Pitu asomando la cabecita... ¿Se puede?
Lo siento, se que no tengo perdon, pero creo que la euforia del partido me borro la memoria y se me ha ido la cabeza, pero de todas formas no tengo perdon.
Aqui os dejo un capitulo muy importante, a mi personalmente me encanta.
Disfrutadlo.
Besitos
Capítulo 3 'Una despedida desgarradora'
Bella
En el momento que Jake se llevó a mi pequeña una parte de mi alma se rompió, un dolor inmenso se adueñaba de mi inexistente corazón, como si ya hubiera comenzado la batalla y me estuvieran desmembrando, no, ese dolor no sería nada comparado al dolor que sentía en ese momento.
Pero debía mantenerme entera, no solo por mí ni por Edward, por todos nosotros, yo era una pieza clave en aquella lucha y no debía defraudarlos.
-Cariño…- no era capaz de decir nada más, no tenía palabras de consuelo para mí, podía ver en sus ojos el mismo dolor que yo sentía al tener que dejar marchar a nuestra hija. Me cogió de la mano apretándola fuerte para infundirme valor – tenemos que salir de esta, debemos reunirnos con nuestra pequeña es nuestro deber como padres – notaba un chispa de esperanza en sus palabras y debía aferrarme a ellas para volver a ver a mi pequeña.
Notaba como mi escudo se hacía más fuerte a medida que confiaba en mi misma, sin dejar ni un solo hueco por donde se filtrara el poder Jane ni Alec, era capaz de notar un pequeña presión acompañadas de unas leves punzadas, como si estuvieran intentando invadirlo pero les sería imposible, mi dolor, y mi rabia me alimentaba dándome más fuerza aún para soportar cualquier ataque.
A lo lejos era capaz de sentir un efluvio muy conocido que se acercaba a toda velocidad hacía nuestra posición.
Miré a Edward con cara de sorpresa, no podía ser lo que mi mente me decía, este asintió con la cabeza confirmándome lo que sospechaba.
Alice y Jasper venían de camino y estaban a punto de llegar, su mirada triste me lo decía todo, no hacía falta que hablara para saber que la pena que sentía en ese momento era que si pereceríamos en aquel claro ni Alice ni Jasper se salvaría.
-Nos hemos perdido ¿Algo? – dijo Alice colocándose a mi lado con una sonrisa triste.
-Están deliberando, más bien nos están sentenciando – añadió Edward.
-En otra circunstancia me alegraría de verte – le dije a Alice abrazándola.
-No debisteis haber venido – dijo mi marido, su cara se contrajo de dolor ante sus palabras.
-Edward, no íbamos a dejaros solos en esto, somos una familia y estaremos juntos hasta el final pase lo que pase – Esme la abrazó, si pudiera llorar lo estaría haciendo.
-¿Has visto algo? – le preguntó Carlisle, estaba claramente preocupado, como todos nosotros.
-Es imposible ver nada con los lobos aquí – su eterna sonrisa había desaparecido de su cara solo quedaba la preocupación por perder a cualquiera de nosotros en la lucha- Intenté por todos los medios parar esto pero la suerte no me ha acompañado.
-Hice lo que me pediste – miró a nuestro alrededor buscando a mi niña y a Jacob.
-Era lo mejor Bella…si todo esto acaba bien te juro que los encontraremos – me dio un leve abrazo.
-¡Escuchad todos! – Dijo Jasper ejerciendo su experiencia en combate- Estad Alerta en cada momento, no os enfrentéis directamente intentad cogerles por la espalda o por los laterales, moveros lo más rápido que podáis, preferiblemente en zigzag para despistarles, no os detengáis, sobretodo estad alerta cualquier descuido puede ser el fin. Recordad en la lucha contra los neófitos – añadió jasper dirigiéndose esta vez específicamente a los lobos - es mucho más efectivo que vosotros no os enfrentéis solos. Si unimos nuestras fuerzas y luchamos juntos como una familia tenemos la posibilidad de salir vencedores.
Tras oír las palabras de Jasper, los vampiros le vitoreaba, los lobos aullaban llenos de júbilo, la esperanza había crecido en cada uno de ellos, nos sentíamos más fuertes, más seguros. Podíamos hacerlo, podíamos conseguirlo.
Estaba claro que yo sería su primer objetivo ya que mi poder nos daba ventaja, Zafrina se ofreció a protegerme mientras mantenía mi escudo alrededor de cada uno evitando así que no cayesen ante el poder de Jane, Alec o Chelsea.
Edward se encargaría de Demetri era primordial que cayese en la batalla para que no rastrease a mi pequeñas y a mi amigo, si nosotros caíamos en la batalla Demetri caería con nosotros.
Kate fijó sus ojos en Jane, Emmet en Félix, Vladimir en Alec, Tanya en Cayo podía ver en sus ojos el ansia de venganza por la muerte de Irina pero le sería casi imposible llegar a él.
Nos pusimos en posición de ataqué esperando cualquier señal de Aro o alguno de sus hermanos.
-Esperad – decía Edward en un susurro pero lo suficientemente alto para que le oyésemos – Esperad a mi señal – estaba atento a la deliberación de los vulturis aunque todos sabíamos cual sería el veredicto, por suerte no se habían percatado todavía de la ausencia de mi niña y de Jacob estaban demasiado ansiosos de sangre.
Edward cogió mi mano con fuerza, Alice me agarró mi mano libre, Jasper la mano libre de Alice, Rose la mano de Jasper, Emmet la de Rose, Esme la de Emmet y Carlisle la de Esme formando una cada a primera línea, nos miramos unos a otros.
-¡JUNTOS HASTA EL FINAL!- Gritamos al unísono con una sonrisa.
Acabaron de deliberar colocándose frente a nosotros sin moverse del sitio, nos miraban con cara de suficiencia y victoria pude ver una sonrisa diabólica en sus caras.
-¡AAAhoraaa! – Gritó Edward acompañado de un rugido naciente directamente de su pecho.
Cerré los ojos para concentrarme al máximo, noté como soltó mi mano para lanzarse de un salto sobre Demetri, si mi corazón estuviera vivo estaría palpitando enloquecidamente, abrí los ojos visualizando a cada uno de mis amigos, extendiendo mi escudo alrededor de cada uno.
Como estaba previsto 6 vampiros de la guardia vinieron directos a mí para dejarme fuera de juego pero Zafrina les cegó con su poder formando el caos entre ellos mientras Esme con ayuda de Alice desmembraban a cada uno de ellos.
Era extraño ver a Esme tan cariñosa y maternal en esa situación pero la protección de su familia lo era todo para ella.
Jasper se movía con gracia acabando con la vida de muchos de ellos, los lobos siguieron los consejos de Jasper y no se enfrentaban solos a nuestros rivales, sentía terror por ellos aunque sabía de lo que eran capaces.
Era un caos, y yo una mera espectadora, quería enzarzarme en la lucha pero mi trabajo era muy importante.
Aro, Cayo y Marco contemplaban asombrados, no esperaban que durara tanto, los testigos de estos estaban aterrorizados, no querían participar en dicha lucha únicamente habían venido a dar fe de los actos de los vulturis, muchos de ellos huían por miedo a morir.
La lucha entre Kate y Jane era muy desigual ya que Jane no podía hacer nada contra Kate al protegerla con mi escudo, ésta disfrutó al máximo haciéndola sentir dolor a causa de las descargas que le propinaba, disfrutaba presenciar su agonía, cuando se cansó de jugar con ella por así decirlo le arrancó la cabeza.
Pude escuchar un rugido de horror del pecho de Alec su hermano, cosa que Vladimir aprovechó para darle el golpe final siguiendo el mismo destino que su hermana.
Emmet y Félix se debatieron en una lucha mucho más reñida, por momentos ganaba Félix por momentos tenía ventaja Emmet , sentí miedo cuando Félix le mordió en el cuello arrancándole parte de su piel, los gritos de dolor me estremecieron quería correr a ayudarle, cuando Rose apareció por detrás pillándole desprevenido arrancándole su brazo izquierdo, la mirada de mi hermana daba miedo, Emmet le levantó del suelo con una sonrisa arrancándole al fin el otro brazo, entre los dos arrancaron cada extremidad de su cuerpo.
Edward y Demetri, luchaban a una rapidez imperceptible para el ojo humano temía por él, seguía todos sus movimientos con mi mirada periférica, por momentos Edward tenía ventaja pero enseguida volvía a recuperarla Demetri, era un sin vivir, de repente Edward salió disparado varios metros llevándose por delante varios árboles al caer, Demetri corría a toda velocidad para propinarle el golpe final a mi amado, no podía permitirlo.
-Ve – me dijo Zafirina- Chelsea es la única que puede dominarnos pero no te preocupes yo me encargo de ella.
Sin pensármelo dos veces salí corriendo a ayudar a mi marido, no iba a llegar a tiempo así que me coloqué entre ellos dos a mitad de camino del uno del otro consiguiendo que Demetri redujera la velocidad y se detuviera justo en frente de mí.
-¡Bella apártate! – Gritaba Edward a lo lejos, mi músculos se tensaron no iba a consentir que le hiciera daño primero me lo tendría que hacer a mí.
-Yo que tú seguiría los consejos de tu maridito, si tanto deseas un cuerpo a cuerpo conmigo podríamos dejarlo para más adelante – notaba la ironía en su voz, sus palabras me enfurecían más aún.
Le miraba con fiereza, notaba la ponzoña en mi boca estaba preparada para atacar.
-No dices nada… supongo que eso quiere decir que quieres ser la primera en morir – una sonrisa de suficiencia se hizo en su cara.
Mi cuerpo reaccionó solo por instinto en el mismo momento que se lanzó sobre mí, esquivaba todos sus ataques como si estuviéramos bailando, era increíble la velocidad que tenía, no pensaba solo actuaba, cuando lo vi oportuno le agarré del brazo zarandeándolo en círculos, esto de ser una neófita tenía sus ventajas era mucho más fuerte que él, ahora la que sonreía era yo, lo arrojé por los aires con todas mis fuerzas quedándome con su brazo en mi mano, sus gritos de dolor eran música para mis oídos.
Aproveché ese momento para correr a ayudar a mi marido.
-¿estás bien? – le pregunté ayudándole a levantarse.
-Sí, creo que voy a tener cuidado en no pelearme demasiado contigo al menos por el momento – dijo con una risa torcida le devolví la sonrisa.
-¿dónde se ha metido? – dije mirando a mi alrededor, había un caos horrible, no podía percatarme si había caído alguno de los nuestros, pero si algunos lobos y amigos estaban en el suelo malheridos, Carlisle había abandonado la lucha para ayudarles mientras Esme y Alice le cubrían las espaldas.
-¡Míralo! – vimos que se dirigía a toda prisa al lado de Aro, Cayo, Marco y las esposas que desde un primer momento se quedaron al margen contemplando la lucha, sus escoltas les protegían, Tanya no había sido capaz de acercarse demasiado a Cayo.
Me disponía a salir corriendo tras él cuando Edward me agarró del brazo.
-Es Mío – dijo guiñándome un ojo.
Antes de que Demetri llegara hasta sus líderes Edward le interceptó con un placaje cayendo sobre él, le pegó varios puñetazos con saña en la cara, este se retorcía de dolor su sonrisa había desaparecido por completo, le arrancó el brazo que le quedaba para después arrancarle la cabeza.
Senna, kachiri, Tanya y Kate encendieron un fuego por orden de Carlisle para quemar los restos de los vampiros caídos, mientras parte de los lobos recogían las extremidades esparcidas por todo el claro para apilarlas y quemarlas.
Los que quedábamos en pie nos miramos unos a otros, solo quedaban en pie los vulturis, sus esposas y 10 guardias que los escoltaban.
Nos fuimos acercando a ellos acorralándolos era el momento de acabar de una vez por toda de su mandato después de siglos y siglos sometidos a su hipocresía y ansia de poder.
-¿Ya no te ríes Aro? – dije con una sonrisa de victoria.
Éste miraba a su alrededor buscando una escapatoria, hizo una señal que no conseguimos comprender, miré a Edward para que nos indicara su próximo paso.
-Me está bloqueando, no piensa en nada coherente – susurró.
De repente el resto de la guardia que le quedaba se abalanzaron contra nosotros de manera suicida para que sus amos consiguieran escapar.
Aprovecharon nuestra distracción para huir pero no por mucho tiempo, corrimos tras ellos, nos llevaron hasta nuestra casa, encerrándose dentro como cobardes.
-¿Qué hacemos? – Preguntó Emmet - ¿Entramos o les obligamos a salir? – cuando Emmet sonreía de esa manera significaba que tenía una idea.
-Me gusta tu idea – dijo Edward
Todos nos mirábamos sin entender.
-Jasper, Emmet, Rose, Alice, Bella venid conmigo – le seguimos hasta el garaje, cogió todos los productos inflamables que teníamos y los cargó en su coche mientras cada uno cogía el suyo conduciéndolo a afuera, yo conduje el de Carlisle ya que él estaba tratando a los heridos y el mío se lo llevó Jacob.
Al depositar todos esos productos en el suelo, como gasolina, alcohol de quemar, pintura, disolvente… Lo entendimos a la perfección, entre todos rociamos la casa con todos esos productos, no nos importaba demasiado nuestras pertenencias, lo único que nos importaba en ese momento era acabar con ello de una vez por todas para encontrarme de nuevo con mi pequeña.
-Aquí tienes, te cedo los honores – dijo Rose entregándole a Edward un mechero.
Antes de nada nos miró uno a uno como pidiendo nuestra aprobación, pero todos deseábamos lo mismo, por lo que sin más miramientos la prendió, el fuego poco a poco iba cogiendo más viveza, hasta que toda la casa quedó cubierta, sentíamos miles de sensaciones distintas, pena por nuestros recuerdos perdidos, rabia por todos nuestros amigos heridos, alegría porque al fin todo había acabado…pero una pena todavía se alojaba en mi pecho, debía encontrar a nuestra hija antes de que fuera más tarde.
-Reneesme! – dije alertada mirando a Edward.
Corrimos hasta su coche a velocidad vampírica dirigiéndonos a toda velocidad al aeropuerto de Seattle, seguimos su efluvio por cada rincón del aeropuerto por dónde habían pasado pero nada, no había rastro de ellos.
-Edward, hemos llegado tarde– dije en un sollozo desesperada, cuanto deseaba poder llorar para desahogarme y poder sacar esa angustia del interior de mi pecho.
-Tranquila mi amor les encontraremos – dijo abrazándome – cueste lo cueste daremos con ellos de eso puedes estar segura – sus brazos siempre tan cálidos esta vez no conseguían reconfortarme era demasiada la angustia y el miedo de no volverles a ver más.
