Hola a todos! Bueno este fic ha llegado a su fin...Les prometí un digno final y espero que así sea…disfrútenlo.
++cambio de escena++
-Diálogo-
"pensamiento"
Todo vuelve a la normalidad
El tiempo parecía haberse detenido, dos jóvenes sorprendidos observaban con temor al chico que tenían enfrente, éste tenía un semblante completamente serio, la sangre le hervía. Ryoga mostraba una faceta nunca antes vista, impartía terror a cualquiera que lo viera.
El ambiente en el Dojo Tendo cada vez era más tenso, se podía sentir el aura del chico de la pañoleta extenderse a través de la casa, era un aura diferente, un aura que nunca anteriormente había portado, y es que lo que había visto le había provocado toda esa ira. Él, su prometido, el que se hacía llamar el gran artista marcial, Ranma Saotome aquél que cuidaba su nombre y su prestigio con honor, aquel que nunca antes había tratado a una mujer así…hoy y frente a sus propios ojos había golpeado a su amada… al amor de su vida.
-¿Cómo te atreves? ¡Eres un maldito Ranma Saotome!- el joven de la pañoleta usó un tono frío, parecía tener la mirada pérdida.
-Ryoga…todo es un malentendido, déjame expli…- la joven trató de excusar a su prometido usando una voz melosa, el chico de la pañoleta le dirigió una fría mirada.
-Akane, no te metas, esto es entre Ranma y yo- Ryoga miró con desprecio a Ranma.
-Ry…Ryoga…yo…yo puedo…yo puedo explicarte todo- la temblorosa voz del joven dio a notar el miedo que tenía, respiraba difícilmente y su adversario se le iba acercando poco a poco.
-¡No hay nada que explicar! ¡Eres un maldito cobarde!- el tono del joven de la pañoleta contenía furia, ira, cólera.
El joven oji azul comenzó a temblar, estaba aterrado de lo que Ryoga pudiera hacer, lo había visto enojado y esa faceta de Ryoga realmente lo estremecía…así era…el chico de la trenza se sentía inofensivo a su lado y sabía que así era… aunque pudiera dominar sus técnicas no tenía la práctica suficiente para enfrentar a Ryoga, terminaría gravemente herido.
-Ryoga, ¡Déjame explicarte todo!- el tono del oji azul era de súplica, se notaba en la voz quebrantada que tenía.
-Akane, ve por tus cosas, cuando acabe con este maldito, tu y yo nos iremos de aquí- sentenció el joven de la pañoleta.
-¿Qué estás diciendo? ¡yo no pienso moverme de aquí!- la peli azul adquirió una actitud rebelde que se transformo a sumida segundos después de que Ryoga le dedicara otra de sus miradas.
-Akane, no pienso discutir contigo, no permitiré que este imbécil te haga más daño-
-Ryoga, no te precipites…podemos hablar- el oji azul retrocedía, miraba a su prometida cuyo pánico reinaba en sus expresiones.
-¿Cómo puedes ser tan idiota? ¡No tienes perdón! En este preciso instante te daré tu merecido- Ryoga adoptó su posición de ataque, mientras un aura comenzaba a rodearlo.
El oji azul no sabía que hacer, ¿Debería luchar? Eso no sería una buena idea, sabía perfectamente que perdería y que quedaría inconsciente por un buen tiempo…pero por otra parte, podía salir huyendo de tejado en tejado, en ese cuerpo sería algo muy fácil hacerlo, pero el honor de Ranma quedaría por los suelos ¿Honor? En estos momentos el honor podía ser pisoteado, su vida era la que realmente importaba. Aún si corriera Ryoga puede ser tan rápido como él, de nada le serviría. Tenía que hacerle frente.
El chico temblorosamente tomó su posición de ataque. Ryoga se dirigió hacía el gritando furioso, pero tuvo que retroceder involuntariamente. Parpadeó unos instantes, no podía creer lo que veía, ahí estaba ella, enfrente de ese desgraciado mirándolo directamente a los ojos, no titubeaba, no parpadeaba, ni siquiera emitía una palabra.
-A..kane- el joven de la pañoleta dijo sorprendido.
-Ryoga, para esto, todo es un malentendido-
-Akane por favor, no quiero lastimarte, quítate de en medio-
-¡No lo haré!- la peli azul habló franca y decididamente. Estaba completamente segura de lo que hacía.
-Ran…ma- murmuró el chico de la trenza.
-Ryoga déjame explicártelo todo- la peli azul rogó.
-De acuerdo Akane, escucharé tu versión-
-Ryoga…tu no puedes golpearlo porque…porque…Akane es la que está en mi cuerpo, yo soy Ranma, mírame…estoy en el cuerpo de Akane-
El chico de la pañoleta, se quedó estático por unos segundos, los observó a los dos para después emitir una irónica carcajada, volvió a adquirir ese siniestro semblante.
-Akane ¿Cómo puedes decir eso? No intentes proteger a Ranma, le daré su merecido-
-¡No Ryoga!-
la peli azul intentó contenerlo con sus brazos pero no estaba. Había desaparecido, sintió su presencia atrás de ella y giró rápidamente viendo a su prometido para después mirar hacía arriba y observar a Ryoga cayendo directamente sobre el oji azul.
-¡Cuidado!- la peli azul se llevó ambas manos a la boca.
El chico cerdo había logrado encestar un puñetazo en la nuca de su oponente, éste había caído de lleno al suelo, intento pararse pero el dolor era demasiado, veía todo borroso, realmente Ryoga pegaba duro.
-Te arrepentirás- el joven de la pañoleta se abalanzó sobre su oponente gritando.
Los ojos del oji azul se abrieron de par en par, unas pequeñas gotas de sangre brotaron al sentir el impacto de un rodillazo en su estómago…con ambas manos lo sujetó fuertemente, habían sido pocos golpes pero sentía como si bloques de concreto golpearan su cuerpo. ¿Cómo rayos Ranma podía vencerlo tan fácilmente?
-Ranma…¡me decepcionas! Tienes el valor de pegarle a una mujer, pero cuando te enfrentas a un hombre toda tu valentía queda por lo suelos. Será muy fácil acabar contigo, no sé que te ha pasado, no sé por qué ahora estás tan débil y no quiero saberlo porque no me importa, pero te haré pagar caro lo que le hiciste a Akane-
Varios golpes siguieron incrustándose en el cuerpo del oji azul, sentía que su cuerpo simplemente no respondía, había querido atacar pero el dolor era tan fuerte que no podía mover sus extremidades como quería. Si esto seguía así, quedaría herido, no temía morir, el cuerpo de Ranma era muy resistente a lo mucho unas cuantas fracturas que se curarían rápido. Parecía que el tiempo se había congelado, quería que esto terminara, el joven se dedicaba a pensar en eso…de lo entumido que estaba su cuerpo ya no sentía los golpes de su adversario…solo quería entrar a casa, quería regresar a como era antes. Ya no quería esto, no quería seguir recibiendo golpes de uno de sus mejores amigos. Quería su cuerpo…quería que esto se terminara…ya no lo soportaría más.
-Vaya Ranma…me das pena, ¡este será tu final!-
-Ryoga espera- dijo desesperadamente la peli azul.
-¿Qué ocurre Akane?- -Ryoga…prométeme algo- la chica sujetó fuertemente las manos del joven.
-¿Qué ocurre?- las expresiones del joven no habían cambiado para nada.
-Prométeme que si me voy contigo…la dejaras…digo lo dejaras en paz-
Los ojos del chico cerdo brillaron como diamantes.
-¿De…de verdad?- tartamudeó el joven de la pañoleta.
-Si…lo haré-
-De acuerdo, Ranma…te perdono-
Ryoga sonrió tontamente y abrazó a Akane por encima de los hombros, ambos se dirigían hacía la casa, la expresión de la jovencita era realmente triste…ella no se quería ir con Ryoga…ni siquiera sabía por que se le había ocurrido eso. Lo que si estaba segura era que su honor se podía ir al demonio, no soportaría ver a su prometido siendo masacrado. Prefería mil veces saber que esta bien y no volverlo a ver a verlo morir con sus propios ojos.
-¡Esperen!- el chico de la trenza hablo difícilmente.
Ambos chicos voltearon atónitos, a pesar de la gran cantidad de golpes aún seguía en pie…era algo de esperarse de Ranma Saotome.
-¡Eres una tonta! ¿Por qué no te quedaste así?-
-Y dejar que cometieras una tontería…tú me dijiste que no querías que nuestro compromiso se rompiera…confía en mí…nuestro compromiso no se terminará aquí…de eso me encargo yo-
-No esperaba menos de ti…pero entiende Akane ya accedió a irse por mi si te perdonaba, ahora déjanos solos-
-Ryoga…el no puede decidir por mí…sigo en pie…así que está pelea aún no ha terminado-
El oji azul retomó su posición de ataque, se tambaleaba debido al dolor que sentía en su cuerpo…pero no importa como fuera…tenía que ganar, tenía que arriesgar todo…tenía que permanecer al lado de su prometida. El chico cerdo sonrío maliciosamente.
-Si eso quieres…de acuerdo-
Una vez más iniciaron con golpes, patadas, toda clase de técnicas. Ranma usó las castañas calientes mientras Ryoga explotaba cosas con su dedo índice…ambos estaban agotados pero ninguno iba a desistir…ninguno iba a renunciar al amor de la peli azul.
-Bien Ranma…esto ha llegado a su fin- el joven de la pañoleta adquirió un semblante triste.
-Ryoga… ¡No…no lo hagas!- la joven gritó vanamente, su expresión era de horror…sabía lo que eso significaba.
-Prepárate para esto Ranma…- Ryoga comenzaba a formar en sus manos una pequeña bola de rojo escarlata.
-Ry…Ryoga…e…espera- el joven retrocedía temeroso.
-¡Rugido de León!- Ryoga gritó con todas sus fuerzas y la energía se impacto de lleno contra su oponente, arrastrándolo varios metros.
El joven sonreía triunfante…por fin, por fin le había ganado a Ranma…ahora tenía que ir por Akane e irse. Volteó a todos lados pero no pudo observar a su amada, estaba muy extrañado. Cuando la nube de humo por fin se disipo observó que donde se encontraba el cuerpo de Ranma, parecía tener un bulto sobre él…!no era un bulto¡ ¡Era Akane¡ ¿Cómo rayos había llegado ahí? Se había interpuesto entre el rugido de león y Ranma ¿Por qué?
Los dos jóvenes estaban en el suelo, la joven se encontraba en él pecho de su prometido, los dos tenías raspones en todo el cuerpo además de estar llenos de polvo, tenían la mayor parte de sus ropas deshechas. Ambos estaban inconscientes, parecían estar muertos, pero la chica tenía fuertemente sujetada la mano del joven.
-¡Akane¡ ¡Demonios¡ ¿Qué he hecho? ¿Por qué tenías que ponerte en medio?- el chico cayó sobre sus rodillas y golpeo al suelo con un puño, lágrimas rodaban por su rostro para dejar su marca en el pavimento, se limpio las lágrimas y huyó de ese lugar.
"Lo siento Akane, pero ahora yo te he ocasionado el mayor daño, no podría mirarte a los ojos…ya no soy digno de tu amor, soy peor que Ranma…espero puedas perdonarme".
El chico cerdo se perdió entre los tejados desde los cuales se podía apreciar un hermoso atardecer. Los chicos comenzaron a reaccionar, no podían mover la mayoría de su cuerpo, el impacto había sido muy fuerte, la tristeza de Ryoga esa vez había ido demasiado lejos.
-A…Akane…¿es…estás…bi…bien?- la joven habló con dificultad.
-He…he…estado…mu…mucho…mejor-
-Tu y tus…lo…locuras-
-tu…es…tas…mucho..mas…lo….loco-
Los dos jóvenes se miraron tiernamente para después caer una vez más inconscientes.
Otro hermoso día se hacía presente en Nerima, se podía observar a las copas de los árboles meciéndose de un lado a otro, pajarillos volando y un aire que parecía acariciar tu rostro. En especial a dos jóvenes que estaban es sus respectivas habitaciones, comenzaban a abrir los ojos lentamente, tratando de no hacer ningún movimiento brusco pues el dolo que sentían les aseguraba que eso no había sido ningún sueño.
Ambos habían permanecido todo el día en cama, la familia como de costumbre era muy atento con los dos, estaban enterados de lo ocurrido así que no querían que se esforzaran ese día…habían tenido heridas no tan profundas pero podrían abrirse con cualquier esfuerzo. Los estaban tan aburridos, ese día habían sido atendidos muy bien. La noche había caído lentamente, todos los habitantes se fueron a dormir, excepto dos jóvenes que estaban muy pensativos.
La puerta del cuarto de la peli azul se fue abriendo lentamente mientras una silueta conocida iba entrando. La chica se asombró de verlo ahí, pero lo recibió con una gran sonrisa.
-Hola Ranma, he venido a ver como sigues- dijo el joven tímidamente.
-Yo muy bien Akane ¿Y tú?-
-Si también he mejorado-.
-¿No deberías estar dormida?-
-Digo lo mismo, pero ya estaba harta de estar todo el día en cama, además tenía ganas de verte- el joven se sonrojó ante el último comentario que había dicho.
-Oye Akane…sobre lo que dijiste…ayer…con Ryoga-
-¿DE qué?- la expresión del joven era de curiosidad.
-DE lo del compromiso…que no dejarías que nada ni nadie terminará con eso…-
-¿Qué sucede? ¿Te molesto lo que dije?- el semblante del joven era de tristeza.
-No…no es que me haya molestado, solo me sorprendió lo que dijiste-
-Recuerdas que cuando peleaste con tus prometidas dijiste lo mismo, bueno a decir verdad yo tampoco quería que terminara nuestro compromiso-
-Akane-
-Ranma-
La noche les favorecía…les daba a entender que la luz de la luna y de las estrellas estaban a su favor, se miraron a los ojos fijamente…esos pequeños rayos de luz hacía que esa escena fuera tan bella. Ninguno aparto la mirada del otro, se observaban tiernamente con una mirada diferente…esta era indescifrable, contenía varios sentimientos a la vez. El joven tomó delicadamente la mano de su prometida y la entrelazó con la suya, sonrieron dejándose llevar por la felicidad, la emoción de tenerse tan cerca uno al otro. El corazón comenzó a palpitar lo doble de rápido, no apartaban la vista del otro, la joven lentamente con la otra mano acarició la mejilla de su prometido para recorrer con su dedo pulgar sus labios.
-Ranma…yo- dijo el joven algo sofocado.
-Shh, no digas nada Akane- la joven silenció con el dedo pulgar los labios de su prometido.
Tomó a su prometido lentamente de la barbilla y la fue acercando hacía él, sin quitar su mirada de los ojos de él, ambos se estaban dejando llevar por los sentimientos, el joven colocó la palma de su mano en la mejilla de su prometida. Sus labios estaban deseosos por probar esa miel que por tanto tiempo había sido prohibida, lentamente cerraron sus ojos, sus labios se fueron acercando, comenzaron a rosar sus labios, de lado a lado, recorriendo con perfección los bordes de los labios, era un beso tímido, dulce, un beso inocente. Comenzaron a profundizar el beso aún más, se dejaban llevar por la sed de sus labios, aumentaron un poco de velocidad, ambos parecían sonreír, el corazón estaba que se desbordaba de alegría, y sentían un ligero calor sobre sus labios.
Los dos cortaron el beso, abrieron lentamente los ojos y pudieron observar algo realmente magnifico, se quedaron sin habla, ya no observaban su propio rostro, comenzaron a mirar sus manos, a tocarse su cuerpo de pies a cabeza. Ninguno de los dos podía creerlo, no se imaginaban que el efecto pudiera ser tan rápido. Estaban felices, la peli azul desbordaba lágrimas de alegría, miro sonriente a su prometido que tenía la misma expresión que ella y sin pensarlo dos veces se lanzón sobre él, uniendo nuevamente sus labios con los de él, al darse cuenta de lo que había hecho se paró inmediatamente y el sonrojo se había hecho presente en sus mejillas, mientras un aturdido Ranma aún no procesaba lo que había pasado.
-Ranma…yo…lo siento…me preci…-
La joven no pudo terminar ya que fue silenciada por los dulces y suaves labios de su prometido, fue pasando sus brazos delicadamente por los hombros de su prometido y éste a su vez colocó sus manos tiernamente en la cintura de su prometida. Esta vez fue un beso largo, un beso lento, querían disfrutar tanto tiempo perdido, no llevaban prisa, tenían toda la noche a su favor, el joven apretaba con más fuerza la espalda de su prometida, se separaron a escasos centímetros.
-Ranma ¿tu crees que esto está bien?-
-¿y por qué no?-
-Pues somos muy jóvenes además-
-Akane…- el joven tomó delicadamente la mano de la peli azul y la colocó en su pecho.
-Dime Akane ¿Qué sientes?-
-Tu corazón latir muy rápido-
-Así es y ¿Sabes que ocasiona que lata de esta manera?-
-¿Qué?-
-Pues tu…tonta-
Los dos se sonrojaron ante esta declaración.
-Ranma ¿Tu…tu me quieres?-
-¿Qué acaso esa muestra de amor puro y sincero no te lo demostró?-
El joven tomó delicadamente de la nuca a la peli azul y la acercó para darle nuevamente un beso aún más largo que el anterior esta vez mucho más rápido, se sentían agitados, no sabían que era esa sensación, ambos tenían mucho calor ese instante.
-¿Qué tal? ¿Ahora ya estás convencida de qué te quiero a ti?-
-Yo…yo también te quiero..Ranma…mucho-
Los dos se abrazaron tiernamente.
-Pero ¿Y tus otras prometidas?-
-No quiero hablar ahorita de ellas, ya me encargaré después-
Los dos estaban sedientos del dulce sabor de sus labios, no querían parar, querían aprovechar toda esa noche para besarse…al fin y al cabo solo eran dos jóvenes enamorados. Ranma fue recostando poco a poco a Akane en la cama, se encontraba encima de ella, ninguno de los dos rompía el beso, Akane lo dejaba seguir, si no hubiera querido seguramente ahorita estaría volando muy lejos.
Akane quedó bajo él, lo miro dulcemente para acariciarle la mejilla, Ranma la volvió a besar para descender con sus labios a su cuello, depositaba unos cortos pero tiernos besos, comenzó a desabotonar la blusa, no sin antes mirar a Akane, ésta se sonrojó y asintió. El joven despojó a Akane de su blusa quedando solo el sostén, Ranma colocó delicadamente su mano en uno de los pechos de la chica, ésta gimió. Ranma se centró en su pantalón, lentamente se lo fue bajando, quedando la chica ahora en sostén y bragas. Pasó su mano por los hombros de la chica, bajando por sus brazos, recorriendo con las yemas de los dedos su plano abdomen hasta llegar a las piernas esas largas y bien torneadas piernas.
-Ranma…esto…esto me da mucha vergüenza-
-Akane, no tienes de qué preocuparte, Se te olvida que estuve en tu cuerpo y lo ví varias veces desnudo…cuando me bañaba, me imagino que tu igual, no creo que hayas entrado con una venda en los ojos-.
-Pero creí que para ti era una marimacho-
-Eso era antes…ahora eres la mujer más hermosa que he visto-.
La chica solo se sonrojó aún más, pero ahora era su turno. Comenzó a desabrochar la playera roja del oji azul, para poder observar el bien marcado cuerpo de su prometido, recorrió con las yemas de sus dedos, los pectorales, el estómago y no pudo evitar acariciar los fuertes brazos de su prometido. Volvieron a colapsar en un beso, la chica le había bajado los pantalones, sabía lo que venía lo que no sabía era si estaba lista.
-Akane ¿Estás segura? Si no quieres no te voy a obligar, estoy dispuesto a esperarte-
-Ranma la primera vez de una mujer es muy importante e inolvidable-
El oji azul había captado esta indirecta y se disponía a bajarse de encima de ella, cuando lo jaló de su brazo mirándolo de frente.
-Bien, mi primera vez será como lo soñé…importante, especial, inolvidable pero sobre todo con el hombre que amo-
el joven sonrió, le quito las bragas lentamente para después despojarse de sus bóxers, Ranma la miró con duda y ella solo le sonrío. Lentamente él se colocó listo para entrar, y así fue, entró lentamente, haciendo que Akane gimiera, Ranma comenzó a mover sus caderas lentamente, empezaba a gemir al igual que su prometida, entraba y salía de ella, esa sería una noche que jamás olvidarían. Era simplemente perfecta.
Así fue como dos almas esa misma noche se unieron. Dos almas gemelas se unían haciéndose uno solo.
Habían pasado unos cuantos días desde que Ranma y Akane regresaron a la normalidad… por así decirlo, tenían sus cuerpos pero su relación había cambiado bastante, se les veía más juntos, trataban de no discutir por tonterías, después de lo que habían vivido comprendían lo que el otro sentía, ciertamente lo comprendían. Ninguno de los dos había querido formalizar aún más el compromiso pues sabían que sus padres inmediatamente los casarían y no querían eso por lo menos por ahora.
Se escuchó el sonido de una campana proveniente de una bicicleta, miles de espátulas salían de la nada dirigiéndose hacía la joven pareja y el ambiente comenzaba a llenarse de pétalos de rosas negras acompañadas de la autentica pero escalofriante risa.
-¡Ranma! ¡Shampoo estar contenta de verte!- dijo la amazona saltando a los brazos de la peli azul.
Todos estaban muy extrañados de la actitud de la china, especialmente la peli azul que comenzaba a desesperarse debido a los atrevidos roses que sentía en su cuerpo.
-Shampoo ¿Qué estas haciendo?- dijo Ukyo rascándose la cabeza.
-Pues por mí mejor…una menos- dijo la rosa negra.
La amazona se dio cuenta de lo que estaba haciendo observó la cara de la peli azul ésta estaba totalmente atónita, Shampoo miró a su alrededor y vio que Ukyo y Kodachi se estaban riendo…¿SE estaban burlando de ella? Miró al oji azul y éste estaba igual de impresionado.
-Sham…Shampoo…Ranma está allá- dijo la peli azul alejando su cuerpo del de la amazona.
La chinita algo aturdida corrió hacía el chico de la trenza y lo abrazó rosando su cuerpo con el de él.
-¡Aléjate de él Shampoo!- dijo la chica de la espátula.
-Ranma, querido…he venido por ti-
-Shampoo estar confundida- todas las miradas se centraron en ella.
-¿A qué te refieres?- el oji azul apenas podía respirar.
-¿Ranma ser Ranma y Akane ser Akane?-
-Shampoo ¿Qué tonterías estás diciendo?- dijo la chica de la espátula seguida de la rosa negra.
-Entonces…esto significar, que…tu…besar a chica violenta- la china construyó difícilmente esa oración.
-¿Qué?- Ukyo y Kodachi gritaron horrorizadas.
La peli azul y el chico de la trenza se sonrojaron, Shampoo tenía un semblante de horror al igual que las otras chicas. ¿Cómo…cuándo…dónde se dieron ese beso? El estúpido de Ryoga había fallado, se habían besado y habían regresado a sus cuerpos exitosamente, de verdad se querían. ¡Maldita sea!
-Así es Shampoo, Akane y yo nos hemos besado-
-Pero…Ranma…Shampoo no entender como poder besar a Akane…Shampoo ser mucho mejor que ella, mucho mejor peleando, cocinando incluso Shampoo ser más cariñosa-.
-Ranma necesito una explicación- la chica de la espátula cruzó ambos brazos.
-Ranma mi amor ¿Es eso cierto?-
-Escúchenme todas- el joven subió la voz.
-¿Qué pasar Ranma? ¿Por qué estar tan alterado?-
-Quiero que las tres entiendan una cosa-
-¿Qué sucede?- la chica de la espátula no podía ocultar su curiosidad.
El joven de la trenza alejo de él a la amazona y se dirigió hacía la peli azul, tomó delicadamente su mano y se la enseño a tres atónitas jovencitas. La peli azul no pudo evitar sonrojarse, el oji azul tenía una mirada seria y decidida. Akane tenía en su dedo anular un anillo con un hermoso diamante de color celeste.
-Ranma, querido ¿Qué significa esto?- dijo la rosa negra.
-Ranma, exijo una explicación- dijo la chica de la espátula.
-Shampoo estar muy confundida-
-No hay nada que explicar, esto significa que Akane y yo nos vamos a casar- el chico de la trenza enrojeció y miró tiernamente a Akane, dándole a entender que estuviera tranquila.
-Ranma ¿Qué? Mi amor pobre de ti, yo sé que estas confundido- la rosa negra uso un tono nervioso.
-SI ranma, tal vez comiste algo que te cayó mal-
-Ranma no poder casarse con chica violenta, Shampoo ser mucho mejor que ella-
-¡Ya Cállense!- dijo la peli azul.
-Akane- murmuró el joven oji azul.
-Ya déjenlo en paz, no ven que el tomo su decisión. Acéptenla, a pesar de todo lo que hemos pasado, Ranma y yo nos casaremos, tarde o temprano tendrían que enterarse, así que les pido que nos dejen en paz-
Shampoo, Ukyo y Kodachi se quedaron calladas ante lo que Akane había dicho. En parte tenía razón, si Ranma ya había escogido a alguien sería inútil que siguieran discutiendo. Pero había algo que no encajaba ¿Por qué a ella? ¿Por qué si cualquiera de las tres tenía mejores atributos, mejores modales, mejor carácter, mejor sentido de la cocina, etc. ¿Cómo demonios la había escogido? ¿Cómo les había ganado? Las tres jovencitas tenían miles de preguntas en su mente pero no tenían respuestas coherentes para ninguna de ellas.
-Pero…Ranma- las lágrimas comenzaban a brotar de los ojos de la amazona.
-Ranma no entiendo- la chica de la espátula tenía una mirada desilusionada.
-Ranma mi amor, yo sé que tú estás confundido- dijo la rosa negra ocultando su tristeza.
-Entiendan de una vez, yo me voy a casar con Akane, la amo…así que les voy a pedir que no intenten atacar a Akane o a mí, déjenos en paz…nos amamos y queremos estar juntos.
La joven pareja se abrazó mirándose tiernamente, las jovencitas retrocedieron y trataban de ocultar sus lágrimas, les dolía en lo profundo de su corazón, el orgullo se los había pisoteado una niña tonta sin gracia.
Hola! La verdad pensaba hacer un solo capítulo pero salió más largo de lo que yo esperaba así que decidí dividirla en dos.
