Momento 13: Debilidad

Gabrielle Delacour sabía que siempre había sentido debilidad por las personas pelirrojas; de haber sido un poco mayor, hubiera inventado excusas y pretextos para que su relación con los Weasley se restringiera a lo estrictamente necesario. Pero era muy pequeña cuando todo había comenzado, no tenía libre albedrío sobre su vida y tampoco conocía del todo bien los defectos de su naturaleza veela.

Porque nadie hubiera podido dudar ni por un instante que Apolline, Fleur y Gabrielle eran total y perfectamente humanas. Pero quedaban resabios de animal y de bestia en las veelas, y el instinto aún se transmitía de generación en generación. Las veelas sentían debilidad por los pelirrojos, porque había en ellos una naturaleza de fuego, que los convertía en sus pares humanos más apropiados.

Gabrielle sabía que relacionarse con los Weasley era una provocación constante para ceder a la tentación y no era que a Gabrielle le molestara permitirse un desliz; el problema era con quién podía permitírselo. El instinto era implicaba, y no mostraba ninguna consideración a la hora de elegir a su presa.

Porque a Charlie Weasley no lo veía casi nunca.

Porque a Fred Weasley apenas lo había conocido.

Porque Percy Weasley era estirado y mojigato.

Porque George Weasley había perdido la chispa después de la muerte de Fred.

Porque Ron Weasley estaba tan enamorado que toda su masculinidad se enfocaba en eso, y no se expresaba en ningún otro aspecto.

Porque Ginny Weasley era ideal pero Gabrielle ya había comprendido que era inaccesible e irreal.

Y Bill Weasley…

Gabrielle prefería no pensar en eso, porque las puntadas de culpa le quemaban como ácido, pero no podía evitar pensar que el marido de su hermana era todo lo que una mujer podía desear en un hombre; leal, trabajador, constante, generoso y dulce; todo lo que una veela podía desear en un pelirrojo; apasionado, sufrido, pícaro, chispeante y trasgresor.

A veces, la acometían oleadas de odio puro hacia Fleur, porque, como siempre, su hermana había ganado lo que ella deseaba más íntimamente. Otras, tenía ganas de agradecerle de rodillas el haberle brindado aunque solo fuera la oportunidad de conocerlo.

Gabrielle sabía que era terrible, pero no podía evitarlo. Él era su debilidad, un cáncer que la corría desde adentro. Desde tiempos inmemoriales, las mujeres habían fallecido por Bill Weasley. ¿Por qué su cuñada habría de ser la excepción?

Notas de la autora:

Gracias por leer, ¡y disculpen la demora! En dos semanas salgo de vacaciones, así que vayan preparando sus pedidos sobre lo que desean ver de esta pareja!

Lean, escriban, sueñen, amen, bailen sonrían.

Estrella