas se le habían salido de control, justo la noche anterior.
FLASHBACK
El escenario era un bar como tantos otros, elegante y vacío por ser entre semana. En esta ocasión él llegó antes y la esperaba en la mejor mesa del lugar, se veía incluso más arreglado que de costumbre, rayando en lo metrosexual, y por alguna razón los malos presentimientos que la saltaban al estar cerca de él, se dispararon en cuando lo tuvo cerca.
Se saludaron con cordialidad, aunque él depositó el beso no precisamente en su mejilla, sino rozando con malicia la comisura de sus labios rojos. Cuando tuvieron las copas al frente hicieron un brindis para tener una buena carrera y comenzaron con las tradicionales charlas superfluas, aunque a Kikyo ni por un segundo le pasaron desapercibidos sus intentos por tenerla más cerca, cada caricia sobre su mano, pasarle un brazo por los hombros de manera casual… todo. Pensó varias veces en fingir recordar algo de repente y marcharse, pero no lo hizo, quizás hubiera sido mejor, antes de que él empezara en serio con eso de las proposiciones.
- Señorita Kikyo, hemos salido ya varias veces. –él constató lo que ambos sabían y ella asintió.- Y sabemos lo conveniente que sería una unión fuera de los papeles para las escuderías, además de que tus padres son personas muy respetables y estoy seguro de que saben lo que te conviene. –Naraku hizo un silencio y ella empezó a sentir pánico ¿a dónde quería llegar? Pero respondió calmada.
- Por lo menos eso creen ellos.
- Y yo creo, o más bien, estoy seguro de que aprueban esto y se sentirían muy tranquilos de verte comprometida conmigo.
De repente sin darle tiempo para algo más sacó de su bolsillo una cajita negra cubierta de terciopelo y le exhibió en el interior un anillo de diamantes y oro blanco… muy bonito pero demasiado ostentoso, aunque la joya en sí no la distrajo… la propuesta de matrimonio sola la aturdió.
- Qué dices, mi querida Kikyo. –la voz profunda de Naraku sonó casi maliciosa, como si se preparara para abalanzarse sobre el negocio de su vida, asegurar el triunfo de su escudería por siempre, porque ella lo sabía… estando atados encontraría la manera fácil de sobrepasarla.
Antes de que pudiera responder su mente le gritó algo que tal vez fue muy obvio desde el principio, sus teorías eran ciertas y él buscaba de manera deshonesta sacar a Sengoku del panorama… sólo que hasta ese punto se dio cuenta de que el cortejarla era parte del mismo plan.
- No. –articuló simple, enojada y a decir verdad… asustada- Conozco tus intenciones, Naraku y no lo vas a lograr, al contrario, no voy a descansar hasta que tú y Miasma se hundan.
Le habló viéndolo a los ojos con fuego escrito en la mirada y se marchó con pasos seguros, sin dejarle ver qué tanto miedo tenía y que en realidad se encontraba como una niña perdida, sabiendo que intentó morder más de lo que podía.
FIN DEL FLASHBACK
Para ese punto ya estaba en el pasillo que la conduciría hasta donde empezaban las pruebas en la pista, llevaba su bolso y el periódico del día, donde una noticia en especial llamó su atención y como muy hecho a propósito por el destino vio a Sesshoumaru, iba con el equipo de protección anti-fuego después de hacer sus pruebas y ese lugar solitario sería perfecto para hablar con él. Cuando se toparon de frente lo saludó inclinando un poco la cabeza.
- ¿Qué tal la pista?
- Seca, pero va a llover en la carrera. –contestó él indiferente.
- ¿Y tu sombra, novia, reportera, o lo que quiera que sea?
- No veo por qué sea de tu incumbencia.
- Lo es cuando te utiliza a ti y a mi escudería para asegurarse fama. –acto seguido le extendió el periódico doblado justo en la página donde se anunciaban los nominados y dentro de un círculo rojo que ella misma hizo, la categoría donde Lin figuraba. Luego, volvió a hablarle mientras pasaba de largo- Consérvalo para que pienses bien lo que haces.
Sesshoumaru se quedó ahí analizando lo que veía, de verdad Lin estaba nominada para algo grande y en cierta forma le alegró eso, que tuviera éxito en su profesión… pero de alguna otra manera también retumbó en su mente lo que Kikyo dijo, que ella lo utilizó para eso y le llegaron los recuerdos de antes, de la conferencia de prensa donde ella le dijo que quería escribir sobre él como compensación por su error, también los primeros días cuando la joven se mostraba como fuera de lugar, sin entender, y cómo poco a poco todo fue más fácil cómo cuando él se iba enamorando ella se mostraba cada vez con más confianza y acompañado de todo eso, que por sí mismo no era mucha evidencia de nada, también pensó en la actitud de ella hacia Kohaku, cómo desde su llegada ellos ya casi no se veían, la forma en que ella trataba a su ex-novio, la coincidencia entre la visita de él y la nominación… y la terrible idea de que todo fuera cierto y ella más que una mujer inocente fuera una maravillosa actriz.
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Kagome iba entrando a la universidad, era demasiado temprano para ella, horas antes de su primera clase, pero de repente se vio sin otro sitio al cual ir. Suspiró mientras iba a la cafetería por algo para desayunar y sus pensamientos volaron hacia Kouga ¿qué estaría haciendo? También pensó en los detalles de su plan, eso a lo que se aferraba siempre para no caer… a estas fechas ya tenía todo fríamente calculado pues planearlo se le había convertido en un hábito (una vez hasta tuvo que detenerse de hacer maletas). Y mientras se imaginaba a sí misma viviendo con él o yendo todos los días temprano a despertarlo, recordó esa misma mañana lo que hizo… ver a Inuyasha.
El aparecer en su departamento tan de mañana tuvo dos propósitos, el primero, encontrarlo, puesto que se iría para las vueltas en la próxima pista, y segundo, poder hablar con él y que el chico tuviera tiempo de buscar a Kikyo antes de que ella también partiera… de seguro que podrían hablar mejor en la casa a solas que en la pista en una pequeña oficina. Bostezó y se preguntó si hizo bien al utilizar la información que obtuvo el día anterior.
FLASHBACK
En un claro intento por mantenerla ocupada, su hermana programó una especie de pijamada para esa noche, le dijo que llegara temprano, pidió pizza, hicieron palomitas, comieron helado, vieron una película… y a eso de las dos de la mañana Kikyo le hizo una confesión que fue el primero de sus elementos para ir con Inuyasha al día siguiente.
- ¿Sabes? Estuve pensando y creo que no he sido justa contigo.
- ¿De qué hablas? –la hermana menor se sintió perdida, sin la más mínima noción de qué estaban hablando.
- Hace tiempo cuando… tuviste tu… primera vez, me lo contaste al día siguiente… y yo… no te lo he contado aún. –le habló con seriedad y dubitativa, como buscando la palabras apropiadas… Kikyo estaba nerviosa.
- ¿Lo hiciste? –preguntó Kagome sorprendida.
- Sí… -Kikyo desvió la mirada y se sonrojó un poco.- No fue hace mucho yo… no fue como si lo planeara.
Kagome pensó en preguntarle con quién aunque estaba muy segura que sería Inuyasha… pero ¿y si decía su nombre y estaba equivocada? Después de todo ella nunca creyó que Kikyo pudiera salir con Sesshoumaru y sí lo hizo. Así que prefirió intentar quitar la cara de sorpresa y hablar con naturalidad.
- ¿Con quién?
- Inuyasha… fue… esa noche en el hotel, cuando no me escuchaste llegar ni irme… es que no fui en lo absoluto. –al final sonrió un poco como apenada.
Kagome tuvo que contenerse en ese momento cuando un montón de cosas la asaltaron por sorpresa, por un lado el hecho de que su hermana hubiera hecho el amor con Inuyasha le servía de argumento… de verdad lo amaba y carecía de sentido que estuviera viendo a otros. Pero por otro lado, lo que la sorprendió de verdad fue descubrirse con una revoltura de emociones negativas, como si de alguna forma instintiva más allá de su comprensión, se sintiera mal por eso. Cuando se dio cuenta de que tardaba mucho en responder sonrió y continuó con lo que creía más natural preguntar.
- Se cuidaron…. ¿verdad?
- No. –respondió sonriendo- Te digo que no lo planee… no fui previsora como tú… y creo que a los dos nos tomó por sorpresa.
- ¿Estás embarazada?
- ¡Claro que no! Qué cosas dices. –la regañó jugando pero… ¿había un matiz de tristeza en su voz? ¿O sólo lo imaginó?- Eh… asimila la noticia mientras voy por otras bebidas. –le dijo Kikyo y ella sintió avergonzada por su comportamiento.
Cuando estuvo sola en la habitación de la mayor no tuvo coherencia para preguntarse muchas cosas, pero sí suerte para ver en el tocador un relicario… ese en forma de corazón que sus padres le regalaron hace poco. Sin dudarlo se acercó y lo tomó… al abrirlo encontró un diminuta fotografía de Inuyasha y Kikyo juntos en el fondo y sobre la tapa otra de ella misma… sin poder evitarlo los ojos se le llenaron de lágrimas entre conmovida, desconcertada y… ¿herida? ¿Por qué habría de sentirse así? Por supuesto, Kikyo y Kouga eran las personas que ella más quería en el mundo… era natural que su hermana los llevara a ella y a Inuyasha. No supo cuánto tiempo se quedó ahí, pero al escuchar pasos acercándose se secó las lágrimas, dejó el relicario y se programó para tener el comportamiento más adecuado esa noche.
FIN DEL FLASHBACK
Ya con el desayuno a la mitad Kagome se preguntó otra vez si hizo bien en convencerse a sí misma de que Kikyo tuvo un motivo tonto para separarse de Inuyasha y ellos deberían estar juntos… o aún peor… quizás no debió visitarlo esa misma mañana para contarle las cosas y casi obligarlo a que fuera a buscarla.
Suspiró una vez más y revolvió la comida en su plato mientras intentaba sacarse las ideas de la cabeza y alejar la sensación de temor y malestar que la había tenido cautiva desde que despertó.
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Inuyasha llegó a la casa que ya conocía, era temprano y se sentía casi desorientado por todo lo ocurrido esa mañana, Kagome despertándolo insistente en el timbre, ella diciéndole un montón de cosas para convencerlo de que visitara a Kikyo y no se rindiera… y él aceptando como un estúpido que se aferra a la última esperanza.
Cuando ella le abrió estaba ya arreglada para ir a trabajar, con un vestido fino a la rodilla, de color rojo y adherido a su cuerpo de manera hermosa, con el cabello negro suelto y maquillaje ligero… se veía hermosa… y desconcertada de verlo ahí, pero no le encontró la fas de mujer fría, sino la mirada triste que lo conmovió siempre.
- ¿Puedo pasar? –preguntó él sin deseos de tener esa conversación enfrente de los vecinos.
- Adelante. –la joven se hizo a un lado y cerró la puerta después de que él entró. Directamente se fueron a la sala y cuando ella se sentó el lo hizo a su lado, pero viéndola de frente, no pensaba dejar mirar sus ojos ni un instante… sabía que al leerlos encontraría la verdad, si es que Kagome tenía razón. - ¿Qué pasa Inuyasha?
- ¿Cómo estás?
- Bien. –ella aseguró pero él no le creyó nada.
- Sólo vine a preguntarte una cosa, es algo que me está volviendo loco desde el principio. –esa era la verdad, tuvo la duda desde que se enteró de las múltiples parejas de Kikyo, pero hasta la visita de Kagome no se atrevió a darle mucha importancia.
- ¿Qué quieres saber?
- Es tremendamente ilógico… que… una mujer que… bueno… que… esperó… tanto tiempo para encontrar al indicado… para… perder su… su virginidad… -le dijo trabándose, nervioso por hablarle de eso sin saber cómo- lo haga y después se dedique a salir con cualquiera.
- Esa no es una pregunta. –ella quiso dar un rodeo, quizás estando más nerviosa que él, desde luego que Inuyasha sabía que él fue su primera vez…
FLASH BACK
Era de madrugada y ellos se encontraban aún abrazados, luego de hacer el amor, con el ambiente dulce él sugirió que fueran al jacuzzi para tomar un baño y Kikyo aceptó. Inuyasha fue primero y lo puso a llenar, fue un proceso lento pero la espera no significaba mucho, no cuando mientras pudieron besarse y conversar, sonreír y disfrutar de estar juntos.
Cuando el agua estuvo lista ella se puso de pie y caminó desnuda, y algo apenada aunque no quisiera que él se diera cuenta, y fue ahí justo antes de entrar entre las burbujas que él notó la tenue marca de sangre sobre su propia piel y la de ella, con seriedad y consternación la hizo mirarlo a los ojos.
- Te lastimé. –le aseguró frunciendo el seño- Deberías habérmelo dicho… yo… no quise… si fui muy rudo…
- No me lastimaste. –le aseguró ella sabiendo a dónde inevitablemente llegaría la conversación, cruzando insegura los brazos sobre su pecho.
- ¡Lo hice! Yo… yo no…
- No me lastimaste… es que… fue la primera vez que… que… -Kikyo desvió la mirada muy avergonzada, de haber podido nunca lo hubiera hecho consciente de aquello.
- ¿Nunca habías…? –preguntó incrédulo de enterarse de aquello que por su edad no previó y que al hacerlo no sintió.
- No.
- Debiste decírmelo… hubiera sido más… más… suave. –en la mirada ambarina se reflejaba cierto pesar, arrepentimiento casi y a ella no le gustó.
- Estuviste perfecto. Y no me lastimaste. –luego le sonrió sincera y se abrazó a él intentando darle confianza y asegurarle que esa noche todo fue maravilloso.
- ¿Por qué no me lo dijiste?
- No vi la necesidad... sé que a mi edad es... poco común, pero la verdad es que nunca me habia enamorado antes. -las palabras sinceras de Kikyo lo desarmaron y le devolvió el abrazo, acunándola contra su pecho.
FIN DEL FLASHBACK
- ¿Por qué lo hiciste? –esta vez Inuyasha "atacó" de frente, directo al punto- ¿Por qué me alejaste si de verdad sientes algo por mí?
- Nunca he negado que te quiero, Inuyasha, sólo que no me gusta limitarme. –sus palabras casi frías no llegaron a serlo y resultaron inconsistentes con la duda de él.
- Tú no sólo me quieres, tú me amas. –le aseguró.
- ¿Y cómo podrías tú saber eso?
El chico pensó en la manera apropiada para responder mientras se formaba un ambiente raro, su paciencia no era mucha, ya temía en cualquier momento perderla y salir de ahí… aunque no quería, su visita fue guiada por todo lo que sentía por ella, porque no quería perderla, no si era correspondido. Así utilizando el conocimiento que recibió de Kagome tomó entre dos dedos el relicario en forma de corazón que llevaba puesto Kikyo, de inmediato notó el miedo y el dolor manifiestos en su mirada castaños.
- ¡Suéltame! –le ordenó ella y sujetó su muñeca con una mano, pero en ese punto ya no había retorno.
Utilizando su fuerza superior hizo que lo soltara y abrió el relicario, ahí dentro justo como le informaron había una fotografía de Kagome y otra de Kikyo y él juntos… la prueba irrefutable de que sentía más por él de lo que dejaba ver.
- ¿Ves? –le dijo muy seguro ahora- Te importo. Sólo dime por qué haces todas esas incoherencias y me voy en paz.
Inuyasha soltó el relicario y ella se apresuró a cerrarlo y guardarlo dentro de su mano hecha puño sintiendo cómo las lágrimas inundaban sus ojos y resbalaban por sus mejillas mientras miraba el suelo… incapaz de crear una mentira y sellar sus sentimientos, viendo, como una avalancha aproximándose, la peligrosa verdad… sabiendo que estaba rendida ya, sin fuerzas para mentirle más, porque lo amaba con todo su corazón, su espíritu, su alma… y cada célula de su cuerpo. Cuando se dio valor para alzar la vista encontró tristeza también en los ojos de él
- Te amo. –le confesó Kikyo y lo siguiente que sintió fueron los labios cálidos de Inuyasha contra los suyos como una bocanada de oxígeno en medio de un abismo profundo en el océano.
Ahí sin molestarse en cambiar de lugar hicieron el amor, en el sillón de la casa vacía y sin interrupciones. En esos momentos a Inuyasha no le importó nada más que la confesión, que el hecho de saber que ella lo amaba también y disfrutó cada segundo a su lado, poder tocar su piel otra vez y volverse un mismo ser, fundidos de una forma que a los dos se les hizo como permanente… que duraría para siempre. Al final cuando sus respiraciones volvieron a la normalidad él estaba recostado con la cabeza descansando en el pecho de Kikyo y ella le acariciaba el cabello con ternura, el corto espacio del sillón los hacía estar muy cerca y ambos lo agradecieron.
- Ahora sí… explícamelo todo. –le dijo él tranquilo mientras tocaba el relicario que ella llevaba en el cuello, esta vez sólo había más paciencia en su voz, estaba seguro de que las cosas saldrían bien, pero necesitaba saber la verdad.
- Sólo déjame advertirte algo antes… no va a ser bueno par ti estar conmigo, puedes salir muy perjudicado… y eso fue lo que intenté evitar desde el principio. –la voz de Kikyo fue trémula y él lo notó, además, pudo sentir el suspiro acompañado de lágrimas que venían desde lo más profundo de su ser.
- Guárdate las advertencias. –la regañó mientras se sentaba y la halaba con él, para poder mirarla a los ojos. – Y sigue con la verdad.
- Cuando vinieron mis padres… se asustaron de verte aquí, pensaron que… que estábamos muy en serio y ellos no desean que me case aún… quieren que haga más cosas con la escudería antes.
- ¿Tus padres? ¿Todo esto fue por ellos? –la incredulidad de Inuyasha rayaba en rencor.
- Porque prometieron destrozar tu carrera si yo no me alejaba… por eso lo hice… para protegerte.
En ese momento muchas piezas encajaron en el rompecabezas, la visita de la pareja, el cambio en Kikyo, cómo sólo estuvieron juntos una noche después de eso… lo maravillosa que fue y la forma en que podía ahora interpretarla como una despedida. Pero Inuyasha frunció el seño al encontrar con las cosas que todavía no ligaba y antes de preguntar le enjugó las lágrimas del rostro, ahora la tristeza de ella estaba más que clara, inclusive le recordó a una niña pequeña abrazando el cojín más próximo que tuvo.
- ¿Para protegerme saliste con Sesshoumaru y con quién sabe quién más? –intentó moderar su tono, aunque no lo logró mucho. Kikyo negó con la cabeza y respiró profundo antes de hablar.
- Yo no "salí" con ellos. Naraku es… un hombre horrible y lo vi algunas veces… pero odié cada ocasión, eso no tuvo nada que ver con citas. Y lo de Sesshoumaru, menos… hice parecer que salíamos porque… no sabía bien cómo alejarte… tenía que hacerlo pero… si te explicaba las cosas…
- Nunca te dejaría por una tontería así. No tienes que protegerme de tus padres. –se quejó algo irritado.
- Lo ves… -ella casi sonrió al comprobar su teoría y se aferró más al cojín que abrazaba para poder seguir hablando y confesarle la parte más vergonzosa de su plan. – Sesshoumaru me debía un favor… desde hace años… él siempre es muy estricto consigo mismo… y yo sabía que de todos los hombres del mundo, jamás me perdonarías si salía con él. Le cambié su deuda por fingir que salíamos. Nunca fue de verdad.
Se quedaron en silencio unos segundos, sólo viéndose a los ojos mientras él asimilaba toda la nueva información y Kikyo continuaba llorando, arrepintiéndose por luego de hacerse a sí misma y a hacerle a Inuyasha tanto daño, acabara por decirle la verdad y arriesgar el futuro profesional de su piloto a la ira de sus padres. Al final para sorpresa de ella, él sonrió sarcástico y sincero al mismo tiempo.
- Entonces nunca hubo nada.
- No.
- Fue un truco nada más.
- Sí. Nunca hubo nadie más que tú, Inuyasha.
- Y nunca hubo un momento en que dejara de pensar en ti, Kikyo.
Se sonrieron mutuamente, sinceros, sin barreras ya y unieron sus manos. Así sin ropa ni máscaras todo les pareció tonto, a él enojarse como lo hizo, sentirse traicionado… y a ella idear este complicado y estúpido plan para alejarlo… si él era lo único que podía hacerla feliz en el mundo.
- ¿Y ahora qué? –preguntó ella sonriendo otra vez… al fin, y con nada más que alegría en los ojos.
- Renuncio y te quedas conmigo. Puedo soportar lo que sea que hagan tus padres. –le aseguró- Pero no sé si lo puedas soportar tú.
- Puedo. Si estás conmigo.
- Entonces deberíamos escaparnos. –él pensó que en esas circunstancias Kikyo ni lo pensaría, pero al notarla desviar la mirada al suelo y morderse un labio insegura la duda lo invadió. - ¿No puedes hacerlo?
- Sí. –afirmó viéndolo a los ojos otra vez- Es que… estaba pensando. Tengo una casa, nadie sabe de ella, está a la orilla del mar a unas tres horas de aquí. Sería el escondite perfecto.
- Más que perfecto. Pasamos a recoger mis cosas, disfrutamos del día en la playa y mañana les llamo a tus padres para renunciar.
- Y yo para decirles que me aceptan como soy o se olvidan de mí. Sólo me preocupa Kagome…
- Ella va a estar bien, es fuerte e independiente, puede soportarlos mientras entran en razón… y lo hará porque te quiere. –las palabras de Inuyasha fueron seguras, aunque se sintió mal por no despedirse de ella… aunque después con seguridad podría verla de nuevo y agradecerle.
Con calma se vistieron y Kikyo empacó algunas cosas, lo suficiente para aislarse del mundo varios días en lo que prometía ser un verdadero paraíso, sólo Inuyasha y ella. Al ir a la cochera para marcharse encontraron el inconveniente de que el piloto fue en motocicleta y así no podrían llevar la maleta con facilidad, por lo que decidieron dejarla ahí e ir en el auto de la joven. Inuyasha le pidió las llaves para conducir y ella se las entregó. Pero en el segundo exacto en que las depositó en sus manos la sensación más horrible de su vida la invadió hasta dejarla sin aliento. Fue como un malestar inmenso, náuseas, debilidad, mareo, miedo, dolor físico y emocional… como un mal presentimiento amplificado un millón de veces… por impulso antes de que él reaccionara se las quitó de nuevo y todo desapareció tan rápido como llegó.
- ¿Qué haces? Yo manejo. –él se quejó y tomó las llaves de vuelta.
Kikyo se aturdió otra vez porque como un apagador, se sintió terrible otra vez… el que Inuyasha manejara estaría mal y no tenía idea de por qué, pero sus instintos mandaron e intentó quitárselas, aunque él ya preparado para la extraña reacción, no se dejó.
- Es mi auto, Inuyasha, yo manejo. –le dijo tan calmada como pudo y se las ingenió para actuar inteligente y sonreírle de esa forma a la que él nunca lograba resistirse.
- ¡Pero dijiste…! -protestó, sabiendo que no ganaría.
- ¿Por favor? –la pregunta dulce de sus labios lo convenció y cuando la piel masculina dejó de hacer contacto con el llavero, el malestar de Kikyo desapareció por completo. –Gracias. –murmuró sin entender bien la razón de su funesto presentimiento, pero muy segura de que no dejarlo conducir era lo correcto.
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En ese momento Lin se sintió como si el tiempo hubiera retrocedido, estaba en las instalaciones del autódromo, esperando porque Sesshoumaru saliera de ducharse después de sus vueltas de calificación, circunstancias muy similares al pasado, porque además de eso… otra vez estaba insegura, sin saber qué esperar. Kohaku ya no se alojaba en su casa, sino con Sango, pero Sesshoumaru continuaba dándole el trato distante que ella tanto odiaba.
Cuando el piloto salió parecía no estar nada sorprendido de encontrarla ahí y no saludó, no la abrazó y besó como Lin lo deseaba, pero sí la tomó de la mano para conducirla por los pasillos intrincados hasta el estacionamiento. El poco tiempo que duró el trayecto Lin intentó por todos los medios iniciar una conversación pero su carácter introvertido y algo inseguro no se lo permitió, sólo se quedó callada esperando captar de qué humor estaba él, si sería encantador y cálido o se estaba limitando a comportarse caballeroso.
Llegaron al auto y él le abrió la puerta del copiloto y después emprendieron camino… de nuevo como las primeras veces, sin que Lin supiera a dónde iban. Avanzaron por las calles de la ciudad con tranquilidad, no había mucho tráfico y las nubes ocultando el sol dejaron que se pasearan sin problemas con el techo del auto abajo. Varios minutos de silencio después llegaron a un restaurant vegetariano, muy típico de él. Y no fue hasta que se instalaron en la mesa que Sesshoumaru habló.
- ¿Cuándo se va? –inquirió indiferente y ella entendió que se refería a Kohaku.
- En dos días.
- Ya no se está quedando contigo ¿verdad?
- No.
- Pero todavía te pasas todo el día a su lado.
- Ahora estoy contigo.
- Cierto. –habló bajo y por primera vez en varios días, sonriéndole un poco, casi imperceptible como siempre pero al fin… una muestra de cariño. -¿Cómo vas con el reportaje de ésta semana? –preguntó con naturalidad, introduciendo el tema del periódico para que ella le dijera que estaba nominada a algo.
- Bien. –Lin pensó que ese era el momento adecuado para decirlo pero… no tuvo el valor, después de todo las cosas se sentían tan frágiles en ese momento, su inseguridad era tanta… se sentía tan miserable cada vez que era presa de un desaire y pensaba en que todo cambió desde la mañana en que hicieron el amor…
- ¿Alguna novedad? –presionó esperando por escuchar lo que quería y calmar sus dudas, darse cuenta de que Kikyo no tuvo razón para insinuar que Lin lo utilizó.
- Es… eh… no, todo normal. –al hablar la joven desvió la mirada hacia el suelo haciendo aún más obvia su mentira y cuando pasaron segundos y tuvo valor para devolverla a los ojos dorados, los encontró de piedra, fieros y distantes… como no la miraba hacía mucho.
- Tengo algo para ti. –le soltó Sesshoumaru de repente y del bolsillo de su pantalón sacó una caja de terciopelo azul marino y la abrió.
Ahí dentro había un brazalete, hermoso, de oro con piedras que parecían diamantes… probablemente lo eran. Lin pensó en lo extraño de un presente en esas circunstancias incómodas… pero le sonrió y puso su muñeca izquierda para que él se lo colocara. Al estar puesto ambos se dieron cuenta de que lucía bien, a juego con la piel blanca de la chica.
- Gracias. -dijo ella sonriendo, pero él no cambió su expresión en lo más mínimo.
- Es sólo para que nos recuerdes aún cuando no estemos juntos.
En ese momento, cuando la sorpresa casi la hace demandarle una explicación para eso que sonaba a despedida, un mesero llegó y mientras ordenaban ella pudo darse cuenta de que no era lo mejor… de que no podría ni sabía cómo comportarse ante un regalo de despedida… no quería escuchar esas palabras, aunque sospechara que él lejos de amarla jugó con ella… el oírlo sería demasiado y por instinto de conservación se prometió a sí misma no tocar el tema si él no lo hacía.
Y se pasaron el resto de la comida con pláticas triviales y ocasionales, sin verse a los ojos ni nada de contacto, ella asustada hasta la médula de los huesos y él tanteando su reacción apenada… pensando en si el actuar así ante su regalo sería algo más que mera culpa por estarlo utilizando.
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Inuyasha y Kikyo iban juntos por la carretera ya algo cerca de la playa prometida, de un lado se alzaban los muros gigantes del cerro cortado para abrir el camino y del otro los abismos profundos que conservaban vegetación nativa. Ella conducía, puesto que después de recoger las cosas de él, cuando Inuyasha insistió en manejar, la misma sensación horripilante la invadió, esa misma que no estaba cuando ella manejaba. No lo entendió pero conocía lo suficiente sus presentimientos para hacerles caso, rara vez fallaban.
- Antes de llegar a la casa, debemos detenernos en una tienda a comprar provisiones. –le dijo ella con la vista puesta al frente, donde el sistema intrincado de curvas con sólo un carril en cada sentido, demandaba atención pero no se veía peligroso.
- Y en una farmacia por eh… tú sabes… preservativos. –el tono hosco de su voz la hizo darse cuenta de que estaba apenado, de haber podido hubiera volteado a verlo con las mejillas enrojecidas.
- No creo que después de lo que hicimos hace rato… ya sea muy importante eso. –sonrió con los recuerdos de ellos dos piel con piel.
- Pues sí pero… no hay que tentar al destino.
- No es tan fácil que quede embarazada Inuyasha, créeme.
- ¿Qué ya lo has intentado? –le pregunta fluyó sola, guiada por el tono del comentario anterior y cuando ella no respondió de inmediato Inuyasha casi se asustó.- Ya lo intentaste antes. –la acusó.
- Bueno… sí… la última noche que pasamos juntos antes de separarnos, deliberadamente lo intenté, pero no funcionó. –Kikyo no sabía por qué le confesaba eso, si no haría más que avergonzarse más a sí misma, pero antes de que pudiera retractarse notó en el retrovisor un auto negro que se acercaba, aunque no le dio mucha importancia.
- ¿Por qué lo hiciste?
- No te va a gustar saberlo. –le advirtió mientras el otro carro se aproximaba más, ella aceleró un poco tomando la siguiente curva.
- ¡Ya deja de ocultarme las cosas! ¿Por qué lo hiciste? –respondió ahora malhumorado.
- Porque pensé… es que… ya tenía el plan para separarnos pero… creí que si estaba embarazada tú me perdonarías después y con bebé de por medio mis padres no tendrían más opción que aceptar lo nuestro.
- Eso suena como… una telenovela. –contestó él riéndose por lo ridículo del plan.
- Lo sé… pero estaba algo desesperada… qué patético suena. –para ese momento el otro auto estaba pisándole los talones y el sonido del motor acelerando alertó al chico, quien volteó hacia atrás y también se dio cuenta.
- Sólo está alardeando. –le explicó él- Tú no lo tomes en cuenta, va a rebasar en la primera recta.
Kikyo asintió pero ya estaba nerviosa, con un malestar creciendo en la boca de su estómago, conocía bien esa carretera y faltaban varios kilómetros antes de una recta. Así se mantuvo siguiendo el consejo un par de curvas más, aunque el ambiente se les puso tenso e Inuyasha no siguió conversando para no distraerla.
De repente el auto negro aceleró y tocó intencionalmente la parte trasera el coche de ellos, que perdió la estabilidad unos segundos y luego la recuperó. Kikyo casi se congeló pero intentó mantener el control, él volteó hacia atrás tratando de ver algo a través de los cristales polarizados del otro, fue inútil. Y su mente se puso a trabajar de prisa, no podían detenerse para dejarlo pasar porque no había acotamientos y pasarse al sentido contrario en esas curvas sería suicidio… ¿qué opciones tenían? En realidad… no muchas.
- Mantente firme, está loco.
- Está acelerando. –le dijo ella nerviosa segundos antes de que se repitiera el incidente y los tocaran de nuevo, con los mismos resultados.
- ¿Qué demonios pretende? –Inuyasha pensó las cosas y verificó que ambos llevaran puestos los cinturones de seguridad. – Desacelera. –le ordenó viéndose acorralado, sintiendo que un accidente sería casi inevitable… y mejor abaja velocidad que a la que iban.
- "MN"… -murmuró ella con sorpresa regresando los ojos del retrovisor al camino.
Inuyasha estuvo a punto de preguntarle a qué se refería con eso, pero no tuvo oportunidad, el otro conductor los embistió ahora con más fuerza, haciendo que su camino se desestabilizara y como en cada accidente… se volvieron simples pasajeros a merced de un auto fuera de control que culebreó hasta tocar el muro de piedra en un costado y rebotar, atravesando los dos carriles y rompiendo la pequeña valla de contención en el otro extremo. Ahí había nada más que in descenso pronunciado, donde el coche giró y giró mientras caía, el metal se desbarataba y los cristales rotos volaban por todos lados. En algún punto ambos perdieron el conocimiento.
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Era de noche, pero temprano aún, Lin y Kohaku regresaban al departamento de ella después de comprar algunas golosinas en un minisúper cercano. Más tarde Sango los alcanzaría en el departamento de la reportera junto con Miroku para al fin presentarlo con su hermano. Iban caminando uno al lado del otro, el chico con la bolsa de plástico ligera y conversaban sobre el trabajo de él, nada especial hasta que decidió que ese sería un excelente momento para revelarle un secreto a su amiga, algo que sabía la haría feliz por sobre todas las cosas, esperaba poder verla sonreír otra vez y que se le olvidara aunque fuera por un rato su drama amoroso con el piloto.
- ¿Sabes? Esto de trabajar con arquitectos famosos tiene sus ventajas. El otro día diseñé una casa para alguien interesante.
- ¿Una estrella de cine? –adivinó ella viéndolo a los ojos mientras andaban debajo del alumbrado público.
- Aún mejor, un editor de libros.
- ¿De verdad? –Lin supo que su pregunta fue algo tonta, pero fue por la sorpresa… ¿qué pretendía Kohaku al decirle eso?
- Sí y hasta nos hicimos amigos, salimos a tomar copas y todo. Acabé por convencerlo de que leyera algo que podría interesarle. –el chico hizo una pausa en sus palabras y le sonrió a su amiga, quien se detuvo en seco, él la imitó. – Y le encantó, quiere conocerte.
Una sonrisa natural y hermosa cruzó el rostro de la joven al escuchar eso, una oferta salida de la nada… la posibilidad… la esperanza… la suerte que nunca antes tuvo… ¿y si se pudiera de verdad? Quizás después de todo ella podría escribir, quizás era algo más que una frustrada intentando hacer algo que no le salía bien. Y con los ojos llenos de lágrimas abrazó a Kohaku. Él la rodeó con ambos brazos hasta levantarla algo del suelo y la dejó ahí unidos en una suave caricia que significaba mucho para ambos, la felicidad… todo lo que ella siempre quiso y él (quizás por mera fortuna), ahora podía ofrecerle.
- Siempre te lo dije, eres una excelente escritora. –le murmuró él en el oído mientras Lin continuaba con los pies sin tocar el piso y los brazos alrededor del cuello masculino.
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Sesshoumaru pensó mil veces las cosas, le dio todas las vueltas posibles al asunto… y fue en vano. No podía decidir qué creer… porque confiaba en ella plenamente… pero el saberse enamorado, la plena certeza de que la amaba hacía que desconfiara de su propio juicio y las dudas no hacían nada más que crecer. Por eso fue a buscarla una vez más. Él no debía andar haciendo nada más que concentrarse en su próxima carrera pero con la certeza de que Kohaku ya no se hospedaba con ella se dirigió a su departamento. Sería todo o nada, se convencería de que ella era sincera y decidiría confiar… o terminaría todo esa misma noche ¿qué sentido tenía prolongar lo inevitable? Fuera lo que fuera.
Andaba ya cerca en su motocicleta y se detuvo en una luz roja y por mera casualidad volteó a la acera más lejana a él y los vio ahí ese imbécil niño iba caminando a su lado… la ira y los celos lo consumieron… si ella dijo que ya no se alojaba en su casa… quizás estaba de visita como siempre y no iban tomados de la mano ni nada… pero…
Se quedó unos segundos meditando qué hacer, pero ellos detuvieron su camino, Lin dejó de caminar y él también un instante más tarde, después, la joven se arrojó a los brazos masculinos que la recibieron y la mantuvieron demasiado ceca de su cuerpo, después, le besó el oído o le dijo algo… quién sabe. Sesshoumaru pudo ver la alegría en el rostro de la joven, una expresión tan llena de felicidad que nunca tuvo con él. Y eso fue todo lo que necesitó para convencerse.
Con un movimiento rápido atravesó la calle vacía y se detuvo al lado de la pareja, por el estruendo del motor deshicieron su abrazo, aunque Lin se quedó a su lado y él continuó con un brazo sobre sus hombros, acercándola a su cuerpo. La expresión de la reportera cambió, de éxtasis a sorpresa y miedo y el otro, como siempre, parecía que se estaba burlando de él.
- Sólo vine a advertirte algo. –habló Sesshoumaru con un tono lleno de furia dirigiéndose a ella. – Firmaste un acuerdo de confidencialidad y renunciaste a sacar partido de cuando te arrollé, así que ten cuidado cuando recibas tu premio, señorita, porque no sé qué acciones legales procedan.
Cada palabra salió con un cuchillo afilado y la desgarró con rapidez, al instante toda la felicidad de Lin se esfumó para ser reemplazada por dolor… él la odiaba, eso era lo único que sentía emanar de Sesshoumaru en ese momento y los ojos ya llenos con lágrimas empezaron a derramarlas de inmediato pero no pudo moverse ni articular palabra.
- ¿La estás amenazando? –preguntó Kohaku altanero soltándola para ponerse frente a ella y ocultarla del campo visual del piloto.
- ¿Qué? ¿No lo pensó antes? Entonces, su plan no fue tan perfecto.
Sesshoumaru dejó caer su puño con fuerza sobre el rostro del otro hombre, golpeándolo en la mejilla y el labio, Kohaku sin estar prevenido se tambaleó y se llevó una mano para tantear la sangre caliente brotando de la herida, cuando su mente captó lo sucedido se preparó para enfrentarlo… a ese monstruo de ojos dorados que lastimó a Lin, pero Sesshoumaru fue más rápido, así tan enfurecido y fuera de sí mismo como estaba temió que de quedarse… quién sabe a qué podría llegar y no quería policías arrestándolo por medio matar a alguien. Se limitó a subir a la motocicleta y marcharse.
Lin lo vio todo casi sin entender, todavía con las palabras del piloto retumbándole en la mente y cuando él se fue tampoco pudo reaccionar, sólo sintió a Kohaku abrazándola otra vez, sólo que ahora ya no había nada de felicidad… sólo miseria y dolor.
CoNTiNuaRá..
Hello!!! Q onda!! Espero que todas estén perfectamente bien y pues... he aquí el cap. Ojalá haya sido de su agrado, sinceramente disfruté mucho hacerlo.
Toda historia tiene un origen y las escenas de este cap tienen mucho que ver en cómo surgió la historia. Espero que no se les haya hecho demasiado largo... pensé en dividirlo en dos, pero perdería parte del impacto y del sentido.
En fin... no las enfado más con notas aclaratorias. Sólo una cosa... el siguiente cap se me augura complicado de estructurar para que quede como debe, así quie tal vez (espero no sea necesario) tarde 2 en vez 1 semana para publicarlo... pero voy a hacer mi mejor esfuerzo!!!
Ahora sí me voy. Muchos saludos, mil gracias por todo su apoyo y esta vez en especial... sus comentarios significan aún más (xq saben q siempr elos a valoro enormemente!) q' de costumbre!!! En serio!! Así que si tienen tantito para decir (mentadas, golpes, sugerencias, etc)... xfitas!!!! Se cuidan mucho y nos estamos leyendo.
