Capítulo 6: Hoguera

No hurtarás

Hannah meneaba la cabeza siguiendo el movimiento de Hermione que se paseaba por el cuarto ida y vuelta, ida y vuelta, mientras oía como Ginny se hiperventilaba sentada en el sillón.

La situación era peripatética.

Hermione se devanaba los sesos pensando una solución, Ginny luchaba por controlar su cuerpo y Hannah se retorcía las manos de manera compulsiva sentada en la alfombra.

Repentinamente, la tensión se rompió. Hermione sacó una hoja de papel arrugado que guardaba en el bolsillo y leyó el párrafo final en voz alta: "… deberíamos preocuparnos más por saber en manos de quién está el futuro de nuestro héroe. Las arpías pelirrojas tienen garras muy afiladas." Ginny gimió y escondió el rostro entre las manos mientras Hannah evitaba su mirada.

- Pero… ¡¿cómo?! - Gritó Hermione alzando las manos al cielo.

- ¿Cómo qué?- Interrogó Hannah, tímida.

- Como haremos para que no se publique este artículo, por supuesto.

Ginny alzó la cabeza. Tenía los ojos rojos y llorosos, pero había en ellos un brillo de esperanza.

- ¿Crees que podremos, Hermione?

La castaña se encogió de hombros.

- ¿Tú que dices, Hannah?

- Es posible. El artículo no lo conoce nadie, porque Wendy quiere que se aun boom total en cuanto salga a la calle. De hecho, ni siquiera la editora sabe detalles.- Hermione parpadeó. La pregunta de cómo ella había podido enterarse, y más aún, sustraer el artículo era casi física de tan tangible. Hannah tuvo el buen gusto de ruborizarse.- Pero cuando dos brujas que se odian comparten un escritorio, no hay muchas cosas que puedan ocultarse.

Ginny se le lanzó a los brazos.

- ¡Oh, Hannah, gracias, verdaderamente gracias!

La rubia correspondió al abrazo, pero no sonrió.

- Lo hice por ti, Ginny, pero también lo hice por Neville. Principalmente lo hice por Neville. Sé lo que siente por ti, y lo que siente por Gabrielle; quise ahorrarle ese doble sufrimiento.

- Lamento interrumpir el momento emotivo, pero debemos tomar una decisión. Evidentemente, destruir el artículo no será suficiente. Deberemos convencer a la tal Wendy de que no le conviene publicarlo.

Ginny asintió fervorosamente con la cabeza.

- ¿Algún plan?

- Varios, pero aún ninguno factible. Todo se irá viendo sobre la marcha. Pero necesitaré a Harry y a Gabrielle, Ginny. Y, preferentemente, muy enojados.