Momento 29: Dormir
A Gabrielle le gustaba mirar a su novio mientras dormía.
Había algo de niño en él cuando se hamacaba impasible entre los brazos de Morfeo. Había algo de inocente y diáfano en la manera en que doblaba las rodillas en posición fetal, en la manera en que su exhalación alborotaba sus pestañas de manera casi imperceptible.
Había también algo de hombre en él cuando dormía. Porque a los diecisiete años había adoptado el sueño del soldado, y no había podido abandonarlo nunca. Podía estar sumido en un trance profundo un instante, para estar completamente alerta y despierto al siguiente. Solía bastarle con seis o siete horas de sueño (Gabrielle no podía saber que en realidad Neville podía estarse con solo cuatro horas, y que fingía todas las demás por el simple hecho de estar estrechado contra ella, refugiado en su calor y su aroma), y se despertaba ante el menor movimiento.
Por eso, Gabrielle solo le miraba las cicatrices cuando estaba dormido, y no se las acariciaba, aunque le hubiese gustado. Completamente lúcido, Neville solía avergonzarse de ellas y ocultarlas. A Gabrielle le gustaba mirarlas, porque le producían sentimientos encontrados.
Por un lado, las detestaba porque eran una constancia segura de que él había sufrido mientras ella era demasiado pequeña incluso para ser verdaderamente consciente de lo que estaba sucediendo. Odiaba pensar que había penas en la vida de él que ella no podía sanar. Además, las cicatrices eran la guerra, la guerra era Harry, y Harry era Ginny. Y los dos preferían dejar aquello en el pasado.
Pero, por otro lado, la llenaban de orgullo, y le daban cierta tranquilidad. Neville había sido fuerte, no se había dado por vencido, y ahora, había poscas cosas que podrían derrotarlo, pocas cosas que podrían arrancarlo de su lado. Eran una metáfora más que explícita de que él había sobrevivido a la guerra, y aún más: se había sobrepuesto a ella. Y se había sobrepuesto a Ginny.
A Gabrielle le gustaba ver a Neville dormir, porque cuando dormía, se mezclaban el niño, el hombre y el héroe en perfecta armonía, y ella amaba a los tres por igual.
A Gabrielle le gustaba hacerse la dormida cuando Neville despertaba. Porque sabía que él también disfrutaba de ciertos placeres íntimos y sencillos cuando la veía dormir. Y no le gustaba privarlo de ellos.
Además, Neville raramente se atrevía a acariciarla tanto cuando estaba despierta como cuando estaba dormida. Y ese era otro placer que le encantaba de dormir piel con piel con su novio.
Muchas gracias a todos por sus comentarios en la viñeta anterior. De verdad. Hace mucho bien saber que uno escribe y es leída, es respetada, que su opinión es tenida en cuenta en cierto modo. Y muchas gracias también a todos los que dijeron que, al menos en estas viñetas, se les hace creíble el Gabrielle/Neville. Eso implica que no enloquecí del todo.
Lean, escriban, sueñen, amen, sonrían
Estrella
