4

Visita de una vieja amiga

Había pasado una semana desde la llegada de Sheila al templo, todos se sentían muy a gusto estando con ella, en especial Omi. Tras ese corto lapso de tiempo, ella había estado entrenando a los monjes y éstos a su vez aprendieron que a pesar de ser amable y cariñosa, era peligrosa como maestra, peor que el Maestro Monje Guan, no porque ella fuera relativamente dura, sino que las pruebas eran ingeniosas y llegaban al termino de histeria cuando las respuestas se iban, claro que ella entraba cuando más la necesitaban.

Al poco tiempo todos mejoraron bastante a lo que se refería estilo propio y no solo a lo que su elemento regía, todo se basaba en las aptitudes y actitudes. Pero pasando a otra cosa Raimundo no había tenido ni una sola oportunidad de hablar con Shei, tal vez ella si se dio cuenta de su presencia y lo evitaba, pero aprovechando que iban al templo Xiaolin del norte, tal vez ya hubiera una buena oportunidad.

- Bien, ya casi llegamos –anunció Dojo mientras descendían, dejo a Shei en otro lugar un poco más alejado y con los 4 monjes aterrizó en medio del templo

- Dojo, monjes, que alegría verlos por aquí¿a que se debe el honor de su visita? –Guan había salido a recibirlos

- Ya sabes, cosas –dijo Dojo con una sonrisa pícara cosa que lo dejo desconcertado

Algo pasaba pero no sabia que podía ser, todos sonreían de forma extraña hasta que de la nada escucho pasos que comenzaban a acelerarse, cuando volteo vio una sombra pero ésta de inmediato desapareció, cuando bajo levemente la vista, había una mujer agachada que ágilmente estiro su pierna dándole una certera patada en la mandíbula lanzándolo unos cuantos metros, apenas pudo reaccionar puso una de sus manose en el suelo y se puso de pie.

- Ya entiendo… -él no se iba a quedar así y rápidamente corrió hacia ella para contraatacar

Ella nuevamente estiro su pierna para patearlo, pero él la detuvo y tomo la pierna de apoyo para luego lanzarla lejos, los monjes estaban sorprendidos, esa pelea era difícil de seguir paso por paso, todo pasaba muy rápido ante sus ojos, patadas golpes, habilidades especiales, se marearon con facilidad, todos menos Omi que de alguna manera lograba seguir todo el enfrentamiento.

Luego, ambos contendientes quedaron a una distancia de 15 metros, ambos corrieron hacia delante y sorpresa, Shei abrazo a Guan y éste le correspondió alzándola y dando unas cuantas vueltas, ambos reían como si lo que hubieran hecho fuera un simple juego de niños. Los monjes se quedaron desconcertados al ver la escena un tanto comprometedora, que parecía el reencuentro de una vieja pareja.

- ¡Guan ha pasado tanto tiempo! –decía Shei emocionada

- Si, y no has cambiado nada

- Pero se nota que tu si estas más viejo

Ambos se echaron a reír. Guan y Shei se separaron y se dirigieron hacia los 4 monjes.

- Bueno chicos, creo que debí decirles la razón por la cual pedí traerlos aquí, en realidad son dos razones, la primera, para mejorar su entrenamiento y la segunda, pues tenía ganas de ver a este monje –con su pulgar señalo a Guan- ahora bien, tienen el día libre pues desde mañana ambos los entrenaremos… no hay problema que no te avisara de antemano ¿cierto? –dijo Shei un tanto apenada

- Por supuesto que no –dijo Guan revolviendo su cabello

Los monjes no tardaron en desaparecer, pero Raimundo fue quien decidió permanecer cerca para poder hablar con ella, la siguió por algunos minutos hasta que vio entrar a ambos a uno de los templos, se acerco y saco de su túnica el Velo de Sombras.

- Velo de Sombras –dijo suavemente para no ser descubierto y entro al lugar quedándose a una prudente distancia para escuchar la conversación

Shei se sentó en el suelo frente a la mesita y Guan fue por dos tazas y una tetera para servir el té, una vez que el ambiente hubo quedado preparado Guan se sentó a su lado y acaricio su mejilla, ella solo correspondió cerrando los ojos.

- Fue por cosas como esta que comenzaban los pleitos…

- Pero no niegas que te gustaban estos tratos

- Bien sabes tu la respuesta –Shei apoyo su cabeza en el hombro de Guan

Él solo atino a rodearla con su brazo y acercarla más hacia si, ella beso suavemente su mejilla, un poco cerca de la comisura de la boca, Raimundo, que se encontraba ahí se quedo boquiabierto, también un poco incómodo pero prefirió quedarse para aclarar ciertas dudas.

- Guan… no se que hacer… quisiera decirle todo, pero no me siento lista

- Sabes que estoy aquí, pero tranquila, tomate tu tiempo, él sabrá entender por qué tardaste... solo faltas tú

- Supongo que tienes razón, lo mejor será tomarme mi tiempo, al menos un poco más antes de decirle la verdad

Y así se quedaron esos dos, juntos y en silencio, un silencio muy reconfortante a decir verdad. Raimundo no tuvo opción debía irse, al menos ya sabía una cosa muy importante. Cuando se reunió con los demás encontró a un viejo amigo, más que de él era de Omi.

- Hola Jermein ¿Qué hay de nuevas? –saludo animadamente el brasileño mientras se acercaba

- Entrenando como siempre, es todo lo que puedo decir –respondió el nombrado

Rai decidió unirse a los demás que jugaban un partido de baloncesto, estilo Xiaolin, claro. Después de un buen rato jugando todos decidieron ir a descansar, para ello fueron todos a la habitación que se les había designado, ahí tuvieron una pelea de almohadas pero todos se que detuvieron en seco cuando una de las almohadas salio volando hacia la puerta, que se abrió mostrando a Shei, que recibió el impacto en plena cara.

- Uy… lo siento Shei, fue mi culpa –decía Raimundo mientras se acercaba apenado, vio que ella tomaba la almohada y la quitaba de su rostro mostrando una sonrisa

- No te preocupes Raimundo, solo estaban jugando ¿verdad?

- Si, esto del combate de almohadas es muy entretenido –dijo Omi mientras se acercaba

- Es "pelea" de almohadas –corrigió Rai, pero rápidamente se dirigió a Shei en un susurro- tengo que hablar contigo

- Claro Raimundo, no hay problema

Ella dejo al resto jugando mientras iba al patio junto a Raimundo. Una vez en medio del jardín ella rompió el silencio.

- Tú fuiste quien nos escucho ¿verdad?

- Entonces ¿notaste mi presencia?

- ¿Qué clase de Dragón Xiaolin sería si no percibiera hasta los más leves movimientos de los que se acercan?... sabía que había alguien ahí, pero no sabía quien…

- Ya veo…

- No le dijiste nada, por lo que pude notar

- Soy el líder del equipo, desde que lo soy, debo tomar decisiones importantes… pero…

- Pero…

- No soy yo quien tiene el deber de decirle a Omi la verdad

- Te lo agradezco Raimundo, agradezco que comprendieras mi situación, si se lo hubieras dicho esa noche… yo no hubiera estado lista para darle explicaciones…

- Pero dime… bueno, solo si quieres responder… ¿a que edad lo tuviste?

- A los 17 –debía admitir que semejante pregunta la perturbaba, pero no había nada de malo en responder- me fui del templo cuando supe que estaba gestando… reaparecí nueve meses después y una semana más tarde cumplí 18

- ¿Esa es tu edad actual?

- Si y no… mi apariencia es de una muchacha de 18… pero tras el largo sueño, tendríamos que aumentar mi edad, 1.500 años más…

- Ya veo… y…

- Sé lo que quieres preguntar… pero tú y los demás no lo han notado… lo conocen...

Se detuvieron en la entrada del templo y ella volteo a ver a Rai con una suave sonrisa.

- Ve con los demás… quiero evitar las preguntas indiscretas…

- Esta bien, total, ya esta oscureciendo y me esta dando sueño… además que los entrenamientos con el Maestro Monje Guan combinados con los tuyos… deben ser pesados…

- Digamos que si –dijo soltando una risilla- nos vemos Rai…

- Nos vemos –se dio vuelta y comenzó a caminar hacia las habitaciones

- Una cosa más Dragón del Viento…

- ¿Cuál?

- Deja de espiarme…

GOTA

- Bien Maestra Guerrera Sheila… -silbo un poco y desapareció tras una de las esquinas

Ella continuó caminando por el jardín, sentía que pronto llegaría el momento justo para decirle todo a su pequeño, tenía sus pensamientos mejor ordenados, había madurado bastante y tenía el apoyo de sus amigos, al menos de los que conocían el asunto, todo era cuestión de paciencia y sensatez.

- Dime¿aún sigues preocupada? –Dojo bajo de la copa de uno de los árboles y se coloco alrededor del cuello de Shei

- Ya no tanto… solo un poco

- Que bueno es escuchar eso, además vele el lado bueno a toda esta tención

- ¿Cuál es?

- Que no hay nada que pueda empeorar las cosas

- Tienes toda la razón, no habrá nada ni nadie que me perjudique, total ya lo encontré y soy feliz por ello

- Te basta y te sobra, eso es bueno, verás que él entenderá y que lo tomara de buena forma…

Ella sonrió y vio que el pequeño dragón dio un bostezo, lo llevo al interior del templo, a la habitación que le habían asignado a ella, lo coloco sobre la cama y ella se echo a su lado, ambos durmieron por indeterminado lapso de tiempo.

Hasta que lo sintió.

Sheila se levanto de golpe, procuró no despertar a Dojo que roncaba estruendosamente, se puso de pie y salió de la habitación, por la temperatura y la opacidad de la luz, era más de la medianoche y eso no traía nada bueno. Camino por los pasillos, luego por el patio hasta llegar al jardín, pero al pasar al lado del mismo árbol donde Dojo había estado, se detuvo por algo que la perturbo, pero a su vez la reconforto.

Había salido de las sombras, para colocarse detrás de ella, suavemente con sus brazos la rodeo por la cintura estando ella de espaldas, sintió su suave cabello chocar ligeramente sobre su barbilla y su espalda sobre su pecho, aspiro el suave aroma que desprendía su cuerpo y sonrió de manera triste… Raimundo no fue el único en ver la escena de la hora del té.

- Soñé contigo… -eso fue todo lo que dijo, provocando en ella un ligero sobresalto, pero por ello, ella se apegó más a él tomando sus manos

Se sentía muy feliz de al fin sentirla tan cerca, sentirla después de tantos años, una lágrima rodó por su mejilla dando a conocer su inmensa alegría, coloco su barbilla sobre el hombro derecho de Shei, ella suavemente froto su mejilla contra la suya. Parecían dos gatos enamorados. Luego Shei se volteo por la izquierda evitando verlo a los ojos y lo abrazo rodeando su cuello con sus brazos y él seguía rodeando su cintura.

- Chase… -fue todo lo que ella susurró

- Me has hecho tanta falta… no sabes cuanto te necesito… Shei…

Quedaron en silencio por una largo tiempo, temían hablar y decir cosas que tal vez no eran las adecuadas, sin importar los siglos, ni cuan maduros sean psicológicamente, ambos tenían los mismos corazones, más el de ella había sufrido más que el de él.

- Chase… yo… lo siento, no puedo –bruscamente se separo de él

- Shei… pero… -se sintió muy dolido ante tal acción

- Sabes muy bien que esto no esta bien –ella le dio la espalda, no lo quería ver

- Hubiera sido mejor que no nos encontráramos aquí –su voz se notaba muy molesta y rencorosa

- No me dirás que estas enfadado conmigo por algo que ciertamente desconozco

- Bien sabes tu la razón

- No otra vez… y ¿aún te preguntas por qué no te quise?

Golpe bajo.

- Eres muy despiadada ¿lo sabías?

- Se paga… con la misma moneda…

- ¡Con un demonio Shei! –se acerco y la tomo del brazo de manera brusca, lastimándola

- Suéltame… me lastimas… -más por algo físico… era algo más sentimental

- Al final el error fue tuyo

- No cometí ningún error, no me arrepiento de nada

Chase solo la soltó con suavidad, no quería escucharla de ese modo, con ese tono tan frío y cruel, ella no era así, pero menciono que pagaba con la misma moneda, tal vez él también la trato así, simplemente que lo olvido o prefirió ignorar aquello.

- Quisiera odiarte Shei... no sabes cuanto lo deseo… pero para tu desgracia… no puedo –su voz era forzada, estaba evitando llorar, le dio la espalda

- Chase… -se acerco, pero no mucho, no estaba segura

- Como siempre la culpa es mía… yo tengo la culpa de todo –gruesas lágrimas empezaron a correr por sus mejillas

- Yo… -se acerco y lo abrazo por la espalda- yo fui quien lo inicio todo… nunca fue mi intención

El rey Heylin se separo de forma seca de su agarre para voltearse y con una mano tomar su cuello, presionando cada vez más fuerte, quería… de verdad quería matarla, solo que… no podía, ella empezó a derramar unas cuantas lágrimas, rápidamente la soltó y la abrazo de forma protectora.

- Shei…

Se separaron un poco, él limpió las lágrimas de ella y antes de irse le robo un beso en parte forzado y en parte correspondido, tras esto se marcho sin mirar atrás y simplemente desapareció tras una brisa. Sheila solo echo a correr y fue directo a su habitación, cuando entro, cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar sobre la cama, Dojo despertó y se acerco a ella.

- Shei¿que paso¿Quién se atrevió a lastimarte así?

- Él vino Dojo… estuvo aquí y… simplemente ya no puedo –sollozaba desconsolada

- Shei…

- Ya no puedo… ya no puedo decirle nada… todo fue mi culpa…

- Sabes que no es cierto

- ¡Es cierto!... si hubiera sido un poco más sensata…

Pasó toda la noche llorando, pero al día siguiente tuvo que fingir que estaba bien, se puso una máscara pues no quería preocupar a nadie, más no se imagino que en esos días, los monjes al ver los tratos entre ella y Guan, sospecharían sobre lo que eran en realidad y cuál era esa relación particular con el más pequeño de los dragones.


Este capi quedo un poquito más corto, pero bueno, espero sea de su agrado, prometo no tardar tanto que el cap 5. No olviden dejar reviews, mientras más reciba, más pronto actualizo.

Chausito.