Disclaimer: Hey Arnold pertenece a Craig Bartlett y Nikelodeon.
Solo me pertenecen los personajes creados por mi.
Disfruten…
"El Reflejo"
Capitulo 4: El espejo negro.
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" Hombre – ¿Puedes ver el dolor del mundo? Esta tan lejos de ti.
Mujer – Pero no de ti ¿cierto?
Hombre – ¿Aún así vendrás conmigo?
Mujer – Si tengo que sufrir o morir no importa, si lo hago a tu lado
Hombre – Entonces sígueme a través de este espejo, no te preocupes, viviremos por siempre, y nuestro amor será eterno, no habrá dolor, ni sufrimiento.
La mujer toma la mano del hombre y desaparecen, a través del espejo."
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El calor aún no es muy fuerte puesto que aún no es verano, pero todo el grupo decidió que era hora de ir a darse un chapuzón en la piscina de Rhonda, así que ya decidido la pelinegra tuvo que aceptar, con no mucho desagrado pues muy a su modo, a ella le gustaban esas reuniones de todos sus amigos en su casa.
Arnold mira a sus amigos reír y jugar en la alberca, mientras él esta sentado en la orilla de la misma, solo meditando, no ha visto a Helga por la fiesta, la verdad, la ultima semana solo lo ha estado evitando, solo entregaron su trabajo y ya… después de eso ella no le ha dirigido la palabra, ese incidente en el museo solo consiguió alejarlos mas.
De pronto como una visión, ve el reflejo de Helga al otro lado de la alberca, levanta la vista y se topa con ella, se ve preciosa con ese traje de baño completo color rosa, y su cabello suelto, Arnold sonríe hasta que tras ella aparece Brainy que le dice algo, ella le responde y en ese momento el joven de cabello rubio cobrizo, le toma la mano.
Arnold desearía tener súper oído para escuchar lo que están diciendo, se inclina hacia adelante y solo escucha como un murmullo.
"¿Lo has pensado bien?"
" Ya tengo mi respuesta…
De pronto un par de manos lo impulsan hacia adentro de la alberca, haciendo que trague un poco de agua antes de salir a la superficie.
– ¡Cof cof! ¿Que rayos… ¡Lila! – dice apenado mirando a la persona frente a él.
– Lo siento… no pensé que estabas tan distraído, es que te vi muy pensativo y pensé hacerte una broma, disculpame… – dice sonrojada, moviendo los brazos para mantenerse a flote.
– No te preocupes… es que no estaba preparado… – dice buscando a Helga con la mirada.
Lila lo mira, sabe a quien busca, ella lo noto, pero tiene que hacer lo que Helga le pidió… aunque le duela.
– Si buscas a Helga, se fue con Brainy hacia el jardín – le expresa con tranquilidad.
Arnold la mira, algunas veces le sorprende cuando Lila le adivina el pensamiento.
– Gracias Lila… – dice impulsándose y saliendo de la alberca.
– ¡Arnold! – le grita la pelirroja.
– Mande…
– Nunca olvides que todas las decisiones que Helga ha tomado, han sido por amor – le dice a sabiendas de que él no entiende.
El la mira extrañado, y asiente como si de verdad entendiera.
Lila lo mira correr hacia el jardín – Lo lamento Arnold… espero que puedas perdonarme… porque yo no podré – dice con tristeza, antes de sumergirse en el agua.
Arnold voltea a todos lados, y los encuentra, Helga y Brainy están ahí, ¿Abrazados? ¿Porque? Sus piernas no se mueven, quiere correr y separarla de esos brazos que no son los suyos. Pero algo en su mente lo impide, y solo los mira regresar hacia la piscina… tomados de la mano.
Sentado en una de las bancas del jardín medita, eso que vio no puede ser cierto, no ahora que sentía que podría acercarse de nuevo a ella, no… no era verdad, parecía una locura, solo ha sido su imaginación.
– ¿Viejo? – escucha una voz conocida cerca de él – ¿Estas bien, te ves pálido?
El voltea a ver a su mejor amigo – Si Gerald estoy bien – expresa levantándose y yendo hacia donde están los demás, siendo seguido por la preocupada mirada de su amigo.
Arnold se topa de nuevo con la hermosa figura de Helga frente a sus ojos, esta sola mirando hacia las nubes con las manos en la cintura. El camina hacia ella, pasa a su lado, la mira intensamente tratando de hallar su respuesta, ella lo nota y lo observa de lado.
– ¿Que estas mirando? – le pregunta con el ceño fruncido.
Nervioso él solo responde – N… nada… – amagando a seguir su camino, algo lo detiene y voltea a verla – solo veía lo bella que eres – le expresa con una enorme sonrisa.
Ella se sonroja y baja la mirada – ¡Solo dices estupideces!
– Helga… toma… – se escucha la voz de Brainy junto a ellos, trae unos vasos en las manos.
Arnold lo mira con detenimiento, ya no es el mismo muchacho flaco y desgarbado de antes, ahora es un joven con algo de tono en su cuerpo y se ve mas alto que él y sus lentes ahora mas estéticos dejan ver un poco mas de su rostro.
– Hola Brainy, ¿como estas hoy? – le dice Arnold.
El joven mira a su amigo, y le sonríe. – ¡Muy feliz… Helga acepto ser mi novia!
A Arnold el mundo se le viene encima al oír esas palabras, escucha algo como unos tambores en su cabeza, el sonido se hace mas fuerte.
– ¡Basta! – grita sosteniendo su cabeza.
– ¿Dije algo malo? – pregunta el pelicobrizo, tomando de la mano a Helga.
Arnold los mira, su pecho siente un profundo dolor, tiene deseos de llorar – ¡N, no es nada malo… ¡Felicidades Bray… tienes la novia mas bella del mundo! – dice antes de salir corriendo de ese lugar.
Helga lo mira con dolor, siente entonces la mano de Brainy oprimiendo la suya a modo de apoyo.
– Estoy contigo Helga… se que no soy él, pero estoy a tu lado… – le dice viéndola con ternura.
Ella sonríe levemente al gesto de su "Novio" y se recuesta en su pecho, soltando unas lagrimas, mientras Lila los mira con tristeza.
Arnold camina con pesadez, de pronto parece como si todo se hubiese derrumbado a su alrededor, recuerda bien el instante en que se dio cuenta de los verdaderos sentimientos que tenia por Helga.
~0~
Aquella mañana el sol clareaba las montañas lejanas, Arnold abrió los ojos y se dispuso a seguir el camino, cuando se acerca a buscar a Helga ella no esta ahí, tal vez se arrepintió de ir con él y regreso al campamento, escucha el murmullo del río cercano, su cantimplora esta vacía, así que se dirige hacia allá.
Toma un poco de agua y en ese momento la ve, en el reflejo del agua clara, Helga con el cabello mojado tratando de desenredarlo con los dedos, sus ojos azules se veían brillantes y su rostro tan pacifico con sus mejillas y labios sonrosados, seguramente por el frío del agua del río, fue un instante, antes de que ella se percatara de su presencia.
– ¡Ah, ya estas despierto! – dice ella recogiendo su cabello hacia atrás en una coleta.
– ¡Si, ya… pensé que te habías ido! – dice nervioso, ella es la única que aún lo sigue, Gerald y Phoebe se cansaron unos kilómetros atrás y decidieron que regresarían al campamento, pero ella estaba ahí, como siempre a su lado.
Helga enarca una ceja – ¿Y dejar que te pierdas solo bobo? No seria una buena amiga entonces – le afirma burlona – ademas tú sabes que me encanta el misterio y quiero ver en que termina esta tontería.
Arnold sonríe, siente una gran calidez, por el simple hecho de que ella este a su lado, recuerda el reflejo que vio hace un instante y se sonroja.
– ¿Te pasa algo estas todo rojo? – le pregunta ella llegando a su lado.
– N… no nada, solo te agradezco que estés a mi lado en esta aventura – dice sonriendole.
– No hay de que melenudo, somos amigos recuerdas – replica ella comenzando a avanzar.
– Si Helga… amigos – contesta él, mas seguro de que lo que siente por ella, no es solo amistad.
Avanzan por un camino sinuoso y estrecho, sin saber que mas personas van tras ellos y sin saber que al final de ese día sus destinos serian separados para siempre.
~0~
Arnold mira el piso, sabe que su sino es estar al lado de Helga, lo siente en sus huesos, en su carne, en su sangre. ¿Pero porque ella insiste en poner barreras entre ellos? ¿Por que ahora mismo, esta usando a Brainy de escudo? No logra entenderlo, pero sabe que no dejara de amarla y no va a permitir que nada los separe, ni Brainy, ni Lila, ni ella misma, va a seguir luchando, para estar a su lado.
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La lluvia azota fuertemente afuera, en el cuarto de Arnold el murmullo suena gravemente, pero las dos personas adentro no lo resienten.
Ahí esta Arnold, pensando en como es el destino, ya que una vez mas al profesor Simmons se le ha ocurrido la brillante idea de que como trabajaron bien juntos la ultima vez, ahora podían hacerlo de nuevo, así que helo aquí, nuevamente él y Helga trabajando en un proyecto.
El observa a Helga que escribe diestramente en la computadora, tiene una pregunta rondándole la mente, no puede evitarlo, necesita saber.
– ¿Porque aceptaste a Brainy si nunca lo has amado? – le suelta con intriga.
– Eso no te interesa Arnoldo… pero ya que quieres saber, él y yo somos parecidos, eso es todo – replica sin quitar la vista del monitor.
– Yo no te veo parecido con él Helga, de hecho siento que no tienen nada en común.
– Ya te dije que eso no te importa… así que dedícate a hacer tu parte de la investigación Camarón con pelos!
– ¿Por que siempre me tratas mal? – indaga Arnold tomando desprevenida a Helga – es decir… antes me trataba mal para ocultar tu amor por mi… pero ahora, yo se lo que sientes por mi, y tú sabes que yo también te amo, porque no puedes aceptarlo y ya.
Ella abre ampliamente los ojos, detesta cuando él comienza a hostigarla, sabe que si empieza a preguntar, no descansara hasta sacar la verdad y no debe recordarlo o pensara que están locos.
– Será mejor que me vaya… ya es algo tarde – dice recogiendo sus cosas e intentando salir, él la detiene de un brazo.
– ¿Y porque siempre que quiero hablar de esto contigo huyes?
Helga mira el piso, luego voltea a verlo – ¡Muy bien! ¿Quieres saberlo? ¡Porque siempre hay demasiada felicidad a tu alrededor y yo soy una persona triste que no encaja en eso!
Ambos se miran, él trata de entender lo que ella dice, ella trata de tomar valor para decirle mas.
– Ese día estaba feliz de haberte ayudado, estaba feliz de que estuvieras con tus padres, y ademas me habías besado, pero… a mi lado no había nada, tu beso de agradecimiento, libero un hoyo negro que aún trato de olvidar. Toda tu felicidad, me hizo sentir que jamas podría estar a tu lado, siendo tan horrible como soy yo.
– Tú no eres horrible Helga.
Ella da dos pasos atrás, mientras él intentaba tomarle la mano de nuevo.
– Esto que ves ahora es solo una cascara Arnold, yo no soy una chica bonita, ni tengo buenos modales o soy buena… no hay nada bueno en mi interior ¿entiendes? ¡No te merezco!
– ¿Porque insistes en decir cosas como esas? Tu no eres mala, Helga, si lo fueras yo no te querría como te quiero, ni todos nuestros amigos te querrían, como lo hacen, incluso Brainy… se que él te ama y si no fueras maravillosa como lo eres, seguro no lo haría.
Esas palabras la lastiman mas que si él le dijera que la odia, todo este tiempo le ha estado mintiendo a Arnold, pero no puede hacer nada por remediarlo, no con esa pesada cruz en su corazón.
– La verdad Arnold… es que te odio por tener lo que yo nunca tendré – dice mintiéndole aún cuando esto le duele mas a ella.
– ¿Que? – dice Arnold extrañado, sintiendo un terrible dolor en su alma al escuchar que ella lo odia.
– Me oíste ¿no? Te odio Arnold, cuando tu conseguiste tu felicidad supe que yo jamas la tendría y comenzé a detestarte.
Arnold la mira con detenimiento, ella trata de mantener la mirada dura, pero luego la baja y él sonríe.
– Estas mintiendo Helga, una vez mas…
– ¡NO! ¡Yo te odio! – le grita sin subir la mirada.
Arnold se acerca a ella y la toma del rostro, ella tiene unas lagrimas asomadas en sus ojos y lo mira con tristeza.
Arnold la besa, ella no puede hacer otra cosa y le corresponde, es solo un beso.
– ¡Argg! – exclama Arnold tomándose el pecho y alejándose de Helga.
– ¡¿Arnold! – dice ella asustada.
– ¿Que es esto? ¡Siento que algo me quema por dentro! – sofocado.
Helga esta desesperada, tendría que decirle, pero es una locura.
– Lo siento Arnold… pero tengo que alejarme de ti… es por tu bien…
– ¿Q… qué?
La rubia chica solo toma sus cosas y sale corriendo de ahí, Arnold trata de seguirla pero el dolor en su pecho lo impide.
Helga sale a la calle la lluvia la moja, tiene miedo de que a Arnold le suceda algo por no ser lo suficientemente fuerte para alejarse de él por completo, y recuerda el hecho que los separo para siempre.
~0~
Los tambores sonaban a lo lejos, si no fuera porque Helga sabia que estaban en Centroamérica juraría que era una película de Tarzán.
– ¡Maldita sea Phoebe ¿donde esta ese torpe de Geraldo? – pregunta la rubia colérica.
– ¡No lo sé, Helga ya debería estar de regreso, estoy preocupada por él! – replica Phoebe tratando de alumbrar el camino con una de las brazas de la fogata.
– ¡Helga aquí esta el agua! – grita Lila cerca de ella con una cascara de algo donde trae agua.
– Gracias Lila, al menos tú si lo lograste… – dice tomando el agua y rasgando un pedazo de tela de su camisa, para hundirla en ella, tras esto coloca la tela en la frente de Arnold, logrando que él cambie su mueca de dolor por una mas tranquila.
– De hecho fue Brainy quien me ayudo a encontrarla – dice Lila, mirando con preocupación a Arnold.
Helga voltea a ver a Brainy quien sostiene una antorcha, y le da una suave sonrisa, no olvida que gracias a él esta viva. El jovencito solo sonríe levemente, y baja la mirada.
Helga aun con una pierna entablillada esta mas preocupada, por Arnold que por ella misma.
– ¡Demonios donde esta Gerald! – exhala compungida tratando de asomarse mas allá de la oscuridad que los circunda.
– ¡Parece que ahí viene… – contesta Phoebe esperanzada.
Gerald corre hacia ellos, alguien viene con él, Helga escucha el ruido de los tambores, siente como se acercan, es un sonido estremecedor, le lastima los oídos.
– ¡Basta! – grita Helga cubriéndose los oídos y cerrando los ojos.
Cuando los vuelve a abrir ve parado junto a ella a un hombre ataviado con unas prendas extrañas.
– Es el curandero de la tribu de los ojos verdes… o eso creo… – intenta explicar Gerald.
Ella lo mira con temor.
– El niño… él no debe morir, pero necesito un bien para salvarlo – le escucha decir en un perfecto ingles.
– ¿Un bien, que dem…
– Necesito algo valioso para ti, para salvarlo – le explica mirándola a los ojos, con los propios que parecen sacar fuego desde dentro.
– ¡Esta bromeando? No traigo dinero… ni nada, estamos así como nos ve! – replica enojada y apartando la mirada de esos ojos casi rojos.
– No me refiero al dinero… necesito algo, un sentimiento, una promesa, algo que duela.
Phoebe y Gerald miran la escena sin entender nada, mientras Lila y Brainy, tratan de evitar que Helga se levante para que no lastime mas su pierna.
– ¡Maldición, Gerald ve a buscar a alguien que hable con sentido, este hombre es un maniático! – grita exasperada.
Gerald no estaba seguro de acatar la orden, pero decidió que tenia que ir, no tenia la intención de ver morir a su mejor amigo. Así que salió corriendo en dirección de la civilización.
– ¡Tú eres quien tiene la decisión niña de oro! – le insiste el hombre.
– ¿De que rayos hablas brujo? – responde mas enojada.
– El veneno que tiene… es lo que ha matado a muchos, solo con un bien espiritual puede salvarse – le explica mirándola con un brillo raro en los ojos.
– ¡Dime que rayos quieres de mi! – replica molesta.
– Tu destino esta unido al de él… pero mientras él y tú jamas se unan, él no morirá.
"Mi destino era estar con él ¿que demonios fumo este tipo?"
Helga realmente no entiende, el curandero la mira, Arnold se queja y la llama. ¿Porque la llama a ella?
– H… Hel… Helga… – dice alzando la mano, como si buscase algo.
– Aquí estoy cabeza de balón, aquí estoy… aquí estoy Arnold – dice con lagrimas en los ojos tomándole la mano.
Siente como todo el cuerpo de Arnold tiembla, tiene miedo.
– Helga… tengo frío… – dice a media voz
– ¡¿Como demonios piensas salvarlo? – dice desesperada.
– Primero… el bien, niña de oro…
– ¡Si lo que sea! – dice ella sin meditar, solo quiere que Arnold este bien.
– N… no Helga… no me abandones – murmura suavemente Arnold tratando de detenerla.
El curandero ríe de lado y los tambores suenan nuevamente, lastimando los oídos de Helga ¿pero de donde sale el sonido? no hay nadie tocando tambores.
Un canto extraño sale de la boca de aquel hombre.
Las manos de Arnold y Helga que están unidas aún, comienzan a brillar… el brillo flota y el curandero lo recibe en una especie de espejo que se ve como vacio, oscuro, un espejo negro, después una especie de liquido negro sale del pecho de Arnold, todos miran aterrados la escena, el liquido se envuelve en una especie de burbuja y vuelve al cuerpo de Arnold, la fiebre se desvanece como si no hubiese estado ahí.
– ¡Aquellos que estaban destinados ya no lo están o si no la muerte los llamara! ¡El destino hará todo por unirlos, pero no podrá, o morirán, porque su destino sigue estando unido! ¡Jajajaja! – se burla el hombre que comienza a alejarse del lugar.
Arnold quien estaba pálido, comienza a recuperar su color normal, mientras Helga escucha como los tambores se alejan.
Todos los demás miraban a Helga, quien a su vez veía a Arnold regresando a la vida.
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Helga se ha sentado en la orilla de una acera recordando este evento, la primera vez que supo que era verdad que había cambiado su destino y la inminente muerte de Arnold, fue cuando él le dio aquel beso en la selva, ahí fue la primera vez que lo vio sentir dolor al estar cerca de ella, y ella no quiere que él muera, aunque ella, sin él, ya esta casi muerta en vida.
De pronto siente una mano en su hombro y un paraguas cubriéndola, voltea y lo ve parado junto a ella como el día que lo conoció.
– Fue mi culpa Helga, tú me dijiste que no me acercara a esa flor…
Ella abre los ojos ¿Acaso él recuerda eso?
– Tu reflejo… ese día en el río… te veías hermosa… y yo quería darte esa flor… no sabia que era venenosa y que por eso tendrías que haces ese trato con ese curandero.
– ¿Lo recuerdas?
– Como un sueño, pensé que no era verdad… pero ese dolor fue real… y solo te di un beso… como en la selva… quiero estar contigo Helga… necesitamos encontrar la forma de revertir esto.
– Arnold.
Arnold la abraza, sintiendo un suave toque en su pecho, no le importaría morir, con tal de estar así con ella.
– No me importa morir, si estoy a tu lado – le susurra en el oído.
– Pero a mi si… no quiero que mueras… ademas esta Brainy… lo siento Arnold… no puedo, no puedo arriesgar tu vida, ni la felicidad de Brainy, yo le debo mi vida, ¿lo olvidas? lo siento, no puedo estar cerca de ti… – expresa ella antes de salir corriendo hacia su casa, una vez mas alejándose de Arnold.
El no la sigue, esta tranquilo, por primera vez en mucho tiempo sabe hacia donde dirigir sus esfuerzos, necesita encontrar una cura, algo que logre que él y Helga puedan estar juntos, como era su destino.
Continuara…
Ay dios, pues si un hechizo maligno los separo, ahora solo falta ver como logran deshacerse de eso y quien era en realidad ese dizque curandero, ademas de saber por que ellos estaban destinados y para que, bueno pues espero que les guste y que no este tan denso, les prometo que sigo actualizando y gracias por leer.^^
ReiHikaruChiba
