Hola otra vez! Aquí está el segundo capítulo, los personajes son de Rumiko Takahashi y esto lo hago para escapar de mi cruda verdad…jaja XD. Bueno no los detengo sigan leyendo.

Tú en mi cuerpo y yo en el mío.

Ambos chicos se encontraban en el cuarto de Akane con una cara pálida, en sus ojos rondaba la confusión ¿Qué había pasado?

-Akane… ¿Qué está pasando?- dijo Kasumi.
-Nada…no se preocupen-

Para sorpresa de la familia fue el chico que contestó, dio una tierna sonrisa y lentamente les dijo que bajarían en unos momentos. Toda la familia suspiro y lo tomó como una pelea más. Genma y Soun sabían que a este paso sus hijos jamás contraerían nupcias.

-Ranma ¿Qué rayos pasó?- decía el ojiazul sentándose lentamente en la cama de la chica, quien se encontraba aún más confundida.
-No tengo la menor idea- decía observando sus manos, tocándose el pelo, la cara.
-¿Qué crees que haces? ¡Deja de tocarme!-
-Como si me gustara tocarte…además veme tengo el aspecto de alguien poco atractiva-.
-Ni así se te va a quitar lo idiota…deberías estar agradecido, al fin y al cabo ya no eres un fenómeno-.
-Prefiero ser un fenómeno para siempre que estar en tu cuerpo-.
-Eres un idiota-

Los ojos del chico se llenaron de lágrimas y comenzó a emitir sollozos mientras se cubría la cara con ambas manos, la chica estaba observando todo y rápidamente trato de decirle algunas palabras para que no se sintiera así…pero en estos instantes tenía que pensar en algo para recuperar su cuerpo.

-Akane, este no es el momento de pelear, tenemos que hacer algo-.
-¿pero qué? Yo no quiero quedarme así-.
-Ni yo tampoco-.
-pero Ranma, tenemos que ir a la escuela- dijo el chico el cual rápidamente se paró dirigiéndose a la puerta-.
-¿Estás loca o qué? No podemos ir a así-.
-¿por qué no? Podemos fingir-
-¿Estás diciendo que yo finja ser tu y que tu finjas ser yo?-.
-Exacto ¿O acaso te parece difícil?-.
-ja…puedo imitarte a la perfección…, mírenme, soy Akane Tengo la chica más torpe, lenta, agresiva, poco atractiva e ingenua que pueda existir-.
-¿Así? pues yo soy Ranma Saotome, el chico más engreído, tonto, poco amable y atento además de egoísta, egocéntrico y fenómeno-.

Ambos chicos parecían matarse con la mirada pero no tenía sentido pelear por eso, tenían que ser lo más cuidadosos posible para que nadie averiguara lo qué había sucedido. Ambos chicos se vistieron, cuando se quitaron sus ropas no pudieron evitar mirar lo que nunca antes habían visto, tal vez de otras personas no…pero de ellos..era algo que todavía no habían conocido.

Ranma no podía dejar de observar el espectacular cuerpo de su prometida, nunca en su vida se atrevería a llamarla poco femenina de nuevo, su sonrojo era imborrable le daban tantas ganas de rozar su cuerpo, pero no…eso sería algo muy bajo.

Por otra parte Akane estaba impresionada con los músculos bien tornados que su prometido poseía…cualquier hombre daría lo que fuera por tener todos esos atributos.

-Ranma ¡apúrate¡- decía el chico de ojos azules mientras bajaba corriendo por las escaleras y se despedía de Kasumi.
-Akane siempre haces lo mismo, ¿Qué te cuesta esperarme?-decía la peli azul corriendo tratando de alcanzar al chico.

Tanto Kasumi como Nabiki los miraron sorprendidas ¿cómo era posible que se intercambiaran los nombres? ¿Qué querían lograr con eso?

-Kasumi ¿por qué Ranma llamó así a Akane?-
-no tengo idea…no te preocupes, seguramente no es algo grave-

Kasumi trataba de ser positiva como siempre había sido…pero algo dentro de ella le decía que era algo realmente extraño, de todas formas no se precipitaría, si fuera algo realmente grave Akane ya le habría dicho lo sucedido.

-Ranma…puedes bajar de ahí- decía el chico mientras caminaba por primera vez en el suelo.
-es inevitable Akane…aunque debo decir que con este cuerpo me cuesta trabajo mantener el equilibrio-. Decía la chica que iba sobre la reja con sus manos apoyadas en su nuca.
-Ranma puedes dejar de actuar como tu y empezar a tomártelo enserio-.
-créeme Akane si me lo hubiera toma enserio ya hubiera mandado a volar a cualquiera que se cruzara en mi camino incluida tu-.

El chico no tuvo de otra que girar su cabeza de lado contrario…no habían cruzado palabra alguna desde esa pequeña conversación cuando escucharon un sonido proveniente de una bicicleta…la cual se fue a estampar directamente a la cara del muchacho.

"¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡eso me dolió mucho!"

-Shampoo venir porque Ranma esta vez invitarla a salir-.

Decía esto mientras la chinita pegaba su cuerpo al del muchacho provocativamente. El chico se limitó a observar a la peli azul quien reía muy divertida para después hacerle una señal en la mano de despedida y se fue corriendo hasta la escuela.

"Maldito Ranma…me las pagarás"

"eso le merece por decir que tener tantas prometidas era tan fácil" pensaba la chica de ojos marrones, no estaba preocupado Shampoo jamás heriría a Ranma…mientras no supiera que era Akane la que se encontraba en su cuerpo

-Ranma…invitarme a salir-.
-¿Estás loca? Déjame en paz debo llegar temprano a la escuela o si no Ran…digo Akane se enojará mucho-.
-¿A Ranma importarle lo que chica violenta sentir?- dijo la amazona alejándose de él.

Akane iba a contestar de una forma poco amable como de costumbre pero recordó que Ranma fue quien la dejo sola con Shampoo, así que decidió vengarse de una manera muy…emotiva.

-Shampoo, claro que me importa lo que Akane piense al fin y al cabo es mi prometida y debo estar con ella-.
-¿Ranma sentirse bien?-dijo la amazona mientras le tocaba la frente al chico.
-De hecho nunca me he sentido mejor…acá entre nos…creo que es el amor-.

La chica de cabellos púrpura se quedó estática después de escuchar lo que el joven le dijo, no pudo emitir palabra alguna, observó a su Ranma alejarse corriendo. Ese no podía ser su Ranma, él no le hubiera dicho eso, definitivamente algo estaba muy extraño, Ranma no podía enamorarse de la chica violenta, eso jamás lo permitiría.

La campana de la escuela sonaba mientras el chico apenas pudo alcanzar a entrar a pesar de la velocidad que había utilizado no se sentía agotada, al contrario, se sentía como si se hubiera acabado de levantar después de todo no era tan malo estar en el cuerpo de su prometido. Las clases habían comenzado y la chica se encontraba en su pupitre platicando con los amigos de Ranma y diciendo toda clase de incoherencias…el chico al verla de esta forma rápidamente fue por ella y la alejó de ahí por unos instantes.

-¿Qué demonios te sucede, Ranma?-.
¿Por qué lo dices?-.
-Se supone que eres Akane, no deberías estar con tus amigos, deberías estar con ellas-. Dijo esto mientras señalaba a un grupo de chicas que lo veían con rareza.
-¿Quieres que me ponga a hablar de cosas tontas y cursis?-.
-Yo jamás dice eso-.
-Era una broma…además de qué te preocupa si eres un marimacho de lo peor-.

El chico le dio un pequeño golpe en la cabeza de la chica…todo el salón los estaba mirando de una forma "especial".

-Por cierto Ranma, Shampoo no te molestará por un par de días-.
-¿DE verdad? Gracias-.
-No me las debes después de todo…le dije que estabas enamorado de mí-.
-¿Qué hiciste qué?-

El grito de la chica resonó en todos los espacios de la escuela, su rostro adquirió una tonalidad roja, sus puños se apretaban con fuerza, mientras observaba al chico irse muy contento a su lugar. No pasaron ni cinco minutos cuando la chica ya había caído dormida en plena clase, el chico trataba de hacer todo lo posible para que ésta despertara pero parecía un tronco.

-¡Akane Tendo¡- el gritó del profesor hizo que todo rastro de sueño se desvaneciera por completo, rápidamente el chico se paro para decir qué el no había hecho nada. El profesor extrañado comenzó a reír y le dijo que no era para él, ésta vez se refería a su prometida, todo el salón comenzó a reír después de la "equivocación del joven".

La chica comenzó a despertar lentamente y observó el rostro de preocupación de la chica, se paró para escuchar lo que el profesor le iba a decir.

-Akane ¿Podría explicarme cuál es la solución de esta ecuación?-.

La chica no tenía ni idea de lo que estaba escrito en el pizarrón, trató de dar la respuesta correcta pero recordó lo que Akane había hecho, era su oportunidad.

-Lo siento profesor, es que soy tan torpe que ni siquiera sé lo que es una ecuación- dijo sonriendo mientras se daba un golpecito en la cabeza.

Ante el comentario de esta el chico no pudo evitar enojarse, sentía hervir su propia sangre ¿cómo se atrevía a hacer eso? Está bien…quería guerra, guerra tendrá.

-De verdad discúlpeme profesor y también quiero pedir disculpas a ti Ranma…por no ser la prometida que tu quisieras tener, sé que soy torpe y también grosera, regularmente todo lo que preparo trata de matarte y sé que muchas veces he fallado, también sé que soy muy violenta tienes toda la razón de llamarme marimacho, de verdad estoy muy agradecida por tener un prometido como tú…guapo, el mejor en las artes marciales, fuerte pero sobre todo guapo, atento que me cuida aún en las peores situaciones. Gracias Ranma, es un sueño el haberte conocido.-.

La chica sonreía maliciosamente…todo el salón la estaba mirando, por fin estaba cumpliendo su venganza. El chico sintió perfectamente como todas las miradas ahora se enfocaban en él, tenía tantas ganas de golpearlo, de decirle que era un idiota…pero no podía insultarse a así misma después de todo por ahora era hombre y eso no se vería bien. Respiro profundamente y se levantó de la mesa dando una sonrisa, la chica transformó su rostro en seriedad.

-Akane, por favor no digas eso, los dos sabemos que no es cierto, soy yo quien debería disculparse por la actitud arrogante que tengo, por el egoísmo que suelo portar por creerme el mejor cuando realmente no lo soy, sé que no suelo ser cariñoso y soy yo quien te ofende sin razón porque suelo ser muy estúpido incluso a veces suelo portarme muy grosero contigo, sé que no me merezco a alguien tan linda, tan atenta como tú...sé que no cocinas muy bien, pero cuando lo haces para mí sé perfectamente que lo haces con mucho cariño…aunque no lo creas te aprecio…soy yo quien agradece día a día el haberte conocido créeme que si tú no estás…simplemente yo no existiría.

La chica se quedó atónita…eso le sonó tan sincero ya no tenía palabras para contraatacarlo ¿Cómo responder tan insultos a algo tan…convincente? La chica adquirió un color rojo en sus mejillas y solo se limito en volverse a sentar en su silla. Todos sus compañeros veían la escena con ternura…todos habían suspirado por lo menos una vez aunque era una rara declaración a fin de cuentas eso era…una declaración. Todos menos excepto una chica de cabello castaño y no es porque no le proporcionara ternura si no porque todo esto era muy raro

El chico sonrío victorioso sabía que había intimidado al gran Ranma Saotome y eso habría sido una dulce victoria. Habían terminado las clases y en todo ese momento ninguno de los dos había cruzado palabra alguna, ambos estaban intimidados por la presencia del otro…esas palabras que habían utilizado realmente las sentían.

De camino a casa, ninguno de los dos dijo algo, aún esas palabras suyas resonaban en sus mentes. Siguieron así hasta que llegaron al Dojo y entraron con toda normalidad.

-Ya llegamos-dijeron los dos chicos al unísono.

-¡Ay! Kasumi ¿Ya vamos a cenar? Lo que pasa es que tengo mucha hambre.

Kasumi le dedicó una sonrisa y asintió, rápidamente toda la familia se encontraba en la sala esperando la cena, pero de todos ellos la chica de ojos marrones era la más hambrienta de todos.

-el chico apenas había probado bocado cuando la peli azul ya estaba pidiendo el segundo plato, comía de una forma extraordinariamente rápida, mientras el chico de la trenza la miraba asombrado pudo notar una cara de sorpresa en todos, la chica ya iba por el cuarto plato cuando el oji-azul pidió perdón y se llevó a la chica de ahí rápidamente. Todos estaban atónitos observaron ambos platos…la comida de Ranma apenas si había sido tocada mientras la chica ya tenía 5 platos uno sobre el otro.

-¿Pero qué rayos te pasa Ranma? Ni aún en esta situación dejas de comer-.
-¿Qué quieres que haga? Con el día que tuve hoy, tengo mucha hambre-.
-olvidas que tienes que actuar como yo, no tienes que comer mucho y mucho menos tan rápido…mi cuerpo no está acostumbrado a almacenar tanta comida-.
-Es inevitable Akane, ¿Acaso quieres que me muera de hambre?-.
-No pero si sigues así, voy a ponerme redonda como una pelota-.
-Akane, tu cuerpo no puede estar más peor-.
-idiota-.
-No puedes golpearme Akane, recuerda que soy una chica-.
-Cuando recupere mi cuerpo me las pagaras todas juntas-.
-¡qué miedo! Ahora si me disculpas tengo que ir a cenar, por cierto tu también tienes que actuar como yo-.
-pero yo no puedo comer tanto-.
-y yo no puedo comer poco, yo me voy a esforzar, es justo que tú también lo hagas-.

Dicho y hecho ambos regresaron a cenar pero esta vez la chica comía cuidadosamente, tratando de saborear la comida, mientras el chico con esfuerzo iba con el tercer plato de arroz, estaba lleno pero esto no era ni la cuarta parte de lo que Ranma acostumbraba comer, la chica terminó su segundo plato y se digirió a dormir, mientras el chico terminada con su séptimo plato no entendía cómo era posible que le cupiera tanta comida, no podía dejar de comer.
La familia miraba extraña toda esa situación, por un momento Akane se comportó como Ranma y después vuelven a la normalidad, ¿Qué era eso? ¿Qué estaban escondiendo? Los chicos se dirigieron a su cuarto, el chico de la trenza iba entrando a su habitación cuando le dio las buenas noches a su prometida cuando ésta entró corriendo al baño rápidamente, espero por unos instantes, preocupado y vio a su prometida algo pálida sin fuerzas para levantarse.

-¿Qué te ocurre? Preguntó el oji azul preocupado.
-Creo que fue la cena, realmente no aguantas nada-.
-TE dije que yo no podía comer tanto-.
-¡Demonios! No vuelvo a comer tanto, a menos que me encuentre en mi cuerpo-.

El chico le dirigió una sonrisa y tomó a la chica de las manos para llevarla hasta su habitación, donde la cobijo perfectamente.

-Duerme Ranma, algo me dice que mañana será un día de locos-.
-Gracias-.
-Akane, respecto a lo que dije en la escuela sobre que eras poco atractiva y cariñosa entre otras cosas, quiero que sepas que…-.
-¿Qué cosa?-.
-Que no es cierto- rápidamente la chica se tapó con las cobijas para evitar que el chico viera su sonrojo.
-me agrada oírlo, que descanses-.

El chico cerró la puerta y se dirigió a su habitación con una imborrable sonrisa en sus labios. La chica no sabía qué le estaba ocurriendo, si tan solo Akane fuera así en su cuerpo no tendría dudas sobre decirle lo que siente, pero mañana sería otro día…tendría que enfrentar lo que se le viniera.

Ambos chicos poco a poco fueron cerrando los ojos, y se entregaron a los brazos de Morfeo con una dulce y sincera sonrisa en su rostro.

NOTAS DE LA AUTORA:

¿Qué te pareció? Debo decir que amé cuando se dijeron esas cosas en pleno salón…espero que te esté gustando tanto como a mí.

Me dirijo a Ranma como chico y Akane como chica puesto que si utilizara sus nombres al momento de los diálogos podría generar cierta confusión y eso es lo que menos quiero.

Cualquier comentario, crítica, idea, o lo que tú quieras será bien aceptado. Suerte.

Saludos.