Hola a todos!!!! Sé que a estas alturas no estarán muy felices conmigo… sé que me demore una eternidad en actualizar así que les pido muchas, muchas y muchas disculpas, pero espero que este capi…haga que me disculpen un poquito…y le doy un anuncio… ¡POR FIN SABRAN QUE ES LO QUE HACE HERMIONE!!!! Y ¿Trajeron sus extintores?

CAPITULO CINCO. VIGILANDOTE Y… ¿VERDADES?

Tres… Tres, hombres habían entrado a la oficina Hermione ese día, y no era que llevara la cuenta ni mucho menos que la estuviera vigilando, pero era inevitable no notar a tres de sus compañeros entrar por la puerta que se encontraba frente a sus narices… bueno, casi frete a sus narices.

¡Mierda!, pensó llevándose una mano al cuello para masajeárselo, ¡mañana tendría un dolor de cuello de aquellos!. Era casi imposible el ángulo en el que mantenía a la pobre parte de su anatomía para poder observar la puerta de Hermione, debido a que la técnica de paseo por fuera de la oficina de la castaña no había rendido sus frutos y mucho menos cuando noto que las demás personas que se topaban con él lo miraban de forma rara.

Incluso Dobby, el muchacho que trabajaba en la cafetería lo miraba de forma interrogante cuando lo veía doblarse en esa dolorosa posee y más de una vez le vio fruncir el ceño, cuando se acercó solícito a ofrecerle algo y él le ignoraba….de seguro intrigado, porque el pelirrojo no quería nada de comer.

Pero los pensamientos de Ron se dispersaron, porque justo en ese momento la puerta que tanto vigilaba, se abrió… Dejando a la vista a un risueño Kingsley que salió seguido de una muy risueña castaña que llevaba un grueso libro entre sus brazos.

Su entrenador le paso un brazo por los hombros antes de comenzar a caminar hacia la salida. Ron frunció el ceño, ¿Kingsley también?, él sabía por algunos comentarios en camarines y luego al ver la tan estrecha relación que había entre el enorme negro y la castaña, que eran muy cercanos. Sabía que era algo relacionado con la amistad de años entre el padre de Hermione y el entrenador, pero ahora… con lo que sospechaba de la castaña, hasta el más inocente gesto le parecía sospechoso. Los siguió con la mirada hasta que se perdieron por el estrecho pasillo, mientras inclinaba más y más la silla en que estaba sentado, sin darse cuenta del leve crujido que salió de ésta antes de que las patas traseras cedieran y el cayera de lleno al piso de cerámica de la cafetería, provocando tal estruendo que todos los comensales que se encontraban en ese momento terminando su almuerzo se volvieron a verlo para luego comenzar a reír.

- ¡Estoy bien! ¡estoy bien!- exclamo levantándose lo más rápido posible, mientras levantaba los brazos para indicar que nada malo le había sucedido, pero queriendo que la tierra o lo que fuera lo tragara, sólo a él le pasaban esas cosas.

¡Maldita sea!, pensó mientras salía por la puerta con sus orejas coloradas. Y él que quería que su investigación fuera lo más discreta posible. Bueno, pensó, durante esa semana nada había pasado y ya tenía bastantes datos para ir y aclarar el asunto con Hermione, pues notaba que cada día su amigo Harry se veía más idiotizado o lo que era lo mismo… enamorado. Ya era tiempo que esa mujer se enterara que él sabía lo que escondía.

Se fue caminando por el mismo pasillo que siguieron minutos antes la castaña y Kingsley, el que llevaba directo a las canchas de entrenamiento donde algunos de sus compañeros estaban jugando para pasar el tiempo antes de seguir con el entrenamiento.

Noto que Kingsley se encontraba en el extremo opuesto de la cancha de fútbol conversando con Steven, Ron achico los ojos. Ese Steven ya le estaba colmando la paciencia, durante la semana que siguió desde que se anunciara que posiblemente jugarían contra Durmstrang, no le había dejado tranquilo con el asunto, insinuando que Kingsley estaba pensando en colocarlo a él como arquero titular, debido al pobre rendimiento que Ron había tenido durante los anteriores partidos, opinión de él, pues habían ganado los tres partidos que habían jugado y a Ron sólo le habían metido un gol y eso por un error garrafal de la defensa. De seguro ahora estaba intentando que Kingsley le diera alguna titularidad para algún partido, pensó Ron, pero bueno… ese asunto lo resolvería después, ahora tenía que encontrar a Hermione para aclararle algunas cosas.

¿Dónde diablos se había metido?, recorrió con la mirada todo el recinto y por fin la vio. Estaba sentada en una de las galerías del costado izquierdo de la cancha, estaba inmersa en la lectura del libro que traía antes. Comenzó a caminar donde ella, sin que ella se percatase que alguien le estaba observando. Tampoco se percato que alguien se acercaba a ella cuando Ron subió por las galerías y se fue acercando un poco más. Y Ron se dio cuenta que nunca le había visto más concentrada ni tan… ¿Relajada?, una combinación algo extraña, considerando que tenía sobre sus rodillas un librazo que a Ron, con sólo mirarlo le daba dolor de cabeza.

Cuando llego a su altura y antes que éste pudiera abrir la boca para decir algo, Hermione sin levantar ni despegar la mirada del libro le dijo.

- Última página- advirtió levantando un dedo haciendo que Ron cerrara inmediatamente la boca.

Ron la observo desconcertado, ¿Última página?, ¿Quería que esperara a que terminara de leer su maldita pagina antes que él le dijera lo tan importante que tenía que decirle? ¡Ni hablar! ¡A él nadie le hacía esperar!

- Ok, ya termine- anuncio Hermione cerrando el libro y levantando la mirada y Ron pudo notar que se sorprendía al verlo a él. Lo noto por que la castaña tuvo un pequeño sobresalto- ¡Oh, Ron… eres tú!

- ¿No sabías que era yo?- pregunto incrédulo, él había pensado que le había hecho esperar a propósito para molestarlo.

- No, la verdad, es que me sorprende que seas tú.

-¿Por qué?

-Porque… bueno, primero, nunca me has hablado desde que me diste el celular… ni siquiera las veces que voy a tu casa- le indico, haciendo que Ron se le pusieran las orejas coloradas… no pensó que ella se había dado cuenta que la evitaba hasta cuando iba de visita a su casa- además esperaste…- continuo hablando Hermione-… sólo los chicos saben que deben esperar a que termine de leer cuando estoy en la última página para hablarme.

"Los chicos" eso hizo que Ron recordara el motivo de su visita, pero no pudo evitar que su mirada bajara al título que Hermione había estado leyendo tan fascinada.

-¿Qué es lo que lees?- no pudo evitar preguntar cuando no alcanzo a leer el título del libro.

- ¡oh!- exclamo Hermione siguiendo la mirada de Ron y él pudo notar un leve sonrojo en sus mejillas- Son las obras de Jane Austen.

- ¿Quién?- repitió Ron

- Jane Austen, es una escritora inglesa.

- Y que escribe

- Libros

Ron rodo los ojos

- ¿Qué tipos de libros?

- ¿Para qué quieres saber?- le pregunto entonces a la defensiva Hermione- ni siquiera sabes quién es.

- Sólo quiero saber- insistió Ron y en un movimiento fluido le quito el libro de las manos.

- ¡Hey! ¡Devuélvemelo!

- Sólo quiero saber de qué se trata este librote- le dijo Ron mientras abría el libro por la mitad y comenzaba a leer- y si te quedaras quieta podría leer con más calma- le dijo mirándola hacia abajo, pues aunque Hermione se encontraba un escalón más arriba que él, sólo le llegaba al mentón.

- ¡Eres un bruto! ¿Lo sabías?- resoplo Hermione vencida mientras volvía a sentarse y se cruzaba de brazos- Jane Austen es una escritora de literatura romántica- le explico- ¡La más importante!- agrego.

- ¿Novela romántica?- repitió Ron entregándole el libro y sentándose a su lado- No sabía que fueras romántica- le dijo volviéndose un poco para mirarla, quedando frente a ella.

- Hay muchas cosas que no sabes de mi Ron- respondió Hermione sosteniéndole la mirada. Y Ron no pudo estar más de acuerdo en eso, pero sí había algo que conocía de ella y era lo que le había llevado a ese lugar.

- Pero se algo de ti.

- ¿Así? ¿Y qué es?- le pregunto con incredulidad.

- Sé que no eres doctora para empezar- le soltó de sopetón y pudo observar como el rostro sonrosado de Hermione palidecía.

- ¿Q..qu..qué?- Volvió a preguntar atragantándose.

- …y… sé lo que haces…-

- Oh…- murmuro y bajo la mirada- bueno… yo…

Ron no sabía cómo continuar. En un principio cuando decidió que la enfrentaría estaba seguro de lo que haría. Le restregaría en la cara lo malsano de su comportamiento, le recriminaría el porqué engañaba a su amigo, pero ahora…al ver la cara acongojada de Hermione no sabía qué hacer ni por donde seguir, incluso muy dentro suyo llego a arrepentirse de comenzar con el tema.

- Bueno… yo supongo que… la verdad es que no sé cómo te enteraste- fue lo primero que le dijo Hermione cuando recupero la voz- pero lo importante acá es que no se lo digas a nadie más… por favor- le pidió con ojos suplicantes y Ron casi cae…casi.

- ¿A nadie? ¿Cómo quieres que siga mirando a la cara a Harry cuando se tu secreto?

- ¿Harry?- repitió Hermione y para sorpresa de Ron, soltó una carcajada.

- ¿Y ahora que es lo gracioso?

- ¡Harry lo sabe!- le dijo- desde el principio.

- ¡¿Qué?!- Esto era insólito y Ron no lo podía creer…. ¿su mejor amigo sabía a qué se dedicaba su novia y no le importaba?... definitivamente esto no era ni lejos lo que espera saber.

- Harry lo sabe… y no le importa- siguió diciendo Hermione.

Ron se levanto todavía choqueado por lo que había descubierto. ¡No podía ser!

- ¿Pero cómo es posible que no le importe?- más que una pregunta parecía una sentencia, pero Hermione igual le respondió.

- Porque no es nada malo.

- ¿No es nada malo?- Rio Ron sin poder creer la caradura de la castaña- ¿No es nada malo? ¡Lo que haces es inmoral!- le acuso ya fuera de sí apuntándole con un dedo.

- ¡¿Qué?! ¿Cómo puedes decir eso…pedazo de idiota?- Respondió esta, azotando fuertemente su libro en la madera de la galería y levantándose a su vez. Y al ver que quedaba muy pequeña al lado del pelirrojo subió dos escalones para quedar a su altura.

- ¡Lo digo porque tengo moral y decencia!- le grito de vuelta.

- ¡No tienes ni la menor idea de lo que yo ayudo a las personas!

- ¡Ohhh! ¡Claro que me hago una idea! ¡Pero eso no es el punto! ¡no puedo creer que tú…tú…lo hagas!

- ¿Y qué tiene de malo que lo haga yo, acaso hay alguna regla o normal que me impida hacer lo que hago? ¿A ganarme la vida de la forma que más me convenga?

- ¡Demonios! ¡Tú no tienes necesidad! ¡Eres rica!- le acuso y otra vez le apunto con un dedo.

- Agrrrrr… ¡no puedo creer que seas tan obtuso! ¡y deja de apuntarme con tu condenado dedo!- le exigió dándole un manotazo en el susodicho dedo- ¡Y yo no soy rica, mi padre lo es!

- ¡JA! Es lo mismo…pero el asunto es que me he dado cuenta que tu padre tampoco lo sabe… así que algo de vergüenza debe darte tu "profesión" para que no se lo digas.

Hermione respiro hondo un par de veces antes de contestar, pero Ron pudo notar que hacia verdaderos esfuerzos para no lanzarle un manotazo.

- Mira… y esta va ser la única vez que hable contigo de este tema. Hay tres cosas que te voy a decir. Primero- anuncio alzando un dedo- Mi profesión no tiene nada de malo y es por eso que nadie hasta el momento me ha juzgado por… y mucho menos Harry. Dos- Alzo un segundo dedo- No me avergüenzo de ella y además soy muy buena en lo que hago- Eso Ron no lo dudaba, considerando los comentarios que había escuchado, pero prefirió no pensar mucho en ese tema, pues la castaña continuaba hablando y ya estaba alzando el tercer dedo mientras decía- … Tres, No se lo digo a mi padre porque… sólo estoy esperando el momento adecuado para decírselo…. Y Cuatro- anuncio exultante, al parecer muy contenta consigo misma y dejándolo momentáneamente sin saber que decir- ¡A ti no te importa ni un carajo!... y si ahora me disculpas, tengo cosas mucho más importantes que hacer que quedarme discutiendo con un bruto como tú.

Y sin decir más comenzó a bajar por la galería, muy contenta con ella misma al ver que luego de su monologo el idiota pelirrojo no había abierto la boca… pero…

- ¡Oye! - le llamo Ron entonces.

Hermione se volvió para mirarlo de forma amenazadora y se dio cuenta que este bajaba lentamente hasta quedar frente a ella… bueno, siendo realistas, ella quedo frente al pecho de Ron, así que mordiéndose el labio inferior de impotencia, alzo la mirada.

- ¿Qué? ¿Me vas a chantajear? ¿o alguna cosas parecida?- le reto.

- No. No te voy a chantajear ni nada parecido. Pero luego que me exigiste que te escuchara tus tres asuntos, que déjame que te diga que fueron cuatro- Hermione rodo los ojos, sólo él podía salir con algo así- Ahora me vas a escuchar a mí. No voy a decir nada, pero con una condición; te mantienes alejada de mi hermana y de mi familia y yo mantengo mi boca cerrada.

- ¿Ginny? ¿Qué tiene que ver Ginny en todo esto?- pregunto desconcertada

- Mira, si a nadie de aquí le importa la clase de vida que llevas… a mi sí… y no por ti- agrego rápidamente- Sino que durante este último tiempo me he dado cuenta que has hecho muy buenas migas con mi hermana… y no quiero… que tus…- la observo de arriba abajo con una mirada llena de desprecio- "costumbres" se le peguen. Nuestra familia si tiene moral- Término de decir y justo cuando comenzaba a felicitarse por su elocuencia sintió una fuerte bofetada en su mejilla izquierda.

- Eres un idiota y no puedo creer que hayas crecido dentro de la misma familia que yo conozco. Eres un verdadero… agrrrrr… cerdo machista inmaduro. ¿Y sabes qué?... antes pensaba que eras especial… no sé porque…pero lo pensaba, quizás porque Harry te tiene mucho cariño… pero ahora no se qué diablos ve en ti.

- Lo mismo digo cariño- le respondió Ron al tiempo que llevaba una de sus manos y se sobaba la mejilla.

- ¡No me llames cariño!- le exigió para darse vueltas y seguir bajando por las escaleras, seguida de muy cerca por Ron... que todavía le escocía la mejilla ¿Quién iba a pensar que tan diminuta castaña tenía tan buen derechazo?

- Yo te llamo como me dé la gana, ¿o tengo que pagarte para ello?

- ¿Qué?- le pregunto Hermione volviéndose bruscamente y refalándose hacia atrás y si no es porque Ron le alcanza a sostener, hubiese tenido una fea caída.

Éste al sentir el pequeño cuerpo de la castaña junto al suyo se olvido de todo. Del porque de la pelea antes sostenida y de todas las recriminaciones que momentos antes quería decirle y tuvo que reconocer que al ver los hermosos ojos de Hermione tan cerca de los suyos… el también le perdonaría todo. Sin querer… bueno queriendo mucho, pero sin ser consciente de ello, la acerco un poco más hacia sí, tratando de buscar en su mirada alguna explicación que mitigara la amargura que sentía al conocer la forma en que se ganaba la vida la castaña, pero noto muy tarde que al acercarla más… sus labios quedaban casi a su altura y si tan sólo bajaba un poco más su cabeza podía hacer contacto con ellos y al sentir como Hermione se estremecía mando al demonio todos sus prejuicios. Y fue acercándose un poco más

Hermione no podía ni respirar… las emociones que este pelirrojo le hacía sentir eran las más intensas que nunca hubiera sentido, podía pasar de la ternura a la rabia en minutos… que minutos ¡segundos!... pero también se daba cuenta que esa misma animadversión que sentía por Ron era producto de la misma atracción que inexplicablemente existía entre ellos… una atracción peligrosa… prohibida y no querida por ella. Ahora que conocía el desprecio que él sentía por la forma en que ella se ganaba la vida. Así que le exigiría que la soltara inmediatamente… pero en ese momento Ron la acerco un poco más, haciendo que ella se perdiera en sus hermosos ojos azules y cuando noto que éste le miraba de forma intensa para luego mirarle los labios…Dios… no pudo evitar el estremecimiento que le recorrió de pies a cabeza y al notar que la cara de Ron… más específicamente su boca se acerba más… ¡Al diablo con todo!, pensó mientras mordía un extremo de su labio inferior ansiando… y esperando….algo que nunca llegó, pues el golpe inconfundible de un balón de futbol haciendo contacto con la galería (muy cerca de donde se encontraban) hizo que los dos se separaran con la respiración agitada, mirando hacia todos lados para descubrir quien le había interrumpido, notando que Steven sonreía de forma cínica y les saluda con la mano antes de tomar de nuevo el balón y chutearlo hasta el centro de cancha y correr hacia allá.

- Y...o…yo- comenzó a decir Hermione, retrocediendo torpemente y bajando otro escalón, esquivando la mirada de Ron- Yo…

- No diré nada- le interrumpió Ron sospechando que eso le iba a pedir la castaña. Luego de tan intenso momento… podría haberle prometido cualquier cosa- A fin de cuentas… te debo una.

Hermione entonces recordó el asunto que se traía entre manos el pelirrojo y endureció el gesto. Se enderezo firme en sus talones y pudo mirarlo a la cara. Ni él ni nadie le harían sentirse mal por el camino que había decidido llevar su vida.

- Ok. Gracias.

Fue todo lo que dijo para volverse y salir caminando tranquilamente del recinto, aunque Ron pudo notar, por la forma tan derecha que iba su espalda que no iba tan tranquila como quería aparentar y como muchas otras veces maldijo su explosivo carácter… él había pensado llevar las cosas de forma más calmada y razonable… pero tan sólo de imaginar a Hermione con otros tipos… No podía controlarse.

Sabía que le había herido, lo había visto en su mirada y en el gesto de dolor que se marco en su expresión… la misma que ponían los cachorritos cuando alguien le gritaba. ¡Demonios! No se enorgullecía de cómo había llevado la conversación… pero tampoco había otra forma, pensó justo cuando Hermione se perdió de su vista cuando entro al recinto.

El mismo golpe que minutos antes impidió que besara a la castaña le saco de su ensoñación, haciéndole que volviera la vista hacía el hombre que volvía a chutear la pelota contra la galería, sólo que esta vez había pasado peligrosamente cerca de su cabeza.

- ¿Qué quieres Steven?- pregunto desganado, mirándole sin ningún interés.

- ¿Yo?, nada- sonrió- Más bien me pregunto qué quieres tu, amigo- agrego con ironía.

- No soy tu amigo- le contesto Ron ya llegando donde él.

El otro ni se inmuto y encogiéndose de hombros agrego.

-Sólo te digo que haciéndole los puntos a la hija del jefe no sacaras nada- Sonrió de forma despectiva- Otro ya lo intento y…- miro hacia todos lados, como si buscara a alguien, para luego detenerse nuevamente donde Ron- Y ya no está aquí.

- ¿Qué?- pregunto Ron percatándose que varios jugadores ya llegaban a la cancha para continuar con el entrenamiento. Hasta alcanzo a ver a Harry que le miraba de forma interrogante al verlo conversar con Steven.

-Maggelan lo intento y cuando se entero papi Granger no duro ni cinco segundos en la nómina.

Ron apretó los puños… ya no quería escuchar nada más referente del pasado, presente o fututo de Hermione… ya había comprobado que no le hacía bien y ya no podía engañarse más… no era el bienestar de Harry lo que le preocupaba, sino más bien el propio. Trato de enfocar su vista en cualquier lado, menos en la cara llena de malicia de Steven y sin querer sus ojos fueron a parar en el libro que Hermione en su arrebato había dejado en la galería. Embozo una imperceptible sonrisa. Al parecer no sólo él se olvidaba de todo cuando discutían.

Ignorando olímpicamente a Steven subió de forma rápida y sin esfuerzo alguno y tomo el libro.

"Obras completas de Jane Austen", leyó Ron al acariciar el lomo del pesado libro. A Hermione le gustaba el romance… entonces ¿Por qué eligió la profesión más exenta de este, que había en el mundo? se pregunto mientras bajaba las escaleras y al notar que Steven aún continuaba esperando, no pudo evitar decirle.

- Steven, tus intrigas no me interesan y lo que tengo o no que hablar con la señorita Granger no son tus problemas- Le indico pasando al lado del otro arquero.

ÉL sabía muy bien las diferencias que tenía con la condenada Granger... y tampoco el tenía una muy buena opinión de la castaña…pero escuchar a Steven insinuar lo que estaba insinuando, le enfurecía. Escucho la risa burlona, maliciosa y algo forzada de Steven y presintió que este no se quedaría mucho rato callado.

Ginny Weasley hizo una mueca al abrir la puerta del apartamento y oír el chirrido de los goznes. Entró y cerró con llave, que se guardó mientras debatía si encender o no la luz. Aunque sabía que no había nadie en el apartamento, al estar ahí escondida y aunque sonara absurdo, le daba la sensación de estar siendo vigilada.

La luz de la luna llena entraba por el ventanal y alumbraba el camino hasta la sala de estar. Un siseo rompió el silencio y Ginny se llevó una mano al pecho, asustada al pensar que se había topado con algún ladrón, que aprovechando que el lugar estaba vacío había entrado para realizar sus fechorías. Pero era sólo Hedwig, el hurón albino de su novio. Se agachó a acariciarlo con el corazón desbo cado todavía. Su reacción había sido más nerviosa que de miedo, porque era la pri mera vez en su vida que hacía algo así.

El hurón, que pareció captar su ansiedad, se apartó de ella y se metió debajo del sofá. Ginny se incorporó y sacó del bolso la lista que había hecho con la ayuda de Hermione ¡Como quería ya a esa mujer!, cómo le había explicado Hermione, las listas siempre hacían que uno se sintiera con el control de las situaciones y así de poquito a poquito ir cumpliendo cada paso hasta conseguir el objetivo mayor. Así que empezó a calmarse en cuanto tachó la primera línea.

1 Ir al apartamento de Harry.

Harry le había dado la llave una semana atrás, cuando había tenido que viajar con el equipo para unos partidos, dejándole a ella la misión de alimentar a Hedwig. Lo que le había facilitado llevar a cabo el plan que había estado fraguando desde unas semanas atrás, pero que no había reunido el valor para llevarlo a cabo… hasta esa noche. En el largo recorrido des de el lugar donde Harry estaba celebrando su cumpleaños (organizado por Hermione), le habían asal tado las dudas, pero había rememorado todos los consejos que Hermione le había dado durante ese par de semanas… y estaba preparada para la acción. O casi. Miró la segunda línea de la lista.

2. Crear ambiente.

Abrió inmediatamente el gran bolso que llevaba colgado de un hombro y comenzó a sacar las velas y las esencias aromáticas, que según Hermione siempre servían para dar un ambiente más íntimo y seductor. Luego comenzó a colocarlas por todos los lugares que quedaban vacios… lo que no era del todo fácil, pues al no querer prender la luz y sólo con la iluminación de la luna, más de una vez se dio con un mueble en las canillas. Cuando estuvo contenta con la distribución de sus velas y sus esencias se dirigió directamente hacía el dormitorio… pues aunque conocía cada rincón de ese departamento, todavía no tenía el privilegio de utilizar la cama con cierto moreno y era ese el motivo por el cual estaba planeando esa charada. Cualquiera hubiera pensado que con lo bien que habían estado, con todo lo que se querían habrían llegado a tener una relación más… íntima, pero no sabía que maldita cosa le pasaba a su novio, porque cada vez que las cosas comenzaban a calentarse el se alejaba y ella ya estaba que explotaba de frustración. Según Hermione, este temor, se debía principalmente a la estrecha relación que Harry siempre había mantenido con su familia, principalmente con Ron y que debido a que todavía no hacían publica su relación… reprimía todo el deseo que sentía por la pelirroja, como una especie de autocastigo por estar con la hermana pequeña de su mejor amigo. ¡Algo absurdo! Pensaba Ginny… Ella solo quería que le arrancara la ropa y no la dejara pensar en nada más ¡Al demonio con Ron!

Miro la cama… Sí… había puesto sabanas de raso rojo y no pudo reprimir una risita tonta al pensar en lo bien que se sentiría el contacto de esa tela con su piel cuando estuviera retozando con Harry… bueno, pensó con una sonrisita pícara, de seguro no tendría tiempo ni cabeza de pensar en la sensación que le produciría la tela cuando tuviera el cuerpo de Harry (desnudo) sobre, abajo o al lado de ella.

Volvió al salón y miro la tercera línea de su lista.

3. Desnudarse.

Miro su reloj de pulsera, gracias a Dios que era de esos que en la noche las manecillas y los números brillaban. Sí, si todo salía según el plan, Hermione ya tendría que haber puesto a Harry en un taxi y este tendría que estar de camino al departamento.

Se desató el pañuelo de seda que lleva ba al cuello con dedos temblorosos y lo dejó caer hacia la bolsa que transportaba en la mano. La tela vaporosa atrajo a Hedwig, que saltó de debajo del sofá y se lanzó sobre ella.

Ginny intentó quitársela, pero el animal clavó las uñas y dientes en el pañuelo y ella adivinó que era una causa perdida. Hizo caso omi so del hurón y de su nuevo juguete y se quitó los zapatos, los jeans y el top. Lo guardó todo bien doblado en la bolsa, sacó un camisón rojo y lo sostuvo ante sí.

La tela transparente y el diseño atrevido dejaban poco lugar a la imaginación, pero la vendedora de la boutique donde lo había comprado le había asegu rado que a cualquier hombre le parecería irresistible.

Aunque quizá fuera mejor no llevar nada.

Descartó esa idea en cuanto se le pasó por la cabeza. Su cuerpo no era perfecto, tenía un pecho corriente y unas caderas anchas. Aunque se mantenía firme y en forma gracias a su afición por los deportes. El camisón no la cubriría mucho, pero sería mejor que nada.

Después de quitarse el sujetador, se metió el camisón por la cabeza. El borde acariciaba sus muslos y un estre mecimiento recorrió su piel desnuda. Res piró hondo, tomó el bolígrafo y tachó la tercera línea de la lista.

Hedwig, aburrido ya con el pañuelo, se subió a un sillón y la observó mirar la cuarta línea.

3. Perfume.

La minúscula pero cara botellita de per fume que había comprado en el mismo centro comercial donde se encontraba la boutique, esta ba en el fondo de la bolsa, envuelta en va rias capas de plástico de burbujas. Según sus investigaciones, ese perfume en parti cular era el más popular del mercado. Ginny se puso unas gotas detrás de las orejas y en las muñecas y el aire se impregnó de aroma a jazmín.

El hurón estornudó, saltó del sillón y de sapareció en la cocina. Ginny confió en que el perfume no le produjera el mismo efec to a Harry.

Bueno, pensó encogiéndose de hombros, eso ya lo descubriría luego, pero lo primero era lo primero. Miró la quinta y última línea de la lista.

4. Protección.

En los días que había estado alimentando al hurón y dispuesto del departamento para ella sola, se había dedicado a curiosear y aunque busco y busco… no encontró ningún preservativo. Eso de alguna forma le alegro y le alerto. Lo primero, porque al parecer Harry no era asiduo a las relaciones superficiales y esporádicas, lo que justificaría una caja enorme de condones dispuesta a ser utilizada, pero también podía significar que, a pesar que con ella llevaban una relación formal (aunque oculta) desde hace unos meses, todavía no tenía intención de acostarse con ella. Algo que ella no iba a dejar pasar más allá que de esa noche.

Pero, no por eso ella dejaría de preocuparse de ese aspecto, le había dicho Hermione y le había explicado que a pesar que comúnmente eran los hombres quienes se encargaban de adquirir los preservativos, actualmente era de esperar que una mujer que llevara una vida sexual responsable y activa, se hiciera cargo también de ese aspecto. Por lo tanto, Ginny ha bía entrado en una farmacia cercana al apartamento y había comparado las distintas marcas durante veinte minutos antes de decidirse por una.

La sacó de la bolsa y vaciló, ya que no sabía si llevar la caja entera con dos doce nas de preservativos al dormitorio. Sacó uno y lo guardó en la cinturilla de su tanga nuevo de encaje rojo.

Volvió a mirar su reloj, según lo acordado con Hermione, Harry tendría que llegar en aproximadamente diez minutos, lo que le daba tiempo suficiente para comenzar a prender las velas y las esencias aromáticas, también pondría la música que Hermione le había indicado que nunca fallaban cuando una mujer quería seducir a un hombre.

Y mientras se recostaba en el sofá y golpeaba al ritmo de la música el respaldo de este con las manos, una sonrisa perversa se dibujo en su rostro y murmuro:

Harry… no sabes lo que te espera.

Y justo en ese momento se abrió la puerta.

Hermione observo al pelirrojo que se encontraba recostado en la barra del bar donde celebraban el cumpleaños de Harry. Estaba rodeado por un grupo de jovencitas que no pasarían mas allá de los veinte años, que estaban dichosas y emocionas por que el gran Ron Weasley arquero de Gryffindor les estaba poniendo algo de atención… o más bien mucha atención para gusto de Hermione, que frunció el ceño cuando este irrumpió en una fuerte carcajada luego de escuchar alguna ocurrencia de la rubia que no hacía más que acariciarle el brazo… ¿Quién había invitado a esas tipas?, se pregunto arrugando más el ceño. Esa era una fiesta privada… aunque el festejado ya no se encontrara en el reciento… lo que pocos parecían darse cuenta.

Bueno, pensó con pesar… esa era la vida del futbolista exitoso y que además era soltero… las mujeres les llovían y más si eran retratados cada día en la sección de deportes y espectáculos de los diarios y noticias locales, lo que había sucedido mucho últimamente en el caso de Ron, pues el buen desempeño que realizaba para su nuevo equipo ya estaba llamando la atención de los comentaristas deportivos y su gran atractivos de los comentaristas de espectáculos. Y bueno, él tampoco ayudaba con el termino del acoso, pues a diferencia de Viktor o Harry, no parecía molestarle ser el centro de atención.

Cuando pensó en Viktor, sintió el ya característico vacio en el estomago que siempre le acompañaba desde que este le había llamado unas semanas atrás, cuando supo que posiblemente viajaría a Inglaterra para jugar contra el equipo de su padre.

"Quierro verrrte", le había dicho y para sorpresa de de Hermione… ella no había sentido nada. O más bien no había sucedido lo que pensó que sentiría si Viktor le planteara alguna vez esa posibilidad.

Suspiro… la verdad es que no sabía qué hacer, pues el viaje era un hecho. El equipo de Durmstrang llegaría en una semana a Inglaterra aprovechando un receso en el campeonato de futbol de los dos países, algo extraño que sucediera… pero bueno. Sólo a ella le tenían que ocurrir esas coincidencias.

No tenía muy claro el porqué no quería verlo y hablar con él. Pero como ella lo analizaba todo; tenía dos posibilidades.

La primera, Darse cuenta que todavía estaba enamorara de él y arrojarse a sus brazos…para dejar atrás todos sus proyectos y seguirlo hasta Bulgaria y convertirse en una amante y dedicada esposa. Y la segunda, darse cuenta que no sucedía nada… que nada de lo que creyó alguna vez sentir por el macizo moreno hubiera sido verdadero. O simplemente… movió su cabeza con frustración… no quería pensar en esa tercera posibilidad, pues de las tres era la más mala y dañina de todas, pero existía y tenía que hacerla consciente para poder trabajar en ella. La tercera posibilidad era que sólo había estado con Viktor, para retar a su padre, ya que éste desde un principio se había opuesto a que su princesita se involucrara con un jugador de futbol, sin importar lo bueno, talentoso o lo famoso que pudiera ser.

Volvió a suspirar y agito el contenido de su vaso y tan fuerte lo agito que el jugo se rebalso y le mojo la mano. Al tratar de buscar algo con lo que secarse se percato que Ron ya no se encontraba cercado por las mujeres… sino que no estaba en la barra… y la rubia tampoco. Y algo… muy parecido a los celos se agito en su interior.

¡¿Pero a ella que le importaba lo que hiciera ese pelirrojo del demonio?! Que no sólo le había ofendido a ella, sino que también a su profesión. Era un energúmeno con un maní de cerebro y como tal… se iba con la primera que se le ofrecía. Además había notado que a diferencia de ella no había rechazado ninguna copa de alcohol que se le ponía por delante y aunque el festejado era Harry… el parecía el centro de la fiesta, pues el pobre cumpleañero había estado pendiente y preocupado de la misteriosa desaparición de su novia secreta… hasta que Hermione le había subido a taxi con la escusa de que algo malo le había pasado a Hedwig y que Ginny, cuando fue a buscar algo que había olvidado en el departamento lo había notado y le esperaba allá.

Hermione a pesar de lo mal que se estaba sintiendo al imaginarse a cierto pelirrojo con cierta rubia, no pudo evitar embozar una sonrisa maliciosa… ¡Pobre Harry, se había ido todo asustado por su hurón, sin siquiera imaginar la sorpresa que le esperaba en casa!... por lo menos tendría un buen regalo.

Pero su sonrisa se esfumo cuando sintió que algo le rosaba la mano mojada y no pudo evitar un sobresalto… y abrió los ojos sorprendida al toparse con los claros y hermosos ojos de… Ron.

- Lo siento no quería asustarte, pero vi que buscabas algo para secarte y bueno… te traje esto- le indico tímidamente mostrándole un inmaculado pañuelo blanco que en un extremo tenia bordado RW con un hilo tan rojo como el pelo de su dueño.

- Yo… gracias, pero no tenias que molestarte… además es blanco y va a quedar manchado- dijo Hermione algo cohibida por el gesto amable del pelirrojo… desde que lo conocía nunca le había dedicado alguna palabra amable… bueno sin contar el episodio del celular.

- No pasa nada…

- Y sin más Ron comenzó a empapar suavemente el líquido con el pañuelo.

- No te imaginaba como un hombre que llevara pañuelos- dijo Hermione sin saber muy bien que decir, luego de tan suave e intimo gesto.

- Ron embozo una sonrisa algo avergonzada y Hermione pudo jurar (aunque la iluminación del recinto se lo impedía) que se había sonrojado.

- Bueno…- confeso con un encogimiento de hombros- cosas de mi madre. Siempre dice que no hay nada más caballeroso que ofrecerle un pañuelo a una dama cuando lo necesita. Sea para secar sus lágrimas…-Sonrió antes de continuar y mirarla a los ojos- o secarle una mano.

Hermione quedo conmovida por las palabras de Ron y embozo una sonrisa de agradecimiento cuando correspondió su mirada.

- Es un gesto muy lindo- susurro tomando el pañuelo en sus manos cuando tuvo la mano seca y sin darse cuanta comenzó a acariciar distraídamente las iniciales del pelirrojo- La verdad es que no te imaginaba en esta faceta, debo confesar.-Agrego para aligerar el ambiente, que de un momento a otro se cargo de una intimidad que ella deseaba… pero al mismo tiempo trataba de mantener bajo control.

Ron rio quedamente.

-Bueno Hermione… hay muchas cosas que no sabes de mi y creo que yo tampoco me he comportado de la mejor manera contigo para demostrarte lo contrario.

Hermione no supo que decir y literalmente quedo con la boca abierta y aparto la mirada, sorprendida e intrigada por el cambio de actitud del pelirrojo, pues desde el su último encontrón, hace más de una semana, se habían evitado e ignorado olímpicamente, aunque su libro había aparecido misteriosamente arriba de su escritorio al otro día de su enfrentamiento.

¿Habría algo en las bebidas?, se pregunto al tiempo que recorría con la vista el recinto. Pudo observar a varios de los jugadores que seguían bailando en la pista a otros cerca de la barra y a unos cuantos desperdigados por las mesas conversando tranquilamente.

- Bueno fiesta- dijo entonces Ron siguiendo la mirada de la castaña.

- Gracias.- Respondió sonriendo y volvió a mirar a su alrededor, Sí, de verdad que había sido una buena fiesta para Harry. Habían asistido sus amigos y compañeros de equipo y el joven delantero había disfrutado de verdad durante todo el festejo… bueno hasta que se fue de forma tan sorpresiva.

- Creo que te esperan- Le indico cuando en su recorrido su mirada choco con una rubia que le tiraba dardos con la mirada. Estaba de nuevo con el grupito de jóvenes y no les quitaban la vista de encima.

Ron sonrió y les saludó con una mano, para luego volverse donde Hermione.

- No te preocupes… se repondrán.

- Pues yo creo que la rubia no tanto.

- Ja! Sólo está molesta porque no quise seguirle el juego.

Hermione frunció el ceño. A ella le había parecido que si le había estado siguiendo el juego.

- Además es muy joven para mí.

- ¿De verdad?- Hermione alzo una ceja con incredulidad y Ron se carcajeo.

- Bueno… quizás no, pero no es mi tipo- Y Hermione tuvo que morderse la lengua para no preguntarle cual era entonces… así que prefirió seguir escuchándolo- Además es la hermana pequeña de Keppler y yo no me meto con las hermanas pequeñas de mis compañeros de equipo.

Hermione sintió como si le tiraran un balde de agua fría encima. ¡Dios! No quería ni imaginar entonces como se pondría cuando supiera que su hermanita esta de novia con su mejor amigo… y mucho menos lo que haría si tan sólo imaginara lo que había planeado su hermanita pequeña como regalo de cumpleaños para Harry.

- Oye- dijo entonces Ron mirando hacia todos lados- ¿Dónde se metió Harry? Hace mucho que no lo veo… y Ginny… no la vi que se fuera con mis padres y los gemelos siguen bailando- murmuro casi para sí mismo.

- Bueno… no lo sé… quizás…- comenzó a decir Hermione, mientras tratada de pensar en algo rápido que decir al pelirrojo que ahora la observaba con el ceño fruncido. Pero una campana la salvo… o mejor dicho una vibración en su pantalón y una melodía que apenas se oía.

"Livin´la vida loca, livin´la vida loca" "Livin´la vida loca, livin´la vida loca"

- Me están llamando- le dijo innecesariamente mientras intentaba sacar el teléfono del bolsillo de su jeans. Y cuando por fin pudo logarlo y al ver el visor… que para su mala suerte Ron también alcanzo a visualizar, quiso desaparecer de la vista del pelirrojo… pues Ginny sólo le llamaría en el caso que algo saliera mal.- Tengo que contestar.

- Oye, espera… ¿es Ginny?

Trato de alejarse lo más rápido posible de Ron, pero este que iba pegado casi a sus talones pudo escuchar perfectamente.

- ¡Ginny! ¿Qué paso? ¡¿Qué?! ¡¿Pero cómo es posible?! ¡¿Oh Dios mío?! ¡¿Pero tú y Harry se encuentran bien?! ¡Voy inmediatamente para allá!- corto la comunicación y se giro rápidamente para llegar a la puerta, pero una muro de puro musculo le impidió la pasada y mucho más cuando coloco sus dos brazos a cada lado de la cabeza de Hermione como barrera.

Estaba muerta, se dijo, cuando observó el enfurecido rostro de Ron.

- ¿Así que Harry esta con Ginny? – le pregunto lentamente y ante el asentimiento de Hermione, grito- ¡¿HACIENDO QUE?! ¡¿Y QUE MIERDA PASO?!

Menos mal que la música estaba fuerte y nadie más pudo escuchar los gritos del enfurecido pelirrojo.

- Mira, ahora no es lugar ni el momento de explicarte nada- le contesto pasando por debajo de uno de los brazos de pelirrojo para dirigirse rauda hacia la salida.

Pero por supuesto Ron no se quedo tranquilo con esa explicación. Así que imaginando que Hermione se escabullía para donde sea que se encontraba su hermana con Harry, decidió seguirla… hasta la puerta.

- ¿Por qué te detienes?- le pregunto desconcertado casi chocando con ella cuando paro de forma brusca.

- Estoy viendo si hay algún taxi o voy a tener que buscar a alguien para que me lleve.

- Vamos- le dijo aferrándole un brazo y encaminándola hacia su camioneta que estaba estacionada unos metros más allá de la salida.

- ¿Estás loco? ¿Con todo lo que has bebido? ¡De seguros nos matas antes de llegar donde Harry!

- ¡eso no es verdad!

- ¡Sí! Te observe todo la noche- soltó antes de darse cuenta de lo que podría implicar dicho comentario- Digo… estabas en mi campo de visión… no te emociones tanto- agrego cuando vio la mueca complacida que embozo Ron- ¡Y ese no es punto! ¡Maldita sea! ¿Por qué cuando se le necesita nunca aparece un taxi?

- No le sé

- Era una pregunta retorica Ron- le indico rodando los ojos.

Miro para todas partes pensando que algunas veces ese pelirrojo era tan…

- ¡Oh Dios mío!- Exclamo cuando su vista se clavo en su nuevo medio de transporte- Espérame aquí- le grito a Ron antes de volver corriendo hacia el interior del bar.

- ¡Hey! ¡No hay necesidad de buscar a nadie!- le grito Ron, pero dudo mucho que la castaña le hubiera escuchado.

Unos minutos después se encontraba sintiendo un frio de muerte y… y sintiendo un susto de muerte… que de seguro terminaría en su muerte.

Jamás en su vida hubiera pensado que esa noche terminaría con él aferrándose a la cintura de la castaña como si la vida le dependiera de ello… Porque… ni en sus más remotos sueños, cruzaría la ciudad en una enorme motocicleta conducida por una loca suicida que al parecer no conocía el significado de los frenos, ni lo que significaban las luces rojas o amarillas de los semáforos que habían traspasado como un rayo.

Ni siquiera se acordaba muy bien como había llegado a esa situación, sólo tenía la imagen de Hermione volviendo a salir del bar, con dos cascos en la mano y una chaqueta que le quedo algo holgada y cuando el trato de buscar una explicación solo había conseguido que esta le respondiera;

Sólo ponte eso- le había dicho mientras le entregaba de forma rápida el casco y la chaqueta- lo vas a necesitar.

Y antes de que Ron se diera cuanta y pudiera cerrar la boca, Hermione ya se encontraba sentada a horcadas arriba de la enorme moto… y como se dice… lo demás es historia.

Sólo rezaba llegar con vida a donde fueran… o lo que era lo mismo, que ningún policía los detuviera.

Hermione no podía creer lo que estaba viendo y fue deteniendo la moto a medida que traspasaban y sacaba el quite a los tres carros de bomberos que se encontrados desperdigados afuera de la acera del departamento de Harry.

- ¡Oh Dios Mío!-Murmuro cuando detuvo por completo la moto y se sacaba el casco. Hizo ademán de bajarse, pero unos fuertes brazos seguían fuertemente aferrados a su cintura- Ron- le llamo y se volteo para verlo. Este venía agazapado en su espalda, algo sumamente difícil considerando la altura del pelirrojo y que además llevaba un casco de proporciones- Ron- volvió a decir agitando un poco, aunque este antes de soltarse cerró más fuerte sus brazos alrededor de su cintura. Hermione sonrió, pero al escuchar los movimientos y las voces de las personas que se encontraban en la acera, recordó el porqué se encontraba allí- ¡Maldita sea Ron, ya llegamos!-grito y al fin consiguió que el pelirrojo la soltara y se pusiera derecho.

- ¡Por lo puta madre!- fue todo lo que dijo Ron al ver el panorama que se presentaba ante sus ojos, que seguían cubierto por el casco.

Hermione ni se fijo en la palabrota de Ron, pues al sentirse libre, salto de la moto y corrió al interior del edificio.

- ¡Ginny! ¡Harry!- Exclamo aliviaba cuando descubrió a la pareja en un extremo del hall- ¡Cuando me alegro de que estén bien!- suspiro para luego observarlos con más detenimiento.

¡Eran un desastre!... y si la situación no fuera tan seria… ella se habría reído, aunque tuvo que hacer un esfuerzo para mantenerse seria.

Ginny llevaba puesto lo que parecía ser una ¿camisa Harry? Pero aún se podía apreciar lo que había sido el comisión rojo que tanto les había costado elegir en el centro comercial. Además tenía todo su cabello alborotado y se podían apreciar algunos que otros mechones chamuscados, iba descalza y tenía la cara cubierta de tizne negro, pero lo que más resaltaba en ella era… el hurón blanco de Harry que aferraba entre los brazos.

Harry por otro lado, solo estaba con los jeans que había llevado en la noche… bueno lo que quedaban de él porque a estos les faltaba la mitad de una pierna. Su torso que estaba desnudo, sus brazos y su cara se encontraban manchado de ceniza y de algún polvillo blanco que Hermione no sabía que era. Su pelo que siempre llevaba desordenado (no por una moda, sino más por un factor genético)… estaba totalmente chamuscado… lo que conseguía que por una vez en la vida, estuviera ordenado.

- ¿Qué pa..- comenzó a preguntar pero antes de terminar la frase sintió como alguien pasaba rápidamente a su lado y se abalanzaba sobre Harry para darle un derechazo que lo lanzo al piso.

- ¡Ron!

Exclamaron al mismo tiempo Hermione y Ginny, pero este sin hacerles caso soltó el casco que traía en la mano, que reboto e hizo un sonido hueco cuando tuvo contacto con el suelo.

- ¡MALDITO HIJO DE LA GRAN PUTA! ¡COMO TE ATREVISTE!- gritaba Ron enfurecido mientras se acerba a un Harry que recién comenzaba reaccionar.

- ¡Auhhh!- se quejo llevándose una mano a la mandíbula, donde comenzaba a salir un hilillo de sangre.

- ¡DEBERIA MATARTE! ¡ERES UNA MIERDA!

- ¡Ron! ¡DEMONIOS!- Grito Ginny acercándose donde Harry y ayudándolo a incorporarse- ¡Cómo te atreves!

- ¡¿CÓMO ME ATREVO?! ¡¿QUÉ COMO ME ATREVO?!- volvió a repetir fuera de sí- ¡ES QUE ACASO NO TES DAS CUENTA! ¡ESTA MIERDA QUE VES AQUÍ SE ATREVIO A APROVECHARSE DE TI!- He hizo el además de volver a golpear Harry, pero Ginny se interpuso.

- ¡Basta Ron! ¡Harry no hizo nada!

- Ginny…-dijo entonces Harry poniéndose a su lado- Ron tiene razón…

- ¡LO VES!-interrumpió Ron mientas alzaba el puño- ¡TE VOY A MATAR!

- ¡NO!- De nuevo Ginny se interpuso y detuvo el impulso de Ron.

- ¡MALDITA SEA RON!- Grito entonces Hermione- ¡DEJA QUE HARRY TE EXPLIQUE!.

Ron se volvió hacia ella y entonces como si una ampolleta se alumbrara en su cerebro, lo entendió todo.

- ¡MALDITA MUJER! ¡TU FUISTE LA CULPABLE! TE DIJE QUE NO TE ACERCARAS A GINNY… PERO CLARO TENÍAS QUE RECLUTARLA…

- ¿Reclutarla?- Repitieron desconcertados Hermione, Harry, y Ginny.

- ¡PARA TU NEGOCIO!-Siguió gritando, ajeno a las miradas de los curiosos que se iban acercando para ver la escena que estaba montando el pelirrojo, que ahora daba círculos y se agarraba la cabeza con ambas manos.- ¡PERO MI HERMANA NO SE CONVERTIRA EN UNA PROSTITUTA!- Termino por anunciar ante la estupefacción y sorpresa de todos.

- ¿QUÉ?- Grito entonces Hermione junto con Ginny que se había ido acercando a la castaña.

- ¡NO TE HAGAS LA ESTUPIDA! ¡SE MUY BIEN EL NEGOCIO QUE LLEVAS CON LOS JUGADORES… Y AHORA… DE SEGURO QUE ESTA NOCHE ERA LA PRUEBA DE GINNY… Y CON HARRY!

- ¡TU ESTAS LOCO!- Le respondió enfurecida Hermione

- ¡Y TU ERES UNA CUAL….!

Pero lo que Ron quisiera gritar fue silenciado por el certero y fuete derechazo de Harry que rojo de furia vio como su amigo caía al suelo.

Ron miro asombrado a su ex mejor amigo ¿Cómo se atrevía a golpearlo, cuando era él quien debía estar enfurecido y tratando de matarlo?, volvió a mirar a Harry que le observaba con los ojos llenos de furia y los puños apretados.

- Mira Ron, acepto que me culpes y te comportes como un bruto conmigo… porque de alguna manera me lo merezco… pero no voy a permitir que ofendas a Hermione y mucho menos a tu hermana con esas acusaciones tan bajas y de poco hombre. Hermione no tiene nada que ver con esto, sólo nos...

- ¡SEGURO!- escupió Ron- No sé qué clase de relación enfermiza tienen pero desde ahora te digo que no voy a permitir que metan a mi hermana en medio.

- ¡Hermione es mi amiga, grandísimo idiota!- Grito ya harto, para luego bajar un poco la voz y decirle lentamente-... Y si, tienes algo de razón, quizás… si no hubiese sido por ella yo no estaría ahora con la persona que amo… que resulta ser tu hermana y aunque me odies… de eso no me voy a disculpar… sólo, a pesar de todo lo que ha pasado hoy, te pido disculpas por ocultarte mi relación con Ginny.

Ron frunció el ceño… Porque al ver la mirada honesta en Harry y observar como su hermana miraba al moreno… ¿Entonces era su hermana quien había hecho que Harry estuviera tan feliz ese tiempo y no Hermione? No pudo evitar alegrarse por ese hecho y no pudo evitar plantearse que quizás se había equivocado un poco en sus acusaciones. Quizás Harry era sincero… pero lo de Hermione no podía ser… él había sido testigo y aunque la idea le hacía terriblemente infeliz, se planteo que a lo mejor Harry tampoco sabía de las actividades de la castaña y así se lo hizo saber.

- Pero… ella…no es doctora… y se queda mucho rato con los jugadores en la oficina y he escuchado que cobra por sesión y…

- Ron, Hermione si es doctora, pero de la otra clase-Le interrumpió entonces Harry- Hermione es Psicóloga y tiene un doctorado en sexualidad humana… por lo que… las sesiones o lo que sea que tu hayas visto… no eran de…-Siguió explicando Harry, aunque en este punto se puso colorado-… bueno tu sabes…sino que terapias.

Ron abrió la boca y… la volvió a cerrar por qué un suave sollozo hizo que apartara la mirada de Harry y buscara el origen de tal sonido. Era Hermione.

Hermione se encontraba todavía al lado de su hermana, pero esta ahora mantenía un brazo por encima de los hombros de la castaña y con el otro mantenía firmemente aferrado al hurón que se había acurrucado en su pecho, de seguro asustado por tanto grito y escándalo. Pero volviendo con Hermione, ésta tenía la cara cubierta con ambas manos y Ron pudo notar que sus hombros se agitaban.

Y él quiso que por lo menos Harry le zurrara unas mil veces más… por que no sólo había cometido un gravísimo error, sino que había hecho llorar a Hermione.

Percibió las miradas recriminatorios de Harry y de su hermana y quiso sufrir cualquier suplicio… incluso volver a recorrer Londres a todo velocidad en ese aparato que atentaba contra la vida del ser humano, pero hubiera dado cualquier cosa, para borrar las palabras y acusaciones que había hecho.

Harry le hecho una última mirada ante de acercarse donde Hermione para consolarla, pero justo en ese momento la castaña soltó… una estruendosa carcajada.


Ohhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¿Se lo imaginaban????.... espero que les haya gustado el capitulo… me esforcé mucho en escribirlo… y espero que no hayan quedado desilusionadas por que el fuego era literalmente fuego!!!!... jajajaja… pero les advierto que sólo voy a escribir lemmon sobre la pareja protagonista y de eso falta un poquitín…y si algún se quedo con ganas de saber que fue lo que ocurrió en realidad entre Harry y Ginny, lo podrán saber en el próximo capítulo… ¡Pero más importante aún!!!! ¿Qué pasara ahora entre Ron y Hermione?, luego que este le acusara de ejercer una de las profesiones más antiguas del mundo!!!!!!....

Bueno un abrazo para todas las que siguen la historia… y no puedo irme sin antes agradecer enormemente los reviews que me han dejado en Jugando con el amor!!!!! Pues sigan así y yo me comprometo a no demorarme tanto!!!!!

Además pronto se viene el próximo capítulo de Tras de ti… para aquellos que siguen mi primera historia, no se preocupen… sigue en marcha y no la voy a abandonar!!!!!

AphroditeEvangeline...