Hola…hola!!! Estoy muy emocionada por la buena recepción que tuvo Jugando con el amor…. Y muy agradecida por todos sus comentarios, y creo que fue por eso que me inspire y ahora les dejo el segundo capítulo. Espero que sea del agrado de todos!!!
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CAPITULO DOS. CONOCIENDOTE???
Ron Weasley, estaba molesto…muy molesto. Habían pocas cosas que le molestaban en la vida; una de ellas era que no le tomaran en cuenta (lo que quedo claro el día anterior), lo otro, no tener la suficiente comida para echarse dentro del estomago (por algo rendía tan bien en su equipo, era un hombre grande y tenía que alimentarse…además su madre cocinada como los dioses), Otra cosa…que lo atosigaran con preguntas…y por último…que no le dejaran dormir lo suficiente.
¡Dios!, no sabía cómo los gemelos se la arreglaban para pasar desapercibido, ante la vista de águila de su madre, cada invento o objeto de extraña procedencia y mucho más extraña…y peligrosa función que adquirían o realizaban para su tienda de bromas. Y porque, si no era de conocimiento público, la familia Weasley se componía de su pequeña hermana y seis hermanos varones…de los cuales dos eran conocidos en la localidad y ahora en una gran porción de Londres por sus bromas y artículos de "peligrosa consecuencias" que vendían en su tienda de bromas, la que inauguraron, sin el consentimiento de su madre, por supuesto, aunque ésta estaba secretamente orgullosa del éxito de sus retoños.
¿Pero que tenía que ver esto con el malestar de Ron Weasley?, pues mucho…ya que los gemelos habían puesto sobre la cabeza del pelirrojo, mientras éste dormía a pata suelta y desparramado por la cama, una bomba reloj, nuevo invento de su tienda y que estaban probando para poner pronto a la venta; la bomba, tenía la particularidad que al llegar a la hora fijada, se reventaba dejando caer unos cuantos litros de agua, sobre los pobres durmientes.
Y bueno…así despertó de improviso Ron, que salto en la cama, asustado por su insólito despertar, quedando frente a frente a sus dos hermanos que se carcajeaban de lo lindo al ver la expresión y la pinta de gato mojado de su hermano.
- ¡Malditos hijos de pu…!-fue lo primero que pudo exclamar Ron, pero cuando se dio cuenta que también ofendía a su madre con ese epíteto, cerro la boca…frustrado, ya que no se le ocurría nada más fuerte que decirle a los dos pelirrojos que lo miraban con burla.
- ¡oh, hermano!- le dijo riendo George- si no es para tanto, además…
- Pensábamos que lo necesitabas- terminó por decir Fred riendo y apuntando hacia su entrepierna con un dedo- ¡Oh si…sigue así!- gimió Fred exageradamente- lástima…
- …Que no alcanzamos a oír el nombre, hermanito- rio George.
- Y que no fue mamá quien entro y …
- … Que por suerte nos mando a nosotros a despertarte- terminó de decir George cruzándose de brazos y con expresión de reproche.
- Yo creo que deberías agradecernos- Inquirió haciéndose el serie Fred
Ron abrió la boca horrorizado…suficientemente malo era que su maldito inconsciente le jugará una mala pasada y le hiciera tener un sueño…bueno…de grueso calibre con cierta castaña…que no valía nombrar en estos momentos…para que más encima sus hermanos lo hubieran descubierto…y bueno, tenían algo de razón… ¡ya se imaginaba la cara y lo que hubiera dicho su madre!, y por otro lado su mayor vergüenza…la protagonista de su sueño, todavía era un secreto…así, que…
- Vale, gracias- murmuró de malos modos y tan rojo como su cabello mojado al tiempo que salía de la habitación empujando en el proceso a uno de los gemelos que se encontraba junto a la puerta.
Sólo escucho las carcajadas de los gemelos cuando azoto con fuerza la puerta y se escabullo hacía el baño.
¡Maldita fuera su mala suerte!, pensó mientras se duchaba y enjabonaba el cabello de forma furiosa, tanto así que un poco de espuma fue a parar a su ojo.
- ¡Mierda!- gritó, cuando sintió el ardor en el ojo y dio manotazos por fuera de la cortina de baño para alcanzar una toalla.
Cuando ya pudo limpiarse el ojo, este le ardía como un condenado, se lo enjuagó con más agua y cuando ya lo sintió libre de la maldita espuma, se aclaro la cabeza y salió de la ducha.
Nunca más, se dijo, nunca más se quedaría a dormir en la casa de sus padres, siempre le ocurría algo, si no eran los gemelos con sus bromas y el afán de ponerlo a él como conejillo de indias…era su madre que lo fastidiaba para que asentará cabeza o Ginny exigiéndole que le presentará algún contacto que le permitiera entrar como comentarista deportivo en alguna cadena de televisión o rabio ¡Claro!, le respondía siempre Ron, como si fuera muy fácil…nadie quería una mujer como comentarista de deportivo y menos de futbol y así era como su pobre hermana se había pasado un año buscando trabajo en esta área, pero sin éxito. Además el maldito caballo le saludara con una buena coz cuando su madre le pedía que lo alimentara.
No…definitivamente esta sería la última noche que pasara en esa loca casa, además, pensó mientras se secaba vigorosamente, su departamento no quedaba tan lejos e igual se podía levantar algo más temprano para disfrutar del exquisito desayuno con que su madre le agasajaba los domingos.
Se anudo la toalla en la cintura y trato de mirarse el ojo en el espejo ¿Qué clase de shampoo era ese?, todavía no se le iba el ardor. Limpio el vaho del espejo, pero aún así no pudo observarse el ojo. De seguro que lo tendría rojo, esa era la consecuencia de tener unos ojos tan claros…eran muy sensibles.
Maldiciendo salió del baño con dirección a su antigua habitación sobándose su ojo y maldiciendo no tener un espejo donde verlo, pero al pasar por fuera de la habitación de su hermana, vio por su ojo bueno, el espejo de cuerpo entero que ésta tenía y encogiéndose de hombros, entró.
La habitación estaba vacía, mejor para él. Entonces se acerco al espejo y lo que suponía…su ojo estaba enrojecido y apenas lo podía abrir, de seguro que le duraría hasta el día siguiente y si necesitaba algo más para convencerse de no volver a quedarse en esa casa...pues esto era lo definitivo. Al volverse para salir de la habitación un destello le llamó la atención. El laptop de su hermana se encontraba encendido y saltaba el salvapantalla de los leones de "Gryffindor". Sonrió y se acerco. Su hermana y sus eternas investigaciones. Desde que había decidido ser periodista y luego dedicarse al periodismo deportivo no había dejado de trabajar…bueno…para ella y la pobre aunque mandaba artículos y artículos, que competían con los mejores que él hubiera leído, seguida en la banca. Sin querer paso a mover el mouse y el salvapantalla se esfumo para sobresalto de Ron y ya cuando arrancaba para que no le descubriera su hermana, algo le llamo la atención…más bien un nombre retuvo toda su atención.
En el escritorio había una carpeta la cual decía "HERMIONEGRANGER". Esto le dio curiosidad ¿Por qué su hermana tendría un archivo de la castaña? Mirando hacia la puerta y percatándose que no había moros en la costa, tomo el mouse y presiono la carpeta dos veces…y salto un mensaje que pedía contraseña. ¡Maldita sea!, ¿Cuál sería la maldita contraseña?, sin meditarlo mucho, Ron escribió una vez y salió… ¡ERROR!, intentó con otra y… ¡ERROR! Y además le salió un mensaje que le informara que sólo tenía una oportunidad más antes que se bloqueara la entrada, suspirando con desgana escribió la primera estupidez que se le paso por la cabeza… Harry… y ¡CHACHAN! El archivo se abrió y antes que pudiera cuestionarse porque su hermana utilizaba el nombre de su amigo como contraseña, una serie de fotografías y artículos de revistas y periódicos de Hermione Granger, en diferentes lugares y distintos atuendos y con…distintas personas, quedaron a su vista.
Ron no supo cuanto raro paso desde que comenzó a leer algunos de los artículos que su hermana había recolectado, en donde se reseñaba las actividades que había realizado la castaña durante ese año. Había galas de beneficencias, competencias de equitación, alguna que otra fiesta, asistencias a la opera o acompañando a su padre a algún evento, pero hubo unas cuantas fotos que lo dejaron con la boca abierta… ¿Esos no eran los príncipes?, no podía creerlo y cuando paso a la siguiente fotografía casi se cae de la silla de la impresión y más cuando escucho un grito furioso desde la puerta.
- ¡Qué carajos estás haciendo!- Ginny entró como una fierecilla y se dirigió directamente donde Ron que continuaba con la boca abierta, apuntando con un dedo hacía la pantalla…donde se veía a una Hermione Granger sonriendo alegremente a un alto y moreno hombre que le respondía de la misma forma mientras le miraba con intensidad.
- ES...es…es……Vik…tor…Viktor … Krum….y …ella… ella…-
- Si, pedazo de idiota- le contestó molesta Ginny cerrando de golpe su laptop, golpeando los dedos de Ron en el proceso…lo que estuvo bueno, pues lo saco de su mutismo.
- ¡Maldita sea Ginny!-Gritó Ron levantándose de golpe de la silla- ¿No ves que me apretaste los dedos?- le dijo lastimosamente mientras se los sobaba y se los mostraba.
- Sí, me di cuenta y lo hice apropósito ¿Con que derecho te metes en mis cosas?
Ron boqueo un par de veces sin saber que decir ¿qué podía decir? ¿Vi el archivo de la condenada y tuve curiosidad?... ¡Ni loco!, primero le rompían una pierna.
- Estaba abierto- le respondió finalmente.
- Mentira, estoy completamente segura que ese archivo estaba cerrado y además tenía contra…
¡Demonios!, pensó Ginny…si ella estaba segura que había cerrado el archivo y más todavía que se había asegurado de ponerle contraseña…eso significaba que Ron… ¿Le había descubierto?, miro a su hermano con los ojos entrecerrados tratando de descubrir si era posible que su hermano supiera su secreto, pero lo único que saco en limpio, fue ver que el ojo derecho de su hermano estaba trágicamente enrojecido.
- ¿Qué demonios te pasó en el ojo?- preguntó finalmente.
- El condenado shampoo me entró en el ojo ¿Qué le pones? –Resopló Ron.
- ¿Cuál shampoo?
- El del envase rojo.
- ¿El rojo? ¡Ron! Ese es el shampoo que usa papá contra la calvicie y tiene no sé cuantos químicos- suspiró y le miró con mala cara- pero igual te lo tienes merecido, por entrometido... ¿Y qué haces desnudo en mi habitación?- recién se había percatado de la facha de su hermano.
- Venía del baño y pase a verme le ojo en tu espejo y… ¡bahhh!... ¡No estoy desnudo, mojigata!
- Ya cállate, pervertido
Ron gruñó y para no tener que dar explicaciones comenzó a salir de la habitación y Ginny suspiró…al parecer, Ron decía la verdad, había dejado abierto el archivo, pero justo cuando comenzaba a soltar el aire que había estado aguantando sin darse cuenta, su hermano se volvió y la miro con el ceño fruncido.
- Oye ¿Por qué la contraseña era Harry?- pregunto cruzándose de brazos y mirándola expectante.
Ginny abrió la boca y la volvió a cerrar.
- Y tú ¿Por qué tenias tanto interés en ver ese carpeta?- preguntó a su vez, imitando la pose de su hermano y desafiándolo con la mirada.
Ron entrecerró más los ojos…bueno el ojo, por que el malo ya lo tenía completamente cerrado y mascullando algo así como…
- Pequeñaja del demonio.
Salió de la habitación.
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Unas horas más tarde mucho más calmado, con el estomago lleno y con su ojo menos rojo y un poco más abierto, Ron se hallaba batallando con el bicho que sus padres estaban obstinados en mantener. Maldito caballo, resopló Ron, si tan sólo le dejara darle el pienso sin tratar de morderlo o darle patadas en sus piernas y brazos que valían oro, todo iría de perlas, pero el maldito animal, cada vez que lo veía acercarse comenzaba a relinchar y patear el suelo.
Ron no entendía por qué sólo a él le había tomado manía, si habían sido los gemelos quienes le habían convencido que pintara al caballo de blanco para uno de los aniversarios de sus padres, supuestamente iba a ser un regalo sorpresa para sus ellos…pero el caballo terminó por mandarlo al hospital cuando le propino una feroz mordida en uno de sus brazos…Aunque la mordida no había sido de seriedad…aún mantenía la cicatriz y para colmo de males su madre le dio una reprimenda que aún recordaba.
Suspiró…quizás el Caballo tenía razón al no quererlo cerca.
Mientras ponía un poco de pienso tratando de mantener toda la distancia posible del caballo, volvió a pensar en Hermione Granger…para su pesar.
No lo podía creer ¿De dónde y porque ella conocería a Viktor Krum? Viktor Krum era uno de los jugadores más famosos del mundo, todo gracias a su espectacular talento. Según muchos críticos deportivos, el mejor en mucho tiempo o de todos los tiempos. Era unos cuantos años mayor que Ron y Harry, y tan talentoso como era en la cancha de futbol, lo era para evitar las cámaras y las entrevistas, lo que muchas mujeres decían que lo hacía mucho más atractivo de lo que ya era.
Ron no discutía si era o no atractivo, pues como jugador profesional, sólo le interesaba la técnica formidable que poseía y por qué no confesarlo, a fin de cuentas, sólo estaba el caballo y él en la pesebrera...…era admirador de Krum…aunque desde mucho tiempo deseaba topárselo en la cancha y tratar de vencerlo. Ahora que pertenecía a los Gryffindor, esperaba tener su oportunidad cuando se toparan en la Liga de Campeones. Pero ¿Qué tenía que ver la ex dentona con el astro del futbol del momento? ¿Y a él que le importa? Testarudamente no quiso escuchar una voz muy parecida a la suya que le resonaba en la cabeza, que insistía e insistía en recordarle el sueño interrumpido por los gemelos.
No tenía palabras y no se le ocurría por que soñó de esa forma con la castaña, ignoró la misma voz de antes, que le llamaba mentiroso y continuó con sus cavilaciones. Le había sorprendido toda la informa que había leído de ella y sobre todo le desconcertó darse cuenta de los círculos en los que se movía… ¡Si conocía hasta a la reina!... Entonces no era de extrañar que se paseara por el mundo (y corriera a caballo), como si este le perteneciera.
Movió la cabeza, que vida más diferente a la suya…además era doctora…la doctora de su equipo, hija del dueño del equipo…volvió a negar con la cabeza…definitivamente no creía ser más distinto a otra persona, bueno, quizás, a las amistades que la condenada tenía… Así que Ron Weasley, se dijo…es mejor que te dejes de soñar cosas indebidas y que si por él fuera nunca pasarían.
Sólo tenía que evitarla, trataría de no lesionarse mientras estuviera jugando y bueno siendo arquero era muy difícil que alguien le diera una patada o algo así que, por ese lado lo tenía controlado, y respecto de la "extraña" amistad que ésta tenía con su mejor amigo, trataría de evitar encuentros, sólo para no comenzar con mal pie el año, se dijo… no quería problemas con su nuevo jefe ni su entrenador por culpa de la estirada esa. Así que… La ignoraría. Así de simple.
Un fuerte resoplido lo saco de su ensoñación y sobresaltándose se dio cuenta que sin darse cuenta se había acercado más de lo debido al caballo, que le miraba de forma feroz, mientras resoplaba por la nariz y levantaba amenazadoramente una de sus patas delanteras. Ron comenzó a distanciarse, fijando su mirada en los furiosos ojos castaños del animal y para su mortificación, estos le recordaron a otros ojos castaños, que le habían mirado de la misma manera cuando se rió de su gato…
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Hermione miraba para todos lados maravillada por el paisaje que se abría ante sus ojos, en el cual sobresalía el verde del césped, el suave color de los flores silvestres y el esplendor de los arboles moviéndose suavemente al ritmo del viento, todo esto rodeando una pintoresca casa de tres pisos de color ocre que sobresalía entre tanto verde.
- ¡Harry, es Hermoso!- Exclamó volviéndose hacia su amigo- cuando me invitaste a una granja nunca imagine que tuviera tanto encanto.
Harry rió entre diente.
- Eso es porque no la has visto en otoño o en verano- indicó hacía fuera por la ventanilla del automóvil- todo ese verde se vuelve pajoso y la mala hierba sobresale por todos lados y Molly nos obliga a que la saquemos.
Hermione acompañó por un momento la risa del moreno , para volverse repentinamente seria y volverse ansiosa hacia Harry.
- Harry - comenzó solemnemente- ¿Estás seguro, completamente seguro que esa señora te dijo que viniera contigo?
- Sí.
- Repíteme exactamente lo que te dijo- al ver que su amigo rodaba los ojos y suspiraba con cansancio, añadió- A lo mejor escuchaste mal.
- Hermione, ya te he repetido como diez veces lo...
- Sólo dos- Le corrigió rápidamente la castaña.
- Bueno, dos- suspiró- Bien, dijo "Harry trae a tu amiga a almorzar con nosotros, nos encantaría conocerla".
- ¿Pero por qué haría eso?- Le cuestionó.
- ¡Qué sé yo Hermione!, Molly es así… le gusta conocer a personas y … alimentarlas- Movió la cabeza- Mira, no te asustes, sólo es un almuerzo y en el caso que hubiera escuchado mal…-al ver que Hermione abría desmesuradamente los ojos, espantada ante tal alternativa, agregó- lo que no pasó- aseguró- Estaría contenta de conocerte.
- ¿Estás seguro?- Le preguntó aún no tan convencida.
- Sí, ellos son como mi familia ahora- Le explicó y sonrió- Y ahora que estas de nuevo en mi vida, estarán felices de conocerte.
Hermione sonrió también, pero había algo que no le quedaba claro.
- ¿Y cómo es que supo que nos encontramos?
Harry se sentó más recto en el asiento y apretó algo más fuerte el volante de su volvo y carraspeó.
- Ayer le llame para avisarle que no vendría a cenar con ellos… y… les conté.
La respuesta fue vaga… y Hermione estaba segura que su amigo le mentía. Más que segura, Lo sabía. El lenguaje corporal no miente… y ella era una experta en interpretar el lenguaje corporal… pero su amigo si lo estaba haciendo, ahora sólo tenía que averiguar él porque. Además, aunque se dejaron de ver por muchos años, durante la tarde y la noche anterior, se había dado cuenta que su amigo seguía siendo el mismo y por lo tanto… no sabía mentir.
Pero no pudo decir mucho más, pues en ese momento Harry estacionó frente a la casa y donde ya le estaban esperando, por que de inmediato se abrió una puerta y de ella salieron cuatro personas. Una mujer pelirroja, rolliza, pero con una sonrisa amable de bienvenida, un hombre también pelirrojo, alto, que se estaba quedando algo calvo y dos pelirrojos… idénticos que sonreían burlones mirando a Harry. El tono del cabello de los individuos le hizo recordar a alguien…en alguien que prefería no pensar.
- Oh- Se lamentó Harry interrumpiendo los pensamientos de Hermione.
- ¿Qué? ¿Qué?- se volvió hacía el Hermione sobrecogida por las personas que le esperaban.
- Los gemelos, no me van a dejar tranquilo- le sonrió a Hermione dándole ánimos y bajo del auto.
Hermione hizo lo mismo y sonrió nerviosa hacía el comité de bienvenida que se acercaba.
- Hola a todos- saludó entonces Harry que había llegado junto a ella- Bueno, ella es Hermione y ellos son Arthur, Molly, George y Fred.
- Hola, querida- Hermione se sorprendió del repentino abrazo que le dio la mujer- Estoy encantada de conocerte, Harry nos habló mucho de ti.
- ¿De verdad?- preguntó conmovida- Es placer es mío. Señor- saludó volviéndose hacía el hombre mayor.
- Hola, Hermione- Aunque sólo le dio la mano, la castaña sintió la calidez que emanaba de ese hombre, tanto como por parte de su mujer.
- Cuando mamá nos dijo que Harry traería a una mujer a casa…
- Nunca pensamos que sería tan hermosa- terminó de decir Fred e igual que su hermano hicieron una cómica reverencia.
Hermione rió algo cohibida sonrojándose y miró a Harry.
- Chicos, no molesten- le reprendió su madre- Querida, pero pasa, no te quedes acá. Ven que te presentare al resto de mis hijos.
- ¿Están aquí?, Harry me había dicho que sólo habrían dos- Harry le había puesto al tanto que la familia que le había cuasi adoptado, se componía de nueve miembros, los padre y siete hijos.- ¡Oh! Tiene una hermosa casa- le comentó cuando entraron a la sala. Aunque era mucho más pequeña que la de su casa, era extremadamente acogedora- Me encantan los colores que tienen.
- Oh, linda, muchas gracias- le respondió complacida Molly- Si la hubieras visto cuando vivían acá todos mis hijos- Rió- Nunca hubiera podido permitirme mantener este orden… mis hijos tienen tendencia al desorden- le confidenció.
- Pero debe haber sido grandioso estar rodeado de todos ellos.
- Oh, si… pero debo confesarte que ahora, sólo esta Ginny con nosotros extraño el desorden. ¿Y qué hay de ti?- le preguntó mientras se dirigían a la cocina.
- Bueno, soy hija única, así que mi casa era muy, muy ordenada y silenciosa.
- Bueno, si quieres algo de desorden y ruido eres bienvenida en esta casa- Le dijo Molly apretándole un brazo cariñosamente, antes de dirigirse hacía unas ollas que expedían un exquisito aroma.
- ¿Le ayudo en algo?
- No, no querida si ya tengo todo listo, adem…
- Molly- llegó diciendo Harry con los brazos lleno de cajas- Hermione insistió en traer el postre- contesto al ver la mirada interrogativa de la mujer- Y bueno, yo insistí que a todos nos encantaba el pastel de calabaza.
- No te hubieras molestado- Le dijo suavemente a Hermione y luego con un tono más duro, fingiendo una reprimenda, se volvió donde Harry- Y tu jovencito no debiste haberla dejado.
- No fue ninguna molestia y también viene pastel de chocolate, sólo por si a acoso… además es mi favorita.
- Qué bien, a mi hijo también le encanta el pastel de chocolate.
- ¿Escuche algo de pastel de chocolate?- preguntó un hombre que en ese momento entrada por la puerta trasera de la cocina, dando la espalda hacía donde estaba Harry y Hermione- Mamá está bien que quieres que vuelva, pero no tienes que esforzarte tanto- Rió con guasa.
- No lo hice yo, lo trajo Hermione- Le contestó su madre con una sonrisa e indicando con un gesto atrás de él.
- ¿Hermione?- Repitió, pensando que había escuchado mal y volviéndose lentamente moviendo la cabeza con incredulidad.- Que me lleva el demonio- Susurro bajito, tan bajito que nadie escucho.
Hermione no sabía qué hacer, aunque tenía pocas alternativas ¿Qué se le hace al hombre que se burlo de ella, de su caballo y de su gato?, ¿Tomando en cuenta que se encontraba en la cocina de sus padres y con la madre mirándola de forma expectante?
- Es tu amigo- Le comento rígidamente, entre dientes a Harry, que todavía con las cajas en las manos, sonrió de forma nerviosa mirando alternativamente de uno a otro.
- Sí, es Ron- Rió torpemente Harry- ¿No te lo había mencionado?- Preguntó en un tono tan fingido y de forma patética que ninguno de los presente le creyó.
- Bueno… No- Contestó rígidamente Hermione, embozando una sonrisa más rígida aún.
Al menos ya sabía que le ocultaba su amigo, pensó. Antes de volverse a donde el pelirrojo la observaba con una expresión de no creerse lo que estaba pasando y cuando estaba a punto de dar media vuelta e irse del lugar, su mirada se topo con los ojos entrecerrados de Molly…Dios… ¡Maldita educación de sus padres!
- Ron- Dijo entonces, sin dejar embozar la extraña sonrisa- Me alegra volver a verte.- Aunque sólo el cielo sabía todo lo que le había costado esa mentira.
Ron no lo podía creer, no…definitivamente ese era un mal sueño…mucho más malo que el de la noche anterior… bueno, tenía que reconocer, que no estuvo del todo malo…pero ¡Dios!... no sabía que pensar… ¡Qué Diablos hacía ahí esa mujer!... Él había decidido ignorarla, tratar de interactuar lo menos posible con ella… pero ¡Estaba en su casa! ¡En su cocina! ¡Y el estaba todo sucio!
- ¡Ron Weasley!- le retó su madre, dando una colleja en la cabeza- Hermione te esta saludando.
Ron se fijó en la mano alzada de Hermione y se miró las propias. Tenía que escapar
- Es…- Carraspeo, mostrándole sus manos a Hermione- Estoy todo sucio, voy a lavarme.
Pero su escape se vio frustrado porque la puerta estaba bloqueada por la castaña y el moreno. Trató de moverse hacia un lado, pero Hermione tuvo la misma idea, luego para el otro y paso lo mismo… hasta que finalmente Hermione lo tomo de los brazos y lo dejo en la posición correcta para salir por la puerta… pero algo paso… Hermione no lo soltó y Ron tampoco hizo mucho para conseguirlo, sino que se quedaron mirando una milésima de segundos, antes que Ron por fin moviera la cabeza y dijera ásperamente.
- Yo… bueno… qué… bueno que estés aquí- dijo finalmente para salir pirando hacía las escaleras, rojo como un tomate y con la vista baja que ni siquiera se fijo que por poco choca con una iracunda Ginny que bajaba, escalón por escalón en ese momento.
Ginny había visto por su ventana, la llegada de Harry con la tipeja esa…y casi revienta de rabia, ¿Qué hacía esa mujer ahí?... ¿justamente ahí?... ¿Es que no era suficiente haber pasado toda la tarde de ayer con SU Harry, para tener que inmiscuirse en el almuerzo dominical?, bajó lentamente las escaleras y respiró pesadamente antes de traspasar la puerta de la cocina.
No pudo evitar el característico revoleteo en el estomago al toparse con la hermosa mirada de Harry que en ese momento estaba dejando unas cajas sobre la mesa y que al verla por poco deja caer una de ellas al piso.
Se sonrojó involuntariamente, pero no despegó la mirada del moreno.
- Tú debes ser Ginny- Interrumpió una voz- Me da gusto conocerte, Harry me comentó que eres la única mujer, aparte de tu madre, por supuesto, en la casa. Debe ser sumamente interesante vivir con ocho hombres.
Ginny miró con incredulidad a la mujer que hablaba casi sin respirar… pero… ¿Harry había hablado de ella con ella?, no pudo evitar emocionarse.
- Yo no lo podía creer en un principio, soy hija única, pero Harry me dijo que eras una más de la pandilla- siguió parloteando, sin darse cuenta que Ginny había puesto mala cara.
¿Parte de la pandilla? ¿Qué demonios significaba eso?, se volvió donde Harry, pero este evitaba mirarla haciendo que acomodaba las cajas. Estuvo a punto de hacer la pregunta en voz alta, cuando su madre entro otra vez en la cocina.
- OH! Ginny, que bueno que bajaste y veo que ya conoces a Hermione, ella es la amiga de Harry.
- Sí, ya la vi… y la escuche- "para mi pesar" añadió mentalmente.
- Qué bueno - Le respondió su madres sin ponerle atención- ¿Puedes llevar la ensalada para afuera?- Le dijo sin dejar de moverse- Harry, querido ¿Por qué no llevas afuera a Hermione para que conozca el jardín?.
- Sí- Harry levantó inmediatamente su cabeza, aliviado por tener algo que hacer –Vamos Hermione.
Y antes que la castaña pudiera protestar la saco de la cocina, para pesar de la pelirroja.
- Debiste habérmelo dicho, Harry- Le recriminó Hermione en cuanto quedaron solos y pudo soltarle del agarre de Harry, se volvió a mirarlo con los brazos cruzados y los ojos entrecerrados.
- No podía, si te lo hubiera dicho jamás vendrías.
- Sí- Le dijo como si fuera obvio.
- ¿Ves?
- ¿Pero qué quieres? Ese hombre es un bruto e insensible.
Harry rió
- Hermione, no puedo creer que todavía estés molesta porque se rió de Crookshanks.
- No tiene gracias, Harry si no es por Hagrid, mi pobre Crookshanks podría haberse deprimido…o traumado…o algo.
Harry contuvo otra carcajada al recordar como el tremendo hombretón había tapado suavemente las orejas del gato con sus manazas para que no escuchara como Ron discutía con su ama, luego que este le dijera que "no había visto en la vida un gato más feo".
- Hermione, no seas tan dura con él… él es…bueno…
- Un bruto y un insensible- Terminó por él Hermione- Yo creo que tiene menos sensibilidad que una…una…-Cerró la boca con impotencia al no ocurrírsele un buen calificativo- una… cuchara.
- ¿Una cuchara?- Repitió una voz burlona- Me han llamado muchas cosas en la vida…pero nunca así- Le dijo Ron- ¿No se le ocurre nada más a esa cabecita? Y yo que pensaba que los médicos tenían más repertorio.
Tanto Harry como Hermione se volvieron a escuchar la voz, Ron se hallaba observándolos y obviamente escuchándoles desde una ventana del piso superior, sólo se le veía la cabeza y algo del torso y los brazos que tenía apoyados en el marco de la ventana.
- Los tengo- Le respondió desafiante Hermione, mirando hacia arriba- Pero soy lo suficientemente educada para no decirlo en tu casa.
- ¡JA!
- ¡Chicos!- llamo entonces Molly acercándose hacia ellos- La comida esta lista...- y cuando se percató que Ron se encontraba en la ventana, añadió-Ron baja ya, ¿Cómo es eso de hablar desde la ventana? ¿Es que no te enseñe nada de educación?, Hermione va a pensar que eres bruto.
Hermione miró a Ron con una sonrisa de suficiencia y diciéndole con la mira da algo así como; "¿Viste... hasta tu madre sabe que eres un bruto?", provocando un involuntario sonrojo en las mejillas del pelirrojo. ¡Maldita mujer!
- No se preocupe señora Weasley, los hombre son como niños, cuando ven alterado su ambiente tienen a comportarse de forma infantil- Comentó dulcemente, provocando la risa de la mujer.
- Oh, Hermione eres un encanto y tienes mucha razón… pero no me digas Señora Weasley, sólo Molly- Y tomándola del brazo la comenzó a llevar hacía donde estaba puesta la mesa.
Hermione se volvió a mirar de forma burlona por última vez al pelirrojo, que seguía en la ventana y se topó con los ojos azules que la miraban airadamente, sonrió ampliamente antes de volverse y contestar a algo que le decía Molly.
Ron entonces se volvió hacía Harry, recriminándolo con la mirada, pero su amigo solo se encogió de hombros en forma de disculpa y siguió a las mujeres.
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Bueno, bueno… ¿Qué opinan? ¿Qué creen que sucederá????... En el próximo capítulo (que ya está en construcción) van a poder leer las consecuencias que tendrá esta visita en la vida de los protagonistas….
Otra vez, muchas gracias, por sus comentarios!!!!!....
Sé, que debería haber actualizado Tras de ti… pero las ideas de esta historia me salen casi por las orejas!!!!...así que tengo que escribir!!!.... pero no se preocupen, trataré y trataré que de aquí al Domingo actualizar mi primera historia….
Un beso y un abrazo a todos!!!!!
Aphrodite…
