Pitu asoma la cabecita pero no ve a nadie. Se atreve a sacar el brazo y la mano que la acompaña para continuar con el resto del cuerpo.
Hola!
Lo siento, pero ha sido una época horrible. Despues de la victoria de España en el Mundial y su correspondiente resaca, todo ha ido cuesta arriba, trabajo de dia y trabajo de noche sin parar y sin poder a penas coger el equipo y el poquito tiempo que tenia, Kellan lo absorbia en la web.
Bueno, aqui estoy. Nuevo capitulo. Un poco triste si, pero muy bonito. En breve empieza la acción.
Capitulo 4 La vida sigue
¿Cómo podía cuidar de un bebe si no sabía ni cuidar de mi mismo?¿Porque el destino me había puesto a mí en esta situación? Nunca me había tenido que preocupar de nada excepto de mi mismo. Cuando mi madre murió, mis hermanas y mi padre se hicieron cargo de mí. No sabía apenas cocinar, los electrodomésticos se me daban fatal y mucho menos sabia cuales eran las necesidades de un bebe y menos de uno tan especial como la pequeña Nessie.
Llevábamos dos meses en Palermo, teníamos una casa y un coche e intentaba día a día hacerlo lo mejor posible para que Nessie lo tuviese todo. Sin quererlo me había convertido en padre a los diecinueve años, si en padre, porque así era como me sentía. Ella era mi niña, mi tesoro, lo más importante de mi vida, mi imprimada, la mujer a la que protegería por encima de cualquier otra persona incluso por encima de mi mismo. Y creo que precisamente eso fue lo que nos llevo hasta donde estábamos ahora. Pero la vida sigue y aquella preciosa niña necesitaba tener una vida normal.
Cada día, nos levantábamos temprano y como dos niños, nos preparábamos un gran bol de cereales y nos sentábamos en el sofá a ver los dibujos, después salíamos al jardín y nos pasamos horas jugando, en los columpios, al escondite, incluso con la barquita en el pequeño lago que había cerca de la casa. Los momentos más divertidos siempre eran cuando nos tocaba ir de caza. Entre nosotros hacíamos una competición para ver cuál era el que cazaba el animal más grande. A veces me dejaba ganar, solo por verla sonreír y a veces simplemente me ganaba ella.
Por las tardes cuando era pequeña, organizaba salidas ya fuese a algún parque de atracciones cercano, a alguna playa o solo para tomar un helado y entrar en una juguetería. Intentaba prolongar las horas del día lo máximo posible porque sabía que temía que llegara la hora de acostarse. Cada noche antes de cenar, le preparaba un baño lleno de sus muñecos favoritos y pasábamos un rato largo jugando y riendo. Después la secaba, le colocaba su pijamita y la sentaba a ver una película de Disney mientras le preparaba la cena. La hora de dormir se convertía en una verdadera batalla. Desde que habíamos llegado de Forks cada noche se despertaba llorando y sudando por una pesadilla, siempre la misma pesadilla. Y cada mañana el tiempo empezaba de cero como si la noche anterior no hubiese existido.
Pero con el tiempo Nessie fue creciendo y con ello ella fue cambiando. Ya no le gustaba pasarse las horas jugando en el jardín, prefería estar en su cuarto escuchando música. Las tardes ya no eran tan divertidas porque ella tenía que empezar a estudiar para que no estuviese retrasada cuando pudiese ir a clase como los demás niños, gracias a que termine el instituto pude enseñarle todo lo necesario para que estuviese a la altura de una niña de su edad. Lo que no cambio fue las noches, cada noche seguía repitiéndose la misma pesadilla. Pero ahora si le afectaban a su mañana, a su vida diaria. Cada vez estaba más apagada más triste. Ya no era la niña feliz, sonriente, de ojos chocolate y de pelo cobrizo rizado que desprendía alegría a cada paso que daba. Se había convertido en una preciosa jovencita que tenía interés en las series de la televisión, las noticias de los chicos famosos de la tele, la música y las novelas románticas. Y yo me había convertido simplemente en ese hermano mayor que estaba ahí para hacer la comida, arreglar la casa, y por supuesto, era el que tenia la tarjeta de crédito para ir de compras casi cada día. Era una pequeña Alice, pero con una diferencia, en sus ojos no había ni una gota de felicidad.
Por mi parte, el sentir a mi pequeña tan lejos de mi había hecho que me convirtiera en un zombi. Pasaba el día sin apenas hablar y a veces me encerraba en mi habitación y me pasaba las horas sin salir. Había intentado comunicarme con los chicos de la manada cuando entraba en fase para cazar pero no conseguía nada. Sabía que estaba lejos pero aun así nuestra conexión era lo suficientemente fuerte como para superar cualquier distancia, pero no obtenía respuesta, y eso hacía que cada día perdiese más aun la esperanza de encontrarlos con vida. Lo único en lo que pensaba era en la vida que había dejado atrás. Había prometido no volver a derramar ni una lagrima mas, pero en momentos como estos se me hacía imposible no acordarme de mi viejo, de los juegos con los chicos en la playa de La Push, de mi Bella, de Edward, hasta incluso de la Barbie. Como echaba de menos las peleas que teníamos los dos cada vez que nos veíamos. Había perdido a toda mi familia, y ahora la perdería a ella también si no hacia algo para remediarlo.
-Nessie, puede venir? – estaba en su cuarto y necesitaba hablar con ella. Desde que cumplió los seis años, y empezó a tener su intimidad prefería no entrar en su cuarto sin su permiso a no ser que fuera algo importante.
-Dime Jake, que quieres? – hasta su forma de hablar conmigo había cambiado.
-Te importa sentarte? – le hice un gesto con la mano a hueco que estaba a mi lado en el sofá. Sin decir nada se sentó y situó su mirada en sus rodillas – Nessie, que te pasa? Porque estas así? Tú no eras así?
-Jake no me pasa nada. Ya no soy ninguna niña! – en ese momento empezó a elevar la voz – estoy cansada de hacer siempre lo mismo! Estoy cansada de este lugar!
-Pero Nessie, a que viene todo esto, porque no has hablado conmigo antes, nunca hemos tenido problema de ningún tipo – le dije apenado cogiéndole una de las manos, pero ella rechazo enseguida mi contacto. Eso me hizo mucho daño.
-Que hable contigo? Jake eres un alma en pena, últimamente no haces otra cosa que andar por la casa como un fantasma, te encierras en tu habitación para pasarte las horas llorando. Gritas en sueños! Cada noche te escucho llamar a mi madre, llamar a Seth, a tu padre. Que quieres que haga si todo está pasando por mi culpa! - ¿Cómo? – si yo no hubiera nacido no habría pasado nada de esto – estaba llorando a la vez que hablaba, no podía parar de llorar y de gritar al mismo tiempo – tu estarías en La Push, feliz con tu familia y la manada, y mis padres, mis tíos y mis abuelos estarían vivos! – en ese momento se derrumbo y no pudo seguir hablando. Enseguida la abrace y la apoye contra mi pecho acunándola como lo había hecho tantas otras veces.
-No digas eso Nessie, por favor no digas eso! – ahora lloraba y también, pero mi voz no llegaba a mas que un susurro. Entonces la cogí de la cara y la obligue a mirarme – escúchame mi niña, tu eres lo mejor que le paso a tus padres. Nunca s me olvidara la cara de felicidad de tu madre cuando te vio por primera vez. No quiero volverte a escuchar decir que tú tienes la culpa, porque no la tienes, me has entendido? – Ella asintió con su cabeza entre mis manos – Nessie lo siento, siento haber estado así durante este tiempo, de verdad, no me daba cuenta del daño que te estaba haciendo. Lo siento – en ese momento la volví a atraer hacia mi pecho para abrazarla mientras los dos llorábamos.
-Los echo mucho de menos Jake, echo de menos a papa y a mama – me dijo entre sollozos susurrando
-Yo también mi niña, yo también los echo de menos. – nos quedamos así abrazados con ella entre mis brazos hasta que se quedo dormida por el agotamiento de tanto llorar. La lleve a su cama y me senté en el sofá a pensar que podría hacer para cambiar esa situación. Era hora de un cambio. Me levante del sofá y fui al cajón de la mesita donde tenía guardado todos los papeles que Bella me dejo en la maleta. Entre ellos estaba el teléfono de un tal , un abogado de Seattle. Me puse en contacto con él para enviarle la documentación necesaria para nuestro nuevo cambio de identidad y con ello, nuestro nuevo cambio de vida.
Después de haber hablado con el Sr. Jenkins, me acosté para descansar, por la mañana un nuevo día empezaría con muchas cosas por hacer.
Me levante temprano por la mañana con las energías renovadas y me puse a preparar el desayuno para los dos. Cuando Nessie se levanto estaba todo preparado sobre la barra de la cocina.
-Buenos días princesa – le dije sonriente. Ella aun tenía los ojos soñolientos y se los frotaba intentando aclarar su visión.
-Buenos días Jake, y este cambio? - me pregunto con una mirada interrogante.
-Hoy es el primer día de nuestra nueva vida. Anda desayuna y vístete, tenemos que salir – dije mirándola sonriente.
Cuando terminamos de desayunar nos vestimos y salimos a la calle. Necesitaba ir a una inmobiliaria. Nuestros papeles con las nuevas identidades estarían disponibles en una semana y necesitaba arreglar mientras algunas cosas.
-Me vas a contar lo que pasa Jake? – me decía Nessie un poco mosqueada.
-Lo sabrás en seguida? – yo para hacerla rabiar la miraba sonriéndola. Sabía que odiaba las sorpresas al igual que su madre.
Llegamos a la inmobiliaria que estaba en el centro y una chica muy simpática nos atendió.
-Hola buenos días, que desean? – era una chica rubia, de estatura media y unos bonitos ojos azules.
-Hola, soy Jake y ella es Nessie – le dije dándole la mano al igual que Nessie – he leído que esta inmobiliaria trabaja a nivel internacional y necesitaba hacer un cambio de residencia – en ese momento Nessie me miro incrédula.
-Y que es exactamente lo que querría hacer? – me pregunto la chica mientras Nessie no dejaba de mirarme.
-Pues me gustaría vender nuestra casa, vivimos en una finca a las afueras de la ciudad y quería una residencia en… - en ese momento gire la cara y la mire a ella, quería ver su reacción –… en California – Los ojos de Nessie se abrieron como platos y comenzó a dibujársele un sonrisa, que hacía tiempo que no veía.
-Bien perfecto, tenemos algunas casas en la zona de California, ahora mismo les enseño los fotos, en cuanto a la suya no habrá problemas para venderla.
Nos estuvo enseñando casa en California, pero o eran demasiado grandes o demasiado pequeñas, hasta que encontramos la casa perfecta para nosotros. Estaba en un bloque de pisos cercano a la playa. Los dos coincidimos en señalar la misma (.). Sin pensárnoslo dos veces dejamos todo arreglado y listo para trasladarnos en 10 días.
-Bueno solo me queda una cosa. Tengo que pasar por la casa para hacerles unas fotos y colocar el cartel de venta. Si te parece bien nos vemos mañana por la mañana y ultimamos las cosas. Con respecto a la casa de California le pasare la oferta a los dueños y mañana te diré algo.
-Gracias. Entonces mañana nos vemos.
Salimos de la inmobiliaria y Nessie se echo a mis brazos.
-Gracias Jake, gracias de verdad, pensé que me iba a volver loca aquí
-De nada pequeña, es hora de cambiar de aires. Ya eres mayor y tendrás que empezar tu nueva vida, y que mejor que en el país que te vio nacer – me despegue de ella y la mire a los ojos – te prometo una cosa, cuando termines tus estudios te prometo que te llevare de vuelta a casa si tu quieres, pero solo si tu quieres de acuerdo? – ella asintió y le cayó una lagrima por su mejilla. Yo la volví abrazar – No llores mi niña.
Pasamos a tomar un helado antes de ir para a casa, rememorando viejos momentos. Cuando llegamos a casa empezamos a preparar las cosas que nos íbamos a llevar. Después de seis años en esa casa y miles de recuerdos, nuestra vida comenzaba de nuevo y con un futuro más prometedor. Mientras guardaba algunas de mis cosas encontré una camiseta de ella y decidí llevársela.
Me acerque a la puerta sigilosamente y la vi sentada en la cama con una prenda en la cama. La miraba con cariño y delicadeza mientras veía como una lagrima caía por su mejilla. Entonces llame a la puerta. Ella se giro al verme y se seco la lágrima que le caía por la mejilla.
-Se puede?
-Si, claro pasa – me dijo sentándose bien en la cama con la prenda entre las manos.
-Que te pasa? – le pregunte secándole la lagrima que corría por su mejilla.
-Recuerdas este pijama? Me lo compro la tía Alice. Era mi pijama favorito – era su pijama de princesas Disney – recuerdo que me lo pusiste para dormir la primera noche que vinimos aquí porque me daba mucho miedo dormir sola y con él me sentía muy segura, como si la tía Alice me protegiese donde estuviese. Lo recuerdas? - me dijo mirándome a los ojos.
-Claro que lo recuerdo. No hay ni un día que no recuerde a ese pequeño duendecillo y como tuve que lavar diariamente ese pijamita hasta que te quedo pequeño porque no querías ponerte otro para dormir – ambos nos reímos. Entonces se me ocurrió una idea – Ven conmigo deja eso – le tendí la mano. Ella me miro incrédula y me la cogió. Fuimos corriendo hasta el límite del pequeño lago que había en el jardín de la casa. Me metí en la barca y ayude a Nessie entrar. Reme hasta que estábamos a mitad del lago – Recuerdas lo que hicimos aquí el primer año que pasamos aquí?
-Claro que lo recuerdo – iba a hablar yo pero la deje a ella. Entonces levanto la cabeza y miro a las estrellas – recuerdo que nos montamos en esta barquita y la llenamos de flores. Cuando llegamos más o menos al punto en el que estamos ahora, las esparcimos por el agua, una en recuerdo de cada una de las personas que dejamos en Forks. También recuerdo que me dijiste que siempre que estuviese triste mirase a las estrellas y pensase en papa y mama, porque ellos siempre estarían ahí conmigo y desde entonces cada noche que me siento triste me duermo mirando las estrellas.
-Veo que tienes buena memoria pequeña – le dije riéndome – echare de menos este lugar. Aquí hemos vivido muchos momentos buenos…
-Y también muchos malos – me dijo ella cortándome.
-Nessie, nada va a hacer que olvidemos a nuestra familia, ni nada nos la va a devolver, solo podemos recordar momento alegres como estos.
-Lo sé – entonces se quedo callada unos momentos y me miro a los ojos con su penetrante mirada – Jake, porque mama te dejo que me llevaras contigo? – uff una pregunta peliaguda.
-Nessie, recuerdas las leyendas quileutes que te conté cuando eras una niña? – ella asintió – recuerdas lo que te conté de Sam y Emily, de Quil y Claire, y de Paul y mi hermana?
-Lo de la imprimación? – me respondió ella
-Si, Nessie. La razón por la que tu madre me dejo contigo es porque sabía que nadie más que yo podría cuidar de ti y que daría mi vida por ti si hiciera falta. Nessie, yo me imprime de tu cuando naciste –ella se quedo con la boca abierta por el asombro – Tu madre casi me mata cuando se entero – me eche a reír recordándolo – acaba de transformarse y venia de cazar con tu padre, aun no te había visto desde que se había compartido y yo no quería dejar que te viese sin estar preparada. Cuando vio que te sobreprotegía se dio cuenta.
-Y que paso? – me pregunto curiosa
-Pues que tu madre se enfureció mucho y se abalanzo sobre mí, aunque claro no pudo hacerme nada porque Seth se puso de por medio y me salvo de tu madre – no pude volver a reírme de nuevo.
-Y eso que significa Jake? Tengo algún tipo de compromiso contigo o algo?
-No Nessie, para mi eres como mi hermana. Te he criado desde que era un bebe, me resultaría imposible poder sentir por ti algo más que el cariño que tiene un padre a una hija. Nada más. Según dice las leyendas la pareja que se imprima acaba junta el resto de sus días como una pareja. Pero ninguna pareja ha sufrido lo que hemos pasado nosotros. Nuestra situación ha provocado que entre nosotros se forme un vinculo inseparable pero como familia – la mire que tenia la mirada en el suelo de la barca y le levante la cabeza para que me mirara – así que ya sabes, el día que te enamores de un chico sabrás que me lo tendrás que presentar a mí, y yo seré mas exigente que tu padre – ambos nos reímos y me abrazo.
Volvimos a casa y cenamos viendo la televisión. Al día siguiente nos esperaría otro duro día para preparar las cosas para el viaje.
Por la mañana vino la chica de la inmobiliaria, le hizo fotos a la casa y coloco el cartel de se vende. También me dijo que los dueños de la casa de California había aceptado la oferta y que estaría disponible para cuando nosotros llegásemos.
Solo dos días después de colocar el cartel me llamo la chica para decirme que un matrimonio estaba interesado en comprarla y que tenían una niña pequeña así que les vendría genial con todo aquel extenso parque para jugar. Ahora si estaba todo listo. Solo faltaba que llegaran los pasaportes nuevos para poder viajar. Tardamos dos días más en empacar todas las cosas que nos quedaban aunque realmente dejamos muchas allí, ya que no podíamos transportarlo todo en el avión. Por la mañana los compradores vendrían a ver la casa y a firmar los papeles para cerrar el trato. Esa noche seria especial para nosotros. La última noche como propietarios de esa casa.
Por la mañana llego el sobre con nuestros pasaportes. Ella seria Vanessa Hawke de 16 años y yo sería Jacob Blackle de 25 años, mi edad real. Ya solo quedaba firmar lo papeles y en menos de 24 horas estaríamos rumbo a California empezando nuestra nueva vida. A las cinco de la tarde aparecieron la familia acompañada de su hija, una preciosa niña de seis años, con el pelo cobrizo y rizado y los ojos chocolate. En ese momento sufrí un deja vú y mire a Nessie que también se había dado cuenta y me devolvió la sonrisa.
Ya estaba todo listo, los clientes se fueron encargado con la casa y los papeles estaban todos firmados, nuestras maletas listas y los billetes de avión preparados. El avión salía a las 12 de la mañana, pero aun teníamos que desplazarnos desde Palermo a Buenos Aires para coger el avión. Una vez allí dejaríamos atrás los últimos 6 años de nuestra vida para escribir las nuevas líneas de nuestra vida.
Os gustó? Espero que si, mañana más...
Besitossssss
