CAPITULO CUATRO "CONFUNDUS, CONFUNDUS, CONFUNDUS".

Hermione levanto su rosto para poder disfrutar más aún, de la suave brisa que corría aquella mañana. No podía creer que ya estuvieran en verano y que el tiempo pasara tan rápido, lo que era bueno para ella, se dijo, pues significaba que muy prontito Neville llegaría y la rescataría de la tortura que día tras días se había impuesto por ser una cobarde y no poder enfrentarse a su padre. Suspiro, su padre… el mismo que casi le había sacado arrastras de la confortable oficina que Neville poseía dentro del complejo deportivo, porque según él, ella, como doctora debía estar al pendiente si alguno de "sus chicos" se lesionaba.

Su trabajo había sido muy simple durante esas semanas, todo gracias a la formidable colaboración del equipo, que una, evitaba lesionarse o cuando ocurría algún incidente, solitos partían hacía el centro asistenciario más cercano, siempre y cuando su padre no estuviera presente, lo que gracias a dios, era la norma.

Se volvió a mirar a su padre, que en esos instantes estaba concentrado observando el partido de práctica que su equipo llevaba a cabo, ella también observo correr a los jugadores tras la pelota y como siempre le ocurría cuando tenía la mala suerte de ver algún partido, impuesto por supuesto, por su padre… no podía creer que esos hombros "maduro" anduvieran corriendo como locos y se pelearan una pelotita por toda la cancha. Ella prefería la suave y relajada calma de un buen libro o por último algún deporte en el cual tuviera que poner algo de intelecto, como el polo, el golf o el ajedrez.

Aunque de igual forma se emocionaba al ver a sus amigos disfrutando mientras juagaban o la alegría que expresaban sus caras cuando ganaban y los animaba como ninguna…no le hallaba la gracia, algo extraño, considerando que era la hija del dueño uno de los equipos de futbol más importantes de Gran Bretaña.

¡Pero que se le iba a ser!... ella era la que escondida llevaba libros a los partidos y mientras su padre y los demás disfrutaban del espectáculo, ella disfrutaba con sus lecturas.

Unos fuertes gritos le sobresaltaron y volvió la vista hacia donde estada el alboroto y pudo ver como su mejor amigo celebraba otro gol más. Sonrió y le grito felicitándolo al tiempo que alzaba sus pulgares, Harry corrió cerca de ella y le apuntó con un dedo, dedicándole el gol sonriendo feliz de la vida.

- ¡Maldita sea Weasley!- Gritaba mientras tanto Kingsley- ¡Que te pasa, carajos! ¡Como que te hagan otro gol, tendrás que dar diez vueltas a la cancha!- le amenazó.

Hermione noto que Ron se encogía, algo difícil, considerando su tamaño y pudo notar cómo se enrojecían sus mejillas.

Bueno, pensó… no tiene que ser agradable que tu mejor amigo te este dando una paliza y más encima, frente de tus jefes. Suspiro. No sabía que le pasaba, en anteriores ocasiones cuando había observado los entrenamientos del pelirrojo…"sin querer", se dijo… (y trato de convencerse que era verdad), le había visto seguro y decidido mientras protegía su arco, pero ahora, estaba distraído y ansioso, dando tumbos de un lado para otro, sin poner casi ninguna atención en el juego.

Sonrió cuando se percato que Ron le respondía de muy malas maneras a Harry, cuando este se le acerco y le comento algo, para luego alejarse sonriendo sin inmutarse por las palabras nada suaves que le había dirigido su amigo.

La verdad era que el pelirrojo lograba desconcertarla un poco más, cada día que lo conocía… aunque había notado, que tanto él como ella evitaban encontrarse, lo que era difícil, considerando que tenían un eslabón común, Harry… y bueno, ahora también Ginny, que se había convertido en una gran amiga.

Pero siguiendo con Ron, había notado que la evitaba y que cuando pasaban tiempo juntos (gracias a Harry), trataba de ignorarla, pero siempre salía con alguna pulla para contradecir algún comentario que ella hiciera.

Así que la interacción entre ellos… no había cambiado mucho desde el primer día que se conocieron, lo que le hacía pensar a Hermione que Ron, en definitiva era un patán de primera… aunque no pudo evitar recordar la cara que tenía cuando, al otro día del incidente en la piscina y mientras un tono rojizo se colaba en sus mejillas, le entregaba una cajita… que contenía el mismo modelo del celular que había perdido en el agua… hasta con el mismo ring tone incorporado. Un gesto que le pareció adorable, tanto así, que no le dijo que ella ya tenía un aparato nuevo que ahora se encontraba guardado en un cajón de la oficina de Neville.

Inconscientemente llevo sus manos al bolsillo de su pantalón donde guardaba el aparatito y volvió a sonreír… sí, se dijo… Ron podía llegar a ser un bruto de primera, pero también podía ser adorable…bueno, al menos cuando quería.

Volvió a escuchar gritos de alegría y la voz enfurecida de su tío que gritaba tan cerca de ella que casi la deja sorda.

- ¡Te lo advertí Weasley! ¡Quiero diez vuelta al termino del partido… y si te hacen otro gol…veinte más!- Amenazo con su grave voz, que si Hermione no le conociera bien, se hubiera asustado, pero sabía por el casi imperceptible rictus de sus labios… que su tío en realidad se estaba divirtiendo.

- ¡Ese Harry sí que es un genio!-Alabó su padre acercándose a ellos- No me extraña que Weasley no haya podido con él.

Frunció el ceño.

- ¿Tengo que arrepentirme de la contratación?- Se volvió a preguntar a Kingsley.

- No, para nada- le respondió éste- Hoy esta algo distraído, pero cuando juega enserio, juega enserio.

- Pues ojala que no se demore mucho, porque lo que he visto hoy no me alegra nada de nada- murmuro poniendo sus manos en los bolsillos.

Kingsley se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.

- Nahhhhh, no tienes que preocuparte John, es primera vez que lo ves y hoy tiene una mala racha. ¿Y tú qué opinas Hermione?

Hermione se sobresalto cuando escucho que su tío se dirigía a ella y le miro desconcertada… ¡él sabía que ella no tenía idea de futbol!

- Bueno…-comenzó cautelosa, volviéndose a mirar a Ron… bueno no sabría de futbol, pero si sobre el comportamiento humano- Está ansioso y… distraído… no está jugando como siempre- y al notar que su padre fruncía el ceño, agrego rápidamente- Lo que le puede pasar a cualquiera… además- se volvió a observarlo justo en el momento que este levantaba uno de sus brazos y su camiseta se subía, dejando expuesto su plano y marcado abdomen y sin "querer", recorrió con la mirada todo el metro noventa del hombre, trago saliva… puedo que Ron no estuviera jugando bien, pero tenía todas las condiciones para hacerlo…"el juego", se dijo, mientras recriminaba a la vocecita que le había llevado por otro camino… mucho más íntimo- Su cuerpo… esta para el juego, fíjate en esas piernas y en esos brazos… están tan tonificadas que desde aquí puedo ver sus músculos… ni hablar del resto de su cuerpo… ¡ Esas manos! …. estoy segura, que me puede levantar…

Pero se cayó la boca cuando su padre carraspeo de forma muy…muy audible y ella se percato de lo que estaba diciendo, ¡OH DIOS MIO!, gimió para sus adentros.

- Digo…-Se atraganto- que puedo agarrar el balón con fuerza.

Trato de explicar haciendo la forma de una pelota con sus manos… pero su padre la miraba ceñudo y Kingsley hacía verdaderos esfuerzos para contener la risa.

Miró con nerviosismo su reloj de pulsera.

- ¡Dios!- Exclamo llevándose una mano a la cara- ¿Es esta la hora? ¡Tengo mucho trabajo!- Grito histérica, para luego murmurar casi inaudiblemente- Mejor vuelvo a la oficina.

¡Mierda, mierda, mierda! ¿Cómo era posible que dijera lo que dijo, delante de su sobre protector padre!

Definitivamente…. Ella y el futbol no hacían buena pareja.

Se dejo caer en la silla del escritorio, todavía recriminándose la tontería que acaba de hacer… o mejor dicho de decir… ¡Dios! ¿Qué le había pasado?... Ella ya no era una adolescente que se dejaba llevar al ver un buen cuerpo…aunque este estuviera muy bueno… y mucho menos en los años que tenía de vida había cometido una imprudencia como esa delante de su padre… y de ¡King!.

Gimió con pesar tan sólo al imaginar que el hombretón no la dejaría olvidarse nunca de tan tamaña metida de pata.

Golpeo con su cabeza la mesa del escritorio, buscando y tratando de hallar una explicación lo suficientemente razonable para creerla y mientras daba leves golpecitos con su cabeza en la madera del escritorio se le ocurrió algo…

¡Claro, pensó! ¡fue el sol!.... mucho sol no hace bien y mucho menos cuando se ha estado trabajando mucho… durante la noche… sí, lo más probable, no ¡Lo más seguro! ¡Eso había sido!

Y embozando una enorme sonrisa de satisfacción al encontrar el meollo del asunto y convencida que ella, Hermione Granger, no era como las típicas mujeres que se caían a los pies de los jugadores de futbol y mucho menos se dejaba llevar por sus bajos instintos, volvió su atención a lo que nunca debería haber dejado.

Su trabajo.

Una hora después unos golpes en la puerta de su oficina le sobresaltaron y la sacaron del ensimismamiento en que se sumergía siempre que trabajaba.

- Pase- Dijo después de guardar el documento en el que trabajaba y cerrar su laptop.

Un sonriente Harry entro por la puerta, traía el pelo mojado, ropa de calle y un café en cada mano.

- ¿Puedo?- le dijo agitando los cafés- cuando no te vi en el campo, supuse que estarías acá y traje vitaminas.

Hermione rió.

- Pasa, tú no tienes que pedir permiso y mucho menos cuando traes eso.

- Me hace feliz que prefieras un café vianés que a tu amigo - bromeo su amigo, mientras le tendía el café.

- No es cualquier café y tienes que saber que por esto es que me arriesgo a esta charada- comento en tono de broma, luego de darle un sorbo a su café, gimió de placer- Lo más probable es que me lleve a Dobby cuando me vaya.

Harry rio.

- Te voy a extrañar, pero al menos no voy a temer a lesionarme y me traigan para que tú me cures.

- ¡Harry!- Exclamo Hermione y le tiro un lápiz por la cabeza.

Harry se carcajeo aún más, pues el tiro de Hermione ni siquiera le había rozado ni uno de sus desordenados cabellos.

- Cuidado- le advirtió- que me puedes dar y hacerme sangrar… y ya sabemos lo que pasaría.

- ¡Cállate! O yo te acusare a Ginny...- respondió con una sonrisa perversa- y ya sabemos lo que pasaría.

Harry sonrió más ampliamente, poniendo una expresión boba en su rostro y Hermione rodo los ojos. Desde que su amigo había comenzado a salir con la pelirroja estaba en una nube y sus sonrisas bobas y estúpidas, de los primeros meses de noviazgo eran el pan de cada día en la expresión de su amigo y la verdad es que no había nada que la hiciera más feliz a ella.

Su amigo había sufrido mucho durante su infeliz infancia. Quedar huérfano y luego ser criado por 12 años por unos tíos que no lo habían querido y lo trataban como si fuera el último eslabón de la especie humana, le había hecho mella en su personalidad, haciéndolo un niño introvertido, tímido y… triste. Menos mal que unos años después de conocerla a ella en el exclusivo internado Hogwarts, al que asistió gracias a lo estipulado en el testamento de sus padres, que habían pagado una vacante justo después de su nacimiento (una tradición de las familias más antiguas de la región), había aparecido Sirius, su padrino, que por muchos años anduvo prófugo de la justicia por un crimen que no había cometido y que cuando dio la cara tenía pruebas en su poder que probaban su inocencia.

Así que desde ese año su amigo se había trasladado a vivir a casa de su padrino y su vida había cambiado casi al cien por ciento… pero el daño ya estaba hecho, los malos tratos y la falta de amor que siempre tuvo que sufrir durante su infancia, igual habían hecho su trabajo. Y aunque sonreía y se veía feliz, Hermione percibía que faltaba algo y no lo había descubierto hasta que Harry había llegado saltando de alegría una mañana a su departamento para contarle la nueva novedad. Ginny y el se habían hecho novios. Y ahí estaba, el brillo en la mirada de su amigo que siempre había faltado.

Y aunque, habían surgido ciertos problemitas en la relación… relacionados con cierto pelirrojo, que ella no quería nombrar, la relación iba viento en popa.

- Si hubiera sabido que te convertirías en un terrón de azúcar, no hubiese incentivado a Ginny a salir con otro hombre.

Harry arrugo el ceño y la miro con mala cara.

- ¿Fuiste tú?- le recrimino.

Hermione se encogió de hombros.

- Funciono ¿no?.

- Sí, y te lo voy agradecer durante toda mi vida.

- Ya, ya… y apropósito, ¿Cómo esta ella?, desde que están juntos casi no la he visto.

- Está bien- La sonrisa boba volvió al rostro de su amigo, pero frunció algo el ceño- aunque algo molesta por no poder contarle a la familia.

- Yo no sé porque estas tan necio con eso, no creo que pase nada- y sin poder evitarlo- No creo que te linchen sus hermanos por salir con su hermanita pequeña.

- Gracias- le contesto sarcásticamente Harry- Me encanta los ánimos que me das- suspiro- pero no son los seis hermanos de Ginny los que me preocupan… es Ron.

Hermione movió su cabeza de un lado a otro lentamente, ignorando el revoleteó que sintió en su estomago al escuchar ese nombre.

- Eso es más ridículo aun, Ron es tu amigo… además que no tiene por qué decir nada de quien elija su hermana como novio y es preferible que se entere por ti y no por terceros, considerando que este último tiempo la prensa te ha seguido a todos lados.

- Sí, lo sé, pero tú no lo conoces. Él es muy sobreprotector con Ginny y he sido testigo como se pone con los pretendientes que ella ha tenido… además tengo miedo.

- ¿De qué?

- De que se moleste tanto y pierda su amistad- dijo Harry haciendo una mueca

Luego de esta confesión se produjo un largo silencio y Hermione comprendió que su amigo temía perder a alguien más en su vida.

- Bueno… - Comenzó a decir para aligerar el ambiente- si no te quito su amistad, luego que le pateaste el trasero en la cancha… no sé que lo haría… Y ahora, vete. Que tengo trabajo que hacer.

Harry rio y Hermione lo siguió.

- Me encanta la dulzura con que me tratas- le dijo mientras se levantaba de la silla- Ja!- agregó- Y No me extrañaría que Ron, por lo menos me pateara el trasero, luego de dar las vueltas que le ordeno Kingsley, en eso estaba cuando venía para acá.

Hermione volvió a reír

- ¿Sabes que le paso?- pregunto tratando de aparentar indiferencia.

Harry se volvió cuando abría la puerta y se rasco la cabeza mientras pensaba.

- No lo sé, estaba jugando bien, me atrapaba todos los tiros hasta que…- Ladeo la cabeza y la miro con intensidad.

- ¿Qué?- pregunto Hermione intrigada.

Harry sonrió enigmáticamente, como lo hacía alguien que conocía un secreto que nadie más sabía.

- Hasta que llego tu padre… contigo- Y guiñándole un ojo salió de la oficina.

Hermione abrió la boca para decir algo, pero la puerta cerrada se lo impidió, pero antes que pudiera analizar las palabras de su amigo, el repique de su celular interrumpió sus pensamientos. "Livin´la vida loca, livin´la vida loca" "Livin´la vida loca, livin´la vida loca" , miro el visor y sonrio.

Era Ginny.

- Hola, Ginny ¿Cómo es…

Pero fue interrumpida por su amiga.

- Necesito tu ayuda.

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Hermione entro con una sonrisa en el rostro al complejo, luego de ir volando a encontrarse con Ginny y ayudarle en "su problema", de sólo imaginar la cara que pondría su amigo, le hacía soltar una risita tonta.

Había sido refrescante almorzar con su amiga y ayudarle. Eso era lo bueno de su profesión, hacia feliz a la gente.

- ¡Señorita Granger, señorita Granger!

Escucho que la llamaban justo cuando abría la puerta de su oficina.

- ¡Qué bueno que regreso!- Dobby inspiro profundamente, cuando se detuvo de su loca carrera- ¡Su padre la necesita!

- ¿Dónde está?- pregunto preocupada al ver la agitación del adolescente.

- En la cancha- Respondió y sin más salió pirando del lugar, de seguro a la cancha, pensó Hermione, antes de seguirlo.

Pero cuando llego, se arrepintió al instante de su carrera.

Su padre se encontraba inclinado hacia alguien que estaba sentado en el pasto de la cancha de futbol y estaban rodeados de otros jugadores más, lo que sólo le permitía ver las piernas del hombre… ¡Oh no!, pensó… de seguro a alguien le pasaba algo y lo mejor era que ella saliera de ahí mucho más rápido, de lo que había desaparecido dobby de su vista unos minutos antes. No era porque fuera egoísta, sino porque sabía que fuera lo que fuera lo que le pasaba al pobre hombre, estaría mucho mejor lejos de ella.

Y justo cuando retrocedía sigilosamente, su padre levanto la vista y la vio.

- ¡Hermione!, que bueno que llegaste, ven- le llamo con un gesto de la mano.

Hermione se acerco cautelosamente y se percato de los rostros que la miraban de forma compasiva. Trago saliva. Y trato de prepararse mentalmente para lo que vería.

Logro vislumbrar un destello rojo, por debajo del brazo de su padre y gimió para sus adentros. Algo le había pasado a Ron. Y no pudo evitar lanzar una maldición entre dientes, ¿Quién otro la metería en problemas? Y si no fuera porque, sabía que éste no conocía su secreto, se plantearía seriamente la idea de que éste había ocasionado el accidente a propósito.

Pero cuando llego a la altura del pelirrojo y pudo vislumbrar lo que le pasaba… ¡Dios! Era peor de lo que pensaba… su frente estaba sangrando.

- Estas sangrando- Le dijo cuando sintió el primer mareo e inconscientemente se hecho aire con una de sus manos.

- ¡Oh que genio que saliste!- Repuso Ron de malos modos, pero cerró la boca al acordarse de que el padre de la castaña estaba a su lado.

- ¿Qué hacemos Hermione?- pregunto su padre, ignorando el comentario del pelirrojo. El tipo tenía abierta la cabeza, era normal que estuviera de mal humor.

Hermione volvió a ver la herida de la frente de Ron, que este cubría con una de sus manos. Se acerco un poco, sintiendo que el mareo se intensificaba. Miro a su padre que fruncía el ceño al ver que su hija no hacía nada.

- Qui..ta- Trago saliva, para evitar la arcada que tenía en la garganta- Quit…quitate… la mano- le dijo arriesgándose a algo peor.

Ron obedeció y Hermione quiso morirse… pues de la herida mano un poco más de sangre, aunque noto que la herida no era profunda, así que haciendo recuerdo, con mucho esfuerzo, pues sentía que su conciencia la estaba dejando. Recordó algo que paso en los primeros cursos que tuvo en la facultad de medicina.

- No… -movió la cabeza tratando de despejarse- es… profunda... no necesita puntos… es mejor… que te lleven a la enfermería.

Cerró los ojos y se incorporo, tratando de tomar aire mientras se tambaleada un poco hacia atrás y tratando de no perder la conciencia… pero su batalla estaba perdida, pues solo sintió dos fuertes brazos que le afirmaban, antes de sumergirse en la oscuridad.

- ¡Hermione!- grito John Granger que en ese momento ayudaba a incorporarse al malherido Ron, pero al ver a su hija desvanecida se olvido del pelirrojo, lo que produjo que Ron volviera al suelo.

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Ron levanto la mirada al escuchar el inconfundible sonido de una puerta al abrirse y sus ojos se dirigieron directamente al rosto pálido de Hermione. Esta embozo una débil sonrisa para tratar de tranquilizar a su padre que la miro preocupado…. y aunque él no quiso reconocerlo, también lo había estado.

Bueno, la chica se había desplomado a sus pies sin ningún aviso previo, provocando un revuelo de magnitudes en los que habían presenciado el incidente. Lo que había provocado que el mismo grupo de hombres que lo rodeaba a él un momento antes, cuando un muy mal pelotazo se estrello en su frente y provoco su muy estúpido accidente, se dispersara alrededor de la caída castaña, que permanecía en brazos de Kingsley. Lo que no entendió y lo desconcertó sobremanera fue la mirada de reproche que le echaron sus compañeros de equipo y mucho más la de Harry que llego corriendo y le miro como si él fuera el culpable de la condición de la castaña.

- Hay que llevarla adentro- dijo Kingsley antes de tomarla en brazos y entrar con ella hacia las dependencias del recinto, seguido del padre de la castaña.

Ron había vuelto su mirada hacia los hombres que le miraban con los ceños fruncidos y los brazos cruzados.

- ¡Qué! ¿Por qué me miran así? ¡Soy yo el que está sangrando!- expuso indicando con un dedo la herida de la frente… por si no se habían dado cuenta.

- Mira, jovencito- Comenzó a decirle uno de sus compañeros de trabajo, que no sería, ni dos años mayor que él- gracias a Hermione, mi vida sexual mejoro del cielo a la tierra… así que más te vale que no provoques otro incidente como este- le amenazó, haciendo caso omiso de la cara de incredulidad que ponía Ron al escuchar dicha confesión- Porque esa heridita de nada que tienes en la frente no será lo único que te sangre.

¡¿QUÉ DEMONIOS ERA ESO?! Pensó con incredulidad Ron y miro al resto de los hombres que se encontraban ahí, que tenían la misma fiera expresión… y no pudo evitar preguntarse; ¿Es que Hermione les mejoro la vida sexual a todos?... y ¡¿A QUE CARAJOS SE REFERÍAN CON ESO?! , pero no tuvo oportunidad de preguntarles nada, pues luego de mirarlo de forma seria y amenazadora daban media vuelta, en dirección de las dependencias del recinto…Ron movió la cabeza sin poder creérselo todavía…Esos tipos unos cuantos minutos antes habían estado preocupados por él… y ahora… lo dejaban ahí tirado…

Una mano se interpuso entre las espaldas de los hombres que se alejaban, de seguro a ver el estado de Hermione, pensó Ron con una mueca… y ahí cayó en la cuenta… ¿Qué le había pasado a ella?

- No voy a tender la mano mucho rato más, así que párate de una vez.

La voz seria de Harry le sacó de su ensimismamiento, tomo la mano de su amigo y se levanto.

- Oye, ¿Qué demonios fue eso?- le pregunto con una sonrisa mientras indicaba con el pulgar al grupo que se perdía dentro del recinto- ¿Y qué carajos quiso decir Charles?...- y cuando una idea se le vino a la mente, no pudo retenerla ahí- ¿No será que tu amiga… ya sabes… con Charles y… los demás?- Le pregunto escandalizado y muy,.. muy molesto por lo que podría significar lo que estaba pensando y pendiente de sus pensamientos no percibió el tono rojizo que se extendió en las mejillas de su amigo… pero no eran de azoramiento, sino de rabia.

- ¡Ni siquiera lo pienses!- Le grito Harry amenazador.

- Ok, sé que es tu "amiga"-explico haciendo hincapié en la palabra amiga- y que seguramente te está mejorando ahora a ti tu vida sexual, pero no puedes…

- Mira, Ron- le interrumpió endurecidamente Harry y recién ahí, Ron se dio cuenta que su amigo estaba haciendo verdaderos esfuerzos para contenerse y no saltarle encima, respiraba agitadamente y apretaba fuertemente los puños- No quiero escuchar nunca más que hables así de Hermione. Sé que no te cae bien y no puedo entender por qué… pero si vuelvo a escuchar que la calumnias de esa manera… me voy a olvidar que eres mi amigo y seré yo quien te deje sangrando y no Charles.

Ron abrió la boca, pero la volvió a cerrar. ¡Cielos! Nunca había visto a su amigo así antes y mucho menos nunca le había amenazado con golpearlo. De verdad que le había dado fuerte y aunque no le gustara admitirlo, desde que estaba con la castaña, Harry estaba diferente… pletórico de felicidad, incluso estaba jugando mejor, así que se había resignado a tener que ver a Harry con su "amiga" y se había convencido que ella era lo mejor para su amigo, pues nunca antes lo había visto tan feliz… pero ahora con lo dicho por Charles y los demás, tenía serias dudas que la "señorita Granger" fuera tan señorita o tan perfecta como aparentaba… lo que definitivamente la hacía no apta para su Harry. Pero claro esto no se lo diría, pues de seguro que lo golpearía.

- Lo siento- Le dijo, aunque no lo sentía ni un pelo- me pase, pero es que tengo la cabeza abierta y al parecer el tino se me escurrió junto con la sangre.

Harry suspiro pesadamente, todavía no muy convencido de las palabras de Ron, pero al ver a su amigo con el tajo en la frente y con la sangre seca que se adhería a su cráneo, rodo los ojos.

- El tino hace mucho que no lo tienes, pero será mejor que te lleve a la enfermería para que te curen esa herida- Le dijo algo en broma y algo en serio- Espérame ahí, voy a ver como esta Hermione y te alcanzo.

Y antes de que Ron pudiera asentir o negar la orden, Harry ya se alejaba.

Ron apretó los dientes al recordar ese momento y al notar la mirada de alivio que le lanzada Harry a Hermione, su determinación se fortaleció más que nunca. Descubriría lo que se traía entre manos la castaña y algunos jugadores, porque luego de meditarlo por mucho rato, mientras esperaba que alguien le curara la herida en la enfermería y atando cabos y cabos, había llegado a una conclusión. Hermione mentía, al parecer no ha todo el plantel, pero si a su padre. Estaba seguro, pues ¿Cómo era posible que durante ese mes todo jugador que se lesionara, fuera trasladado rápidamente al centro asistencial más cercano? ¿O que se desmayara al ver la sangre? Y lo más preocupante aún, que muchos jugadores entraran a su oficina y se quedaran una eternidad (bueno…para él), sin que tuvieran ni una herida… ahora entendía uno que otro comentario que había escuchado en camarines, como por ejemplo; "Sí, a nosotros también nos hizo lo mismo" o "Puse en práctica lo que me enseño Hermione el otro día y no sabes…Mandy quedo loca" y lo último que había oído de la boca de Charles unos instantes antes de entrar a la reunión "Ojala que se encuentre bien pronto, por que mañana tenemos una sesión" y había sonreído… mejor dicho se había relamido como un gato que termina de chupetear un poco de leche.

Ron había quedado tan choqueado que no había atinado a nada… ¿Cómo era posible que estuviera engañando a Harry, bajo sus propias narices… y con todo el equipo? ¿Y por que a él no le había insinuado nada?... ¡Mierda!!¿Qué pendejadas estaba pensando?¡

Volvió a mirar hacía la castaña que sonreía a algún comentario que Harry le hacía al oído. ¡Maldita mujer!, ¡Como se le ocurría engañar así a su amigo!, pensó enfurecido e hizo caso omiso a la sensación de desolación y decepción que sintió en el pecho. No era a él a quien estaban engañando.

- Hermione ¿Te sientes mejor?- pregunto Kingsley antes de comenzar la reunión.

Y el efecto fue inmediato, todas las miradas se dirigieron hacía la castaña, esta se removió algo incomoda en su asiento y embozo una sonrisa de disculpa.

- Sí, ya estoy mejor, gracias por preocuparse- respondió dirigiéndose a todos.

Ron pensó que mejor que ni lo incluyera a él en ese agradecimiento… él no se había preocupado ni un poco.

- Sólo me salte el almuerzo- agrego, quitándole importancia al asunto.

Los demás asintieron convencidos que era verdad, pero Ron sabía que mentía, pues Harry le había comentado que Hermione se reuniría a almorzar con Ginny ese día… o al menos eso fue lo que le dijo a su amigo… y si no había almorzado con su hermana… entonces… ¿Se habría encontrado con alguien más a esa hora?... una ola de molestia le asalto de forma violenta y aunque la sensación se parecían mucho a los celos, se convenció que sólo era molestia al saber que le estaban poniendo los cuernos a su amigo.

- Bien, ahora que ya estamos más tranquilos, le contare con quien nos toca jugar la próxima semana.

Y así paso la reunión, con Kingsley enumerando los equipos con los que tendrían que jugar en las fechas más próximas, el día, el lugar y la hora.

Y cuando estaba terminando la reunión, sonrió de forma forzada y su mirada se dirigió sólo por unos instantes hacia Hermione, antes de darle la palabra al padre de ésta, que hizo el mismo recorrido y fruncía el ceño.

- Bueno, antes de retirarnos, quisiera comentarles que hace unos días me llego una invitación para unos partidos de práctica- hizo una pausa mientras sacaba de una carpeta un montoncito de hojas que comenzó a repartir a los jugadores- Como podrán leer ahí, la invitación proviene de… Bulgaria- Se interrumpió y siguió repartiendo las hojas, acercándose lentamente donde estaba su hija- más específicamente del equipo… Durmstrang- justo en ese instante estaba entregando la hoja a Hermione, que lo miro poniéndose más pálida aún –La directiva aún no ha tomado una decisión… así que no es nada definitivo aún.

Esto último, aunque lo dijo en voz alta, a Ron le pareció que iba dirigido especialmente para Hermione, pues seguía delante de su hija, mirándola atentamente para estudiar su reacción, mientras aferrando aún el extremo opuesto de la hoja que le había entregado a la castaña.

Los comentarios no se hicieron esperar, muchos emocionados ya proclamaban que sería una locura no aceptar, mientras que otros alucinaban por tener la oportunidad de jugar contra el equipo de Viktor Krum.

En otros tiempo, Ron hubiera estado tan o más emocionado, pero ahora solo podía darse cuenta de la expresión que tenía en esos momentos Hermione y del leve asentimiento de comprensión que se produjo entre padre e hija, antes que este volviera a su lugar.

- Ustedes conocen como trabajo yo- Prosiguió- Antes de tomar una decisión definitiva, hay que coordinar una fecha en que ninguno de los equipos se encuentre ocupado en sus respectivos países, además, por el tipo de clima que hay allá, si al final aceptamos la oferta, queremos plantearles que vengan acá- John Granger volvió a mirar a su hija y al ver que no manifestaba, aparentemente ninguna molestia, añadió- Así que me gustaría conocer sus impresiones o más bien me gustaría que votemos.- Al ver el asentimiento de los jugadores, propuso- Bien, los que estén de acuerdo en aceptar esa oferta, levanten la mano.

Ron no tuvo que contar para darse cuenta que la mayor parte o mejor dicho casi todos levantaron su mano. Harry no la había levantado, pues por lo menos una de ellas, la tenía ocupada sosteniendo firmemente la pequeña mano de Hermione.

- Bien- dijo entonces Kingsley- No hay que ni siquiera contar- Se encogió de hombros.

- Bueno caballeros, como siempre un gusto. Nos volveremos a ver cuando les comunique la decisión de la directiva. Que tengas buenas noches- Y con un asentimiento salió de la habitación, deteniéndose junto a Hermione y Harry y susurrarle algo a ésta que asintió con una sonrisa desganada en el rostro.

- ¡Y Weasley!- le grito el segundo arquero del equipo… que no era particularmente simpático con él- ¿Miedo a los tiros de Krum?

- ¿Qué?- le pregunto, recién poniéndole atención, pues su mirada seguía a la castaña y en Harry que salían de la habitación.

- ¿Si le tienes miedo a los tiros de Krum?- Repitió el otro mofándose- Si consideramos como atrapaste hoy…- dejó la frase inconclusa, mientras hacía sonar la lengua y lo miraba con burla.

- Ron se envaro y se alzo todo lo alto que era, sacándole varios centímetros al tipo, se puso serio y le miro amenazante.

- Mira, Stevens. Ron Weasley no le teme a nada… ni a nadie… pero no te preocupes, de seguro que Viktor Krum estará dichoso de meterte algunos goles, cuando yo me canse de detener sus tiros.

Stevens, dándose cuenta que se encontraba en desventaja, bufo con burla y dio media vuelta.

- No te preocupes por el Ron- Le dijo Keppler, que jugaba de defensa y con quien había entablado una amistad- Te tiene sangre en el ojo… el muy iluso pensaba que luego que se fue McLaggen, lo dejarían a él como arquero principal…- Rio con incredulidad- Y yo tampoco me muero por jugar contra Durmstrang, yo tampoco levante la mano.

Y Ron comprendió que al estar pendiente de las reacciones de Hermione… él tampoco había levantado la mano.


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Bueno, acá les dejo el cuarto capítulo. Doy gracias a las personas que se atreven y dejan reviews… !!!MUCHAS GRACIAS!!!!...Sólo espero que las demás (qué sé que están leyendo la historia), comenten que les ha parecido…

Les cuento que en el próximo capi… las cosas se calentaran un poco… así que preparen sus extintores, porque van a tener que apagar un incendio!!!!!.... jajaja

Un abrazo…

Aphrodite…