Hola a todos!

Bueno primero que nada felices fiestas, feliz navidad, feliz año nuevo, espero que a todos este año que viene les vaya excelentemente, que sea un año muy exitoso y próspero. Que Diosito los acompañe a todos y los llene de muchas bendiciones, que lleve a su hogar paz, salud, dinero y felicidad. Desde aquí mis mejores deseos para todos mis lectores, ha sido una gran bendición contar con ustedes, este año ha sido uno de los más productivos en materia de imaginación, me llevo gratos recuerdos de el, porque empecé este arte, y me llevo sobretodo la calidez de todos los que me han acompañado en este recorrido.

Bien, aquí les traigo este nuevo capítulo, esperando que sea de su agrado, les aviso que mi musa llegó exactamente anoche a las 11 Pm, de ahí hasta las 3 Am escribí y saqué el capi (no se asusten mi musa suele llegar a esas horas, es parrandera XD) en fin, me encantó escribirlo, sin embargo, en esta época con tanto ir y venir se me complicó un poco el escribir, por eso tardé tanto, en verdad lo siento, ahora, no sé si este capítulo me haya salido tan bien como lo esperan, a mí no me convence del todo, pero espero que lo disfruten igual, lo hago con mucho cariño para todos los que me leen, sepan que he puesto alma y corazón en cada entrega, y sinceramente espero que sea de su agrado.

A continuación paso a responder sus valiosos reviews:

Revelación

Una vez más mis intentos por comprobar el verdadero significado del misterioso papelito, habían fracasado. Por alguna extraña razón siempre que hablaba sobre el tema algo me impedía continuar. Pero aunque esta vez no averiguara nada en concreto, por lo menos tenía la certeza que en aquel trozo de papel, había algo que encerraba una verdad, que si no exageraba, podría resolver muchas dudas. Por lo menos eso había logrado deducir con la reacción de Ranma, ya que fue tal cual me la esperaba, y aunque no obtuve algún tipo de información que me ayudara a despejar mis dudas, aquella reacción desencadenó varías hipótesis que había considerado.

Me quedaba el consuelo de haber logrado sacar algunas conclusiones respecto al tema en cuestión. No tenía la menor idea de por qué me interesaba a tal magnitud, sólo tenía claro que lo hacía por Akane. Quizá si me enteraba de qué era eso que le estaba ocurriendo, podría ayudarla con algo.

Me inquietaban bastante sus cambios repentinos de humor, y todo el misterio que había en torno a ellos. Por esa razón me cautivaba tanto aquel tema, quería ayudarla, y quizá no me faltaba mucho por terminar de descubrir que era lo que estaba sucediendo.

Me había dado cuenta de algo de lo que estaba casi completamente segura: Akane sentía algo especial por Ranma y viceversa. Sólo necesitaba idearme el modo de confirmarlo, ya que pruebas habían de sobra, no obstante debía oírlo de sus propias palabras; debía estar plenamente segura, para luego poder continuar con la siguiente fase del plan.

Sentada en mi escritorio me dediqué a contemplar la fotografía del controversial beso que se encontraba sobre mi cuaderno, analicé cada detalle, intentando descubrir algo más allá de lo que veía, pero nada parecía ser más importante que la tierna escena que representaban ambos protagonistas. Todo parecía desaparecer a su alrededor, en cuanto el mágico momento se dio, era increíble como tan sólo una fotografía lograba transmitirte tantos sentimientos; sentimientos que decían mucho más de lo que se podía expresar con palabras; palabras que quizá hacían falta entre ellos dos para aclarar lo que el sólo roce de un cálido beso pudo emitir.

Dejé a un lado la fotografía y me dediqué a ver la lluvia que golpeaba el cristal de mi ventana. El manto negro de la noche, siempre me ayudaba a meditar mejor las cosas, quizá el silencio y la soledad habrían sido mis amigos desde siempre, ya que la noche me infundía un sentimiento de reflexión, el silencio era mi música preferida, y la soledad la compañía perfecta para pensar, y en esta ocasión si que lo necesitaba.

Mañana iríamos de nuevo a la escuela y tenía planeado abordar a Ranma al receso para comentarle lo que debí haberle dicho hoy. No tenía aún una estrategia que me ayudara a confirmar lo que sospechaba. Sin embargo debía haber una forma, sólo que… ¿cuál era? Necesitaba encontrar una manera de ganar su confianza, intentar convertirme en su cómplice para poder así comprobar mis sospechas.

Dando un suspiro sonoro, decidí ir a la cama, no sin antes tomar una rebanada del pastel que me había ofrecido Akane, en verdad se veía delicioso, y ansiaba probarlo, era una silenciosa manera de agradecérselo, así que con lentitud llevé a mi boca una pequeña porción. De inmediato sentí un sabor salado que embargó mi boca e hizo que quisiera escupirlo, el desagradable sabor de la sal había hecho que en mi rostro apareciera una mueca de repugnancia. Al parecer no había usado azúcar y en su lugar puso una cantidad desmesurada de sal.

Bajé rápidamente hacía la cocina por un vaso de agua, estaba segura que con eso contrarrestaría el irritante sabor del pastel, sin embargo y a pesar de haber bebido dos tragos seguidos, el molesto sabor aún no cesaba, aunque esta vez no tenía tanta intensidad como hacía unos momentos. Decidí entonces buscar alguna golosina, era mi última opción para dejar de sentir el mal sabor, no quería ni recordar aquella desagradable sensación.

Regresé a mi habitación con algunos cuantos caramelos; los dejé sobre mi escritorio mientras vestía mi pijama y arreglaba mi despertador con la hora en la que despertaría al día siguiente. Luego me incorporé en mi cama, disfrutando de la suavidad de la seda contra mi piel, sensación que me confortaba y daba inicio al acogedor mundo de los sueños.

**

El despertador sonó deshaciendo el silencio que inundaba el ambiente, rápidamente me puse en pie con un dejo de fastidio, la verdad odiaba madrugar, era algo que me resultaba bastante molesto, sin embargo, estaba acostumbrada a hacerlo y por esta vez no había opción, debía asistir a la escuela. Me dirigí lentamente hacia el baño y me sumergí en la tibia agua caliente, no tardé mucho en salir y vestir una vez más mi uniforme.

Bajé las escaleras, preparé mi desayuno y me dirigí hacía la escuela. Ansiaba el momento de hablar con Ranma, debía persuadirlo de alguna manera y aunque en principio no lo había hecho intencionalmente, ese papelito me había dado una gran pista, la cual él no podía negar, porque estaba segura que el que había escrito allí, no pudo haber sido otro, que él. Quizá por eso se puso tan nervioso ayer, por esa razón no había querido decir nada frente a Akane, estaba segura que diría algo importante, de no ser por la presencia de su prometida. Aunque temo que él ahora que quizá sospeche que sé su secreto, termine evadiéndome.

Tomé la última esquina y llegue al desagüe, ese era justamente nuestro punto de encuentro con Akane, sin embargo, hoy no habían aparecido; miré mi reloj de muñeca, era la hora acostumbrada, pero ellos no se encontraban allí, seguí caminando a paso lento, observando constantemente detrás de mí, esperando verlos, no obstante nunca llegaron, así que me apresuré a arribar a la escuela, quizá ya estuvieran ahí.

A unas cuantas aceras distinguí la entrada de la escuela, pude observar que algo extraño sucedía allí, así que apresuré el paso para poder ver mejor lo que estaba ocurriendo. En tanto mis pies se acercaban al lugar, pude confirmar que algo fuera de lo normal se estaba originando allí. Y así fue, no me equivocaba, una espesa cortina de humo cubría gran parte de la entrada, cientos de gritos y algarabía se escuchaban dentro de ella. Y al juzgar por el aspecto que tenía, parecía que había ocurrido una explosión.

Di varios pasos hacía el interior de la gran nube de vapor, para intentar descifrar qué era lo que ocurría allí, sin embargo con cada pisada que daba dentro de ella, disminuía mi capacidad de respirar. Así que llevé los brazos hacia mi rostro para cubrir un poco mi nariz, y poder abrirme paso por el denso camino de humo. De repente todo el vapor del lugar se había disipado. Miré a mi alrededor por unos contados segundos, observando aterrada a una emblemática cantidad de estudiantes que se encontraban inconscientes tendidos en el suelo.

Inmediatamente corrí hacía uno de ellos esperando que se encontrara bien; tomé rápidamente su pulso y para mi alivio todo parecía estar bajo control, sin embargo eso no evitó que me preguntara qué rayos había sucedido antes de mi llegada. Me incorporé de nuevo girando rápidamente mi cabeza hacía una voz que en ese momento resonaba en el lugar. Seguí deprisa el murmullo que me condujo a unos pocos pasos de los que me encontraba, allí pude distinguir a la perfección dos siluetas conocidas, y una de ellas se encontraba sosteniendo a alguien… de pronto mis ojos se abrieron desmesuradamente al ver a Ranma sujetando a Akane, quien al parecer se encontraba en las mismas condiciones que los estudiantes espectadores, con la diferencia que se le veía en graves condiciones. Definitivamente ella no tenía lo mismo que todos los que habían estado viendo el encuentro.

Llevé mi mirada hacia la parte alta de una de las paredes allí, de pie, se encontraba una chica con un leotardo color verde claro, llevaba puesta una máscara gigante, y se reía de forma maniática.

—Ahora lo sabes Akane Tendo, nadie se besa con mi Ranma adorado, sin pagar muy caro por ello jojojojo. —

—Ya… veras… Ko…kodachi, esto no… se quedará así… —decía Ranma entrecortadamente.

—Oh, claro que sí Ranma mi amor… ahora que te liberé de la chiquilla entrometida, podrás casarte conmigo, ¿no te alegra eso primor? Jojojo. — preguntó la chica saltando del lugar donde se encontraba para caer justo a pocos centímetros de Ranma. —Ahora que sólo estamos tú y yo, ¿por que no me demuestras tu amor?—

Me quedé de piedra cuando vi que la chica demente se acercaba peligrosamente a los labios de Ranma, al principio pensé que él haría algo para quitársela de encima, pero al parecer él no podía moverse de la posición en la que estaba. Así que dándome prisa, y dando unos pocos pasos más, me interpuse entre ellos.

—No lo permitiré. — Dije con firmeza, lanzándole una mirada que demostrara que hablaba en serio.

— ¿Y tú quién eres para interponerte entre mi amado y yo?—inquirió con tono amenazante.

—Quien sea es lo que menos importa ahora, sólo déjalos en paz, ya hiciste suficiente daño aquí. —

— ¡Oh, que altanera!, parece que no sabes con quien te metiste ¿verdad?, ¡pues ahora mismo te lo voy a demostrar!— vociferó sacando un listón de color rojo.

Giró varias veces el arma y lo lanzó hacía mí con gran fuerza. Lo único que se me ocurrió en aquel momento fue correr, sin embargo no estaba segura de que lograra esquivar fácilmente los ataques que me estaba proporcionando, definitivamente estaba en desventaja, ni siquiera las artes marciales me iban a ayudar a salir de ésta, ya que no sabía mucho de defensa, y los movimientos que Akane me enseñó no podría utilizarlos a tal velocidad.

Corrí lo más aprisa que pude, rogando que las piernas no me traicionaran en ese momento. Logré esquivar algunos de los ataques, pero antes de siquiera pensarlo, el listón atrapó uno de mis pies, haciéndome caer al suelo con gran estruendo. Estaba perdida, ¿Qué sucedería después de este momento?, ¿sobreviviría a los ataques de esta chica? Una vez más la incertidumbre se apoderaba de mí, deseaba que lo que pudiese pasar sucediera rápido, tanto, que no me diera cuenta de lo que había pasado, que no sintiera tanto miedo al dolor como en ese momento.

Vi a la chica observándome, no supe en qué momento me había enrollado como si fuera un capullo de mariposa, estaba completamente aterrada, ya no sentía las piernas, pareciera como si mi cerebro no enviara órdenes a mis extremidades, ninguna de ellas respondía a lo que intentaba hacer. Sabía de antemano a qué me enfrentaba cuando hice lo que decidí hacer, no me consideraba una chica fuerte en todo el sentido de la expresión, era más fuerte en otros aspectos, que físicamente, sin embargo en ese momento no me importó lo que pudiera ocurrirme después, sólo intenté hacer que las cosas fueran correctas, no podía dejar que esa chica se saliera con la suya, sin que yo hiciera algo al respecto. Pero quizá eso no me correspondía hacerlo a mí, sino al destino.

—Ahora vas a ver lo que le pasa a las personas que se entrometen en mi hermosa relación con mi Ranma adorado, jojojo, no seré piadosa esta vez. —Declaró, levantándome con su listón y enviándome a gran velocidad a chocar contra un árbol.

Podía sentir el viento rosando mis mejillas, no era uno refrescante, era un aire lleno de miedo, repleto de incertidumbre por lo que podría afrontar después, uno que se podría acabar en aquel momento para darle paso al dolor, a esa sensación a la que tanto le temía. Cualquiera que fuese, era una verdadera tortura para mí, no deseaba sentirlo, y menos ahora que me encontraba a no sé cuántos metros, o quizá centímetros de sentirlo, estaba horrorizada. Esa sensación desencadenaba varias reacciones en mi cuerpo, prácticamente agudizaba mis sentidos, y hacía que pudiera sentir más claramente todo tipo de sensación. En ese momento y a tal velocidad, podía percibir como el viento, que hasta hace varios segundos no era más que una fina sensación, se convertía en filosos fragmentos que se incrustaban en mi piel. Completamente resignada y haciéndome una clara idea de lo que me esperaba, recogí los últimos rastros de valentía que quedaban en mi interior y cerré con fuerza mis ojos esperando lo peor, esperando a que mi cuerpo recibiera el impacto. Hasta que finalmente llegó, había sido un dolor penetrante, tan profundo que me caló en lo más hondo del alma, podía sentir perfectamente con total y absoluta firmeza el centro del dolor que apenas se despertaba en cada fibra de mi cuerpo. Logré percibir un poco de calor en la zona del golpe, después de eso, no vi más que oscuridad.

***

Abrí mis ojos una vez más, al menos empezando era una buena señal, pude ver claramente el entorno en el que me encontraba, estaba en la enfermería. Inmediatamente recordé lo que había pasado, con tal claridad que aún podía percibir el intenso y agudo dolor que había experimentado algunas cuantas horas, o al menos eso me parecía a mí que había trascurrido mientras estuve inconsciente. Intenté incorporarme, sin embargo no pude hacerlo después de varios intentos. Para mi sorpresa mi cuerpo respondía bastante bien de lo que me esperaba, sentía aún el dolor en mi espalda, no obstante las demás partes de mi cuerpo se encontraban en buenas condiciones.

Miré a mi alrededor y en una de las camillas se encontraba Akane, inmediatamente sentí deseos de caminar hasta donde se encontraba para ver si estaba bien, para cerciorarme de que no le faltara nada, y de que estuviera recuperando. Así que dispuesta a cumplir mi objetivo, saqué mis pies de la molesta manta que reposaba sobre mis piernas, preguntándome si ponerme en pie implicaba sentir aquel exasperante dolor, sin embargo no fue así, mis piernas respondieron muy bien al primer intento. Aunque sabía que no debía abusar y salir de ahí como si no me hubiera pasado nada, y realmente me sentía de ese modo, intacta, parecía más como si todo hubiera sido un mal sueño, excepto por el fuerte dolor en mi espalda que no cesaba, por lo demás parecía ilesa, o por lo menos eso pensaba yo, aunque temía que todo fuera producto del sedante, y que después de algún tiempo, volviera a sentir el temible dolor en todo el cuerpo al que tanto le temía.

Con lentitud me acerqué a ella, a simple vista no parecía muy bien, no obstante pensé que sólo era producto de mi imaginación, quizá yo estaba alucinando, y siendo demasiado negativa, cosa que no solía ser. Tomé su mano y para mi sorpresa estaba fría, tanto que me puso la piel de gallina con tan sólo pensar en la posibilidad de que estuviera… sacudí mi cabeza, aquella palabra no podía pasar ni siquiera en broma por mi cabeza. Me resultaba imposible pensar en esa posibilidad, aunque ahora que lo pensaba con más tranquilidad, no la consideraba siquiera una posibilidad.

Llevé mi mirada con algo de miedo hacía la máquina que dejaba ver los latidos de su corazón, me llevé un gran alivio y una gran preocupación el ver que aunque fueran muy lentos sus latidos, ella estaba viva. —Muy lentos…—repetí como si hubiera comprendido algo complejo. Definitivamente eso no estaba bien, así que me apresuré a buscar a la enfermera, no podía quedarme viéndola sin que hicieran nada por ella. Con gran esfuerzo casi logré llegar hasta la puerta de la habitación, cuando una silueta masculina apareció en el lugar, bloqueándome el paso.

— ¿Danny, Qué estás haciendo ahí de pie? ¡Recibiste un golpe muy fuerte, deberías estar descansando!— me reprendió Ranma. — ¡Anda ve a la cama!—

—No puedo, Akane está… ella, ¡está en peligro! No hay tiempo que perder, sus latidos no son estables, puede… morir. —Vociferé con impaciencia.

—Ella estará bien Danny, eso espero…—murmuró con el flequillo cubriéndole el rostro. —De lo contrario no podría perdonarme… y no puedo hacerlo ahora, todo esto es mi culpa. —

— ¿Qué, qué estás diciendo? No es tu culpa… sé que no lo es… Ranma, ¿Qué sucedió antes de que yo llegara?—

— ¡Claro que lo es! Si tan sólo hubiera llegado antes de que todo esto hubiera pasado, nada malo habría ocurrido. —Discrepó golpeando una de las mesas que se encontraban cerca de su posición. —Si tan sólo supiera por qué está tan molesta conmigo… en la mañana salió sin mi, ni siquiera fue a despertarme, como suele hacer a diario, cuando llegué al lugar ella estaba…estaba inconsciente, al parecer Kodachi utilizó algún tipo de veneno muy poderoso en ella… yo no estuve ahí cuando me necesitaba… sin embargo intenté llevarla a la enfermería lo más pronto posible, pero de nuevo utilizó sus grases paralizantes para detenerme. —

—Ahora lo entiendo todo, la verdad me preocupé bastante al ver que no llegaban como siempre a nuestro punto de encuentro, y luego… simplemente vi lo que sucedía en la escuela, y para mi sorpresa estaban Akane y tú ahí. Aún así no es tu culpa estas son cosas que el destino ya traen escritas, no puedes cambiarlo… sé tus intenciones, pero muchas veces es… inevitable. —

— ¿Destino? Mi único destino es protegerla, y no estoy haciendo nada por llevarlo a cabo…—

—Ranma, eso no es verdad, he visto como siempre estás al tanto de lo que le sucede, siempre estás ahí… sé que para ella es muy importante todo lo que haces y… también se que lo haces porque… la amas, ¿no es así? —

De pronto su mirada hizo contacto con la mía, estaba segura que sabía a qué me refería con lo que le acababa de decir. Esta era mi oportunidad perfecta para llevar a cabo mi misión.

—No… no sé de qué hablas…—tartamudeo nervioso, evitando mi mirada.

—Lo sabes perfectamente, sabes de qué estoy hablándote, ya no lo niegues Ranma, no tiene caso que lo hagas, tu secreto está a salvo, créeme. —concluí con una sonrisa.

—Yo…yo…no… pensé que alguien leyera ese papel… este…yo… no creas todo lo que leas…—

—Como no creerlo, ¿Dime? Lo encontré en un cofre especial para ti y tu padre, luego de que lo descifré, llega la noticia del beso, ahora me dices que tu destino es protegerla, actúas de una forma muy extraña, ¿y quieres que no lo crea?—indagué buscando persuadirlo, estaba segura de que pronto lo confesaría.

Noté como su rostro había tomado un color carmín que se iba identificando.

—Anda ya dilo, no lo ocultes más, no es nada lo suficientemente malo para que tengas que escondérselo a todos, ¿no?—

—Danny yo… te…—musitó.

—Ranma, date prisa, debemos ir por un doctor. —Lo apresuré.

—te voy… a pedir… que no comentes nada de lo que sabes a Akane. —Terminó con dificultad. —No… no quiero que lo sepa…—

No pude evitar que mi rostro se adornara con una gran sonrisa de satisfacción, era justo lo que quería escuchar, lo que necesitaba oír para llevar a cabo el plan que tenía previsto. Y todo había resultado más sencillo de lo que había pensado, sin mencionar que tampoco esperaba una lesión por parte de una chica loca. Sin embargo todo lo que me había propuesto había sido aún mejor de lo que me imaginé.

No había sido un "Sí" como tal, pero lo que me había dicho, confirmó todo lo que ya venía sospechando. Ahora lo único que faltaba era la rectificación de Akane, y si lo hacía podía darle marcha al plan que tenía planeado para unirlos. Sabía muy bien que ellos no necesitaban presiones por parte de sus familias, necesitaban tiempo y valor, y de eso me encargaría con ambos. Estaba plenamente segura de que si Ranma y Akane tenían la posibilidad de enterarse de lo que sentían el uno por el otro, acabarían las peleas y los malentendidos. Pero sobretodo Akane ya no tendría esos repentinos cambios de humor, y seguramente estaría feliz de saber que es correspondida.

— ¿Da… Danny? ¿Te ocurre algo?— me interrogó Ranma, observándome extrañado.

—Ahh, sí, sí todo está bien, y no le diré nada, no te preocupes. —Lo tranquilicé, viéndolo muy seriamente.

Solté una risita y me dirigí a paso rápido a buscar a la enfermera para Akane. Había olvidado por completo que había recibido un gran golpe que me había dejado inconsciente por algunas horas, y sobretodo que no podía caminar al paso que normalmente lo hacía. Sin embargo ya era demasiado tarde, mis piernas habían fallado al primer paso que di, así que fui cayendo al suelo, de nuevo iba a despertar el dolor que hasta el momento pensé que estaba controlado. Pero justo antes de caer al suelo, unos fuertes brazos evitaron mi caída. Estaba tan agradecida de que lo hubiera impedido, que lo abracé con fuerza en señal de un gracias.

—Gracias…—

—Gracias a ti también, por evitar que Kodachi me besara…—declaró.

Me separé súbitamente de él en cuanto detecté el monitor cardiaco emitiendo un sonido propio de la taquicardia y un aura rojiza que se iba haciendo más pequeña, tanto que terminó extinguiéndose y llenando de lágrimas la mirada avellana de Akane.

— ¡Akane!— exclamamos Ranma y yo al unísono.

Ranma se acercó rápidamente a ella, se le veía tan feliz, era como si una parte de su vida hubiera regresado, estaba segura que se sentía radiante. Después de todo lo que más quería era estar a su lado, y aunque fuera en secreto su amor… sabía muy bien que aquellas acciones decían más de lo que las palabras pueden llegar a expresar. Ese era su modo de demostrar su amor, protegiéndose.

Me quedé en el umbral viendo la conmovedora escena, Ranma se veía plenamente feliz, su mirada transmitía una completa paz, se podía ver que estaba ahora más tranquilo. Sin embargo la mirada de Akane estaba opaca, se le veía muy abatida, y con unas inmensas ganas de llorar. Lo mejor sería dejarlos solos, así que cerré la puerta detrás de mí y me dediqué a analizar la situación, ahora lo sabía, ya tenía confirmado una parte, faltaba la otra mitad, ambos necesitaban tranquilidad, espacio y un empujoncito para que su relación funcionara, y yo les ayudaría a lograrlo.

Continuará...


Notas finales:

Espero que les haya gustado, les cuento que de aquí en más podrán saber más a fondo qué es lo que trama Danny. Un besote enorme para todos, y recuerden que los comentarios, de todo tipo, son y serán bien recibidos, si leen pueden dejarme saber qué les pareció, es gratis y muy confortante. Así que ya saben, cualquier comentario que tengan, es bienvenido ^^.

Un besote y hasta la próxima. Disfruten mucho de las fiestas!