Dos adultos, muy niños.

Después de dos semanas de ir y venir, y no saber que hacer, Gato, ya sin nada de dinero, tuvo que afrontar la cruel realidad, estaba sin un centavo, se había dejado llevar por el hecho de estar cerca de Ryuji, que jamás fue a comprar su boleto de vuelta, y gastó su dinero en el hotel, su lugar de encuentro con Ryuji.

Pero ahora? La suerte se le había terminado, y, auque las cosas con Ryuji estaban tomando forma, Gato sabía que no podía pedirle ni un centavo, pero… que hacer?

No podía viajar, no tenía para el boleto, no se podía quedar ni un día más.

Con su valija hecha, mirando hacia la ventana, contempló el atardecer, pensando que injusta que era la vida.

Ese momento, fue interrumpido por Ryuji, que ya era conocido por el conserje, así que este le dio la segunda copia de las llaves de la habitación donde se hospedaba Gato.

Ryuji entró, vio la valija sobre la cama y se quedó parado en la puerta.

-Te vas?- Dijo, con claros signos de preocupación.

-No tengo un centavo, nada… - Dijo, sin dejar de ver a la ventana.

-Por que no me lo dijiste?! Anoche me pagaste una pizza, sos tarado?!- Ryuji estaba sin creerlo.

-Es que..- Gato miraba a Ryuji, "Soy un idiota" se dijo.

-No soy tan tacaño… que pasa? No tenés para el hotel?- Preguntó y caminó hasta el.

-No, ni para volverme a China…- Gato refunfuñaba.

"A China?" Pensó Ryuji, que había pasado con eso de tenerse mutuamente, si todo el tiempo estaba pensando en irse…

- Si te querés ir te pago el boleto- Dijo, resignado.

-No quiero irme, me quería ir… pero ahora no, además… vos donde vivís?- Lo miró tímido, mientras se refregaba las manos.

Ryuji estaba algo confundido, se quería ir o no? Y esa pregunta fue algo… parecía mas bien un pedido que una pregunta cualquiera.

-He… tengo algo por acá cerca, no… es gran cosa, pero…- Ryuji parecía haber aceptado la propuesta.

-No te molesta que me quede un tiempo?- Dijo Gato, " Que atrevido que estoy" pensó.

-Son $200 al mes, y soy muuuy generoso- Replicó, sin dudar ni por un momento.

-Que?! Me vas a cobrar!?- Preguntó, sin poder creerlo.

-Tómalo o púdrete en las calles…- Dijo, se cruzó de brazos, mirando de reojo a su compañero.

-Ok, bien! Solo por que estar acá me cuesta $400…- dijo, cruzándose de brazos, pero por dentro de él, un verdadero festival se daba lugar.

Gato agarró su valija, algo molesto y junto a Ryuji, se retiró de la habitación, dejó las llaves en conserjería y se fue.

Después de caminar unas cuadras largas, Ryuji guió a Gato, cerca del puerto, hacia un complejo de departamentos de mala muerte, eran cuatro torres casi pegadas unas con otras, la humedad salía por las paredes externas de los departamentos, algunos de estos, ni siquiera tenían los vidrios en las ventanas, era un barrio marginal, y decadente.

Se metieron en una de las torres, la única que estaba un poco mas cerca de ser decente, subieron por un viejo ascensor hasta el quinto piso, apenas bajaron del ascensor una puerta blindada se interpuso entre ellos y el departamento.

-tenés todo un piso? – Grito Gato, sorprendido, mientras sacaba la valija del ascensor.

-Ajap…- Respondió, orgulloso.

Ryuji abrió la puerta, y los dos entraron.

Gato no podía creerlo, tenía efectivamente un piso para el solo, la sala era enorme y el piso de ébano estaba pulido, casi a nuevo, un juego se sillones de cuero negro estaban junto a un gran ventanal, este, era la salida al balcón, por supuesto, estaba enrejado, y cerrado con candado; Gato miraba todo a su alrededor, la mesa enorme del comedor, una pequeña bodega con un sillón y una lámpara, al lado de un equipo de música, y para terminar, una pantalla de plasma colgada en la pared de la cocina, ubicada perfectamente para que el dueño desayunara viendo lo que quisiera.

La cocina, limpia sin un rastro de polvo, la habitación con una cama de dos plazas, un placard enorme, y un espejo que reflejaba la luz del sol que entraba por la ventana.

El departamento tenía dos baños, uno externo y uno ubicado en el interior del cuarto, los dos tenían un televisor, y un jacuzzi, Gato estaba con los pelos de punta, "Y dicen que el crimen nunca paga" pensaba burlonamente, entonces… vio una puerta cerrada, miró a Ryuji, como preguntándole con la mirada si entrar, Ryuji mismo abrió la puerta, era un cuarto vacío, pintado de celeste, una cama pequeña… y nada más.

Siempre quise tener un varón…- Fue lo único que dijo Ryuji, cerró la puerta, resignado, caminó hasta el cuarto con la valija de Gato en la mano.

Gato entendió todo, por más dinero que haya hecho, por mas satisfecho que una pelea lo pueda hacer sentir, Ryuji pedía a gritos una familia, tenía toda una casa equipada, pero no tenía con quien compartirla, soñaba hasta con tener un hijo, hasta se había tomado la molestia de preparar un cuarto, por si algún día ese hijo llegaba, pero nunca pasó…

A Gato se le hizo un nudo en la garganta, caminó hasta el cuarto.

-Es grande, me parece que me vas a cobrar barato, por este lugar… es… parece… una mini mansión…- Dijo, sonriendo, casi forzadamente.

-Ahora te das cuenta… porque nunca… no me gusta que nadie venga acá, siempre tuve la fantasía de guardar este lugar… para… no sé, mi mujer… mi hijo, o hijos… pero, soy un inútil nunca hice nada de eso, tengo otro departamento, que uso siempre, no se por que te traje acá.- Miró al suelo.

-Si querés vamos al otro…- Dijo, no quería incomodarlo.

-No, este nunca lo voy a usar como quiero, no sirve de nada mantenerlo si no voy a vivir acá, tengo que dejar de soñar con lo que no me merezco…- Se recostó mirando al techo, en la cama.

-No digas eso- Gato se sentó al lado de Ryuji, al borde de la cama, posó su mano sobre la pierna de Ryuji, lo miró. Otra vez esa mirada llena de angustia, Gato no sabía como calmarla.

Ryuji se quedó callado, hasta que decidió levantarse, caminó hasta la cocina y de ahí llamó a Gato – Querés comer algo?!-

-Bueno- Como siempre, las contestaciones parcas y tímidas de Gato.

Después de compartir algunas galletas, lo cual Gato vio y se preguntó " a esto le llama algo para comer?" Ryuji invitó a Gato a darse un baño con él.

Una vez más Gato puso mil y una excusa para no terminar en el baño con Ryuji, todavía tenía miedo, y no se animaba mucho a compartir ciertas cosas.

-Tenés una pierna ortopédica? Porque no se nota…- Dijo Ryuji, molesto, señalando las piernas de Gato.

-No! Es qué…- "Siempre tan dulce..." Pensaba Gato, mientras lo miraba, y miraba a los costados.

-Porque tenés tanto miedo de que te vea desnudo?, sos un hombre y creo que tenemos lo mismo- Volteo y susurró – Aunque yo mas largo, eso seguro…-

Gato algo avergonzado, pero sin dudarlo se sacó la casaca y caminó hasta el baño del cuarto -no lo creo- dijo, mirando a Ryuji, de forma burlona.

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Gato doblaba la casaca para ponerla en el perchero, cuando volteó a ver a Ryuji este ya estaba completamente desnudo, parado en la puerta del baño para su horror, la predicción de Ryuji era cierta.

-MADRE DE DIOS!- Dijo, lo miró de arriba abajo, no podía creer lo descarado que era! Pero, tampoco podía creer ese cuerpo, lo miraba, esa cicatriz en el pecho, su vientre, esas piernas largas y delgadas, por momentos la mente de Gato se llenaba de pensamientos realmente oscuros.

-Que?- Ryuji miraba sin entender.

-Ya te desnudaste? Digo… no tenés frío, hay que llenar el… coso… este..- Gato señalaba el jacuzzi mientras retrocedía, sin separar sus ojos del sexo de Ryuji.

-Nunca viste una pija que no sea la tuya?!- Ryuji terminó sonrojándose y tapándose con una toalla.

-Es que… bueno, ya me saco… eh… metete…- Dijo, vio como su compañero se metía en la bañera sin miedo alguno.

Ryuji se metió tranquilo, mientras el agua corría y llenaba la bañera, Gato se terminaba de sacar toda la ropa, Ryuji lo miraba, Gato atinó a entrar pero Ryuji lo detuvo.

- He! Desatate la trenza… sino no vale…- Lo miró, Ryuji también lo miraba y pensaba las mismas cosas que Gato con él.

Gato no emitió comentario alguno, se desarmó con cuidado la trenza, se sentó en el jacuzzi, estaba rojo como un tomate, con mucha timidez se tapaba su sexo.

-Sos hermoso con el pelo suelto, hasta pareces una mujer… acercate…- Dijo, y le hizo señas con el dedo para que se acercara.

-No digas eso tarado! No soy una mujer, y no me digas hermoso- Gato ni siquiera lo miraba, estaba muy nervioso.

-Tímido, me encantan los tímidos… jajaja!- Ryuji parecía disfrutar de la incomodidad de Gato, y este, se ponía aun mas nervioso.

- Parece que te pusiste contento, hum… me siento alagado- Ryuji lo miraba de arriba abajo, por cada comentario suyo Gato parecía achicarse mas, metiendo su cabeza entre sus hombros, y cerrando las piernas.

Ryuji no quería seguir jugando más al gato y el ratón, no le gustaba que lo siguiera evitando, después de todo, estaba claro lo que quería Gato con él.

-Vení, acercate, dejame tocarte…- Dijo, con una voz suave y calmada.

La bañera era mediana, los dos entraban sentados, sus piernas chocaban un poco, pero Ryuji, parecía disfrutar de eso, rozaba las piernas de Gato con sus pies.

-No, Ryuji… vos… me gustas, pero yo no quiero esto nada más…- Seguro, esta vez estaba seguro de lo que quería.

-Ya lo sé, tarado, sino no te hubiese traído acá, Vení… prometo no hacerte nada raro…- Ryuji lo miró sin ninguna maldad, agarró una esponja del borde de la bañera, se acercó a Gato, él, siguió los pasos de Ryuji, se puso de espaldas, Ryuji se puso detrás de este, lo abrazó, y empezó a pasarle la esponja por el cuello, Gato estaba paralizado, asustado y sin saber que hacer.

-He… vamos a hacerlo acá?- Dijo, algo asustado.

-Si querés…- Las manos de Ryuji se escapaban por todo el cuerpo de Gato, y este, se dejaba llevar, apoyado contra el pecho de Ryuji, dejaba que lo toque como él quería.

Gato empezó a ceder, ante tantas caricias, sus piernas se relajaron, volteó a ver a Ryuji y lo besó, el también empezó a jugar con su compañero.

Aún así, Gato seguía bastante reprimido, por momentos sentía ganas de salir corriendo, por momentos se dejaba llevar, " De verdad vamos a hacerlo?" se decía, mientras Ryuji, lejos de sentirse cohibido le demostraba lo que quería, a Gato.

-Me estoy volviendo loco…- Dijo Gato, volteó a ver a Ryuji – No se si sea buena idea, nunca estuve con otro hombre, y…-

-No te preocupes, no es necesario que seas la "nena" de los dos… - Ryuji y su particular humor, que dejaba siempre sin palabras a su compañero.

Por más desubicados que fueran los comentarios de Ryuji, servían para romper el hielo, y que Gato se relajara, así continuaron su noche, aunque no llegaba ninguno a decidirse que hacer, parecían dos chicos que jugaban a ser grandes, los dos sentían ganas de descontrolarse, pero tenían demasiados prejuicios aún para hacerlo, se limitaron a acariciarse y besarse, pero no pudieron pasar más de ahí…

Comentarios:

Bueno, lamento muuucho…. El no poder seguir más allá, no se preocupen, cuando sea el momento, se van a dar cuenta, jojojojo! (que malo soy), espero, como siempre, que hayan disfrutado de este capitulo, que subió el tono a todo, nos vemos en el próximo, faltan muchas bombas por colocar…

Lucius.

Pd: en mi compu suena: "Longing… togireta melody" de Xjapan (AH! Dejen reviews o en el próximo cap, meto a Iori bailando la conga )