Hola! y primero que lean... Les pido millones de disculpas por tremendo atraso, pero lamentablemente, cuando terminé el anterior capitulo... la inspiración se me fue, tenía miles de ideas en la cabeza, pero sin ningún orden... Así que desde hace bastante tiempo que estoy escribiendo pedazos del capítulo... hasta que finalmente hoy lo puedo publicar. De verdad lamentó mucho la espera, pero considero que es mejor esperar por un buen producto, que recibir en un tiempo corto y limitado algo no tan bueno, desordenado y mal terminado. Así que espero que me comprendan y no sean muy duras conmigo... Pues al final de cuentas trabajo para darles un capitulo que valga la pena leer. Y no algo a la rápida con lo que ni yo ni ustedes queden conformes! Bueno... ya no más explicaciones... y ahora a leerrrrrrrrrrrrrr...

Capítulo Once. Gryffindor vs. Durmstrang.

Hermione miró para todos lados, dividida entre seguir adelante o escapar a la seguridad de su departamento. Sí, sabía que el partido lo cubriría mucha prensa, también sabía que mucha de esa prensa que se agolpaba fuera del recinto iba a ver a la super estrella internacional Viktor Krum, pero sobre todo, para mala suerte de ella, gran parte de esa prensa… iban a presenciar un supuesto encuentro entre los jóvenes que en un tiempo casi se habían unido en matrimonio y que al parecer en estos días habían vuelto hablar de esos planes pasados.

"Prensa amarillista", pensó abatida. No tenían ni idea de lo que hablaban. Y ella no había tenido idea hasta donde eran capaces de llegar algunos medios o periodistas para conseguir una historia. Siempre había escuchado que la prensa rosa o amarilla de su país era escandalosamente brutal, pero ella nunca había dimensionado hasta que punto… Bueno, hasta ahora.

Convertirse en la noticia candente de la semana le había dado varios ejemplos de cómo se sentían lagunas celebridades cuando eran perseguidas por ciertos personajes que ella tuvo el disgusto de conocer durante esos días que le habían seguido y no le habían dejado ni a sol ni a sombra desde la muy desafortunada conferencia de prensa, que ella muy a su pesar vio en una repetición, en donde se enteraron (los que no sabían) e instigados por la tal Skeeter de la relación que Hermione y Viktor habían mantenido tiempo atrás..

Durante los días que siguieron del banquete y de donde se filtro quien sabe de dónde una fotografía de ella abrazando a Viktor en el balcón, la prensa no le había dejado tranquila. Le esperaban fuera de su apartamento, le seguían al trabajo, le esperaban fuera del trabajo… incluso un muy astuto reportero se infiltro como enfermo en la clínica y llegó a preguntar por la "Doctora Granger"… menos mal que el muy incauto sólo tenía previsto en su cabecita indagar sobre la vida amorosa de ella…o si no… otros serían los titulares… Pero ahí tenía un ejemplo claro de lo que buscaban, pues teniendo frente a frente la información de su verdadera profesión, el reportero en cuestión la paso desapercibida, simplemente no le había dado importancia… Desde ese día había cancelado sus consultas y había dejado de ir a trabajar hasta que pasara la expectación y sobre todo el asunto del partido.

Miró hacia todos lados, insegura y debatiendo consigo misma si eso había sido una buena idea. Su padre le había advertido, sus abuelos, algunos de sus amigos, colegas y conocidos, hasta el siempre comprensivo Kingsley, pero no…no escucho a nadie ni a nada, pues sólo tenía que recordar la profunda mirada azul, acompañada del intenso susurro que hizo que se estremeciera de la cabeza a los pies, para hacer oídos sordos a todas las advertencias que sólo buscaban protegerla.

Sin embargo, ahora que se encontraba fuera del recinto donde se llevaría a cabo el partido entre Gryffindor y Durmstrang, se estaba replanteando la idea y casi abre sus labios para pedirle al taxista que diera vuelta y la llevara otra vez a lo seguro de su departamento… o a cualquier otro lugar lo más lejos posible de la horda de periodistas que se encontraban apostados fuera de las rejas de seguridad esperando, armados con sendas cámaras y micrófonos… lo que los muy ignorantes habían llamado "Una de las noticias del año"… Lamentablemente la noticia que esperaban…era ella. ¡Malditas sabandijas!, pensó, sintiendo el característico vacio en el estomago cada vez que tenía que enfrentarse a una de estas situaciones.

¿Por qué le tenía que pasar de nuevo esto a ella?, ¿Es que no había tenido suficiente con los abusos, calumnias y más malos tratos de la prensa búlgara cuando cancelo su compromiso con Viktor?

Tuvo un estremecimiento involuntario cuando recordó los floridos epítetos que los congéneres de su ex prometido habían dispuestos para ella en ese tiempo; "Bruja inglesa" "Témpano de hielo Granger" "Engreída británica" fueron algunos, pero esos habían sido unos de los más suaves, pues otras publicación le habían llamado "La frígida inglesa que trituró el corazón de nuestro campeón"

Hasta tal punto llegaron las ofensas que Viktor que nunca había dado ninguna cuña sobre su vida privada, en una conferencia de prensa que se le hizo al equipo y para sorpresa de todos, cuando un reportero le pregunto sobre su estado de ánimo luego que ella lo dejara, en unas escuetas y serias palabras había respondido:

- Sobre ese tema quiero aclarar que ninguna de las referencias que han sido publicadas sobre mi ex novia son ciertas. Nuestro compromiso terminó de mutuo acuerdo, por motivos que sólo ella y yo conocemos y que de ninguna manera serán públicos. Así que pido que por favor dejen de acosarla e injuriarla… Ella no es nada ni me ha hecho nada de lo que ha salido publicado y comentado en los medios de comunicación durante esta semana. Así que por favor me gustaría que la dejaran a ella y a mi tranquilos, pues nos gustaría vivir estos momentos en paz-Luego había hecho una pausa y mirado seriamente a los periodistas que le devolvían la mirada con boca abierta luego de tan larga e inusual declaración. Para agregar con un rotundo- Eso es lo único que tengo que decir sobre ese tema.

Esta demás decir que esas sentidas palabras tuvieron el efecto contrario y que cayeron en saco roto, pues los medios se volvieron algo locos y comenzaron a especular sobre una posible reconciliación que cuando se dieron cuenta que no llegaba… volvieron a atacar a Hermione, considerándola la responsable que su estrella mundial tuvieras el corazón roto. Pues de ninguna manera admitirían que su campeón había fracaso en algo.

Así fueron las cosas hasta que Hermione finalmente volvió a Inglaterra, donde gracias a Dios y sin saber cómo, la muy sonada noticia no había traspasado el océano. Sólo en unos apartados muy pequeños se había hecho mención de la relación y luego del término de ésta. Pero nada más…hasta ahora.

Emitió un gemido lastimero y se tapo la cara con ambas manos, lamentando haberse levantado de la cama ese día cuando debió haberse quedado en cama junto a Crookshanks, acurrucaditos viendo el partido por televisión. ¿Qué le había llevado a ese lugar que sólo le estaba haciendo recordar cosas desagradables de un pasado que quería olvidar?...y fue entonces que recordó la noche del jueves… específicamente lo que sucedió luego del tan inesperado tango...

Hermione lo miraba con la boca abierta…

Ron la miraba con la boca abierta…

El resto de los invitados los miraba con la boca abierta….

Pero muy lentamente y como si se hubieran puesto de acuerdo, sus labios se alzaron en una sonrisa de comprensión y aceptación…

Pero antes de que ninguno dijera nada, aunque… hay que decir que las palabras… en ese momento y para esos dos sobraban… ya que inmersos en su propio mundo más nadie ni nada existía… El sonido de las palmas uniéndose en un efusivo aplauso, hizo que desviaran sus miradas al resto de los invitados, qué sin haber escuchado las palabras que de forma tan apasionada los danzantes se decían y creyendo que de un show preparado se tratada aplaudieron a rabiar pidiéndole otro baile más.

Los dos se pusieron rojos y dando unas torpes gracias habían intentado escabullirse por la misma puerta que habían entrado antes, pero una muy excitada Ginny que comenzó a hablarle hasta por los codos les impidió seguir con su intento de fuga. Luego se le acercaron otros jugadores con sus respectivas parejas y otras personas más que no conocía, alejándolos de si, incluso en un momento sólo pudieron conformarse con lanzarse miradas desde el lugar que cada uno se encontraban. Hasta que en un descuido de la castaña el pelirrojo desapareció de su campo visual y aunque se esmeró en encontrarlo, haciendo que los demás la miraban extrañados por los ángulos casi imposible en que ponía su cuello y la forma no tan sutil en que sus pies se empinaban en la búsqueda de Ron, no logró divisarlo.

Y ya cuando comenzaba a angustiarse al pensar que no le vería nada más esa noche, al bailar la última pieza con su padre sintió que alguien le miraba.

Y ahí estaba él, apoyado en el marco de la puerta por la que se iban a escabullir un rato antes. Mirándola como si ella fuera un festín y él estuviera muerto de hambre. Casi se derrite en los brazos de su padre que tuvo que sostenerla con firmeza cuando se enredo en sus propios pies, en el momento en que Ron le hizo un gesto casi imperceptible con su cabeza indicándole la salida.

- Cariño ¿Estás bien?-Le pregunto preocupado mirándola con el ceño fruncido.

Hermione casi frunce el de ella al ver la mirada que su padre le había estado dando durante casi toda la velada. Ella sabía que él no estaba muy contento de que su hija se reencontrara con Viktor y aunque ya le había afirmado en más de una ocasión que no tenía por qué preocuparse…aún así… un padre era un padre y durante toda la noche le había estado acosando a preguntas. Así que quizás no fuera tan malo aprovecharse un poquito…sólo un poquitito de eso.

- Creo que ya estoy algo cansada-Le dijo, tratando de poner su mejor cara de inocencia.

Su padre asintió y le sonrió con ternura y Hermione se sintió horrible por mentirle… pero tenía que hablar con Ron.

- Será mejor que nos vayamos.

- Sí, tú ve a despedirte y yo iré por los abrigos- Le respondió mirando a donde había estado un momento antes Ron y grande fue su sorpresa cuando ya no le vio ahí. "Fantástico", pensó" ahora tendría que buscarlo.

¿Por qué no le había esperado? Apenas tendrían unos minutos antes que su padre terminara la ronda de despedida, lamentablemente quedaba poca gente. El equipo de Durmstrang ya se había retirado a su hotel, alegando que debían descansar para comenzar su entrenamiento al otro día. Y Hermione dio gracias al cielos por eso y porque el entrenador korkoroff fuera tan rígido y se hubiera llevado a sus jugadores a dormir…entre ellos a Viktor, quien a pesar de la conversación que habían tenido, no había perdido oportunidad de acercarse a ella y no había que ser tan perceptiva para no haber notado la molestia de Ron cada vez que Viktor le tocaba o se acercaba un poco más a ella con la escusa de conversar. Y Hermione sabía muy bien lo que se proponía su ex… alejarla y evitar que hablara con su supuesto novio.

Lo bueno del asunto era que como no estaba presente en este momento, no podría evitar que ella por fin lograra su cometido y pudiera intercambiar las tan deseadas palabras que pugnaban por salir de sus labios luego de tan candente declaración durante el baile.

Bueno, se dijo Hermione apretando fuertemente los labios para evitar que el gruñido de fastidio que sentía en la garganta no se escapara de su boca.

No estaba Viktor…pero todavía estaba Ginny. La adoraba, pero en estos momentos su buena amiga era como tener un tremendo grano en el trasero.

- ¡Hermione!-Le llamó, cuando quiso pasar por su lado, como si no la hubiera visto- ¿Ya te vas?

- Sí

- ¿Por qué? La fiesta esta divina y aunque Harry me ha molido los pies con tantos pisotones-Hizo una mueca de dolor que el brillo de sus ojos atenuaba, continuo con una gran sonrisa emocionada- Ha valido la pena. Hace mucho que no la pasaba tan bien…sobre todo teniendo en cuenta que mi lindo hermano mayor-Dijo sarcásticamente-Ha estado con un humor de los mil demonios luego que bailo contigo. No lo entiendo ¿Sabe?, primero estaba exultante y como fuera de la tierra, pero de un momento a otro se puso como un energúmeno. Creo sinceramente que está pasando por algún cuadro de bipolaridad, aunque ¡Qué sé yo! Yo no soy psicóloga- Hermione sólo asintió, pues sabía que Ron estaba muy lejos de ser un bipolar, ella sabía muy bien el porqué del cambio de ánimo del hermano de la pelirroja. Así que abrió la boca para despedirse de su amiga justo cuando ésta se llevaba un dedo a los labios y fruncía estos en un gesto pensativo, para luego abrir los ojos y mirar a Hermione como si fuera un ente divino. Bajo la voz y le susurro- Quizás tú podrías atenderlo…la verdad es que nos tiene algo preocupados a Harry y a mí. Desde hace unos días se está comportando muy extraño.

- Oh…a lo mejor esta estresado por el partido-Le dijo tratando de quitarle importancia al asunto. De ninguna manera quería que sus amigos pensaran que Ron tenía un problema mental por causa de… ella. Ahora sólo quería encontrarlo.

- Mmmm…-Murmuró Ginny-A lo mejor le falta un buen revolcón …ahora que lo pienso, hace mucho que no le veo salir con nadie-Agregó entonces con un encogimientos de hombros sin darse cuenta de la reacción de Hermione, que se puso roja y se atraganto con su propia saliva- ¿Estás bien?-Le preguntó la pelirroja al escucharla toser.

- Sí…sí… -Respondió, pero una idea le hizo clik en el cerebro y sin poder evitarlo se escucho preguntar-… sólo… ¿Ron acostumbra salir…mucho?-Trató de poner su tono más despreocupado, el mismo que se usa cuando uno habla del tiempo o cuando se debate de cómo crece el pasto en primavera.

- ¿Quién?-Preguntó Ginny distraída al ver como una atractiva chica de rasgos orientales se acercaba donde estaba su novio, hizo un esfuerzo y volvió su atención a Hermione- ¿Ron?-Preguntó y como la castaña asintió y tratando de no distraerse al ver como la mujer tomada del brazo a su novio, le contesto-Bueno…no. A tenido una que otra novia, pero hace mucho que no sale con nadie… a decir verdad el promiscuo de la familia es Charlie…Aunque…-Agregó con una sonrisa divertida, pero luego su expresión cambio por una conspiratoria cuando recordó algo, pero frunció el ceño y se quedo callada para frustración de la castaña.

- ¿Aunque?-Le instó a seguir.

- …Ahora que recuerdo, Charlie-continuó Ginny con desapego porque la mujerzuela esa ahora estaba pasando su palma por encima de la desordenada corbata de Harry y se acercaba sinuosa a él-Comentó que cuando salieron la semana pasada, Ron se había desaparecido y que luego de buscarlo mucho había recibido un llamado de éste diciéndole que estaba con una amiga y bueno-Inquirió Ginny con un tonito de voz malicioso-…no volvió en toda la noche.

- ¿De verdad?-Espetó entonces Hermione en tono cortante. Preguntándose internamente y tragándose la rabia al mismo tiempo, ¿Qué amiga? ¿y cuando había sido esa bendita salida? Y…y Ginny la estaba mirando raro, así que recuperándose volvió a preguntar- ¿De veras?-Ahora sí, en un tono más ligero e incluso disimulo con una sonrisa desenfadada que consiguió que Ginny cambiara su expresión suspicaz.

- Sí.

Y cómo Ginny no agregó nada más haciendo que casi cometiera una estupidez… como sería el hecho que le preguntara directamente cuando, donde y lo más importante quién diablos era esa tipa. Cerró fuertemente los labios, pero no antes de comentar mordazmente:

- Entonces no le hace falta tanto sexo ¿No?

- No, supongo que no-Estuvo de acuerdo Ginny que respondió distraída para mayor molestia de Hermione, que le vio fruncir el ceño mientras observaba algo por encima del hombro de la castaña- ¿Qué tanto miras?-Le pregunto ofendida porque la pelirroja no le ponía atención en un tema de tanta importancia. Ya casi… casi, se le había olvidado el asunto de reunirse con Ron. Se volvió y siguió la mirada de Ginny y entonces comprendió- ¡Oh!-Exclamó. No quería ser mala, pero… a grandes males… grandes soluciones… Y si quería deshacerse de una vez por todas de Ginny para ir…finalmente a reunirse con el pelirrojo…e interrogarlo de forma muy, pero muy sutil, sobre con quien había pasado la noche que se refería su hermano que le había contado a su hermana y que esta le había contado a ella… Tenía que hacer lo que tenía que hacer- ¡Oh!-volvió a exclamar- Es Cho… Cho Chang-Dijo suavemente y supo que había sido suficiente, porque las aletas de la nariz de su amiga se expandieron y sus ojos echaron chispas y en sus cachetes se formaron dos manchas rojas… si hasta parecía un toro al que le estuvieran atusando un paño rojo delante de sus narices. Pero como al parecer no tenía intenciones de moverse y seguía intentando fulminar con la mirada a la oriental desde ahí… Hermione decidió utilizar artillería pesada- De seguro ahora que sabe que a Harry le está yendo tan bien… quiere retomar su antigua…-Dejo pasar unos segundos, notando que Ginny caía redondita a sus palabras, como las abejas en la miel- Amistad…

Y Ginny ya no pudo más.

- ¡Sobre mi cadáver!-Exclamó con los labios apretados más para si misma que para Hermione- Me costó mucho que fuera mío…no se lo dejare a ninguna nipona llorona- Y sin otra palabra más y sin despedirse de Hermione emprendió camino adonde estaba Harry.

Hermione la observó un momento hasta que la sulfurada pelirroja llegó a donde estaba la pareja y no pudo evitar sentirse mal por ponerla de tan mal humor y haber metido en un problema al pobre Harry. Hasta sintió algo de lástima por Cho, aunque a ella nunca le había caído bien la oriental y sabía que el sentimiento era mutuo…así que… encogiéndose de hombros y recordando que tenía cosas mejores que hacer, dio la vuelta y por fin pudo salir del salón, ahora sólo tenía que encontrar a Ron.

Miró hacia todos lados, pero ni rastro del pelirrojo. A lo mejor se había ido a la terraza donde la vio con Viktor, pensó, pero rechazó la idea inmediatamente. Estaba segura que Ron de ninguna manera querría reunirse con ella donde antes estuvo con Viktor. Así que doblo a la izquierda y… ¡Mierda!.

- ¡Hermione!-Saludó un alegre Neville al topársela en el pasillo y caminar donde ella-Buena fiesta ¿no?

- Sí…-Contestó e hizo el intento de seguir de largo, pero el médico le intercepto el paso.

- Y dime ¿Cómo has estado? Hace mucho que no conversamos, te perdiste-Le recriminó.

¡Oh no!, se lamentó Hermione… ahora no tenía ánimos…ni tiempo para ponerse al día con nadie. De seguro, Ron, quien sabe donde estuviera, estaría cansado de esperar y ella ya sabía como era de impaciente el pelirrojo.

- Bien… estoy bien…pero me tengo ir ¿Sabes?... estoy alga cansada y mi padre me está esperando-Trato de excusarse e intento otra vez pasar por su lado. Pero al parecer todos sus amigos habían tenido la idea de conversar con ella en ese momento ¿Por qué no la buscaron antes? Se pregunto bien fastidiada.

- Sí. Viktor ¿Verdad?, ese hombre está más colado por ti que la leche que mi abuela me daba de pequeño.

Hermione volvió a asentir pensando que su amigo se callaría si veía que ella no participaba en la conversación, aunque no entendió muy bien a lo que Neville se refería con eso de los colados de leche, pero otro día se lo preguntaría.

- A mí me pasó una vez con una ex novia que no quería soltar prenda conmigo…-Continuo Neville y Hermione no pudo evitar mirarlo con incredulidad, ya… pensó. ¿Desde cuándo Neville había tenido tanta suerte con el sexo opuesto?, pero agitando su cabeza, porque no tenía tiempo para los antiguos problemas sentimentales de su amigo, pues sólo podía sentir los minutos que pasaban y pasaban y ella que no se movía. Y para más remate escucho la voz de su padre que se acercaba y se despedía de algunos directivos del club.

- Sí, Neville… que terrible…De seguro es lo mismo que me paso a mi- Le interrumpió caminando hacia atrás-… eh…hablamos otro día ¿Ok?- y sin más retrocedió y se fue por el pasillo de su derecha. El que debió haber escogido antes y así evitar la "confesión" de Neville.

No pudo evitar sonreír… ¿Neville acosado por una chica?, pensó cuando pasaba frente una puerta, No es que Neville estuviera mal…incluso estaba casado, pero…

- ¡AHHHHHH!-se hubiera escuchado si hubiese podido gritar, pero una fuerte y áspera mano le tapó la boca al mismo tiempo que sentía que algo o alguien le tiraba hacia atrás y la metía dentro de lo que parecía un ¿Armario? Al parecer eso era, porque escucho como se cerraba la puerta a su espalda, y en medio de esa oscuridad irracionalmente pensó que alguien intentaba secuestrarla. En otra ocasión, quizás se hubiera dejado llevar por el pánico, pero ahora no tenía tiempo para eso.

¡Lo último que le faltaba!, pesó malhumorada… ¡Dios! ¡No tenía tiempo para eso ahora! ¡Tenía que ver a Ronald!, Se dijo lastimeramente y de su garganta se escuchó un gemido-gruñido al mismo tiempo que levantaba una pierna para darle en sus partes nobles, al desgraciado que había osado ponerle las manos encima. Pero algo detuvo su movimiento… otra mano rasposa…así que lo intento con la otra…El tipo no podía tener más manos ¿No?, pero otra vez su intento fue detenido… y el otro y el otro. Y como al parecer era imposible con ese tipo, ocupo lo que sin darse cuenta antes, todavía mantenía libre. Sus manos. Pero apenas pudo darle uno que otro golpe en uno de los brazos y otro en la cabeza al sujeto…que resulto ser muy alto, porque el hombre ya cansado de los golpes de Hermione le tomo ambas manos y la pegó a la puerta.

- ¿Quieres dejarlo?-Escuchó que una voz ronca y malhumorada le pedía o más bien le exigía.

Y…entonces reconoció la voz.

Levantó la vista y en la oscuridad de ese armario pudo distinguir una gran silueta que se encontraba casi recostada sobre ella… y detuvo su intento de pegarle al tipo...bueno, técnicamente no podía, porque le sostenía ambas manos con una de las grandes suyas, pero ahora tenía libres sus piernas ¿No?, pero ahora que sabía quién era… Sólo deseaba que dejara libre su boca. Si no le soltaba las manos y se mantenían en esa pose…ella no se quejaría.

- ¿Ron?-Preguntó amortiguadamente antes que por fin el pelirrojo descubriera su boca y prendiera una pequeña lucecita que alumbró lo que resultó ser el armario de los abrigos.

- Por supuesto-Le contestó este entre dientes- ¿Quién pensabas que era? ¿Y porque intentaste golpearme?

Hermione detuvo su inspección del armario y levantó la vista frunciendo el ceño. No le había gustado el tono que había utilizado Ron.

- ¿Y qué esperabas? ¡Pensé que eras un secuestrador!-Le acusó en el mismo tono- ¿Acaso no podías encontrar otro lugar menos sospechoso para esperarme?.

- ¿Yo un secuestrador?-Sonrió Ron- Bueno si ese hubiera sido el caso, con las patadas y los golpes de niñita que dabas, la hubiera tenido fácil-Bromeo y Hermione deseo al menos tener una de sus manos en libertad para darle un buen bofetón y quitarle esa sonrisa engreída de la cara.

- Suéltame y veras lo bien parado que sales-Le amenazó con fiereza.

- No gracias, estoy muy bien así-Le contestó e hizo un poco mas de presión en las muñecas de la castaña, haciendo que Hermione fuera consciente de lo cerca que se encontraban- Ahora, dime ¿Por qué demoraste tanto? Casi me duermo esperándote-Prosiguió como si la situación no tuviera nada de anormal. Claro, pensó sarcásticamente Hermione. Era sumamente normal que ellos estuvieran encerrados en un armario de abrigos, con ella prácticamente desprotegida y a merced de un hombre sumamente atractivo, que un rato atrás le había confesado a grito pelado lo que sentía por ella. Sí, Hermione, se dijo…Todo muy normal. Pero entonces recordó la conversación con Ginny.

- Primero dime tú ¿Con quién pasaste la noche hace una semana?-Preguntó tratando de contener sus celos. ¡Vaya Hermione!, pensó… ¿Dónde quedó la forma tan sutil de tocar el tema?, pero ya no podía echarse atrás. Ron la miró con el ceño fruncido y una expresión de no tener idea de que se refería, así que aclaró- Cuando saliste con Charlie-Siseo molesta ¿Cómo era posible que se olvidara de la tipa con quien paso la noche?- Ginny me contó que te fuiste y no apareciste hasta el otro día.

Ron entonces hizo un gesto de entendimiento, pero se quedó callado, frunció el ceño y le soltó las manos. Hermione lo miró algo insegura por la expresión que se había plantado en la cara del pelirrojo, además que no sólo le había soltado las mano, sino que se había alejado (Todo lo humanamente posible en ese reducido espacio) de ella. Oh...oh… algo iba mal, se dijo. ¿Tanta importancia podía tener esa tipa?, entonces Ron hizo el intento de hablar, pero volvió a cerrar la boca y se paso una mano por sus cabellos.

Oh… oh… pensó de nuevo Hermione. Cada vez que el pelirrojo hacía ese movimiento era porque estaba muy enfadado o avergonzado… Pero a todas leguas e incluso en esa escasa luz, Ron no parecía para nada avergonzado, así que quedaba la otra opción. ¡Diablos!

- ¿Quieres saber con quién estuve?-Le preguntó suavemente. Oh… ese tono era peor que cuando explotaba. De verdad estaba enfadado. Pero ella no se amilanaría. Así que irguiéndose en todo su metro setenta, todo gracias a sus tacones, le miró directamente a los ojos y le respondió.

- Sí.

Ron se cruzó de brazos y apretó los labios.

- No puedo creer que me preguntes eso-Respondió a su vez entre dientes.

- ¿Por qué no?

- Porque para ser tan inteligente te estás comportando como una típica mujer celosa y no estás haciendo funcionar todas esas neuronas de las que tanto te enorgulleces. Porque si hicieras tan sólo un esfuerzo, sabrías muy bien quien fue esa misteriosa mujer con quien pase esa noche.

- ¡Oh! ¡Yo no estoy celosa! Y no me interesa saber con quién decides… decides…pasar tus ratos… desfogando tus instintos más bajos… -Le dijo ofendida y mirándolo furiosa, pero luego desvió la vista y murmuró en tono más calmado- mientras al mismo tiempo te la pasas coqueteando conmigo.

Ron lanzó una carcajada sin humor, pero al recordar donde se encontraban y que estaban "escondidos" reprimió la otra que pugnaba por salir.

- ¿Coquetear contigo? ¿Desfogar mis bajos instintos?-Se burlo- ¿Sabes? Si no fuera porque sé que están hablando los celos… de verdad que me sentiría ofendido. Pero para que sepas y te ayude a recordar… la noche a la que se refería Ginny, fue específicamente el viernes pasado ¿Hace tilín algo en tu cabecita?-Le preguntó acercándose otra vez donde ella para darle unos leves golpecitos con uno de sus dedos en la sien de Hermione- ¿Recuerdas ahora?-Preguntó.

Hermione herida en su orgullo fue a abrir la boca para replicar con algo inteligente y que cerrara la bocota del odioso pelirrojo que tenía en frente…pero cómo no se le ocurrió nada que decir, pensó en el viernes pasado y… ¡Oh! Y ¡Oh!

- ¡Oh!-El simple Oh que salió de sus labios basto para que Ron sonriera exultante y le mirara muy seguro de sí mismo.

- ¿Oh?-Repitió Ron- ¿Sólo dices oh? ¡No puedo creer que hayas pensado eso de mi!-Acusó-Cuando debería ser yo el que te recriminará tu actitud con el búlgaro de pacotilla. Porque no fui yo quien se dejo toquetear por otro hombre luego de lo que te dije mientras bailamos.

- ¡No me estaba toqueteando!-Se defendió Hermione, algo sorprendida por ese arranque de mal humor de Ron.

- ¡Te estaba sobando!

- ¡Bajo ninguna circunstancia me estaba sobando!-Gritó escandalizada.

- ¿Quieres bajar la voz? ¿O quieres que todos se enteren que estamos aquí?

- ¡Por supuesto que no quiero eso!-Susurró- Además que sería bastante sospechoso que nos encontraran en este armario solos ¿No?-Preguntó en un intento de apaciguar las cosas, pero sus palabras tuvieron el efecto contrario en Ron. Que se puso rojo y estrecho los ojos.

- ¡Claro! No te pueden ver conmigo, pero no tienes ningún problema en abrazar al Vicky delante de todos.

- Nadie me vio-Le contestó cruzándose de brazos.

- ¡Oh perdón! Se me olvidaba que estaban solos… eso es mucho mejor-Dijo sarcásticamente.

Hermione rodó los ojos y manteniendo sus brazos cruzados, apoyó su espalda en la puerta de madera.

- Si no fuera porque sé que están hablando los celos… me sentiría realmente ofendida ¿Sabes?

Ron apretó los labios y desvió la mirada. A nadie le gustaba que le restrieguen sus palabras en la cara.

- No es lo mismo-Murmuró- Tú estabas celosa de alguien que no existe… en cambio yo… tengo que jugar en dos días con él…. Además tú no hiciste nada para alejarlo de ti esta noche… Sin embargo… esa noche estuve contigo Hermione, contigo y con Crookshanks. ¿De verdad me crees capaz de estar con otra mujer cuando sólo una ocupa mis pensamientos?- Preguntó algo dolido pero recuperando esa pose y seguridad de "Yo sé algo que tu no y por eso soy mejor"

Hermione suspiró y entendió a lo que se refería Ron. Si tan sólo tenía que recordar cómo se puso cuando se imagino al pelirrojo con otra mujer. No podía ni pensar que hubiera hecho o como se habría sentido al verlo en brazos de alguien más.

- Bueno… yo…-Hermione no sabía que decir, insegura consigo misma. Había metido la pata, eso estaba claro, pero al menos Ron le había confirmado lo que pensaba de él. Además en su pecho sentí un cúmulo de sentimientos que nunca había experimentado antes y que no quería compartir en voz alta… al menos hasta que los hubiera analizado con calma… ¿Así que para que seguir con el temita?, pensó. Sabía que no era una salida muy valiente, pero cuando no tienes nada con lo que defenderte ¿No era mejor atacar? Y aunque estaba enternecida y su corazón latía a mil por hora por el pelirrojo que le miraba con un deje de superioridad. Algo tenía que hacer para ponerlo al mismo nivel que el de ella. Así que armándose de valor, se tiró a la piscina.

- ¿Entonces…. es cierto lo que me dijiste mientras bailábamos?

Hermione notó que la pregunta en un principio le descolocó, luego que se avergonzó, porque dos manchas adorablemente rojas comenzaron a expandirse por su rostro y que su pose de seguridad se iba a paseo.

Y cuando se metió las manos en sus bolsillos y bajo la vista avergonzado, tal cual lo haría un niño que pillan haciendo una travesura, para luego mirarla a hurtadillas y sonreírle ladeadamente. Hermione supo que por fin Ron le diría lo que cambiaría su vida.

Y Ron abrió sus labios y Hermione pudo escuchar un suave…

- Sí…

Dos simples letras, una nimia palabra, un vocablo que no era elaborado ni mucho menos sofisticado. Pero que en Hermione, tuvo el mismo o más efecto, que si el hombre frente ella se hubiera puesto de rodillas y le hubiera declarado su amor, tal como Romeo lo hizo con su Julieta en aquel balcón.

Y si no hubiera sido porque tenía cosas más interesantes que hacer… ella misma le hubiera entonado alguna alabanza. Pero eso quedaría para después… Y ante la mirada insegura y ansiosa del pelirrojo… sin poder esperar más, y dejando que sus bajos instintos tomaran control en ella, se acercó para besarlo… tomando por completa sorpresa a Ron.

Primero fue un suave rose, luego sus labios buscaron los otros con más seguridad y cuando sintió que los delgados pero sensuales labios del pelirrojo se entreabrían y dejaban entrever su apetitosa lengua… los dos se volvieron locos.

Todo dejo de existir, su mundo era ese hombre en ese destartalado armario bajo esa precaria luz. Las discusiones, recriminaciones quedaron en un rincón bien apartado de su mente, junto a toda lógica y razón que le acompañaban siempre.

No le importó, ni mucho menos pensó que estando en un lugar tan vulnerable los podían descubrir. Todos sus sentidos y su corazón estaban enfocados en una sola persona…que le correspondía su beso con la misma pasión.

Tan ensimismados estaban que sólo separaron sus labios cuando escucharon el golpe seco que sus cuerpos hicieron cuando chocaron con la puerta del armario, pero a ninguno de los dos le importó, pues sin soltar su abrazo y lanzándose una encendida mirada sonrieron mientras intentaban respirar con normalidad.

Ron apoyó su frente en la de la castaña y casi en un suspiro murmuró:

- No sabes las veces que soñé e imagine este momento-Besó con delicadeza la frente de Hermione antes de bajar otra vez a sus labios.

Hermione que se encontraba imposibilitada para responder, sólo gimió en acuerdo. Estaba más pendiente de lo que le hacía sentir el roce de los labios de Ron. No quería pensar en nada más…. Aunque tampoco hubiera podido decir nada, pues en ese momento la boca de Ron volvió a arremeter contra sus labios, en un beso igual o más apasionado que el anterior.

Abrió su boca y recibió gustosa la suavidad de la lengua del pelirrojo en la propia… y cuando pensó que ya no podía sentir más, que no existía nada más que la boca de Ron haciendo maravillas con sus labios. Se estremeció al sentir como una mano del pelirrojo subía lentamente por su estomago hasta posicionarse justo debajo de uno de sus pechos.

Apretó con más fuerza sus brazos alrededor del cuello de Ron, tratando de sentirlo más cerca… buscando un contacto mucho más intimo.

Ron entendiendo lo que Hermione necesitaba o más bien porque el necesitaba lo mismo, alzó a Hermione sin dificultad, hasta que sus rostros quedaron al mismo nivel. Sintió como los pechos de Hermione hacían contacto con el propio, como las pequeñas, pero hábiles manos de la castaña comenzaban hacer un camino de caricias en su cuello y en su cabello. Y sobre todo como la boca de la castaña respondía de forma apasionada a su beso que parecía no querer terminar nunca ¡El por nada del mundo querría alejarse de esa boca! Mucho menos cuando Hermione abrazo su cintura con sus caderas, haciendo que quedaran más cerca. Los dos gimieron al mismo tiempo cuando una de las grandes manos de Ron se dirigió a un muslo que había quedado descubierto por el movimiento.

Hermione interrumpió el beso en un intento de llenar de aire sus pulmones y Ron aprovechando el ángulo en que había quedado el cuello de la castaña, que le había tentado durante toda la noche, comenzó a besar la sensible piel, recorriéndolo lentamente con sus labios y su lengua, provocando que Hermione se estremeciera de pies a cabeza.

- ¡Oh Dios!-No pudo evitar exclamar en voz alta y justo cuando Ron iba a volver a la carga con otro de sus arrolladores besos, escucharon el inconfundible sonido de alguien intentando abrir la puerta… acompañado de la inconfundible voz de….

- ¿Hermione?

La susodicha abrió desmesuradamente los ojos y miró espantada a los azules de Ron, que igual que ella se había quedado estático al escuchar la voz de su entrenador.

Pero eso no fue lo peor, porque antes de tener tiempo a reaccionar, escucharon unos pasos acercarse y otra voz preguntar.

- Oye King ¿Has visto a Hermione?

Hermione se tapó la cara con ambas manos, pero tuvo tiempo de ver como el sonrojado rostro de Ron palidecía al escuchar la voz del padre de la castaña.

Los dos guardaron "sagrado silencio" y contuvieron la respiración esperando la respuesta de Kingsley Shacklebolt.

- No-Respondió llanamente en un tono que no dejaba lugar a dudas.

- Qué raro- repuso John Granger- Neville me dijo que la había visto dirigirse hacia acá, supuse que vendría a buscar los abrigos.

- No-Dijo con más firmeza la voz de Kingsley- Yo ando buscando a los jugadores para mandarlos a dormir y llevo un rato por aquí… y no la he visto-Terminó de decir haciendo énfasis en las últimas palabras.

¡Claro! Pensó Hermione mortificada. No la había visto, pero si le había escuchado. ¡Dios!... ¡esperaba equivocarse!... rezaba y pedía al todo poderoso que sacaba de estos embrollos a los simples mortales, que su tío no la hubiera oído. Apoyó su frente en el hombro de Ron.

- No sé qué hacer con esa niña-Siguió diciendo la voz de su padre y Hermione levantó la cabeza y frunció el ceño ante el epíteto de "niña"…. Si le hubiera visto o hubiese escuchado lo que esperaba y rogaba que Kings no hubiera oído…. No le quedaría duda que su niña ya no era tan niña.

Miró a Ron que aún le sostenía y rodó los ojos. Este sonrió de seguro pensando lo mismo que ella.

- ….De un momento a otro me dice que quiere irse y sin más desaparece.

- De seguro "tu niña"- Ni a Hermione ni a Ron le pasó desapercibido el tono irónico en que su tío dijo "niña". Y no le quedó ninguna duda que su padrino le había escuchado gemir en voz alta.

¡Por todos los cielos! ¡Qué vergüenza! Se cubrió el rostro con las manos y volvió apoyar su cabeza en el hombro de Ron.

- Lo más probable- escuchó que seguía diciendo su tío despreocupadamente- Es que haya venido a buscar los abrigos y te este esperando en el estacionamiento o en el hall ¿Fuiste a verla ahí?

- No y no sé porque no lo pensé antes, la pobrecilla tiene que estar muriéndose del aburrimiento.

- Sí… lo más probable-Dijo sarcásticamente su tío, aunque su padre no notó tal tono.

- Bien, voy para allá ¿Vienes?

- En un momento, te veo en la entrada…. Todavía me queda una que otra oveja descarriada que encontrar-Bromeo con doble intensión, dirigiendo sus palabras más al armario que al hombre que tenía en frente.

- ¡Y yo quejándome de Hermione!-Bromeo John Granger y acompañando la carcajada profunda de Kingsley pudieron escuchar unos pasos alejándose.

Tanto Hermione y Ron suspiraron de alivio y dejaron salir el aire que habían estado conteniendo y por un instante se olvidaron de que todavía había alguien del otro lado de esa puerta y antes que ninguno de los dos pudiera decir nada, se volvió a escuchar la voz firme y ronca del entrenador de Gryffindor.

- Hermione Jane Granger Dupree. No me interesa con quien estas ahí adentro, pero tienes exactamente un minuto para despedirte, agarrar los abrigos de tu padre y el tuyo y salir de ahí- Sin esperar respuesta continuo- Y quiero que tu acompañante, que si no me equivoco tiene un partido importante el domingo, cuando tu salgas y te vayas junto a mi… Se dirija inmediatamente a los dormitorios, donde casi todos sus compañeros ya deben estar preparándose para dormir.

Con eso dejo bien en claro que sospechaba con quien se encontraba Hermione, pero que no se quedaría para comprobarlo, pues como había dicho alguna vez. La vida privado de sus jugadores era cosa de ellos, siempre y cuando no interfiriera en el campo de juego…. Aunque si estaba involucrada su ahijada… Otro gallo cantaría. Pero por esa noche y sólo por esa noche haría oídos sordos a la situación.

Así que suspirando prosiguió.

- Así que desde ahora tienes un minuto Hermione. Sólo uno o me veré obligado a abrir la puerta y sacarte yo mismo de ahí. ¿Está claro?-No recibió respuesta- ¿Esta claro pequeñaja?-insistió.

Y pudo escuchar un suave y débil:

- Sí, tío.

- Bien te espero al final del pasillo.

Hermione que se había bajado de los brazos de Ron y ahora pisaba firmemente el piso del armario, se alisó el vestido y sonrió con pesar a Ron.

- King tiene el efecto de una ducha fría ¿No?-Dijo en un intento de quitarle hierro a la situación.

Ron soltó un corto silbido y se llevó una mano a la cabeza.

- Más bien un diluvio ¿Crees que sepa que soy yo?

Hermione negó con la cabeza.

- No creo, él no tendría pelos en la lengua para llamarte por tu nombre.

- Sí, es verdad. No es que me importe, pero…- Trato de explicarse viendo como Hermione rebuscaba entre los abrigos hasta encontrar el de ella y de su padre. Luego se volvió hacia él e hizo una mueca.

- Te entiendo… esto… nosotros… es, bueno… -Se encogió de hombros- Necesitamos hablar.

- Sí- asintió Ron, sonriendo de esa forma que hacía que a Hermione le saltara el corazón.

- Mañana… quizás, puedas venir a mi casa y… bueno…

- Sí-La cara de Ron se iluminó como un niño en la mañana de navidad, para luego apagarse y poner una mueca de fastidio- ¡Maldita sea! no podemos… no puedo. No podemos vernos hasta el domingo… después del partido. Tenemos concentración.

- Oh… sí… es verdad… lo había olvidado.

- Si… yo también-Repuso con una sonrisa cómplice que Hermione correspondió- ¿Vendrás verdad?-Preguntó entonces de forma ansiosa.

- ¿Ah?

- Al partido.

- Yo no sé, la verdad es que no acostumbro a ir a los juegos y….

- Por favor-Le pidió Ron, interrumpiéndola y tomándole la mano que tenía libre para acercarla sin esfuerzo hacía él y volver a besarla. Pero esta vez lo hizo suave y tiernamente, haciendo que los dos desearan más cuando se alejó para susurrarle con voz ronca.

- Por favor… ven. Me niego a esperar tanto para verte, menos ahora.

Y Hermione sintiéndose incapaz de negarle nada en ese momento, asintió y murmuró un sí antes que Ron volviera a besarla por última vez. Pero contra su voluntad comenzó a apartarse del pelirrojo, por miedo a que su tío cumpliera su amenaza y abriera la puerta.

- Espera un momento y luego sales… De seguro mi tío está esperando cerca-Le advirtió con renuencia. Aún tenían sus manos unidas y aunque le resulto difícil le soltó para abrir la puerta-Nos vemos el domingo-Le dijo con una sonrisa sacando ya casi la mitad de su cuerpo del armario.

- Nos vemos el domingo-Repitió Ron con la misma renuencia que ella.

Así que no le sorprendió cuando, en un rápido movimiento por parte de Ron. Éste atrapará otra vez la mano que ella tenía libre y dando un suave, pero firme tirón, le volviera a meter dentro del armario, para darle un beso que los dejo literalmente en las nubes.

Pero Ron contra su voluntad la dejo ir, sabía muy bien y por experiencias que las amenazas y advertencias de su entrenador siempre se llevaban a cabo, así que a pesar que le encantaría enfrentar esta vez a Kingsley, no quería poner a Hermione en una situación incómoda. Pero antes de dejarle ir… tenía que salir de una duda.

Volvió a besarle la frente y suspiró quedamente. Sonrió y en un murmulló preguntó:

- Debo suponer que tú sientes lo mismo por mi ¿Verdad?-Escuchó como Hermione reía entre dientes y negaba con su cabeza.

Hermione le miró sonriendo y se alejó más de él. Y pudo ver la sonrisa adorable de Ron. Sonrió enigmáticamente y antes de darse vuelta para salir por completo del lugar que desde ahora no podría mirar sin sonrojarse, respondió.

- Es posible.

Lo último que escuchó Hermione antes cerrar la puerta fue un gruñido y luego una profunda carcajada de su pelirrojo. Ella sonrió al oírlo, pero no sólo por eso… resultaba que simplemente estaba feliz… como nunca en su vida se había sentido. Ni siquiera cuando levantó la vista y se topó con los acerados ojos de pantera de su tío, su expresión ceñuda, y su elocuente gesto indicándole el reloj de pulsera, su sonrisa murió, aunque la atenuó un poco mientras ponía su expresión más inocente que alguien hubiera visto. La misma que usaba de pequeña para conseguir que su tío le diera dulces a escondidas de sus padres.

- No me mires así pequeña diablilla-Le amenazó Kingsley cuando llegó donde él- ¡Cinco minutos! ¡Cinco!

- ¿Cinco?-Repitió Hermione confundida, a ella le habían parecido segundos.

- Sí, cinco. Incluso tuvo que mentirle a varias señoras para que no se acercaran al armario-Al ver que su ahijada fruncía las cejas, aclaró-Les tuve que decir que estaban limpiando el pasillo, pues un liquido de dudosa procedencia se extendía desde el baño hasta este sector.

- ¡Oh King! ¡Eres estupendo!-Exclamó Hermione y le abrazo- Gracias, gracias, gracias.

- No me agradezcas tanto-Le reprochó soltándose del abrazo para comenzar a caminar hacía el estacionamiento.

- ¿Por qué no? Me salvaste.

- Sí, pero no sé quién va a salvar a tu pelirrojo si el domingo perdemos el partido.

- ¿Qué?-Hermione se detuvo y Kingsley estuvo muy contento consigo mismo cuando vio que la sonrisa desaparecía del rostro de su ahijada, para mirarlo desconcertada- Cómo… yo supuse que no sabías…

- Y no lo sabía-Reconoció, reanudando el paso- Aunque tenía mis sospechas…Digamos que me resulto extraño que de un día para otro apareciera con un gato muy parecido a Crookshanks… que digámoslos… no es un animal muy común. Pero lo que finalmente confirmó mis sospechas fue ver la mano que te metió dentro del armario.

Hermione le miró con la boca abierta, con una expresión que se leía a leguas lo sorprendida que estaba.

- ¿Qué? No me mires así. Weasley es mi arquero. ¡Por supuesto que debo conocer sus manos!-Y al ver como a Hermione le volvía esa sonrisa que parecía que hubiera dormido con un gancho en la boca. Resopló y trato de poner su tono más serio. Aunque internamente se alegraba por su ahijada-Y ya sabes… si se le llega a pasar un gol… tan sólo uno, por estar distraído. No va haber ni santo ni hija del jefe, que le proteja.

Hermione sonrió más ampliamente y soltó una exultante risita, sin tomar en cuenta las advertencias de su tío.

- Bah… sabes que Ron es el mejor arquero que tienes y que has tenido, pero de todas formas no seas tan duro con él- Y sin saber por qué, quizás que en su actual estado emocional quería compartir con alguien como se sentía, agregó- Estamos, bueno… él y yo… Es algo muy, muy reciente. Todavía tenemos que hablar y…. –Se interrumpió al escuchar el bufido de su tío.

- Lo que escuche ahí dentro no parecía algo muy, muy reciente. Sin mencionar que lo que estaban haciendo en ese armario era lo más lejano de hablar, además que cualquiera podría haberlos descubiertos.

Aunque Hermione se puso de todos los colores de rojo existentes y deseo de forma ferviente que se abriera un hoyo en la tierra y le tragará, luchó contra ese sentimiento de vergüenza, pues a fin de cuentas no se arrepentía de nada de lo que había ocurrido dentro de ese armario con el pelirrojo, al contrario… lo repetiría las veces que fueran…. Incluso llegaría más lejos… aunque ese no era el tema discutir, se dijo con firmeza. Tenía que aclarar la situación ante su tío.

- Yo… bueno…. Eso que escuchaste fue…

- Ya, ya, ya… no quiero detalles. Entre menos sepa, mucho mejor-Cortó con un gesto de su mano el entrenador de Gryffindor. Para luego suspirar hondamente y exclamar derrotado- ¡No puedo creer que siempre me vea envuelto en tus…- Apretó los labios buscando la palabra adecuada para describir esa situación, pero al no encontrarla, le espetó- Situaciones!.

- ¡Eso es porque eres el mejor padrino del mundo!-Le dijo sonriendo Hermione.

- Y no trates de dorarme la píldora. Sólo espero que Weasley me haga sonreír el domingo como lo ha hecho esta noche contigo… Eso será suficiente para hacerme tu cómplice-Le dijo con una media sonrisa mientras le palmeaba la mano con cariño.

Hermione sonrió maliciosamente y negó con su cabeza, luego chasqueo la lengua y le dijo.

- Tío… desde que no me delataste con mi padre. Ya eres mi cómplice- Le dijo chasqueando la lengua. Y río más fuerte cuando escucho el gruñido de Kingsley Shacklebolt.

Y ahora estaba aquí... con los hombros y el cuello agarrotados por la tensión, sintiendo como miles de mariposas revoloteaban en su estomago. Las manos le sudaban y gimió cuando se las llevo a la cara y la humedad se esparció por su rostro. Genial, se dijo. De seguro que se le había corrido el maquillaje que tan meticulosamente se había esmerado por ponerse ese día.

¿Es que nada podía salir bien ese día para ella? Bufó fastidiada apartándose un molesto mechón de pelo de la cara. Un mechón que debería haber estado liso y brillante… y no crespo ni salvaje.

Su irritación con los periodistas aumentó al recordar el lamentable episodio de la plancha de pelo. Como nunca en un día domingo, se había levantado temprano. Todo porque había necesitado ese tiempo extra para intentar domar su irascible cabello.

¿Motivo? No había podido asistir a su cita semanal a la peluquería para arreglar su cabello ¿Por qué? Porque los periodistas no le habían dejado ni a sol ni a sombras y durante los días previos al partido por poco y acampan fuera de su edificio.

Pero volviendo a su agitada mañana, se había alisado el pelo… bueno lo había intentado, se corrigió, ya que el maldito aparato tuvo un corto circuito cuando tenía la mitad de la cabeza lisa y la otra crespa y como no volvió a funcionar no le quedó de otra que volver a lavarse el cabello y dejarlo secar en su forma natural.

Pero no sólo le había pasado eso, sino que se había preocupado de vestirse como pensaba que a Ron le gustaría, pero para tan mala suerte que al pobre Crookshanks, que la observaba atentamente en su acicalamiento, sentado desde su cama, le había venido un terrible ataque de tos que terminó en un explosivo vómito que fue a parar nada más ni nada menos que en la ropa que tanto tiempo le había llevado seleccionar para usar ese día y que había dejado con tanto cuidado sobre la cama.

Así que cuando terminó de limpiar el desastre dejado por su gato y dejaba su preciada ropa en la lavadora ya no tenía tiempo para buscar nada más y acabó vistiendo unos simples jeans que combinó con una camisa a cuadros sobre un top blanco, se había calzado unas botas planas de color negro y había salido volando de la casa.

¿Y ahora que hacía? , se preguntó. Si se bajaba y trataba de pasar por esa horda de periodistas dudaba mucho que saldría bien librada o por lo menos endeble de tanto alboroto. Y por otro lado, si se iba… le fallaría a Ron. Aunque sabía que el pelirrojo le entendería cuando le explicara su eventual falta, la verdad era que ella sí quería verlo, pero tampoco deseaba poner su persona en una situación desagradable. Si tan sólo hubiera una posibilidad de pasar desapercibida… así que se preguntó de nuevo… ¿Que haría?

Pero no tuvo que debatir mucho, pues un carraspeo le sacó de sus divagaciones.

- Señorita-Le dijo el taxista-Disculpe, pero ¿Se va a bajar? Ya va siendo hora del partido y la verdad es que tengo el tiempo justo para ir a estacionar y entrar.

Fue entonces que ella levantó la mirada y miró al chofer que se encontraba girado hacía ella con una sonrisa de disculpa. Fue entonces que después de una mañana horrible, por primera vez en el día, sonrió.


Estaba nervioso.

Sí, estaba nervioso. Lo que no era raro, pues siempre antes de algún partido sentía ese peculiar revoleteo en sus entrañas que le hacían funcionar y desempeñar un buen papel en el juego, pero esta vez era distinto, porque su ansiedad no estaban destinada cien por ciento al juego, sino que la culpable de que las manos le sudaran y que su estomago pareciera un panal donde revoloteaban las abejas, tenía nombre y apellido.

Hermione Granger.

Cerró los ojos y apoyó su cabeza en uno de los casilleros del camerino. ¿Habría venido? ¿Estaría ya en el estadio? Los días que había pasado sin verla se le habían hecho eterno y tampoco ayudaba mucho que cada vez que veía a su entrenador, recordara lo que había pasado el jueves por la noche, lo que hacía que involuntariamente se pusiera colorado hasta las orejas. Aunque a decir verdad… no había necesitado de nadie para rememorar en cada momento su encuentro con Hermione.

Sonrió ante esto. ¡Dios! Todavía le costaba creer lo que había sucedido, incluso algunos veces tenía que convencerse de que no había sido un sueño y si una hermosa y excitante realidad. Y haber estado alejado cuando lo único que quería era estar con ella, había sido un verdadero martirio.

Nunca se había sentido así con nadie. Había tenido un par de novias en sus veinte y siete años de vida, pero nunca, ni en los primeros meses de la relación, había sentido lo que la castaña le provocaba. Era una mezcla de amor, deseo, excitación, ternura y protección, que nunca había experimentado. Y quizás era algo obvio, pues nunca se había sentido enamorado, hasta ahora.

Tan sólo debía recordar la cara que puso su hermana cuando lo encontró dentro del armario, después que Hermione le dejara, para darse cuenta en qué estado había quedado.

Él se había sentado en el duro y frio suelo, todavía riendo por la descarada respuesta de la castaña y también sin poder creer su buena suerte. Había estado tan exultante de felicidad que sentía que por poco su pecho explotaría.

Haber estado con Hermione, haberla tocado, acariciado y besado había sido mejor de lo imaginado.

Y justo cuando volvía a carcajearse por su buena suerte y ese encuentro maravilloso… se había abierto la puerta.

- ¿Qué diablos estás haciendo aquí?- Preguntó la voz sorprendida de Ginny que no podía creer lo que estaba viendo- ¿Acaso terminaste de volverte loco?-Y cómo su hermano no había contestado y sólo se le había quedado mirando con esa estúpida expresión, continuo- De veras que me preocupas ¿Sabes?-Le dijo entrecerrando los ojos.

Ron no le había contestado nada, pues ¿Qué podía decir para explicar su errático comportamiento durante la noche? Así que se levantó y depositando un efusivo beso en la mejilla de su sorprendida hermana, se había encaminado hacia las habitaciones.

Y en ese estado de ensoñación había pasado los dos días siguientes… hasta la noche anterior y esa mañana. Cuando los nervios comenzaron a tomar el lugar de su exaltación emocional.

Suspiró y abrió los ojos cuando sintió que alguien se sentaba a su lado. Y grande y mucho más desagradable fue su sorpresa cuando descubrió que nada más ni nada menos que el arquero suplente era quien le devolvía la mirada con una mueca burlona.

- Que quieres Stevens-Inquirió Ron, preparándose ya para la puya que de seguro acompañaría esa expresión del rubio.

- Pues nada, sólo desearte buena suerte en el partido.

Ron sorprendido por este cambio de actitud, frunció el ceño y no pudo evitar preguntar.

- ¿Seguro?

- ¡Por supuesto!-Repuso el otro, volviendo a su expresión burlona de antes y emitiendo una risita desagradable mientras se levantaba- De seguro que la necesitarás, no te olvides que enfrente tendrás a Krum.

Ron no pudo responder como se merecía, pues junto en ese momento apareció Kingsley con su imponente estampa para dar las últimas indicaciones entes del partido. Y el pelirrojo no pudo evitar preguntarse si el tío de Hermione sabría lo que existía entre ellos, pues cuando terminó su discurso, la última indicación la dijo echándole una muy elocuente mirada.

"No se enfoquen sólo en Krum. Él no es todo el equipo…. Aunque tampoco…se fíen de él. Y sobretodo…. No se distraigan con nada ajeno al partido. Nada."

Ron resopló y apretó sus labios. ¡Y un carajo que él se fiaría de Vicky! No confiaría en ese sujeto aunque lo ascendieran a santo.

- ¡Muy bien! ¡Ahora salir a ganar!

Él como sus compañeros vitorearon esas últimas palabras, pero Ron no pudo evitar preguntarse si cierta castaña estaría presente para ver tal triunfo.


Cierta castaña recorría los pasillos que llevaban a las tribunas reservadas para los invitados y familia de los jugadores de su equipo. Aunque por supuesto había dos secciones separadas, una para las familias y otras para los invitados de honor a ese encuentro… entre los que se encontraban los directivos del club, empresarios y políticos. Gente con la que ella no tenía ninguna gana de toparse.

Estaba contenta consigo misma, pues contra todo propósito había podido pasar entre los reporteros sin que se dieran cuenta que era ella, incluso había alcanzado a escuchar uno que otro comentario nada agradable hacía ella porque los hacía esperar. ¡Panda de idiotas!, pensó.

Subió la escalinata y grande fue su sorpresa cuando noto que había más gente de lo que ella había pensado y para mala suerte de ella… entre ellos estaban sus abuelos, que nada más verla le hicieron un gesto para que se acercara donde ellos.

Hermione disimuló una sonrisa para la pareja que menos espero encontrarse en una ocasión como esa, pero…

- ¡Hola! ¿Qué están haciendo aquí?-Preguntó y se inclinó para que su abuela depositara un beso en el aire, cerca de su mejilla. Su abuelo sólo la saludó con una inclinación de cabeza.

- Bueno. Quisimos ver con nuestros propios ojos por qué tanta expectación con ese jugador Krem- Respondió despectivamente su abuelo.

Hermione casi rueda los ojos. Sólo podía ser Alexandre Granger quien se referiría con ese tonito de superioridad al nombrar al jugador estrella del momento.

- Es Krum, abuelo. Viktor Krum-Así que por eso estaban ahí sus abuelos. Pensó y si las circunstancias hubieran sido otras se reiría. Sus abuelos habían ido a verla a ella, para saber que tan ciertos eran los comentarios sobre un posible reencuentro. Sabía que a su abuelo le había dado un patatus cuando se enteró de su compromiso con Viktor, ya que según sus propias palabras "Ese muchachito no estaba a la altura de su nieta". Si tan sólo supieran que su interés en ese partido estaba lo más lejos posible del búlgaro.

- Como sea. No conozco a ese joven y espero que así se mantenga.

Hermione no pudo evitar rodar los ojos esta vez, pero no contestó a la velada advertencia de su abuelo ¿Para qué? Lo más sabio que podía hacer era despedirse de ellos e ir a su butaca.

- Linda- Dijo entonces su abuela echándole un vistazo a su ropa- Qué pintoresco lo que tienes puesto ¿De que quien es?- En otras palabras pensó Hermione lo que su abuela le quiso decir fue: "Que rayos traes puesto y cómo es posible que luego de las clases de etiquetas y tu cuenta bancaria traigas algo tan ordinario sobre tu cuerpo". ¡Dios! Alguien estaba poniendo a prueba su paciencia ese día. – Pues mío-Contestó y pensó que si seguía sonriéndose de esa forma, su boca quería con una mueca eterna.

- Oh… querida ¿No te llegó la invitación que envié a tu casa para que asistieran al desfile de Dior? Trae una colección fabulosa para jóvenes como tú.

Hermione observó el vestuario de su abuela y definitivamente ella sí que había asistido a dichoso evento. De seguro sólo los zapatos que traía costaban más que toda la ropa que ella tenía puesta… incluido el ridículo sombrero que tenía en la cabeza, que en ese momento sus abuelos miraban ceñudos.

- Bueno, no queda duda a que equipo apoyas ¿Verdad?-Inquirió Alexandre de forma irónica indicando su peculiar sombrero.

- Ajá-Sonrió Hermione con una sonrisa tirante, la verdad es que no quería entrar en discusiones con sus abuelos… pero si seguían por ese lado… - Bueno… el partido está por comenzar y tengo que ir a mi lugar.

- ¿No te sentarás con nosotros?-Preguntó con tono afectado su abuela.

- Lo que pasa es que quede con unos amigos y…

- Sé que no te avisamos antes, pero consideramos que tú deberías estar con tu familia. Ya es terrible estar en este lugar. Al menos concédeme tu presencia para hacer más llevadero todo este….-Miró a su alrededor e hizo un gesto elocuente al ruido que había en el entorno- alboroto.

¡Oh diablos!, pensó Hermione mortificada. Algunas veces le gustaría mandar a la porra las consideraciones que se debían tener con la familia, sobre todo cuando eran mayores. Pero contra su voluntad, asintió y dejó que su abuelo la guiara a las butacas VIP.

Escuchó que la llamaban y sonrió al volverse y saludar a los gemelos, al señor y a la Señora Weasley y a Bill, Fleur, a Perci y a su esposa, que se encontraban en la sección dispuesta para la familia de los jugadores, que gritaban su nombre y le llamaban con la mano. Miró con pesar la butaca que quedaría desocupada en medio de esos dos y les hizo un gesto indicándoles a sus abuelos. Ellos asintieron dándole a entender que entendían.

- ¿Ellos son tus amigos?-Preguntó su abuelo y Hermione pudo notar la censura en su voz. Y ya estaba bien se dijo. Tan sólo en unos minutos, habían ofendido a su ex novio, a su ropa, al estúpido gorro que traía puesto y que le había salvado de los periodistas y para más, le obligaban a pasar unas míseras horas junto a ellos. Pero por ningún motivo le permitiría mirar por encima del hombro a esa encantadora familia.

- Sí, son mis amigos ¿Hay algún problema?-Preguntó en tono duro y deteniendo su paso.

Sus abuelos intercambiaron una misteriosa mirada, pero fue su abuela quien tomó la palabra.

- No, querida-Dijo conciliadora- Sólo nos llamó la atención que tuvieras relación con una familia tan…. Efusiva. Pero si son tus amigos, son tus amigos-Terminó de decir y le palmeo una de sus mejillas de forma ausente- Ahora que ya estamos acá… quizás te gustaría quitarte el sombrero-Agregó haciendo una mueca desagradable-De seguro es muy incomodo y pesado.

- No, gracias. Estoy muy cómoda con él-Lo que era una falacia de tomo a lomo. Pues, la verdad era que esa cosa pesaba una barbaridad, además la cabeza le picaba y la odiosa visera no paraba de deslizarse hasta sus ojos. Tampoco ayudaba el león que tenía engarzado en el centro, porque los pelos sintéticos del animal se escurrían hacia abajo y se le metían en los ojos. Todavía no podía creer como el taxista había puesto tantos problemas cuando se había ofrecido a comprárselo. Le había mirado como si Hermione le pidiera a uno de sus hijos o uno de sus miembros. Sólo consiguió que se lo pasara cuando ella se identificó como la hija presidente del equipo que él admiraba y le prometiera que le devolvería el ridículo gorro con los autógrafos de los jugadores de Gryffindor.

Así que ahí estaba, en un acto infantil y de pura rebeldía hacia los Duques, arriesgándose a que el maldito gorro le cociera la cabeza, pero por ningún motivo le daría el gusto a sus abuelos de sacárselo ¿No la querían con ellos?, pues se tendrían que aguantar la vergüenza de que sus amigos y conocidos vieran a su nieta con un enorme gorro con forma de león, teñido con los colores de Gryffindor, rojo y dorado. No señor, no se lo sacaría.

Y no le pasó desapercibidas las miradas incomodas que le daban sus abuelos cada vez que alguien se acercaba a saludarlos y hacían algún que otro comentario sobre el estrambótico accesorio que usaba su nieta. Su padre la miró divertido cuando llegó a saludarlos, pero no hizo ningún comentario, de seguro presintiendo la mala leche que dominaba a su hija.

Pero fue una voz sisiante y fría quien finalmente terminó con su paciencia.

- Lindo sombrero, Granger.

- Muérete, Malfoy-No estaba de humor para soportar la artillería sarcástica del menor de los Malfoy.

- Uyy…. Veo que estamos de mal humor ¿Será porque llevas un león gigante en la cabeza?-siguió burlándose.

- No, es tu apestosa presencia quien me hace reaccionar así.

- Hermione, Hermione…. No seas mala conmigo. Y eso que estoy acá sólo para verte.

Eso llamó la atención de la castaña, que inmediatamente miró a sus abuelos que, aunque conversaban con otras personas, estaban pendientes de ellos.

- No será que….-comenzó a decir, pero cuando el rubio arqueo una ceja casi blanca, le quedó absolutamente claro el porqué de la presencia de los Duques en ese partido. No habían venido para confirmar lo que los periódicos decían esos días, sino que los muy sinvergüenzas le habían dispuesto una encerrona… nada más que con el único heredero de la fortuna Malfoy- ¡Malditos!-Dijo entre dientes- ¡No puedo creer que me hagan esto otra vez! ¡Y no puedo creer que tú te prestaras para este juego de nuevo!

Draco Malfoy, más conocido como el muchacho de oro en la sociedad alta de Londres, rió entre dientes y se acercó a ella, con esa sonrisa ladeada y arrogante tan típica de él. Rubio, alto, rico, sumamente atractivo, proveniente de una de las familias más antiguas y aristócratas del continente, se sentó a su lado y negó varias veces con su cabeza antes de hablar.

- Tranquila, tranquila, Granger. La verdad es que me divirtió bastante la invitación del Duque y quise ver hasta donde llegarían.

- Mira, se que en tu personalidad ser cínico es algo natural, pero no me vengas con que no sospechaste nada.

- Por supuesto que supe las intenciones de esa llamada….-Se encogió de hombros y miró hacia la cancha de fútbol que aún se mantenía vacía-Pero…Quise comprobarlo, querida-Se acercó más a ella para hablarle justo en el oído-Además no sabes lo bien que me viene, ahí están mis padre-Le indicó más serio.

Hermione volvió a desviar la mirada justo para ver como sus abuelos y los padres de Malfoy sonreían con complicidad al verlos tan cerca.

- Te conozco y sé que tu no harías nada que no te diera algo a cambio, así que dime, ¿Qué ganas tú en mostrar este inusual interés en mi?-Preguntó entonces volviéndose hacia él.

- Desviar la atención de mi padre a otra dirección que no sea mi real interés-Contestó sin ninguna vergüenza.

Hermione frunció la frente sin comprender en un principio, pero luego casi deja salir una muy poco adecuada carcajada, que de seguro sería reprendida por sus abuelos más tarde o ahí mismo con una muy intensa mirada de reproche.

- Así que el gran Draco Malfoy encontró la horma de su zapato-Se burló cruzándose de brazos y de piernas. Y desde que conocía a ese hombre, nunca lo había visto incomodo con algún tema, mucho menos cuando se trataba de una mujer-¡Oh Dios mío! Tengo que conocerla-Dijo entonces y dejo salir una risita- Cualquier mujer que haga que Draco Malfoy se ponga colorado, merece mi respeto.

El rubio bufó dejando sus poses elegantes.

- Mira, estoy jodido. Mi padre jamás me permitirá estar con ella- Confidencio con tono grave- Aunque proviene de una buena familia- Y eso era de suma importancia para la familia Malfoy, se dijo Hermione- se desligó de ella para emprender una carrera en las artes y bueno…. mientras mi padre piense que voy detrás de tus huesos, me dejará un tiempo tranquilo-Explicó de forma rápida- Tú no tienes que hacer nada. Sólo con esta pequeña conversación, que de seguro los cuatro de ahí ya piensan que es un indicio de una próxima unión entre nuestras prestigiosas familias, me basta.

Hermione negó un par de veces con su cabeza, sin poder creerse la desfachatez ni la arrogancia de ese tipo, que ella conocía de casi toda una vida.

- Bueno, te deseo suerte, entonces. Pero lamento decirte que mucho más que esto no puedo hacer por ti-dijo entonces Hermione. De verdad que lamentaba la situación de su amigo, pero en estos momentos no podía ayudarlo. No cuando tenía una insipiente relación con otra persona… que justamente en ese momento estaba entrando a la cancha junto con sus demás compañeros de equipo. A Hermione se le cortó la respiración y por poco sufre una apoplejía al ver a su pelirrojo. Y sonrió más ampliamente cuando a lo lejos escuchó los vítores y gritos de la familia Weasley- Así que lo siento querido amigo, pero ahora tengo que ver un partido.

Y sin siquiera despedirse de sus abuelos dejo su privilegiada butaca para ir a reunirse con los "efusivos" Weasley. No sabía mucho sobre partidos, pero suponía que algo de gritos tenían que haber… y no estaba de ninguna manera dispuesta a pasar esos noventa minutos con los "compuestos" Duques. Ella disfrutaría el primer partido que vería de Ron…. Y para empezar se sacaría el molesto sombrero.

La familia Weasley le recibió con los brazos abiertos, muy lejos del insípido saludo de su familia un rato antes, Y aunque tuvo que soportar algunas bromas por parte de los gemelos, estuvo feliz de estar con ellos. La señora Weasley le preguntó cómo lo estaba pasando con tanto bicho raro revoloteando a su alrededor, haciendo referencia a los periodistas que le seguían y le consoló cuando ella confesó que no habían sido sus mejores días. Y…. Sí, era cierto, eran ruidosos y escandalosos, pero sólo estaban animando a su hermano e hijo. Además que tenían otra razón para estar tan contentos. Ginny se encontraba en el linde de la cancha. Era su primer partido como comentarista y toda la familia estaba emocionada y ella también lo estaba. Y descubrió fascinada que encajaba perfectamente en esa encantadora familia. Porque, aunque no tenían ni una gota de sangre que los emparentara (Y gracias a Dios por esto, pensó), se sintió aceptada y querida. Al menos nadie frunció el ceño al ver su ropa, ni hicieron ningún comentario cuando su salvaje cabello quedó al descubierto en el momento que se sacó el sombrero. Y sobre todo…. nadie le miró con reprobación cuando unos minutos antes de comenzar el partido ella se uniera en los vítores y gritos de ánimo con los demás Weasley.

Pero en ese instante vio como los jugadores iban tomando sus posiciones y pudo apreciar como Ron se preparaba para el encuentro al mismo tiempo que levantaba su mirada hacia las galerías buscando algo. Aunque estaban a una distancia considerable, pudo notar en su rostro la alegría cuando reconoció a los suyos. Y cuando levantó uno de sus brazos para saludar a su familia, estaba completamente segura que cuando la descubrió a ella entre su clan, sus hermosos ojos azules se habían iluminado.

Pero Ya no tuvo tiempo para más, pues con el silbato del árbitro comenzó el partido y la atención del pelirrojo se enfocó en éste.

Hermione vio emocionada como los jugadores comenzaban a desplazarse por la cancha, como Harry desempeñaba espléndidamente su papel y como varios jugadores búlgaros iban tras de él. Viktor por su parte demostraba porque era el mejor, pero cada vez que se acercaba al arco del equipo contrario la muy preparada defensa de Gryffindor se lo impedía, y cuando no había sido así, para orgullo de los Weasley y de ella, Ron hacía unas excelentes atrapadas.

Así terminó la primera parte del partido, dando a los dos equipos por empatados. Y cuando después del receso comenzó el segundo tiempo, era, según los entendidos en la materia, muy difícil saber quien saldría vencedor.

- Pobre Harry- se lamentaba la señora Weasley- No lo han dejado jugar tranquilo, de seguro ha de estar lleno de moretones con la de veces que lo han mandado al suelo.

Los gemelos rieron y menearon la cabeza.

- Ya me imagino la cara que debe de tener nuestra pequeña hermanita-Dijo Fred.

- De seguro ha tenido que hace un esfuerzo enorme para no entrar a la cancha de juego y abofetear a los jugadores….-Continuó diciendo George.

- …. Que golpearon a su Harry-Terminó por decir Fred.

- No sean así con su hermana-Les reprochó su madre- Ella sólo se preocupa por su novio- y luego volviéndose donde Hermione le comentó con orgullo-Mi niña ha estado muy ansiosa con este juego. Por Harry y por ella, por supuesto.

- Lo ha hecho muy bien-Dijo Hermione, habían estado escuchando por una pequeña radio los comentarios de Ginny.

- Sí, estamos muy orgullosos de ella. También de mi Ron que lo ha hecho de maravilla ¿Verdad?-Hermione asintió. Para ella Ron se había pasado, en otras palabras, era el mejor arquero que había visto en su vida… No es que ella hubiera visto en acción a muchos, pero al menos atajaba los goles ¿No? Y eso era lo importante, se dijo- A decir verdad, estoy orgullosa de todos mis hijos,-Continuó diciendo la mamá de su futuro novio, alejándola de sus divagaciones, aunque no puedo evitar una sonrisita ante su último pensamiento- Aunque no se lo digas a los gemelos, que con esas bromas locas me sacan los nervios…. Pero, eso los hace feliz, así que no tengo mucho que decir al respecto, ¿Verdad? .Lástima que no pudiera venir hoy Charlie. Me hubiese gustado que lo conocieras.- Dijo entonces cambiando de tema.

- Charlie es el que trabajo con cocodrilos ¿verdad?

- Sí. Ese es mi Charlie. Desde pequeño un niño muy inteligente, pero quedó fascinado con eses reptiles y lo perdimos. Ahora trabaja en Rumania y aunque lo intentó no pudo venir-Le contó la señora Weasley que miró melancólica el horizonte guardando silencio y Hermione supo que extrañaba terriblemente a su hijo.

- Lo siento-Musitó Hermione que a pesar de la relación que ella mantenía con su madre, tan diferente a la de esa matriarca con sus hijos, pudo comprender la añoranza en esas palabras.

- ¡Oh querida!, lo siento mucho… ¡Yo acá amargándote con mis cosas!-Hizo un gesto con su mano para quitarle importancia al asunto- Cuando tenemos un partido que disfrutar. Vamos ve, tengo el presentimiento que nuestro querido Harry pronto nos dará una alegría.

Y para alegría de los Grynfforianos, la señora Weasley no se equivocó y al cabo de unos minutos su buen amigo Harry Potter, marcó el primer gol del partido. Haciendo que la barra rojo y dorado vibrara de emoción.

Pero la emoción no duró mucho, ya que, al poco tiempo un certero derechazo de su ex novio empató el juego.

Hermione se levantó y vio con impotencia como, a pesar de sus esfuerzos la pelota traspasa el arco de Ron y como este maldecía desde el suelo al no poder interceptar el balón. Y casi se cae de espaldas cuando un muy descarado Viktor Krum, que sin saber como la ubicó entre todo ese centenar de personas, levantó su mano derecha hacia ella para dedicarle el gol… Frente a las narices de todos los espectadores, periodistas y sobre todo ante un enfurecido Ron.

Ella sólo atinó a volver a sentarse en su butaca, esperando mimetizarse con los pelirrojos que le rodeaban y rezando para que nadie se diera cuenta que ella estaba ahí. Y sobre todo… que ninguna maldita cámara le enfocara. Lo que resultaría fácil, pensó mortificada, pues todos los presentes en ese palco comenzaron a buscar con su vista al destinatario de tal homenaje.

Quizás los gemelos sospecharon algo o al ver la congoja en la cara de Hermione se decidieron a actuar, porque lo siguiente que supo, fue que estos se pusieron delante de ella y comenzaron a abuchear y a saltar de lo lindo, protegiéndola de miradas indiscretas… bueno…hasta que su madre les hizo callar.

Ahora sólo quería que terminara el bendito partido para poder irse de ahí. ¡Maldito Viktor por hacer el gol y dedicárselo a ella! ¡Maldito Ron por no atajarlo! ¡Y tonta ella por haber asistido!, aunque debía reconocer que para algunos sería agradable y hasta halagador que le dedicaran un gol… ella podría sobrevivir perfectamente sin esa experiencia. Por lo menos faltaban menos de cinco minutos para que terminara esa tortura, se dijo para tratar de consolarse.

Así que los cinco minutos que siguieron los pasó a escondida detrás de los gemelos y no vio lo que sucedía en la cancha hasta que escuchó como un lamento general se levantaba en la barra de Gryffindor y otro de regocijo en la barra de Durmstrang.

E imaginándose lo peor, se levantó de la butaca que hasta entonces fue su refugio y por entre medio de las cabezas de los gemelos pudo ver como Viktor Krum celebraba su segundo gol... Sólo un momentito antes que el árbitro diera un fuerte pitazo para dar por terminado el partido, dando por vencedor al equipo Búlgaro.

Y mientras los demás jugadores del equipo ganador se abrazaban y los de Gryffindor se lamentaban, Hermione vio mortificada como su antiguo novio se acercaba al que podría ser su próximo novio. Y de igual manera en que la señora Weasley presintió el gol de Harry… ella presintió que nada bueno pasaría a continuación. Y no alcanzó a terminar ese pensamiento cuando vio como el pelirrojo hacia a un lado la mano que le extendía Viktor Krum y le lanzaba un potente derechazo.

- ¡Oh por todos los cielos!-Exclamó la señora Weasley al ver como su hijo se lanzaba como un energúmeno hacía el búlgaro. Se llevó las manos a la boca y profirió otro grito.

Hermione también hubiera gritado si sus cuerdas vocales se pusieran de acuerdo y emitieran algún sonido. Pero estaba tan impresionada viendo como transcurrían los eventos allá abajo, que hasta se le olvido como era hablar y mucho menos gritar.

Pues Ron, le tiró un derechazo a Krum, que este esquivó de forma magistral para luego corresponder el derechazo del pelirrojo con otro de su puño izquierdo, que a diferencia del anterior…. Llegó a su destino, enviando el metro noventa de Ron al suelo.

En este momento ya los demás jugadores se habían dado cuenta de lo que sucedía y se acercaban presurosos donde la estrella mundial y el arquero de Gryffindor se enfrentaban y Hermione vio espantada y de seguro no era la única en ese estadio, como Ron se levantaba con una agilidad sorprendente, después de recibir tremendo golpe, mucho más furioso que antes para volver a emprender contra el búlgaro que más preparado y esperando esta reacción del pelirrojo, se agachó justo en el momento que Ron lanzaba un espectacular golpe que fue a parar directamente en la cara de nada más ni nada menos que de…. Harry Potter.

Hermione vio horrorizada como su mejor amigo caía al suelo como si fuera un muñeco de trapo y también pudo notar la cara sorprendida de Ron al darse cuenta que no había noqueado al búlgaro, sino que a nada más ni nada menos que a su mejor amigo, que se había acercado presuroso, junto con otros compañeros del equipo, para tratar de calmarlo a él.

Lo que curiosamente logró, pues este hecho hizo que finalmente terminara la pelea.


Bueno... ¿Y que les pareció?, espero que lo disfrutaran! y si no es mucha patudes, déjenme algún comentario... ¿ya? Y aprovecho de dar las gracias infinitas a todas ustedes que me han alegrado el día con algún reviews. Y también a todas aquellas (os) que han puesto mi historia entre sus favoritas... Y por supuestas a todas (os) aquellos anónimos que leen "El juego del amor".

Un abrazo de oso y muchos cariños para todas (os)!

Nos leemos.

Leonor.