JUGANDO CON EL AMOR
CAPÍTULO UNO. ENCONTRÁNDOSE.
Ni en los más remotos sueños Ron Weasley se imagino pisando uno de los club campestres más exclusivos de Londres, pero ahí estaba. Él, un tipo criado en el seno de una familia humilde, el penúltimo de los siete hijos de un matrimonio que siempre tuvo más amor que dinero. Pero el destino y las circunstancias de la vida siempre te daban sorpresas. Y aquí estaba, frente a frente a uno de los edificios que simbolizaba hasta donde había llegado, luego de recorrer un camino lleno de esfuerzos y sacrificios que después de diez años de arduo trabajo daba sus frutos.
Para Ron ser el último de los varones, predecesor de la única niña que nació en la familia después de muchas generaciones, fue un hecho que le marco desde que tuvo conciencia, nunca sintió o nunca pudo alcanzar o realizar algo que sus hermanos no hubieran hecho antes y sobre todo pasaba casi desapercibido en una casa con seis varones y donde los cuidados hacía la niña que siempre desearon sus padres era la prioridad. Aunque sería injusto si dijera que sus padres lo dejaron a su suerte o que no se preocuparon de él, pues recibió el mismo amor y educación que el resto, siempre se sintió algo relegado bajo la sombra de sus hermanos y de su hermana, hasta ahora, cuando podía sentirse orgulloso e inflar el pecho por su logro, pues era el único Weasley que se había forjado una carrera como jugador profesional de futbol y aunque en un principio ni él se tenía la confianza suficiente, ahora que era el nuevo fichaje de uno de los equipos más poderos de Inglaterra, se dio cuenta que él podía lograr todo lo que se propusiera.
No pudo dejar de admirar la gran edificación que se alzaba orgullosa frente suyo, de color blanco y líneas simples y discretas sólo señal de elegancia y sofisticación, sonrió para sí mientras aspiraba profundamente y cerraba los ojos. Desde ahora en adelante todo sería diferente y aceptaría los cambios con los brazos abiertos.
Pero nunca imagino que lo primero qué recibiría serían unas salpicaduras de barro, que fueron a parar directo a sus pantalones de lino y a su polo azul Lacoste.
- ¡POR LA PUT..!
La palabrota que surgió de la boca de Ron quedo oculta bajo el ruido de varios cascos. Ron apenas alcanzó a observar a dos jinetes que se afanaban en sus monturas, uno en un caballo blanco y el otro en uno rojizo, pero se dio cuenta que por lo menos una era femenina por la forma en que sus risos castaños danzaban fuera del casco proyector, quien lo más probable fuera la causante del desastre en sus vestimentas, pues era la que más cerca había pasado de él.
¡Maldita fuera su suerte! Hoy que era el primer día en que se reuniría con el resto del equipo y que se había afanado escogiendo su ropa para no desentonar en el ambiente de un club tan wuaa, pasaba una loca galopando como desquiciada…seguramente alguna riquilla hijita de papá, pensó con una mueca de desprecio. Definitivamente….él no pertenecía a ese lugar…..y lo otro tampoco entendía por qué los habían citado ahí. El se hubiera sentido mucho más cómodo en el complejo de entrenamiento o en cualquier lugar que no fuera ese. ¡Los riquillos y sus cosas!, aunque tenía que reconocer que en alguna parte de si, admiraba esa libertad con la que se movían los jinetes, pues él jamás en la vida había querido subirse en uno de esos bichos.
Se miró los pantalones y su polo nuevos, ¡POR TODOS LOS DEMONIOS!, las dos prendas tenían pequeñas, pero numerosas manchas de color café esparcidas, lo que haría imposible que pudiera disimularlas. Movió la cabeza ¡él y su estúpida manía por los pastos!. Luego de entrar se había fijado en esa gran extensión de campo, que aunque tenía las proporciones de una cancha de futbol, no era tal, y bueno el curioso se había acercado hasta el inicio de éste….con sus posteriores consecuencias, pero ¿cómo iba él a suponer que por aquí andaban a caballo como si los persiguiera el demonio? Miró la hora en su reloj de pulsera, regalo de su mejor amigo por su cumpleaños número 27 la semana pasada. Volvió a maldecir, no alcanzaba a ir a su casa y cambiarse. ¡Si llegara a encontrar a quien le había hecho esto!,, les cantaría bien claras algunas cosas.
Con paso cansino y desanimado volvió al hall de donde no debió haberse movido, encontrando que ya habían llegado algún que otro integrante de su nuevo equipo y todos…pulcramente vestidos.
- Ron-le llamó una voz a su espalda- ¿dónde te había metido? Quedamos en encontrarnos a las… ¿y qué demonios te paso?-terminó por preguntar Harry Potter, el mejor amigo de Ron, cuando este se volteo para saludarlo.
- Una maldita loca paso galopando como si la siguiera el mismísimo demonio y bueno-se indico su ropa con desagrado- ¡voila!
- No entiendo, ¿com
- Fui a fuera-explicó Ron indicando con gesto de su cabeza el campo verde que se veía desde los grandes ventanales- ¿Cómo es posible que dejen andar así allá fuera?, por poco me pasa encima.
Harry rio quedamente y le dijo con voz divertida.
- Más bien sería, que hacías tu allá afuera en el campo de polo- le explicó- oye y ¿Cómo sabes que fue una mujer?
- Porque alcance a ver el pelo de la muy condenada. ¡maldito demonio!-Maldijo y Harry no supo si se refería a la chica o a su suerte.
- Bueno-le dijo para tratar de aligerar el ambiente- al menos así te pareces más al Ron que yo conozco…no al pijo con el que casi te confundo-le dijo con una risita ante la mirada furiosa de Ron.
- OH… se me olvidaba que tú tienes experiencia en estos lugares, aunque te empeñes en vestir como una mierda-le devolvió la pulla, mientras observaba los jean desgastados y una camisa sencilla que vestía su amigo.
Harry rio y Ron al final también. ¡Qué más daba! Harry tenía razón, el Ron con la ropa manchada era lo común en él y al diablo lo que pensaran los demás…además, lo habían contratado por su destreza en el juego no por ser el mejor vestido.
- Ya vamos o llegaremos tarde a nuestra primera reunión-le indicó a Harry quien estaba entretenido viendo algunas fotografías que adornaban la entrada de uno de los salones.
- Lo que no sería nada de raro-murmuro su amigo mientras lo seguía al interior del salón, en el que estaban dispuestos varias butacas cómodas en las que varios tipos ya estaban acomodados. Tipos que se volvieron a observar a las dos más recientes contrataciones de su equipo; el arquero Ron Weasley y el muy famoso delantero Harry Potter. Y como solía suceder la atención recayó al instante en Harry. El atacante más talentoso de los últimos tiempos, a quien atacaron con preguntas hasta que dio inicio la reunión cuando la presencia imponente y segura del entrenador Kingsley hizo su entrada.
Éste causo una muy buena impresión en Ron, pues a pesar de la fama que tenía de ser exigente y poco tolerante con las estupideces de sus jugadores cuando estaban en entrenamiento o un juego, en este tipo de reuniones era mucho más afable. Demostrando su sentido del humor cuando al ver las ropas de Ron al momento de ser presentado formalmente ante todo el plantel, bromeo sobre los peligros que existían al exponerse a una cancha en la que no se jugara futbol.
En un receso de la reunión en la cual el entrenador junto a su equipo técnico indicaron el itinerario a seguir durante el primer periodo del campeonato y le daban la bienvenida al club, Kingsley se acerco a donde estaban ellos conversando con unos cuantos compañeros y Ron no pudo evitar sorprenderse del tamaño de ese hombre negro.
- Harry- le dijo poniendo una mano sobre su hombro para llamar su atención- antes que te vayas me gustaría que vieras a alguien que…-no alcanzó a terminar la frase, pues una voz femenina le interrumpió.
- ¡HARRY POTTER!- Su voz era segura y melodiosa y Ron quedo momentáneamente hipnotizado por el suave vaivén de su caminar mientras golpeaba simultáneamente una fusta entre sus manos y sonreía de una manera espectacular.
Ron la observo con detenimiento mientras se acercaba, era bajita…bueno al lado suyo cualquiera se veía bajita, tenía un rostro ovalado, una nariz respingona, unos ojos que en ese instante brillaban de felicidad y una boca generosa que aún curvada en esa hermosa sonrisa se notaba lo llenos de sus labios rosas. Ron bajo lentamente la mirada por el cuerpo delgado, pero perfectamente proporcionado que estaba envuelto en una blusa blanca, en un pantalón de montar largo y ajustado y unas botas con un taco discreto. Además llevaba un delicado pañuelo de seda azul anudado al cuello…. ¿espera un momento?, se dijo ¿Pantalón de montar, fusta y…? Ron observo los hermosos risos castaños que producían el marco perfecto para sus facciones elegantes….y no tuvo duda…esa mujer era la desquiciada, concluyó enfureciéndose al instante. Pero no pudo seguir devanándose los sesos más, pues escucho la voz de un Harry completamente extasiado y sorprendido exclamar.
- ¡¿HERMIONE?!- antes de encontrarla a mitad de caminar y envolverla en un caluroso abrazo que llego a levantar el pequeño cuerpo de la castaña…que incluyo vueltas y todo. Ron alzo una ceja, él en todos los años que conocía a su amigo jamás…pero jamás le había visto reaccionar ante una mujer así y Ron no pudo evitar preguntarse quien sería esa para que su amigo siempre discreto se comportara de esa forma….y aunque no quiso reconocerlo y nunca lo haría en voz alta…tuvo algo de celos de sus amigo.
- ¡Dios no puedo creerlo!-decía en esos instantes la mujer aun abrasada por Harry- ¿sabes cuánto te he buscado todos estos años?- le preguntaba ella mientras su amigo por fin, pensó Ron, la dejaba en el suelo, alejándola lo suficiente para observarla, de una manera un tanto ¿descarada?, se dijo Ron frunciendo el ceño… y no era el único con su gesto, pues con tanto alboroto el resto de los hombres reunidos ahí se habían vuelto a mirar el encuentro.
- No lo sé-le respondió Harry- pero no creo que más que yo- y antes que ella pudiera contradecirlo, añadió- ¡pero mírate! ¡Si estas hermosa!
- Gracias Harry- respondió sonriendo y con una mueca de aceptación- tu estas muchos más guapo que en las fotos que vi el otro día.
- ¿Fotos?
- ¡Sí!..imagínate cual fue mi sorpresa cuando viendo los historiales de las nuevos jugadores te encontré a ti- exclamó con una voz estridente y llena de entusiasmo, para luego hacer una pausa y suspirar- ¡Dios! ¡Cómo te he extrañado!-le dijo llena de melancolía mientras le acariciaba suavemente la cicatriz que su amigo tenía en la frente.
- Y yo a ti Hermione y yo a ti-Harry volvió a abrazarla, pero esta vez fue un abrazo más reposado y lleno de recuerdos en común, lo que produjo un extraño ambiente en salón, pues nadie se movió para no romper tan íntimo momento.
- ¿Harry extrañando a una mujer?, se preguntó Ron. Su amigo nunca le había contado de alguna relación seria con alguna mujer antes de que ellos se conocieran y durante estos años había salido con algunas, pero nunca se había involucrado seriamente con ninguna, incluso mantenía sus relaciones muy discretamente.
- ¡Basta!-dijo ella entonces, como percatándose de que eran observados por todo un equipo de jugadores- Me prometí que no lloraría y no lo haré- terminó con gran determinación y Ron estuvo seguro que cumpliría su palabra.
Harry rio fuerte y miró a todos lados percatándose de la mirada intrigada de Ron, al cual con un gesto le invito a acercarse, mientras abrazaba firmemente a la chica por la cintura.
- Ron deja que te presente a la mujer más importante de mi vida- comenzó a decir y Ron sin saber por qué se tenso y como muchas veces pasada, cuando se molestaba no controlaba las palabras que salían de su boca.
- Sí, ya la conocí-dijo de malas maneras, provocando los ceños fruncidos de Harry y mucho más de la castaña- casi me mata con su desquiciada carrera a caballo.-terminó cruzándose de brazos y reprochándole con la mirada.
- ¡Oh Dios mío!-exclamó entonces la chica observando la ropa de Ron- ¿fuiste tú quien estaba parado a la orilla del campo?-le preguntó y Ron se percato que en su tono no había ninguna disculpa como él esperaba, sino todo lo contrario.
- Sí-repuso este de forma insolente-y creo que me debes una disculpa.
- ¿Por qué?-le preguntó ella en el mismo tono- ¿Por evitar que Fluffy te matara cuando tú muy imprudentemente te cruzaste en su camino?- inquirió arqueando una de sus delicadas cejas.
- ¿Fluffy?-pregunto con incredulidad Ron- ¿Quién es su sano juicio le pone Fluffy a una bestia como esa?- Ron recordaba que era enorme.
Hermione abrió la boca tremendamente ofendida por tal insulto y con claros deseos de aporrear a ese enorme pelirrojo, pero respirando profundamente y contando hasta diez, logró calmarse.
- Para que lo sepas, aunque claramente por tu comportamiento en el campo y la incapacidad que tienes en reconocer el valor de un espécimen como mi yegua no te contesto como debiera-respondió muy orgullosa de si, levantando un poco más su respingona nariz- aunque debe reconocer que me encantaría escuchar que llamas bestia a Fluffy delante de Hagrid.
¿Quién demo-comenzó a decir Ron ofendido y hastiado de los gestecitos de esa pequeñaja con tono de sabelotodo, lo que pensó en un principio, se dijo Ron, una riquilla hija de papito y por lo tanto ¿de dónde la conocía Harry?
- YA, ya-intervino Harry entonces mirando divertido la discusión de esos dos- Mira Ron yo te llame para presentarte a una persona muy especial para mi….no para que la insultaras- le dijo, provocando la sorpresa e ira de Ron al ver la cara tan pegada de si misma de Hermione que le miraba con burla- y Hermione...lo mismo va para ti- la castaña abrió la boca ofendida y Ron sonrió, Ja!!! ¿Que se creía? ¿Qué su amigo lo iba a dejar en la estancada?.
- Ok-acepto luego de un momento Hermione volviéndose primero donde Harry y luego mirando a Ron con resentimiento- Tienes razón Harry, me comporte de una forma inapropiada y pido disculpas- pero Ron pudo leer en su mirada todo lo contrario. Luego se produjo un prolongado silencio. ¿Qué?, se dijo Ron, ¿Harry esperaba que el también se disculpara?, al parecer sí por la expresión de su mirada y viendo que no tendría otra cosa que hacer, suspiro mientras metía sus manos en los bolsillos de sus pantalones manchados.
- Lo siento- dijo entre dientes.
- Disculpa aceptada-sonrió cínicamente Hermione, dándole a entender que había ganado. ¡MALDITA CONDENADA! Pensó furioso y no pudo evitar para mortificación mayor que sus orejas se pusieran coloradas.
- Bueno- dijo entonces Harry observándolos a los dos- como veo que las cosas ya se solucionaron….- ¿solucionaron? ¡Y UN CUERNO!, se dijo Ron- Ron tengo el gusto de presentarte a Hermione Granger- dijo Harry lleno de orgullo- Hermione el es Ron Weasley-
Hermione asintió pero no hizo ningún aman de darle la mano o de reconocerlo, pero el cerebro de Ron estaba trabajando rápidamente, recordaba que Harry siempre le contaba sobre una amiga que había tenido en su antiguo colegio…sí…incluso le había mostrado un par de fotografías en las cuales salía con ella, pero ¿era la misma persona?..
- Oye- repuso más para sí mismo sin darse cuenta que lo hacía en voz alta- ¿Es la misma dentona con cabeza de arbusto?
Harry cerró los ojos y gimió lastimosamente, Hermione abrió la boca sorprendida, seguramente por su atrevimiento y un hombre que se había acercado sin que el trió se diera cuenta, dijo con voz ronca y desdén.
- Así que este es una de las maravillas que insististe en contratar Kingsley- le dijo al entrenador que estaba a su lado y cuando tenía la atención del trió agregó – Tesoro ¿estás segura que quieres involucrarte en este ambiente?-le pregunto mientras miraba desdeñosamente a Ron, mirada que también le echo ella antes de añadir.
- No hay problemas padre- sonrió de forma segura- me encontrado con cosas peores- y sonriendo más ampliamente y haciendo a un lado a un Ron que estaba estático entre ella y su padre le dijo- ¡Mira a quien tenemos aquí!- le dijo exultante de alegría- Harry Potter.
- Lo sé hija-repuso el hombre con la misma voz grave, pero mirando con simpatía a Harry- no te olvides que yo lo contrate- le dijo mientras abrasaba al moreno- un placer tenerte de nuevo entre nosotros, Harry.
- El gusto es mío señor Granger- repuso Harry algo cohibido y mirando a su amigo que todavía no salía de su impresión.
- Dime John, Harry, sólo John, tu eres parte de esta familia-le dijo entonces sonriendo ampliamente como si hubiera encontrado a su hijo perdido- y dime ¿cómo está el loco de Sirius?
Y mientras Harry ponía al día a padre e hija de su padrino, Ron sintió que su día ya no podía ser peor, porque a quien había insultado y había llamado loca desquiciada, además de arbusto dentón, era nada más ni nada menos que la hija…. De su jefe. ¡MIERDA!
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Aunque trataba, Hermione no podía de dejar de observar al grosero pelirrojo que su amigo le había presentado. Lo que sucedía es que resaltaba, se dijo tratando de convencerse. Su pelo rojo fuego, además de su gran altura y musculoso cuerpo hacía que a pesar que ella no quería, sus ojos volvieran una y otra vez donde él, sólo para apartar la vista rápidamente cuando esta se topaba con la de Ron. Miro entonces a Harry, lo que era más seguro, pensó e involuntariamente una sonrisa se dibujo en sus labios. ¡Cuánto había extrañado a su querido amigo!, aunque había cambiado mucho desde sus años escolares, estaba segura que seguiría siendo el mismo Harry de siempre. Sólo con mirarlo se daba cuenta que su esencia seguía intacta, justo en ese instante él la miro y se sonrieron, sin percatarse que sus gestos estaban siendo controladas atentamente por dos personas particulares. Su padre y.… Ron.
A pesar que era la única mujer en una estancia repleta de hombres, la castaña no se sentía intimidada al saberse observada, pues conocía a casi todos los presentes y de algunos hasta sus más íntimos secretos, se dijo ocultando una sonrisa. Tampoco era la primera vez que se encontraba en esas instancias, pensó y no pudo dejar de sentir mortificación al mirar a su padre, bueno… suspiro…ya llegaría el día que su padre sabría la verdad y solo espera que pudiera perdonarla y aceptara lo que su hija era. Se removió inquieta en la butaca al pensar esto último. Dios era testigo que ella nunca quiso hacer lo que finalmente termino por hacer…pero la presión por no fallarle a su padre le hizo cometer errores…errores que hasta el día de hoy la llevaban a hacer estupideces…. Como la que iba a hacer ahora, pensó al ver como su padre se levantaba y comenzaba su discurso para terminar indicándola y diciendo.
- Y bueno-sonrió- No creo que a muchos les sorprenda ver acá a Hermione, pero para los que no saben- hizo una pausa- nuestro médico Neville Longggg se caso hace poco y se encuentra en su luna de miel y no encontró nada mejor que tomarse un mes- resopló para luego sonreír ampliamente y lleno de orgullo volviéndose hacia Hermione- Así que para mí es un enorme orgullo informarle que nadie más capacitado que la Doctora Hermione Granger suplirá sus funciones hasta que llegue.
- ¡Oh Dios!, pensó Hermione mientras recibía sonrisitas cómplices por parte de algunos jugadores y le alzaban el dedo pulgar en señal de bienvenida, mientras escuchaba como su padre ensalzaba "sus muchos logros" ante la audiencia… ¡Oh Dios!!!!.... su padre se moriría cuando se enterara de la verdad… ¿Por qué tenían que pasarle estas cosas a ella?... ¿Por qué a Neville se le ocurría tomarse todo un mes luna de miel?... ¿Por qué ella tenía que desmayarse cuando veía sangre?... ¿por qué Ron sonreía y la miraba de forma desdeñosa?...¿Y qué hacía ella preocupándose del tarado ese?....menos mal que su padre terminó en ese instante de elogiar sus "grandes logros en el mundo de la medicina"…. Bueno siendo justos, reflexionó, ella también sanaba a las personas, aunque de una forma un poco más…eh… ¿intima?, pero al fin y al cabo las curaba y sus pacientes siempre quedaban felices y… satisfechos.
Miró a su tío Kingsley con la culpa reflejada en su cara, pero este le sonreía infundiéndole ánimos. El bueno de King… siempre apoyándola y ayudándola, era el perfecto tío; consentidor, travieso y protector, ¿qué hubiera sido de ella si él hubiese dicho la verdad a su padre cuando la descubrió en una de sus visitas sorpresa al campus de la universidad?, por supuesto su padre no le hubiera dejado seguir con sus estudios y mucho menos la hubiera dejado en un lugar "moralmente sospechoso". Pero no, su tío antes de descubrirla ante su padre, le había apoyado y animado a seguir con su vocación…hasta ahora que seguía una mentira que ya era casi imposible de mantener. Y también estaban todos aquellos hombres del equipo que también le ayudaban con su tapadera…aunque igual le pedían algo a cambio…los muy aprovechados, pensó con una sonrisa.
A Hermione siempre le había gustado seguir las reglas a cabalidad y aun lo hacía, porque se sentía cómoda y segura al tener las cosas bajo control. Lo más disparatado que había realizado en su vida fue que una vez en contra de la voluntad de su padre, trato de tirarse en paracaídas; consecuencias, desde ese día en el que hizo el completo ridículo, gritando como una posesa en la puerta de la avioneta, para luego desmayarse y ocasionar que el instructor con el que iba engallada, al sostener el peso muerto de Hermione, cayera al vacio…. Con ella incluida, lo que casi provoca que los dos se mataran…bueno Hermione no supo nada de esto hasta que despertó en una camilla dentro de una ambulancia, mientras el enfurecido instructor le gritara y reafirmara que nunca, nunca, pero nunca más pusiera un pie dentro de su recinto. Lo que ella estaba feliz de cumplir, pues desde ese día le daba terror volar, lo que ocasionaba que poco menos la llevaran amarrada y amordazada a subirse a un avión…. O lo más fácil bien dopada.
Después de ese momento y otras situaciones desafortunadas ocurridas luego de desobedecer las reglas de su padre, se dio cuenta que vivía mejor y más tranquila siendo una ciudadana modelo respetando y siguiendo cabalmente las normas…. Bueno hasta que apareció este asunto y las reglas de su padre se fueron al demonio… ¿Pero que iba hacer contra sus instintos?, su tío King le aconsejo que los siguiera, que no había nada de malo en hacer lo que ella hacía, así que envalentonada por esas palabras y a pesar que sabía que su padre le diría que no escuchara a Kingsley, "que aunque fuera un genio si se trataba de futbol era un verdadero charlatán fuera de del campo", Siguió adelante y no se arrepentía de su decisión….bueno, se dijo con una mueca…hasta que tuviera el valor y le contara a su padre, que era en realidad lo que hacía para ganarse la vida.
- Y bueno-dijo entonces Kingsley levantándose y dirigiéndose a todos- eso es todo por hoy, recuerden que el lunes los espero a primera hora en el complejo, pero ahora pueden ir libremente a disfrutar de las instalaciones que ofrece este magnífico lugar.
Luego de estas palabras algunos jugadores se acercaron para saludarla y comentarle lo felices que estaban de verla de nuevo, para después seguir al resto hacia la salida, sólo se quedaron rezagados Harry y… Ron, que se acercaron a ella cuando la vieron libre.
- Así que doctora, ¿eh?- le dijo Harry, dándole un suave codazo de camarería- Quién lo iba a pensar, con la aversión que le tenías a la sangre- añadió riendo.
Hermione rió a su vez, pero le salió tan fingido que tanto Harry como Ron se le quedaron mirando. Prefirió callarse y decir.
- Bueno, ¿les apetece conocer el centro?- incluye a los dos en la invitación, aunque no tenía ningún deseo de pasar más tiempo con el pelirrojo…pero, su madre invirtió mucho esfuerzo en inculcarle buenos modales, así que…
- Sí, me encantaría y tu Ron ¿Qué opinas?
Harry se volvió hacía Ron, que permanecía con las manos en los bolsillos tratando de parecer desinteresado y evitando mirar en todo momento a Hermione que le miraba a su vez esperando la respuesta.
- Si es rápido- contesto por fin encogiéndose de hombros- Por mí no hay problema.
- Gracias por su consentimiento su majestad- repuso Hermione sarcásticamente, el tonino del pelirrojo no le gustaba nada, además no sabía cuál era su porque problema. No creía que siguiera molesto por unas manchitas de nada, ¡pero ni hablar!, se dijo…el problema era de él…ella disfrutaría de su reencuentro con Harry y ese troglodita podría irse al demonio- Bueno es por acá- Dijo antes que Ron pudiera contestar a su pulla y tomando a Harry del brazo le llevo a la salida sin importarle si el pelirrojo les seguía o no…bueno…quizás un poquito, pero sólo porque era amigo de Harry, nada más que por eso. Y mientras salían del edificio Hermione trato de convencerse de que era verdad.
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A Ron ya le dolía la cabeza, no podía creer que esa chica pudiera hablar tanto…y menos a esa velocidad. ¡Dios! No sabía cómo Harry podía seguirle su cháchara y mucho menos que se contagiara de ella y hablara y hablara…como nunca antes le había visto hablar. Habían varias cosas que lo molestaban, una de ellas era que lo dejara pagando y bueno, durante una hora había tenido que escuchar como esos dos conversaban y conversaban, otra cosa que le molestaba era que no se separaran en ningún momento ¿Era necesario que Hermione le llevara agarrado del brazo para todos lados? ¿O que Harry pasara su brazo por la cintura de la castaña. Esto último, se dijo, sólo le interesaba por el único motivo, que a él no le gustaba sentirse excluido…por nada más.
- Bueno, desde aquí pueden ver las caballerizas- les indico con un gesto de la mano que tenía libre, la otra era agarrada por Harry. Ron apretó los dientes- Vamos te quiero presentar a Hagrid, él se encarga de los caballos de acá y adora a Fluffy- agregó y miro con burla a Ron, éste rodo los ojos- además ya me tengo que ir- siguió con su parloteo mientras gesticulaba con su mano- tengo que llevar a mi bebe a su doctor.
Ante este comentario Harry se detuvo bruscamente que Hermione reboto contra su pecho y por poco cae al suelo. Eso le pasa por ser tan pegajosa, pensó Ron… ¿Un bebe?...repitió mentalmente.
- ¿Tienes un bebe?- pregunto Harry sorprendido mirando a su amiga con los ojos abiertos- ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Estás casada?- siguió algo alterado y Ron espero impaciente la respuesta de Hermione…sólo porque durante la tarde había visto a Harry sumamente entusiasmado con la chica y no deseaba verlo descorazonado más tarde, pero por nada más…ni que a él le importara la respuesta… ¡Ni hablar!... y para mayor ansiedad del pelirrojo, Hermione sólo rio y comentó.
- Ya lo veras…ya lo veras…esta con Hagrid
- ¿Dejaste a un bebe con el que cuida los caballos?- no pudo evitar preguntar Ron escandalizado, mirando a la muchacha como si estuviera loca.
- Hagrid- comenzó a decir Hermione reanudando su caminar hacia las caballerizas- Está perfectamente calificado para cuidar a mi Crookshanks- Repuso- Ya lo veras, ¡Hagrid!- gritó, antes que Ron pudiera decir algo sobre el nombre que la castaña pusiera a su bebe ¿Crookshanks? ¿Quién es su sano juicio pondría Crookshanks a un niño? Miró a Harry con incredulidad, pero el moreno sólo atino a encogerse de hombros, dándole a entender que él tampoco entendía nada.
Cuando llegaron a la entrada de un corredor en los cuales se divisaban unas casetas individuales, donde, estarían los caballos, supuso Ron e inmediatamente tomó la resolución de mantenerse alejado de ellos, pues no quería encontrarse otra vez con uno de esos bichos. Al recorrer con la mirada el lugar se sorprendió de lo limpio y ordenado que se encontraba. En su casa, cuando el único pesebre, del único caballo que poseían estaba ordenado era por que alguien estaba pagando un castigo o pagando alguna apuesta, pues nadie se quería acercar al viejo y malhumorado caballo que cada vez que él se acercaba le daba cosques.
Cuando se volvió para ver al propietario de las pisabas que lo sacaron de su ensimismamiento, casi se va de espaldas de la impresión. Una hombre…no más bien un hombretón de más de dos metros de altura, tan grueso que dudaba mucho que cayera por la entrada que acababan de traspasar se acercaba hacia ellos de forma decidida y con una sonrisa en el rostro y…. era eso un… ¿cochecito? Y algo venía dentro…algo peludo.
- ¡Hermione!- saludo el hombre con una voz profunda que resonó por todo el lugar
- Hola Hagrid, mira te presento a Harry Potter y a Ron Weasley- Presento sonriendo y Ron se sorprendió que lo nombrara a él- Harry es mi amigo del que tanto te hablé- agrego y Ron rodó los ojos e hiso una mueca.
- Mucho gusto- saludo el hombre a cada uno con su enorme mano. Pero los ojos de Ron volvían inconscientemente al cochecito, éste era azul, de los típicos que las madres utilizan para llevar de paseo a sus hijos por el parque.
- ¿Cómo se ha portado Crookshanks?- preguntó entonces Hermione acercándose al coche y sacando algo peludo.
- Bien, es una lindura- respondió Hagrid, con una expresión de ternura que Ron jamás se hubiera imaginado en alguien de ese tamaño.
- Hola bebe –saludo Hermione entonces y se volvió emociona hacia ellos- ¡Este es mi bebe!
- ¿Tu gato? ¿El mismo que tenías en el colegio?- pregunto entonces Harry acercándose hacia ella.
- ¡Sí! ¿No está lindo?
¿Un gato?... ¿Esa cosa era un gato? ¿Y lindo?, Ron arrugo el ceño…era el gato más feo que hubiera visto en su vida…más bien parecía cualquier cosa que un gato… era de un color indefinido de café, tenía los ojos viscos, además de una expresión malhumorada, gordo… y cuando Hermione lo dejo en el suelo…las patas chuecas… ¡Si hasta los bigotes los tenía torcidos!. Y Ron…no pudo retener más su carcajada.
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Ginny Weasley… si, hermana de Ron Weasley, alzó su cabeza en el instante que escuchó el ruido de la camioneta de su hermano. Sonrió, no porque quisiera ver a Ron, sino que…si Ron llegaba, significaba que Harry también. Apago rápidamente su computador, olvidándose incluso de guardar el documento en el que se paso dos horas trabajando. Se paro frente del espejo, se aliso el vestido que llevaba en esos momentos (especialmente para recibir a Harry), se paso el cepillo por su brillante cabellera rojiza y se piñizco las mejillas para darle color. Cuando considero que estaba lista, salió de su habitación y bajo corriendo por las enclenques escaleras, llegando a la puerta justo cuando esta se abría, dando el paso a Ron.
- ¿Y Harry?- pregunto de forma ansiosa tratando de buscarlo por encima del hombro de su hermano al no verlo.
- Hola Ron- contesto irónicamente Ron pasando al lado de la muchacha que se acercó ansiosa a la puerta para mirar hacia afuera - ¿Cómo te fue Ron? ¿Bien, mal?- Siguió sin ponerle atención a Ginny que se alzaba en la punta de sus dedos para ver mejor.
- ¿Dónde está Harry?- pregunto de nuevo Ginny volviendo en sus pasos para interrogar a Ron que se había dejado caer en un maltrecho sofá que de seguro había visto tiempos mejores.
Y justo cuando Ron abría la boca para contestar la exclamación de su madre le interrumpió.
- ¡Ron! ¡Cariño! ¿Cómo te fue?- La alegría y emoción de su madre era evidente, tanto así que se acerco a su hijo para besarlo en las dos mejillas.
- ¡Bien mamá!- contesto Ron, feliz por un poco de atención y para pesar de Ginny se explayo en un relato que a ella le parecieron horas.
Cuando Ron cerró la boca y su madre por fin quedo contenta, Ginny estaba que explotaba de la rabia. Su tolerancia tenía un límite y cuando su madre hizo la pregunta que tanto le interesaba a ella, se enderezó en su asiento y el golpeteo que su pie derecho estaba realizando en el piso de madera…ceso y espero expectante conteniendo la respiración.
- ¿Y donde esta Harry, querido?- Pregunto entonces Molly Weasley- ¿No iba a venir a cenar con nosotros?
Ron resopló con fuerza y se incorporo en su asiento, antes de responder de mala manera.
- No lo vas a creer, pero se encontró con una "amiga" y se fue con ella- contesto Ron marcando haciendo énfasis con sus dedos cuando dijo amiga.
Ginny se envaró ¿Una amiga? ¿Desde cuándo Harry tenía "amigas"?... y lo que más le alteró ¿Ron había dicho que se había ido con ella?
- Sí… y es nada más y nada menos que la hija del dueño del equipo- Seguía diciendo Ron con tono agrio- La muy condenada se cree la reina del universo… ¡Mira!- le exigió a su madre, señalando su ropa- La muy condenada paso como un demonio y me mancho la ropa.
A Ginny lo menos que le importaba era la ropa de su hermano… que por cierto estaba completamente estropeada, sino que quería saber quién era la mujer que estaba ocupando el tiempo de su Harry… bueno, pensó con una mueca… todavía no era suyo, pero ella ya estaba trabajando en ello.
- Hermione Granger- seguía contando Ron a su madre y a ella, sin percatarse que su hermana no le estaba poniendo atención.
- ¿Quién?- preguntó.
- Hermione Granger- Ron rió fuertemente- sí, yo también pensé lo mismo ¿Qué clase de mujer se llama Hermione?
Pero Ginny ya no le escuchaba, pues levantándose de un salto corrió escaleras arriba hacia su habitación, casi tan rápido como bajo un momento antes; cerro de un portazo y se dirigió raudamente hacía su Laptop y mientras se encendía se saco sus sandalias de tacón en un solo movimiento, se tomo el cabello y se sentó de forma furiosa frente el aparato que le daría las respuestas que estaba buscando.
Abrió un buscador y digito: Hermione Granger.
Ya vería ya… quien era esa misteriosa mujer que se inmiscuía en el inminente romance entre ella y Harry Potter. Ya vería…
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Bueno acá les dejo mi otra historia…espero que les guste…
Muchas gracias por sus comentarios en Tras de Ti… !MUCHAS GRACIAS!!!!!
