Momento 6: Locura
Gabrielle balanceó juguetonamente sus piernas y observó como cambiaba su reflejo en la superficie del lago.
- Neville.- Dijo repentinamente. El aludido respondió con un sonido inteligible. Estaba tumbado al sol y el calor lo había adormecido. Gabrielle no esperó a que él tomara un mínimo de conciencia antes de soltar la comba.- Neville, cásate conmigo.
El joven se incorporó a la velocidad de la luz. Estaba completamente despierto, tenía los ojos desorbitados y había palidecido.
- Gab, estás delirando.- Dijo en un susurro trémulo.
La rubia negó meneando la larga melena.
- Por supuesto que no.
- Bromeando, entonces.-
Ella simuló ofenderse.
- ¿Por quién me tomas, Neville? ¿Crees que bromearía con una cosa así?
Se miraron fijo a los ojos por unos instantes. Luego, él se dejó caer de espaldas, y se llevó una mano a la cabeza.
- Dios, estás hablando en serio.
- Muy en serio.
- Estás loca.
- Podemos discutirlo. Una cosa no quita la otra; no son privativas.
Se tumbó a su lado, y acurrucó su cuerpo contra el de él.
- ¿Qué piensas, Nev?
- Que estás loca.
Ella frotó su nariz contra la costilla de él.
- ¿No quieres casarte conmigo?- Preguntó con voz lastimera.
- Oh, claro que si, Gab. Tú eres la que no debería querer casarse conmigo.
Ella se incorporó, seria.
- ¿Qué?
El también se incorporó, y la obligó a inclinarse sobre el lago.
- Mírate, Gabrielle. ¡Solo mírate! Podrías tener al hombre que quisieras. Hay cientos, miles, millones mejores que yo para ti.
Ella se volteó a mirarlo a los ojos. Estaba tan ofendida que el gesto la hacía parecer mayor.
- Eres tú el que está loco si crees que voy a poder encontrar un hombre mejor que tú. Y, si así fuera, si ese hombre existiera, ¿qué importa? Yo te amo a ti.
Neville sintió que se derretía. El argumento sincero y llano lo había golpeado como un flechazo. Alzó una mano y le acarició una mejilla. Ella frunció los labios y no dijo nada.
- Se razonable, Gab. Tengo veinticinco años. Tú tienes diecinueve. Es una locura. Tienes toda la vida por delante. Un futuro espléndido. No quisiera aprovecharme de tu nobleza. Y tus padres no lo permitirían. Y…- Se detuvo. Ella lo miraba fijo, sin parpadear, pero como si no lo estuviera escuchando. Neville dedicó un minuto a observarla completa. Era tan hermosa, tan alegre, tan dulce, tan buena, tan maravillosa… Cuando quiso retomar el hilo del discurso, ya era tarde.- Y… Oh, mi Dios, creo que también yo debo estar loco.
--
Me alegro de que la comunidad de adictos al Gab/Nev esté creciendo cada vez más J Espero que próximamente haya más historias sobre ellos. Ahora, los advierto: la próxima viñeta no será Nev/Gab, será… algo raro. Ya verán
Lean, escriban, sueñen, amen, sonrían
Estrella
