Capitulo Siete. Espejismos.
Ron no sabía por qué había aceptado acompañar a su amigo a la peluquería. Quizás fue verlo con ese lamentable aspecto cuando tocó a primera hora esa mañana a su puerta o puede ser que las sinceras disculpas y larga charla que habían tenido, para aclarar el hecho que estuviera con su hermana de forma no tan secreta ahora. Sin contar que apenas abrió la puerta Harry se quedara de pie ante él, aceptando y esperando…lo que según Harry se merecía por mentirle…, un buen golpe (Golpe que nunca llego… para alivio de Harry), le hubieran hecho sentir compasión de su amigo y le hicieran levantarse de una cama que sólo le sirvió para dar vueltas y vueltas durante la noche… Pero también existía la posibilidad que como no había pegado un ojo, por pensar en alguien en quien no quería pensar, pero que terminaba haciéndolo igual… le hubieran llevado a ese lugar que él trataba de evitar a toda costa, como un ratón evita pasearse delante de un gato o como cuando su hermano Charlie arrancaba en dirección opuesta cuando su madre le anunciada que una amiga de una amiga quería presentarle a una de sus hijas… Lo malo, pensó… es que en los dos casos anteriores su madre no amenazaba con cortarle ella misma el pelo… lo que hacía que inmediatamente fuera de mala gana donde un peluquero… que por lo menos le haría el corte que él quisiera, no el de una madre que sin importar lo mayores que fueran sus hijos, siempre encontraba que sus cabelleras eran demasiado largas.
Suspiró profundamente. Que no hubiese dormido nada… Era mala señal, la última vez que no había podido dormir bien, fue cuando tuvo su primer partido de forma profesional. Resultado…Un desastre total, todavía se encogía cuando recordaba cómo le había gritado su entrenador de entonces y las miradas y comentarios para nada amables del resto de sus compañeros por perder el partido por seis goles a cero. Bueno se dijo… él había sido el responsable de los seis goles en contra de ese partido, no que su equipo fuera tan malo que terminara último de su división.
Desde esa vez, trataba de dormir siempre lo necesario antes de un partido, pues a fin de cuantas se dio cuenta que durmiendo o no durmiendo… si era mal arquero el resultado sería el mismo y desde ese momento siempre era capaz de dormir como un bebe, cuando estos ya dormían la noche de corrido.
Hasta la noche anterior.
No había podido dejar de pensar en cierta castaña… en la mirada de esta cuando él se despidió de esa forma tan inesperada e imprevista. ¿Qué había hecho después? ¿Lo habría llamado? ¿O seguido?... el estaba seguro que no, pues de lo contrario le habría escuchado. Tampoco podía entender muy bien porque se había ido, esa no había sido su intención cuando entró a la cocina para disculparse, pero cuando la chica se le quedo mirando con esa expresión ansiosa y desconcertada… a él se le olvidaron las palabras que tan bien había ensayando en el salón cuando quedo solo, no había sabido que hacer y como todo un cobarde había salido volando. Cuando había llegado a la acera se había dado cuenta de lo que había hecho, ¡Ni siquiera había esperado una respuesta! Y aunque tuvo intensión de volver, se preguntó qué ¿Para qué?, ¿Para que Hermione le diera con la puerta en las narices? O pero aún; le gritara que era un idiota sin cerebro y que no tenía ni idea como había sobrevivido esos veinte seis años… al menos, pensó, así se sentía él.
Volvió a mirar a Harry, que se encontraba sentado en la silla de la muerte del pelo y que volvía a tener esa sonrisa estúpida en el rostro, sonrisa que le había hecho replantearse varias veces el por qué estaba ahí. Tenía cierta sospecha de por qué tenía esa expresión de cuando el gato atrapa al ratón, por que dudaba mucho que sonriera así por el corte de pelo que le estaban haciendo, pues gracias al incendio, su pelo estaba quedando cortito… muy cortito. Tampoco entendía como el fuego había chamuscado tanto el pelo de Harry, dejándole la mitad de la cabeza sólo con unos pocos centímetros de pelo. Cuando le preguntó éste le había respondido con un resoplido.
- Tu hermana tomó lo que quedaba de mi camisa, y trato de apagarla, dándole golpes al suelo y como no se dio cuenta que yo me agachaba para…- Hizo un gesto de impotencia y se llevó una de sus manos al pelo, pero la retiró al darse cuenta que no tenía donde agarrar- … ya ni me acuerdo para que… pero bueno, Ginny me dio en la cabeza con ella.
Ron había reído a carcajadas, pero su risa había muerto cuando se había percatado de la camiseta que traía puesta su amigo y abriendo mucho los ojos se le levanto del sillón y se acercó a Harry.
- ¿Bulgaria?- Había preguntado sorprendido, pues su amigo llevaba una de las camisetas oficiales de la selección de ese país.
- Ja,-Exclamó Harry dándose vuelta y exhibir el apellido que esta llevaba grabado en la parte superior de la espalda- ¿Qué opinas de esto?- le había preguntado agitado, al darse cuenta de que Ron abría la boca conmocionado a la vez de emocionado.
- ¿Sabes lo que llevas puesto?- Le había respondido casi sin voz y ya estaba maquinando alguna idea para que Harry le prestará la camiseta alguna vez.
- Quién iba a pensar que alguna vez podría llevar puesta la camiseta de Krum ¿Verdad?... una que utilizó en el mundial- Agregó muy pegado de sí mismo al ver la cara que tenía su amigo.
- ¿Y cómo fue que la conseguiste?-Todavía alucinado y como Harry volvía a estar frente de él se había acercado estirando sus manos para tocar la tan venerada camiseta.
- Hermione me la dio- Dijo entonces Harry y las manos de Ron cayeron pesadamente a sus costados, antes que la punta de sus dedos pudieran tocar la tela.
- ¿Qué? ¿Cómo, cuándo?
Harry se encogió de hombros, sin darle importancia al asunto. Tenía estirada la camiseta y la miraba, lo que evitó que percibiera la expresión de su amigo.
- Ayer. Los pantalones también son de Krum- Agregó sin darle importancia- Y lo sabrías si te hubieras quedado más tiempo anoche. Oye, por cierto ¿Qué te pasó?
- ¿Y cómo es que ella las tenías?-Preguntó a su vez Ron, ignorando la pregunta de su amigo, pues aunque ya sospechaba el porqué Hermione tenía en su poder esa ropa de Krum, quería conocer la verdad por la boca de otro. Quizás la falta de sueño lo volviera un maldito masoquista.
- El se la dio, supongo-Volvió a encogerse de hombros- Aunque los pantalones del buzo no creo, para mí, que se le quedaron la última vez que vino a verla, porque están algo gastado y la camiseta aunque la uso en el mundial se ve nueva ¿No?.
Ron no contestó, pues todavía estaba choqueado y pegado en la frase…"La última vez que vino a verla", cerró los ojos y se dejo caer pesadamente en el sillón que todavía conservaba su chaqueta dejada (tirada, mejor dicho) ahí la noche anterior, le hizo a un lado mientras recordaba otra conversación; cuando Ginny le descubrió curioseando una carpeta que tenía con información de Hermione, en la cual habían varias fotos de la castaña con el futbolista. ¿Qué había dicho Ginny?.. Bueno, técnicamente nada, porque él sólo había sido capaz de murmurar atropelladamente el apellido de Krum ¿O quizás su nombre? A lo que Ginny sólo había dicho; Sí, pedazo de idiota… antes de apretarle sus dedos (que debieran valer oro) con la tapa de sus laptop.
Entonces… ¿Ellos salían juntos?...Aunque esa vez vio las fotos de Hermione con el búlgaro, pensó que sólo habían sido algunas salidos o que habían coincidido por casualidad en algún evento, pero nunca se imaginó que la relación sería lo suficientemente seria para que la castaña tuviera ropa de ese hombre en su casa… aunque por la cara que puso Hermione cuando su jefe y padre de ella les contaron que jugarían con el equipo del búlgaro… al parecer las cosas no andaban muy bien. Y aunque esta idea alivio un poco el pesar que estaba sintiendo desde que Harry le informara como ahora era poseedor de una de las camisetas que algunas personas matarían por poseer, su ánimo se desinfló como un globo en verano. ¿Qué haría él al lado de un jugador de la talla de Krum?... el sólo era él. Ron. Un simple jugador de futbol que recién ahora a los veinte seis años estaba triunfando. Si la noche anterior pensó que tenía casi ninguna posibilidad con la castaña (Tampoco había decidido si iba a intentar algo, se recordó), ahora sus posibilidades (en el caso que hubiera decidido hacer algo con los sentimientos que provocaba Hermione en él, claro está) se reducían a cero.
- Hey- Le había llamado Harry, sentándose al frente de sus amigo y pensando que la expresión de desaliento que tenía en el rostro se debía a la camiseta - No te pongas así… de seguro cuando juguemos contra los búlgaros podremos cambiar camisetas ¿Y cómo sabes? ¡Cambias con Krum!- Exclamó emocionado.
Ron que levantó la vista y vio la risueña cara de Harry, abrió la boca para sacarlo de su error, pero al final la volvió a cerrar, era mejor mantenerlo en el mundo de la ignorancia y dejarlo pensar lo que quisiera. Sí, pensó. Eso era mejor, mucho mejor, a que su amigo se enterara de la verdadera razón de su estado.
Asintió, pero al parecer no con mucho convicción, pues Harry se levantó.
- Sí quieres te la presto ahora mismo- Ofreció e hizo ademán de sacársela ante un escandalizado Ron que no se imaginaba nada más horrible que sentir en contacto con su piel una prenda que hubiese pertenecido a "Vicky" y casi lanza una carcajada al pensar que unos días o mejor dicho meses atrás, hubiese hecho lo imposible por conseguirla
- ¡No, como se te ocurre!-exclamó y como tampoco le agradaba la idea de estar todo el día viendo a Harry vestir algo que le recordaría lo que no podría tener, le propuso en tono desenfadado- Lo mejor será que vayamos a tu departamento… bueno lo que queda de él-no pudo evitar decir con una sonrisa maliciosa, y se apuro en continuar al ver la cara de hastío que le dio Harry- y te cambies de ropa.
- ¿Por qué?-Le preguntó casi ofendido y horrorizado ante la posibilidad de dejar de vestir la camiseta de Krum.
- ¿Te das cuenta lo que podría pasar si sales a la calle y te ven con esa camiseta?- Y como Harry negó con su cabeza, explicó- Los fans de Krum-Casi escupió el apellido, pero Harry pendiente de su camiseta no se dio cuenta-Pueden tirarse encima tuyo como abejas a la miel…. Sin contar que nuestros fanáticos piensen que eres un traidor por traer la camiseta de una selección que no es la nuestra. Recuerda que pronto jugaremos contra ellos… y no querrás que pienses que andas "confraternizando con el enemigo"
Harry había abierto mucho los ojos al comprender el significado de sus palabras y quizás por su estado de estrés post traumático después del casi incendio, acepto sin chistar. Así que, la camiseta y los pantalones, ahora se encontraban a varios kilómetros de distancia y aunque no los podía ver…Todavía sentía en el pecho el malestar de entender lo que significaba que Hermione los hubiera tenido en su poder. Y… sí, reconocía que sentía unos enormes celos al imaginarse que el tipejo ese de Krum se paseaba por el departamento de Hermione y no sólo para tener unas amenas charlas, sino para algo mucho más… ¡Ni siquiera podía pensar en ello! (algo que le encantaría hacer a él, eso sí.), más era el pesar de sentir que no podría tener algo que a fin de cuentas nunca había sido suyo y que ahora veía mucho más lejano poder tener.
Volvió a la realidad cuando notó que Harry le hacía señas a través del espejo y se señalaba la cabeza como preguntándole como estaba. Ron lo observó críticamente. Tal como tenía ahora el pelo, ya no lo podrían molestar por el desorden que siempre era la cabeza de su amigo, además el corte estaba de moda (palabras del peluquero) y aparte de que…no se podía hacer otra cosa con el desastre que había dejado el incendio en el pelo del moreno. Sonrió al recordar la cara de espanto que había puesto el peluquero cuando vio la cabeza de Harry, cuando se saco el gorro que le protegía de miradas indiscretas y dejo al descubierto los chamuscados pelos. Así que ahora tenía el pelo cortito. Le hizo un gesto de asentimiento y levantó un pulgar, tratando de ocultar la sonrisa que pugnaba por salir de sus labios. Aunque pensaba que Harry no estaba del todo mal con ese corte de cabello el por nada del mundo le copiaría el estilo.
- ¿Y ahora qué hacemos?- Le preguntó a su vez.
- Ginny también fue a la peluquería, quede en ir a buscarla, pero Wilson me dijo que me afeitaría ahora-Le contó mientras se pasaba una mano por la barbilla y las mejillas, que si bien no estaban rebosantes de pelos, tenían los suficientes para que le molestaran- ¿Te importaría ir a buscarla?, está en el salón Patil dos cayes más abajo.
Un rato después cuando al fin pudo encontrar el bendito lugar al que le había enviado Harry… luego de recorrer como cuatro veces la misma maldita calle, ya estaba bastante cabreado y arrepentido de dejarse convencer por su amigo. ¿Cómo diablos había terminado ahí?, se preguntó cuando al fin localizó la pequeña puerta de cristal, en la que resaltaban unos pequeños y regordetes querubines y no pudo evitar una mueca de desagrado, pues ya se imaginaba el tipo de sitio al que estaba por entrar, ¡Con razón Harry no había querido ir! ¡Maldito canalla!, así que, sin pensar mucho en lo que estaba por hacer, pero asegurándose de mirar a cada lado de la calle de que ningún conocido lo viera entrar a un sitio que se presentaba de la siguiente manera con letras cursivas…pero que muy cursivas en tonos rosa y pastel;
"Salón de Belleza Patil" y un poco más abajo "Preocupadas de la Belleza integral de la mujer moderna"
Gimió para sí… Sólo esperaba que Ginny estuviera lista.
Inspiró profundamente, cuando tomó el pomo de la puerta y la tiró hacia adelante para abrir la puerta tratando de pasar lo más desapercibido posible (algo difícil considerando que mide más de un metro noventa y si eso fuera poco, el poco común colorido de su cabello llamaba la atención por si sólo)… pero no debió haber puesto tantos resguardos, pues apenas cruzó el umbral una suave musiquita anunció su llegada… y para mayor mortificación suya, se encontró siendo el objeto de las mirados de por lo menos diez pares de ojos femeninos, que quizás por estar en su territorio no tuvieron reparo alguno en darle un buen repaso desde la punta de su último cabello hasta la punta de sus zapatos.
Ron carraspeo de forma nerviosa tratando de pasar saliva, pues de un momento a otro su garganta se había quedado seca, pues aunque hizo una inclinación de cabeza a esas mujeres en forma de saludo… estás continuaban devorándolo con la mirada, lo que finalmente hizo que la piel pálida del rostro de Ron fuera adquiriendo poco a poco el rojo violento de su pelo.
Ron volvió a tragar saliva pensando que mejor se largaba de ahí y que esperaría a Ginny en la acera, pero justo en ese instante una mujer de aproximadamente su edad, con marcados rasgos hindúes se acercó a él con una sonrisa amable.
- Buenos días, señor. Soy Pavarti Patil, ¿Le puedo ayudar en algo?
Ron suspiró aliviado por que alguien le ayudara a salir de ese atolladero… pues ya se estaba poniendo nervioso con tanta miraditas de esas mujeres ¡Es que nunca habían visto a un hombre por el amor de Dios! ¡Y luego decían que ellos, los hombres, miraban a las mujeres como si fueran un de pedazo de carne!
- Sí, gracias… busco a Ginny Weasley.
- Oh, la señorita Weasley está en la sala de masajes todavía- Bajo la vista hacía una carpeta que traía en las manos y le anunció- le quedan unos diez minutos.
- ¡Mierda!-Murmuró en voz baja, pero por el ceño fruncido de la chica se dio cuenta que le había escuchado- Lo siento- Le dijo compungidamente. Se pasó una mano por el cabello sin dejar de pensar en que la pequeñaja siempre le hacía pasar mal.
- Si gusta puede ir a esperarla en la sala contigua-Le sugirió, Ron sólo asintió agradecido.
Entonces lo guio por un pequeño corredor a una circular sala de esperaba toda en color rosa y violeta, que conectaba con dos puertas. En cada una de ellas se hallaba escrito, también en letras cursivas, un nombre y Ron supuso, que a lo que se dedicaban esos nombres, ya que la que estaba frente de él rezaba; Seamus Finnigan, Masajista. Supuso que ahí estaría Ginny.
- Lamento lo que ocurrió en la entrada, señor Weasley- le estaba diciendo ahora la pequeña mujer- pero nuestras clientes no están acostumbradas a ver entrar a celebridades como usted a nuestro salón.
- ¿Celebridades?-Le preguntó Ron cuando se sentó en una pequeña silla rosa que era de lo más incómoda, tuvo que moverse varias veces para dar con alguna posición que le acomodase.
La chica sonrió ampliamente.
- No siempre tenemos el agrado de tener al mejor arquero que ha tenido el equipo de Gryffindor… además de guapo- agregó de forma coqueta.
Ron sintió que sus orejas se volvían a poner rojas. Todavía no se acostumbraba que las mujeres se le lanzaran de esa forma. Y esta se llevaba las tortas ¡Si él había pensado que lo había sacado de la entrada para protegerlo de miradas indiscretas! ¡No para coquetearle de forma más suelta!
- Yo… bueno…
- ¡No sabes cómo se va a poner Lavender cuando se entere que estas aquí!-Exclamó de pronto llevándose las manos a la cara-… Ella es tu más ferviente admiradora, ¡Si tiene un libro con todo lo que ha salido de ti estos últimos meses!... ¡Y hasta le puso Ron a su conejo! Le voy a decir que estas aquí ¡Se va a poner como loca!,- La mujer parloteaba sin darse cuenta de la expresión asustada de Ron- Tú no te muevas de aquí- Le ordenó -Por cierto yo soy Parvati Patil, creo que ya te lo había dicho… soy la dueña de este salón junto con mi hermana gemela Padma y Lavender, quien se encarga del maquillaje y todo lo demás que hace que las mujeres nos veámonos bellas para ustedes, los hombres. Pero bueno no me demoro más, o sino, no quedare viva para contarlo.- Y dando un gritito y un saltito se fue corriendo.
Ron parpadeo desconcertado y sorprendido ¿Qué había sido eso? De seguro estaba teniendo uno de esos extraños sueños en donde las cosas más ridículas y absurdas le pasaban sólo a él. Lo más probable es que por fin se hubiera dormido y nada de lo que había tenido que pasar esa mañana había ocurrido en realidad; Nada de Harry disculpándose, ni camisetas de jugadores famosos de futbol, ni celos por esa misma camiseta ni la sensación de ser un trozo de carne ante una multitud de chacales muertas de hambre.
Pero unos pasos le hicieron sobresaltarse, al pensar que Pavarti arremetía con la loca de su amiga que había tenido el brillante idea de ponerle Ron a un conejo, pero para alivio suyo, sólo era un hombre vestido con polera blanca, pantalón blanco y zapatos blancos, que luego de lanzarle una mirada apreciativa tocó la puerta del masajista sin quitarle los ojos de encima y sonreírle sugerentemente. Y Ron no pudo evitar preguntarse dónde demonios se había metido, trato de evitar hacer contacto visual con ese tipo, que si era posible le miraba de forma más lasciva que las mujeres de la entrada. Mataría a Harry.
- Estoy ocupado, Justin. – Escuchó que le decía una voz de hombre. Y luego oyó la respuesta fastidiada que le daba al tal Justin sobre unas pestañas, algo que por supuesto no entendió- Espera diez minutos y pon la pintura. Eso es todo, no entiendo porque no lo puedes entender, te lo he explicado como cien veces.
Ron miró entonces y se dio cuenta que el tal Justin estaba sonrojado y le daba unas cuantas miradas de reojo, mortificado por que le estuvieran dando un rapapolvo delante de él.
Luego asintió y sin darle otra miradita a Ron desapareció avergonzado. Cuando Ron volvió a mirar hacia la puerta se dio cuenta que el tal Seamus le miraba con una ceja alzada y que sonreía divertido (Para alivio de Ron que no podría haber soportado otra miradita como la de antes, de otro hombre), luego le hizo un gesto con la cabeza y volvió al interior de la habitación… dejando la puerta entreabierta, por lo que Ron pudo escuchar perfectamente la conversación que siguió entre el hombre y una mujer.
- Lo siento, querida, pero creo que un día de estos voy a tener que tatuarle a Justin las instrucciones como hacer un permanente de pestañas en el trasero.
Escucho la risa amortiguada de la mujer que él pensaba que era Ginny… pero no sonó como su hermana… sino como la de otra mujer que desde hace un tiempo no podía sacarse de la cabeza.
- No seas tan duro con él, Seamus, esta recién comenzando- Dijo entonces la voz de Hermione y Ron casi se cae de la silla por la impresión.
¡¿Hermione estaba ahí?! ¡¿Por qué Harry no se lo había dicho?! Entonces pensó que su imaginación y el deseo que tenía de ver a la castaña le estaban pasando una mala pasada. De seguro que por la falta de sueño, escuchaba la voz que deseaba oír, como cuando vas en la carretera muerto y a lo lejos ves posos de agua, que al final cuando llegabas a su altura, no eran nada más que jugarretas que te gastaba tu vista cansada, un simple espejismo que se desvanecía cuando creías que ya lo tenías al alcance.
Así que cuando su cuerpo se levantó de la silla y camino sobre la alfombra rosa en dirección de la voz, sabía que lo que haría a continuación no era correcto, pero una fuerza mucho más poderosa, que escaba a su control lo impulso a seguir. Se acercó con mucho cuidado agachándose un poco para mirar a hurtadillas por entre la rendija que dejaban el marco y la puerta.
¡Y Sí! ¡Por la puta madre!... su imaginación, esta vez, no le estaba jugando una mala pasada, pues delante de él estaba Hermione…desnuda.
¿Desnuda?, Se incorporó de golpe al lado de la puerta sintiendo que dos manos invisibles le apretaban los pulmones hasta dejarlo sin aire ¿Desnuda? ¿Hermione estaba en esa habitación con ese hombre sin ropa?,. Estaba descolocado y cuando pudo recuperar un poco la respiración se acercó para volver a mirar. Y para alivio se dio cuenta que la chica, efectivamente, sí estaba desnuda, pero acostaba boca abajo sobre una camilla y que una pequeña toalla le cubría el trasero… aunque todo lo demás estaba a la vista. Trago saliva y no supo si dar gracias o maldecir su suerte, porque aunque apreciaba la vista, ahora le sería el doble o el triple de difícil dejar de pensar en la castaña, que justo en ese momento se acomodó en la camilla, dejando ver una pequeña porción de su redondo y blanco pecho derecho. Ron gimió para sus adentros por la tortura que sin querer estaba sufriendo.
Pensó que le iba a dar algo, pues nunca había sentido latir su corazón de forma tan rápida, si pareciera que una orquesta de tambores había tomado su lugar y que se daba un festín en los redobles, enviado y bombeando sangre de una forma demasiado rápida al sector sur de su anatomía, que ya comenzaba a molestarle al sentirla tan apretada por sus pantalones.
Dejó de mirar y se apoyo en la pared, tratando de asimilar todo lo que había visto y también calmar la excitación que minuto a minuto iba en aumento al escuchar los suaves gemidos que escapaban de la boca de Hermione cada vez que ese hombre masajeaba su espalda.
- Así qué… -decía como si nada el tipo afortunado- Ron Weasley ¿Eh?
Preguntó entonces el hombre y Ron pensó que se le pararía el corazón al creer que le estaba hablando a él y que le habían descubierto.
- Sí- Suspiró como respuesta Hermione, lo que impidió que Ron saliera corriendo del lugar- Es un bruto de primera-Siguió diciendo Hermione y Ron arrugó la cara- Pero de todas formas creo entender que haya malinterpretado las cosas ¿Sabes? Además estaba preocupado por su amigo y su hermana y eso lo hace lindo.
- ¿Y cómo es él en persona? –Pregunto de forma ausente Seamus y Ron frunció el ceño confundido ¿Es que no lo había visto apenas unos minutos atrás?... también estaba la posibilidad que no supiera quién era él, se dijo.
Escucho el resoplido de Hermione.
- Hasta ayer podría haber dicho que era un idiota insensible de primera-Comenzó a decir Hermione para luego suspirar y apoyarse mejor en la camilla- Pero anoche… no sé, creo que mi opinión de él cambio un poco. Cuando me pidió disculpas de la forma más torpe que he visto en mi vida… me di cuenta… que…No lo sé.
Exclamó de pronto, al parecer demasiado confundida para seguir hablando…para martirio de Ron que deseaba más que nada escucharla…, dejando pasar todo lo que había dicho primero, eso sí.
- Parece que el masaje te dejó majareta-Le espetó entonces el masajista- Quiero sabes cómo es físicamente- Hermione gruñó- Las fotos que he visto de él son de lo más prometedoras, pero siempre creo que son fotoshopeadas, ahora uno nunca puede estar seguro, así que cuéntame- Pidió sin dejar de masajear.
Ron abrió la boca sin comprender nada ¡El hombre sabía quién era él!... ¿Entonces por qué no le contaba a Hermione que lo había visto afuera?... cada día entendía menos a los gay. Pero la voz de Hermione le impidió seguir cuestionando al hombre.
-Bueno… Es muy atractivo- ¡Hermione lo encontraba atractivo!-De una manera lejos de lo convencional ¿Sabes?, no tiene la belleza clásica de un modelo, pero para tu tranquilidad, es igual a las fotos y creo… que mejor-Confesó entonces con una risita- Su rojo pelo es más brillante, sus músculos más definidos… es alto, mucho más que tú… creo que yo con tacones sólo le llego hasta la barbilla- Hasta el hombro le corrigió mentalmente Ron… él se había dado cuenta- Tiene una espalda enorme… bueno todo él es enorme…
- ¿Todo?-Preguntó entonces Seamus pícaramente, provocando la risa avergonzada de Hermione.
- ¡No… no… no lo sé! ¡Dios Seamus!... se supone que esto es un masaje para relajarme-Se quejó
Seamus rio y sin dejarse amilanar volvió a la carga.
- ¿Pero te gustaría comprobar que tiene Todo es enorme?-Preguntó haciendo hincapié en el todo, dejando muy a las claras a que parte de la anotomía de Ron se refería.
Ron sin darse cuenta y algo ruborizado, pero complacido de la conversación que esos dos tenían ahí adentro sobre su anatomía, específicamente de esa parte de su anatomía que no quería relajarse, luego de la visión y las palabras de la castaña… no se dio cuenta que ansioso por escuchar la respuesta a la última pregunta del hombre, se había apoyado en la esta.
- Bueno…yo..
Comenzó a decir Hermione y Ron se olvido de respirar. No podía creer que gracias al gay vestido de blanco por fin pudiera saber lo que secretamente deseaba con toda el alma. Si la respuesta era afirmativa le traería algo de regalo a ese tal Seamus, pero un fuerte grito seguido de un ¡Oh Dios Mío! Le impidió escuchar el final de la frase o si hubo final de la frase por que junto con el grito sintió como si un tren chocara contra él haciéndole trastabillar y seguir de largo por la puerta… hacía el interior de la habitación, para caer luego al suelo con una rubia encima de él.
Lo que vino después fue de lo más confuso, ya que agregados a los gritos de la loca que se había arrojado sobre él como un saco de papas, se unieron los de Hermione y los de Seamus, sorprendidos por tan fuerte estrepito.
- ¡Oh dios mío!-Gritó Hermione al tiempo que se alzaba de la camilla y levantaba la sabana que tenía debajo de su cuerpo con una mano para cubrirse el pecho e intentando con la otra cubrir firmemente su trasero.
Estaba horrorizada al ver a Ron ahí tirado. Abrió la boca, pero ninguna palabra salió de ella. ¡¿Qué hacía ahí Ron?! Se preguntó conmocionada, al tiempo que trataba de cubrirse lo más rápido y lo mejor posible su cuerpo. Le envió una mirada a auxilio a Seamus que miraba la escena tan sorprendido como ella, pero con una expresión tan culpable que Hermione comenzó a sospechar que su masajista sabía algo, pero cuando quiso preguntarle el levantó las manos y negó con la cabeza y los gritos histéricos de una de las dueñas del salón llenó la habitación.
- ¡No lo puedo creer! ¡Oh Dios Mío! ¡No puedo creer que el gran Ronald Weasley se encuentre en mi salón! ¡Oh Dios mío! ¡OH Dios Mío!- Exclamaba todavía sobre Ron- Creo que me va a dar algo- Dijo de pronto casi sin voz llevándose una mano al pecho y poniéndose de rodillas al lado de Ron- ¡Pero no me importa! ¡TE AMO!
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- Jajajajajajaja…-Harry miró a sus amigos y no se pudo contener-Jajajajaja…
- ¿Quieres callarte?-Le pidió en un susurro Hermione- Las personas nos están mirando.
Se cubrió el rostro con las manos, porque de nada sirvió. Puesto que su mejor amigo siguió carcajeándose de forma incontrolable y si no lo conociera pensaría que semejante estado de hilaridad era para cobrarse que la noche anterior ella y Ron no pudieran dejar de reír de su casi-seudo-incendio. Tampoco ayudaba mucho que Ginny…grrrrrr…Ginny siguiera y acompañara las carcajadas de su novio y no se conformara con sólo reír, sino que repitiera una y otra vez de forma entrecortada, la escena con la que se encontró, luego que alertados por los gritos fueran a ver qué sucedía junto con su masajista en la habitación contigua a la que ella se encontraba.
- Y… ahí…estaba…Ron….siendo…cubierto…de besos por la loca de Lavender… y Hermione desnuda en la camilla…
- No estaba desnuda-Aclaró de forma innecesaria, por que Ginny la ignoró.
- Tratando de taparse…con…Y al pobre…Ron nunca lo había visto más asustado en su vida.
Ron que estaba al otro lado de la mesa se paso las manos por su cabello, impotente. Ese día no debió haber salido de la cama, pensó. Todo fue de mal en peor, porque luego que la loca esa por fin tuviera el tino de dejar de abalanzarse sobre él al darse cuenta que tenían espectadores (Entre ellos Ginny) y al parecer las gemelas Patil, por que dos mujeres idénticas tomaron a Lavender por los brazos, seguramente para impedir que volviera a lanzarse sobre él mientras una ella le recriminaba su actuar. Y Ron quiso morirse ahí mismo o por lo menos que lo tragara la tierra cuando escucho la voz chillona de la mujer decir;
- ¡Que sabía yo, que la puerta estaba abierta!
Entonces Ron cerró fuertemente los ojos, evitando así ver a ningún lado, pues estaba seguro… completamente seguro que la culpa se le transparentaba en la cara. Pero no podía seguir así para siempre, así que armándose de valor abrió un ojo y luego el otro…para encontrarse con dos orbes castaños que lo miraban entre horrorizada y furiosa para luego gritar fuera de sí.
- ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡¿DESDE CUANDO?!-Su voz salió tan fuerte y en un tono tan estridente que Ron estaba seguro que hasta los murciélagos le habían escuchado.
- Yo…yooo- Al no encontrar las palabras indicadas para explicar tan absurda situación, miró a todos lados para fijar su mirada en un punto determinado atrás de Hermione, y abrió la boca. Mala idea -Se te está cayendo la toalla-Dijo entonces, poniendo sus manos en sus caderas…y apuntar la parte trasera de la anatomía de la castaña con un gesto de su cabeza, Y se dio cuenta que fue un error, pues esta lo miró espantada y volvió a gritar fuera de sí.
- ¡¿Qué?! ¡Fuera de aquí! ¡Ahora! ¡Todos!
Y como niños cuando son regañados por su madre, las Patil con Lavender de los brazos, Ginny (que Ron no sabría decir cuando había entrado pero que hacia enormes esfuerzos para no reír), otro hombre vestido de blanco, Seamus y él, salieron raudamente hasta la sala de espera.
Afuera, mientras esperaban a Hermione, la mujer llamada Lavender se disculpo de su arrebato diciéndole que ella no era así y que reaccionó de esa forma por que le había pillado por sorpresa, Ron iba a decir algo, pero la risa estridente de Ginny que ya estaba vestida y con su bolsa a mano se lo impidió, y luego de eso no tuvo tiempo, porque una furiosa Hermione salió de donde el masajista y sólo musito entre dientes un "Vámonos" y sin esperar o mirar si los hermanos le seguían se perdió por el pasillo como si el mismo demonio le viniera siguiendo.
Cuando por fin le alcanzaron afuera del salón… luego de firmarle un autógrafo a Lavender y explicarle que no se podía quedar a la insistente mujer, la encontraron con un despistado Harry que se tocaba su pelada cabeza sin comprender el mutismo de su amiga, pero antes que pudiera decir nada fue Ginny quien tomo la palabra, pues a penas vio a su novio le anunció con una sonrisa de oreja a oreja;
- No vas a creer lo que paso ahí dentro.
Y ahora estaban ahí, en un restaurant pequeño y discreto, en una de las mesas más alejadas de la puerta para evitar llamar la atención de la gente, pero con las risas de Harry y Ginny, su intención de pasar desapercibidos no se lograba mucho. Miró de reojo a Hermione que se encontraba con el ceño fruncido inmersa en sus pensamientos y él pensó que a pesar de todo, lo único que realmente lamentaba era no haber podido escuchar la respuesta de la castaña.
Hermione miró a sus amigos y a Ron… Ron… ¡Dios! Todavía no podía procesar el hecho que quizás le había escuchado decir lo que había dicho sobre él a Seamus y todavía no se atrevía a preguntar nada sobre el asunto… ¡Si ni siquiera se atrevía a mirarlo! Quiso pensar que como el pelirrojo tampoco había dicho ni insinuado nada que diera a entender que la hubiera escuchado a ella y al masajista hablando sobre…. Bueno… él. A lo mejor no había de que preocuparse y no había oído nada. ¿Pero que hacía en la maldita puerta? ¿Y cómo era que esta estaba abierta?...Le había preguntado a Seamus, pero este con su mejor cara de no quebrar un huevo le había respondido que no tenía ni idea y había sugerido que quizás Justin la había dejado así. Y Hermione no le había creído nada de nada. Pero no quiso seguir dándole vueltas más a ese asunto, así que despidiéndose con escueto "Nos vemos" había salido pirando de ese salón de pesadillas.
Y estaba el otro asunto… ¿A qué mujer en su sano juicio se le ocurría abalanzarse sobre alguien de esa manera? Nunca en su vida había estado más espantada que cuando vio a Lavender caer sobro Ron y luego no contenta con eso… comenzar a darle besos… ¿Pero que se creía esa mujer? Y a pesar de estar desnuda, expuesta en una pequeña camilla en una habitación llena de gente tuvo que controlar el deseo irrefrenable de levantarse y quitarla ella misma de encima de Ron. ¡Maldita mujer!, volvió a pensar. Su único consuelo era que al ver la cara espantada del pelirrojo, se dio cuenta que este no había disfrutado mucho tampoco… Hasta que Ginny les había contado que este había terminado por firmarle un autógrafo en la blusa que vestía esa desvergonzada. Se le quedó mirando como si le hubiera traicionado de alguna manera, algo completa e inmensamente absurdo ya que entre ellos no había nada… nada…de nada.
- Ya, Hermione… cambia la cara, si fue divertido.
Hermione bufó y dijo de malas
- Claro, como a ti no te interrumpieron en medio de un masaje y no sé cuantas personas casi te ven desnuda.-repuso agriamente.
Ron hizo una mueca, pero no se atrevió a corregirla…. Por que lamentablemente él no había alcanzado a ver nada.
- A menos no terminaste en el suelo por una loca que no se le ocurrió nada más que la genial idea de ponerle mi nombre a su conejo-señaló Ron con una mueca divertida, tratando de hacer sentir mejor a Hermione.
Y al parecer lo consiguió, pues luego de este comentario la chica le sonrió y asintió de forma lenta para luego volverse hacia Harry que volvía a reír.
- Y tu cállate que todavía no olvidamos tu actuación de anoche… y la tuya con Sirius tampoco-Indicó Hermione alzando una ceja y apuntando con un dedo a Ginny que emitió un gemido y luego dejo caer la cabeza en la mesa.
- Ni me lo menciones.-Se escucho el gruñido de Ginny.
- ¿Qué? ¿Qué paso?-Quiso saber Ron aliviado por que la atención se desviara de él y de Hermione.
- ¿No te lo contó Harry?
Ron negó con la cabeza. Hermione rio y se acomodo en su silla dispuesta a pagarse el mal rato que sus amigos le habían hecho pasar a ella y a Ron.
- ¿Recuerdas la motocicleta con la fuimos a casa de Harry?
- ¡Cómo olvidarla!-Se lamento y fingió un estremecimiento el pelirrojo.
- Bueno, resulta que era de Sirius y bueno… el es un poco posesivo con esa moto, la trata como si fuera algo así como si hijo, pero en fin. Cuando se dio cuenta que no estaba casi le da infarto y se puso como loco hasta que no sé quien fue el chivato que se le ocurrió contarle que nos había visto a nosotros en ella… así que luego que tú te fuiste-Su voz flaqueo un poco al llegar a esta parte, así que tuvo que tomar algo de agua para aclararse la garganta- Llegó a mi apartamento… no muy contento.
Ron asintió, pero todavía no entendía por qué Ginny estaba mortificada.
- Lo que sucedió después de que abrí la puerta fue lo siguiente; Sirius me pregunto muy molesto sobre su moto… pero antes que yo pudiera abrir la boca para responder nada- Hermione miró maliciosamente a Ginny- Tu hermana saltó gritando que entre tú- Apunto a Ron y luego a ella- y yo no había nada… que no tenía por qué ponerse celoso y no recuerdo que charadas más- Ron miró a su hermana con la boca abierta...¿Acaso...acaso estaba diciendo que había algo con Sirius Black... que Hermione tenía algo con Sirius Black?
- Por supuesto hice el ridículo-Continuó contando Ginny- ¡Antes Sirius Black! ¡Imagina! Le acuse de tener una aventura con Hermione.
Harry se rio y palmeo la espalda de su amigo.
- Hubieses visto la cara que puso Sirius… y la de Hermione-Siguió diciendo entre risas- Por lo menos sirvió para que se olvidara del asunto de la moto-Reflexionó
- Sí… y de querer matarme- Agregó Hermione con una sonrisa- ¡Gracias, Ginny!
- Ya, de nada, pero casi me muero yo de la vergüenza- Señalo entonces Ginny, ya más tranquila y riendo- y que luego se carcajeara con lo del incendio.
- ¿Pero que te llevo a pensar que Sirius y Hermione tenían algo?-Pregunto Ron todavía confuso con esa idea… ¿No sería…verdad?
- ¡No lo sé!... estaba alterada por todo el asunto y me cerebro estaba a mil y conociendo la fama de Sirius por estar con mujeres jóvenes y bonitas…-Levantó las manos fastidiada al no encontrar otra explicación.
- Al menos lo impresionaste y te consiguió la entrevista para mañana- Le dijo Hermione y agregó mirando a Ron- Y no tengo nada con Sirius, por si acaso.
Ron haciéndese el desentendido y encogiéndose de hombros como si el asunto no fuera con él (A pesar que por dentro estaba sonriendo), le pregunto a Ginny.
- ¿Qué entrevista?
- Oh! No te he contado…Sirius encantado con mi cerebro rápido, me consiguió una entrevista para un programa deportivo…y si todo resulta bien… ¡Tendré trabajo!
- ¡Maldita sea, Ginny, eso es genial!
- Sí- Suspiró- Si no fuera por el departamento de Harry todo sería perfecto- Lamentó.
Los demás asintieron y Harry suspiró compungido.
- Sí, ahora tendré que buscar donde quedarme hasta que terminen las reparaciones.
- Puedes quedarte conmigo Harry, sabes que no tengo problemas-Le dijo Hermione como si fuera obvio.
Pero Ron que había fruncido el ceño se adelantó a la respuesta de su amigo y soltó.
- ¡No!- y como los demás lo miraban de forma interrogante por aquel exabrupto, poniéndose rojo aclaró- Digo… Harry puede quedarse conmigo, imagina que alguien se entere o la prensa… de seguro malinterpretarían la situación- Dijo, tratando de poner su mejor cara.
Ginny fue a decir algo, pero su hermano se lo impidió.
- Sí, te dejaré que vayas a verlo y así los tendré vigilados-Indicó guiñándole un ojo sólo para molestarla.
- Bueno… entonces todo está arreglado ¿No?- Exclamo feliz Harry.
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La mañana del primer lunes laboral de agosto fue más cálido de lo que esperaba Hermione al levantarse ese día para dirigirse al trabajo, luego de tan agitado fin de semana. Salió de la ducha, se vistió y se dirigió a la cocina, extrañándose que Crookshanks no se fuera a restregar por sus piernas para pedirle el desayuno como acostumbraba todas las mañanas. Frunció el ceño ¿Dónde se abría metido su gato?, salió de la cocina y lo encontró acurrucado en el sofá entre la colcha de colores que le servía de abrigo cuando se acurrucaba en ese sofá a leer y el esponjoso cojín. Pobrecito, pensó… de seguro todavía estaba cansado por la falta de sueño de las noches pasadas, por que debido a los gritos, el trajín y el inquieto hurón de Harry tampoco había pasado unas buenas noches.
Se acercó para acariciar su grueso y esponjoso pelaje recibiendo un suave ronroneo como respuesta. Sonrió y volvió a la cocina para tomar su café y poner la comida de Crookshanks en su plato para luego dirigirse a su trabajo. Pensando que ese sería un buen día.
Cuando el taxi que le llevaba se detuvo frente de la entrada del complejo deportivo, frunció el ceño al notar que varios medios de comunicación se encontraban fuera. Con el éxito del club no era extraño que de vez en cuando vieran uno que otro reportero fuera del complejo para entrevistar algún jugador, pero nunca se habían congregado tantos como ahora. ¿Qué estaría pasando?, se preguntó, cuando bajo del taxi luego de pagarle.
Y muy pronto lo supo, por que cuando uno de los periodistas que estaba ahí afuera se percató de su presencia grito algo así como, ¡Es Hermione! Y todos ellos juntos con sus enormes cámaras y maquinas fotográficas se abalanzaron sobre ellas como abejas a la miel o como recordó…Lavender a Ron. Pero no analizó mucho más pues de pronto se vio rodeada por los reporteros y con unos micrófonos en la cara, siendo presionada con las siguientes preguntas;
- ¡Hermione! ¿Nos puedes decir algo más sobre lo ocurrido con Harry el sábado en la noche?
- Hermione ¿Cuánto tiempo llevan juntos?
- ¿Qué sucedió con el incendio?
- ¿Están enamorados?, Hermione.
- ¿Cómo fue el reencuentro?
-¿Qué?-Preguntó en vano, pues fue ignorada por los periodista que siguieron atosigándola por respuestas
¿¿De qué estaban hablando?, ¿Ella y Harry? ¿Ah?... Y ella que pensó que tendría una mañana tranquila. Hizo el intento de dirigirse a la entrada, pero la turba se lo impedía, pero menos mal que logró vislumbrar el traje azul de los guardias del complejo y suspiró aliviada, cuando estos abriéndose paso entre las reporteros llegaron donde ella y le ayudaron a entrar al seguro interior del complejo.
- ¿Qué fue eso?- Les preguntó indicando con un gesto hacía los reporteros que seguían apilados fuera.
Los guardias se miraron entre si y luego de encogerse de hombros le alcanzaron el diario del día.
- ¿Qué demonios?-No pudo evitar exclamar cuando vio en la portada del diario una foto de ella y Harry saliendo del edificio del moreno. Éste traía una maleta en la mano (La que llevó al departamento de Ron) y ella llevaba la jaula y la cama de Hedwig- ¡Oh Dios mío!-Susurró… ahora sí que está en un lio. Porque según ese periódico…Ella y Harry estaban juntos.
Miró a los guardias que estaban pendientes de su reacción y se sonreían entre ellos seguramente convencidos de que la información del diario era verdadera. Les sonrió y se dirigió a su oficina. Pero si creía que enterarse que la opinión pública creía que tenía un romance con Harry, sería su única sorpresa del día, se equivocó, pues cuando abrió la puerta de su oficina se encontró con nada más y nada menos con;
- ¡Neville!-Gritó feliz para acortar la distancia con él y abrazarlo.
- Oh…veo que me has extrañado- y al ver el diaria que todavía traía en la mano su amiga. Bromeo- Y veo que han pasado muchas cosas desde que yo no estoy aquí.
- No sé de que hablas yo me estoy desayunando esta noticia- Se dejo caer en el sofá y volvió a ver el diario- ¡Dios! Acá dice que estamos viviendo juntos. Ya me imagino cómo se va a poner Ginny y mi padre-lamentó dejando caer el diario sobre la mesa.
- ¿Quién es Ginny?-Preguntó Neville mirándola divertido desde el escritorio.
- La verdadera novia de Harry.
- Uhhhhh…
- Sí…. Y dime ¿Cuándo llegaste?-Preguntó a su vez para cambiar de tema, después tendría tiempo para pensar que hacer con el ese asunto. Lo bueno era que su padre estaba fuera del país esos días o si no ya estaría en la oficina pidiéndole explicaciones.
- Hace unos días y hoy es mi primer día de trabajo, pensé que lo sabías.
- Pues no… nadie me aviso-dijo seria y luego sonrió- Eso quiere decir que ya no tengo que quedarme a trabajar aquí.
- Eso creo.
- ¡Es la mejor noticia que me han dado en días!- Exclamó levantándose de un salto- Así que mueve tu trasero y mientras vamos de camino a la cancha para darle la buena noticia a los jugadores, me cuentas que tal tu luna de miel con Hannah.
- No te entristece para nada dejar de ser doctora ¿Verdad?- Le preguntó Neville con una sonrisa cuando abría la puerta.
Hermione se detuvo un instante antes de salir de la oficina que fue su refugio o mejor dicho su escondite durante esos meses y simuló meditar su respuesta llevándose un dedo a los labios, frunció levemente el ceño antes de sonreír.
- No… para nada-Pero un pequeño vuelco en su corazón le recordó que dejando el complejo vería mucho menos o nunca a cierto pelirrojo y ese pensamiento aunque no querido, ensombreció un poco la alegría de saber que Neville había vuelto, como cuando una pequeña nube logra cubrir un poco el resplandeciente sol, sin ocultarlo del todo, pero si lo suficiente para ensombrecer un soleado día.
Sacudió su cabeza para alejar ese frio pensamiento y tomando a Neville de un brazo se encaminó donde los jugadores.
No hay que decir que los jugadores que sabían el secreto de Hermione recibieron alegría, vítores y aplausos al joven médico a lo que Hermione simuló estar ofendida, pero cuando los jugadores le pidieron que fuera a verlos algún que otro día y por supuesto fuera a animarlos a los partidos, ella acepto encantada. Pero no tuvieron mucho tiempo para más, pues como el juego amistoso contra Durmstrang estaba a la vuelta de la esquina, Kingsley los envió inmediatamente a la cancha a calentar para comenzar el entrenamiento de rutina. Pero no fue lo suficientemente rápido, para pesar de Hermione, pues los jugadores confundidos y curiosos por los periodistas afuera del recinto y luego de ver el diario no escatimaron en hacer bromas con el supuesto romance entre Harry y ella. Al final Harry se había acercado y le había dicho en broma;
- ¿Así que no te veré más por acá, amor?
- Si, bebe… tendremos que conformarnos con nuestro nidito de amor- Le contestó abrazándolo- Ya ve a trabajar que ahora tienes una casa que mantener.
Harry rio y le dio un casto beso en la frente.
- Nos vemos luego- Le dijo y se alejo de ahí para reunirse con Ron que le esperaba en la puerta. Pero este no le dedicó ni una mirada para decepción de Hermione. Y ahora que lo pensaba durante la corta reunión que sirvió como bienvenida de Neville y despedida de ella, el pelirrojo había esquivado su mirada. Al parecer las cosas volvían a su cauce natural después del fin de semana, pensó con un incomodo malestar. Antes de darse la vuelta e ir a recoger sus cosas a la oficina.
Cuando ya tenía todo listo para partir y esperaba por el taxi que le llevaría a su verdadera oficina, que había abandonado ya por mucho tiempo, unos suaves golpes tocaron la puerta. Y grande fue su sorpresa cuando al abril se topó con los azules ojos de Ron.
- Hola-Dijo Ron, cuando el tiempo se fue prolongando y ninguno decía nada.
- Hola.
- Así que te vas.
- Sí.
- Estarás feliz ¿No?
Hermione no estaba muy segura que responder, así que sólo asintió.
Otro silencio.
- Supongo que tu también, al menos ahora tendrás quien te cure y no se desmaye al ver tu sangre- Trató de bromear y ahora fue Ron quien asintió.
En eso sonó el teléfono, de seguro para avisarle que el taxi ya había llegado.
- Llegó mi taxi- indicó con una mueca luego de contestar y acercarse a la mesa para tomar la caja que contenía los libros y otras pertenencias que había llevado durante su estadía.
- Deja, yo la llevó- Se ofreció Ron tomando la caja de los brazos de la muchacha y sin querer rozar sus dedos. Lo que hizo que los dos tuvieran un sobresalto. Se miraron a los ojos, pero de sus labios no salió ninguna palabra.
Hicieron el camino hasta el estacionamiento privado del club en silencio y Hermione se moría de ganas de saber por qué Ron había ido a verla. Miró al pelirrojo de reojo, que llevaba la caja como si esta no pesara nada, tratando de infundirse valor y soltar la pregunta que tanto deseaba hacer, pero al parecer caminaron muy rápido, pues cuando llegaron al taxi ya no tuvo tiempo.
- Bueno, espero que tengas un buen regreso a tu trabajo- Dijo entonces Ron a lo que Hermione volvió a asentir.
- Gracias, espero que todo salga bien con los entrenamientos- Le deseo a su vez.
Abrió la puerta del taxi y se volvió para despedirse.
- Nos vemos.
- Nos vemos.
Y cuando iba a cerrar la puerta Ron se volvió y la detuvo, abrió la boca y la volvió a cerrar. Y Hermione aguantó la respiración, porque estuvo segura que Ron le diría el motivo de su inesperada visita.
- Ginny consiguió el trabajo- Soltó de pronto y Hermione quedo desconcertada.
- ¿Qué?
Ron sacudió la cabeza y se llevo una mano al cabello.
- Ginny habló con Harry hace un rato y consiguió el trabajo.
- Oh-Fue todo lo que pudo contestar Hermione. ¿Era eso lo que iba a decirle Ron?
- Sí, y además esta divertida por las especulaciones del diario sobre tú y Harry- Agregó precipitadamente con una risa nerviosa y mirando de soslayo al taxista que no se perdía palabra.
- Qué bien-Y para estar segura del todo le preguntó- ¿Era eso lo que venias a decirme?
Pareció que Ron pensaba un momento su respuesta, como si debatiera consigo mismo que contestar.
- Sí, eso era- Mintió y se odio por ser tan cobarde y no decirle a lo que verdaderamente iba, bueno, se dijo Ron. No era que lo tuviera muy claro tampoco, sólo se había dado cuanta que no podía dejar que fuera sin verla por última vez.
- Bien, gracias… luego la llamaré para felicitarla… bueno… nos veremos… supongo.
- Sí… nos veremos.
Y con cuidado Ron cerró la puerta, haciendo que la distancia entre los dos, aunque pequeña, se marcara definitivamente, pues no sólo era el vidrio y el metal lo que los mantenía separados, sino sus propios miedos e inseguridades, que terminaron por nublar definitivamente el soleado día que había deseado tener Hermione… pero ahora no era solo una nube pequeña, sino una enorme aglomeración de ellas, de esas de color gris oscuro que siempre predicen que se avecina una fea tormenta, que además impedían que cualquier rayo de sol pudiera filtrarse entre ellas.
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A diferencia del lunes el resto de los días de la semana amanecieron nublados y fríos y eso que ni siquiera termina aún el verano, pensó Hermione, mientras arropaba mejor a Crookshanks con su mantita e inconscientemente lo abrazaba más cerca suyo para darle calor. Quizás por eso sentía los días tan fríos…por que ella no hallaba calor fuera donde fuera, porque al salir otra vez de la consulta del veterinario, sentía que nada ni nadie podría mejorar su alicaído ánimo.
Su gato, su compañero desde hace tantos años estaba enfermo… muy enfermo, pero como volvió a decirle el veterinario, nada que tuviera solución, pues los síntomas que presentaba el pobre animal no eran otros que la edad y ni el tiempo dejaban pasar. En otras palabras. Su Crookshanks estaba demasiado viajo.
Desde el lunes pasado cuando volvió a su casa y se dio cuenta que Crookshanks no había comido nada, se había preocupado, pero no mucho, pues imaginó que tendría un cólico o que una bola de pelo le estaba jugando una mala pasada. Así que cuando lo llevó al veterinario y este luego de examinarlo, le dio tan lapidario diagnostico no supo que decir ni que hacer, sólo se quedo ahí sentada al frente del profesional, abrasando de forma protectora a su gato. Luego le había dado las gracias y se había dirigido a otra clínica y luego a otra y a otra, pero con el mismo resultado. Por lo menos en esa última consulta le habían recetado unas vitaminas que quizás, sólo quizás, pudieran devolverle algo de vitalidad a su pobre Crookshanks, pero no había ninguna garantía, sólo tenía que esperar lo inevitable, le había dicho con lastima el último veterinario al que había recurrido.
Cuando abrió la puerta de su departamento se dio cuenta en el desastre que se había convertido este, pues durante esa semana no había tenido tiempo ni ánimos para nada más que para Crookshanks. Incluso había llamado a Ginny para rechazar amablemente la invitación al festejo que le hacía su familia, para celebrar su nuevo trabajo en donde además aprovecharían de contarle a la familia que ella y Harry estaban juntos. La verdad es que se había encerrado en su departamento junto con su gato, esperando, como le dijeron todos los veterinarios que consultó el último suspiro de su amigo.
Y ese viernes no iba a ser la excepción, pero al menos ahora tenía una pequeña esperanza, pues luego de darle las vitaminas, haciendo que las mamara y lamiera con su rosada y áspera lengua de la pequeña jeringa, que le había ayudado para alimentarlo durante esos días, se recostó en su sofá con él en brazos, encendió la televisión con el control remoto y buscó el canal donde estaban dando su programa favorito. Al menos ahora estaban esas vitaminas, que según le había dicho el veterinario, si comenzaban hacer efecto y Crookshanks pasaba la noche y mostraba algún signo de mejoría, quizás ganaría esta pequeña batalla.
Vamos, amor, yo se que puedes- le susurró con la voz entrecortada por el efecto de las lagrimas que trataba de contener- No puedes dejarme sola.
Porque a pesar de la gente que le rodeaba continuamente muy en el fondo de su corazón, siempre había estado sola, hasta que llegó Crookshanks. Sino sólo había que dar una mirada en su departamento, pues aparte de su fiel compañero… no había nadie más.
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Ron sonreía al ver como su familia abrazaba feliz a Harry y a Ginny, luego que estos dieran la noticia que estaban juntos, miró a su alrededor buscando a alguien inútilmente, pero sin perder las esperanzas de verla entrar de un momento a otro por la puerta, pero era inútil, la fiesta ya estaba por terminar y era casi imposible que Hermione llegara. Cuando le preguntó a Ginny, esta sólo le había dicho que no venía y cuando quiso saber porque, le dijo que no sabía, que sólo le había dicho que tenía algo programado para esa noche. Cuando lo intentó con Harry, el resultado no fue mejor, pues como Ron había escuchado a hurtadillas las escasas conversaciones por teléfono de su amigo con la castaña, Esta no había dado una razón más concreta.
Tampoco le ayudaba a olvidarse de ella que durante la cena su madre, su padre o alguno de sus hermanos preguntará continuamente por ella, extrañados de que no asistiera, pues sin que él se diera cuanta Hermione de a poco se había ido integrando a su familia. También sus hermanos molestaron a Harry por las especulaciones que durante la semana en diferentes diarios y programas hacían sobre Hermione y él. Ron suspiró, por lo menos ahora la cosa había quedado clara, se dijo cuando vio que su hermana y ahora cuñado se daban un pequeño beso para deleite de los presentes.
- Hey, hermano- Dijo una voz detrás de él y al instante sintió un brazo apoyándose en sus hombros- ¿Por qué esa carita?
- Nada, Charlie, sólo estoy cansado.
Su hermano mayor lo miró con los ojos entrecerrados.
- ¿Sabes lo que necesitas?- Le preguntó entonces y como Ron negó con su cabeza, le dijo- Una buena salida. ¿Desde cuándo no sales a divertirte y disfrutar de una que otra compañía femenina?
Y Ron luego de meditarlo un momento, se dio cuenta que desde hace mucho tiempo, sí… había tenido el cumpleaños de Harry hace una semana, pero eso no contaba, pues divertirse, divertirse, con sus padres presentes, especialmente su madre… no era posible. Ni siquiera se acordaba cuando había salido con una mujer. Y desde que había conocido a Hermione no había tenido cabeza para nada más.
- Ni siquiera lo recuerdo- Confesó entonces, provocando una gran sonrisa en su mayor.
- ¿Y qué te parece si vamos por ahí y probamos si tenemos suerte?
Aunque el primer impulso de Ron fue rechazar la invitación, luego de pensarlo un momento se dio cuenta que no había nada que lo detuviera. Era soltero, no tenía ningún compromiso con nadie y lo que sentía por Hermione era igual que esos espejismos que cuando crees que los tienes al alcance de la mano… desaparecen. Pues durante esa semana tuvo la esperanza que la castaña de algún modo, si estaba algo interesada en él, se manifestara de alguna forma, pero no paso nada. Tanto así, que él pensaba que Hermione había hecho un borrón y cuenta nueva desde que había dejado el trabajo en el club, porque ni siquiera fue capaz de ir a saludar a sus antiguos compañeros cuando coincidieron un día en el club para un día de relajo. Bueno, se dijo, quizás no los había visto le concedió Ron, pues cuando él se había percatado de su presencia, ella se dirigía a la salida del club junto al enorme de Hagrid que llevaba algo entre sus brazos. Y desde ese día no la había visto más. Ni siquiera había sabido de ella por medio de Harry. Era como si Hermione Granger se hubiera esfumado de sus vidas.
Y él ya no iba a esperar más por algo que ni siquiera estaba seguro que fuera posible, Se dijo con determinación.
Así que volviéndose donde su hermano le contestó.
- Me parece estupendo.
¿Y cómo sabía?, pensó… ¿Qué encontrara a alguien que fuera capaz de hacerle olvidar a cierta castaña?
Hola de nuevo...Aquí les dejo otro capitulo...espero que sea de su agrado...y por lo tanto... sea o no del agradado de las muchas personas que sé que leen la historia... dejen algún comentario!!!!!
Ahhh.... les cuento que cambié de nombre... así que no se confundan cuando vean la historias firmada por Leonor Dzib-Xooc!!!!!
Un abrazo!!!!...Leonor...
