¡Hola, hola!
¡Cuanto tiempoo! bueno quería disculparme por actualizar luego de casi 3 meses o más, no recuerdo exactamente cuánto, en cualquier caso les cuento que estaba pasando por un arduo proceso de bloqueo mental, pero no uno cualquiera, fue uno realmente complejo, ya que me vetaba de escribir cualquier cosa, y eso mezclado con la frustración, no daban muy buenos frutos. Pero en fin, ya estoy aquí de nuevo con un capítulo más, espero que sea de su agrado y que por supuesto retomen el hilo de la historia. XD
Ahí se los dejo entonces:
Confusión de amor
¿Una prometida más para Ranma?
— ¡Por supuesto que te decimos la verdad, Akane! No mentiríamos sobre algo así, nosotras la escuchamos. —Exclamaba Yuka fuera de sí para lograr persuadirme.
—Es verdad Akane por favor créenos, es más, tuvimos que golpear a Ranma en tu nombre. —Expuso Sayuri triunfalmente.
—Ranma degenerado, mujeriego, tonto… —Murmuré por lo bajo apretando mis puños.
No podía evitar la rabia y la decepción que estaba sintiendo en ese momento, cada vez me resultaba más difícil disimular lo que me estaba sucediendo, no obstante debía demostrar una vez más que no me afectaba en absoluto lo que hiciera o dejara de hacer "mi querido prometido"
—Les creo chicas, pero no me interesa en lo más mínimo lo que desee hacer de ahora en más ese engreído, por mí que se vaya con la que mejor le parezca, después de todo es su elección. —Afirmé con determinación. —Mejor volvamos a clases, tengo mucho que estudiar.
Caminé a paso rápido para evitar cualquier pregunta que quisieran hacerme, después de todo lo que menos quería era que siguieran mencionando el tema, todo se había vuelto realmente complicado y no sabría por cuánto tiempo más podría seguir actuando como si en realidad no me importara. Un minuto después estuvieron nuevamente junto a mí, caminaban lanzándose miradas de complicidad mientras me observaban.
Pronto las lecciones terminaron, todos mis compañeros de clase rápidamente salieron del aula hasta dejarla completamente vacía, enseguida Sayuri, Yuka y yo nos dirigimos hacia el lugar en donde se encontraban los implementos de aseo para proceder a hacer la limpieza del salón. No me agradó mucho la idea, ya que el hecho de encontrarme a solas con ellas implicaría alguna ronda de preguntas respecto a Ranma y otra con los consejos de dos chicas preocupadas por el corazón roto de su amiga, sin embargo no fue así; ambas hablaban felizmente sobre las tendencias de moda que se llevaban a cabo en la ciudad, varias veces las oí mencionarme mientras charlaban sobre qué color quedaría mejor con mi tono de piel.
Satisfecha con la actitud de ambas al mantenerse al margen del tema de Ranma, decidí intervenir un poco en la conversación mientras borraba el tablero.
— ¿Cómo es que saben todo eso? Yo jamás me fijo en los colores que se están usando en esta o en alguna otra temporada.
—Eso es porque casi no sales de casa, te la pasas lanzando golpes y patadas a un ser invisible, mientras vistes ese traje…. Amarillo y sin gracia, ¡tienes que salir más, Akane!—Reprendió Sayuri.
—Sí, Akane, la primera regla de una chica es estar a la moda, no puedes omitirla, trae muchos beneficios. —Anunció alegremente Yuka.
— ¿Ah, sí?, ¿Cómo cuáles?
Ambas se observaron dirigiéndose una extraña pero a la vez entusiasta sonrisa, buscaron algo dentro de sus mochilas y pusieron en mi escritorio más cercano algunas revistas de moda.
—El primer beneficio importante es lo bien que lucirás, esto funciona para subir la autoestima y por supuesto para que seas la más "cool" del lugar. —Explicó Yuka.
—Así es, lucirás bellísima en donde estés y eso obviamente atraerá las miradas de los chicos. —Secundó Sayuri comentando lo último con extrema felicidad. —Así que aparte de que serás la chica más envidiada, también serás la más deseada, y lo más importante: ¡podrás darle celos a Ranma saliendo con algún otro chico! ¿Acaso no es perfecto?
— ¡¿Qué? ¡¿Creen que me interesé por esto sólo por darle celos a Ranma? Y además… ¡¿Creen que saldría con otro chico?—Grité golpeando suavemente el escritorio.
— ¡Oh vamos, Akane! no puedes permitir que la chica nueva te robe a tu novio, además… ya te dijimos que también sería para que te veas guapa. — Declaró Yuka sin perder la calma.
— ¡Ranma no es mi novio, ya les dije que no me importaba a quien escogiera, no pregunté esto para intentar recuperarlo, sólo buscaba distraerme un poco, es todo!
—Cálmate, Akane, Yuka sólo bromeaba, sabemos que Ranma no te interesa en lo más mínimo…
—Está bien, terminemos con el aseo y vámonos a casa, quiero descansar un rato, estoy exhausta.
Finalmente terminamos con nuestra labor, salimos de la escuela y en silencio nos dirigimos hasta el desagüe, allí nos separamos y ellas retomaron su camino a casa. No tardé mucho en divisar la entrada de mi hogar, apresuré el paso para llegar lo más pronto posible a mi habitación, deseaba tumbarme sobre mi cama y dormir plácidamente, aunque sabía que conciliar el sueño se convertiría en un utópico ideal, así que decidí idear un plan B, el cual consistía en entrenar un poco para liberar tensiones y de paso evitar tener mi mente completamente libre para recordar la declaración que le hizo Danny a Ranma.
En casa todo parecía normal; Kasumi servía té para todos mientras tío Genma en su forma panda corría por todo el jardín intentando alcanzar al maestro quien se había comido su última albóndiga de pulpo, papá observaba la escena al borde de las lágrimas ya que varias bombas happo-daikarin explotaban una y otra vez dejando enormes cráteres en el suelo, en fin… las típicas escenas de casa.
Subí la escalera bostezando, había pensado en tantas cosas que no me percaté del enorme apetito que tenía, descolgué mi mochila y extraje de ella un emparedado, seguí caminando por el corredor hasta que una voz en particular llamó mi atención; era Ranma en su habitación y no estaba solo. Me acerqué sigilosamente hacia la puerta corrediza y me quedé allí para escuchar lo que decía.
— ¡Maldición, esto es más difícil de lo que me imaginé!—Gritaba Ranma con frustración.
—Paciencia, no puedes conseguirlo la primera vez, sigue intentándolo. —Lo animaba Danny.
— ¿Qué tal, te gusta así?—
—Mmmmm…. Creo que deberías ser más tierno…
— ¡Rayos, no sé cómo hacerlo!—bufó— ¿Cómo lo harías tú?
—Así, te enseñaré…
Mi corazón latía desenfrenadamente sobre mi pecho, temía que en cualquier momento fuera a colapsar, así que en un movimiento rápido llevé mi mano hacia ese lugar, tomé una bocanada grande de aire y me di valor para entrar, no podía permitir que el idiota de Ranma hiciera eso en mi casa.
— ¡RANMAAAAAAAAAAAA, ERES UN DEGENERADOOOOOOO!— Grité con todas mis fuerzas.
Para mi sorpresa Ranma tenía una hoja blanca en sus manos, al parecer se encontraban escribiendo algo ya que habían cientos de hojas arrugadas y tiradas por toda la habitación, Danny tenía en su mano una pluma y una hoja encima de su regazo.
— ¿Se puede saber por qué me llamas así ahora? —Inquirió Ranma viéndome desconcertado.
Danny no dijo nada, se dedicó a observarme de la misma forma en que Ranma lo hacía.
Salí de la habitación rápidamente, sonrojada hasta la médula, ¿En qué demonios estaba pensando? Estaba claro que era yo la que vivía imaginándome cosas que no estaban sucediendo, pero ahora no sólo yo lo sabía, Ranma y Danny habían sido testigos de mi asombrosa imaginación.
—Soy una tonta…—murmuré dirigiéndome hacia mi habitación.
—Lo eres—Pronunció una voz.
Levanté mi mirada hasta donde se encontraba la autora de aquellas palabras, y al hacerlo me encontré con mi hermana Nabiki quien se encontraba de pie con su acostumbrada pose irreverente recostada sobre el umbral de la puerta.
— ¡Nabiki!—Exclamé. —Qué susto me diste… ¿Qué es lo que quieres?
Ella sólo se limitó a extender su mano en señal de "pasa" mientras en su rostro se formaba una media sonrisa. Estaba segura de que algo planeaba y no me encontraba de humor para seguir su juego.
—Ahora no, Nabiki, estoy muy cansada, tal vez después…—manifesté dando algunos cortos pasos hacia mi habitación.
—Te conviene…—masculló adentrándose en su dormitorio.
No pude evitar que la curiosidad me embargara, así que terminé siguiéndola.
—Y bien… ¿Qué es eso tan importante que tenías que decirme?—Interrogué impaciente.
—Te va a costar hermanita, la información que tengo es sumamente valiosa y no me puedo permitir perder dinero… ya sabes cómo funciona.
—No te saldrás con la tuya esta vez, Nabiki, no pagaré enormes cantidades por enterarme de algo que muy seguramente no me importará — Declaré empezando a inquietarme. —Más vale que me digas las cosas ahora mismo, porque no pienso pagarte un solo centavo.
—Te ofreceré una ganga, tan sólo te pediré 1000 yenes por la información, ¿lo tomas o lo dejas?
—Lo dejo—Anuncié al tiempo que me acercaba hasta la puerta de su dormitorio tomaba el picaporte y lentamente lo giraba.
— ¿Tan poco te importa el futuro de Ranma?
Me detuve en seco, ¿Cómo que el futuro de Ranma? ¿Acaso sucedería algo de lo que yo no estaba enterada? Volví a mi lugar a regañadientes, mientras buscaba en mi bolsillo algún dinero para lograr obtener la información. Pronto di con el objetivo, rápidamente lo puse en la palma de su mano y me dispuse a escuchar lo que tenía para decir.
—Hermanita, lamento comunicarte que… te están robando el novio —Informó Nabiki conservando el mismo tono de voz perspicaz que la caracterizaba.
— ¡¿Qué? ¡¿Pagué mil yenes para que sólo me dijeras eso?
— ¿Acaso no te parece importante, Akane? Que a una chica le roben a su prometido sin duda es algo bastante relevante… también yo pagaría porque me dijeran algo así, es un consejo que vale oro. —sonrió—Mira, Akane, quiero que sepas que a pesar de que Ranma te haya sustituido yo voy a estar ahí junto a ti… Pero dime, ¿Había algo más que deseabas escuchar?
— No, no estaba deseando que dijeras algo más… y por favor basta de decir que han sustituido a alguien, no sé por qué dices semejantes cosas.
—Te equivocas, no sólo yo lo digo, toda la escuela está hablando sobre esto, estás en boca de toda la secundaria.
—Esto es el colmo ¡¿Cómo se atreven?—Resoplé perdiendo la poca calma que me quedaba.
Salí de su habitación hecha una furia, bajé la escalera con mi peculiar aura rojiza quemando todo a mi alcance. Papá, Kasumi y tío Genma, me observaban horrorizados, de inmediato el gran panda emergió con un gran cartel en uno de sus brazos mientras hacía reverencias ante mi presencia, me acerqué un poco más y pude observar claramente lo que estaba escrito en el letrero: "Los pandas estamos en vía de extinción, por favor golpea a otro animal" no hice caso de sus ocurrencias y seguí mi camino hacia el dojo.
Al llegar tomé un gran saco de entrenamiento, lo golpeé con tanta intensidad que acabo por desmoronarse rápidamente. Estaba realmente furiosa, todo estaba en mi contra últimamente, nada salía bien, todo se había venido abajo en un abrir y cerrar de ojos. Mi compromiso estaba a punto de anularse, toda la escuela hablaba sobre mi situación como si se tratara de alguna telenovela de moda, y aquí en casa nadie dejaba de recordarme lo que evitaba a toda costa escuchar.
Estaba harta de sentirme triste por el idiota de mi prometido, todos los días al despertar me daba ánimos a mí misma para terminar con este círculo vicioso que me estaba haciendo daño, no obstante todo parecía perder sentido en cuanto lo veía interesarse en otra chica. Jamás imaginé que llegaría a sentirme tan miserablemente afligida por un chico malagradecido que no valía la pena.
—Eres un idiota, Ranma…—Susurré al tiempo que lanzaba varios puñetazos al aire. —Como desearía tenerte en frente para darte una paliza, te juro que en cuanto te vea no vas a…
— ¿No voy a qué, Akane?—Irrumpió Ranma de repente. — ¿Qué fue lo que te hice ahora como para que me estés llamando idiota?
Me quedé en silencio, no quería responder a sus cuestionamientos, no deseaba ni siquiera tenerlo cerca. Odiaba esa actitud de tranquilidad total, era como si nada estuviera sucediendo, como si todo estuviera tan bien como de costumbre.
—No es nada que te importe, me iré a descansar. —Fue lo único que se me ocurrió decir en ese momento.
— ¡Espera! ¿Por qué estás actuando tan extraño? Ya te expliqué que lo que sucedió en la enfermería fue una simple coincidencia, sólo evité que se lastimara, es todo, no sé por qué eres tan celosa, Akane, ya deberías saber que el objetivo de un artista marcial es proteger a las personas, eso no tiene nada de malo, también lo hago contigo.
— ¿Ahh si? Pues ya que eres el héroe de toda chica en desgracia, ¿Por qué no estás con ella? No deberías dejarla sola, tal vez tropiece con algún tablón o quizá resbale con alguna prenda íntima del maestro. — Comenté mordazmente.
—No sé a qué te refieres con eso, ni entiendo por qué te comportas tan extraño, ya te lo expliqué. Y por cierto, deberías decirle a tus amigas que no anden haciendo justicia por ti, si me quieres golpear aquí me tienes, pero no envíes a nadie más ¿entiendes?
—Yo no envié a nadie a golpearte, sabes bien que si quiero hacerlo lo hago personalmente, no tengo porqué enviar a alguien más.
— ¿Entonces por qué me golpearon?—Inquirió desconcertado.
—No… lo sé… mejor deja ya de preguntar y vete a rescatar vidas. —Comenté esperando que no insistiera más con las preguntas.
—No hay a quien rescatar…—Dijo cruzándose de brazos y desviando su mirada hacia algún punto lejos de donde yo me encontraba.
— ¿Danny se fue ya para su casa?—Pregunté intentando no sonar demasiado interesada.
—Así es, recibió una llamada urgente y tuvo que irse.
No sé si me alegraba que no estuviera en casa, sin embargo me sentía más tranquila, tener a Ranma a mi lado sin que nada nos interrumpiera me hacía sentir extrañamente contenta. Aún así algo no estaba bien, Ranma se veía bastante tenso y pensativo. ¿Sería acaso por la inesperada confesión de Danny? ¿Sentiría él lo mismo que ella y ahora estaba buscando el momento para romper conmigo definitivamente? No pude evitar compungir mi rostro, lo que hizo que Ranma rápidamente se alertara.
— ¿Te encuentras bien?—Preguntó preocupado.
—Sí… sí… creo que me iré a la cama, estoy algo cansada —Le dije con una sonrisa forzada.
Me encaminé hacia la salida del dojo, sintiendo como su mirada se encontraba clavada en mí, tal vez presintió algo, o quizá sólo se sintió decepcionado al no encontrar el momento para romper oficialmente conmigo. Seguí mi camino hasta sentir que chocaba con alguien, se trataba de Kasumi quien al parecer buscaba algo.
—Lo siento, hermana…—Me disculpé
—No te preocupes, Akane. —Respondió quitándole importancia. —Ranma, te necesita Danny en el teléfono, dice que es importante.
Él sólo se limitó a asentir y con algo de asombro se dirigió hasta donde se encontraba el teléfono. Entre tanto yo seguí a Kasumi y esperé a que se adentrara en la cocina, me coloqué detrás de la puerta para escuchar lo que Ranma decía, sin embargo desde ese punto era bastante difícil descifrar lo que decía, así que con cuidado me acuclillé mientras me acercaba un poco más hasta donde él se encontraba.
— ¿Qué? ¿Cómo que te vas?, ¿No volverás a la escuela?—Preguntaba Ranma confundido. — ¿Mañana será tu último día? Pero… no puedes abandonarme, no ahora, sabes bien que no sé cómo hacerlo, ¡tienes que ayudarme!
¿Cómo se atrevía a pedirle que se quedara? Esto ya era el colmo, a mí jamás me decía nada y a ella le suplicaba que se quedara, para ayudarlo en quien sabe qué. No pude evitar lanzar un puñetazo a la duela, un extraño sentimiento de rabia se apoderaba de mí, odiaba escucharlo, era demasiado…
—Entiendo… pero, ¡no puedes irte! ¿Por qué justo ahora tienes que partir?
¿Se irá? ¿Pero qué demonios estaba sucediendo?, hacia poco tiempo estaba aquí, no podía marcharse sin terminar su año de estudio, ¿Habría sucedido algo grave? Realmente todo era muy extraño, no había pasado ni un mes cuando ya decidía irse, tuvo que haber sucedido algo realmente delicado para que haya tenido que abandonar la escuela.
Continuará…
Notas finales:
Lo único importante que tengo por decir esta vez, es que lo más probable sea que la historia cierre con más capítulos de los que esperé. Ahh y que actualizaré con más frecuencia, ya tengo todo planeado, arreglado y listo para ponerme a escribir, así que sin más que decir me voy despidiendo esperando que sea de su agrado. Gracias a todos los que me leen y que aún a pesar del tiempo que me tarde siguen ahí.
Muchos besitos, hasta la próxima!
