Capitulo ocho. ¿Malentendidos?

Charlie Weasley miró a todos lados dentro del pubs, tratando de encontrar a su hermano Ron, algo difícil considerando la cantidad de gente y el espeso humo de cigarrillo que albergaba el lugar. Puso sus manos en sus caderas y se alzó todo lo que su cuerpo le permitía. Pero nada, no veía por ningún lado a su hermano. Bueno, se dijo…eso le pasaba por dejarse engatusar por esas mujercitas que apenas habían hecho contacto visual con él le habían invitado, desde la pista de baile de forma muy sugerente que les acompañara y bueno…él no se demoró en tomar su trago de una pasada y hacer lo que un hombre tiene que hacer…. pero lamentablemente, luego de un rato, no pudo seguir el ritmo a las chicas que eran mucho más jóvenes que él y había intentado volver a la mesa que compartía con Ron y sus otros hermanos. Movió la cabeza negativamente al darse cuenta que los años no pasan en vano y que al parecer a él los treinta y seis años que estaba por cumplir le estaban pesando la cuenta de todas las farras y buena vida que había tenido, sin contar lo extenuante que de su trabajo, que aunque le encantaba, era extenuante igual. Así que había pensado que durante esa pequeña escapada a Inglaterra que había coincidido con la celebración para Ginny por su nuevo empleo, se tomaría unos merecidos días de descanso, dejándose mimar y consentir por su siempre cariño madre. Dormiría hasta tarde, comería la fabulosa comida cacera de su madre y en fin… no haría nada, pero al ver la cara de pesar y desaliento en su hermano menor, pensó que una trasnochada, luego de no haber dormido nada en dos días (Gracias a la diferencia de horario entre Australia e Inglaterra) no le haría del todo mal, pero ahora que ya estaba realmente cansado y que quería marcharse de ahí por temor a quedarse dormido sobre la mesa o peor…bailando con las chicas que aún le hacían señas…su hermano no aparecía.

Cuando había llegado a la mesa donde permanecían cuchucheando los gemelos entre sorbo y sorbo de cerveza se había dado cuenta que al parecer él no había sido el único con suerte en esa noche, por que cuando preguntó por Ron los gemelos le habían sonreído socarronamente y le habían contado que una rubia algo hiperventilada, pero despampanante, se le había acercado y lo había "literalmente arrastrado" a la pista de baile en medio de miradas suplicantes del pelirrojo que pedía ayuda a ellos.

¿Acaso una aviso de que se iba adonde fuera que fuera con la rubia, era mucho pedir?, suspiró derrotado y se dejó caer pesadamente en la silla frente a los gemelos y resopló fastidiado. Quizás ya era hora de buscar a una buena mujer y asentar su vida. Pero casi lanza una carcajada sólo de pensar en eso e inmediatamente hizo a un lado ese pensamiento. ¡Sólo tenía treinta y cinco años!... todavía tenía mucho tiempo por delante… además habían muchas damas que se decepcionarían si llegaba a salir del mercado.

Se alegraba que a su hermano pequeño le estuviera yendo tan bien con el sexo apuesto, considerando todas las miradas lánguidas e invitadoras que había interceptado dirigidas a Ron durante el rato que habían estado bebiendo la primera cerveza y las invitaciones a bailar que muy amablemente había rechazado. Eran muestras claras que su tímido y vergonzoso hermano había salido del cascaron y tanto Fred como George habían bromeado con que si no se espabilaba rápido, Ron le quitaría el puesto de casanova (Para desolación de sus madre) de la familia…eso…si se decidía y aceptaba algunas de las tantas invitaciones que a diario le llegaban y que Ron hasta el momento había ignorado, sobre todo luego que su fama como uno de los mejores arqueros que habían pasado por Gryffindor había crecido como la espuma.

Sólo esperaba que la rubia pudiera distraerlo y cambiar el rictus acongojado de la cara de Ron que había tratado disimular desde que habían salido de la madriguera con dirección al barrio Soho donde según los gemelos estaban los mejores clubs nocturnos de la ciudad. Sin embargo la expresión acongojada de su hermano se acentuó más, a medida que cruzaban por las cayes del centro de Mayfair, siguiendo un atajo que según Ron les haría llegar más pronto…lo que provocó justo lo contrario.

Pero en fin, habían llegado, había pasado un buen rato y ahora era hora de irse…eso, si podían localizar a Ron.

Le hizo un gesto a George que intentaba comunicarse con Ron por su celular, pero su hermano le hizo un gesto negativo con la cabeza y cuando fue a abrir la boca para proponerles que salieran y siguieran intentando llamar desde un lugar más tranquilo, un fuerte y grito y unas manos que cubrieron sus ojos se lo impidieron.

¡Aquí estas!-Exclamó una mujer en su oído haciendo presión sobre el rostro del pelirrojo-¿Cómo fue que saliste sin que te viera? ¡Te estaba esperando afuera del baño!

Con firmeza, pero al mismo tiempo tratando de ser amable con la mujer que no había tenido problemas en gritarle en el oído, cogió las manos que tapaban sus ojos con las propias y las quitó de su cara al tiempo que se volvía para quedar frente a frente a una rubia de cara sonrosada que le había estaba mirando con una sonrisa de oreja a oreja y que él no había visto en su vida…bueno…al menos no la recordaba…¿quizás en una de sus juergas?, se preguntó algo preocupado. Pero entonces la mujer se sobresalto cuando sus miradas se cruzaron y le tomó la cara entre las manos

- Tú no eres Ron-Le acusó poniéndose seria y examinándolo exhaustivamente.

- No…soy su hermano…-Dijo con cuidado Charlie entrecerrando los ojos, - ¿Y tú eres…?

- Lavender Brown. ¡Oh Dios mío! – Exclamó de repente- ¿Les han dicho que son idénticos por la espalda?-Le preguntó emocionada, para luego volver a ponerse seria y fruncir los labios- ¿Han visto a Ron?-Preguntó poniendo las manos en sus caderas, haciendo que los tres hombres Weasley pudieran apreciar su bien formado cuerpo enfundado en unos jeans a la cadera, un top rosa y unas botas de tacón.

- ¿No estaba contigo?-Preguntó alzando las cejas admirativamente Fred.

- ¿Ella es la que estaba con Ron?-Preguntó entonces Charlie más confuso que antes.

- Sí-Asintieron los gemelos y devolvieron la mirada interrogante de Charlie.

- Y...bien… ¿Saben o no donde se metió Ron?-Preguntó con tono fastidiado- Estábamos bailando de lo mejor cuando quiso ir al baño y de ahí que no lo he visto más y eso que lo fui a ver al baño cuando se demoró en volver.

- ¿Te metiste al baño…?-Comenzó a preguntar Fred frunciendo el ceño.

- ¿….De hombres?-Terminó de decir George con la misma expresión que su hermano.

- ¡Por supuesto! ¿De qué otra forma me aseguraría que estuviera allí?-Les preguntó como si fuera algo obvio.

Los tres hermanos intercambiaron una mirada de incredulidad, sin poder creer lo que tenían delante…y Charlie no pudo dejar de pensar y compadecer a Ron…uffff…la tipa podría estar muy buena, pero loca como una cabra… y de alguna manera entendía por qué su hermano al parecer se había escapado…pero entonces, si no estaba con la loca…. ¿Donde se había metido Ron?

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Hermione abrió un ojo y luego el otro lánguidamente, perezosamente, como si tuviera kilos de cemento sobre cada uno de ellos, incluso sentía la desagradable sensación de tenerlos llenos de arena. Pestañeo varias veces para sacarse esa sensación y poder orientarse. En su mundo de estupor sintió vagamente un timbre a lo lejos, el mullido, cómodo y calentito lugar, donde se encontraba acostada y la sensación que algo le faltaba entre sus brazos. Volvió a cerrar los ojos y se acomodo mejor entre los cojines de encajes y florecitas, pero fue entonces que volvió a escuchar el estridente y fuerte sonido y fue como si le avisaran a sus perezosas neuronas que el recreo se había acabado y que tenían que volver a clase…o en su caso a funcionar. Provocando que abriera los ojos por completo, totalmente despierta incorporándose como si fuera expedida por un resorte, quedando sentada en el sofá emitiendo un jadeo asustado, mientras se llevaba las manos al pecho en busca de su gato…que no estaba ahí…

Desesperada se levantó y comenzó a buscarlo por la estancia, encontrándolo finalmente acurrucado en el extremo del sofá plácidamente dormido…. O al menos eso creía… así que con mucho cuidado se acercó y le tocó el pecho, suspirando aliviada cuando pudo sentir como se hinchaba con cada respiración.

¡riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn!

Se sobresalto al escuchar el fuerte pitido y cuando encontró el teléfono y contestó con un "¿Alo'", se dio cuenta que todavía estaba algo grogui, porque nadie respondió a su pregunta…es más nadie estaba al otro lado de la línea, por que el sonido que escuchaba era el timbre de la puerta.

Entrecerrando los ojos miró la hora en su reloj de pulsera y maldiciendo en voz baja (Algo que sorprendería a cualquiera que la conociera) se dirigió a la puerta preguntándose quién demonios la buscaría a las dos de la mañana.

- ¡Auy…auy…!-Exclamó cuando su dedo gordo del pie hizo contacto de forma muy dolorosa con la pata de la mesa. Más valía que fuera algo importante, ya que le había costado la salud de su dedito, se dijo-Auy…auy…-Siguió quejándose mientras se acercaba a la puerta tratando de sobarse el dedo al mismo tiempo.

Pero el dolor del dedo y todo lo grogui que podría haber estado quedo en el pasado cuando abrió la puerta y se topó con la mirada azul del ser que menos hubiese pensado que tocaría a esa hora su puerta….en su vida.

Se quedó tan impactada que no pudo hacer nada más que quedarse ahí, estática, medio doblada… con la boca abierta mientras se afirmándose su pie…

- ¿Siempre abres la puerta sin preguntar quién es a estas horas de la madruga?- Preguntó Ron con el ceño fruncido y en tono acusador. La verdad es que le había sorprendido que le abriera la puerta…es más, se sorprendió que el conserje le saludara amablemente cuando le vio llegar y le dejara el paso libre… sin llamar a Hermione para informarle.

Al ver que Hermione fruncía el ceño y lo miraba enfurruñada, quiso darse de cabezazos contra las paredes… Esa no era para nada la forma en que había pensado presentarse ni mucho menos lo primero que le iba a decir, pero al darse cuenta del poco cuidado que había tenido la castaña al abrir la puerta se había asustado…¿Qué hubiera pasado si no hubiera sido él sino un violador en potencia o un psicópata?. Además había quedado momentáneamente impactado por el aspecto que presentaba Hermione.

¡Dios! ¿Qué le había pasado?, porque Ni siquiera cuando se cayeron en la piscina la había visto en un estado tan lamentable; Tenía ojeras, estaba pálida, y en su mejilla derecha se podían notar las marcas que había dejado, de seguro alguna almohada o cojín, su cabello le recordaba a la foto que su amigo le había mostrado hace tantos años atrás y donde él le había bautizado "cabeza de arbusto", tenía puesto una camiseta gris que le quedaba unas tres tallas más grandes por lo menos, unas leggins negras y no llevaba zapatos, sólo unas gruesas calcetas blancas. Pero a pesar de todo…nunca le había encontrado más adorable. Incluso ahora, que le miraba con el ceño fruncido y si de ser posible y las miradas mataran el ya estaría derribado en el suelo. No pudo evitar pensar que era la mujer más hermosa que había visto en su vida, bueno…al menos para él.

Tragó saliva cuando vio el leve movimiento de los labios de Hermione que indicaban claramente que iba a poner en funcionamiento su boca, su lengua y sus cuerdas vocales, de seguro para gritarle que se largará de ahí. Pero casi se va de espaldas cuando vio que el labio inferior de la castaña sobresalía sobre el superior y que sus ojos pasaban de furiosos a aguarse en unos segundos.

- ¿Qué…qué pasa?-Preguntó asustado dando un paso hacia adelante y adentrándose en el departamento sin darse cuenta.

Un instante después Hermione se arrojaba a sus brazos sollozando desconsolada. Ron tomado por sorpresa levanto sus manos sin saber qué hacer con ella, para finalmente corresponder el abrazo de la castaña, levantando una mano para acariciarle el cabello, que para sorpresa suya estaba suave y sedoso bajo su tacto, a pesar de lo que había pensado luego de verlo tan alborotado y enredado. También olía bien. Vainilla, se dijo. Sonriendo al descubrir el aroma que siempre impregnaba a Hermione. Y cerró los ojos disfrutando de la sensación.

No supo cuanto tiempo estuvieron así, podrían haber sido segundos, minutos u horas, la verdad es que no le importaba y ahora estaba más que convencido de que tenía que hacer algo para agradecerle a Seamus por su inesperada e inquietante conversación en el baño de hombres del club, que le hizo finalmente estar ahí, con Hermione.

Tenía que ser honesto consigo mismo y reconocer que su carrera al cuarto de baño no fue más que una cobarde huida de la mujer loca que por mala suerte del destino le había encontrado ahí, ¿Cómo era posible que la misma loca que había saltado sobre él como si le fuera la vida en la peluquería una semana atrás, estuviera en el mismo club nocturno que él?, se había preguntado cuando lo había arrastrado sin ningún miramiento hacia la pista de baile. Él no había querido hacer nada que llamara la atención…algo como soltarse bruscamente o gritarle que le dejara tranquilo…así que había soportado los primeros minutos de baile de forma estoica hasta que encontró prudente fingir que repentinamente la cerveza que se había bebido había hecho su recorrido hacia su vejiga.

Había suspirado aliviado apoyándose en la pared de azulejos azules del baño, sintiéndose seguro al pensar que esa mujer no le podría seguir dentro de ese lugar… ¡De veras que había sido insistente! Y aunque esquivo cualquier intento por parte de Lavender de algún contacto más físico…la mujer no se cansaba. Quizás en otro momento, en otra circunstancia de su vida no abría tenido problemas para tener algo más con aquella loca rubia, pero sabía muy bien que ahora, la chica sólo veía al famoso arquero, no al Ron de verdad….Además estaba el hecho que a pesar de estar completamente dispuesto a sacarse a Hermione aunque fuera por una noche de la cabeza, no pudo dejar de pensar en ella y entonces tuvo la maldita idea de conducir desde Ottery St. Catchpole hasta Soho por la calle donde vivía Hermione en Mayfair, argumentando un atajo que no fue tal y que produjo que sus hermanos le miraran ceñudos y confundidos por unos instantes. Pero el pudo saciar su curiosidad al ver la luz encendida en el departamento que sabía pertenecía a la castaña, lo que antes de dejarlo más tranquilo tuvo el efecto contrario, pues desde ese instante no pudo evitar preguntarse por que había mentido al decir que tenía planes para salir cuando aparentemente había permanecido en su casa toda la noche.

Fue así que paso de un estado optimista por la perspectiva de encontrar a alguien que le distrajera a estar totalmente preocupado por la castaña, pues aunque suene ridículo, presentía que algo no estaba bien.

Y fue así que aprovechando que estaba en el baño se dirigió a los aseos para orinar algo, pero no contaba que cuando más sumido en sus pensamientos estaba un hombre a su lado lo miraba atentamente, haciéndolo dar un salto del susto cuando se percató de la mirada y más aún a quién pertenecía esa mirada, así que cuando lo reconoció se apuró en ocultar sus partes pudendas.

- Hola-Le saludó un muy sonriente Seamus que también estaba desocupando su vejiga en esos momentos- ¿Me recuerdas verdad?-Le preguntó de forma despreocupada arqueando una de sus perfectas cejas delineadas.

- Hola....Sí… por supuesto…. ¿Cómo estás?-Le preguntó de la forma más amable posible, mientras se lavaba las manos. Aunque la situación era algo ¿Cómo definirlo? ¿violenta? , Ron no era para nada homofóbico, pero habiendo escuchado a ese hombre-gay preguntar por el tamaño de cierta parte de su anatomía que en esas circunstancia era bastante visible…bueno…lo ponía algo nervioso,….Aunque… quizás le había servido a Seamus para comprobar con sus propios ojos dichas dimensiones. Lo que hizo que se pusiera pálido, porque la idea no le gustaba nada de nada.

- ¡Oh fantástico! Acabo de estar con un tipo que espero me haga pasar una nochaza-Le contó sin poner atención a la cara de estupefacción de Ron que lo miraba sin poder creer lo que había dicho o quizás sopesando, si lo que quería decir con "nochaza" era lo que él estaba pensando- Es estupendo volver a verte. De verdad que siento lo que ocurrió en el salón la semana pasada, hubieras oído las cosas que me dejo caer Hermy. Ella es un encanto-Le decía mientras se lavaba las manos-Pero tiene un genio que ni te cuento ¿O quizás ya lo has comprobado?-Le preguntó moviendo sus cejas sugerentemente y como había podido comprobar de primera mano el genio de la castaña, Ron se limito a asentir-Sí. Ella es divina, lástima que no pudo venir hoy con nosotros y eso que la invite de forma muy insistente para reparar algo el mal rato que le hice pasar, pero lástima que tenga que quedarse en casa-Suspiró con dramatismo mientras se miraba en el espejo y se arreglaba las cejas-No sé que sería, pero le escuche bastante mal. Pobre, quizás tenga gripe o posiblemente es alérgica al polen o a algo parecido, - y luego agrego fingiendo un estremecimiento-¡Uno ya no sabe las cosas que andan volando hoy en día por el aire de Londres! eso lo oí en un noticiero mientras me arreglaba antes de venir hacia acá-Le contó llevándose una mano a la barbilla y mirarse detenidamente cada lado de la cara-Uno sólo se queda con el smog y el polen…pero ni te imaginas las cosas que pueden dañar tu cutis si no te cuidas…sobre todo en una lluvia-Le advirtió de forma seria apuntándole con un dedo.- ¡En fin! ¡fue genial coincidir contigo! Yo ya tengo que irme… mi propulsor de orgasmos me está esperando ¡Chaito!

Y brindándole esa última información que dejo a Ron choqueado mirando con la boca abierta el lugar por donde ese hombre había desaparecido y desando muy fervientemente no haber escuchado la última parte de su despedida o mejor…no haberle preguntado cómo estaba ¡Por todos los demonios! ¡Ese hombre no respira para hablar!...lo que era bueno, le dijo una vocecita dentro suyo, que hizo que involuntariamente sonriera. Pues gracias al hiperventilado amigo de Hermione había salido de dudas y había comprobado que su presentimiento respecto a la chica no había estado errado…ahora sólo quedaba una pregunta por hacerse… y era…. ¿Qué haría con esa información?

Y la respuesta había sido muy sencilla, había salido precipitadamente del bar para dirigirse a donde estaban los taxis.

Y aquí estaba, aferrando a una sollozante Hermione entre sus brazos y a pesar que eso era lejos lo que había imaginado para esa noche cuando salió con sus hermanos desde la madriguera… no hubiera elegido ningún otro lugar donde estar.

- ¿Qué pasó?-Preguntó suavemente tratando de no alterarla más, porque suponía que algo grave había pasado. Hermione no se veía enferma, ¿quizás algo a su padre?, no lo creía pues en el club se hubieran enterado.

Hermione se alejó un poco para mirarlo a la cara, pero sin soltarlo.

- Se está muriendo-Respondió con voz lastimera y entrecortada- Y no puedo hacer nada para sanarlo.

- ¿Quién….-Quiso preguntar Ron pero Hermione soltándose de su abrazo para cerrar la puerta y luego levantar sus brazos para demostrar su derrota y caminar hacia la sala, siguió hablando como si no le hubiera escuchado.

- Estuve toda la semana llevándolo a especialistas y todos decían lo mismo… ¡Que estaba muy viejo! ¡Cómo si yo no lo supiera!-Se sorbió la nariz y le hizo un gesto con la mano para que le siguiera- Pero él no se puede morir… es mi mejor amigo…

Entonces Ron se sobresalto… ¿Harry estaba enfermo?, pero inmediatamente desecho esa idea. Había visto a Harry durante toda la semana y esa noche se veía de lo mejor cada vez que besaba a su hermana…. Además, su amigo no estaba muy viejo. ¿Sería algún abuelo de Hermione? Pensó entonces, había escuchado alguna vez preguntar a Harry a Hermione sobre la salud de su abuelo que al parecer sufría del corazón. Sí, de seguro ese sería.

- ¡Y ni siquiera ha tenido gatitos!-Exclamó entonces Hermione para irrumpir de nuevo en llanto y dejarse caer en uno de los sillones.

Y fue entonces que Ron moviendo su cabeza con incredulidad quedó mucho más confundido.

- ¿Qué?-le preguntó- ¿Gatitos? ¿Tú abuelo quería tener gatito?

- ¿Qué? ¿Qué tiene que ver mi abuelo con Crookshanks?-Le preguntó Hermione levantando la cabeza y mirándolo directamente.

- ¿Crookshanks?-Volvió a preguntar acercándose más a ella.

- Sí-Dijo Hermione como si fuera obvio.

- ¿Es el gato quien está enfermo?-Aunque lo miraba como si fuera un estúpido, tenía que preguntar.

- Sí… ¡Esta ahí!-Apuntó con su brazo un bulto café que estaba acurrucado en la esquina del sofá.

- ¿Estás llorando por el gato?-No pudo evitar preguntar con incredulidad, aliviado de que al parecer no era nada tan grave y sus labios comenzaran a elevarse en una sonrisa… de lo que se arrepintió en el acto, al ver la mirada dolida y furiosa de la chica.

- ¿Tienes algún problema con eso?-Le espetó enfurecida levantándose de golpe y poniendo sus manos en sus caderas. -…. ¡¿Y qué estás haciendo acá?-Le preguntó como si recién se diera cuenta que él estaba dentro de su departamento.

Ron titubeo un momento, sabía que la había cagado, así que tenía que ser muy cuidadoso con sus palabras.

- Mira… lo siento… de verdad…-Comenzó a decir titubeante- Lo siento-Volvió a decir y Hermione frunció el ceño y se cruzó de brazos-En serio.

Pero al parecer no convenció mucho a Hermione, pues siguió mirándolo como si no le creyera.

- Ok. Ahora dime… ¿Qué haces aquí?-Volvió a preguntar.

Uffff… al parecer no se la iba a poner fácil, pensó Ron. Aunque la pose desafiante y digna de Hermione se empañaba cada vez que veía la nariz roja y los ojos hinchados producto del llanto. Pero… ¿Qué le diría?... no podía decirle que había casi corrido hacia allí cuando se enteró que podría estar enferma, y tampoco creía que Hermione se tragaría la vana escusa de que "Pasaba por aquí"… así que ¿Qué le digo?, se preguntó, pero cuando abría la boca para tratar de decir algo, ya que la atenta e intensa mirada de Hermione lo estaba poniendo nervioso y de seguro coloreando sus orejas de un intenso rojo, un fuerte resoplido distrajo la atención de la castaña.

- ¡Crookshanks!-Gritó Hermione y paso como una exhalación por su lado para dirigirse a donde estaba el gato- ¡Mi amor estas despierto!-Le dijo al tiempo que lo tomaba en brazos- No había despertado desde la mañana-Le contó a Ron sonriendo ampliamente y el pelirrojo quedo maravillado por el cambio en la expresión de la castaña-Sé que tu no entiendes porque me importa tanto, pero-Suspiró hondo y se encogió de hombros-Pero me importa…. Y mucho….-Murmuró sentándose en sofá con Crookshanks aún en sus brazos que se puso a ronronear al ser acariciado por su ama.

Ron la observó un momento más y luego se sentó en el sillón que antes ocupaba Hermione.

- ¿Desde cuándo que está enfermo?-Preguntó suavemente.

- Del lunes.

- ¿Y por qué no le contaste a nadie?-Ron apoyo sus codos en las rodillas y se sostuvo la cara entre sus manos.- Ni siquiera a Harry.

Hermione volvió a encogerse de hombros.

- No quise molestar… ustedes ya están demasiado ocupados con lo del partido amistoso y bueno mis otros amigos también están en sus cosas… además no quería preocuparlos.

A Ron le gustó que lo incluyera dentro de sus amigos y en sus labios se formó una involuntaria sonrisa.

- Y también está el hecho que no todos entienden por qué me pongo así por un… gato-Ron se encogió por dentro y sintió que se ponía rojo, pero se tranquilizo cuando Hermione sonrió, dándole a entender que lo había disculpado.

- ¿Y qué le pasa?

Hermione suspiró sonriendo tristemente.

- Es viejo-Le contó tapando las orejas de Crookshanks para que no le escuchara- y los veterinarios dicen que ya no hay nada que hacer… sólo esperar… lo inevitable-Terminó de decir con la voz temblorosa.- Pero al menos ahora despertó. Un veterinario me dio un complejo vitamínico y creo que le ha hecho algo bien…. La verdad es que no ha sido una semana muy buena- Admitió más para sí misma que para Ron.

El pelirrojo se le quedó mirando y se reprendió por su estúpido comentario anterior ¿Quién era él para juzgarla?... sólo tenía que hacer recuerdo de cuando tenía trece años e hizo un escándalo cuando murió su rata, había estado sin dormir y sin comer (algo raro en él) durante varios días y ahora al ver la cara de Hermione y su aspecto tan demacrado se preguntó cuánto había dormido y comido en esos días.

- ¿Has dormido algo estos días?

- Sí… bueno… algo. La verdad es que me cuesta dormir, tengo miedo que si me duermo cuando despierte Crookshanks ya no este.

Ron sólo asintió.

- ¿Has comido?

- ¿Cuándo?-Preguntó distraída haciendo que Ron comprobara lo que ya sospechaba.

- Muy bien-Dijo entonces levantándose y quitándose la chaqueta dejándola en el sillón- Lo primero es hacer que comas algo.

- No…no tengo hambre y además no tengo ganas de cocinar-Protestó inmediatamente Hermione.

- ¿Y quién te dijo que vas a cocinar tu?-Le respondió sonriendo para luego dirigirse a la cocina.

- ¡Ron!... en serio no es necesario…. Además no creo que tenga muchas cosas en la despensa… lo único que he hecho en la semana es ir a las consultas del veterinario y luego volver a la casa.

- Vamos a ver entonces que encontramos-Le contestó resulto y se dirigió a la cocina.

Hermione abrió la boca para seguir protestando, pero antes que ella pudiera decir algo Ron desapareció por la puerta de la cocina

Cuando lo alcanzó, luego de acomodar lo mejor que pudo a Crookshanks en el sofá, lo que vio le hizo sonreír. Ron se había adueñado de su pequeña pero muy bien equipada cocina.

- Veamos…Acá tienes huevos, queso y jamón-Le iba contando con la cabeza metida dentro del refrigerador- ¡Oh! Y lechugas y tomates… creo que tenemos lo suficiente para prepararte una buen omelette y una ensalada ¿Qué te parece?-Le preguntó a medida que sacada los comestibles que había enumerado antes.

- De verdad vas a cocinar para mí-No fue una pregunta, más bien una afirmación, pero de cualquier forma estaba sorprendida y sobrecogida. No recordaba a nadie que le hubiera cocinado antes, sin contar a sus abuelos o a su madre, por supuesto. Se apoyó en el marco de la puerta y le observó.

- Esa es la idea-Ron se volvió y le sonrió ampliamente, haciendo que algo dentro de ella se inquietara y comenzará a dar vueltas en su estomago- ¿Por qué no vas a darte una ducha o a refrescarte mientras yo trabajo acá?-Le propuso.

- No puedo dejar solo a Crookshanks- Protestó.

- No te preocupes, yo le hecho un ojo. De verdad, no le va a pasar nada-Hermione le miró sopesando sus palabras, hasta que suspiro derrotada y asintió.

- ¿Estás seguro que puedes hacerlo todo? No sabes donde están las cosas.

- ¿Esto?-Ron arqueó una ceja indicando los huevos, el queso y el jamón- Con lo demás me las arreglaré, sólo tengo que entretenerme abriendo alacenas y no te preocupes que no te quemaré la cocina-Se acercó a ella y tomándola por los hombros la miró intensamente y Hermione sintió como se le detenía los latidos del corazón….pero no debió de haberse preocupado, porque Ron haciendo uso de su fuerza la volvió delicadamente y le susurró en el oído-Para eso tendríamos que traer a Ginny-Bromeo, provocando una risita en ella y también un estremecimiento al sentir su aliento en el cuello-Vamos… anda, luego te sentirás mejor-Apretó suavemente sus hombros y luego la saltó.

- Ok.-Acepto a regañadientes Hermione y cuando se volvió para darle las gracias, Ron ya estaba buscando en los cajones, así que sólo sonrió y lo dejó trabajar.

Subió la escalera que conectaba a su habitación, su cuarto de baño y estudio, sintiendo que las piernas, su espalda, sus brazos…en general todo su cuerpo le pesaban el doble a cada escalón que subía…por suerte no eran muchos…sólo 12 y no supo cómo fue capaz de llevar la cuenta con el cerebro tan embobado como lo sentía… y no sólo por la falta de sueño o el cansancio de cuidar a Crookshanks sino… que ver a Ron en su casa, su cocina, cocinando para ella, era más de lo que sus cansadas neuronas podían procesar.

Le lanzó un vistazo rápido a su habitación que a pesar de todo estaba inmaculada, la cama estaba hecha, con las sábanas de satén blanco y colcha hecha a mano de color blanco con pequeñas florecitas azules y rosas estaban bien estiradas, que de seguro una moneda rebotaría en ellas, los ocho cojines de diferentes tamaños, formas y combinados a la perfección con la colcha regalo de su abuela materna, perfectamente colocados. Las zapatillas de levantarse perfectamente alineadas debajo de la cama, listas para ser usadas, las puertas de su closet cerradas, con las prendas dobladas y dispuestas cada una en su lugar, de las perchas de la pared izquierda colgaban varia bufandas de seda de diferentes colores. Todo en su habitación estaba en orden, había dedicado mucho tiempo en poner cada pieza en su lugar para que todo encajara a la perfección y que nada se le pasara por alto. En definitiva todo bajo control, justo como a ella le gustaba, todo en perfecto orden y sin que nada se saliera de los márgenes tan bien delimitados que habían marcado su vida y en los que había trabajado tanto. Tal como llevaba su vida hasta ahora. Y algunas veces, tal como le cansaba ordenar su cuarto, también se cansaba del orden de su vida.

Pero no debió preocuparse tanto, ya que cuando llegó al cuarto de baño casi se va de espaldas cuando su vista hizo contacto con el espejo…. ¡Dios! ¿Esa era ella?, se preguntó. Se acercó un poco más, rogando que su primera impresión fuera errónea, una mala pasado de su vista cansada…pero no… El querido y algunas veces odiado espejo corroboró su primer reflejo… y más aún…fue peor…los círculos negros debajo de sus ojos se veían más oscuros y pronunciados, la luz de encima del espejo que tanto servía cuando se maquillaba, ahora le daba de lleno confiriéndole a su rostro una apariencia pálida, casi mortuoria como si hubiese estado sin tomar sol durante semanas…meses… y para rematar ¡Tenía marcas en su mejilla! Y si agudizaba la vista podía descubrir flores y la textura del encaje de sus cojines del sofá…. ¡Y su cabello! ¡Su cabello! , se había revelado y soltado de la coleta y risos y más risos se escapaban en diferentes direcciones sin ningún control ni orden posible. Al menos estaba limpio, pensó para tratar de consolarse, pero no le sirvió de mucho, porque un pensamiento perturbador ocupó todo su cerebro.

¡Oh por Dios! ¡Y Ron le había visto así!... sin contar la facha que traía. Su ropa que en la tarde le pareció tan cómoda, ahora le hacían parecer una pordiosera…Su camiseta extra, extra grande (Que en el pasado había pertenecido a su padre) además de gastaba y con algunos agujeros en el dobladillo, estaba arrugada y manchada, sus calcetas de tan inmaculado blanco, ahora ya no estaban tan inmaculadas y cuando levantó un pie para comprobar lo que sospechaba…gimió al ver la planta del pie gris. Lo único que estaba medianamente pasable eran sus leggins, que aunque estaban viejas, gastadas y se podían ver y más sentir unas cuantas motas, al menos se ajustaban a sus piernas.

Se sentó pesadamente en el wáter y se cubrió la cara con las manos… ¡Oh Dios!, volvió a gemir… con razón Ron le había enviado a "refrescarse" y le estaba preparando una comida, pues en vez de Crookshanks… ella parecía la desahuciada, pensó con humor macabro.

Se levantó para abrir la llave del agua caliente de la ducha, y mientras se desvestía, suspiró derrotada, porque al parecer no todo en su vida estaba bajo control…al menos su pelo no lo estaba, pensó haciendo una mueca.

Cuando volvía al salón con su autoestima un poco más repuesta y sintiéndose mucho mejor al peinar su cabello en un tomate poco elaborado, pero que al menos controlaba algo su pelo, pensó que iba a encontrar a un derrotado Ron luchando con los sartenes y los huevos, pero se llevo una agradable sorpresa cuando percibió un exquisito aroma que provenía de la cocina abriéndole el apetito de inmediato.

Bajo los últimos escalones para dirigirse a la cocina, pero se dio cuenta que Ron había dispuesto todo en la mesita de centro de la sala. Había puesto dos individuales, con sus respectivos servicios, dos vasos, una fuente con lechuga y tomate y los condimentos para aliñar la ensalada. Pestaño dos veces para asegurarse de ver lo que estaba viendo y antes que pudiera hacer nada, se abrió la puerta de la cocina dejando pasar a un muy sonriente pelirrojo que traía dos platos en sus manos que expedían un olor fantástico y que fueron responsables de que sus tripas comenzaran a dar un muy vergonzoso concierto.

- Al parecer sí que tengo hambre-Dijo a modo de disculpa llevándose las manos a su estómago, pero fue inútil, porque los ruidos no pararon haciendo que un intenso sonrojo subiera a sus mejillas.

Ron rio entre dientes haciendo que su sonrojo se acentuara y sus piernas le flaquearan.

- Eso no es nada-Le contó en un tono despreocupado-Tienes que escuchar las mías cuando me quedo dormido y paso la hora del desayuno-Dio un silbido-Pensé que querrías comer aquí para estar más cerca de Crookshanks. Mientras estabas en arriba despertó y se volvió a dormir, creo que me reconoció por que cuando me acerque a verlo creo que resopló- Le contó con una media sonrisa.

Hermione se le quedó mirando segura que se había quedado dormida y que estaba soñando con un Ron tan amable, que le había consolado, hecho la cena (Si se podía llamar cena a una comida a las dos y media de la madrugada) y que más encima estuviera preocupado por un gato que antes parecía odiar.

- ¿Quién eres y que hiciste con el verdadero Ron?-Se le escapo sin poder contenerse. Llevándose inmediatamente las manos a la boca al ver la cara de Ron- Lo siento … no quise decir…

Pero Ron le interrumpió.

- No lo sientas…-comenzó a decir de forma titubeante- La verdad es que tienes algo de razón- Se encogió de hombros y dejo los platos en la mesa- …. Digo desde el asunto del caballo y mis…bueno…. Raras…. Sospechas….sobre ti y…. bueno.-Hizo un gesto vago con la mano tratando de hacerse entender-En fin… No comenzamos con muy buen pie.

Hermione se abrazó a si misma insegura con lo que estaba pasando. Tenía sentimientos encontrados, por una parte le alegraba que por fin (al parecer) pudieran arreglar las cosas con el pelirrojo y llevarse bien…. Porque tenían a personas en común, por supuesto. Y por otro lado, prefería al Ron tosco y maleducado con el cual pelear o ignorar, según fuera el ánimo. Porque de alguna manera se sentía más segura con ese Ron, segura con sus sentimientos o algo así, pues si con un Ron duro, tosco y maleducado sentía lo que sentía… no quería ni imaginar cómo haría para mantener a raya lo que estaba sintiendo cada vez con mayor fuerza por ese pelirrojo, si este comenzaba además a demostrar su parte más sensible.

¡Pero al Diablo!, se dijo… luego de la semana que había pasado, tan sólo por esa noche se olvidaría de su cordura y dejaría que las cosas fluyeran entre ellos. Así que sentándose sobre la gruesa alfombra persa en posición de loto, le sonrió a Ron y le dijo;

- Estamos a mano entonces.... y ahora… voy a probar esto… porque me estoy muriendo de hambre- Dio un bocado y luego de saborearlo gimió de placer- ¡Oh Dios mío esto esta buenísimo!-Y comió otra vez.

Ron la miró un instante creyendo que se derretiría ahí mismo… ¡Demonios! Siempre había escuchado que no había nada más sexy que ver a una mujer saborear una comida…. Pero hasta ahora, que vio a Hermione estremecerse y gemir de esa manera luego de probar lo que él había preparado, nunca había creído en esa afirmación. La miró con detenimiento fijando su mirada en la curva tan tentadora de su cuello. Se fijó que había cambiado su indumentaria. Ahora vestía unos jeans desgastados, pero que estaban en mucho mejor estado que la leggins que llevaba antes, una camiseta de cuello en V de color blanco que se ajustaba lo justo a su cuerpo, calcetas… esta vez eran rojas con lunares de colores y unas pantuflas de peluche con forma de gatos. Y no sólo eso había mejorado, su rostro ya no se veía tan masacrado ni pálido y sus ojos tenían un brillo distinto… que hacían que sus castaños ojos despidieran un resplandor ambarino. Si antes la había encontrado adorable en su vulnerabilidad… ahora esta simplemente preciosa…. Y él no podía dejar de mirarla.

- ¿Qué haces ahí?-Preguntó entonces Hermione sacándolo de su ensoñación- Ven a comer antes que se enfrié.

Para empezar…él podría enfriarse, pensó. Pero para disimular, camino hacia donde estaba la mesa e imitó la posición de Hermione.

- Esto es incómodo- Dijo, tratando de acomodarse mejor. Hermione rió pero no dejo de comer.

- De verdad que esto está muy bueno-Dijo Hermione con la boca llena- Y el Duque Alexandre se escandalizaría si me viera comiendo en el suelo y hablando con la boca llena-Agregó cuando hubo tragado el bocado haciendo una mueca divertida y a la vez desafiante.

- ¿Quién es el Duque Alexandre?-Le preguntó él antes de comenzar a comer.

- Mi abuelo, por parte paterna.

Ron abrió la boca y se le olvido comer.

- ¿Es un Duque?-Preguntó sorprendido.

- Sí…pero no es la gran cosa-Dijo sirviéndose ensalada-Tampoco es propio, lo heredo de su padre y este de su padre.

- Eso quiere decir que eres de la realeza ¿No?

Hermione rio y negó con la cabeza.

- No… para nada… Los títulos nobiliarios, son una dignidad otorgada por los Reyes, a una persona, en este caso a mi tatarabuelo, como reconocimiento por una trayectoria meritoria en cualquiera de los ámbitos de la vida, por trabajos, investigaciones, labores humanitarias, mejoras sociales, etc. En algunos casos como el de mi tatarabuelo fue de carácter militar. Pero no estaba en la línea de sucesión al otro ni nada de eso… y ahora-Se encogió de hombros-No es gran cosa, la verdad que en la familia sólo están pendiente del título Alexandre e Isabel. Y actualmente no tienen ninguna inferencia relevante, más allá de considerar a los hijos de un noble como aristócratas, en el sentido social, pero son ciudadanos comunes, plebeyos, a excepción del hijo mayor que es la persona que hereda realmente el título.

- Entonces… ¿Tú padre heredaría el título?-Hermione asintió.

- Lo hereda el hijo mayor. En teoría, sí. Ahora a mi padre le tienen que llamar Lord y todo eso… la verdad es que es algo pomposo que mi padre pretende ignorar cada vez que puede- Dijo entonces Hermione quitándole importancia al asunto.

Ron se quedó un momento en silencio procesando la información que Hermione le había dado… Entonces… además de ricos y poderosos poseían títulos nobiliarios… ¡Mierda!... eso sí era una gran diferencia entre su humilde familia y la poderosa Granger. ¿Quién se hubiera imaginado que el insignificante Ron Weasley, procedente de una humilde familia del condado de Devon, estaría comiendo a esas horas una tortilla de huevo, en el suelo.... cocinada por él….con una futura Lady?

- Entonces… -comenzó a decir Ron tratando de ignorar la punzada de inseguridad que amenazaba con quitarle el buen humor- eso quiere decir… ¿Qué estoy comiendo con una Lady?... ¿Debo inclinarme o algo así?

Hermione rió y le tiró una servilleta arrugada.

- ¡No seas estúpido!... si mi padre ignora la situación… créeme para mí no tiene ninguna relevancia, más allá de sentir orgullo por lo que hizo mi tatarabuelo para conseguir ese reconociendo… pero fue él, no nosotros. Le pertenece a él no ha sus descendientes que sólo tienen el beneficio por haber nacido- Terminó de decir Hermione con un encogimiento de hombros.

¿Por qué no se había dado cuenta antes de lo agradable que era Hermione?, pensó Ron. Estuvo tanto tiempo cegado por el orgullo, los prejuicios y la rabia que sólo había permitido ver el humor arisco y prepotente y ese deje de sabelotodo de la castaña… dejando a un lado la humanidad que brotaba de ella.

Miedo, le susurró una vocecita en su cabeza. Miedo a sentir algo más (de lo que ya sentía), si se daba cuenta que Hermione era más que una niña rica mimada.

- ¿Te puedo hacer una pregunta?-Dijo de pronto Hermione, sobresaltándolo.

- Sí – Atinó a decir y tomo un sorbo de jugo.

- ¿Por qué estás aquí?

Ron quedó descolocado con la pregunta tan directa y tragó con dificultad, pues pensó que ese tema ya lo habían olvidado y había respirado con tranquilidad. Por que explicar las razones que lo llevaron hacia ese lugar, le era complicado, pues ni el mismo las tenía muy claras. Pero había subestimado a Hermione. Al parecer la chica no le gustaba quedarse con ninguna duda.

- ¿Te molesta?-Le preguntó a su vez para ganar tiempo.

- No, para nada-Respondió con sinceridad Hermione- Y mucho menos luego de hacer esta rica cena, pero tengo curiosidad. Nadie sabía lo que pasaba y me sorprendió verte a ti en la puerta.

Ron suspiró y correspondiendo a su sinceridad trato de ser lo más franco posible.

- ¿Por qué estoy acá?-Le preguntó y Hermione asintió-Bueno, me preocupabas…. No habíamos sabido nada de ti en toda la semana…. Ni Ginny, ni Harry… y a pesar de cómo estaban las cosas entre nosotros… me preocupé-La miró a los ojos y tuvo que apartar la vista para continuar, Hermione parecía atravesarlo con la mirada y tuvo miedo que pudiera descubrir lo que sus ojos querían decir-¿Cómo me enteré?-Le preguntó entonces tratando de aligerar el ambiente-No me lo vas a creer-Y riendo le relató la conversación que había tenido con Seamus en el baño haciendo que Hermione se destornillara de la risa. Omitiendo, eso sí, su susto al pensar que el amigo de Hermione hubiera comprobado sus dimensiones más…. Intimas-Y bueno…y aquí estoy….y mis hermanos me van a matar por qué no les avise…. ¡Mierda!-Maldijo levantándose para ir en búsqueda de su celular, pero tuvo un traspié cuando sintió el típico hormigueo en su pierna derecha, por la incómoda posición en que había estado sentado.

Se acercó trastabillando al sillón donde permanecía su chaqueta, pero para su mala suerte el teléfono no estaba y su pierna lo estaba matando…. No es que fuera un quejita…pero su talón de Aquiles siempre habían sido los calambres y las piernas dormidas.

- ¿Estás bien?-Le preguntó Hermione gateando hacia él, lo que casi le hizo olvidar los pinchazos en la pierna ¿Y él pensaba que comiendo esta sexy? ¡Maldita sea! gateando de esa forma… parecía una verdeara gatita, pidiendo caricias de su amo… y en su fantasía… él sería el amo, por supuesto…pero antes de dejarse llevar por esa tan excitante ilusión otro pinchazo le hizo recordar lo que pasaba.

- No es nada… sólo se me durmió la pierna y deje el maldito celular en la camioneta- Le explicó a medida que tratada de apoyar con mucho cuidado su pie en el suelo- ¡Mierda!- ¿Podría tener más mala suerte? Justo cuando quería parecerle un hombre serio, centrado, divertido… para que, quizás lo considerara para algo más que un amigo... el daba tan miserable espectáculo… ¡Quedaría como un quejita!

- ¿Sabes?... a mi abuela le suelen dar este tipo de cosas y desde que era pequeña me enseño un truco para que se pasen.

Cuando Ron vio que Hermione se acercaba un poco más, y se arrodillaba justo al lado de su pierna derecha casi a la altura de su entrepierna. Tragó saliva y contuvo la respiración…. ¡¿Por todos los demonios?.... ¿Sería…?... se preguntó. Volvió a tragar saliva y casi gimió de anticipación al imaginar con su mente calenturienta que clase de secreto sería.

Entonces Hermione levantó un poco la pernera de su pantalón, dejando la pantorrilla desnuda y mojando sus dedos índice y medio con su saliva, procedió hacerle…. Tres cruces.

¿Ah?...se peguntó otra vez la mente calenturienta de Ron… ¿Eso era el secreto?... ¡Pero claro, Ronald Weasley!... se reprendió… ¿Qué esperabas?, ¿Qué la abuela le enseñará el truco que tu pensabas (gracias a tu imaginación y mente lujuriosa y sin control) a su nieta?

- ¿Qué tal ahora?-Preguntó inocentemente Hermione, ajena a las imágenes que pasaban por la mente de Ron.

- Ehhhh…-comenzó a contestar Ron, no muy seguro que decir, pero cuando movió un poco la pierna se dio cuenta que ya no sentía el hormigueo- ¡Si que funciona!-Exclamó y Hermione sonrió ampliamente y Ron tuvo el impulso de besarla ahí mismo. Pero se contuvo, sin embargo, algo en su mirada tuvo que ver Hermione, por que de un saltó se levantó y le dijo algo nerviosa;

- Eh…ehh…puedes usar mi teléfono si quieres yo….-paso una mano por su cabello y continuo- Yo llevaré los platos a la cocina- Dijo tomando los platos vacios de la mesa.

- Sí… gracias.

Entonces Hermione se volvió y le sonrió cálidamente.

- Es lo menos que puedo hacer. De verdad Ron…. Gracias por estar aquí conmigo… para mí no es fácil lo que le pueda pasar a Crookshanks y esperar esta última noche… sola… bueno… hubiese sido mucho más difícil.

Ron conmovido por la congoja de Hermione, no quiso mentir, esa vez no y respondió como de verdad se sentía.

- No hubiese preferido estar en ningún otro lugar, Hermione -Dijo sencillamente provocando un cruce de miradas que decían más que las palabras.

Pero como ninguno estaba listo para afrontar tales sentimientos, cada uno desvió la vista a otro lugar y se fueron a lo suyo. Hermione a llevar los platos a la cocina y Ron a llamar a sus hermanos.

- Sí… lo siento… ¡Si les deje la camioneta!... está bien… que sí….

Hermione escuchaba discretamente la conversación que se llevaba a cabo al otro lado de la puerta, aunque sólo escuchaba una parte, le quedaba bastante claro de que se trataba. Hubo un titubeo por parte de Ron y luego contesto;

- Una amiga… ¡No tengo por qué decirte quien es!... bien… bien… sólo recordé que quedé con ella antes. Sí, Charlie. Lo siento, pero tu invitaste… ¿Si estabas tan cansado por qué quisiste salir?... ehhh…No…yo no estaba así- Ron había bajado el tono de voz llegando a susurrar y Hermione frunció las cejas al preguntarse qué pasaría- Ya…. Quizás algo. Bien, nos vemos mañana…. Y gracias…. ¡Qué te den!-Terminó casi gritando y maldiciendo, pero cuando ella salió, él estaba sonriendo.

- Era mi hermano mayor, Charlie. Esta con unos días libre y llego para la celebración de Ginny-Le explicó Ron.

- ¿El que vive en Australia?, Ginny me hablo de él-Le contó al ver la expresión interrogante en la cara de Ron.

- Sí… estaba algo molesto porque no le avise que me iba y estuvieron buscándome hasta ahora.

Auch-Dijo Hermione mirando la hora en el reloj de la pared- son las tres y media de la mañana.

- Sí… se estaba quejando que estaba cansado, que no había dormido en dos días y que estaba preocupado.

Ron siguió a Hermione que se dirigía de nuevo a la mesa de centro y ponía en ella una bandeja con galletas y leche.

- Lo siento, espero que no tengas problemas con él por haber venido-Le dijo algo compungida y preocupada.

- No, para nada-Dijo Ron quitándole importancia al asunto con un gesto de su mano.

- Bien, me alegro-Sonrío y le indicó la bandeja que reposaba en las mesa- No tengo más postre que este y se me acabo el té.

Ron lanzó una carcajada que hizo que Crookshanks gruñera o algo parecido, haciendo que Hermione se volviera hacia el animal para acariciarlo con ternura.

- ¿Lo escuchaste, verdad?, no quiero ser optimista ni nada por el estilo… pero creo que esta mejor…

Ron se encogió de hombros por que no sabía muy bien que decir y se limitó a bromear.

- Por lo que a mí respecta…. Me ha tratado igual… me gruñó y me resopló, la diferencia con la ultima vez es que no me ha dejado ninguna marca en la piel- Se sentó en el sofá donde estaba Hermione, dejando suficiente espacio para que el durmiente Crookshanks estuviera cómodo entre ellos, tomo una galleta y se sirvió un vaso de leche- ¿Sabías que las galletas oreo son mis favoritas?-Le preguntó más para distraerla que para otro cosa y al parecer dio resultado

- No, no tenía idea, pero resulta que son mis favoritas también-Le contesto y se sirvió una galleta y se la llevo a la boca.

- ¡No!-Gritó entonces Ron- ¡Así no se comen las oreo!-Le dijo escandalizado quitándole de la mano la galleta que le faltaba el mordico que había alcanzado a darle Hermione y cambiándosela por otra.

- ¿No? - Ron negó con la cabeza- ¿Entonces como se comen, señor cocinero?-Le preguntó con burla Hermione.

- Así… ¿Acaso a las niñas de la aristocracia no le enseñan a comer como dios manda una oreo?-Le picó, recibiendo un bufido por parte de Hermione que con un gesto le pidió que siguiera la explicación- Es fácil. En realidad hay dos formas… la primera es que separes las galletas y luego mojes una mitad en la leche… yo prefiero comer primero la galleta que queda sin crema, para disfrutar mejor la otra, pero en gustos no hay nada escrito. La otra forma-Siguió explicando ante la atenta mirada de Hermione- Es que tomes toda la galleta y la sumerjas en la leche…Así-Le mostró y cuando considero que estaba lo suficientemente mojada la sacó y se la aceró a la boca y ante el titubeo de Hermione, la miró con burla y la retó- ¿Acaso esto también se les prohíbe a las Duquesas?

Hermione, sorprendiéndolo, le sacó la lengua y se acercó más a él.

- Yo no soy duquesa-Aclaró antes de morder la galleta rosando con sus dientes la punta de los dedos de Ron, haciendo que este se estremeciera, pero el contacto fue tan leve, que antes de darse cuenta, Hermione ya estaba en su lugar masticando y saboreando la galleta.- ¡Esta deliciosa!-Exclamó- Creo que voy a empezar a hacerte caso en lo referente a la comida-Admitió mientras tomaba un vaso de leche y otra galleta para comerla como le había enseñado Ron.

Dejando salir el aire que sin darse cuenta había estaba conteniendo y poniendo su mejor cara de "Te lo dije" Ron se acomodó mejor en el sofá y le sonrió, comiéndose la mitad de la galleta que Hermione había dejado entre sus dedos.

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No sabía qué hora era, pero sentía algo cálido y a la vez confortable en su espalda. Se movió un poco más, tratando de acurrucarse más en ese calor… pero algo no la dejaba. Suspiró y dio un manotazo a lo que le estaba haciendo cosquillas en la mano, movió sus dedos y sintió algo suave y peludo que cuando lo apretó dio un alarido tan estridente que hizo que despertara por completo. Abrió los ojos y se sentó de golpe, haciendo que el cuerpo a su lado se removiera y tratara de abrazarla otra vez, pero Hermione tan emocionaba, al ver a su gato que se paseaba sobre la alfombra y que ahora la miraba resentido por el apretón que había dado a su cola, no tuvo cabeza para más que para gritar llena de felicidad.

- ¡Crookshanks! ¡Estás vivo!

Y cuando se levantó y tomó en brazos a su querido gato, otro grito le hizo mirar hacia atrás, y darse cuenta que el lugar tan confortable donde había dormido, no habían sido otra cosa que los brazos y el pecho de…. Ron.

- ¡Qué! ¡qué!-Preguntó algo desorientado Ron, cuando despertó bruscamente por el grito dado por la castaña, pero al ver la cara de felicidad de Hermione y a Crookshanks ronroneando feliz en los brazos de su ama, sonrió.- Al parecer no estaba tan viejo.

Hermione rio encantada y giro con su gato en brazos.

- No… al parecer no….-Corroboró Hermione emocionada

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Cuando Ron terminaba de secarse y colocarse una bata de algodón blanca, sonó el timbre.

Justo a tiempo, pensó con una sonrisa.

Hermione luego del feliz acontecimiento de ver a Crookshanks con vida y más aún, caminando como siempre, como jefe y señor de la casa. A modo de agradecimiento por la compañía de la noche, le ofreció prepararle el mejor desayuno de su vida… pero como en la despensa no quedaba casi nada, algo avergonzada y sonrojada… le ofreció pedir el mejor desayuno de su vida. Le contó que conocía una cafetería que trabaja a pedidos y que tenía los mejores pasteles, moffin y desayunos de Inglaterra. Y antes esa propaganda no se pudo negar.

Así que mientras llegaba el copioso desayuno, le había ofrecido que tomara una ducha, lo que también había aceptado.

La verdad es que estaba de excelente humor, que le hubiese dicho sí a todo…. Dormir con Hermione entre sus brazos, fue lejos lo mejor que le pudo pasar….

Habían conversado hasta altas horas de la madrugada, donde él se enteró que Hermione por parte de madre, era mitad francesa y que contrarió a su aristócrata abuelo, sus abuelos favoritos eran cocineros y que tenían una muy pintoresca hostería en la costa Francesa y que tenían el común apellido Dupree… sin nada de la sofisticación que tenía su otra familia. Lo que a ella le encantaba. También le contó sobre el triste divorcio de sus padre cuando ella tenía once años, cuando su padre tuvo que encargarse del negocio familiar dejando sola a su madre y a ella en Australia, donde trabajaban como voluntarios en una corporación que ofrecía servicios médicos (entre ellos el dental) a las personas con menos recursos y a los pueblos indígenas que aún quedaban en el corazón del continente. Lo que produjo el distanciamiento tanto físico como emocional entre sus padres. Su madre todavía era dentista y seguía viajando de parte en parte ayudando al prójimo.

Luego a él le tocó contar algo de su familia, donde admitió que en su casa nunca sobró nada material, pero si había amor por montones. Que al ser seis hermanos varones la llegada de Ginny había hecho que su madre de algún modo se enfocara en la niña de la familia… más bien todos habían convertido a Ginny en la favorita de todos, lo que había hecho que él se sintiera algo desplazado en un principio, pero luego con los años y cuando comenzó a notar que sobresalía en algo que nadie más en su familia había conseguido, se había sentido único y especial, porque al ser el menor de seis varones, poco le quedaba a él por destacar…. Hasta que llegó el futbol.

Y así había transcurrido la hora entre conversa y conversa, hasta que vencida por las noches en vela, Hermione fue cerrando los ojos y se había quedado dormida. Y fue entonces que Ron había levantado a Crookshanks con mucho cuidado, dejándolo en la esquina del sofá para poder acomodar mejor a la castaña, que ella en un gesto inconsciente e inocente se había acurrucado contra él y él…. Bueno… él se lleno del aroma, de la sensación de tener el cálido cuerpo de Hermione contra el suyo y se dijo que nada malo podría pasar si la retenía un poquito… tan sólo un poquito entre sus brazos… pero no contaba que él también caería en los brazos de morfeo.

Quizás, se dijo… tenía alguna posibilidad después de todo. Y mucho más animado de lo que había estado en días, concibiendo la loca idea que Hermione pudiera llegar o sintiera lo mismo que él, abrió la puerta del baño.

Sacudió la cabeza para escurrir algunas gotas de agua de su cabello y salió del baño, justo a tiempo de escuchar a Hermione que gritaba del piso de arriba donde había ido a bañarse con su fiel Crookshanks a cuestas.

- ¡Ron! ¡Tiene que ser el desayuno! ¿Puedes recibirlo? Bajo enseguida a pagar la cuenta.

Ron que ya estaba cerca de la puerta de entrada y antes de salir del cuarto de invitados había tomado su billetera del bolsillo de sus pantalones que descansaban junto al resto de su ropa sobre la cama, le respondió riendo mientras abría la puerta.

- ¡No te preocu…-Pero lo que iba a decir al igual que su sonrisa murió en sus labios cuando vio quien se encontraba al otro lado de la puerta.

Quedó paralizado. Y la burbuja de felicidad en la que había estado hasta ese momento se hizo añicos. Y escuchando los pasos apurados de Hermione al bajar la escalara y viendo la cara desencajada del hombre que lo miraba entrecerrando los ojos y algo pálido, escuchó la voz risueña de Hermione que le decía.

- Acuérdate que yo invito, es lo menos que puedo hacer luego de tenerte despierto toda la noche-Ron vio que la expresión del hombre se desencajaba aún más al oír esas palabras que para cualquiera, podrían significar algo más que una inocente broma. Al parecer el hombre le había dado otra interpretación, por que apretó los puños y frunció los labios.

- Hermione….-trató de advertirle al ver que se acercaba y venía en la misma facha que él, aunque con una bata de seda roja y una toalla tipo turbante en la cabeza.

- El trato era que pagaba yo el desay….- el "uno" murió en sus labios cuando al igual que Ron se quedo paralizaba al ver al hombre que estaba en la puerta y que definitivamente no era el repartidor del desayuno. Era mucho más alto, más fuerte y definitivamente era extranjero…. Era…

- …. Viktor….-Susurró casi sin voz.


Hola!...aparecí otra vez....Espero que capitulo sea de su agrado y que disfruten leyéndolo como yo disfrute escribiéndolo..... Ahora voy agradecer los comentarios que me han dejado;

Helena: Muchas gracias!....la idea de esta historia es esa...que el lector pase un buen rato sin angustiarse con peleas y dramas... Espero que la sigas encontrando así.

DanielaWeasley: ¡Qué bueno que volviste! extrañaba tu comentario... y espero que estés contenta porque Crookshanks este vivito y coleando...

Paqui: Gracias! y que bueno que te gusto el cap. Y bueno... ya sabemos como es Ron, pero espero que como actuó en el capitulo de hoy haya llenado tus expectativas...

Bueno... esperando más reviews y así me animen y actualice más pronto me despido....

Un abrazo... Leonor....