Muy bien, ahora me he apresurado y todo gracias a la bendita inspiración. Recién voy cayendo en cuenta del novio de mi esposo (HimAruya no HimUraya como solía escribir). Así que mil disculpas por semejante error, pero a cualquiera le pasa. Hoy hubo partido (noticia directa a los mexicanos), de México contra Gambia. Aquellos que no vieron el partido o no se han enterado, ganamos 5 -1 y el 3 de Junio no se les olvide ponerse la verde (o negra dependiendo), para apoyar a nuestro equipo. cofcof Lovi y Feli van a barrer la cancha con nuestros cuerpos cofcof. Y tengamos fé mis niños, tengamos fé *saca su veladora de San Cuau y San Aguirre*.
Sin más el capítulo ;D.
Disclaimer: Los personajes aquí usados no me pertenecen, son de mi esposo Himaruya-sensei que me ha déjado jugar con ellos un buen rato.
Siestas
Alemania no era de esos hombres que acostumbraba a dormir la siesta después de trabajar, desde que había crecido lo suficiente como para abandonar las siestas, sólo dormía de noche, como la gente normal, cuerda y decente. No le gustaba mal gastar su tiempo en siestas que podían extenderse más allá del tiempo estrictamente necesario, porque él tenía una agenda muy apretada y ocupada y era Alemania, el orden hecho persona (o país).
Pero, oh que sorpresa se llevaría nuestro joven amigo al conocer a aquel que era todo lo contrario a él. Porque, Italia Veneziano era de esos jóvenes que desconocían la agenda (como aquella vez en que el alemán le preguntó si contaba con una, y el castaño sólo pudo preguntar de forma inocente si eso era un alimento), que dejaban que las cosas llegaran y sólo atendían a citas cuando sus Jefes les obligaba. Por lo tanto, con dichos antecedentes, el alemán no se sintió tan sorprendido ante semejante actitud.
Sin embargo, ¿quién diría que con el paso del tiempo, Ludwig adoptara esta conducta y tomara siestas al lado de su amante? Las siestas empezaron siendo de veinte minutos, y lentamente fue aumentando hasta las dos horas, donde muchas veces ninguno de los dos dormía y sucedía que, cuando uno lo hacía el otro le miraba, con una bella sonrisa decorando su rostro y a veces llenando de besos el rostro ajeno (en el caso del italiano), o con caricias silenciosas (en el caso del alemán) y algunas palabras en el idioma propio acerca de su amante. Pero eso sí, una vez la siesta terminaba (y no se concretaba ningún acercamiento más allá del típico turisteo), Ludwig regresaba a su acostumbrada rutina, siendo acompañado por el italiano y su buen humor.
Lo de siempre, dejen un review con sus opiniones, sean buenas o malas. Si tienes algo que decir respecto a mi redacción y como mejorarla, eres libre de comentar. Pero si sólo me hablaras de mi madre, mejor ni comentes ;D.
