Hola otra vez!!
Vengo a responder a los hermosos comentarios que me han dejado, muchísimas gracias a todos (a los que comentan y a los que no) por brindarme su apoyo y leer esta pequeña historia, que como dije en el primer post, me ha costado mucho y ha sido un esfuerzo que ha valido completamente la pena, y lo es más al saber que cuento con tan hermosos lectores.
Las consecuencias de un beso
La inmensidad del cielo resultaba la visión perfecta para poner en orden mis ideas, tenía tanto en qué pensar… La noche anterior había dado un gran paso, uno con el que muchas veces había soñado, pero que no me creía capaz de realizar. No podía sacar de mi mente aquel momento, la escena se repetía constantemente en mi cabeza, desconcentrándome de cualquier actividad que estuviera realizando, recordándome el dulce sabor de sus labios, el calor que emanaban sus manos y sus ojos humedecidos a causa del llanto.
—Llanto…—repetí meditabundo, era cierto, ella jamás mencionó algo acerca del motivo de su tristeza. Aunque no se necesitaba contar con mucha imaginación para saber que como de costumbre, había sido por mi culpa.
Mis ojos seguían recorriendo las diversas formas de las nubes y el leve movimiento que el cielo ejercía sobre ellas. Toda mi mente viajaba recordando una y otra vez aquel beso, armando diversas hipótesis sobre lo que habría ocurrido si no hubiera decidido besarla.
Recordé plenamente el cómo me sentí en aquel instante: el verla llorar me partía el alma, si algo no soportaba era que actuara de esa manera, sobre todo de la forma en la que lo hacía esa noche. No sabía qué decirle, así que sólo hice lo que me indicaba el corazón, temía lastimarla aún más al no usar las palabras adecuadas. Así que con timidez la envolví en mis brazos, necesitaba que supiera que estaba ahí, que no se encontraba sola.
Su cercanía me producía un escalofrío que atravesaba mi cuerpo, su olor me embriagaba por completo y haciendo caso omiso de mis nervios, tomé delicadamente su barbilla para perderme en su mirada. Mi corazón latía con desenfreno, podía escucharlo perfectamente y temía que en cualquier momento se saliera de mi pecho. Sin embargo eso no me detuvo, sequé sus lágrimas deleitándome con la suavidad de su piel, disfrutando de cada roce de su cuerpo con el mío al estar abrazados, mientras con lentitud acercaba mi rostro al de ella, no sin antes detenerme para observar su reacción. Contemplé su rostro sonrojado, me dedicó una tierna mirada y cerró sus ojos, esa era su silenciosa señal para que supiera que hacía lo correcto. Dándome valor deposité en sus labios un pequeño beso… un momento que jamás olvidaré, ese simple contacto hizo que perdiera la cordura, que quedara literalmente hipnotizado y sobretodo aún más enamorado.
Todo había sido perfecto, hasta que Nabiki arruinó el momento, ¿qué en esta casa no había privacidad? Me pregunté enfadado apretando mis puños. Ese era otro asunto que debía arreglar, no podía permitir que Nabiki se saliera con la suya, ni mucho menos que vendiera esas fotografías, si lo hacía no quería ni imaginar el problema que vendría.
Me puse en pie dispuesto a enfrentarla, sabía que no las entregaría fácilmente por lo que planeé entrar a su habitación y robar el rollo, para luego destrozarlo. Como me encontraba en el tejado, di un pequeño salto para bajar al jardín, di media vuelta dispuesto a entrar a casa, hasta que topé frente a frente con Akane, un calor se apoderó rápidamente de mi rostro, esquivé su mirada para luego ver el suelo, mientras un silencio incómodo inundaba el ambiente.
Debo hablarle ahora, no soy un cobarde, repetía en mi fuero interno. Intenté pronunciar alguna palabra, pero se extinguió en mi garganta ya que quien habló primero fue ella.
—H-hola…Ranma. — saludó entre tartamudeos.
—H-h-ho…hola Akane…—respondí en la misma situación.
—Q-quería… hablar co-contigo, ¿ti-tienes un m-minuto?— preguntó cabizbaja.
—S-sí por s-supuesto. —
Entramos a casa y en silencio nos dirigimos a su habitación. Akane se sentó en su cama y yo me quedé de pie cerca a la puerta.
— ¿Q-qué era eso de lo que querías hablarme?—cuestioné evitando hacer contacto visual, ya que si lo hacía terminaría por sentirme aún más nervioso, al punto de quedarme mudo.
—Yo… este… lo que sucedió a-anoche… —balbuceó sonrojándose completamente. —Na-Nabiki, venderá esas fotografías… yo pensé… en ofrecerle algo de dinero por el rollo y… quería saber si tú podrías ayudarme con eso. —
—Yo… iba a hacer lo mismo, sólo que pensé en robarlo, después de todo, no creo que las entregue tan fácilmente…—comenté.
—Tienes razón… pero habrá que hacer el intento, ¿no crees?—
—A-Akane… sabes bien que no tengo dinero. —
—Tengo algunos ahorros, quizá sean suficientes para que nos lo entregue. —
—Entonces… ¿vas a darle tus ahorros?, pero A-Akane…—
—E-eso… es algo… e-especial para mí… y n-no quiero que se divulgue. —
"Especial", aquella palabra se repitió como un eco en mi cabeza, eso quería decir que había significado algo para ella. No pude evitar sonrojarme, lo que no le pasó desapercibido. —
—Ranma…—pronunció. —tú…t-tú… ¿l-lo consideras e-especial…?— preguntó dificultosamente, aún más sonrojada que antes.
Me quedé estático, no sabía cómo decirle el inmenso significado que había tenido, el tiempo que lo había anhelado y lo mucho que lo disfruté, pero ahora mi cabeza y mi mente buscaban las palabras necesarias para decírselo.
—yo… s-sí… fue… muy e-extraño. — tartamudeé.
— ¿e-extraño?—indagó.
—S-sí yo… no sé como explicarlo…—
De nuevo un silencio incómodo se hizo presente y se extendió por un minuto o más, ya que a mi parecer fue simplemente eterno aquel instante. Ambos permanecíamos con la cabeza gacha, jugando con nuestros dedos, o simplemente demostrando "interés" en un objeto en particular. En algunas ocasiones levantaba mi cabeza para observarla, y descubría que ella hacía exactamente lo mismo, lo que provocaba que por breves instantes nuestras miradas se encontraran, creando así esa incómoda sensación de no saber qué decir.
Viéndome presa de los nervios, decidí que lo mejor sería intervenir, lanzando cualquier pregunta. No soportaba el desgarrador silencio, ya que le permitía a mi mente volver a recordar aquella escena y no quería sonrojarme aún más delante de ella, ya que seguro pensaría que era un pervertido.
— ¿Akane y en dónde está tu amiga?— cuestioné.
—Ahora debe estar en su casa, se fue hace un rato y al parecer estaba apurada. —
—Ya veo… ¿entonces qué haremos en cuanto a lo de Nabiki?—
— ¿Vamos a hablar con ella?—preguntó.
—Ah… ¿ahora?—
—S-sí si quieres…—
Asentí con la cabeza no muy seguro de hacerlo en ese momento, si ya había un ambiente bastante pesado, no quería ni imaginarme cómo se tornaría la situación estando a merced de Nabiki.
Observé a Akane sacar sus ahorros, antes de encaminase hacia la habitación de su hermana. La seguí a paso lento, simulando tranquilidad, Akane dio algunos golpes en la puerta, pero nadie respondió.
—Parece que no se encuentra. — comentó.
Me encogí de hombros, pensando con detenimiento acerca de su ausencia y no tardé mucho en descubrir a qué se debía… rápidamente bajé las escaleras, Busqué a Kasumi en la cocina para preguntarle sobre Nabiki.
— Kasumi ¿sabes en dónde se encuentra Nabiki?—
— Sí, creo que se dirigía hacia el parque, ahí debe de estar. — respondió.
Busque a Akane quien lentamente bajaba las escaleras, dedicándome una mirada de desconcierto.
—Sígueme—Ordené mientras a paso rápido me dirigía hacia la salida. Me coloqué los zapatos y corrí hacia el lugar que había mencionado Kasumi.
— ¿Ranma, hacia dónde nos dirigimos?— cuestionó Akane.
—Nabiki se encuentra en el parque, de seguro ha de estar vendiendo las fotos, debemos darnos prisa. —expliqué.
Dirigí la mirada a Akane, su expresión había cambiado totalmente, ahora estaba pensativa, quizá se sentía del mismo modo en que yo. Estaba molesta por el atrevimiento de su hermana y preocupada por lo que enfrentaríamos después.
Llegamos al lugar y para nuestra sorpresa, se encontraba abarrotado por varios chicos y chicas de la escuela.
— ¿¡Pero qué es esto!?—inquirió molesta Akane.
Sin pensarlo dos veces se encaminó hacía el puesto de Nabiki, con su aura rojiza acostumbrada, dispuesta a acabar con todo a su paso.
— ¡Akane! —grité interponiéndome en su camino, para que no cometiera un error. — ¿No te das cuenta que podrías tener problemas? —
— ¿problemas? ¿Acaso no estás viendo? ¡Ya los tenemos!, mira nada más como nos ven todos. Somos la última noticia de todo Nerima, ¿y me pides que actúe como si nada ocurriera?— exclamó.
Dirigí la mirada hacía donde estaban reunidas las personas y noté perfectamente como todas nos miraban sorprendidos. De repente Hiroshi, Daisuke, Yuka y Sayuri aparecieron con varías fotografías en sus manos, acercándose a nosotros con una mirada inquisidora.
—Hola Akane, Ranma. Vaya que se lo tenían bien escondido ¿no?— decía Sayuri mientras con su brazo, daba leves empujoncitos a Akane.
—Hola chicas. — saludó completamente sonrojada. — ¿se puede saber qué hacen con esas fotografías en las manos?—
—Nosotras… vamos Akane ya no puedes negarlo, te deseamos lo mejor. —la atajó Yuka.
— ¡Ranma qué afortunado eres!, mira que besar a Akane debe ser todo un privilegio. —comentó Hiroshi. — Ahora que ya estás oficialmente comprometido, puedes presentarme a la hermosa chica de cabellos morados que siempre te lleva de comer. —
—Un momento, ¿cómo que comprometido?— pregunté con un tono escéptico.
— ¿Y esto?, no me dirás que no significó nada para ti. —Indagó Daisuke enseñando la fotografía.
—Yo… yo no… eso… puedo explicarlo… no es lo que creen. —
— ¡Ranma! — Gritó Akane estrellando su mazo en mi cabeza. — ¡Eres un idiota!, como te atreves a decir eso.
—A-Akane… yo…—tartamudeé.
—Guarda tus explicaciones para alguien que te las crea ¡Baka!— bufó, cruzando a grandes zancadas el parque tomando de nuevo camino a casa.
Me maldije a mi mismo por decir aquellas cosas en ese momento, no sabía que me había pasado, ni por qué siempre terminaba negándolo todo, o dando explicaciones tontas sobre lo que había ocurrido. Intenté alcanzarla y rápidamente me coloqué frente a ella.
—Akane lo siento, no sé por qué dije eso… —me disculpé tomándola por los hombros.
—Ya basta Ranma, fue suficiente… con razón dijiste que había sido extraño… porque no significó nada para ti… no sé por qué me confié, soy una tonta, déjame en paz. —
—No… no es así, sí significo mucho… y no fue extraño… fue…—
— ¿Ni siquiera sabes buscar las palabras necesarias para describirlo?—espetó Akane, más dolida que molesta.
— ¡No es eso!, es sólo que… sentí tantas cosas, que no sé cómo decírtelo. —
—Así que sentiste muchas cosas ¿No Ranma?—intervino cortante Ukyo.
— Ukyo… Ahh Hola… ¿Qué estás haciendo aquí?—pregunté.
—Ran-chan ya lo se todo… ¿cómo pudiste?— sollozó, mientras colocaba sus manos en su rostro.
—U-Uuchan… yo….yo… no…— balbuceé, agitando mis manos con nerviosismo.
Súbitamente sentí un ardor que invadió una de mis mejillas, mi rostro quedó ligeramente volteado y al buscar la fuente de aquel golpe, me encontré con Akane, completamente molesta.
— ¿Por qué te dejas manejar tan fácil? ¿Sabes, Ranma?, ahora puedes negarlo, ¡eres un tonto!—gritó Akane.
— ¡No lo niego! Es que yo… —
— ¿Tú, qué? ¡Eres un cobarde! —
— ¡No soy ningún cobarde! A-Akane espera…—
—No irás a ninguna parte Akane Tendo. —Gritó una voz, mientras un torbellino de rosas negras inundaba el lugar — sé que obligaste a mi Ranma a que te besara, pero esto no se quedará así ¿está claro?, te haré pagar por el mal momento que tuvo que sufrir mi Ranma adorado jojojojo —
—Kodachi, no te atrevas a hacerle nada a Akane. — Vociferé.
—Cállate Ranma, puedo defenderme sola. —replicó.
Un bombori estaba a punto de caer sobre Akane, lo observé horrorizado ya que por más rápido que fuera no alcanzaría a detenerlo.
— ¡Cuidado Akane! — advertí.
Akane desvió su mirada hacía el bombori que iba con gran fuerza hacia donde ella, logrando esquivarlo.
—Shampoo vengar beso de mi airen con chica violenta. — amenazó.
Maldije en mi fuero interno a Nabiki, gracias a ella tendríamos muchos problemas, y eso no era todo; la vida de Akane corría peligro. Ahora que todas se enteraron iban a querer vengarse de ella, lo cual no permitiría.
Observé la escena atento a cualquier movimiento, estaba dispuesto a enfrentarlas con tal de que Akane no saliera lastimada.
Tenía la leve impresión de que terminarían uniendo sus fuerzas para derrotarla, a ellas simplemente no les importaba pasar por encima de alguien, con tal de verme con alguna de ellas, nunca consideron mis sentimientos, para ellas no era más que un trofeo o un tonto capricho. Akane es lo opuesto, siempre está conmigo, su simple presencia me llena de valor y una sonrisa suya hace que sienta que el mundo está bien. Por eso jamás dejaría que le ocurriera algo malo, jamás me lo podría perdonar, estoy aquí para protegerla de todo peligro o amenaza y si eso acarreaba rechazar de una vez por todas a Kodachi, Ukyo y Shampoo, lo haría.
De repente un ataque con una peculiar sombrilla hizo que saliera de mi letargo para rápidamente ponerme en alerta.
—Ranma… con que aprovechándote de Akane en mi ausencia ¿no?—espetó furioso Ryoga tronando sus nudillos.
— ¿Cómo que aprovechándome? ¿Me llamas a mí aprovechado cuando usas tu maldición para dormir con ella?—inquirí sarcástico.
— ¡Cierra la boca y pelea Ranma!—
En un abrir y cerrar de ojos se abalanzó contra mí lanzando varios golpes en mi cabeza, los cuales esquivaba fácilmente, Ryoga se encontraba realmente furioso, y con cada golpe iba aumentando su fuerza. Harto de esquivarlo, incliné ligeramente mi cuerpo para derribarlo con un puñetazo en su barbilla, haciéndolo chocar contra una pared de concreto.
—No creas que me haz vencido Ranma… juro que me vengaré. —amenazó antes de caer inconsciente.
—La única venganza que habrá aquí será la del gran Kuno. — indicó mientras sacaba de su kimono la pequeña fotografía. — Ranma Saotome ¿cómo te atreves a probar el dulce néctar de los labios de Akane?—
—No puede ser…—susurré.
Observé como Kuno se acercaba a Akane para tomarla por la cintura mientras le entregaba un gran ramo de rosas.
—Akane Tendo mi amor, recibe estas flores como muestra de mi cariño hacia ti… pero antes unamos nuestros labios en un fervoroso beso, para que borres el mal sabor que te dejó aquel caballero andante. —
— ¡Estás loco!—gritó propinándole una patada que lo envió a volar a los cielos de Nerima.
—Akane, no te han enseñado que en una batalla jamás debes distraerte. — vociferó Ukyo lanzando golpes con su pala gigante.
—Jojojojo pagarás por lo que le hiciste a mi amado Ranma. — amenazó Kodachi, lanzando el lazo hacía la pierna de Akane, logrando que cayera al suelo.
— ¡Akane!— grité, dirigiéndome hacia el lugar para detenerlas.
—Tú no irás a ninguna parte Ranma Saotome. —refutó Gosunkugi colocándose al frente de mí, para así bloquearme el paso.
—Maldición, lo que me faltaba. ¿Ahora qué quieres?—espeté impaciente.
—Pagarás muy caro tu error… no hay nadie que se haya salvado de este potente hechizo y viva para contarlo, ¡Prepárate Ranma, para sentir mi furia! —
—No tengo tiempo para esto. — dije, saltando sobre su rostro para llegar hacia donde se encontraba Akane.
— ¡Ranma no huyas!—gritó Ryoga, levantándose dificultosamente.
Observé horrorizado la escena, Akane se encontraba muy débil. Cada segundo era de vital importancia para mí, ya que no podía permitir que Akane quedara inconsciente. La tomé por la cintura, rápidamente la acomodé en mis brazos y corrí dispuesto a salir de aquel caos. Lo único que me interesaba era que Akane estuviera bien.
—R-Ranma… ¿hacía dónde nos dirigimos?—
—Vamos a casa, necesitas descansar. —
—Estoy bien… no te preocupes. —me aseguró.
—Esa Nabiki me las va a pagar. —mascullé.
—Hablaré con ella en cuanto llegue, como se atreve a hacernos esto, por su culpa tenemos todos estos problemas. —
Faltaban pocos pasos para llegar a la entrada de la casa, pero me percaté de que algo extraño ocurría allí.
—No puede ser…— repetimos Akane y yo al unísono completamente desconcertados por lo que veíamos.
Continuará…
Notas finales:
Qué caos O_O XD. Bueno aquí podemos saber qué fue lo que sintió Ranma acerca del beso, cómo le pareció, lo difícil que fue etc... también pueden ver el tan ansiado post-beso, y todo lo que provocó Nabiki con la venta masiva de fotografías. Les cuento que este capi estuvo bastante difícil en aquello de integrar tanto personaje, se me complicó algo en esta parte, pero al final me gustó el resultado. Muchísimas gracias a Carito (Akane/Kagome) por ayudarme con el nombre del cap. Espero que sea de su agrado y que si tienen alguna opinión un comentario o algo por el estílo, serán siempre bienvenidos.
Besotes y nos veremos en la próxima entrega.
Hasta entonces.
