Disclaimer: Hey Arnold pertenece a Craig Bartlett y Nikelodeon.
Solo me pertenecen los personajes creados por mi.
Disfruten…
"El Reflejo"
Capitulo 6: Mágico amor.
–oOoOoOo–
" El reflejo muestra la realidad, una mujer y un hombre tan solo, unidos para la eternidad, solo por amor"
–oOo–
Arnold y Helga miran con curiosidad todas las cosas que los rodean, en esa pequeña oficina con paredes empapeladas con figuras de ángeles y nubes, están tomados de la mano, por alguna extraña razón ella se siente segura al estar así con él.
– ¡Aquí esta su té y unas galletas! – dice la hermosa mujer de pelo oscuro, cuyo nombre ahora conocen.
– ¡Gracias Nana Mildred! – agradece Helga, tomando una de las tazas.
Arnold mira a Helga, ella parece sentir un afecto especial por esa señora.
– ¡No hay de que mi niña! – le contesta mirandola con cariño.
– Bueno… ahora me gustaría preguntarles ¿que es lo que recuerdan de su vida anterior? – pregunta el hombre que se llama Nathan.
– Oiga si no recuerdo lo que hice en la mañana, menos lo que hice en mi vida anterior – replica Helga cruzando la pierna.
– ¡Helga! – la regaña Arnold.
– ¡Arnold! – dice ella levantando la ceja.
– Ja ja, no puedo creer que ustedes sigan actuando así, después de tantos siglos – dice Nathan.
Helga alza la ceja mirándolo de lado.
– Se ven muy jóvenes para tener esos siglos encima – dice ella incrédula a pesar de todo.
– ¡Helga! – la reta otra vez Arnold.
– ¿Que? – alzando los hombros –. Es que no entiendo.
– Ustedes nos encantaron, dormimos dentro del espejo mágico por siglos, mientras nuestros descendientes cuidaban de él, fue un compromiso que hicimos con ustedes – explica Mildred.
– ¿Porque? – pregunta Helga intrigada.
– El mago negro iba a revivir, y ustedes necesitarían la ayuda del espejo para volver a derrotarlo – dice Nathan.
– ¡Bien eso explica todo! – dice irónica Helga, volteando a ver a Arnold que alza las cejas molesto – Bueno… es que yo me refería a que ¿porque ustedes harían algo así por esas personas que éramos en una vida anterior?
– Tú eras como una hija para mi, ¿recuerdas… – la mujer reacciona y sonrie–. Es un tanto dificil para mi hablar en pasado, mirándote frente a mi.
– Y yo era su fiel sirviente amo Basilius…
– ¡Arnold! Puede llamarme Arnold – dice el rubio sonriendole.
– Joven Arnold… ustedes necesitaban a alguien que les proveyera de lo que iban a necesitar para su batalla y también alguien que les pudiera explicar mas o menos lo que pasaba. En esa época yo era su sirviente, mi esposa aquí presente era la dama de compañía de la princesa, ambos servíamos en el castillo, a mi me asignaron a su cargo por ordenes del rey y usted me trataba mas que como un sirviente como un amigo, yo conocía la nobleza de su corazón, y estuve con usted cuando construyo el espejo mágico, usted lo creo con mucho amor pensando en su querida princesa, es por eso que este armoniza con ustedes cuando están cerca.
– ¿Armoniza? Pero… la primera vez que me vi en ese espejo, me mostró solo mi reflejo normal – dice Helga.
– ¡Yo no vi tu reflejo normal, yo vi el reflejo de tu alma y era bellísimo! – explica Arnold algo sonrojado.
– Eso es por que el espejo reacciona a los sentimientos humanos, usted princesa seguramente se sentía enojada, o tal vez inconforme consigo misma, el espejo reacciona a esas sensaciones mostrando el reflejo común de la persona que se mira en él y usted seguramente deseaba ver la verdad de ella y por eso logro ver el reflejo verdadero de su alma – les explica Nathan elocuentemente.
– Si en ese momento me sentía muy molesta conmigo misma, mi autoestima estaba por los suelos, ahora veo… – dice Helga mirando el piso–. ¿Pero y la segunda vez? Yo lucia triste, eso me dio miedo, por eso empuje el espejo…
– Sus sentimientos están profundamente ligados al espejo, porque gracias a él, usted y el señor Basilius se enamoraron, seguramente el espejo sintió su tristeza y se la mostró.
– Yo vi esa imagen también…
– Si es por lo mismo, el espejo es el testigo fiel de su amor, así que su misión es unir a los amantes.
– Estamos destinados… nos amamos… – dice un tanto soñador el rubio.
– ¡Pero nosotros no podemos estar juntos, un hechizo nos separa, la vida de Arnold esta en peligro! – insiste Helga angustiada, Arnold la mira preocupado.
– ¿Usted tiene aún el libro que le di? – le pregunta Nathan a Arnold, él asiente y busca en su mochila –. En este libro se encuentran todos los hechizos y conjuros que creó usted en su vida anterior y solo reacciona a sus necesidades, ábralo y le mostrara el hechizo que necesitan para deshacer el que les hayan puesto.
Arnold así lo hace y una vez mas el libro le muestra el hechizo de purificación.
– ¿Quien es este hombre? – pregunta Arnold viendo una ilustración de su libro, que muestra a un hombre vestido de negro y con una larga cabellera negra, dibujado junto al hechizo escrito en el libro.
– El mago negro, fue él quien le provoco la cicatriz en su rostro, este hechizo se la borro, lo creo usted después de derrotarlo, pero solo funciona con el poder de los dos combinados – comenta mientras los mira a ambos.
– ¿Esto quitaría el hechizo de muerte que tiene Arnold? – indaga intrigada Helga.
Nathan asiente, Helga mira el hechizo son palabras raras pero aun así, siente que puede leerlas.
– ¿Como fue nuestra vida anterior? – pregunta inquieta, mirando a Mildred.
– Bueno pues… la vida en nuestro reino era tranquila y hasta cierto punto feliz, el rey era un buen hombre que tenia mucho sentido de justicia, tal vez debido a que su mayor tesoro lo tenia en la vida de su hermosa hija la princesa Freya, quien a su vez era una dama de bellos sentimientos, soñadora y dulce como cualquier jovencita de su edad, enamorada de la vida y soñando con enamorarse de un buen hombre, luego estaba la mano derecha del rey, el mago Basilius un joven que tenia mucha sabiduría y poder, aunque su rostro permanecía siempre cubierto por el hecho de tener una fea cicatriz en su mejilla derecha, razón por la cual la princesa jamas había siquiera imaginado como era él en realidad, aunque él estaba en secreto enamorado de la princesa.
Después el rey le pidió que crease un espejo que le indicara los verdaderos sentimientos de las personas para buscarle a la princesa un buen esposo. El creó el espejo con todo su amor, solo para que ella fuera feliz y encontrara el verdadero amor, el espejo sirvió para el propósito mostrando la verdad en el alma de los nobles que se atrevían a aspirar la mano de Freya, y el rey cada vez veía mas lejano el hallar un buen esposo para la princesa. Mas el espejo hizo bien su trabajo y le mostró a la princesa a su verdadero amor en el reflejo autentico de aquel mago que había estado siempre frente a ella, y así su amor se convirtió en un verdadero romance, cuando el rey lo noto, al principio intento separarlos, mas al ver la verdad del corazón del mago en el espejo, entendió que él era el verdadero amor de la princesa, y justo cuando la boda del mago y la princesa iba a celebrarse, el mago negro apareció y se la llevo junto con el espejo mágico, cubriendo de oscuridad el reino, nosotros fuimos salvados por Basilius, poco antes de que él fuera a su rescate y se desarrollara una batalla épica que termino en la revelación de que ustedes eran los señores de la luz, protectores del mundo, en contra del mago negro, o el dios del espejo oscuro, a quien derrotaron encerrándolo en una fracción de tiempo, y después de eso hubo una larga época de paz en nuestro reino, pero ustedes sabían que él regresaría algún día, y nosotros nos ofrecimos para ser sus guardianes.
– Pero… ¿quien es ese hombre en realidad? – indaga Arnold.
– Se llama a si mismo dios de la oscuridad, dice ser la encarnación del vacío.
– Como nosotros seriamos encarnaciones de la luz… ¿gracias a qué o a quien? – cuestiona Helga.
– El señor Basilius me dijo que su magia provenía de la naturaleza, un poder antiguo, que tal vez fueron creados por los dioses, para la protección del mundo, en contra de la oscuridad.
– ¡O sea ¿quien sabe? – dice la rubia con una sonrisa de lado, alzando los hombros.
– ¿Helga… podemos intentar esto? Pero aquí dice que hay que tener fe en la magia – le dice Arnold mirándola con suplica.
Ella medita un momento y luego le sonríe.
– No creo que ya pueda evadir esa situación Arnold, la magia existe, muy a mi pesar y me temo que si sigo negándolo seria como negar mi propia existencia, quiero creer… vamos a intentarlo – dice observándolo con esperanza.
– ¡Regresemos a la sala del espejo… el hechizo debe hacerse frente a él! – dice Arnold decidido.
–oOo–
Arnold y Helga están viéndose a los ojos, frente al espejo mágico, Nathan y Mildred, los observan un poco atrás.
– Debemos tomarnos de las manos… y recitar las palabras con los ojos cerrados – le dice, ella asiente y lo toma de la mano –. ¿Helga? – pregunta antes de comenzar el ritual.
– Dime…
– Hay algo que debo saber antes de que continuemos… y es algo que es importante para hacer esto.
– Pregunta, no te detengas.
Arnold la mira de frente, da un suspiro y luego suelta la pregunta.
– ¿Tú me amas? – dice con la voz quebrada.
Helga le sonríe dulcemente, esta vez ya no tiene por que mentir, ni ocultarlo.
– ¡Desde el primer momento en que vi tu cabeza de balón! – contesta sincera y bromista a la vez –. Aunque… creo que te he amado desde antes, si pensamos en esta locura.
Arnold no puede evitarlo y se abraza a ella, sintiendo un fuerte dolor en el pecho que lo saca de balance.
– ¡Arnold! – grita preocupada Helga.
– ¡Estoy bien! – dice él levantándose –. Pero si esto resulta… no tendré que volver a reprimir mis impulsos sobre ti.
Helga se sonroja y ríe levemente.
– Eres un torpe… vamos hagamos esto antes de que me de mas miedo.
– Si… ¿Helga?
– ¿Y ahora qué? – replica ella fastidiada.
– ¡Yo también te amo!
Helga siente ganas de abrazarlo, pero solo le sonríe.
– ¡Ya lo había notado Arnoldo, muévete y vamos a hacer esta cosa! – le dice desviando un poco a mirada.
Vuelven a tomarse de las manos y se miran profundamente a los ojos.
– Helga eres mi alma gemela – dice él.
– Y tú la mía Arnold – contesta ella antes de cerrar los ojos.
El murmura las antiguas palabras, ella las repite como si las conociera de siempre, un brillo surge entre sus manos unidas, una suave ráfaga de viento los rodea, y de pronto un sonido cristalino se entona dentro del espejo mágico, sincronizándose y armonizando con las palabras de los dos, del pecho de Arnold comienza a emerger la esfera oscura que contiene el veneno aquel que alguna vez puso su vida en peligro.
El espejo brilla al mismo tiempo que ellos son iluminados desde dentro por una suave luz, y un relámpago blanco surge del espejo, y destroza en miles de pedazos la esfera oscura cuyo contenido se desvanece en el aire.
La luz se despeja y Arnold y Helga se sienten extrañamente ligeros como si un enorme peso se hubiese quitado de su cuerpo.
– ¿Funciono? – pregunta Helga.
– No lo sé… ¿probamos? – dice Arnold abriendo los brazos.
Helga se acerca a él y se abrazan.
– ¡No hay mas dolor Helga! – dice él emocionado.
Con lagrimas en los ojos ella lo besa en la cara.
– ¡Arnold, Arnold, Arnold mi vida! – exclama ella abrazándolo con todas sus fuerzas.
– ¡Helga mi amor! – casi grita él tocándola dulcemente.
Se miran a los ojos y después Arnold busca con ansiedad la boca de su amada y se dan un suave beso en los labios.
Nathan y Mildred miran la escena emocionados y alegres.
– ¡Pero que bella escena! – exclama una voz fuerte y grave detrás de ellos, mientras se escuchan unos aplausos lentos.
Arnold instintivamente oculta a Helga detrás de él, intentando ver quien es la persona que ha entrado al recinto, pero el contraluz lastima sus ojos.
– ¿Quien eres? – pregunta Arnold entrecerrando los ojos.
El personaje en cuestión se acerca un poco mas dejando ver su rostro.
– ¡¿Patrick? – exclama Helga mirando a su compañero de escuela.
– ¡Ese es el estúpido nombre mortal que llevo… en realidad yo soy el mago negro, o como muchos me llaman, Tezcaltlipoca, el dios del espejo oscuro! – les grita mirándolos con altivez.
– ¿Siempre has sido tú? – dice Arnold a quien le llegan recuerdos de su vida anterior como si de olas del mar se tratasen.
– ¡Mis queridos enemigos, me ha encantado verlos sufrir tanto todo este tiempo, pero me alegra sobremanera que por fin haya llegado el día, en que podré vengarme de ustedes! – dice con una sonrisa de lado, mientras alza las manos y todas las puertas del lugar se comienzan a cerrar y una esferas de cristal surgen detrás de la patética figura de Patrick, conteniendo dentro a Brainy, Lila, Phoebe y Gerald.
– ¡Chicos! ¿Que demonios estas haciendo? – grita Helga angustiada al ver a sus amigos, quienes los miran asustados a través del cristal.
– ¡Solo tomando rehenes y eliminando testigos! – replica encerrando de igual manera a Nathan y Mildred.
– ¡Nathan! – grita con impotencia Arnold viendo a su viejo amigo en esa esfera.
– ¡Nana! – exclama Helga con tristeza –. ¡Eres un maldito! – replica amagando acercarse al chico de cabello rubio oscuro y piel pálida, siendo detenida por Arnold.
– ¡Vamos señores de la luz, estoy esperando a que se transformen para comenzar esta batalla! – indica él siendo rodeado de una aura oscura y transformándose en el hombre que aparecía en aquella ilustración del libro de magia, con ropas negras y una larga y abundante cabellera negra, contrastando con su piel que lucia aún mas palida, casi transparente.
Helga siente un calor en su pecho y toma la mano de Arnold, ambos murmuran unas palabras que han estado guardadas en su subconsciente mucho tiempo, y el espejo mágico comienza a brillar al unísono con ellos, envolviéndolos en una luz brillante.
Continuara…
Cielos creo que esta vez me estoy pasando, quisiera no tener que dejar ahí el capitulo, pero es parte de la intriga y el suspenso, je, ¿y a que ya habían olvidado a este personaje? ¿Verdad? Pues si él es el malo, saludos y gracias por leer.^^
ReiHikaruChiba
