Momento 4: Cambio
Porque por aquél entonces eras apenas un niño. Valiente, leal y capaz, un Gryffindor hecho y derecho. Pero solo un niño. Y un niño tímido, desmemoriado y torpe. Un diamante en bruto Te hacía falta calar profundo en la superficie; limar asperezas; vivir y sobrevivir; comprender, perdonar y valorar para que tu verdadera naturaleza pudiera salir a flote.
Por aquel entonces, Neville Longbottom era un niño, y merecía a Hannah Abbott.
Pero ahora has hecho todo lo que debías hacer y más. Has probado ante el mundo, pero por sobre todo ante ti mismo, que eres fuerte, que puedes. Has luchado, te has rebelado, has defendido tus principios y has protegido aquello que amas. Has demostrado que eres digno de la varita de tu padre.
Porque ahora eres un héroe, y un héroe se merece una princesa.
Una princesa que nació tarde, a la sombra de su maravillosa hermana mayor.
Una princesa que llegó tarde a todo lo que quiso en la vida.
Una princesa con el corazón triste y los ojos dulces.
Una princesa medio veela con adorable acento francés.
Una princesa que quizás nunca vaya a cruzarse en tu vida.
Porque ella podría comprenderte y tú podrías consolarla.
Porque podrían transitar el doloroso camino del olvido agarrados de la mano.
Porque podrían ser completos iguales y merecerse plenamente el uno al otro.
Pero la vida no es como los cuentos, y no puedo asegurarte que el destino caprichoso vaya a dignarse cruzarla en tu camino.
Porque muchas veces la vida te da todas las obligaciones y ninguno de los privilegios. A veces, ni siquiera los derechos.
Por eso héroe, tal vez, solo tal vez, puedas terminar recibiendo en pago a alguien que no es tu mitad incompleta, y no a tu princesa.
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Denigrar ni menospreciar a Hannah nunca fue ni será mi intención. Simplemente opino que no es la más indicada para Neville. Sólo eso. Gracias a todos los que leen, a todos los que comentan y a todos los que permiten que Gabrielle y/o Neville y Gabrielle se ganaran un lugarcito en su alma.
Lean, escriban, sueñen, amen, sonrían
Estrella
