Disclaimer:Los personajes no me pertenecen, son de Stephenie Meyer y tampoco la historia me pertenece. Es de BlueSea14. Yo sólo me divierto traduciéndolo (con el permiso de la autora, por supuesto)
Hear No Evil: http: / www. fanfiction. net / s / 3595610 / 1 / Hear_No_Evil
"… Si parece que me estoy riendo, En realidad es que me quiero ir
Esto solo, estas a tiempo para el show…
… Tu eres el único que necesito…"
The Sharpest Lives – My Chemical Romance
Capítulo 12 – Conflictos
Forks, Washington – Isabella Marie Swan
Las primeras semanas de escuela me llevó a una rutina que rápidamente se convirtió en monótona.
De una clase a otra, el formato sistemático de lectura y actividades fue, al principio, intrigante y un alivio a seguir. Mi vida se convirtió en una serie de puestos de control y de balances entre los días escolares, las noches y los fines de semana. Durante los fines de semana, cazaba para mantener mi energía llena. Y durante la semana, yo prestaba atención en clase y descubría todo lo que mis hermanos ya habían aprendido.
No tuve ningún interés particular en ninguna de mis clases, pero sí comencé a estudiar con Jasper fuera de la escuela. Había cogido un libro de la biblioteca de Carlisle, cuando había ido a preguntarle sobre de la siguiente excursión – en las montañas, ya que me gustaban – y al igual que eso, me quedé fascinada con la historia.
Podría haber sido porque había tanto acerca de los humanos que no sabía. O podría haber sido la constatación de que había perdido mucho tiempo vagando por el continente, perdida y asustada. Sea la que fuera la razón, estaba enganchada y quería aprender más.
Jasper me ayudó desde que él era el miembro más erudito de la familia Cullen. También era un excelente profesor. A veces Edward ayudaba, permitiéndome oír hablar a Jasper en lugar de estar limitada a usar el lenguaje de señas, los libros y una pizarra pequeña para entender lo que mi instructor estaba diciendo. Edward habría ayudado más, pero debía de tener tiempo para sí mismo – Jasper y yo insistimos.
Fue cuando llegamos a la década de 1800, que me di cuenta de que estos estilos de vestir, diagramados en el libro, eran inquietantemente familiar. Yo sabía a ciencia cierta, que el vestido deteriorado que había estado usando cuando entré en el territorio Quileute, era de ese estilo de vestido.
Había esbozado lo que solía parecer, y Carlisle estuvo de acuerdo conmigo: yo era de esa época. Lo único que no sabíamos era de dónde venía, geográficamente. Ninguno de los mapas de los Estados Unidos que había mirado, me había dado alguna ráfaga de memoria, y para ser honesta, no me importaba. En este momento, yo sólo estaba interesada en mi vida aquí, y en mi educación.
El aprendizaje fuera de la escuela era más interesante que las asignaturas dentro de ella. Lo único que he encontrado interesante en la secundaria de Forks en Noviembre es la población estudiantil. Después de tanto tiempo sin poder oír nada en absoluto, el escuchar las voces de los estudiantes era casi un privilegio.
Por un lado, era interesante y me gustaba poder oírlos hablar. Pero por otro lado, los temas que circulaban, no podrían haber sido más débiles. Era el simple hecho de escuchar que capturaba mi atención, en lugar de las palabras mismas.
Pero algunas palabras, ciertamente, llamaban mi atención.
LB
Era principios de noviembre, ahora, y Edward y yo tuvimos Gimnasia. Yo estaba en el vestuario, y cuando me volví para tirar de mis pantalones cortos de gimnasia, vi a dos chicas riéndose sobre un pedazo de papel. Ellas levantaron la vista hacia mí, pero no me encontré con sus miradas: las miraba a través de mi visión periférica, mientras miraba el reloj.
Vi el papel, sin embargo: era rosa pastel. Había aprendido también, los nombres de colores una vez, cuando Jasper y yo nos habíamos desviado de la historia una vez.
Traté de no dejar que me incomodaran demasiado. Me había acostumbrado a oír – a través de Edward –, fragmentos al azar de otros estudiantes, pensando que era extraña y rara. No estaba segura de por qué pensaban eso, pero supuse que tenía algo que ver con mi discapacidad. No me permitía pensar en ello: ¿qué me importaba si esas chicas pensaban que yo era rara o normal?
La nota y las chicas dejaron mi mente mientras me dirigía a la puerta para participar en la clase. Edward sonrió y se apartó de la pared, acercándose a mí, cuando salí de los vestuarios. Gestualizó un simple hola y le contesté, y llevamos una conversación sin sentido por unos minutos hasta que la maestra salió.
La clase pareció increíblemente corta, como ya me mantenía, sobre todo, en las líneas laterales y Edward era como mi guardia personal y el tutor en todas las cosas físicas. Cuando nos separamos para ir a los vestuarios, no le presté atención a ninguna de las chicas a mi alrededor. Cuando casi todos se habían ido y estaba hurgando en mi bolsa en busca del cepillo para el pelo que tenía guardado, miré a mi alrededor.
Y fue entonces cuando vi la hoja rosa pastel, arrugada, descansando junto a la papelera.
No sabía qué fue lo que me pasó entonces. Lo único que sabía era que miré a mi alrededor a las niñas que permanecían en la sala, y luego salí disparada de mi puesto para arrancarla de la tierra cuando vi que nadie estaba mirando en esa dirección. Empujándola dentro de mi bolsa y regresando a mi asiento de nuevo, terminé de cepillar mi pelo, con calma.
Entonces metí la mano en mi bolsón y fingí que sólo lo estaba quitando. No estaba segura de por qué estaba tan curiosa sobre de ese trozo de papel, pero lo estaba – apenas lo suficiente para abrirlo y empezar a leer las palabras garabateadas en la página.
¿Qué crees que está mal en la nueva chica Cullen? Quiero decir, ¡en serio!
¡Oh, ya sé! Ella es una P-E-R-R-A.
Ella siempre está pendiente de Edward Cullen. Como, literalmente, ¡sujetándose de su mano o algo!
¿Acaso no puede ella caminar por su cuenta? Creí que era sorda, no paralítica o parapléjica o – ¡lo que sea!
Obviamente no – ella es una loca, no pueden dejarla sola en ninguna parte.
¿Tú crees que es por eso que los Cullen siempre están a su alrededor? ¿No pueden soportar dejar a la pobre, indefensa e pequeña Bella por su cuenta?
Especialmente esos chicos calientes – ellos nunca la dejan ir a ninguna parte sola. Pensarías que ella está tratando de robárselos a la Supermodelo con Corazón de Roca y a la Pequeña Señorita Alegría.
Quizás lo está haciendo – no sería nada más de lo que ella se merece si ellos empiezan a ignorar a su nueva 'hermana' de la misma forma que nos ignoran.
¡Lo que más me molesta es que ella está arruinando totalmente mis oportunidades con Edward este año!
Podrías haberlo tenido si no fuera porque ella apareció en escena.
Especialmente desde que ella se viste como una zorra. No como yo.
¡Definitivamente nada que ver contigo! Probablemente ella obtuvo a Edward pensando que él podría meterse en sus pantalones – y ella probablemente, ¡lo dejará sólo para mantenerlo a raya!
¡Lo sé! Ugh, esa loca sorda necesita –
La nota estaba arrancada en la parte inferior, separando las palabras finales en trozos colgantes de papel.
– ¡aprender su lugar!
Eso era todo. Todas sus palabras, venenosas, falsas, derramaban manchas de tinta negra, cruzando un pútrido trozo de papel rosado, todas esas pequeñas mentiras que hacían horrenda esa pequeña nota, y sentí mi corazón – sin latir, justo aquí –, estrujarse con fuerza. Un frío sentimiento se formó en la boca de mi estómago.
¿Qué era eso? Esas chicas humanas, quienes no sabían nada acerca de la vida – nada acerca de mí – le habían dicho esos rumores viciosos a un trozo de papel que estaba tirado en el suelo de los vestidores, donde cualquiera podría haberlo recogido. ¡Cualquiera! Y fui yo quien había, quien descubrió esas mentiras que se decían esas dos chicas jóvenes, infantiles.
No podía comenzar a discutir con esa nota. No era una perra (N/T: Se aplica a la hembra del perro, no a puta aunque técnicamente, creo que eso viene a ser lo mismo pero con palabras distintas xD) por una cosa, y por otra, yo no estaba 'colgada' de Edward. ¡Lo necesitaba para oír! Eso era un regalo, ¡más allá de lo que ellas podían llegar a comprender en sus endebles, insignificantes vidas! No estaba tratando de meterme en las relaciones de mis nuevas hermanas con sus parejas – eso era completamente ridículo.
Y – ¿esas chicas tuvieron el nervio para decir que era una prostituta? Ellas, quienes visten faldas que jamás habría considerado en mis tiempos; quienes vestían faldas tan indecentes que me sentía avergonzada por ellas: quienes decidieron que hablar mal de alguien distinto a ellas, ¿era algo sobre de lo que reírse? ¿A qué venía este mundo?
Y entonces, aquí habían cosas que no podía negarlas, con las que no podía burlarme con la misma facilidad que con las anteriores. Esas pocas por las que estaba indignada por lo que sabía, sin ninguna duda, que eran falsas. Pero habían unas cosas que no podía sacudírmelas de mi mente mientras volvía el papel en una bolita.
Por una, ¿los Cullen creían que era indefensa por mi cuenta? Sabía que había sido aceptada en su familia y que era una parte de sus vidas ahora. Ellos sabían que había vivido por mi cuenta un largo tiempo. Pero, ¿eso se equivalizaba a que era capaz de cuidarme a mí misma, o eso hizo que pensaran que tenía que ser cuidada ahora que ellos estaban a mi alrededor para hacerlo?
Eso no era lo que más presionaba mi, inmediatamente e completamente arrugado corazón, sin embargo. Eso era la pregunta de si yo estaba loca o no.
¿No era yo la única vampira de la cual los Cullen hayan escuchado, que es sorda? ¿No era yo la vampira de la familia Cullen que podía, esencialmente, meterse en los poderes sólo con tocar a alguien? ¿No era yo la especial en el colegio, también, considerando mi discapacidad? ¿No tomaba mucho cuidado después, considerando que no podía escuchar a menos que Edward estuviera cerca y tocándome? Sin memorizar que no podía recordar mi pasado, y no tenía idea del por qué de eso – de por qué sólo atrapaba retazos y flashes de memoria de los tiempos de cuando estaba viva.
Para mi sorpresa, la pregunta que estalló en mi mente cuando me paré, deslizando mi mochilla por encima de mi hombro, era que una de las chicas que había escrito esa nota, tenía una oportunidad de estar con Edward. De alguna manera, ésa fue la pregunta que hizo que mis pies se congelaran en el suelo por el basurero.
Un entumecimiento repentino se esparció a través de mi cuerpo. No, no podía ser. Traté de tranquilizarme: si Edward estuviera interesado de esa manera por alguien – lo cual él había negado por casi la mayor parte de su existencia –, él sabría lo que estaba pasando en sus mentes. Él sabría lo que ellas estarían pensando. Quien fuera la que fuera la chica, ella obviamente tenía pensamientos venenosos para acompañar a su terrible mano.
Pero de todos modos, el pensamiento me llenó con una sensación de temor y malestar. Me sentí enferma del estómago ante el pensamiento de que Edward pudiera amar a cualquiera de estas chicas humanas de esta horrible escuela. Que cualquiera de estas mujeres pudiera atrapar su atención a ellas… la idea me dejó enferma del corazón.
No podía quedarme en los vestuarios por más tiempo, porque tenía que salir para almorzar. Pero como no quería ir – sólo quería arrucarme en una esquina y dejar que el estrés se fuera a algún lado, de alguna manera.
Mis pies me llevaron hacia la puerta y – sin pensarlo conscientemente –, aventé la nota dentro de mi mochilla. De repente la quería conservarla.
Cuando salí del vestuario y vi a Edward esperándome por mí, sonreí – pero era tensa. Y casi corrí hacia él antes de recordar lo que estaba dentro de mi bolso. Entonces supe que no podía tocarlo: no queria que supiera sobre esto. No quería que escuchara sobre esto.
El pensamiento de que Edward supiera sobre la nota y sus autoras me hicieron sentir enferma otra vez, y avergonzada de creerlo. Simpleente, no podía dejarle saber lo que me molestaba.
Y él pudo decir, el instante en el que, amablemente, rechazé tomar su mano y en vez de ello, las crucé encima de mi pecho. Alzando una ceja, preguntó ¿Algo anda mal, Bella? Mi falta de deseo para desdoblar mis brazos fueron como un doble rechazo para hablar, incluso sacudí la cabeza y adopté una expresión vacía de toda agitación que sintiera. Con el rostro preocupado, él me acompañó a la cafetería, simplemente caminando a mi lado en vez de guiarme a medias.
Si no nos tomamos de la mano mientras caminamos, menos queríamos hablarnos. Este almuerzo, ninguno de mis nuevos hermanos parecieron darse cuenta e que evitaba tocar la mano de Edward en todo el tiempo en el que 'comimos' el almuerzo. No me puse de mal humor en mi asiento entre mis hermanos, pero tampoco hice muchos esfuerzos en la conversación.
Me reía silenciosamente y prestaba atención a la conversación para mantener las apariencias. Nunca miré en dirección de las chicas de mi clase de Gimnasia; cualquier momento en el que pensara en ellas, una afilada punzada de desgarradora tristeza me envolvía.
Jasper me miró una o dos veces pero rápidamente, empujaba mis emociones bajo control, pensando en la vida que tenía con los Cullen. Eso era suficiente para evitar que sospechara de mí, pero también sabía que mis deslices de humor no pasaban inadvertidos para Edward.
Sentí sus ojos en mí todo el almuerzo y entonces, en el período completo de Biología – y también en nuestra última clase del día. En el camino hacia la casa, él tuvo que prestarle más atención al camino que a mí, pero eso realmente no permitía mucha libertad.
Porque los carros podían sentar a cinco, Edward y yo estábamos en su Volvo mientras que el resto de nuestros hermanos habían tomado el coche rojo, el favorito de Rosalie. Así que, no sólo él se concentraba en mí sino que yo era la única en el coche, con él.
Traté de distraerme poniendo mi mano encima del altavoz para sentir las vibraciones de la música tintineando a través de mis dedos. Hacía lo mismo cuando Edward tocaba el piano: podía sentir el ritmo y los golpes a través de mis dedos. Y si ponía mis dedos en su brazo expuesto, podía escuchar la melodía en vez de sentirla.
Normalmente, le habría tocado ahora para descubrir qué canción era la que estaba sonando. Pero en vez de hacer eso, me quedé arrucada en mi esquina, con la soledad autoimpuesta y traté de no pensar acerca de esa nota dolorosa.
Cuando llegamos a la casa, fingí que estaba bien. Le sonreí a Esme y me moví, adelantándola, hacia las escaleras. Cuando fue apropiado, me escapé por las escaleras hacia mi habitación. Aquí, cerré la puerta, tieré mi bolso al suelo y empecé a caminar.
¿Qué tenían estas chicas en contra mía? Yo era diferente pero de una manera subconsciente para ellas; ellas pudieron haberse asustado de mí sin saber por qué, la manera en la que eran cautelosas con la familia Cullen. En vez de ello, ellas estaban creando mentiras y rumores. Y estos hechos construidos lastimaban muho más que cualquier otra cosa que me podrían haber hecho.
Sabía que era ridículo. Sabía que era absolutamente absurdo para mí, que me importara tanto esa nota y lo que estas lamentables chicas-niñas humanas pensaran de mí. Pero al mismo tiempo, no pude evitar evitar el dolor y la confusión que esta nota me causó.
No eran específicamente ellas de las que quería su aprobación… era la de la población de Forks. De alguna forma retorcida en mi propia mente, había empezado a creer que necesitaba su aceptación. Quizás era porque no había estado en ninguna parte cerca de la civilización, período, por tanto tiempo.
Y entonces, tenía que descubrir si sólo estaba proyectando mis miedos en los humanos. No era mucho por la nota como el miedo de que mi familia pensara lo mismo que estas chicas habían escrito. Era el miedo de que la familia Cullen pensara que yo era una 'loca sorda' cuando no podía escucharlos.
¿Acaso no me las había arreglado para ocultarle algunos de mis pensamientos a Edward cuando nos tocábamos y comunicábamos, mente a mente? Sabía que era ridículo; ¡qué conspiración la que familia tenía contra mí, en mis pensamientos paranoicos! ¡Qué mentes tortuosas la que todos ellos tenían!
No podía ser cierto. Sabía eso. La teoría era ridícula. Pero eso no detuvieron mis miedos y no me ayudó a sentirme mejor. Porque…
Me veía a mí misma como una loca.
Era una vampiresa sorda. ¿No había dicho Carlisle que él nunca había escuchado de eso antes? ¿No había tenido yo una vida 'antes de los Cullen' completamente distinta que la de cualquier otro? ¿No era yo la que tenía los ojos de color extraño antes, hasta que mi dieta se limitó a la sangre animal? Y no podía recordar mi vida antes de mi transformación en vampiro – y sólo volvían al azar en trozos pequeños.
Yo era una loca.
Mis ojos atravesaon la tierra fuera de mi ventana. La última hora del día de un día a comienzos de Noviembre, arrojaba una luz pálida a través de las delgadas nubes. Era un Viernes; mañana era el comienzo de un descanso de dos días del colegio – de los humanos. Nosotros podríamos cazar en la mañana, desde que estaba sedienta y con mi bajo nivel de control, necesitaba alimentarme antes de regresar en compañía de humanos.
No pude detener mis vueltas sin descanso, y cuando el sol bajó más, traté duramente de no pensar sobre todo de lo que había estado preocupándome en mi cabeza. Fue en vano, mantuve los mismos pensamientos en mi cabeza, circulando una y otra vez.
Hasta que sení una débil vibración en el aire a mi alrededor, me giré hacia la puerta, esperando verla abierta pero en vez de eso, sólo un panel de madera, cerrado, saludó mi cara. La vibración se estremeció a través de mí de nuevo y caminé hacia la puerta, con curiosidad. Incluso si quería estar sola, tenía que abrir la puerta para ver la persona en el otro lado.
Abriéndola, fui saludada con la vista de Edward, estaba inclinado para enseñar sólo su rebelde pelo broncíneo. Sólo obtuve un vistazo de su pensativa figura: casi inmediatamente, él levantó su cavbeza y me mostró una sonrisa rígida. Sus ojos brillaron con preocupación.
Tuve una punzada momentánea de tristeza – ¿se habrá dado cuenta de eso él? Pero no podía sólo dejarlo parado en mi puerta y no decirle nada. Hola Edward. Entra, gestualicé, moviéndome para permitirle entrar en mi habitación.
Él se movió, adelantándome y dirigiéndose hacia la puerta mientras yo me quedé cerca de la entrada a mi habitación. Cerrando la puerta, volví mi cara hacia él y esperé, mientras él me miraba a través de la habitación. Alzando sus manos, preguntó, Bella, ¿estás bien?
¿Por qué lo preguntas? Contesté dando rodeos, evitando responder su pregunta.
Por un largo minuto, me miró. Sus ojos eran intensos y estaban preocupados por mí, y supe que no estaba haciendo un buen trabajo en 'sonar' bien. Dudando, él extendió una mano en mi dirección – preguntándome silenciosamente por la habilidad de hablarme directamente y escuchar mi veraz respuesta.
Me sentí atrapada. Una parte de mí quería confiar en él con eso, decirle lo que estaba realmente mal y lo que temía. Sabía que, si lo tocaba, él lo escucharía todo. Cada último trozo de ello podría derramarse de mi mente a la suya. El dilema era si realmente quería decirle o no, todo eso.
Por un largo momento, miré a su mano. Y hice mi elección. Di zancadas cuidadosamente, hacia el centro de la habitación, donde él estaba esperando por mí, estiré mi mano y descansé la palma de mi mano encima de la suya. Se senía como un torrente de palabras en mi cabeza mientras le contaba, saliendo de mí a toda prisa.
Habían dos chicas en los vestuarios y la nota rosada estaba en el suelo, por el bote de basura, así que la tomé y la leí y tengo miedo de que eso es verdad – bueno, no todo eso, sólo una parte porque he estado preocupada por un tiempo de si soy una loca o no y tal vez lo soy pero ellas lo supusieron y son chicas humanas y no me gusta la manera en la que piensan sobre ti, ya fuera –
¡Demasiada información! Antes de que pudiera incluso, escuchar su respuesta, arranqué mi mano y corrí hacia la ventana, doblando mis brazos sobre mi estómago. No podía verlo, estaba demasiado mortificada por todo lo que le había dicho. Había planeado decirle sólo que las chicas habían escrito una nota y que la había leído y que eso me molestaba.
Pero la última parte, especialmente, no había sido incluida en mis palabras asignadas.
Lo sentí, justo detrás de mí pero no podía, incluso ver en la ventana para ver su reflejo en el cristal. Estaba tan asustada de lo que podría ver en su rostro… Una mano suave, con dedos largos, se curvó encima de una de mis manos que estaba cerrada alrededor de mi brazo superior.
Deslizó sus dedos debajo de mi mano, sacándome del silencio absoluto en el que había estado envuelta. ¿Qué pasó? ¿Qué dijeron ellas – escribieron, sobre ti? ¿Quiénes son ellas?
Nadie. Ellas son nadie. Traté de no pensar acerca de lo que estaba en la nota, pero no pude detenerme de imaginar el trozo rosa de papel que había deslizado dentro de mi mochilla. Instantáneamente, se había ido de mi lado y no pude soportar el alejarme de la ventana.
Su rostro estaba reflejado en el cristal hacia mí, sin embargo. Vi cómo cogía mi bolso y hurgaba en él. Tragué saliva cuando lo sacó y desarrugó la hoja, alisándola entre sus palmas. Y me congelé totalmente antes de que él se pusiera rígido, mirando a las caóticas palabras garabateadas en la página.
Una mirada curiosa superó su rostro. Vi la ira, furia y preocupación, cruzar su cara. Un mar de emociones cruzaron en sus rasgos antes de que convirtiera el papel en polvo y dejara que las piezas flotaran hacia la alfombra. Entonces me giré sobre mis tobillos, lista para reprenderle por su enojo.
Podía verlo en cada línea de su cuerpo y sabía que se tenía que calmar. Él tenía su temperamento, lo había escuchado de su familia. No quería verle perdiendo el control – no ahora y no sobre mi problema. Simplemente, no era racional.
Pero él parecía pensar que lo era. Le tomó dos pasos para alcanzarme y entonces, alzó mi barbilla con un dedo suave. Unos brillantes ojos color topacio me miraban, sus oscuras profundidades reflejaban claramente su preocupación y su furia, apenas disimulada.
Algo en mí hizo click cuando vi eso en su cara. Era una mezcla de preocupación hacia mí, por la manera en la que él había tratado la nota como si fuera nada, y la forma en la que me estaba mirando, incluso ahora. Todo lo que supe fue que sentí como que alguna clase de muro dentro de mí, se derrumbaba – y caí dentro de sus brazos.
Luchando para alcanzarme alrededor de su espalda, me empujé hacia su pecho y me estremecí con sollozos sin lágrimas ni sonido. No me di cuenta de que lo había hecho hasta que lo sentí acunarme, sujetándome con fuerza contra su cuerpo. Estuvimos parados así por un largo momento, con mi cabeza enterrada en su camisa que parecìa seda al tacto, y con él acariciándome el pelo en un gesto consolador.
Pude sentir todo el miedo y las preocupaciones salir de mi cuando me relajé por fin. El estrés de las divagaciones de mi mente confundida se hizo pedazos y ya no me preocupé sobre lo que fuera verdadero o falso. Ya no me inquietaba saber si sus palabras eran ciertas o no, en alguna parte, o si ellas sólo eran adolescentes crueles y que chismeaban sin remedio. No pensé sobre si mi familia pensaba que era una loca – o si realmente lo era. Dejé que el abrazo hiciera su trabajo y me sentí mil veces mejor.
La mano de Edward encontró su camino dentro de la mía y presionó su palma contra la mía. Bella, nada de lo que ellas escribieron es cierto.
Sé eso. Lo sé. Pero sigue doliendo. ¿Y si yo soy una loca, Edward? Descubrí que, de hecho, era fácil hablar con él sobre eso. Mucho más fácil de lo que pensé que iba a ser…
No, Bella. Tú eres diferente – por supuesto que lo eres. No eres humana, así que ellas no pueden juzgarte desde su perspectiva. Quizás tengas una discapacidad pero sigues siendo una persona. Tu discapacidad no te define, no si tú no le dejas. Sus garantías sólo podían ir tan lejos.
Me alejé de él para mirarle directo a la cara. Pero ellas siguen hablando sobre mí por mi sordera. No pudiste haber sido ajeno a los pensamientos que escuchas en los pasillos. Los había escuchado, aunque no les había dado mucha importancia. Podía escuchar los pensamientos acerca de mi discapacidad, y podía escuchar a las personas pensando sobre lo extraña y diferente que era.
No, no he sido ajeno. Pero también sé que los humanos pueden ser como ovejas. Ellos usualmente piensan igual, tienden a temer y a desconfiar en lo que no entienden y no son abiertos a nada verderadamente diferente de lo que ellos piensan de lo 'normal'. Tú no eres normal en las maneras en las que ellos piensan como 'normal'.
Eso sonó vagamente interesante. ¿Qué quieres decir? ¿Soy o no soy una loca? Él bufó ante mis palabras. Soy una vampira sorda que no puede recordar nada sobre su vida humana. ¿Cómo es eso normal en todo el sentido de la palabra?
Sus ojos parpadearon a un lado y tuve la breve impresión de que él había hecho una segunda decisión, demasiado rápido para que pudiera seguirle los pensamientos. Alice no puede recordar su vida humana, tampoco, me recordó suavemente. Para ellos, eres un nivel de normal en el que nadie más está.
Me sentí un poco avergonzada de que no había pensado en Alice antes, cuando mis argumentos circulaban. Ésta era una de las razones que nos unía: nuestra falta de memoria acerca de nuestras vidas humanas era un factor que nos unía a mi hermana t yo. Pero ella no es sorda, argumenté débilmente.
Carlisle tiene sus teorías sobre eso, las cuales las conoces bien. Y hay muchas personas en el mundo quienes no pueden escuchar. Sólo porque ellos no se hayan convertido en uno de nuestra especie no quiere decir que ellos no puedan ser sordos en este estado, también.
Desesperada, pregunté, ¿qué hay sobre mis manos? Puedo tocar a un vampiro y observar su habilidad. Puedo tocar el suelo y sentirlo en un radio de varios kilómetros – y eso quiere decir todas esos kilómetros. ¿Qué pasa con eso? ¿Qué no es extravagante o extraño en eso?
Él me calmó fácilmente. Y yo puedo leer mentes. Alice puede ver el futuro. Jasper puede sentir e influenciar en las emociones. Todas estas cosas pasan porque somos vampiros y cuando éramos humanos, teníamos estos rasgos que se agudizaron y fortalecieron con el veneno de vampiro en nuestro torrente sanguíneo. Si tú eres una loca, entonces nosotros también.
Pero sigo siendo más extraña que todos ustedes.
No, no lo eres. Tus manos sólo son más sensibles que las de cualquier otro. ¿Cómo puede ser eso más raro que poder escuchar el pensamiento de las personas? Él sonrió suavemente, tratando de hacerme sonreír de vuelta. ¿Acaso tu habilidad no fue una cosa buena, cuando no estabas con nosotros? Te ayudó. Y tus habilidades hicieron a la persona que eres hoy. Y esta joven, bondadosa e interesante mujer definitivamente no es un bicho raro.
No pude evitar sonreír un poco ante sus dulces palabras y dejé que sus palabras alentadoras calmaran los dolores latentes en mi alma. Bueno, estaba equivocada. Tú tienes otra habilidad, Edward.
Oh, ¿en serio? ¿Cuál es la segunda? Edward preguntó, arqueando una ceja confundido.
Sabes decir las palabras correctas para hacer que una mujer se sienta bien consigo misma otra vez. Para mi sorpresa, él quitó su mano de la mía en cuando escuchó mi respuesta. Su sonrisa no se debilitó ni por un segundo – de hecho, se hizo más grande, en respuesta a mis palabras.
Pero había una sombra detrás de sus ojos ahora, una nube de humo que parecía hacer eco a sus emociones pero se detuvo antes de que fuera creíble. Había algo que él estaba ocultando detrás de sus ojos topacio ahora, algo que había venido en juego hacía sólo unos momentos. Estaba confundida.
Incliné mi cabeza confundida cuando retrocedió un poco. Él alzó sus manos. Iba a tocar algo de música en el piano. ¿Te gustaría venir y escuchar?
Antes de decir que sí, sentí que debía de decir que no. Debería de quedarme lejos, de permitirle trabajar en sus pensamientos en el piano. Pero por alguna razón, quería desesperadamente estar cerca de él. Rayaba en la gratitud por el alivio que él le había dado a mis pensamientos problemáticos, me comprometí conmigo misma. No me gustaría escuchar, pero sí sentirla, si es que está bien.
Por supuesto que lo está. Él encabezó el camino hacia la puerta, abriéndola y permitiéndome cruzarla primero antes de seguirme. Caminamos, uno a la par de otro, por el corredor y en las escaleras, hacia abajo. Pasé la mano por la pared mientras caminábamos y pude sentir la casa entera, igual como podía sentir en el suelo del bosque.
Rosalie y Emmett estaban en sus habitaciones, probablemente escarbando en las tareas que podrían haberlas completado en, a lo sumo, cinco minutos. Jasper estaba caminando a lo largo de su estantería en su estudio, buscando lo que más le gustara para leer. Alice estaba haciendo cabriolas en su armario, probablemente sacando ropa y reordenándolas. Carlisle estaba en su estudio, imitando los movimientos de Jasper con su propia selección de literatura. Y Esme estaba en otra habitación en el primer piso, donde yo sabía que ella mantenía su caballete. (N/T: Me imagino que Esme pinta, no lo sé: la autora jamás lo mencionó… que yo recuerde :S)
Edward se dirigió directamente al piano pero yo me retrasé un poco para observar al hermoso instrumento desde una distancia corta. Cuando él se instaló en el banco delante del instrumento, di una vuelta hacia el otro lado del piano de cola.
Sus dedos podrían haber pasado borrosos para mi vista de haber sido humana pero como no lo era, podía ver sus dedos moviéndose rápida y claramente a través de las teclas. Presionando mis manos a los lados del instrumento, podía sentir las vibraciones hormigueando en mis brazos. Cada una de las notas tenía una sensación ligeramente distinta, y podía sentirla cuando él presionaba las teclas suavemente, para formar una canción.
Mientras sentía la música, me relajé incluso más de lo que había hecho en mi habitación. Edward me estaba ayudando en cada manera posible. No podría estarle más agradecida: él estaba haciendo tanto por mí. Él era la persona a la que podía decirle todo, la persona que sabía mis pensamientos sólo en un solo toque.
Él era amable hasta exagerar; le era leal y fiel a su familia. Él era alegre y fuerte, y era asombroso en todas las maneras que podía imaginarme. Mis ojos dejaron el elegante cuerpo del piano para mirarlo mientras tocaba.
Sus oscuras pestañas casi tocaban sus mejillas: tenía los ojos cerrados mientras tocaba. Los últimos y resplandecientes rayos del sol del exterior, enviaban un suave brillo a su piel y el bronce de su pelo brilló con luz suave. Parecía un ángel. De repente, advertí el hecho de que estaba vistiendo su camisa con dos botones desabotonados. Sus mangas estaban dobladas hasta arriba de sus codos y los fuertes músculos en sus brazos se contraían mientras él los movía por el instrumento para crear la música que pudiera sentir.
¿Por qué estaba tan, de repente, en armonía con él? ¿Por qué me daba cuenta de todos estos detalles insignificantes acerca de él? La inclinación de su cabeza mientras tocaba la música en su oído: la forma que presionaba sus pies descalzos en el suelo, con los dedos extendidos; la forma en la que se sentaba, alto y recto, en el banco sin respaldo. Todo sobre él, lo tomaba igual que un hombre deshidratado tomaba el agua. Lo absorbía, mi mente era una esponja.
El sentimiento que se encrespaba en la boca de mi estómago creció hasta que fue insoportable. ¿Por qué me sentía de esta manera cuando miraba a Edward? ¿Por qué disfrutaba tanto nuestro tiempo juntos? Era insoportablemente intenso y me sentí como que corría alejándome, como que me sentaba junto a él, y quedándome en donde estaba – todo eso a la vez. ¿Qué está mal conmigo?
Y cuando me pregunté esa pregunta, algo en el fondo de mi mente susurró una respuesta.
Porque te gusta, Bella, más que como un hermano y amigo…
No. Alejé ese pensamiento. ¿Por qué me sentiría de esa manera por Edward? Apenas le conocía, incluso ahora que había estado con los Cullen por varios meses. ¿Era posible caer por alguien tan rápido? Tenía que ser un flechazo, un capricho pasajero por un chico – hombre, mi mente siseó – que era amable conmigo, quien fue el primer hombre con el que entablé amistad.
Tenía que serlo. Me alejé del piano, asegurándome de que una sonrisa estuviera iluminando mi cara. No fue tan difícil: todo lo que tuve que hacer era pensar que Edward y yo éramos felices. Con él enfrente de mí, estaba a gusto automáticamente. Él abrió sus ojos, encontrando los míos y me devolvió la sonrisa.
Rápidamente le dije, La canción se siente hermosa. Sin embargo, tengo que hacer mis tareas. No te detengas: la adoro. Gracias por todo, Edward. Asintió en respuesta, sonriendo, sus dedos no se detuvieron en sus movimientos. Pasé a su lado, haciendo mi camino hacia las escaleras sin mirar atrás.
Mis sentimientos extraterrestres hacia él, la única persona de mi vida quien realmente me comprendía, no debían de ser revelados. No sabía si él se sentía de la misma forma y si no lo hacía – bueno, somos vampiros. Con toda probabilidad, viviríamos para toda la eternidad. El tener algo como mi flechazo haciendo nuestra amistad vergonzosa iba a ser insoportable.
Maldije mis sentimientos. Sólo porque él era tan amable conmigo y me entendía tan bien, tuve que desarrollar sentimientos hacia él mas allá de lo que ya teníamos. No podía arruinar nuestras vidas para el futuro: los Cullen era mi familia y estaba determinada a permanecer a flote. Y así que tenía que mantenerle de saber que mis sentimientos no eran completamente platónicos.
¿Pero por cuánto tiempo iba a tener este flechazo hacia él? Seguramente que estos sentimientos iban a suavizarse con el tiempo.
Buenass! Uff, lo siento tanto por haberlas mantenido tanto tiempo sin capi, casi dos meses! Mea culpa por no estudiar como se debe u.u Al menos les tengo buenas noticias… sin importar la cantidad de reviews que me dejen (espero que no bajen pero si bajan.. lo entiendo perfectamente: a nadie le gusta que le hagan esperar tanto tiempo =/), el domingo actualizaré porque… es el cumpleaños de nuestro amor – al menos, el de la mayoría de uds xD – : EDWARD CULLEN! Que viva él! Además de que el que viene, tiene un EPOV, lo que estaban esperando :D Y es mucho, mucho más lindo, una pista: Edward se da cuenta de que… ya no os digo más que si no el capítulo pierde chiste xD (Soy mala, lo sé *risa diabólica* aunque pronto lo sabrán)
Esta vez, como siempre, haré un trato acerca de los reviews: el que deje review, recibe preview :) Aunque si no lo quieren, pues me lo piden y no se los mandaré xD.
Una última cosa: faltan 16 días para Eclipse! Qué piensan? Están emocionadas? Yo sí, Eclipse es mi libro favorito de la saga, lo amé (bueno, menos a Jacob xD) aunque… odio el país en el que vivo! Lo digo porque… aquí Eclipse se estrena el 9 de Julio, una semana después así que para mí, faltan 23 días. Injusto, no creen? T_T… ya no me quejo que me imagino que habrá países que están igual o peor :S
Hasta el domingo!
The Blue Hour / Pame :D
