A mi, personalmente, el capítulo 1 como oneshot me encantaba, pero el autor añadió otro más así que yo también lo traduzco. Es lindo ^^

Así que para aquellos que preferían un final alegre, aquí va. Espero que lo disfruten ^^


Autor Original: PlainJane1

Will fingía dormir mientras Emma recorría con pasos quedos el camino desde el cuarto de baño hasta el armario vistiendo solo su camisón rosa pálido. Sacó una blusa y una falda y se detuvo sumida en sus pensamientos. Entonces volvió a ponerlos en su sitio para sacar un vestido azul y una rebeca en su lugar.

Le encantaba verla prepararse por las mañanas pero tenía que ser astuto para no hacerla sentirse insegura. Así que se quedó quieto con el brazo colgando perezosamente sobre los ojos, asomándose un poco.

Él necesitaba menos tiempo para arreglarse que Emma. Por lo tanto, solía dormir una media hora más, arrullado por sus sonidos: el chorro de agua, el suave zumbido de su cepillo eléctrico, la canción que de vez en cuando tarareaba mientras se maquillaba…

-Sé que estás despierto –cantó mientras hacía su camino de regreso al cuarto de baño. Aunque le daba la espalda, notaba la sonrisa en su voz. Se dio la vuelta dramáticamente y dejó escapar un sonoro ronquido. La oyó reírse desde el baño.

-¿Qué? ¿Has dicho algo? –preguntó atontado, bostezando para dar un efecto extra.

-He dicho que eres un farsante – bromeó de nuevo.

Un rato después, se deslizó fuera de la cama y cruzó la habitación para meter la cabeza en el cuarto de baño.

Los ojos de Emma se ampliaron con pánico.

-Um… yo todavía no estoy… solo un segundo…

Will se detuvo en seco cuando vio que iba vestida solo con sujetador y bragas, sosteniendo el cepillo de dientes en la mano. Emma movió su mano libre para cubrir la cicatriz que le discurría desde debajo del pecho hasta debajo del brazo.

-Lo… lo siento –dijo rápidamente con nerviosismo. La había visto llevar su ropa por lo que había pensado que se había vestido. O quizás simplemente lo olvido. O simplemente no le dio importancia. Pero ella sí lo hizo. Cerró la puerta rápidamente, mascullando que estaría lista en un minuto.

Will se apoyó contra la puerta mirando al techo, hinchando las mejillas y exhalando lentamente.

Se sintió enfadado y herido. Luego se sintió culpable por sentirse así. Ella había pasado por muchas cosas. Su cáncer había dominado sus vidas durante dos años. La cirugía, la quimioterapia y la interminable espera. Después todo el mundo dijo que lo peor había pasado. Su oncólogo la había declarado libre de cáncer. Su pelo había vuelto a crecer, aunque más liso y ligero que antes. Estaba de vuelta en el trabajo, había recuperado la mayor parte de su peso, reían de nuevo todo el tiempo. ¿No debería ser suficiente para él?

Sintió el pomo girar en su espalda, así que se apartó rápidamente.

-Ya estoy, perdona por tardar tanto –dijo alegremente, picoteando su mejilla con un beso. Estaba completamente vestida, maquillada y con el pelo arreglado, aunque su mirada le evitó mientras cogía los zapatos del armario.

-Emma –la llamó cuando ya se dirigía rápidamente por el pasillo hasta la cocina.

-¿Si?

La oyó abrir la nevera y sacar la comida para el almuerzo.

Will hizo una pausa y suspiró.

-No importa –dijo débilmente, agarrando una toalla para meterse silenciosamente en la ducha.

Llegaron tarde del trabajo aquella noche, así que pidieron a un chino. Comieron en la mesa de café, sentados descalzos en el suelo y con las piernas cruzadas. Reían mientras Will trataba de coger un trozo de pollo anacardo de su plato.

-Este es bueno, comételo –dijo cuando Emma lo pinchó con el tenedor y se inclinó para dárselo- No, cómetelo tú –insistió entre risas, volviendo la cara para que no alcanzase su boca. Emma cedió y se comió el pollo. Entonces, le hizo reír de nuevo cuando le robó un segundo trozo de su plato.

-¿Por qué siempre haces eso? –le preguntó después de un rato.

-¿Hacer qué? –preguntó distraído con sus palillos chinos. No tenía ni idea de cómo usarlos. Sacaba la lengua con cara de concentración, haciendo sonreír a la pelirroja.

-Ya sabes… ¿por qué siempre me das las mejores cosas? El mejor asiento, la bebida más fría, la toalla más gruesa…

-Porque te quiero –contestó con obviedad sin apartar la mirada de los palillos. Apretó un poco más y el pollo salió volando, cruzando la mesa y aterrizando cerca del plato de Emma- Mierda. Realmente no sé usar estas cosas.

-Realmente no –asintió con una pequeña risa mientras ambos se levantaban para recoger la mesa.

Después de fregar juntos los platos, Will sacó la basura mientras Emma fue a desmaquillarse y preparar la cama. La esperaba en el sofá haciendo zapping cuando salió del baño vestida solo con la ropa interior. Se sentó de la sorpresa y se aclaró la garganta.

-Hey… -dijo suavemente con los ojos muy abiertos. Se miraron uno al otro en silencio. Emma se acercó para tomar el mando a distancia y apagar la tele.

-Hey… -contestó tímidamente, sentándose junto a él en el borde del sofá.

-Te olvidaste la ropa –dijo en silencio. Ella sonrió.

-Sí… yo quería hablar sobre esto… –murmuró.

-Emma, siento haber entrado esta mañana. Yo sólo… de verdad, no estaba pensando, sólo quería…

-No, no, para –dijo colocando una mano suavemente sobre su hombro- Es una tontería… Quiero decir… disculparte… por ver a tu propia mujer… -se detuvo, mirando rápidamente su regazo.

-Está bien, Em… está bien –dijo en voz baja. Tomó su mano y besó su palma, dejando sus labios reposar allí.

-Supongo que… me han cortado y pinchado durante tanto tiempo que es como si mi viejo cuerpo se hubiese ido… y ahora solo me queda este dañado –su voz temblaba. Will la tomó por el cuello para inclinarla hasta su pecho- No quería que me vieras.

-Emma… ¿tienes idea de lo hermosa que eres? Por dentro, por fuera… cada centímetro de ti. Te amo. Te necesito –dijo sin aliento. Se había prometido a sí mismo no presionarla, pero no pudo evitarlo- Dios, mira. Te necesito tanto que estoy temblando… Sé que puedes no estar lista todavía, y que necesitas tiempo, pero…. yo sólo…

-Yo también te necesito, Will. Anoche, tumbada en la cama, deseaba con desesperación que me tocases -Sus labios la cortaron con dureza e insistencia. Tiró de ella más cerca de su pecho. Su cálido aliento contra su boca.

-Oh, Dios, Em –gimió abrazándola aún más cerca. Ella le devolvió el abrazo con desesperación, aferrándose a sus hombros, haciéndole soltar un leve sollozo que la sorprendió y la hizo reír.

-Oh, Will… te he echado de menos… nos he echado de menos -dijo con voz temblorosa, echándose hacia atrás para acariciar sus mejillas- Lo siento… siento haberte apartado. Estaba asustada... Todavía estoy asustada…

-¿De mi? –susurró.

-No, no, de ti nunca –contestó rápidamente. Se besaron de nuevo con las lágrimas de Emma mojando las mejillas de ambos. Will movió las manos por su cuello y hombros deteniéndose unos cuantos centímetros por encima de sus pechos. Rompió el beso y se miraron el uno al otro mientras colocaba con suavidad las manos sobre su sujetador. Emma cerró los ojos cuando se inclinó dulcemente para sustituir las manos por los labios, besándola a través del encaje y la seda. Su boca siguió levemente la cicatriz, deteniéndose a rozar la nariz en el valle de sus pechos. Oyó su respiración estremecerse, pero sin dejar de sostener la parte posterior de su cabeza, enredando los dedos en sus rizos y empujándolo más cerca de ella.

Se sentaron así durante mucho tiempo: Emma acunando su cabeza y jugando con su pelo, mientras Will extendía besos por su piel lisa con un suave gemido de satisfacción en el fondo de su garganta… un gemido de regreso a casa. Y por primera vez, el dolor, el miedo y el temor de los últimos dos años se levantaban y ellos estaban en paz.