Capítulo 9: Quemaduras

No dirás falso testimonio ni mentiras

Cuando Fleur Delacour- Weasley- abrió la puerta de su hogar, casi se murió de un pre-infarto.

- ¡Gabrielle, Mon Dieu! Que' est que ce pass? (¡Gabrielle, Dios Mío! ¿Qué pasa?)

La pequeña, que estaba más pálida de lo que su hermana podía recordar, respondió con gestos inconexos- no se sentía capaz siquiera de hablar en francés- y la mayor le franqueó el paso, aún preocupada.

- Tu veux un thè? (¿Quieres un té?)

Meneó la cabeza negativamente. Un té con Fleur era sinónimo de hablar y no se sentía con ánimo de dar explicaciones.

- Je peux m'accouder? (¿Puedo acostarme?)

Paradójicamente, Gabrielle Delacour terminó llorando en la cama de su sobrina Victoire la pena que le había provocado la tía Weasley de la misma niña. Se había jugado su carta maestra y Ginny la había ignorado sin siquiera inmutarse. Gabrielle era una mujer perseverante y de armas tomar, pero sabía que hay cosas contra las cuales es inútil luchar. ¿Por qué se había hecho tantas ilusiones? ¿Por qué había puesto tanto corazón? ¿Por qué le había creído a Harry? Maldito Harry. Maldita Ginny. Maldito mundo.

- Ginny, quiero que sepas que estoy en completo desacuerdo con lo que acabas de hacer.

La pelirroja contempló a su novio perpleja.

- Harry, yo…

- Harry yo, nada. ¿Por qué refrenas tus deseos? ¿Dónde está la mujercita espontánea de la que me enamoré?- Ginny agachó la cabeza, apenada, y Harry quiso golpearse.- Ah, si, eso. Perdón. Pero no puedo evitarlo, Ginny. Te amo. Y porque te amo, soy partidario de que corras detrás de Gabrielle.

- Yo no quiero absolutamente nada con Gabrielle, Harry.

- Y yo quiero que Hermione deje a Ron y se fugue conmigo. Se te nota en los ojos, Ginny. No trates de mentirme. ¿A qué le tienes miedo? ¿Es porque es una mujer? ¿Es porque es tu concuñada? ¿Es porque es medio veela?

Ginny se mordió los labios y dijo con voz débil:

- Lo he pensado, Harry, y no puedo hacerlo. Imagínate lo que diría mamá.

El moreno se acercó a su oído y le susurró algo.

- Eso diría tu madre.

A Ginny se le llenaron los ojos de lágrimas y lo abrazó fuerte.

- Tengo tanto miedo, Harry.

- Lo sé, pequeña. Pero tienes que superarlo. Tienes que afrontarlo. No puedes vivir con él ni con la incertidumbre del hubiera.

- ¿Realmente no te importa?

- Podría decirte que no me importa. Pero no puedo mentirte, Ginny. Me duele hasta la médula. Me duele hasta los dientes. Pero, ¡demonios!, nada me importa más que el que tú seas feliz.

- No sé si seré feliz con Gabrielle, Harry. ¡Ni siquiera recuerdo como besa! ¿Y si no son más que imaginaciones? ¿Y si verdaderamente ni siquiera estoy atraída por ella?

Harry le acarició la mejilla.

- Nunca sabrás si no lo pruebas, Ginny.

Notas de la autora:

Perdón por no haber dicho nada en la publicación anterior, la verdad es que estba corriendo cotrareloj (y ahora también, pss, detalles). Lamento muchísimo haberlos hecho esperar tanto, realmente pensaba que esta historia ya había sido terminada de publicar, así que prometo una publicación regular y constante hasta que esto termine (un capítulo más y un epílogo).Por otro lado, me gustaría que me dijeran que piensan sobre la historia. Sé que es una forma de protesta de parte suya, pero la verdad es que, sin comentarios, me da la impresión de que la historia no le importa a nadie, y se me van las ganas de seguir publicando. Espero que este capítulo les haya gustado, y nos estamos viendo en los próximos.

Lean, escriban, sueñen, amen, bailen sonrían.

Estrella