¡Hola, hola!

Una vez más vengo cargadita de un nuevo capítulo, esta vez el último, con esto concluyo mi primer fic, mi primer proyecto, mi primer sueño, mi primera incursión en el mundo de los fanfiction... jooooo T_T Realmente me parece increíble que a pesar del tiempo, y de los muchos bloqueos que tuve con esta historia, me llegara a resultar tan difícil escribir la palabra "FIN", supongo que por ser mi debut en los fics, provocó que sintiera con mucha más nostalgia el final de la historia.

Hay un punto relevante, que dejaré en claro antes de que procedan a leer; este capítulo NO será narrado sólo por un personaje, lo harán los 3 protagonistas en el siguiente órden: Ranma, Akane, Danny.

Los dejo entonces con el último capítulo de la historia, está de más decir que espero les agrade y sobre todo que lo disfruten, tanto como yo lo hice al escribirla. ^^

Confusión de amor

XII Después de una confesión

Regresamos a casa en completo silencio, Akane mantenía su mirada fija en el suelo, algo extraño le estaba sucediendo y no dudé ni en segundo en dar con la respuesta; la famosa duda que Danny sembró en ella. Aún no estaba seguro de lo que sucedería cuando llegara el momento en el que Akane me dijera algo, mucho menos me sentía preparado para decírselo, me resultaba bastante difícil si quiera llegar a imaginarme la incomodidad que traería consigo esa escena.

Seguimos caminando viéndonos presa de ese silencio incómodo que había en el ambiente, ninguno de los dos se atrevía a romperlo, cada uno se encontraba pensando en lo que seguiría después de esto. Con sinceridad podía decir que me encontraba aterrado, no sabía a ciencia cierta lo que ella sentía por mí, temía ser rechazado; después de todo tenía más pruebas de que eso sería lo que haría, pero por ahora no podía hacer nada, estaba completamente a merced de lo que descubriera Akane con esa "trascendental pista" que Danny le entrego.

¿Qué rayos era esa pista? No lo sabía, no lograba recordarlo. Estaba completamente envuelto en dudas, al parecer todo sucedería por arte de magia, en un tiempo indefinido… nadie, y me atrevía asegurar que ni siquiera Akane podría saber cuándo tendríamos ese embarazoso encuentro.

Volvimos a casa y nos sentamos en nuestro respectivo asiento para disfrutar de la cena. Me resultaba un poco incómodo tener que permanecer tan cerca de Akane, ya que una de las razones por las que tampoco me hablaba era por la discusión que habíamos tenido ayer. Como de costumbre la sarta de insultos y algarabía no habían pasado por alto, toda la familia estaba enterada de lo que sucedió entre nosotros y para colmo ambos volvimos a dejar en claro que el compromiso había sido arreglado por nuestros padres. Con eso culminó la discusión, sólo que esta vez adquiría una nueva prueba que constataba mis sospechas; ella no estaba interesada en mí.

En un abrir y cerras de ojos, terminé con el enorme tazón de arroz y albóndigas de pulpo que estaban servidos sobre la mesa, me puse de pie y sin decir nada me dirigí hacia el baño, necesitaba relajarme un poco antes de ir a la cama. Luego de un rato de recomponerme gracias al agua caliente, fui a mi habitación a dormir. Mi padre ya se encontraba en su futón en su forma panda roncando frenéticamente mientras sostenía en una de sus garras un paquete de papas fritas que claro, no estaban solamente allí sino regadas por todo el dormitorio.

Tomé un par de bolsas que se encontraban en mi futón y los arrojé a lo lejos, lo menos que quería era volver a salir y encontrarme a Akane, después de todo aún no me sentía preparado para responderle en caso de que decidiera hacerlo hoy. Necesitaba tiempo para pensar en lo que le diría, ya que lo que menos deseaba era que me tomara por sorpresa.

Me recosté intentando conciliar el sueño, sin embargo fue técnicamente imposible conseguirlo, daba vueltas una y otra vez sin lograr sentirme lo suficientemente cómodo; ansiaba dejar de pensar en todo lo que me atormentaba, no obstante mi cabeza parecía no responder a mi solicitud. Me senté sobre el futón totalmente frustrado, me parecía absurdo no dejar de pensar ni un solo segundo en ella, ni en lo que sucedería cuando se enterara, y mucho menos en todo lo que esa confesión desataría en las chicas y en la familia… miles de pensamientos me agobiaban y yo no podía hacer nada para detenerlos.

Decidí entonces salir de mi dormitorio, me urgía respirar un poco de aire fresco. Salí silenciosamente por la ventana, subí al tejado y me dediqué a ver la enorme luna que se ponía frente a mí, escuché con atención los sonidos que provenían de las solitarias calles, concentrándome hasta en el más mínimo de los ruidos que pudieran provocar las cosas, en eso unos pasos a mis espaldas me alertaron, todo indicaba que se estaban acercando, así que rápidamente salté para ver de quién se trataba, de inmediato divisé algo que me aterrorizó de pies a cabeza; se trataba de un gato, sus ojos resplandecientes me veían con severidad. Corrí algunos pasos hacia atrás para intentar perderlo, sin embargo no funcionó, en un instante el pequeño gato profirió un maúllo mientras saltaba lo más alto que podía y caía justo en mi rostro. Intenté quitármelo con todas mis fuerzas, no soportaba tener a una de esas horribles criaturas sobre mí, así que como pude e intentando no hacer mucho ruido, lo tomé por las costillas y lo arrojé contra un árbol, de inmediato el gato corrió escapando del lugar.

Temía que alguien se despertara ya que prácticamente había armado un alboroto, así que rápidamente me escondí tras un arbusto, cerciorándome de que no hubiera nadie que pudiera verme; como no noté señal de movimiento alguno me puse en pie, di algunos pasos para quedar frente al árbol, posé mi mirada en la ventana de Akane y noté como ésta lentamente se abría, regresé de inmediato a mi escondite, intentando no causar mucho ruido. Observé entre asustado y aliviado como Akane analizaba el jardín, al cabo de unos segundos de no encontrar nada interesante en el, volvió a cerrarla. Salí lentamente de allí y me dirigí nuevamente hacia el árbol, lo trepé para subir al tejado y volver a mi habitación.

No pude evitar observar por la ventana de Akane, no lograba ver mucho ya que sus cortinas estaban casi cerradas, sin embargo por una pequeña rendija podía observarla; se encontraba sentada frente a su escritorio leyendo algo, no creí que le gustara leer hasta altas horas de la noche. Un sentimiento por golpear en el cristal se apoderaba poco a poco de mi interior, deseaba saber si aún estaba molesta, sin embargo me latigueé mentalmente y decidí regresar nuevamente a mi dormitorio.

Desperté dispuesta a seguir investigando lo que decía en el papel, ya había logrado deducir la primera parte, sin embargo aún me faltaban algunas palabras. Las muchas veces en las que fue borrado el pequeño papel complicaba aún más las cosas, sin mencionar que la caligrafía de Ranma no ayudaba en lo absoluto. Aún así, estaba acostumbrada a ver los pocos apuntes que tomaba, y eso me ayudó a tener el diagrama mental de la forma en la que hacía las letras, algo que sin lugar a dudas me ayudaba un poco a entender.

Me senté en mi escritorio una vez más con el trozo de papel entre mis manos, me sentía realmente nerviosa, me faltaba sólo un poco para lograr entender el significado, y todo lo había conseguido en una noche, eso quería decir que si hoy finalmente me enteraba de lo que decía, tendría que comentárselo a Ranma, y para ser sincera aún no estaba plenamente segura de si eso resultaría bueno o malo para mí.

¿Estaría preparada para sobrellevar lo que allí dijera? ¿Podría soportar el dolor al descubrir que no era yo la persona quien nombraba el papel? Era bastante difícil imaginar que mi nombre no estuviera implícito ahí, pero por otro lado, también me inquietaba si ocurriera lo contrario, ¿Qué haría entonces? ¿Podría volver a ver a Ranma a los ojos sin sonrojarme? Y lo más importante ¿Qué le diría? ¿Cómo se lo diría? ¿Qué sucedería después? Mi única opción era lograr descubrir lo que decía, de ese modo ya tendría en qué pensar después.

—Veamos, aquí dice… ¡Caracoles, Ranma debería aprender a escribir, esto es el colmo! —Resoplé enojada.

Por más que trataba, la última parte me estaba costando bastante, podía sentir con claridad el profundo anhelo que tenía por saberlo, y aún a pesar del miedo y la incertidumbre que me embargaban, algo dentro de mí me decía que todo iba a estar bien, no sabía si creerlo o no, en todo caso tenía que averiguarlo primero.

En este momento contaba con las palabras: "eres tan importante…" ¿Quién era tan importante? ¿Por qué el nombre de esa presunta chica había sido borrado tantas veces? Era demasiado complicado lidiar con un papel escrito por alguien que tenía pésima caligrafía y que además había escrito sobre un trozo de papel con tantos borrones, figuras y dobleces que un abanico japonés. Suspiré resignada, no tenía remedio, debía descubrir el nombre de esa persona sino no podría dormir tranquila.

Me llevó un par de horas el poder dar con él, finalmente había terminado la tortura de leerlo, me costó demasiado llegar al desenlace, pero sin duda había valido la pena; el descubrimiento me dejó helada en principio, pero feliz al fin de al cabo. No podía creer que Ranma pudiera llegar a ser tan sincero frente a una marchita y desaliñada hoja de papel, y ya que lo había hecho, me daba cuenta de que sólo actuábamos como unos adolescentes tontos, tratando de esconder la realidad por temor a ser dañados.

Ya no quedaba duda alguna, esta revelación, el hecho de que nos besáramos sin que él me hubiera rechazado era una prueba irrefutable de que yo significaba algo para él, entre varias otras cosas… No era un secreto para nadie que él siempre estaba ahí para salvarme, como cuando ocurrió lo de Kodachi, en innumerables oportunidades arriesgó su vida por mí y me cuidó como nadie más lo había hecho, aunque eso no le quitara lo tonto…

Oí la voz de Kasumi llamándonos a desayunar, cuidadosamente introduje el pequeño fragmento en mi bolsillo y bajé. En la mesa ya se encontraba Nabiki y papá, quien como de costumbre leía el periódico. Me senté en mi lugar sin decir nada y me dediqué a observar lo que hacían mientras Kasumi traía el desayuno.

—Buenos días, Akane. —Saludó papá.

Me sobresalté un poco al escucharlo, ya que prácticamente era sólo mi cuerpo el que estaba en la mesa, mi mente no dejaba de pensar en lo que acababa de suceder.

—Buenos días, papá. —Le devolví el saludo con una sonrisa.

—Ya me enteré de que Danny no está aquí, es una pena que no hayamos tenido tiempo para hacerle una despedida, así hubiéramos abierto el último sake que quedaba. —Comentó divertido. —Apuesto que Saotome le habría agradado mucho la idea.

—Sí, papá… seguro… si es que no se lo ha bebido ya…

— ¡¿Qué dices?—Exclamó en un gran grito, casi agónico.

En ese momento llegó tío Genma acompañado por… Ranma, rápidamente dirigí mi mirada a otra parte para evitar hacer contacto visual con él, ya que si lo hacía acabaría sonrojándome frente a todos y no soportaría el embarazoso cuestionamiento de Nabiki frente a la situación.

Él tomo asiento en el lugar de siempre, tenerlo tan cerca realmente era incómodo, no podía evitar sentirme seriamente intimidada por su presencia.

—Aquí tienes, Akane. —Dijo Kasumi mientras me pasaba mi tazón de arroz. —Y aquí está el de Ranma, ¿tendrías la amabilidad de pasárselo, Akane?

Mi mente se debatía por esa mínima petición, estaba en una batalla campal con mis adentros por darme fuerzas y no demostrar nada de lo que ahora sabía, no obstante se me estaba volviendo realmente difícil disimularlo. Tomé el tazón y se lo ofrecí, él lo recibió con extrema normalidad, rosando su mano con la mía al tomarlo. No sé si me sonrojé, pero de inmediato agaché mi mirada e intenté actuar lo más habitualmente posible.

—Pero Ranma, ¿Qué te sucedió en el rostro? ¿Acaso tuviste una noche de desbordante pasión salvaje?—Preguntó Nabiki con su acostumbrado tono burlón.

—No molestes, claro que no… Lo que sucedió fue que dejé la ventana abierta de mi habitación y entró un miserable gato. —Explicó Ranma fastidiado por la pregunta.

Así que eso era lo que había escuchado, con razón había tanto ruido afuera, sólo se trataba del gato tratando de escapar.

—Ranma, creo que debes hacer algunas curaciones, algunas heridas se ven en muy mal estado. —Anunció Kasumi. —En el dojo está el botiquín de primeros auxilios, puedes ir allí para que Akane te ayude a desinfectar las heridas.

Al escuchar la petición de Kasumi por poco me ahogo con lo que estaba comiendo; no era el momento para estar a solas con él, estaba evitando cualquier encuentro que pudiera llegar a revelar lo que había pasado, pero al parecer el mundo se confabulaba cada vez más para que llegara ese momento.

—Si no quieres hacerlo no te preocupes, lo haré yo mismo. —Sentenció Ranma observándome.

—No… está bien, lo haré…—Accedí.

No podía permitir que notara algo extraño, de lo contrario se atrevería a preguntar y eso desencadenaría una ronda de incomodidad impresionante.

Minutos más tarde, nos encaminamos hacia el dojo, él se sentó en la duela con sus piernas cruzadas apoyadas sobre el suelo, y yo fui directamente a buscar el botiquín, una vez lo encontré, me senté frente a él y procedí a buscar la gasa y el alcohol desinfectante. Tomé entre mis manos su mejilla, mientras con la otra pasaba cuidadosamente la mezcla por sus heridas, él cerró uno de sus ojos, mientras me observaba con el otro, hecho que por supuesto desató una ola de calor en mi rostro.

— ¿Sigues molesta por lo de ayer?—Inquirió al tiempo que se alejaba por el ardor que le provocaba el alcohol.

—No… ya no lo estoy. —Respondí secamente.

— ¿Entonces por qué estabas tan callada cuando regresamos a casa?

—No era nada… sólo me entristeció ver que Danny se fue…—Expliqué aliviada por encontrar el pretexto perfecto para ocultar la verdadera razón.

— ¿Estás segura que no fue por algo más?—Cuestionó misterioso.

Detuve lo que estaba haciendo y observé la duela. ¿Lo sabría? Era la única razón lógica que encontraba para sus preguntas, no podía dejar de pensar, mi corazón trabajaba con más precipitación, mis manos estaban sudorosas y no quería imaginar el estado de mi rostro. ¿Habría llegado el momento de decírselo? Tal vez… pero tendría que buscar la manera de evadir la pregunta hasta que me sintiera lista.

—Akane, ¿Por qué no me contestas? Dime, ¿Hay otra razón?—Insistió.

—S-sí…—Tartamudeé dispuesta a decírselo de una vez.

— ¿De qué se trata…? —Preguntó, sólo que esta vez con más recato.

Suspiré, mientras me daba fuerzas mentalmente para sacar de mi bolsillo el pequeño trozo de papel, lo sostuve entre mis manos por un momento, y luego se lo entregué.

—Es… esto…—Dije aún con mi mirada clavada en el suelo.

Ranma lo observaba perplejo, no emitía palabras, sólo se dedicó a ver el papel.

— ¿Sabes lo que dice?—Cuestionó con sus mejillas sonrojadas.

Lo miré a los ojos, pude notar su timidez, esa angustia que por más que se empeñara en negarla, la transmitía a través de su rostro. No pude dejar de mirarlo, lucía tan indefenso, tan… frágil, tan susceptible.

—Sí…—Contesté casi en un susurro.

—Akane, te juro que yo… yo… no quise llamarte así… es…—balbuceó inquieto.

—Eres tan importante para mí, mi fea marimacho…—Murmuré citando lo que había escrito.

—No, Akane… te juro… no es lo que crees… de verdad…—Se disculpaba una y otra vez, creyendo que estaba molesta.

Le sonreí, demostrándole así que no tenía que pedirme perdón, que lo que había escrito, sin importar la forma en que la que lo hizo, había significado mucho para mí. Jamás podría olvidar esas palabras, las llevaría siempre en mi memoria, porque esas, esas simples letras que tanto me tardé en descifrar, me habían llevado a descubrir la felicidad entera.

Lo tomé por el brazo, y recosté mi cabeza en su hombro, deseaba quedarme allí para siempre, podían pasar horas, meses, incluso años, y nunca me cansaría de sentir esa reconfortante sensación de tenerlo ahí para mí.

Él se quedó inmóvil, desconcertado y confundido por mi repentina actitud, pero luego de un momento, recostó su cabeza en la mía, y así nos quedamos durante largo rato.

Unos momentos después escuchamos ruidos afuera, nos separamos lentamente y fuimos a investigar. Abrimos la puerta corrediza y nos encontramos con toda la familia tras ella, cuando nos vieron todos fingieron jugar shogi, tejer o leer revistas…

—¡¿Por qué demonios nos están espiando?—Gritó Ranma fuera de sí.

—Te equivocas, hijo mío. —Refutó mi padre, abrazándolo amigablemente. —Sólo nos asegurábamos de que nadie viniera a molestarlos.

— ¡Ustedes son la molestia, dejen ya de espiarnos!—Contraatacó Ranma soltando el abrazo.

—Pero… qué malagradecido eres, Ranma, deberías ver los nobles actos de la familia. —Reprendió tío Genma al respaldo de mi padre. —A nosotros nos alegra mucho ver que ya se estén llevando mejor.

—Sí por supuesto, para luego intentar casarnos a la fuerza, ¿no?

— No sé por qué dices eso, Ranma, nosotros no haríamos algo como eso, ¿Verdad, Saotome?

—Por supuesto que no, Tendo, siempre nos hemos caracterizado por ser respetuosos con esos temas.

Los observé incrédula, aún no podía creer que ambos lo negaran luego de tantos intentos fallidos de boda. Estaba realmente molesta porque sólo habían venido a molestar, ellos jamás entenderían por todas las cosas que pasé, por todos esos sentimientos con los que luché durante estos días… y ahora que decidí disfrutar de la comodidad de estar junto a él, sin que ningún miedo nos lo impidiera, lo habían arruinado.

Le dirigí una cómplice mirada a Ranma antes de regresar a mi habitación, lo que menos deseaba era discutir, estaba evitando por completo que alguien o algo estropeara mi felicidad.

Varios días después…

—Akane, llegó una carta para ti. —Anunció Kasumi.

Baje rápidamente para ver de quien se trataba, abrí el sobre y leí:

¡Hola, Akane!

¿Cómo va todo? Estoy ansiosa por saber qué sucedió entre ustedes dos luego de irme, te informo que ahora me encuentro disfrutando de una fantástica playa en Jamaica, al parecer el problema no fue tan difícil de resolver, y gracias a eso mis padres decidieron darse unas vacaciones aquí.

Está de más decirles que los extraño y que espero muy pronto ir a visitarlos. Pero antes de despedirme, cuéntame, ¿Lograste entender lo que decía en el papel? ¿Qué pasó luego, se lo dijiste?

Salúdame a Ranma, espero que se esté comportando a la altura.

Hasta pronto.

— ¿Qué es lo que estás viendo?—Preguntó Ranma, provocándome un susto.

—Es una carta que envió Danny, dice que está en la playa… ahh y por cierto, dice que te comportes a la altura. —Comenté irónica.

— ¿Qué quieres decir con eso, Akane?

—Mmm… no lo sé, luego lo averiguamos… —declaré antes de subir nuevamente a mi habitación para responder la carta.

Sol, mar, arena y viento… todo a mi alrededor estaba plagado de esas cuatro características. Extrañaba a mis amigos, extrañaba Nerima, pero por sobre todo, extrañaba las miles de situaciones que se vivían allí.

Entré de nuevo al hotel y frente a la puerta de mi recámara encontré a uno de los conserjes, traía entre sus manos una carta, le pregunté sobre ella y se alegró al saber que había encontrado a la dueña. Emocionada abrí el sobre y leí:

¡Hola, Danny!

Me alegra mucho que estés en ese lugar, debe ser maravilloso, espero que pronto puedas venir a visitarnos, nos alegrará muchísimo que lo hagas.

Sobre lo que sucedió después de descubrir lo que allí decía, y por supuesto decírselo, fue realmente extraño, un cambio que ni yo me esperaba. Creo que ambos supimos comprender lo que sentíamos, sin necesidad de decirlo, simplemente expresándolo.

Desde ese día, nos reuníamos en las noches en el tejado, nos quedábamos abrazados viendo el lugar, hablando en muchas ocasiones, pelando en otras, pero siempre ahí. Aún me costaba acercármele, tomarlo de la mano me resultaba difícil, y él no actuaba muy diferente a mí.

Los pleitos aún no acababan, muchas veces sentía la necesidad de golpearlo para que dejara de actuar como un idiota frente a sus "prometidas", deseaba que dejara en claro las cosas de una buena vez, sin embargo el muy tonto aún no sabía cómo hacerlo sin que se enojaran.

Era inevitable lograrlo sin que hubiera una gran revelación aquí, quizá por eso Ranma había decidido esperar un poco más, después de todo, lo que ambos queríamos era un poco de tranquilidad, y aunque en el día no la halláramos, en la noche todo era diferente.

Está de más decir que te agradezco por haberme entregado ese papel, sino fuera por eso yo aún seguiría ahogándome en ese mar de tristeza y confusión.

Ya te puse al tanto de lo que sucede aquí, espero que sigas disfrutando de tu estancia.

Nos vemos pronto.

—Me alegra mucho Akane…—Dije aún observando la carta. —Después de todo, esto simplemente se trataba de una confusión de amor.

FIN.

Notas finales:

Mil gracias por leer hasta aquí, por seguir esta historia hasta el final, por las personas que siempre estuvieron ahí comentando cada capítulo y dándome ánimos para continuar, gracias a todos mis lectores, por hacer de esta experiencia algo realmente conmovedor, divertido y provechoso. En verdad no hay palabras para describir la nostalgia y la alegría que se sienten al culminar uno de estos proyectos. No será la última vez que me vean, se los aseguro, ya tengo preparada una nueva historia, que prácticamente es casi lo contrario a esta. Una vez más muchas gracias por leerme...

Nos vemos pronto en mi próxima historia. \(^o^)/