Hola otra vez XD intento actualizar lo más rápido que puedo… (Maldita vida social XD). Bueno ya no los entretengo lean.
+++cambio de escena+++
-diálogo-
"pensamiento"
Un día normal en casa.
Una soleada mañana comenzaba a hacer presente su llegada en la ciudad de Nerima, como de costumbre dos jóvenes se preparaban para irse a la escuela, hoy sería el día del encuentro. Los dos chicos como todos los días salieron corriendo desde el Dojo, ninguno de los dos cruzó palabra mientras se dirigían hacía la escuela. Una vez ahí dentro los dos se fueron con su respectivo grupo de amigos para después incorporarse a sus clases normales. Una vez más se repetía la misma situación, la chica cayó dormida en los primeros diez minutos de la clase mientras que el joven tomaba apunte de todas las explicaciones que los profesores daban, preguntando cuando tenía dudas y dando respuestas correctas a lo que le preguntaran.
Una vez terminaba la primera parte de los estudios, el ruido de la campana resonó en los oídos de ambos chicos sin incluir a toda la escuela que ya se había reunido alrededor del lugar donde se llevaría a cabo el encuentro entre el rayo azul y Ranma Saotome, todos los alumnos estaban en sillas, parados, sentados en el suelo comiendo toda clase de chatarra. El chico llegó puntual al encuentro pero no había señal de Kuno.
-¡Hey!, Akane- decía la chica haciéndole una señal.
-¿Qué quieres Ranma?-. Decía la chica sin dirigirle la mirada.
-Recuerda concentrarte-.
-¿Por qué no eres claro? Tu estúpido honor seguirá como hasta ahora-.
-Tonta, no es eso…- no pudo terminar la frase por que el chico ya había dado unos cuantos pasos hacia adelante.
Había pasado alrededor de diez minutos y Kuno no llegaba, algunos de los alumnos comenzaron a irse decepcionados otros preferían quedarse puesto que no tenían nada que hacer, no tardo mucho cuando apareció Kuno con su vestimenta tradicional acompañado de su inseparable palo de madera.
-Te sentiste por suerte por unos instantes ¿Verdad, Ranma?- Kuno decía esto con un tono de voz arrogante, el chico no contestó nada.
-Será mejor que te rindas ahora y evites tu derrota porque yo, Kuno Tatewaki, el rayo azul de la escuela Furinkan te vencerá hoy y por fin la hermosa Akane Tendo y cabellos de fuero serán mías-.
Kuno comenzó a tener alucinaciones con Akane y Ranma chica, cuando un golpe lo hizo despertar de su pervertido sueño.
-¿Quieres terminar rápido con esto Kuno? Tengo hambre-. Un sonido parecido a un crujido provenía del estómago del chico.
"Demonios, ¿Por qué Ranma no me dijo que debía comer antes de pelear? No importa terminaré con esto rápido y podre disfrutar de algunos platillos de la cafetería ¿Pero qué rayos me pasa? Yo no soy así".
-¿Cómo te atreves, Saotome? ¿Acaso te burlas de mí?- diciendo esto el rayo azul corrió hacía donde estaba su agresor, con unos cuantos movimientos de su palo hacía que el chico poco a poco retrocediera.
El chico esquivaba perfectamente cada uno de sus movimientos sin el mínimo de esfuerzo, ahora entendía cómo es que Ranma terminaba con él tan fácilmente, su velocidad era deficiente y además parecía que no tenía reflejos, Kuno seguía descargando toda su furia en sus golpes, pero a decir verdad el chico comenzaba a bostezar después de los primeros tres minutos.
"¿Qué estas esperando Akane? Golpéalo". Pensaba la chica mientras observaba atentamente los movimientos de ambos.
-¿Eso es todo lo qué puedes hacer?- decía el chico mientras daba un giro sobre Kuno para caer atrás de él.
-¿De qué hablas?-. Decía Kuno mientras trataba de contra atacar con un golpe.
-De verdad pensé que sería más interesante, ¡largo de aquí!- diciendo estas últimas palabras el oji azul le colocó un golpe en el estómago seguido de un rodillazo en plena cara del muchacho para después darle una patada mandándolo a volar.
Todos los alumnos veían extraño a Ranma, es cierto que siempre terminaba de esta forma, pero esta vez estaba extraño sus peleas con Kuno nunca habían durado más de tres minutos, parecía que el oji azul intentaba lucirse, pero no le dieron importancia puesto que todos sabían el resultado, regresaron a su salón tranquilamente.
"¡Maldita sea! Tengo hambre, es increíble que Ranma pueda comer tanto, tendrá que darme algo después de lo que hice, la verdad es que fue genial darle una golpiza a Kuno, se lo merecía por haberme hecho que peleara contra los hombres de la escuela con tal de no tener una cita."
-¡Oye, Akane!- decía la peli azul mientras corría por los pasillos tratando de alcanzar a su prometido.
-Ranma…¿Ya estarás contento? Tu honor sigue como antes-.
-¿Sigues con eso? Te lo juro que no era mi intención decir eso-.
-Pero lo dijiste-.
-Lo que pasa es que sé que enojada peleas mejor-. El chico dijo esto dando una sonrisa.
-¿Crees que te voy a creer eso? Eres un idiota-. Decía el chico mientras entraba al salón.
"Bueno, tenía que intentarlo". Pensó el chico para después incorporarse a su grupo.
Las clases transcurrieron normalmente, el chico no podía dormir ni mucho menos poner atención a lo que el profesor decía, puesto que las súplicas de su estómago no se lo permitían, pensó en pedirle permiso al profesor para salir a comprar algo pero le negaría el permiso por estar durmiendo en clase pero también podía preguntarle algo de la clase cosa en la cual también fracasaría puesto que no estaba prestando la mas mínima atención.
Una vez terminado su labor en la escuela, los dos se dirigieron, el estómago del chico seguía gruñendo cada vez más fuerte en cambio la chica se sentía totalmente llena, no podía soportar ni un bocado más.
-Vaya Akane, realmente comes muy poco-. La chica trataba de romper el hielo.
-Así es, en cambio tú podrías pasártela todo el día comiendo y no engordas nada-.
-Eso es porque yo soy un artista marcial, una novata como tú jamás lo entendería-.
-Eres un idiota-.
Fueron las únicas palabras que cruzaron mientras iban hacia su casa, una vez ahí, Ranma pidió a Kasumi comida, ésta le tuvo que servir alrededor de diez veces consecutivas, hasta que por fin estuvo satisfecho. De repente observó a la chica al lado suyo agarrase el estómago ésta sintió un ligero dolor bajo el abdomen, era insoportable no sabía lo que era así que corrió rápidamente hacía el baño. Una vez que salía de ahí fue directamente a la habitación de la chica, ahí estaba él estudiando.
-oye Akane, tenemos un problema-. Dijo el chico hablando con dificultad y tocándose el vientre.
-¿Qué te sucede?-.
-Me estoy desangrando-. La chica se puso de rodillas mientras emitía unos sollozos.
-Ranma, ¿De dónde estás sangrando?-.
La chica adquirió un color rojo en sus mejillas, bajó la mirada tímidamente dándole a entender a la chico lo que menos esperaba. El chico se puso rojo y nervioso ya sabía por qué se ocasionaba el sangrando había sido una tonta no se había acordado que ese día le tocaba su ciclo.
-Akane, Me duele el estómago, esto te pasa por no comer-.
-No, Ranma, no es por eso-
-Entonces ¿Qué demonios es? ¿Por qué estas sangrando? ¿Y por qué me duele tanto el vientre?-.
-Vaya Ranma, al parecer no eres tan fuerte en estas situaciones-.
-¿De qué estás hablando?-
-Veras…este…bueno…cuando una niña pasa de ser niña a mujer, su cuerpo sufre cambios y…bueno pues, uno de ellos es este-.
-¿Me estás diciendo que es normal que sangres y qué el vientre te duela tanto?- decía la chica respirando y hablando con dificultad.
-¡Por Dios Ranma! ¿Qué no pones atención en la clase de Biología?-.
-Akane, ¡Me duele mucho! ¿Qué se supone que debo hacer?-.
-Antes que nada ¿Por lo menos sabes a lo que me refiero?-. Decía el chico tratando de ayudar a su prometida a pararse.
-si, ya entendí de qué hablas, he escuchado algo sobre eso en clase, pero nunca pensé que….doliera tanto-.
-Es uno de los precios por ser mujer, Ranma de verdad no aguantas nada-.
-¡Cállate! ¿Qué tengo que hacer?-.
El chico le dio instrucciones a su prometida, mientras ella se cambiaba de ropa, el chico bajó por unas pastillas para dárselas a la peli azul. El chico de la trenza guió a su prometida hasta su cama, ésta había comenzado a derramar lágrimas gracias al insoportable dolor que atormentaba su vientre.
-¿Cómo rayos aguantas esto Akane?-.
-Vaya ¿Realmente te duele tanto?-
-Siento que se me desgarra todo por dentro-.
-¡Qué raro¡ a mí nunca me dolió a esa magnitud, tal vez porque ya me he acostumbrado-.
-¿Estás segura que con eso se me quitará el dolor?-.
-si, por lo menos por hoy-.
-¿Cómo que por hoy?- La chica miraba al chico con una cara de confusión.
-Si Ranma, lo que suelo durar son cuatro días, así que si no quieres morir desgarrándote por dentro, más vale que te las tomes-. No pudo evitar sonreír divertida ante las expresiones de dolor de su prometido.
-Ya verás Akane cuando recupere mi cuerpo¸ me las pagarás-.
-Pero si yo no he hecho nada, no puedes culpar a la naturaleza-.
La chica no paraba de quejarse por el dolor, parecía que cada vez iba en aumento, así que el chico decidió quedarse a cuidarla, esa noche sería larga pero él estaría ahí para cuidarla, ninguno de los dos pudo dormir bien esa noche, la chica no dejaba de dar vueltas en la cama, sobándose el estómago con unas cuantas lágrimas en sus ojos, mientras que el chico la veía con preocupación, trataba de platicarle cualquier tipo de cosas para que olvidara su dolor un rato, pero era inútil la chica estaba tan consumida por su dolor que parecía que su prometido hablaba con la pared.
La noche se pasó lentamente, el dolor de la chica disminuyó un poco. El chico fue abriendo lentamente los ojos para darse cuenta que estaba en la cama de su prometida junto a ella y que tenía colocaba su mano sobre la cintura de ella, teniendo la nuca de ésta sobre su pecho, al principio se asustó no sabía cómo había llegado a eso, la chica también abrió lentamente los ojos y se sintió rodeada por unos fuertes brazos para después alzar su rostro y encontrase frente a frente con los hermosos ojos azules de su prometido, ambos sintieron como sus mejillas fueron tornándose de un todo rosado, la chica paso la palma de su mano sobre la mejilla derecha del joven para después emitir un gemido y tocarse rápidamente el estómago. El chico no dudo ni un instante y le dio las pastillas para calmarle el dolor. Definitivamente hoy no irían a la escuela.
El joven bajó a explicar la situación a cerca del por qué faltarían ese día a la escuela, dijo que como su prometido era su deber cuidarla y percatarse de que todo estuviera bien,
Todos se sorprendieron cuando el joven dijo eso, pero incluso cuando enfrentaron problemas de vida o muerte Ranma nunca hubiera dicho eso ¿Por qué cuando a Akane le tocaba su ciclo se ponía tan histérico? Los padres de ambos se pusieron contentos ante la afirmación del joven, tal vez la boda no se haría esperar tanto, pero Nabiki simplemente no podía creer que su cuñado estuviera diciendo esas cosas.
El chico volvió a subir al cuarto de su prometida al entrar divisó que ésta ya estaba más calmada, estaba en la ventana con la mirada pérdida en el cielo, la expresión de su rostro era triste, de desesperación.
-Ranma ¿Te encuentras bien?-. decía el chico mientras dejaba otro paquete de pastillas en el escritorio.
-Es que…Akane, ¿Crees que recuperemos nuestros cuerpos?- decía el chico después de un gran suspiro.
-Ranma, lo haremos…todo regresara a la normalidad-.
-¿Y si no sucede?-. la chica mostraba pánico en sus expresiones.
-Sucederá y si no, recuerda que yo siempre estaré a tu lado-. El chico apoyó una mano en el hombro de la chica.
-Gracias Akane-
La chica lentamente poso su cabeza sobre el pecho de su prometido para rodearlo del cuello, éste sorprendido por lo que la chica hizo correspondió al abrazo rodeándolo de la cintura para después acariciar tiernamente su cabello.
El oji azul abrazó más fuerte a su prometido quería que ese momento durara unos instantes más, el chico tomo la barbilla de la joven y la obligo a verlo directamente a los ojos, se observaron detenidamente, no importaba si no regresaban a su cuerpo…los dos lo enfrentarían, juntos porque eso es lo que hacen las parejas enfrentar los problemas aunque no tengan solución pero siempre estando uno cerca del otro.
-Ranma…-dijo el chico mientras se perdía en los ojos de la chica.
-Akane…-dijo la chica mientas abría sus labios lentamente para cerrar sus ojos.
Ambos chicos se estaban acercando a los labios de otros, a pesar de que eran sus rostros los que veían, sentían perfectamente la mirada penetrante del otro, no importaba si tenían que besar sus mismos labios porque dentro de ese cuerpo estaba el ser más amado. Sentían su respiración muy cerca, estaban a escasos centímetros del otro, comenzaron a rozar sus labios lentamente ambos estaban tan nerviosos, nunca habían hecho antes pero esto era una única oportunidad y ninguno de los dos iba a dejar pasarlo.
-Oigan, Kasumi dice que la cena ya está lista-.
La mediana de las Tendo entró abriendo abruptamente la puerta, estaba sorprendida ver como los dos chicos estaban en diferentes extremos de la habitación en cuclillas con cierta tonalidad roja en sus mejillas, no pudo evitar dejar escapar una risita.
-No se preocupes chicos, su secreto estará a salvo conmigo por 5 000 yens-.
-¿De qué secreto hablas?- un cierto cosquilleó recorrió a la pareja de prometidos.
-No se hagan, tengo pruebas de que han confesado su amor-. La chica les mostró una cámara de video.
-¡Nabiki! ¿Grabaste todo?-. preguntaba el chico oji azul.
-lo suficiente como para que tus prometidas paguen una buena cantidad para verlo-.
-No, ¡te pagaremos! ¿Cierto Ranm…Akane?-
-Si, toma- dijo la chica entregándole el dinero después de haberle pedido a su prometido y sacar algo de sus ahorros.
-un placer hacer negocios con ustedes-.
-¡Maldita Nabiki! ¡Ya me las pagará!- decía la peli azul, mientras se regresaba a su cama puesto que el dolor había regresado.
"todo iba tan bien, tenía que llegar Nabiki a arruinarlo todo, no importa de todas maneras mi relación con Ranma va mucho mejor". Pensaba el chico de la tenza.
-¿No vas a bajar a cenar?-.
-Akane, deberías entender tu eres la que siempre tiene estos dolores, deberías entender-.
-si sé lo que se siente, pero yo transformo mi dolor en otra cosa-.
-ahora veo de donde sale tu mal humor- susurró la muchacha para sí.
-Bueno Ranma, te traeré algo de comer ¿Te parece?-.
-Procura que lo haga Kasumi-.
-Ran…ma ¿Qué quisiste decir con eso?-. el aura del chico comenzaba a agrandarse.
-No te enojes, Akane veras, mi estómago está vulnerable, y yo….bueno pues…- la chica tragó saliva pesadamente, cerró los ojos para esperar algún golpe pero nunca recibió tal impacto.
-Entiendo Ranma- el chico salió de la habitación.
Había llegado abajo y fue hacía la mesa para pedirle comida a Kasumi, llevaba dos platos uno para su prometida y el otro para él.
-Ranma ¿Acaso mi hija no va a bajar a comer?- preguntaba Soun.
-No, lo que pasa es que se siente muy mal. ¿Le importa si ambos comemos arriba?-.
Todas las miradas se dirigieron hacía el chico quien trataba de disimular su nerviosismo.
-No, los dos pueden comer arriba-. Afirmaba Soun.
-de acuerdo-. Decía el chico listo para regresar a la habitación de su prometida.
-Por cierto Ranma ¿Cómo sigue Akane?-.
-Ya está mucho mejor tío…papá pero tengo que estar con ella para ver si no le duele más-.
-¿No será otra la razón?- decía Nabiki jugueteando con la misma cámara de video que les había enseñado hace unos instantes.
-No sé de qué hablas, Nabiki-. El muchacho se fue.
-Ranma, si quieres más voy a dejar comida en la cocina.
-Gracias Kasumi-.
-Me enorgulleces Ranma, por fin te estás comportando como su prometido, algún día será tu esposa es bueno que vayas practicando-.
-Hago lo mejor que puedo-. El chico sonrío tontamente.
¿Habían escuchado bien? Ranma ni siquiera se había alterado considerando que ese tema siempre era lo que causaba una pelea con su padre, no había dado muestras de enojo, al contrario parecía feliz, ésta vez no había reclamado ¿Sera qué…ya se habían declarado?
El chico iba subiendo lentamente las escaleras cuando escuchó el festejo de su papá y de su tío diciendo que la boda se celebraría muy pronto, tendrían que empezar a idear todo de una vez para que nada les tomara por sorpresa. El chico solo dio un suspiro para después entrar al cuarto de su prometida.
-Toma Akane, la verdad es que Kasumi estaba muy ocupada así que me tome la libertad de prepararte algo más-.
La chica tragó saliva forzosamente y vio la comida que traía su prometido la observo y después lo miro a él, estaba sonriente y comenzaba a agarrar la comida de su plato para soplarle y ofrecérsela a su prometida.
-Ni creas que voy a comer eso-. Dijo la chica girando su cabeza hacía el lado contrario.
-¿Por qué no?-dijo el chico enfadado.
-si tengo que morir tengo que hacerlo en mi cuerpo-.
-Ranma…-
-prefiero que este dolor me maté a probar algo hecho por ti-.
-Ranma…-
-no sé porque me odias tanto Akane, yo…-
-¡Ranma!- el chico gritó y provocó que la chica diera un pequeño salto.
-¿Akane?-.
-Solo quería decirte que esto lo preparó Kasumi, solo quería engañarte pero veo que te lo tomas todo muy enserio-.
-Perdóname, es que de verdad te creí-. Decía la chica cabizbaja.
-Tranquilo, ahora come-. Decía el chico mientras le acercaba la comida a su boca.
-¿Qué crees que estas haciendo? ¡Puedo hacerlo yo solo!-.
-No me importa, ¡Abre la boca!-.
-No lo haré- dicho esto la chica se cruzó de brazos.
-Que la abras-.
-Ni loco dejaría que tu me dieras a pro…- la chica ya no pudo continuar porque su prometido había puesto en su boca la comida.
-Ahora come-.
-Pero…-
-Ranma no debe de darte pena, ahora eres una chica-.
la peli azul no tuvo más remedio que aceptar, observaba como su prometido le soplaba suavemente a la comida para después depositarla en su boca, ésta la abría con timidez, nunca había comido de esa manera, el chico no podía borrar la enorme sonrisa que tenía en su rostro, mientas que la chica no podía borrar el sonrojo de su rostro. Después de un rato ambos terminaron de comer, estaban tan cansados que decidieron irse a dormir.
-Bueno Ranma, tengo que ir a dormir-.
-Si, creo que ya es hora, mañana no nos libraremos de la escuela-.
-¡Qué descanses!-.
el chico se dirigía a la puerta cuando tocó la perilla algo le hizo detenerse, con paso firme regreso a la cama de su prometida y con todo el valor que tenía dijo algo que hizo que ambos se sonrojaran.
-Ranma…Puedo…bueno…me preguntaba si, ¿podría dormir hoy contigo?-. El chico tenía los ojos cerrados y los puños apretados. Mientras la chica parpadeaba.
-¿Dormir…conmigo? Akane ¿Estás bien?- la chica tocó la frente de su prometido.
-no te lo tomes a mal, solo quiero acompañarte-.
-De acuerdo-.
El chico se movió para el otro extremo de la cama, la chica se metió entre las cobijas para volver a sentir lo cómoda que era su cama, los chicos no tardaron mucho en caer dormidos, la chica estaba viendo hacía la pared mientras su acompañante veía hacía la misma dirección que ella, de repente el chico pasó su brazo por la cintura de su prometida y la atrajo un poco más a su cuerpo…tal vez fue por reflejo…por lo menos esa noche dormirían tranquilamente puesto que estaban juntos y así estarían hasta el final…
NOTAS DE LA AUTORA:
Hola! Vaya el final no fue como yo quería que fuera pero es que no se me ocurrió nada mas T.T, ¡dios! No te miento tardé tres días en hacer este episodio, debo decir que me había quedado en blanco, pero la idea del ciclo de Akane me pareció excelente para que Ranma supiera lo que tenemos que pasar nosotras las mujeres.
Marirosy : Gracias por tu idea me pareció interesante, voy a intentar poner algo de eso en el siguiente capítulo. Espero seguir recibiendo reviews tuyos.
Tal vez el siguiente capítulo tarde en actualizarlo un poco jeje.
Saludos. Cualquier comentario, crítica, felicitación, reclamo, idea, será bien recibido.
