Hola de nuevo!!
Sé que he tardado bastante, en verdad lo siento, pero he tenido algunas semanas realmente horribles estudiando, sin mencionar que la musa no se aparecía y cada que intentaba escribír algo resultaba siendo un desastre.
Tengo varias cosas por decirles, antes de que lean el capi:
1º- Quiero recordarles el orden de en el que va narrada la historia, para que no se me confundan, el orden es el siguiente: Akane, Danny, Ranma. El capítulo anterior fue narrado por Ranma, por consiguiente este que vendrá a continuación será narrado por Akane, y el que sigue por Danny.
2º- Este capítulo le da nombre a la historia, cuando lo lean se darán cuenta porqué, desde aquí, se tornará un poquitín dramático, no mucho, porque tampoco es la idea, pero sí. Quiero decir con ésto que ya entenderán mejor a qué me refiero con "confusión" y por supuesto aquí se desatará la verdadera trama de la historia.
Bien, ahora sí los dejo con el nuevo capítulo, quiero agradecerle a Trekumy (Gisi) por haberme ayudado con la edición de este capítulo.
Confusión de amor
VII Confusión de amor:
—No puede ser…— repetimos Ranma y yo al unísono completamente desconcertados por lo que veíamos.
La entrada de la casa estaba adornada con varios faroles blancos, el suelo estaba cubierto por una gran cantidad de pétalos de Sakura, simulando una gran alfombra, que llegaba hasta donde normalmente se encontraba el comedor, el cual, en ese momento, estaba adornado por un pequeño altar, varias rosas a los costados y dos grandes telones blancos sujetados de cada lado. En el medio, un gran cartel anunciaba nuestros nombres: "Ranma y Akane".
A los costados del jardín se encontraban las sillas para los invitados; el estanque estaba adornado por una pequeña fuente, y mi padre y mi hermana se encontraban vestidos para la ocasión.
Tragué en seco esperando que se tratara de una broma, como se atrevían a planear algo como esto sin nuestro consentimiento. Aquello me sacaba de quicio, mi padre siempre tomaba decisiones que sólo a mí me correspondían, estaba harta de que manejaran mi vida a su conveniencia, sin siquiera considerar mis sentimientos, sólo su beneficio. No podía negar que mi padre era realmente egoísta.
Observé a Ranma quien se encontraba de pie a mi lado, en el mismo estado de shock que yo. Su rostro demostraba incredulidad y rabia al mismo tiempo. No podíamos pronunciar palabra, ambos nos encontrábamos completamente atónitos, pero algo debíamos hacer, teníamos el tiempo contado, ya que los locos que hace un momento habíamos dejado atrás, no tardarían en llegar.
—Lo mejor será que huyamos de aquí. —propuso Ranma, empezando a correr.
Lo seguí sin refutar, después de todo tenía razón, pero… ¿a dónde iríamos? No teníamos lugar donde escapar, y ciertamente me aterraba estar a solas con él, muchísimo más, después de lo que había sucedido entre los dos.
Corrimos dos calles, esperando no encontrarnos con nadie, pero lamentablemente no fue así; a varios metros un gran panda montado en una pelota, se dirigía rápidamente hacia nosotros. Corrimos en la dirección opuesta, pero todo fue inútil. Mi padre también se encontraba allí, ahora vistiendo una gran armadura samurai, dispuesto a no dejarnos escapar, estábamos aprisionados y antes de pensar en un plan, fuimos arrastrados por ellos, de vuelta a casa.
Súbitamente fuimos separados, mi padre me condujo hacia mi habitación, en donde se encontraba listo mi traje de novia, me quedé horrorizada en cuanto Kasumi y otra chica empezaban a vestirme. No resistí un segundo más, ya era suficiente, ¡era el colmo!
— ¿¡Se puede saber qué es todo esto!?—vociferé llamando rápidamente su atención.
—Akane… —contestó dulcemente Kasumi. —Es el día de tu boda, deberías estar de buen humor… —
— ¿¡Estás loca!? ¿Crees que debería estar de buen humor cuando hacen todo esto sin nuestro consentimiento?
—Pero Akane… si ayer tú y Ranma se besaron, eso ya es un gran paso en su relación, y me alegra que se entiendan, mi padre está muy entusiasmado con la boda. —
—Pero qué descaro… ¿no te das cuenta de que mi padre sólo está pensando en él? Él sólo me comprometió con Ranma por el futuro de su dojo, no porque yo amara a Ranma… fue un acuerdo a su conveniencia, aunque…—
Aunque yo terminara enamorándome perdidamente de él, pensé. Una vez más la escena de aquella noche se repitió en mi cabeza, alejándome temporalmente de toda la rabia que inundaba mi interior. Observé el cielo, aquella visión me regalaba calma para pensar en él, y recordar la sensación de sus tibios y aterciopelados labios…
—Aunque… ¿qué sucede Akane? ¿Estás diciendo que Ranma no te agrada?—inquirió Kasumi algo desanimada.
— ¡No! Kasumi, no es eso… es sólo que no pueden tomar esta clase de decisiones por mí, esto es algo de lo que yo misma me quiero hacer cargo, quiero ser yo la que decida, cuando casarme y con quien. —
— ¿No quieres casarte con Ranma, verdad?—
Antes de que pudiera responder, la puerta de mi habitación se abrió a una velocidad vertiginosa, provocando un gran estruendo. Mi corazón dio un vuelco al ver entrar a Ranma, vestido con un esmoquin negro, el cual hacía resaltar sus hermosos ojos azules, aquellos ojos que ahora me observaban con exasperación.
—Ya lo he escuchado todo… —hizo una pausa. — Si no deseas casarte conmigo, no voy a obligarte…
—Ranma… no… no… es…—
—No digas nada Akane, ya lo dejaste todo muy claro. — aseveró. —nadie puede casarse con alguien que no ama, ¿verdad?
—Pero Ranma yo nunca…—
—Pues quiero que sepas, ¡que yo tampoco tengo el más mínimo interés en casarme con una chica tan fea y torpe como tú!—gritó.
Esas palabras fueron como un golpe para mí, todo mi interior se debatió buscando las palabras adecuadas para actuar, pero la fuerza del dolor fue más fuerte, y con mi corazón hecho pedazos, me acerqué a él, lanzándole una mirada severa mientras le propinaba una bofeteada, una que demostraba todo el daño que me había hecho con sus palabras.
—Eres un idiota, Ranma, te odio. — exclamé. — Puedes irte con la que mejor te parezca, no me importa en lo más mínimo. —
—Eso es lo que haré… —atacó, frotando la zona del golpe.
—No, no, no, no puede ser señor Saotome, nuestros planes de nuevo han fracasado. — sollozaba mi padre, apoyándose en el hombro de su compañero.
— ¡Ranma! ¿Ahora qué hiciste? ¿Por qué siempre lo tienes que arruinar todo, muchacho?—lo reprendió Tío Genma.
—Déjame en paz papá, no tengo tiempo para discutir contigo. —refutó, dando un salto, logrando salir por la ventana.
—Akane, Akane… por favor, ve a pedirle disculpas a Ranma, tú bien sabes que las dos escuelas deben unirse, por favor, hija. —Lloriqueó mi Padre.
— ¿Estás loco papá? Mejor salgan todos de mi habitación, quiero estar sola…—
Poco a poco todos fueron saliendo, hasta dejarme completamente sola, quería estarlo y a la vez deseaba la compañía de alguien, estaba completamente destrozada; nunca las palabras de Ranma me habían dolido tanto como en esta ocasión. Me maldije a mí misma por pensar que lo que había ocurrido entre los dos, mejoraría nuestra relación, creí que aquel beso iba a aliviar las tantas asperezas que nos impedían llevarnos bien.
—Por qué soy tan tonta…—me reprendí, llevando mis puños con fuerza hacía el escritorio.
Las lágrimas comenzaron a caer, como libres gotas de rocío; me sentía tan impotente, tan pequeña… por primera vez en mi vida experimentaba lo que era la soledad, nunca antes me había sentido tan sola, sin que yo misma pudiera hacer algo al respecto. Ahora ya nada tenía significado, ni siquiera aquella noche en la que me cobijé en sus brazos, esa noche en la que me sentí feliz con el simple contacto de su cuerpo, con saber que estaba ahí para mí, porque si algo lograba él, era que con su simple presencia llenara mi mundo de paz y serenidad.
Estaba plenamente consiente de que no era mi culpa, sin embargo no podía evitar sentirme de esa manera. ¿Había hecho entender a todos que Ranma no me interesaba?, jamás me sentí tan arrepentida de usar tan mal las palabras… porque nunca quise decir eso, y era lo que me hacía sentir más molesta, me malinterpretaron. Tenía tantos sentimientos encontrados en aquel momento: rabia, tristeza, impotencia, soledad, sin mencionar las serias dudas que Ranma había dejado en mi corazón.
"yo… s-sí… fue… muy e-extraño." Recordé aquellas palabras como si las hubiera dicho ahora mismo. ¿Por qué le resultaría extraño?, quizá fui yo la que creyó que él sentía lo mismo por mí, cuando él no tenía el mínimo interés. ¿Me había engañado a mí misma por necesidad? Necesidad de creer que Ranma sentía algo por mí, no por alguna de sus "prometidas", de sentir que era su prioridad, no ninguna de ellas… de sentirme correspondida en sus brazos… y dejar de preguntarme si el destino me permitiría ser suya, como muchas veces lo había soñado. Esa noche no fue un sueño, y había pruebas de ello, entonces… ¿por qué había decidido besarme? ¿Le habría parecido la oportunidad perfecta para reírse de mí? O simplemente si sentía algo más…
Llevé mis manos a mi cien, me sentía realmente perturbada, necesitaba dejar de pensar en eso, me hacía tanto daño… ¿por qué mi mente se empeñaba en hacerme recordar cada palabra o momento que haya compartido con él? ¿Acaso no se daba cuenta que iba a colapsar?
Me levanté de la silla, intentando rememorar algo que tuviera que hacer, cualquier cosa, que me ayudara a salir de esta situación. Recordé a Danny, quien hasta hace pocas horas, se había marchado a su casa, sin dar alguna explicación.
—Eso es… aún es temprano, quizá la invite a venir conmigo al cine. —me animé a mí misma.
No había razón para deprimirme, debía ser fuerte a pesar de todo lo que había sucedido, tenía que demostrarle a Ranma que no me dejaría derrotar tan fácilmente por sus palabras, que siempre daría la pelea sin importar qué tan mal me sintiera.
Crucé el pasillo de mi habitación para proceder a hacer la llamada, me encontraba tan ensimismada que no me percaté de la presencia de Nabiki, que iba subiendo las escaleras contando el dinero que se había hecho, con su gran idea de la venta de fotografías.
—Ah, Hola Akane, espero que no estés molesta… es para los ahorros de la universidad. —dijo señalando el dinero.
—Nabiki, ¿cómo pudiste?, ¿no te das cuenta de todos los problemas que me has causado, gracias a tu grandiosa idea?—
—Akane… el dinero mueve montañas… no podía callar esto, necesitaba el dinero, hermanita, entiende. —
— ¿No pudiste buscarlo de otra manera?, Eres una abusiva Nabiki, nunca debiste hacer eso, siempre te parece muy divertido jugar con los sentimientos de los demás, pero esta vez fue demasiado…—
—Oh, ya me contó papá que Ranma y tú están peleados… de seguro querrás que te bese para que puedan reconciliarse, ¿no?—inquirió con una mirada de soslayo.
Aquella mirada tan sólo hizo que volviera a recordar lo que había sucedido hace un momento, y que mis mejillas se adornaran de un ligero color carmín, que no ayudó mucho a convencer a Nabiki de lo contrario.
—Bien hermanita… nos vemos al rato, tengo mucho dinero que contar. —culminó guiñándome un ojo, y volviendo a su habitación.
El haberme encontrado con Nabiki sólo empeoró la situación; todos los sentimientos de auto motivación se esfumaron, haciendo que me llenara nuevamente de ira, ¿cómo podía ser tan cínica? Después de todos los problemas que causó, viene y me lo dice así tan tranquila… ¡esto es el colmo!
Tomé el teléfono y marqué el número de Danny, esperaba que ella fuera quien atendiera, puesto que no tenía mucha paciencia para esperar.
— ¿Hola?—respondió una voz.
— ¿Danny?—
—Oh no, ella salió hace un momento, ¿quién la llama?—
— ¿Salió? Quizás regresó a mi casa, soy Akane. —
—Oh Akane, me parece que sí, dijo que se dirigía hacía allá, no debe tardar. —
—Muchas gracias, hasta pronto. —
La esperaré, de seguro aceptará ir conmigo al cine, pensé. Pero debo encontrar algo que hacer mientras ella llega, no quiero pensar más en esa situación… necesito concentrarme en algo, pero ¿en qué…? Pronto di con una idea que estaba segura me ayudaría a olvidarme de todo. Me dirigí hacia la cocina, tomé un libro de recetas y me apresuré a tomar los ingredientes que requería, debía quedarme muy bien, ya que lo hacía como agradecimiento a Danny por haberme acompañado anoche.
Pasó un largo rato, en el que concentré mi mente en la receta, había puesto todo mi esfuerzo en ella, esperando que quedara bien, después de todo, no quería que faltara a clases luego de que lo probara. Sonreí para mi misma al ver que no había quedado del todo mal. Pero ahora me preocupaba la tardanza de Danny, había pasado mucho tiempo desde la llamada y ella aún no aparecía.
—Hola Akane. — saludó Kasumi, observando el pequeño pastel que había hecho. —Que lindo te quedó, ¿es para Ranma?—
—No Kasumi… es para Danny, quería agradecerle con esto su estancia ayer en la noche, pero está tardando bastante y empiezo a preocuparme…—
—Entiendo… Akane, no quiero molestarte, pero ¿puedo preguntarte algo?—
Me debatí un poco ante su proposición, no obstante accedí, rogando al cielo que no tocara el tema de Ranma, suficiente había tenido con enfrentarme a Nabiki, para que ahora volvieran con el otra vez.
— Sé que debes estar enfadada por lo que hizo Nabiki, ella tiende a no tomar lo sentimientos de los demás en serio, pero ¿qué pasará con Ranma? —
—Eso no lo sé Kasumi… —murmuré agachando la mirada. —Tú lo escuchaste…—
—Eso es lo que más me preocupa Akane, ustedes tienden a pelear mucho, y eso no es un secreto, pero esta vez fue diferente; siento que tú lo tomaste como algo más personal, ¿fue por lo del beso, verdad?—
— ¡Claro que no Kasumi!—mentí. — Lo que ocurrió entre él y yo no cambió nada, de hecho, como ves, tenemos las mismas peleas de siempre… todo está bien, no tienes nada de que preocuparte.
— ¿Estás segura Akane? Realmente te noto diferente… —
—Por supuesto que sí Kasumi, en serio ya no te preocupes por eso, ya verás como en poco tiempo todo volverá a la normalidad. —dije, intentando colocar en aquellas palabras la seguridad que necesitaban, para que terminara convenciéndose.
—Está bien… por cierto, mi padre y tío Genma salieron de casa hace un rato, diciendo que irían a una sesión de entrenamiento, así que si piensas hacer la cena, procura no hacer demasiado. —anunció con su sonrisa de siempre y encaminándose hacía sus nuevos quehaceres.
—Seguro que salieron para evitar mi comida…— murmuré con un dejo de rabia. No podía ser que mi propio padre saliera despavorido cada vez que entrara a la cocina.
Suspiré con resignación, mientras me deshacía del delantal que traía puesto, tomé el pequeño pastel y lo llevé a mi habitación, ya que quería darle la sorpresa allí. Coloqué el postre sobre mi escritorio y me recosté en mi cama, tomando un cojín para luego abrazarlo con todas mis fuerzas. No quería pensar en eso, ya no quería seguir mortificándome, estaba creando un infierno en mi interior, sentía que no podía salir de allí, estaba en un gran pozo depresivo, el cual me impedía pensar claramente, ya nada importaba, todo se había esfumado una vez más ante mis ojos, lo único que podía sentir era la nostalgia de mi interior completamente desgarrado por aquellas palabras, la tristeza que inundaba mi ser al pensar que él nunca me correspondió, que todo fue una vaga ilusión que se desvaneció poco a poco, otro capítulo de mi vida se volvía a tornar gris.
Cansada de dar vueltas en la cama y con el corazón y la mente turbados completamente de recuerdos dolorosos, decidí salir a buscar a Danny; era eso o entregarme a los brazos de la tristeza sin que pudiera siquiera intentar alegrar mi mal rato. Me levanté de un salto y con un atisbo de optimismo, repetí para mí misma que todo estaría bien, que más pronto de lo que esperaba él y yo seríamos de nuevo los mismos de siempre, que él sería el mismo chico inmaduro e insensible que yo conocía, que pronto tendría que golpearlo por su altanería, pero más allá de todo eso, simplemente estaríamos bien.
Salí de mi habitación de nuevo con vagas esperanzas, intentando serenarme para infundirle tranquilidad a Danny, que de seguro se había marchado preocupada por mi estado anímico, ya que desde ayer había estado comportándome extraño, y nunca le mencioné un motivo válido para explicar el porqué actuaba así. Por eso también quería ofrecerle una disculpa, después de todo, ella fue quien más estuvo conmigo, sin saber qué me ocurría, sólo estuvo ahí para mí.
Bajé las escaleras, y me quedé de pie sobre el umbral de la puerta principal, esperando ver su silueta a lo lejos, pero luego de unos instantes de no ver pasar nada, decidí emprender y buscarla, seguro le había ocurrido algo por lo que no había vuelto, ya que generalmente no tardaba mucho en llegar.
Me dispuse a dar un paso fuera de la casa para ir en su búsqueda, hasta que una voz llamó mi atención, instintivamente giré mi rostro hacía el lugar donde había provenido el sonido y me encaminé hacía él con sigilo, me escondí detrás de una de las paredes de la parte posterior de la casa y escuché claramente la conversación.
—Ya no importa, ella lo dejó todo muy claro… —decía Ranma, mientras lanzaba puñetazos a un gran saco de entrenamiento.
— ¿Eso es lo que crees?— inquirió Danny.
—Por supuesto, ella lo dijo, no cabe la menor duda… y ya no me importa, que haga lo que quiera, es asunto suyo. —
—Ranma… yo debo confesarte algo… —musitó Danny, usando un tono bastante serio, que hizo que Ranma volteara a verla, con bastante interés.
Me quedé de piedra, mi corazón latía apresuradamente, tanto, que temía ser descubierta por los fuertes golpeteos que daba sobre mi pecho. Esto no podía ser verdad, simplemente no podía creerlo, ¿Sería posible que también a Danny le atrajera Ranma? Y peor aún que Ranma también sintiera lo mismo por ella… después de todo el día que la conoció, se comportó extraño… no, no puede ser, me repetía contantemente para que mi mente y mi corazón se detuvieran con aquellos pensamientos, que me torturaban y desgarraban mi alma, como si se tratara de una cuchilla, que se clavara justo en mi pecho y desangrara lentamente cada centímetro de mi cuerpo.
Cerré mis ojos intentando asimilar lo que vendría después, lleve de nuevo mis manos hacía mi cabeza, intentando alejar aquellos pensamientos que se arremolinaban en mi interior, haciendo que mis ojos de nuevo se llenaran de lagrimas, y que a su vez, estas recorrieran libremente mi rostro. Nada de lo que hiciera me ayudaba plenamente a olvidar aquel golpe, todo era en vano, nada funcionaba.
Intenté agudizar mis oídos para oír lo que vendría a continuación, una larga pausa se había adueñado del momento, llenándolo de incertidumbre y vacilación.
—Quizá sea una sorpresa para Akane, esto que tengo que decirte—comenzó Danny. —yo… no quiero meterme entre ustedes, pero hoy me di cuenta de algo, y creo que necesitas saberlo. —
— ¿Qué es Danny?, dilo ya. —insistió Ranma comenzando a impacientarse.
No podía resistirlo más, ya no podía quedarme allí sin hacer nada al respecto, si era cierto que Danny estaba interesada en él, y Ranma en ella, yo no me interpondría. Ya no cabían más dudas, ella había dicho que quizá yo lo tomara como una sorpresa, estaba segura que de eso se trataba. ¿Qué otra cosa si no? Ya no podía resistirlo y dando un gran paso, quedé en frente de ellos, viéndolos con el poco orgullo que me quedaba.
Cuando voltee para enfrentarlos, Ranma tenía en su mano un pequeño trozo de papel cuidadosamente doblado, me observaba con una mezcla de temor y asombro. Mientras que Danny no denotaba en su expresión algún rasgo de sorpresa.
—Hola Akane, siento no haber llegado a tiempo, es sólo que me entretuve con los preparativos de la boda, luego me encontré a Ranma y estuve aquí hablando con él. —
—No, está bien… de hecho me parece bastante bien que te haya encontrado, necesito hablarte de algo, ¿podrías acompañarme?—pregunté.
—Sí por supuesto, pero antes… creo que Ranma debería hablarte de algo, que te interesará, ¿no es así, Ranma?
—No… yo… yo… no… tengo… nada que decir, no sé de qué estás hablando Danny. —balbuceó Ranma, en un intento por librarse de la incómoda situación.
—Está bien, contigo hablo luego… aún no termino de contarte todo. —se despidió Danny, dejando a un muy confundido Ranma en el patio trasero de la casa.
Subimos una vez más a mi habitación, aunque esta vez sintiéndome peor de lo que ya me encontraba, ciertamente había sido todo un golpe para mí ver que "mi prometido" se interesaba en otra, y por otro lado, me sentía plenamente engañada por la persona a la que sinceramente le había brindado mi amistad, no obstante, no podía demostrárselo, no ahora, después intentaría averiguarlo a mi manera.
— ¿Así que ya los sabes todo, no?—inquirí intentando utilizar un tono adecuando, que no denotara mis inmensas ganas de llorar.
— ¿A qué te refieres con eso? sólo sé lo que ahora todos saben, lo que pasó entre tú y Ranma. —respondió indiferente.
— ¿Cómo lo supiste?—pregunté sabiendo de antemano la respuesta que tendría, Nabiki era la culpable de todo aquel caos.
— En el momento en el que fui por tu vaso con agua, me topé con Nabiki y ella me lo informó todo. —
— ¿Por qué Danny, cómo pudiste?—dije casi en un sollozo, no podía evitarlo aquella sensación era más fuerte que yo.
—Tranquila Akane, ¿puedes creerme que no lo hice con mala intención?—indagó, —Estaba preocupada por ti, habías estado comportándote extraña, y necesitaba saber qué era lo que te estaba sucediendo. —
— ¿Diste con esa respuesta?—
—No, aún no lo sé, creí que Nabiki lo sabría, por eso le pagué la cantidad que me pidió, pero al final sólo me dio la fotografía, y nada de información acerca de tu estado. —Comentó, —Akane, he descubierto algo, no sé si esté en lo correcto, aún debo confirmarlo, pero necesito decírtelo, es acerca de Ranma. —
—No quiero saber nada que tenga que ver con ese idiota, tal vez en otro momento. —
—Akane, es realmente importante lo que debo decirte… Pero está bien, si no lo quieres escuchar ahora, será en otra ocasión. — concedió.
No quería escuchar decir esas palabras, sería un infierno para mí. No deseaba si quiera pensar en esa verdad que me quería decir, simplemente no podía, era algo quizá más fuerte que yo, y no estaba segura que mi corazón resistiera esa noticia. Ahora tenía más dudas que nunca, siempre las tuve, pero nada comparado a esta ocasión, todo estaba realmente bien, hasta que sucedió lo de aquella noche, ¿cómo pude haber caído en uno de los juegos de Ranma?, ¿Acaso había sido tan ingenua de no darme cuenta de sus verdaderas intenciones? Por supuesto, me dije. Quizá después de todo Ranma nunca me aceptaría por no ser delicada, dulce, maravillosa, o buena cocinera como lo eran todas las demás, quizá eran esas cualidades las que él buscaba en una chica… en cualquier chica, menos en mí, si bien él me trataba de una forma diferente a las demás, no era un trato especial, por supuesto, ya que siempre me trataba con insultos. ¿Esa era la manera de demostrarme que no le interesaba? Era lo más seguro, una verdad de la que no me había percatado hasta ahora. Nunca lo había visto de ese modo, pero ahora, por primera vez, podía pensar claramente.
—Oh Akane, que lindo pastel, ¿lo hiciste tú?—preguntó Danny emocionada viendo el pequeño postre sobre el escritorio.
—Sí… así es, es para ti, quería dártelo como agradecimiento por acompañarme esa noche, pueda que no esté muy bueno… pero es con mucho cariño. —Le sonreí.
—Gracias Akane, que amable eres, no debiste molestarte. —
—No es molestia, en verdad gracias por estar ahí. —
La noche cayó sobre Nerima, cubriendo todo rastro de claridad con su infinito manto negro-azulado. Nos habíamos dado el lujo de charlar unas cuantas horas, en las cuales un par de veces nuevamente me insistió sobre el tema del que tanto quería hablarme. Sin Embargo, aún no me encontraba lista para escucharla decir esas palabras que estaba segura, terminarían por arruinar mi vida.
Continuará...
Notas finales:
Creo que esto ya les da una idea de por qué el título de la historia es "confusión de amor" como lo dije algunas frases más arriba, aquí realmente se empieza a desarrollar la verdadera trama de la historia, eso quiere decir que ya no habrá tanto misterio para ustedes, ya podrán saber más o menos por donde va todo. Espero sinceramente que este capítulo haya sido de su agrado, me costó un montón ya que la musa no cooperaba en lo absoluto, y sufrí bastante intentando sacar la escena de la confusión.
Recuerden que cualquier comentario es bienvenido, si leen déjenme saber qué les pareció, su opinión es bastante importante para seguir cultivando esta pasión por escribir, así que tranquilos comenten que me hacen realmente feliz, y me siguen motivando para seguir dando todo de mi en este proyecto, así que ya saben si gastan dos minutitos escribiendo un review harán a una autora eternamente feliz.
Un besote y hasta la próxima.
