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Lo que resto de la semana, Harry no contacto a Dave de nuevo. Se sentía avergonzado, decepcionado, y nervioso. Definitivamente no quería verlo.
Se la pasó en casa con sus hijos, decidió que era lo mejor. Ignoro las visitas de los Malfoy encerrándose en su estudio tratando de armar un bote a escala que había comprado hacia tantos años, que el polvo había cubierto las partes incompletas.
Parecía que había regresado a los días en los que Ginny aun era su esposa y peleaban, y el lo había comprado para escapar de sus argumentos. Tratando de olvidar todo en sus pequeñas partes. Pintando y pegando sin cesar.
Cerró con llave el cajón que contenía las pantaletas. Y renuncio por completo a ellas. Se termino todas las botellas de licor en la casa.
Acondiciono su estudio para dejar de dormir en el sofá. Derrotado se dejaba caer todas las noches sobre el colchón que volvía a parecerle terriblemente solitario.
En cuanto a Draco, quien continuaba paseándose por la casa en sus medias apretadas. Harry lo ignoro lo mejor que pudo sin ser obvio. Lo saludaba en las mañanas, y le deseaba buenas noches después de cenar.
"Si de algo sirve…., eres libre de lo que sea que te detiene. Eres libre del trato que hizo tu padre.." le dijo Harry enfrente de Lucius.
Luego, se marcho a su estudio cerrando la puerta con candado.
"Potter esta terriblemente quieto…" dijo Lucius con una sonrisa. "Desearía que fuera suficiente con eso"
"¿No lo es?" pregunto Draco.
"No es tan sencillo Draco, el rompedor de maldiciones vino a verme hace dos días.., dice que no es suficiente…" murmuro Lucius revolviendo el gabinete de licor. "¿Dónde esta la botella?"
"Ah…se las llevo mi padre…" dijo Albus. "Lo siento señor, creo que no debe estar sintiéndose muy bien, sufre de depresión desde que mi madre se fue, había estado bien estos meses, pero ha recaído."
"Quizás se ha vuelto un alcohólico…" exclamo Lucius. "¿Crees que tarde mucho en morirse de una congestión?"
"No digas eso frente a sus hijos Lucius" dijo Narcissa. "No se preocupen niños, su padre estará bien, Draco por favor ve a ver que tiene Potter…"
"Yo iré" dijo Albus.
"No, no, deja esto a los adultos cariño" dijo Narcissa con tono maternal. "Dios, pobre hombre…"
Draco asintió solamente por la mirada que los hijos de Potter le daban. Parecían un lote completo de huérfanos. Potter se portaba con ellos como un hermano, en lugar de un padre.
Intento abrir la puerta, pero la encontró cerrada, y tuvo que usar la varita.
"¿Qué quieres?" pregunto Harry sentado en el sillón.
"¿Qué te pasa?, tus hijos esta preocupados"
"No es nada…¿Por qué no se han ido?"
"Por que no sirve de nada."
"Que lastima, de verdad lo intente. Debes querer volver con tu esposa, todo el mundo dice que la amas mucho"
Draco suspiro. "Solo alguien como tu podría creer en el amor…" Luego dejándose caer perezosamente en una de las sillas, lo miro al rostro. "¿Es por eso que has estado así toda la semana Potter?"
"Es tu esposa, ¿Por qué no habrías de amarla?"
"Potter, mi matrimonio fue arreglado.." dijo Draco recargando el codo en el escritorio.
"¿Podrías dejarla?"
"¿Por ti?" pregunto sintiendo que iba a soltar una carcajada. Pero Potter tenía el rostro tan serio, que no quiso perturbarlo.
"No puede ser que seas feliz escondiendo lo que te gusta hacer…" dijo Potter "Podrías ser libre…"
Draco resoplo. "Soy feliz"
"¿entonces por que me besas tan desesperado?"
Draco se sintió incomodo dentro del asiento. "Solo una fantasía…"
"¡¿Por qué no la dejas?!" Exclamo Potter, la furia brillaba dentro de sus ojos.
"Esto ha ido demasiado lejos Potter, escucha, Astoria es mi esposa. Y la madre de mis hijos…"
"Scorpius ya es mayor, creo que puede entenderlo, es mas creo que el mismo tiene un secreto muy importante del que quizás no estas enterado."
"Se perfectamente bien, no se que sucedió…" dijo el bajando la mirada nervioso. "Cuando era un niño fui duro cuando tenía que serlo. Nunca lo deje verme así, nunca lo deje que viera lo que soy por dentro."
"¿Qué será de el?" pregunto Harry frunciendo el ceño. "¿Lo condenaras también a un matrimonio donde no es feliz?"
"Basta Potter, lo que le suceda no es tu problema, fue una desafortunada casualidad que nos encontráramos en esta situación. Pero quiero que sepas, que puedes abandonar, todas tus falsas esperanzas. Mi hijo no tendrá un vida feliz con Albus, igual que tu y yo, nunca seremos felices"
"tu y yo…" murmuro Harry.
"Y te diré por que…" dijo Draco levantándose. "Mi esposa esta embarazada…"
Luego, se dirigió hacia la puerta. Al salir escucho el ruido de muebles siendo destruidos. Camino rígidamente hacia la sala, sintiendo vacio en el interior.
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Cuando se acostó a dormir, no pudo evitar pensar en Potter.
Era simplemente desconcertante la felicidad con la que el hombre había creado una fantasía alrededor de ellos. Como un hombre que se aferra con ambas manos a un salvavidas en medio del océano.
La rapidez con la que sus esperanzas habían formado algo solido, ¿sentimientos?. Se trataba de Potter después de todo, seguramente lo eran. Pues el creía en todo lo que Draco no. Probablemente se había casado con Ginny Weasley creyéndose enamorado. Y había concebido tres hijos, uno tras otro idealizando una familia feliz.
Draco se caso con Astoria por acuerdo, y habían planificado dos herederos con una separación considerable entre ambos para una mejor educación.
Ginny Weasley siendo una Gryffindor en su idiotica expresión, se enamoro de otro hombre y pensó que era correcto dejar su matrimonio y a sus hijos para encontrar su felicidad.
Mientras que Astoria y el no se amaban, se complacían sexualmente de vez en cuando, sin embargo, eran absolutamente fieles el uno al otro, por que sabían que su contrato era de por vida, no importaba si conocían al amor de su vida y eran miserables.
Hasta que Potter lo sedujo el no había tenido otra experiencia, y naturalmente sus deseos carnales se habían desatado cuando Potter lo busco. Siendo Potter un varón saludable y varonil al cual siempre había admirado y no podía negarlo.
No podía negar que por fin sus fantasías habían sido correspondidas. No podía negar que imaginaba que Potter le arrancaría las pantaletas y se lo joderia en la cocina.
Lo deseaba desesperadamente. Quería sentirlo, quería ser penetrado por cualquiera, pero especialmente mucho más si era Potter. El vencedor del señor Oscuro. El poseedor de secretos y poderes. Y todo en la atracción se trataba de poder.
Su fuerza física, su voluntad, su naturaleza misma. Ruda, sexual, como un animal, absolutamente libre. Inadecuada, ignorante. Pero esa misma ignorancia lo hacia vulnerable e inocente. Un creador de sueños inverosímiles.
Y Potter tenía sentimientos formados de una ilusión. De la esperanza en su forma más pura. Como si solo fuera espacio desperdiciado en una habitación, esperando a ser amado. Esperando amar. Y Draco había pasado enfrente mientras que Potter había esperado que pasara alguien pronto.
Y no era correcto que le importara, si Potter estaba ahí, como el desperdicio de una habitación vacía.
Pero en el interior si le importaba. Y significaba catástrofe.
Aun así, cuando se levanto de la cama, y saco el regalo de Potter. El Negligee rojo que le había dejado sobre la cama durante la semana.
Supo que era demasiado tarde. Supo de inmediato que había cedido.
Ceder ante tus fantasías es mucho más fácil de lo que debería ser. Usualmente son inalcanzables y erróneas. Pero sobretodo inalcanzables. Potter sin embargo estaba en el estudio lloriqueando por un romance y el estaba aquí lloriqueando por una cogida.
Una noche. Se dijo Una sola noche para que ambos tuvieran lo que deseaban.
Si Potter quería tener sexo con la ilusión de hacer el amor dulcemente. Draco podía aceptarlo, podía dejar que lo besara con esos labios ávidos.
Podía dejar que el hombre tuviera lo que deseaba y al mismo tiempo cumplir su fantasía. Pero no le gustaban las cosas mal hechas. En especial si esta seria la única indulgencia de ambos.
Así que se visto, se puso cada pieza del conjunto. Peino su cabello en ondas y rulos. Y se pinto los labios con un labial acentuado. Las pestañas largas, la sombra en los ojos. El colorete en las mejillas.
Maquillarse era un verdadero arte. Usualmente lo hacia sutil. Pero en ese momento exagero en todo, y cuando se miro en el espejo, se sintió vulgar.
Vulgar como una prostituta.
Y eso le gustaba, realmente le gustaba.
Se puso las zapatillas rojas, y deseo con todas sus fuerzas, no tropezar por las escaleras. Caminar en tacones siempre había sido un reto. Siempre dolía cuando sus talones se acomodaban en la posición arqueada. Y casi nunca podía soportarlo. Pero mirarse las piernas que terminaban en esas puntas rojas lo hacían sentirse increíblemente sensual.
Cuando abrió la puerta del estudio, noto que Potter estaba acostado en su colchón pasado de ebrio de nuevo.
Pero eso no lo detuvo en absoluto.
"Potter…" dijo.
Y el salto asustado murmurando sobre ladrones en la casa. Pero cuando pareció lucido, Draco sonrió lascivamente.
"¿Draco?" pregunto con sus ojos saltones.
"Silencio.." dijo Draco acortando la distancia. "Los niños están dormidos."
A pesar de sonar estúpido, Draco sonrió. Por que sus hijos difícilmente eran niños ahora.
"Dios mío…" murmuro Potter golpeándose el rostro. "dios…te ves fantástico…"
"Lo se…" dijo Draco sonriendo. "¿Te gusta?"
"me encanta, me estoy viniendo en mis pantalones"
"Quítatelos Potter…"
Draco se sentó en el colchón cruzando las piernas. Luego, se paso la mano sobre el muslo hasta llegar hacia su entrepierna, donde su miembro erecto alzaba la tela roja.
"¿reconsideraste todo?" pregunto Potter con voz audiblemente afectada.
Pero de todos modos Potter se quito los pantalones con desesperación.
"me siento libre así…" murmuro Draco acostándose en el colchón.
Potter sonrió como si acabara de salvarlo de la misma muerte. Se desabotono los primeros botones de la camisa y para evitarse el tiempo en los otros, se la saco sobre la cabeza, escurriendo su cuerpo hasta que estuvo solo en sus interiores abultados.
Su cuerpo no era excesivamente musculoso, pero ciertamente lo era mucho mas que el. Un pecho amplio con pectorales y un estomago que tenia la natural gordura de un hombre de su edad.
Momentáneamente se pregunto como habría sido su cuerpo diez años antes de alcanzar la mediana edad. Pero después no se complico mucho por que ello, el Potter actual estaba lejos de resultarle desagradable.
Todo lo contrario. Su estomago dio un vuelco de ansiedad.
Potter le ayudo a acomodar las piernas en el colcho pero no le quito las zapatillas, como si entendiera perfectamente que eran parte del escenario. Las miro atentamente acariciándole los tobillos pálidos y un tanto huesudos, para después lamer la zona hasta que su lengua choco con el material plástico de color rojo.
Luego el subió le subió la pierna izquierda sobre su hombro. Besando su pantorrilla y su mano acariciando la sensible piel debajo de su rodilla.
Después se inclino para alcanzarle el rostro, y estaba muy agradecido de que el era un hombre flexible, Potter lo beso y lo beso para después separarse momentáneamente mirándole con sus ojos verdes tan intensos estando tan cerca.
Sus ojos eran expresivos, y de inmediato estuvo convencido de los sentimientos que había en ellos. Sintió pánico, la necesidad de decirle algo, incluso de detenerlo, por que esos sentimientos eran mucho mas poderosos. Y sentía miedo.
Pero Potter lo beso de nuevo, y medito cansado, que el deseaba tanto haberlo con el por que lo hacia sentirse seguro.
Quizás había deseado a otros hombres, tenerlos dentro de si, pero el simple hecho de darle ese poder a uno de ellos siempre le había aterrado, se sentía vulnerable, indefenso. Sabía que Potter le haría el amor.
Cerro los ojos con fuerza, sintiendo su peso lentamente acomodarse sobre su cuerpo. Sus manos le sujetaron la nuca. La coyuntura donde su cabello negro iniciaba, luego toco curioso la textura de su clavícula con el angular y con el índice presiono para delinear su forma.
En respuesta Potter bajo el rostro para chuparle el labio inferior, luego la barbilla y después el cuello hasta su propio pecho, donde lo beso en el punto donde lo había tocado. Haciendo círculos con la lengua sobre la piel que rodeaba el hueso.
Tentativas gotas de semen habían manchado la tela de sus interiores, mientras que el rojo de la tela se había vuelto pronunciado sobre la cabeza de su miembro.
Las caricias de Potter estaban sobre todo su cuerpo, pero no en la zona que ansiaba ser atendida. Así que bajo la mano para alcanzar el miembro de Potter y liberarlo de la tela. Luego Potter bajo las caderas hasta que sus miembros solo estaban separado por la muy delgada tela del negligee.
El se retorció sintiendo que su piel temblaba del placer acumulado en su entrepierna. Arqueo su cuerpo y las plantas de sus pies, maravillado de la gran extensión de piel con la que lo cubría Potter.
Su cuerpo era tan cálido, que podría haber tenido una fiebre intensa. Pero Potter estaba bien besándolo como si el mundo fuera a terminar.
Potter se separo unos minutos para deshacerse de sus interiores, aventándolos en la habitación donde cayeron sobre una lámpara.
Cuando Potter volvió a su posición sobre el; El lo sujeto posesivamente de los omoplatos y hundió el rostro sobre su cuello, lamiendo su oreja y suspirando.
Potter le metió las manos debajo de la tela, subiendo sobre los muslos hasta que llego a su cintura, luego metió las manos hasta sus nalgas y las apretó. A lo cual el gimió escandalosamente e hizo que sus cuerpos se pegaran, tan apretados, tan calientes.
Sabia perfectamente que podían pasar la noche solo besándose, lo cual aun que parecía atractivo, no podía seguir sin consumarse.
"mete los dedos…" gimió con desesperación.
Harry asintió aun que parecía desconcertado. Sus manos hicieron que abriera las piernas y el las abrazo a su cuerpo arqueándose sobre su espalda.
Potter admiro la vista, luego mirando a Draco a los ojos, se lamio el índice, después con cierta sensual lentitud, puso la llena sobre su orificio tocando y explorando la piel sensible. Luego inserto la primera falange con seguridad, lo cual le produjo un escalofrió y la momentánea sensación de escozor. Potter saco de nuevo el dedo y lo introdujo en su boca de nuevo, mas hondo esta vez, luego de vuelta en su entrada explorando más y más el interior.
Lo repitió dos veces mas hasta que su dedo estuvo completamente insertado, y aun que no era extremadamente doloroso, tampoco lo era placentero. Pero el simple hecho de mirarlo introducir la mano entre sus piernas era suficiente para que echara la cabeza en el colchón.
Potter metió un segundo dedo en el espacio limitado, y el apretó el anillo de músculos como si quisiera detenerlo solo con ellos.
"demonios…" murmuro Potter. "Tengo que meterlo ya.."
"mételo…" gimió Draco.
Potter busco su varita desesperadamente, y apuntando a su miembro uso uno de esos hechizos lubricadores.
Su interior sintió la invasión del lubricante siseando de placer. Luego Potter saco sus dedos para meter algo mejor.
La cabeza de su pene hizo una ligera presión, pero cedió de inmediato como si su cuerpo estuviera acostumbrado a la invasión. Resbalando con facilidad al interior.
Draco gimió, el placer fue casi inmediato, el miembro de Potter estaba adentro casi por completo y se sentía lleno. Completo.
"muy apretado…" gimió Potter.
Luego bajando hasta que su rostro estuvo tan cerca que se podían besar con esa renovada intensidad acallando por un instante los gemidos y los jadeos que ni si quiera se había dado cuenta que estaban haciendo.
Potter salió y luego lo penetro de nuevo con fuerza. Y el se sujeto de sus omóplatos como si le fuera la vida en ello. Sintiendo la dureza de su pecho en contra del suyo, el felpudo dobladillo del busto del negligee acariciaba los pezones de ambos con suavidad haciendo que se endurecieran y se sensibilizaran al ritmo con el que se restregaban sus cuerpos.
Al ritmo de la erección que lo poseía. Al ritmo de los besos que lo demandaban.
Repentinamente Potter se detuvo, lo tomo de la parte baja de la espalda y en una demostración de fuerza física, se dio la vuelta en la cama como si cargara a un niño, dejándolo a el empalándose hasta el fondo.
Un profundo escalofrió que le hizo temblar el cuerpo entero lo obligo a gemir sonoramente. Luego acomodando las piernas correctamente, una a cada lado de su cintura. Se dio a la tarea de cabalgar al hombre alocadamente.
Sus nalgas chocando interminablemente sobre su cintura. Las manos firmemente posadas sobre su pecho plano y amplio, suave y ligeramente moreno, como si pasara mucho tiempo bajo el sol sin la camisa.
Toqueteándole los pezones con la cara interna de sus dedos. Y Potter le sujeto el pene con ambas manos, lo cual le hizo perder el ritmo por que era simplemente increíble, y en medio del aire, mientras se levantaba para dejarse caer de nuevo, su eyaculación lo sorprendió.
Las gotas blanquecinas salieron volando hasta su estomago. Y el temblando una vez mas sobre su cuerpo, se dejo caer sobre el. Sus piernas se sentían débiles, su visión estaba nublada, sus sentido perdidos. El placer era interminable.
Potter le apretó la cadera, y supo de inmediato que el también se había venido, y lo sintió dentro de su cuerpo, la invasión de una tibieza que recubrió sus paredes internas.
Y no se quiso mover ni un centímetro mientras los ligeros temblores del post coito lo seguían haciendo temblar.
Potter le acaricio el cabello, le limpio el sudor que escurría por sus mejillas. Le beso los pómulos con castos y sensibles besos. Y no hizo ningún intento por limpiar el desastre de sudor y semen en el que estaban bañados.
Finalmente, Draco despego su cintura, pero los brazos de Potter le impidieron cualquier escape, pues se aferro con una fuerza que el no quiso antagonizar. Dejo que el siguiera atendiéndolo con ternura. Le permitió que lo besara hasta que sus labios se sentían hinchados. Y el lápiz labial cubría todo su cuerpo.
Su cuerpo dolía, su ano palpitaba y estaba demasiado cansado como para levantarse, así que se acurruco perezosamente en sus brazos y cerró los ojos.
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"¿Cómo pudiste?"
Draco frunció el ceño hacia su hijo, luego decidió que ignorarlo era lo mejor. Siguió su camino hacia el escritorio sin mirarlo.
"Le fuiste infiel a mamá…" gruño el chico.
"lo siento…" murmuro sonrojándose.
"¿Cómo pudiste?"
En efecto, como pudo rendirse a sus deseos, cuando sabia perfectamente que era un hombre con responsabilidades.
Pero Potter se lo había cogido como un hombre, y lo había amado como un romántico. A pesar de eso, no podía sacudirse la culpa. Mucho menos enfrentar a su hijo que tenia tanta razón.
"Lo siento…" dijo cerrando los ojos. "De verdad, no volverá a pasar…"
"Bueno, eso no borrara lo que has hecho, no puedo creerlo, y con el padre de Albus, de entre todos los hombres"
"No se que quieres que diga…"
Scorpius resoplo. "No puedo creer lo que has hecho."
"pensé que tu podrías entenderlo mejor que nadie, me duele descubrir que me equivoque."
"Es que no puedo aceptarlo" exclamo su hijo. "No puedo aceptar que hayas engañado a mi madre, tu afición a la ropa de mujer es una cosa, pero ser infiel es otra, ¿es lo que harás de ahora en adelante? ¿Serás un zorra acostándote con el que se te cruza?"
"No…" gruño. "No volverá a pasar."
"Eso espero" gruño el chico saliendo de la habitación.
CONTINUARAAAAAA::::::
Notas:
¿Les gusto el Lemon?. Yo puedo decirles que a mi si me gusto. Usualmente no me quedan tan bien. Pero era lógico que siendo esta una historia muy básica, el lemon fuera genial *_*
En fin, por favor comenten!!!.
