Lizzie

Cap. 1 'Bienvenido'

Derechos Reservados De Personajes A Stephenie Meyer

Que necesitaba para marcharme?, mis cigarrillos, mi ropa… Y mis recuerdos…

Ya han pasado 3 meses desde la muerte de Tanya, ha salido en los diarios, en los noticieros…

Estoy en un tren camino a California, miró por la ventana y sólo veo el juego de colores que se forma por el paisaje que voy dejando atrás, la música que guardé en mi Mp3 es sólo la que Tanya escuchaba, la llené de ella, era la única manera de no olvidarla ahora que no volvería mas a Filadelfia…

Miré por última vez el papel arrugado en mis manos mientras los primeros acordes de 'That What's You Get? – Paramore' llenaban mis oídos, cada vez que leía el papel sentía mi corazón quebrarse un poco más.

Èdward:

Hijo sé que esto te cuesta mucho, Tanya significaba mucho para ti y sé que será difícil el irte así del pueblo, espero me puedas disculpar en no decírtelo a la cara aún cuando sé todo lo que has pasado en aquel lugar, siendo inocente.

Debo decirte algo, que quizás ahora no lo comprendas, pero más adelante quizás, sólo quizás agradecerás que haya tomado esta decisión por ti.

Hace un año atrás me llegó una carta… De tus padres biológicos.

Te quieren de vuelta con ellos, al principio me negué, pero creo que es lo mas sano para ti en estos momentos, debes olvidarte un poco de lo sucedido y además te están dando la oportunidad de ir a la Universidad. ¿No era eso lo que Tanya quería que hicieran juntos?, Espero puedas venir a despedirte ya que dentro de dos días la Fiscalía te dejará en libertad porque no tienen cargo alguno contra ti y podrás marcharte a California.

Recuerda que aún cuando la sangre no nos una, siempre serás mi hijo y te amo, tu padre también te ama y sólo queremos lo mejor para ti.

Cuídate mucho en tu nuevo futuro y sólo sigue adelante, las cosas cambiarán pero tú eres el único que puedes permitirlo…

Tu Madre

No podía creerlo, luego de 18 años mis padres pensaron en mi… Y ahora sólo y con un enorme vacío en mi corazón iba camino a una ciudad de la cual sólo conocía el nombre y su ubicación en el mapa para encontrarme con mis 'nuevos' padres de quienes ni su nombre sabía, ellos me esperaría en la estación, supuestamente ya sabían quien era yo…

Cerré mis ojos y las imágenes de aquella noche volvieron a mi mente como un torbellino, me desperté asustado y jadeando a medianoche las últimas frases de 'No One – Alicia Keys' me hicieron calmarme un poco, daba gracias que no hubiera nadie a mi lado o lo hubiera despertado, me mojé un poco la cara con la botella de agua mineral que tenía a mi lado y volví a cubrirme con mi chaqueta porque la noche estaba fría y volví a dormirme…

Llegué a mediodía, el bochornoso calor de California me tenía en una camiseta ajustada blanca y unos jeans desgastados y bajos, mi gorra de béisbol blanca me cubría del sol al igual que mis lentes negros tan singulares que me había comprado unos años atrás en (Insertar estado). Suspire ya había pasado media hora y nadie venía por mi, a mi lado y en el piso estaba mi bolso del cual colgaba mi chaqueta de algodón. Luego de media hora más me aburrí de estar allí parado y me senté bajo el alféizar de la puerta de la estación esperando, ya mi Mp3 no tenía carga cuando un reluciente y brillante Mercedez negro se detuvo a mi lado derrapando un poco.

- Edward! – Oí un grito femenino desde la puerta del copiloto y de esta se bajo una mujer de no mas de 30 años quien vestida con un pulcro traje color crema corrió a abrazarme maternalmente, me sorprendió el hecho que mi cuerpo no reaccionó alejándose como lo venía haciendo desde que Tanya murió, pero tampoco respondió el abrazo lo cual provocó que la joven mujer castaña me mirara con sus ojos llenos de lágrimas.

- Perdóname hijo!, Se que estas sentido conmigo pero en serio nunca estuvo en mis manos la decisión que se tomo con tu vida cuando naciste, y también lamento haber llegado tarde pero tenía una junta y no pude salir antes… - Me volvió a abrazar pero esta vez si le rehúse el contacto, me miró con dolor en sus ojos y la mirada severa del hombre rubio a sus espaldas me hizo desviar la mirada.

- No tienes porque culpar a tu madre, mas bien deberías estar agradecido de que te estemos dando esta oportunidad, aún cuando no eres hijo mío…- Eso me llegó como un balde agua fría… No se que cara puse pero mi 'madre' miro severa al hombre

- Cállate Carlisle, lo que menos necesito en este momento son tus comentarios… - Carlisle?... Que nombre más raro…

- Disculpe… - Mi 'madre' se volteó de inmediato al escucharme hablar y su rostro se iluminó por completo. – Puedo… saber su nombre?... – Le miré y ella me sonrío.

- Lo siento cariño, me he emocionado tanto que lo he olvidado… - Me tomó de las manos besándolas sin inmutarse con mis muecas. – Mi nombre es Esme Cullen y él es mi esposo Carlisle Cullen… - Me sonrío pero no se la pude corresponder, por lo que se formó un silencio incómodo.

- Estoy cansado… Podemos irnos? – Miré a Esme y ella asintió y me metió con ella al carro igual de emocionada que una niña con juguete nuevo, Carlisle tomó mi bolso y lo metió en la cajuela y subiéndose en el asiento del piloto salimos a unos 120 km/hr en dirección al norte.

Cuando llegamos a la casa fue todo tan monótono, me mostraron mi cuarto, me dijeron las reglas, el nombre de la Universidad que iré, me ayudaron a acomodarme y comenzaron las sorpresas.

- Edward, puedes bajar un momento? – Escuche la voz de Esme desde la escalera, estaba saliendo de la ducha con la toalla en mi cintura

- Estoy en la ducha!, bajo en unos minutos! – Le grité de vuelta y Esme me dejó tranquilo, me cambié por unos pantalones pegados a mis piernas y todos rotos y un chaleco rojo, cubrí mi cabello cobrizo con la capucha y metiendo las manos a los bolsillos bajé.

- Ya estoy aquí… - Murmuré desganado y Esme apareció por la puerta de la cocina sonriéndome y detrás de ella venía Carlisle y un chico 'Punk' a su lado.

- Edward… quiero presentarte a Jasper… - Di un paso al frente ofreciéndole mi mano, la cual tomó, me hacía gracia su vestuario, llevaba unos jeans ajustados rojos con una camisa cuadrille manga corta, sus brazos llenos de muñequeras de cuero con pinchos y cosas raras, su cabello era rubio como el de Carlisle lo llevaba desordenado y largo, además de toda esa ropa llevaba un pañuelo ancho negro con gris y unos botines negros.

- Hola Edward… - Me saludó con un apretón de manos pero luego volví hacia donde estaba antes.

- Edward… Él es Jasper, tu hermano… - Eso si que fue un baldazo de agua fría…

- Acaso oí mal?... Hermano? – Mire a Esme con una ceja alzada, Esme se encogió un poco y bajo la cabeza.

- Tiene 16 años y es hijo de Carlisle y mío… Se que quizás te extrañaras, pero cuando conocí a Carlisle todo cambio para mí… Intenté buscarte pero en ese entonces no pude dar contigo… - Esme me miraba con mucho dolor, mis ojos la miraba fijamente y la volví a sentir encogerse…'Edward…deja de mirar así a la gente, pareces asesino' .La voz de Tanya llenó mi mente y me sentí turbado, di un paso hacia atrás tomándome la cabeza cubriéndome los ojos.

- No importa, lo entiendo Esme…- La volví a mirar y ella tomo mi mano.

- Mira lo que hemos comprado para ti! – Me jaló al garage donde un reluciente y carísimo Volvo esperaba a su dueño adornado con un moño azul sobre el manubrio. – Te gusta?! – Estaba esperanzada, le miré – No sabía que color te gustaba por lo que opté por uno neutro, el plateado esta bien, podemos pintarlo si quieres… - Me decía al no encontrar respuesta alguna de mi parte.

- Acaso piensas que comprándome un auto vas a poder tapar los 18 años que te olvidaste de mi?! – Esme rompió en llanto, esperaba esa respuesta de mi parte, me fui de allí molesto y me encerré en mi habitación encendiendo el stereo y conectando mi Mp3 a un volumen relativamente moderado y me lancé sobre la cama aferrándome a la almohada llorando completamente dolido.

Las horas pasaron y estaba allí, tirado sólo dejando que los acordes de las canciones de Paramore me llenaran la cabeza, oí los pasos suaves y pausados de Esme llegar cada vez más cerca de mi puerta, Pero a tan sólo unos pasos senti unos mas pesados y un susurro.

- Déjalo Esme, ya no tiene remedio, sólo déjalo en paz, cuando se sienta solo te buscara… Después de todo eres su madre – Oí el chasquido del beso y se me revolvió el estomago 'No tiene remedio',es que acaso soy un auto averiado?. Maldito imbecil…

No se en que momento me quede dormido pero desperté al día siguiente muy temprano como siempre, me duché y cambié de ropa por unos jeans desgastados negros y una camiseta negra ajustada, me subí la capucha de mi chaqueta blanca para ocultar mi pelo cobrizo y salí del cuarto.

Estaba calzándome mis converse negras llenas de firmas, entre ellas la de Tanya cuando oí la voz de Carlisle, seguramente hablando con Esme.

- Es que aún no se levanta?, ya queda poco para servir el desayuno y ese vago no hace más que dormir… - Sonaba molesto y por lo que creo hablaban de mí.

- Carlisle, no quiero que lo trates así, es mi hijo y acaba de pasar por algo horrible. Además no porque venga de Filadelfia quiere decir que es un vago, al contrario, creo que son más esforzados que los demás jóvenes después de todo su vida es mucho más dura. – Sentía repulsión por aquella maldita lastima que sentían ambos por mi, no porque viniera de Filadelfia quiere decir que no se hacer nada por mi mismo, que soy un vago. Ya me las iba a pagar ese rubiecito de pacotilla.

La puerta se abrió justo cuando tomaba mi mochila de la mesa de noche ya armado con mi celular y mi Mp3.

- Oh Edward! Estabas despierto… - Esme me sonrío besándome las mejillas.

- Creo que después de todo no soy un vago, no Carlisle? – Sonreí con sarcasmo y pasé por un lado de ellos escaleras abajo topándome con Jasper.

- Buenos días… - Me saludó desde la mesa mientras tomaba un vaso de zumo.

- Hola… - Le devolví el saludo y me senté frente a él.

- Edward…- La vocecita de monja de Esme me sacó de mi vacilación, estaba tomando un vaso de leche fría casi al seco, tenía hambre y la leche era sabrosa.

- Mhh?.. – Le miré por encima del vaso y Esme se sonrojo bajando la cabeza

- Lamento lo que escuchaste fuera de tu cuarto…No debemos juzgarte por venir de Filadelfia… - Dejé el vaso a un lado y me relamí los labios llenos de leche.

- No hay problema, no eres la primera persona que comete el error de pensar que mientras mas marginal es la ciudad peor son los ciudadanos, sólo ten presente que yo soy harina de otro costal… - Me puse en pie y fui a cepillarme los dientes, cuando salí Carlisle discutía con Esme.

- No llevaré a un delincuente a la universidad, mírale los pantalones! – Carlisle como siempre haciendo problema.

- Disculpen, hay algún problema conmigo? – Esme me miro asustada pero Carlisle no se iba a callar y yo tampoco.

- No te llevaré así, ve y cámbiate los pantalones por unos decentemente cocidos, y ponlos en tus caderas no más abajo. – Me ordenó autoritario pero si algo había aprendido en Filadelfia era el no respetar a quien no se lo merecía.

- Disculpa Carlisle, pero yo no me cambiaré nada y mucho menos por ti, además no te preocupes no pienso arruinar tu reputación ni la de tu hijo, porque no pienso usar el apellido Cullen… - Esme soltó un gritito sorprendida

- Pero Edward… - Esme me tomó del brazo

- Ya basta!, ya basta de mirarme con lástima, ya basta de verme en menos sólo porque vengo de Filadelfia Esme!. Soy un chico normal y créeme que soy mucho mejor que Jasper porque a mi las cosas me han costado… - Esme me miró algo molesta.

- No quiero que metas a Jasper en esto Edward, te guste o no sigue siendo tu hermano y protegeré a mi hijo y no lo vas a meter en una pelea estupida me oíste? – Sonreí melancólicamente

- Yo quería una madre como tú Esme, una que estuviera dispuesta a protegerme del más mínimo comentario hasta lo más trágico. Esta bien, tienes razón Jasper no tiene nada que ver conmigo y Carlisle pero recuerda que tu misma has dicho que yo soy tu hijo sin embargo no te he oído defenderme ni un solo momento de los comentarios de tu marido… – Le acaricie el cabello sonriendo meláncolico y sus ojos se llenaron de dolor. – Pero ya se los dije no voy a cambiar, quizás mas adelante pueda plantear de nuevo mi vida… Pero por ahora déjenme como estoy, que me siento bien así.- Esme me tomo la mano y miró a Carlisle como diciendole que ya me dejara en paz.

- Será mejor que se vayan, Adiós amor – Se despidió con un beso de Carlisle y me miró triste.

Carlisle se subió al asiento del piloto pero antes se colocó una bata de doctor mientras que Jasper con su pintita de Punk estaba a su lado.

- Adiós Edward, espero no tengas problemas en tu primer día – Esme me abrazó y beso mis mejillas dándome un fajo de billetes de 10 dólares – Son para comer y para tus gastos de la semana, bien? – Sólo asentí y me subí al Mercedez de Carlisle poniéndome mis audífonos.

Llegamos en unos 20 minutos, la Universidad era enorme, quizás mas de lo que imaginaba, noté que Carlisle me miraba impaciente, me quité los audífonos y comenzó a hablar.

- Bueno Edward, este es tu primer día de clases por lo que aceptaré que estés un poco desorientado, no quiero problemas me oíste? – Me miro serio y yo sólo le desafié con la mirada – Si oigo una queja de ti, te sacó de la Universidad entendido? – Asentí y me baje, ni siquiera la escuela estatal de Filadelfia albergaba tantos estudiantes, cuando cerré la puerta del Mercedez la mayoría de las miradas se posaron sobre mí, quizás sabían llamaba la atención mi estilo pandillero tan poco común en California.

Avancé cauteloso hacía la dirección donde una chica recibió mi ficha de Admisión y me pasó la llave de mi cuarto, tomé mis horarios y la llave cuando accidentalmente choqué contra una chica haciendo que tanto sus papeles como los míos terminaran revueltos y ella en el piso.

- Lo siento… - La ayudé a pararse, y como si de una cachetada se tratará el aroma a fresas de su cabello castaño algo revuelto por la caída me golpeó la nariz, la quedé mirando mientras se arreglaba su cabello el cual era liso y con pequeñas ondas que le llegaban hasta el pecho, sus hermosos y expresivos ojos chocolate chocaron contra los mieles míos.

- No te preocupes andaba despistada… - Me sonrío y su sonrisa provocó que me embobara ella miró los papeles en el piso y suspiro agachándose.

- Déjame ayudarte – Me agaché raudo y comencé a recoger sus papeles cuando accidentalmente toqué su mano, una corriente eléctrica lleno mi espalda y ella sonrojándose la quito de debajo de la mía junto al papel que estaba allí, en eso una morena y robusta mano me hecho hacia atrás con fuerza.

- Quien te crees que eres idiota, para venir a tocar a mi novia?! – De la nada fui levantado por un fortachón chico moreno, llevaba una coleta y sus facciones eran duras.

- Jake, no le hagas nada – La voz de la chica sonó fastidiada y fui depositado de nuevo en el suelo.

- Bella, no me gusta que idiotas como estos se te acerquen mucho… - La abrazó por la cintura besándola posesivamente, mis pensamientos revolotearon al pasado y mis ojos se volvieron a perder en el dolor, aquel abismo de esperanza se había perdido en un abrir y cerrar de ojos.

- Lo siento mucho señorita, aquí están sus papeles – Le extendí los papeles y el tal Jake me los quitó bruscamente de las manos, me marché de allí bajo la atenta mirada de los dos.

Continuará...

+ Whaaa! Gracias A Los Dos Review Que Me Dejaron, Me Hacen Muy Feliz *-*

Ale-Cullen4

Chokehold

+ Otra Cosita, para las que me dejen review tienen la oportunidad de recibir de cualquier personaje de Twilight entre estas tres cosas

(Regalo, Beso, Prenda) Cada actualización pondré la prenda que pueden escoger.

Prenda:

Eddie: + Calzoncillos De Leopardo que usa cada día para ir a cazar y sentirse más en 'ambiente'.

+ Corbata de teclas de piano de terciopelo

Emm: + Calzoncillos de Batman que no son de él…(Son de Edward por lo que le quedan algo ajustados)

+ La única camisa que duró hasta el día siguiente porque no se acostó con Rosalie

Jasper: + Calzoncillos de Militar, que los tiene desde antes de haber sido transformado (Son su cábala)

+ Camisa manchada de su propia sangre porque fue 'herido en batalla'.

Carlisle: + Bata de doctor con la que cumplió su 'sueño erótico' con Esme

+ Camisa que utilizó el único día que no fue al hospital.

Lizzie