Lizzie
Prólogo.
Derechos Reservados De Personajes A Stephenie Meyer
Tiempo… Dios! Si tan sólo pudiera manejar el tiempo, haría que fuera rápido y este momento tan horrible pasara rápidamente. Oía las sirenas a mi alrededor, los gritos, pero aquí estaba yo, con Tanya en mis brazos, inmóvil, fría pero nada sentía ya, poco a poco iba perdiendo los sentidos.
¿Cuándo comenzó?, siempre me lo pregunto, y creo que recién comencé a formarme una idea.
Desde que tengo memoria he vivido en Filadelfia, mi padre trabajaba como empleado de limpieza en un 'lujoso' hotel del norte de la ciudad y mi madre trabajaba en casa.
Siempre fui a las mejores escuelas de Filadelfia ya que era hijo único y no era mucho lo que gastaba, tenía 8 años cuando mi vida dio un giro de 180º.
Conocen ¿E-bay?... Bueno, llegué a Filadelfia gracias a esta página de Internet, no tenía idea que podían venderse bebes por aquella página.
Si, como oyeron Edward Anthony Mansen fue vendido por E-bay cuando nació, por sus legítimos padres y llegó a las frías calles de Filadelfia envuelto en una horrenda mentira.
¿Saben lo que es enterarse a los 8 años, que aquella mujer que secó tus lágrimas, quien cambió tus pañales o quien te acompañó a tu primer día de clases, no es mas que una farsante?.
No sabía que hacer, caí en una fuerte depresión, no sabía como reaccionar.
Tuve problemas con mis amigos, en el colegio baje las calificaciones, peleaba con papá…
No hallé salida si no hasta 2 años después, cuando un día mientras caminaba por las calles del centro ví a un grupo de chicos bailando Break-dance…
Los años pasaron ya tenía 15 años, era uno de los mejores bailarines de Break de la ciudad, tenía las mejores notas del colegio, me había reconciliado con mis padres y hasta tenía a casi la mitad de las chicas del instituto enamoradas de mí… Pero cuando terminaba el año mi padre perdió su trabajo. Fue un gran conflicto para la familia, así que tomé la decisión de dejar la escuela y comencé a estudiar en un instituto estatal.
Al principio fue muy difícil, me golpeaban por tener la piel blanca, quizás demasiado para vivir aquí, pero con el Break pude ganar buenas amistades… Y una hermosa novia, Tanya, era la más hermosa chica que pude conocer, la conocía desde que iba en primaria, sus padres la transfirieron y en aquella escuela la volví a encontrar, también bailaba y solíamos hacerlo juntos.
Todo iba viento en popa, teníamos un grupo con el cual competíamos y con el dinero que ganábamos, ayudaba a mi padre con los gastos de la casa, pero como siempre, el destino no estaba de mi lado, el dinero escaseaba y lo que ganábamos bailando no alcanzaba para mantener a nuestra familia por lo que comenzamos a bailar clandestinamente, íbamos a competencias callejeras aunque a veces dudábamos un poco.
- Eleazar, no me gustan esos tipos. – Tanya se abrazó a mi cintura mirando de reojo al grupo de 6 chicos que nos miraban desafiantes, ellos vestían de negro con chaquetas de cuero. Tanya llevaba unos shorts de mezclilla ajustados a sus piernas, una polera negra llena de manchas de pintura, una chaqueta sin mangas deshilachadas de mezclilla y una boina azul.
Les miré y abrasé a Tanya, mi chaqueta deshilachada manga larga la cubrió un poco y sus piernas desnudas se pegaron a mi pantalón de mezclilla desgastado.
- Eleazar no es seguro, tenemos chicas en el grupo… - Le advertí pero no me hizo caso y dio un paso al frente.
- Eleazar, no pienso competir contra ellos… - Éramos un grupo de 6 personas, 3 hombres y 3 mujeres, Irina era algo así como la líder de las mujeres y la que hacía sentar cabeza a Eleazar.
- Irina… Es nuestra oportunidad, los he visto bailar, podemos ganarle – Eleazar intentaba incitar a Irina a aceptar, sabía que si lo hacía nadie se opondría.
- Eleazar, estas poniendo en peligro al grupo, pero confiaré en ti – Irina había cedido y se situó al lado de Eleazar, vestía unos jeans holgados del mismo tono que todos, la singular polera negra con manchas de pintura y su chaqueta deshilachada era hasta la cintura sin mangas y claro la boina azul, sólo que la de ella estaba desgastada.
- Edward… Confió en ti, sólo tienes que hacer lo que ensayamos bien? – Eleazar me miró, y yo sólo pude asentir en silencio tomándole la mano a Tanya quien se estremeció al verme dar un paso adelante.
La música estridente llenaba mis sentidos, me había cegado por completo, me volvía otra persona cuando bailaba, amaba hacerlo y lo hacía con pasión, quedamos frente a esos grandulones, pero uno de ellos osó tocar libidinosamente a Tanya, de inmediato me tiré encima de él empujándolo lejos.
- Aléjate de ella imbecil! – Nunca pensé que me fuera a devolver el empujón, pero fue tan fuerte que me mando unos metros hacia atrás, estaba furioso, sentía arder mis puños de tan cerrados que estaban.
- Edward, ahora no… - Eleazar me zamarreó un poco – Tus ojos…Dan miedo, tienes que calmarte – Suspiré, Eleazar tenía razón. Cuando me enojaba mucho mis ojos solían parecer los de un asesino, eso me decían todos.
- Ganémosle a estos idiotas… - Musité y Eleazar sonrío y comenzó a alentar a los demás…
Bailaba como nunca, adoraba verla bailar, movía sus caderas como una chica hindú, brincaba por encima de Irina y con su sonrisita burlona hacia enfurecer a los hombres del otro bando… Era perfecta… Para mí.
- Démosle una segunda apuesta bien? – El chico del otro grupo estaba molesto, habíamos ganado con las apuestas.
- No aceptes Edward… - Irina me miró jalándome la chaqueta.
- Irina… es nuestra oportunidad de ganar… - Eleazar me apoyó y yo sin el permiso de nadie tomé todo el dinero que habíamos ganado y lo deje en la caja de las apuestas.
- Edward! – Tanya me miró molesta pero en eso comenzó la música, y comenzamos a bailar con Eleazar, dábamos saltos y girábamos en el piso.
- Edward, haz lo que sabes… - Eleazar me miró y me guiñó el ojo, sonreí y arruinando el triple mortal que estaba haciendo el líder de la otra banda, tomé impulso y di una voltereta hacia delante, pero antes de terminar de darla, cuando estaba de cabeza apoyé la palma de mi mano en el piso y di cuatro vueltas en mi eje al ritmo de la música y terminé de dar la voltereta justo cuando Eleazar saltaba sobre mí.
- Wooooooooooooow! – Dimos un grito masivo y el público nos apoyo.
- Ganamos!!... Ganamos! – Tanya e Irina gritaban felices al ver la caja de las apuestas repleta de dinero para nuestro favor.
- Bien hecho Edward! – Eleazar me abrazó y le correspondí aunque no duró mucho porque Tanya saltó sobre mis brazos dejándome un pasional beso sobre mi boca…
- Edward…estuviste genial! – Todos los del grupo me estaban felicitando, íbamos de vuelta a casa, caminábamos por la calle, Tanya venía delante junto a mí abrazada a mi cintura.
- Tienes que enseñarme a complementar eso Edward, no sólo puedes lucirte tu y Eleazar – Irina me lanzó su gorra a mi cabeza y todos reímos...
Me sentía tan bien, habíamos ganado, estaba todo bien con mi grupo y ahora íbamos de vuelta con unos buenos billetes en el bolsillo… Todo iba de lujo, abracé más a Tanya y la besé.
- No van a regañarte por llegar tarde?, ya es medianoche y no avisaste – Le susurré contra su boca y pude notar sus mejillas sonrojadas bajo la luz de los pocos faroles de la calle.
- No te preocupes Edward, les diré que estaba en tu casa… - Me sonrío y nos volvimos a besar cuando sentí el grito de Irina.
Me volví asustado y los vi, a los 6 perdedores venían corriendo hacia nosotros, por instinto escondí a Tanya detrás de mi espalda.
- Me alegra verlos por aquí Idiotas… - Dijo el que parecía el Líder y tomando de la chaqueta a Irina la lanzó contra el piso y avanzó más hacia nosotros.
- Ya déjenos en paz, les ganamos limpiamente, ustedes pidieron la segunda ronda – Eleazar les miró enojado imponiéndose como Líder.
- Callate idiota! – El otro chico le golpeó las costillas con una manopla haciéndolo caer al piso, el grito de Tanya me alertó y corrí donde el otro chico lanzándole un puñetazo en plena cara, haciéndolo retroceder unos pasos.
Irina se puso en pie y se lanzó contra uno de los 5 tipos que se lanzaron contra mí cuando golpeé al Líder, Eleazar le siguió sacándome al más grandulón de encima de mi espalda, pero no me di cuenta cuando uno de los tipos agarró a Tanya y en vez de golpearla comenzó a tocarla como un maldito cerdo.
- Edward!! – Me llamó llorando y lanzando al tipo contra un remolque que estaba a nuestro lado corrí donde Tanya sacándole al imbecil de encima pateándolo en el piso, Eleazar llegó a mi lado pero no alcanzó a detener al Líder, quién me tomo del cuello lanzándome contra el remolque y asfixiándome al contraer su mano contra mi cuello.
- Suéltalo! – Tanya corrió y se lanzó a la espalda del tipo intentando sacarlo de encima, pero no lo movió ni un ápice, no sé como pude, pero le tome de la chaqueta y me lo quite de encima de un solo puñetazo abrazando a Tanya contra mí para protegerla.
- Estas bien? – Le pregunté y ella sólo me miró, con sus mejillas pobladas en lágrimas y me besó ahogando sus sollozos en mi boca. – Shhh, tranquila amor, todo estará bien… - Intenté consolarla, cuando oí el estruendo del gatillo, el cuerpo frágil y delgado de Tanya se impulsó por una fuerza invisible hacia delante y cayó contra mi pecho salpicando mi rostro de su sangre.
- Tanya! – Irina gritó corriendo hacia nosotros pero uno de los chicos la agarró golpeándola.
- Mierda!, corran corran – El Líder, con arma en mano y con mano temblorosa me miró sus ojos demostraban terror y salió corriendo junto a su grupo.
- Tanya… - La llamé, sus ojos estaban entreabiertos al igual que su boca, respiraba agitada y a cada suspiro un borbotón de sangre salía de su pecho. – Tanya…Respóndeme por favor – La moví un poco y oí su quejidito.
- No, Tanya! – Irina dio un grito desgarrador al ver mi rostro salpicado por la sangre de Tanya y su chaqueta llena de su sangre, cayó al piso de rodillas y Eleazar corrió a abrazarla.
En ese instante todo se desconectó para mí, oía los gritos de Irina desde lejos, sólo podía ver los ojos desorbitados y perdidos de Tanya.
- Mi amor… Despierta por favor… Aún no es tiempo de dormir amor… Sólo estas durmiendo cierto? – Sonreí mientras sentía mis ojos escocer por las lágrimas.
- Tanya!! – El grito desgarrador y desesperado de Irina me hizo abrazar a Tanya con fuerza.
- Callate!! Ya Callate Irina – Le grité con voz ronca, la chica me miró con temor, sus gritos se acallaron pero sus lágrimas no. – Vas a despertar a Tanya… Sólo esta durmiendo, no la despiertas por favor… - Le supliqué y acuné a Tanya en mis brazos acunándola mientras negaba con la cabeza. – Sólo esta dormida… sólo dormida… -
+ Hola A Todos! Aquí al fin he vuelto con una nueva historia, que espero pueda gustar tanto o más como Sbrknika :D
+ Skrbnika la seguiré muy pronto lo prometo, es sólo que he estado en lo que denominamos 'emo' y escribir una comedia es difícil en ese estado :B
+ Déjenme un Review y Mandaré a Edward a enfriarles la camita a todos los que estamos sufriendo del Verano xD!
